Arrepentimiento

El Caldero Chorreante estaba casi vacío, Tom acababa de entregarle a Remus un gran vaso de Whiskey muggle y lo había dejado en una esquina, sin preguntarle por qué la mala cara.

Le había dicho a Kingsley que iba a ir a la manada de Bardolf y eso planeaba, pero antes necesitaba un tiempo sin escuchar las recomendaciones de nadie. Y es que conocía a Bardolf, el hombre lobo agarraría una botella de Moonshine y lo haría hablar, le hablaría de los instintos, de como no puede dejar de ser un hombre lobo.

Y lo único que quería en ese momento era dejar de ser un hombre lobo, un monstruo.

Si no lo fuera, podría ser alguien para Dora, podría ser un... ¿un padre?. No entendía que había pasado por la cabeza de su mujer cuando decidió tener un hijo, porque nadie podía negar que ella lo decidió, que ella dejó de tomar las precauciones que ellos habían hablado antes.

Ella le mintió.

Remus miró su vaso de Whiskey y empezó a recapitular su vida a través del alcohol. La primera vez que tomó alcohol fue cuando con sus amigos lograron contrabandear tres botellas de un alcohol desconocido a los quince años. Peter quedó inconsciente, James vomitó en la cama de Sirius, Sirius corrió desnudo por la torre de Gryffindor y Remus... Remus no sintió los efectos como sus amigos. Al parecer el ser un hombre lobo hacía que su resistencia al alcohol fuese mayor.

Así siguieron los años en los que el alcohol era un simple acompañamientos en las juntas de los amigos. Era agradable sentir el amargor de algunos licores o el calor que lo llenaba cuando tragaba un whiskey de fuego. Ya no tomaban para embriagarse, como esa noche en quinto año, pero por alguna razón Peter siempre quedaba inconsciente, James siempre vomitaba, Sirius siempre corría desnudo y él experimentaba con sus límites con el alcohol.

Porque si, Remus Lupin tenía un límite de alcohol.

Limite que, por ejemplo, cruzó cuando se enteró de la muerte de Lily y James, la supuesta tración de Sirius y la muerte actuada de Peter. Esa noche se dejó llevar por las dos botellas de alcohol, intentando de que el alcohol le llenara el vacío que sentía y por un momento pensó que lo había logrado, no sentía pena, sentía solo la energía punzante en su cabeza, el alcohol haciendolo olvidar, llenando el frío de perder a sus mejores amigos, por enajenamiento.

Pero esa liviandad de olvidar sus penas se detenía cuando despertaba y en vez de ella, aparecía el dolor de cabeza y la desesperación de estar en un mundo sin sus amigos. Por un segundo escuchaba la voz de Lily diciendole que no estaba bien, que debía buscar ayuda, pero imaginar a la pelirroja solo le hacía volver a querer olvidar, volver a cruzar los límites que cada vez se alargaban un poco más.

No eran todas las noches y había veces que pasaba meses sin volver a emborracharse por completo, pero cada cierto tiempo algo lo hacía recordar, a veces un aroma, otras un sonido o simplemente alguien que le recordara a sus amigos y recaía.

Solo lo dejó por completo cuando vio a Harry en el tren, desde ese momento se sintió con un nuevo propósito, cuidar al hijo de sus amigos y si esa no fuese motivación suficiente para estar sobrio, el factor de que en Hogwarts tuviese acceso a la poción Mata-lobos, ayudaba bastante.

Cuando Sirius volvió a su vida, dejó de sentir por completo la tentación de tomar por desesperación. Si, tomaban juntos como buenos amigos, conversando con el resto de la Orden, pero nunca más de cuatro vasos, que era lejos de ser su límite.

- Una botella y media - le preguntó Sirius intentando recordar sus noches en Hogwarts.

- Dos y tres cuartos, Canuto - contestó con seriedad Remus.

- No esperes que te alcance, Luni - rió Sirius.

La tentación volvió cuando su amigo murió y solo Dora pudo salvarlo, fueron tiempos horribles y a la vez maravillosos, sentirse enamorado, sentirse lleno, pero a la vez sentir que estaba arruinándole la vida a alguien. Pero Dora lo logró, él no volvió a tomar solo, o por lo menos nunca más de lo debido.

Volvió a mirar su vaso y lo vació de un tragó.

El calor del alcohol lo lleno, pero solo por medio segundo. Se sintió incluso más vacío que antes de tomar el trago, podía escuchar la voz de Lily diciéndole que no era la respuesta, podía escuchar la desaprobación de Kingsley y el desgarrador llanto de Dora.

Y tomó otro trago.

Sintió la vesania y aumqnue sabía que eran las diez de la mañana, se sirvió un tercer vaso. Quizá si no se detenía, no volvería a escuchar nada, pero seguía escuchando.

"Oh, no sé, Hermione, yo estoy bastante avergonzado de él"

Harry estaba avergonzado de él, pero era simplemente que el joven no entendía lo que significaba tener esta maldición o lo que significaría para Dora estar embarazado, para ese niño...

O niña.

No había pensado en esa posibilidad. Podía recordar la cara de Frank cuando Alice lo detuvo de sus sueños de un mini-Frank, diciéndole que había un cincuenta por ciento de posibilidades de que fuese una mini-Alice. Frank no paraba de sonreír y le gritó a James que pobre de él si su hijo se interesaba en la pequeña Alice.

Una semana después se enteraron que efectivamente tendrían a un pequeño Frank, o mejor dicho, Neville y Frank tuvo que donar los vestidos rosa que le había comprado a escondidas de Alice.

Podía ser una pequeña Dora, ¿no?. Probablemente sería un desastre, tropezaría con todo y lo haría reír como su madre lo hacía. También heredaría la hermosura de Dora, esos gestos chistosos y su alegría.

- ¡Andy ten cuidado! - gritó una voz sacándolo de sus pensamientos.

Remus dejó el vaso y se dio vuelta, vio una bruja de no más de treinta años, agarrando de la túnica a su hijo de unos seis años. El niño sonreía, pero ella se veía atemorizada, mirando a todos lados. Cuando se fijo que Remus la miraba, se colocó enfrente de su hijo, como protegiéndolo.

Por un segundo, pensó que lo había reconocido como hombre lobo, pero no tardó en darse cuenta, que no era por su maldición, sino por el lugubre ambiente del lugar. Estaban en guerra, ya nadie hablaba con nadie y todos temían de todos. Esa mujer solo estaba protegiendo ante todo a su hijo. Remus sonrió y la mujer dejó de estar tensa, dio una pequeña sonrisa y se llevó a su hijo por la red Flu tan rápido como pudo.

Hace mucho tiempo que no veía niños en las calles y es que ¿quién saldría con niños cuando podía haber un ataque en cualquier momento?, ¿quién en su sano juicio querría dejar solos a un menor?

¿Él?

No, él estaba luchando para que el mundo fuese mejor para ese bebé, podía ser más útil si no se aparecía por la casa de los Tonks. Ese bebe merecía un mundo mejor, merecía...

Ese bebé merecía un padre.

Remus meneó la cabeza y volvió a tomar un vaso, pero en vez de ayudarlo de dejar de pensar en ese bebé, su cabeza le recordó como James sufría por estar fuera de las misiones de la Orden, pero sin querer volver porque Harry era más importante que cualquier otra persona. Alice diciéndole que haría cualquier cosa por Neville.

Se imaginó a Dora cargando sola a un bebe, caminando por el callejón Diagon y siendo atacada por Mortífagos. Dora sabía protegerse, pero ese bebé dependía de él. ¡No podía dejarlo solo! Sus padres no lo dejaron solo, a pesar de que les costó su felicidad.

Su madre estaría decepcionada de él y era aun peor sentir que la decepcionaba cuando por primera vez podía entenderla, cuando por primera vez comprendía por qué no lo había dejado.

Dejó el vaso de lado, se levantó de la mesa y como si hubiese tenido una revelación, tomó sus cosas, y desapareció para llegar a los límites de la propiedad de los Tonks, sintiendo que las barreras de protección lo dejaban pasar, siguió hacía la puerta sin importarle el olor a alcohol.

- ¿Remus? - le dijo Andrómeda cuando abrió la puerta, apuntando su varita a su pecho - ¿Quién nos presentó hace dos años?

- Sirius Black, tu primo favorito - contestó Remus con seriedad - Andromeda, ¿Dónde esta Dora?

Antes de que la mujer pudiera contestar, Remus vio el rostro pálido de Nymphadora Tonks, tras su madre y sin esperar una invitación, entró se arrodilló ante su esposa y besó su vientre.

- Jamás los dejaré solos - dijo antes de que alguien pudiera decir algo - nunca.


Primero quiero explicar porque la demora de este capítulo (dos más y termina la historia). Cuando escribí el capítulo anterior, apareció la historia de Remus Lupin en Pottermore, la cual decía explicitamente lo que ocurría cuando Remus abandonó a Tonks por su embarazó y aquello cambió todos mis planes, ya que siempre espere que esta historia fuera canon. Estuve mucho tiempo intentando decidir que hacer, si atenerme a mi idea original, o de alguna manera incluir la escena del Caldero Chorreante que Rowling nos describió. Pueden ver que me decidí por atenerme a lo que la diosa JK nos ha entregado.

Me gusto incluir el alcoholismo que siempre he sentido que Remus tiene y las memorias de los Merodeadores que aparecen sutilmente en este capítulo y para los que no sepan Moonshine es un alcohol que es como un alcohol de maiz, que aunque no sé como llamarlo en español, me parece muy adoc para los hombres lobo.

Fue difícil, pero lo logré y espero que les guste.

Tomen con responsabilidad, diseñen su futuro y conozcan a alguien nuevo.

Simona Polle