The powerpuff girls no me pertenece.


Pasaron las horas, hasta que la oscuridad reinó en toda saltadilla y aun así no había rastros del pelirrojo.

¿Dónde carajos se metió Brick?

Pensó Butch tumbado en un sofá haciendo rebotar una pelota contra la pared para matar el tiempo, pero mientras más avanzaba, la fuerza con la que botaba la pelota incrementaba de la desesperación. No tardaría en atravesar la pared con ella.

Siguió esperando un rato más, pero Butch no era de los chicos pacientes.

Se levantó de golpe del sofá y aventó con furia el juguete que, con esa fuerza seguramente atravesó más de una pared, pero no le detuvo a seguir saliendo disparada de la casa del volcán. ¿Hasta dónde llegaría esa pelota? Eso no le importaba a Butch, él solo quería saber que pasó respecto a Boomer.

Mojo volvería a molestarse por los muros perforados de su casa, pero poco le importaba los regaños de ese idiota. A veces solo quisiera tomar a ese simio, golpearlo un poco y dejarlo amarrado en una esquina con una venda en la boca.

Pero claro, eso solo lo hacía dentro de su imaginación, porque honestamente no podría hacerle eso al mono. No lo diría nunca, pero tanto él como sus hermanos habían cogido un poquitito, casi nada, de aprecio a Mojo. ¡Pero solo un poco! Nada exagerado. Solo le agradecían que les diera un techo y algo de comida, a pesar de que son muy pocas las veces las que pasan la noche allí, y cuando la pasan, hacen muchos destrozos.

Los Rowdyruff boys eran más de viajar por el mundo y causar travesuras.

Pero para la desgracia de Mojo, ya se habían quedado mucho tiempo. Toda la semana, mejor dicho, y eso era extraño.

Brick no quería alejarse de allí, por si en algún momento Boomer llegara a aparecer.

Y es que esos chicos eran unos revoltosos, que a Mojo le ponían nervioso. Ya eran muchas las cosas que habían quebrado, incendiado, abollado, destrozado, etc… ¡Y ya no quería tener más destrucción en esa casa! Se sentía orgulloso de las destrucciones en la ciudad… ¿Pero en su casa? ¡Inaceptable!

Pero volviendo al chico pelinegro…

Butch ya no podía soportar estar allí ni un minuto más, ¡Necesitaba saber que carajos había pasado!

En parte estaba molesto con su líder, porque el muy idiota le ordenó quedarse en casa, y se lo dejó muy claro. ¡Maldito mal agradecido! A pesar de que por él, se había enterado del paradero de Boomer, se atrevía a ordenarle no interferir ni hacer su presencia.

El azabache esperaba un poco de acción, imaginaba que cuando le dijera las novedades, ambos irían con su hermanito a darle su merecido. Pues se equivocó. Brick estaba más furioso que nunca. Incluso, antes de irse le dio una golpiza al pelinegro por no haberle dicho desde un principio.

El rrb verde, a punto de azotar la puerta con enojó, escuchó un estruendoso ruido que provino de la habitación siguiente. Butch sonrió de forma perversa.

Brick ya había vuelto.


La pequeña rubia seguía mirando estupefacta al rrb menor. Ni siquiera se había percatado de aquel insulto en su pregunta.

¿Qué estaba haciendo?

Su tono era tan suave, al igual que sus acciones. Aún mantenía esa sonrisa que le daba un aire angelical, tanto que si no lo conociera, pensaría que ese niño es un pan de dios. Y ahora que se fijaba bien… Su sonrisa era muy linda. Si tan solo sonriera siempre, se vería más lindo aún.

Dejó de pensar en ello cuando la pregunta que hizo el rubio segundos atrás volvió a repetirse en su mente. Ella abrió la boca para hablar, pero no sabía exactamente qué decir.

Si se había preocupado un poco, pero ¿Debería admitirlo? No era correcto preocuparse por el ¿O sí?

Cuando llegó, este yacía dormido apoyándose contra el tronco del árbol. Al principio le dio risa verlo tan tranquilo y cómodo, que no se atrevió a molestarlo. Se sentó a su lado a esperar a que este despertara, mientras ella acariciaba al gatito marrón.

Pero poco después el chico empezó a removerse incomodo, como si estuviese teniendo una fea pesadilla. Bubbles se encontraba indecisa si despertarlo o no, él hablaba mientras dormía, pero no alcanzaba a comprender las palabras del todo. Al final, al verlo tan perturbado, decidió despertarlo, obteniendo un golpe brusco en su brazo.

No le dio importancia, pues a comparación con otros golpes en viejas peleas, ese era sumamente débil. Además, sus heridas sanaban con mucha rapidez, que en unos minutos ese moratón ya no lo tendría.

-¿Bubbles?

-¡Ah! –La rubia reaccionó- Sí... –Asintió ligeramente con la cabeza recibiendo la sonrisa burlona y satisfactoria del oji azul. Ella se alarmó- Es decir ¡No! –Daba gracias al cielo que se encontrara oscuro, si no, tal vez él hubiese notado su sonrojo y las burlas habrían comenzado... Aunque era obvio que tratándose de Boomer, las burlas comenzarían con o sin sonrojo.

-Sí, como digas, ru-bia. –Él retiró la mano del mentón de la chica, pasando de una sonrisa burlona a una mirada serena. Le dio la espalda, cogió al pequeño gato y levitó alto. Sus ojos azules miraron desde arriba a la pequeña que no dejaba de observarle con esa carita confusa, como si quisiera leer sus pensamientos. Claramente Bubbles no se había percatado de que le quedó mirando, y eso le incomodó aún más a Boomer cuando ella ni caso hizo a la mirada fulminante que le dedicó - ¿Qué tanto vez, boba? ¡Deja de verme, maldita sea! –Hizo una mueca asustada, sin poder ocultar su voz que le delataba nervioso.

Ella parpadeo saliendo de sus pensamientos e imitó la mueca del muchacho.

-¿Qué? Yo… ¡Yo no te estaba mirando a ti! –Mintió levitando hasta donde el- Yo, yo… ¡Yo miraba a Cake! –El gatito maulló. Él arqueó una ceja y abrazó al pequeño posesivamente cuando la rubia intentó acariciarlo.

Ella infló las mejillas molesta.

Que niño tan bipolar era ese. Primero sonriendo y hablando como un niño bueno, y ahora portándose como un niño envidioso que no quiere prestar a su gato.

-No lo utilices de excusa, rubia.

Ella suspiró cansada, y a punto de replicar se quedó congelada de la impresión, al no recibir un insulto por su parte en esa respuesta.

-¿Cómo… dijiste? –Preguntó sorprendida.

-Que no lo utilices de excusa… sorda. –Ahora si, su ceño se frunció, pero aún mantenía esa impresión. Solo por curiosidad, quiso asegurarse.

-Así que… ¿Piensas que uso de excusa a… Cake? – Le miró de una manera expectante que Boomer no pudo notar. El la miró con una ceja alzada, confundiéndose.

-¿Qué? ¿No me oyes? –Su desconcierto fue aún más mayor cuando sin pensarlo, recibió una melodiosa risa por parte de ella acompañado de un asentimiento. El chico se irritó un poco- ¿De qué te ríes? ¡Para ya!

Lo único que consiguió con decir eso fue que ella riera un poquito más fuerte, suficiente para hacerlo desesperarse. Como quisiera tomarla del cuello y estrujarla para que esa irritante risa cesara, pero por ahora se conformaba con ahorcarla dentro de su imaginación, no podía hacerlo, tenían una tregua ahora, lo cual significaba que… no debía hacerle ningún daño, porque las treguas son justas.

Su mirada ceñuda desapareció, al igual que la importancia que le había dado a la desesperante risa de la pequeña rubia. De nuevo esa sensación de temor se hizo presente en su pecho, y negó disimuladamente en un vano intento de deshacerse de aquel pensamiento, otra vez.

Él no era un chico justo, no había nacido para ser justo, y por lo tanto no iba a ser justo.

-¿Boomer?

El plan. Su deber es seguir el plan. Ella no importa, nada importa, solo él y su regreso importan.

-¿Eh? –Un toquesito en su frente le hizo volver a la realidad, encontrando a la heroína muy cerca de él y con su mano posada cálidamente en su frente.

Por segunda vez, los dos quedaron en un silencio, solamente cruzando miradas. Ambos hipnotizados por los orbes azulados del otro, sintieron un cosquilleo inexplicable en el estómago.

Bubbles, tan rápido como cruzó una idea en su cabeza, retiró la mano de su frente como si esta quemara.

Boomer parpadeó un par de segundos extrañado y por inercia llevó una mano sobre su estómago intentando descifrar que había sido esa sensación dentro de sí. No lo había sentido antes, fue como si algo estuviera dentro de su estómago revoloteando.

El rubio torció la boca incómodo, y por unos instantes entornó sus ojos sobre la rubia que de pronto le había dado la espalda, que de igual forma se incomodó con ese cosquilleo.

-Oye –Llamó él. Bubbles, tímidamente se giró a verle.

Boomer se dio cuenta de que el ambiente no era bueno, así que un tanto nervioso suspiró y decidió hacer un esfuerzo para aclimatar la situación, y entonces así daría comienzo a su plan.

- ¿Qué? ¿Acaso te quedarás allí toda lo noche o vendrás conmigo? –La niña parpadeó confusa. De nuevo sonreía de esa manera, tan dulce y agradable. Él mantuvo su mano extendida para que ella pudiese tomarla.

No sabía qué hacer, no quería tomarla por temor a volver a sentir eso dentro de su estómago. Estaba asustada, pues ella no podía sentirlo. No quería sentirlo. Y a todo esto ¿Por qué lo sintió? ¿Su mente le habría jugado una mala broma y le hizo sentir aquello por pura maldad?

-¿Rubia?

Solo abría una forma de averiguarlo.


-¿Dónde estabas?

Preguntó el hermano mediano a su líder que por su mirada, supuso que no estaba de buen humor.

El pelirrojo pasó de largo frente a sus ojos y de un saltó aterrizó en un sillón boca abajo. Butch alzó una ceja, esperando a que este respondiese a su pregunta, que no obtuvo.

-¡Brick!

-¡Cállate ya Butch! –Bramó cabreado, despegando su rostro unos momentos del sofá para verle- Dame unos minutos ¿Quieres? –Volvió a recargar su mentón sobre la almohadilla del sillón, y miró al suelo sin punto fijo. Butch entornó los ojos al rostro pensativo de su hermano, sabiendo de antemano que algo planeaba. - Y vete preparando, que tenemos algo que hacer...

Esa respuesta fue suficiente para que Butch sonriera satisfecho con un toque de demencia y sus músculos temblaran ligeramente la emoción y ansiedad.

En cambio Brick, suspiró intentando relajarse. Butch lo miró por leves segundos antes de retirarse a la cocina, y pensó que no era muy común ver a su hermano en ese estado. Se encontraba aun perdido, pensando tal vez las acciones que haría dentro de unos minutos.

Entonces Butch borró su sonrisa, llegando a la conclusión de que se trataba de algo serio.

El pelirrojo esperó a que su hermano mediano se largara de allí, y una vez que ocurrió, el líder se irguió y sacó de su bolsillo un aparato pequeño y cuadrado, al parecer una mini grabadora.

Los orbes carmín fulminaron al pequeño aparato y presiono un pequeño botón color rojo, haciendo reproducir la grabación.

"-¿Sentir algo lindo? ¿Por Boomer? ¡Nunca! Lo hice solo porque tenía que hacerlo, pero besar no se siente tan mal…

-Así que su nombre es Boomer, ¿Qué me dices de él? ¿No te atrae un poco? Solo imagina que dejara de ser un super villano ¿No te gustaría tener, ya sabes… una relación?

-¿relación? ¿Con él? ¡Ni hablar! ¡Tal vez parezca que es un chico lindo y tierno, pero en realidad es muy idiota! ¡Que no te engañe su aspecto!"

Paró la grabación y volvió a guardar el aparato al escuchar pasos acercarse. No se equivocó, y en tres segundos la cabeza de Butch se asomó por la puerta con su ceño fruncido.

-¿Escuchaste eso?

-No –Respondió con desinterés- ¿Qué cosa?

Butch no muy convencido, miró a hacia todas las paredes de la habitación. Esta estaba medio vacía. Tenía unos cuantos estantes con algunos frascos de sustancias químicas, y en otra esquina algunas construcciones de robots a medio terminar. El único mueble allí era el sofá marrón donde el diminuto cuerpo del pelirrojo yacía acostado.

-No sé, yo… creí escuchar la voz de la rubia estúpida…

Brick le dirigió una sonrisa burlona, diciendo con su mirada "Estás loco" se levantó del sillón levitando y colocó sus brazos detrás de su cabeza.

-Veo que solo estas impaciente. Andando, ya es hora.

Brick esperaba una sonrisa maniática por su parte, pero solo recibió una confundida y una ceja arqueada.

-¿Qué? ¿No dirás que sucedió con Boomer?

-Él se encargara de la rubia. –Butch frunció el ceño. Detestaba no saber nada.

-¿Qué?

-Se hace tarde Butch, las explicaciones luego. –Brick se tocó la frente como gesto de cansancio- Boomer se hará cargo de la rubia.

-¿Y nosotros?

Brick endureció la mirada con aquella pregunta, provocándole un escalofrío tras la nuca del pelinegro.

¿Qué cosas le ocultaba Brick?


Y allí estaban ellos, volando en el aire con las manos entrelazadas, jugando a ser los investigadores. Porque aunque no lo admitieran, la situación les parecía divertida. Ellos no eran para nada unos detectives, pero eran niños y era como si jugaran a serlo.

Procuraban no volar tan rápido para que sus estelas no se notaran, aunque pensaban que sería difícil verlas con la obscuridad, pues lo único que los iluminaba era la brillante luz de la hermosa luna.

Ya habían estado de aquí para allá, buscando hasta la mínima pista, pero para su mala suerte no habían encontrado nada aun. Llegaron a donde inicio todo y buscaron entre los arbustos de donde salió Michelle la semana pasada, con la esperanza de que entre esos arbustos se encontrara por lo menos uno de sus cabellos pelirrojos, pero no, y si es que había lo mas seguro fue que el agua se lo llevó.

Para el desconcierto de Bubbles, el rubio se encontraba calmado a pesar de no haber encontrado ninguna pista. Ella esperaba su frustración, y quejas, pero nada. En cambio, obtenía una sonrisa reconfortante, como diciendo "Tranquila, ya encontraremos algo"

Y no solo eso, también se había comportado de forma amable. No le había insultado en todo el trayecto, y… sostenía su mano en cada vuelo. Bubbles sabía que eso se miraba algo extraño, pues ella no iba a perderse si le soltaba. Aun así, era tentador estar de esa forma y a la vez temía.

El ojiazul cargaba a Cake con un brazo, mientras el otro lo tenía extendido hacia la rubia mientras sostenía la mano de su contraparte. Momentáneamente, cuando ella no se daba cuenta, desviaba sus ojos hacia las manos entrelazadas que se sostenían con firmeza. No era que él quisiera hacerlo, más no expresaba desagrado, solo se colocaba algo nervioso. Es decir, él no era un experto en el tema, solo seguía las estupideces que miraba en las telenovelas que había atrapado viendo Mojo Jojo, y para su suerte que le han funcionado, pues Bubbles le correspondía su mano y aun no hacía preguntas del por qué.

Para ser el primer día aplicando su plan, no le estaba yendo mal.

También sentía la mirada de la ojiazul clavarse de vez en cuando sobre su nuca, y eso solo aumentaba su nerviosismo. No sabía que tanto le veía, pero quería saberlo, así que hizo su mayor intento para formular la pregunta sin sonar que ya estaba irritado por aquellos ojos que le veían insistentes.

-¿Hay algo que quieras decirme? –Sin detener el vuelo, los ojos azul cobalto giraron hacia ella. Bubbles pareció despertar de un recuerdo y parpadeo unos momentos analizando la pregunta.

-¿Eh?

Boomer evitó mirarle mal.

-¿Qué sí hay algo que quieras decirme? No has parado de verme…

El rubio se esperaba la pregunta del por qué su cambio tan repentino con ella, pero esta respondió otra cosa que le hizo desesperarse un poco.

-N-No, Yo miraba a Cake…

-Te he dicho que no uses a Cake de excusa rubia torpe - Por supuesto que agregó lo último en su cabeza. Detuvo su vuelo de forma abrupta cuando se dio cuenta de lo que había dicho- ¡¿Dije Cake?!

El gatito maulló a su llamado, haciendo que el menor se pasmara aún más.

Bubbles rio.

-Sí, lo hiciste. Desde hace rato ¿No te habías dado cuenta?

El hizo un puchero gracioso. Era un total despistado que si creyó en las palabras de la rubia y ni cuenta se había dado. Bubbles ya venía venir la reclamación, pero no llegó…

-De acuerdo, entonces… entonces se llamara… Cake. –Tuvo que retener esos insultos que ansiaban por salir de su garganta con un nivel alto de voz. ¡Maldita sea! ¡Todo lo que tenía que hacer por órdenes de Brick!

-¿Estás seguro? –Estaba tan sorprendida que no lo oculto en su tono de voz. Él, con todo su dolor dio un asentimiento con la cabeza, pareciendo decidido. Al final, Boomer pensó que era un muy buen actor, o la ppg azul era realmente inocente… y estúpida.

-Pero no es el punto. Tu no dejabas de verme…

-¡Que yo no te miraba a ti!

-Que si

-Que no

-¡Que si!

-¡Que no!

-¡Si!

-¡No!

-¡No!

-¡Que sí!

Por fin a Boomer se le escapó una risita burlona de sus labios, acompañada por una mirada altiva. Bubbles quedó callada y sumamente sonrojada. Había caído en su trampa, y lo peor de todo es que ese método era el mismo que utilizaba Buttercup para hacerla enojar.

-Entonces… ¿Por qué? –Y otra vez, Boomer se esperaba la pregunta de Bubbles del por qué su forma de ser con ella. Al fin y al cabo, él ya tenía una respuesta planeada para esa pregunta.

-Está bien, si te estaba mirando… –Murmuró con un leve puchero. Sonrió el niño triunfal, disfrutando de la expresión apenada tan graciosa que hizo, que claro, para ella no era nada divertido. Bubbles le vio indecisa si continuar o no, pues no era de su incumbencia, pero no podía evitar tener esa curiosidad.- Solo quería saber… ¿Qué es lo que tienes que hacer, Boomer?

-¿Cómo? –Le miró confundo, no entendiendo a que cosa se refería.- Pues… investigar ¿Por qué otra razón estaríamos aquí?

-No me refiero a eso… -Él no quitó su cara confusa.- Hace rato, mientras dormías, parecías asustado y dijiste algo como… "Lo haré sin importar qué" –No era correcto preguntarle aquello tan directo. No era de su incumbencia y ni importancia debería darle el saber que fue la pesadilla que el muchacho tuvo, pero tenía un mal presentimiento de aquello que le incitaba a seguir averiguando.

Boomer quedó callado unos cuantos segundos, viéndole aún con semblante confuso, pero entonces un recuerdo fugaz se instaló en su cabeza, borrando por completo esa mirada confundida, pasando inconscientemente a una fría y sin sentimiento.

-No te importa. –Espetó serio.

-Entonces eso quiere decir que si tienes que hacer algo… -Susurró con un tono tranquilo. Él se abofeteó mentalmente por su respuesta que le había delatado. Ella no podía saber nada sobre aquello, tenía que intentar cambiar el tema, pero ya.- ¿Tienes algún problema? Yo puedo ayu…

-No. Cállate –Cortó secamente- Lo único que tengo que hacer es buscar al idiota que inicio nuestros problemas, y nada más. Ya deja de estar tan preguntona.

-¿Por qué lo haces? –Preguntó ella con su voz dolida, que hacía juego con los ojos celestes que le miraban con lastima. La actitud amable del chico hace unos momentos atrás, le había creado la ilusión de que tal vez ellos podrían llegar a ser amigos, pero con la misma rapidez con la que llegó esa idea, así se reventó su burbuja de ilusiones con el villano.

-Yo no estoy haciendo nada ¡Tú eres la loca que hace preguntas sin sentido! - Sin notarlo elevó un poco más el tono de voz, asustando al felino que se ponía tenso. – Y te he dicho que dejes de preguntar cosas.

-¡Pero yo solo intento ayudar!

-No necesito tu ayuda.

-Pero tú has dicho que…

-¡Que no necesito ayuda! ¡Deja de meterte!

Ambos quedaron en un incómodo silencio.

Instantáneamente ese gesto de molestia fue sustituida por una de des concertación, dándose cuenta del error que cometió. Para su sorpresa, Bubbles no se notaba molesta, ni dolida. Se encontraba totalmente seria, sin apartar la vista de él como si quisiera penetrar su mente.

El cuerpo del menor tembló ligeramente nervioso.

¡Ella sospechaba de algo ya! Tonta llorona ¿Por qué tiene que estar insistiendo? ¡Por su culpa se había delatado y sin darse cuenta puso en dificultad su plan!

Boomer respiró por segunda vez para tranquilizar sus nervios, abrió sus labios en un intento de dejar fluir las palabras para solucionar todo e inventarse algo rápido, pero antes de poder hacerlo la rubia le dio la espalda dispuesta a marcharse.

Su corazón latió fuertemente cuando la imagen de un Brick furiosos pasó por su mente.

-¡Oye! –Logró articular rápidamente antes de que ella emprendiera el vuelo. Ella se detuvo.

-Me voy.- Fue su única respuesta.

Con rapidez, dejó al gato sobre la rama gruesa de un árbol y muy a su pesar fue a detener a la rubia antes de que esta se marchara, pero tuvo que hacerlo de la forma que menos deseaba.

La heroína se sentía tonta, en primer lugar no debió de haberse entrometido en sus problemas, pero no pudo evitarlo. La única razón por la que debían encontrarse allí era para investigar el caso, y nada más, pero ella lo había echado a perder queriendo indagar entre los problemas personales del chico.

Normalmente se habría molestado con él por la forma grosera de hablarle y después dejaría de darle importancia para volver con la investigación. Pero no fue así.

No lo entendió, pero se sintió mal y con las urgencias de marcharse de allí lo antes posible. No podía seguir viéndolo y esa sensación de que algo ocurriría pronto dominó en su cabeza.

¿Pero que sería?

No se permitió pensar más, pues unos brazos le tomaron por detrás desprevenida, rodeando su pequeño cuerpo en un abrazo. Sus ojos se abrieron desmesuradamente.

Ella bien pudo haberle atacado, pero ese abrazo no se sintió como una amenaza, sino más bien necesitado. Y es que el menor realmente la necesitaba.

El mentón del rubio se recargo en el hombro de la heroína y ella sintió de nuevo esos cosquilleos extraños en su estómago. No se movió.

-No te vayas. Por favor, quédate –La voz suave y suplicante del menor hizo que ese cosquilleo en su estómago incrementara.- Quédate conmigo Bubbles, no quiero estar solo…-Y esa voz fue lo último para que sus mejillas adquieran color.


Hello~

Por fin, aquí les tengo el siguiente capitulo. Quiero que me digan honestamente que les pareció. ¿No creen que voy un poquito rápido con ellos? :$

En fin, como son ya los últimos días del semestre y muchos trabajos se me están viniendo enzima solo aviso que puede ser que tarde en actualizar. Incluso batallé escribiendo este por culpa de mi falta de tiempo ;A; gosh...

& Bueno, agradezco por sus reviews, favoritos & alertas! Siempre se los he dicho, me animan a seguir :')

¡Nos leemos la próxima actualización! Cuídense mucho, & muchos besos!