10. ¡Buenos días!

-Tohma, ¿no habrás visto por aquí por casualidad unas partituras?

El adulto alzó la vista del periódico, frunciendo el ceño.

-¿Partituras? Creo que en el...

-¡Aquí están! ¡Gracias!

-De nada –murmuró el rubio de manera sarcástica.

La cabeza de su primo se asomó por la puerta de la cocina, mirándolo extrañado. Luego se acercó a la mesa, donde Tohma desayunaba.

-¿Estás bien? –preguntó a pesar de que sabía perfectamente que no le agradaba que le hiciesen esa tediosa pregunta.

-¿Por qué lo dices? –musitó el presidente de NG Records de manera indiferente, pasando la página.

Suguru bufó de mal humor. Odiaba cuando Tohma actuaba como si nada.

-Oh, por nada –gruñó saliendo de nuevo, esta vez a grandes y molestas zancadas.

Seguchi oyó a su primo rumorear por los pasillos y luego la puerta principal abrirse.

-¡Ya me voy!

Y la puerta se cerró, volviendo el silencio al pequeño apartamento.

Tohma volvió a alzar una vez más la mirada del periódico, sonriendo repentinamente. Esperó un par de segundos, minutos, deseando que su primito se tardase un poco más en notar que había vuelto a dejar las partituras tiradas en la mesa y pasó otra vez la página. al parecer las noticias estaban muy interesantes esa mañana.