Si Lord Voldemort vió la expresión de extrañeza de Snape hizo caso omiso de ella.
_ ¿Queréis que acabe con su... "sufrimiento"?_ preguntó.
_Por supuesto que no, no seas necio._ el señor tenebroso se levantó y comenzó a pasear pausadamente por delante de la chimenea_ ¿Crees que Lord Voldemort necesita a alguien para ocuparse de esos menesteres?
Lánguidamente, agitó la varita y lanzó un desmaius. La mujer cayó inerte en una, cuando menos, dolorosa postura.
_ La capturaron en una zona muy cercana a esa casucha de los Weasly. Fenrir me convocó aunque aún no ha dado una explicación satisfactoria de por qué lo hizo. LLamó a su señor y al llegar, en vez de encontrarme a Potter, me encontré con esa...muggle...peleando con ellos. Peleando. A golpes._ Lord Voldemort torció la línea que tenía por boca en una mueca de asco.
_ Como dije en su momento, _continuó_ se han cometido muchos errores...El ministerio me pertenece y Potter...Potter casi era mío cuando el lerdo de Rowle le perdió en el Londres muggle. Y una...muggle...Esa cosa inmunda vino corriendo hacia mí y me tocó. ME TO-CÓ._ El señor oscuro levantó ligeramente la manga de su túnica para mostrar la parte de su piel que había sido profanada._ Has visto lo que tiene en la cabeza, ¿verdad?
Sí, claro, como para no verlo. Snape asintió.
_ Eso lo sacó de mí. Lo absorvió. ¡De Lord Voldemort!_ alzó la voz y Snape evitaba mirarle a los ojos en una señal de sumisión, por miedo a su furia._ ¿Quién es?¿Quién es esa insignificante, patética y rastrera criatura y cómo ha conseguido extraer eso?. ¡Los muggles son por naturaleza una especie inferior!, no mejores que un elfo doméstico salvo en tamaño y de alguna mala manera consiguen que sus hijos, ¡esos sangre sucia!, adquieran nuestros poderes. Quiero saber quién es, cómo ha hecho esto y si tiene algo que ver con Potter o con su famosa Orden del Fénix. Severus...
_ Haré como ordenéis, mi señor. Aunque en su estado no es probable que se pueda sacar algo de ella.
_Cúrala entonces, llevátela. Apártala de mi vista cuanto antes y tráela para que pueda interrogarla debidamente. Muggles haciendo magia...Pronto ocuparán el lugar que les pertenece_ su voz chirriaba como la misma muerte_ Retírate y llévate..."eso".
Qué remedio. Snape tenía que hacer acopio de toda su paciencia y sangre fría. Potter en paradero desconocido, el mundo mágico en manos de un déspota tirano y él haciendo de niñera. Míralo por el lado bueno, se decía sacástico, de perro a niñera...vas ascendiendo.
Tomó a la prisionera inconsciente y regresó con ella a la calle de la Hilandera. La acomodó en una cama y la observó. Estaba llena de golpes y magulladuras, hematomas y pequeños cortes, algunos aún sangraban. Al menos Greyback también cobró lo suyo, pensó recordando la cara del hombre lobo y eso le causó un extraño regocijo.
Temía tocarla. Aún le quemaba el dorso de la mano como si llevara las huellas de ella grabadas a fuego. Comprobó que inconsciente no causaba el mismo efecto. Se concentró en ella. Aplicó ungüentos y bálsamos, deslizó pociones por su garganta mientras musitaba hechizos. Luego solo podía esperar confiando en que la naturaleza siguiera su curso. Casi mejor que no despertara, para lo que le espera...
Severus suspiró y se acomodó frente a ella en un sillón. Iba a ser una noche larga. Me pregunto qué pensaría Dumbledore de esto.. Aunque la idea había sido absurda desde el principio- a ver como iba a justificar la existencia de una copia del retrato del director en su casa- a veces echaba de menos poder hablar con alguien claramente. "Tu prioridad debe ser el chico, muchacho" Sí, sí, Potter...hubiera dado lo que fuera por recrear el mapa del merodeador pero aunque había logrado arrancar la confesión de su existencia a Colagusano no habia conseguido que le dijera el hechizo que usaron. Lentamente el sueño se fue apoderando de sus párpados...
Le despertó una vibración en su cabeza. Era la muggle, estaba despierta y pensando, recordando, lo que había sucedido.
Estaba en un bosque, perdida, llamando a Harry a voz en grito cuando el hombre lobo y dos de sus secuaces la encontraron. La agarraron, la manosearon y ella se defendió (un puñetazo, una patada, una naríz que crujía al romperse): Esa sensación extraña cuando sin querer tocó el tatuaje que esa bestia llevaba en el antebrazo mientras suplicaba ayuda. La figura oscura que apareció de la nada. Fuera quien fuera, los atacantes parecían temerle y ella se acercó a él y le agarró de la muñeca pidiendo ayuda. Luego la oscuridad, la negrura absoluta y la sensación de estar muerta. Y el dolor, el terror y la angustia de todo lo que había hecho ese ser, repitiéndose una y otra vez ante sus ojos.
Interesante, pensaba Snape, la manera en que sus recuerdos llegaban tan nítidamente sin nisiquiera invocarlos. Ella tomaba consciencia de su cuerpo, de la blandura de la cama, del dolor sordo que aún latía en sus huesos. Entreabrió los ojos y Snape se sorprendió al verse a sí mismo, con los ojos cerrados en el sillón frente a ella. Se preguntaba quién era él y en que tétrico lugar estaban y que eso importaba poco porque lo que tenía que hacer era escapar cuanto antes. Cuando él la dejara sola se levantaría y buscaría la forma. Lo único que tenía que hacer era disimular y que no supiera que estaba...
_Despierta. _ La voz grave de Snape resonó en la habitación._ Debería intentar no pensar tan "alto".
Ella abrió los ojos y parpadeó un par de veces para enfocarle. ¿Eso iba con sorna? pensó ¿En qué clase de secta he ido a caer?
_ Lamento haberle despertado con el ruido de mis pensamientos_ Contestó en el mismo tono.
_ Snape, señorita. Severus Snape. Y no es ninguna "secta". Somos sólo magos y brujas.
La mujer dejó la boca a medio abrir pues era verdad que se preguntaba quién era y volvió a preguntarse si efectivamente ese tipo le leía la mente.
_ Leer la mente, señorita... ¿Demons?, implicaría un esfuerzo activo por mi parte del que no tengo intención. Más bien es como si sus pensamientos saltaran hacia mí. Extraño. Interesante.
_Pues si le parece, señor Snape, prefiero seguir esta conversación usando los órganos fonadores. Estaría mucho más cómoda.
_Iremos más rápido si empiezo a contestarle: sólo lleva unas horas inconsciente, este tétrico lugar es mi casa y no pienso hacerle daño_ de momento.
_ De momento_ dijo ella y esta vez fue él el sorprendido. _ Sí, yo también conozco algunos trucos. Bien, veamos. Es un hombre...un mago_ aclaró._ soltero, solitario, huraño.
La muggle observó la habitación mientras Snape levantaba una ceja.
_ Inteligente, muy formal...se dedica a la enseñanza, ¿verdad?_ La mujer se incorporó en la cama y se fué levantando mientras hablaba_ ¿Química? No, por supuesto. Siendo magos será...alquimia. Transmutar el plomo en oro con la piedra filosofal y ese tipo de cosas.
Snape se acercó a ella agarrándola fuertemente del brazo.
_ Suélteme, _ increpó ella_ sé que es uno de ellos, uno de los esbirros del pervertido ese que se ha hecho la estética con una apisonadora. Profesor de día, psicópata de noche; interesante doble vida, profesor Snape.
La mano con la que la agarraba empezó a calentarse. Snape la miró fijamente a los ojos ¿Cúanto sabía? Trató de leerle la mente, lo que decía era demasiado cercano a la realidad. ¡Le bloqueaba el paso!¡Se resistía! Soltó su brazo con una mueca: hasta una muggle lo hacía mejor que Potter. Se quedó mirando sus ojos castaños. Sin la profundidad del chocolate o el brillo del ámbar. Vulgarmente marrones. Ella le mantuvo la mirada y cuando él finalizó su examen la mujer exhaló un suspiro y bajó el rostro.
_ Esto es real. O sea, no estoy loca. Ese tipo...existe.
Snape asintió.
_ Y ha hecho todo eso, lo que ví...esa gente...
Snape apretó los dientes y volvió a asentir.
_ Y usted me va a llevar con él otra vez, ¿Verdad?_ Snape suspiró_ Oiga, yo no soy bruja o maga o lo que sea. Yo no tengo nada que ver con ustedes. No puede llevarme con él, ¡ese tipo me va a matar!
