Ninety-Five Percent pertenece a HufflepuffMommy
…
Lo primero que Hermione pensó mientras caminaba hacia la mujer, fue que Narcissa Malfoy era difícil de leer. Estaba de pié allí con tanto porte y sofisticación que de pronto empezó a sentirse nerviosa. Inconscientemente comenzó a disminuir el paso, Draco la miró y le dijo:
—Está bien, ella no muerde.
Hermione rió con nerviosismo y asintió, apurando el ritmo para que coincidiera con el de él.
Cuando estaban a sólo a unos pasos de distancia, la Señora Malfoy finalmente esbozó una pequeña sonrisa.
—Bueno, ¿no parecen una pintoresca pareja perfecta? —dejó que sus ojos vagaran por Hermione por un segundo antes de decir— Espero que mi hijo haya sido un anfitrión aceptable hasta ahora.
Hermione le dio una sonrisa nerviosa.
—Sí, ha sido un caballero.
—Es bueno saber que todos esos años de formación no han ido a parar a la basura, después de todo —dijo Narcissa, dándole a su hijo una sonrisa burlona. Draco rodó los ojos.
—Sé cómo tratar a mis invitados, madre. No necesitas preocuparte.
—Hm, siento disentir —dijo fríamente mientras se giraba para entrar al comedor. Draco volvió a rodar los ojos cuando ella estuvo de espaldas. Era evidente que aún estaba dolida con él por haber llegado tarde al almuerzo cuando sus amigos estuvieron allí unos días antes.
Hermione lo miró y frunció el ceño. Él la quedó mirando y sacudió la cabeza.
—Ella acaba de quejarse por algo que sucedió hace una semana atrás. Está bien.
La condujo al comedor, donde la mesa estaba puesta para ellos tres. Hermione estaba agradecida de que todos los puestos estuvieran en el mismo extremo de la mesa ¿No sería incomodo que todos estuvieran en diferentes extremos?
Draco sacó la silla para ella, que se sentaría junto a él. Le dio las gracias mientras se sentaba y colocaba la servilleta de tela en su regazo. Narcissa ya se había sentado a la cabecera de la mesa, así que Draco se sentó junto a Hermione.
—Entonces, señorita Granger. Me preguntaba ¿Por qué sintió la necesidad de llenar uno de esos formularios de evaluación de compatibilidad para ser emparejada? Seguramente, alguien con su… popularidad, debería tener una fila de pretendientes fuera de su puerta para tomar su mano en matrimonio.
—Madre, realmente no creo que eso sea de nues…
—No, está bien —dijo Hermione. Miró hacia la mayor de los Malfoy— Aunque estoy segura de que tiene razón, sinceramente no tengo mucha vida social, mi trabajo me mantiene ocupada y aunque he tenido algunas citas, fueron con gente que simplemente no era compatible conmigo. Imaginé que si el Ministerio iba a emparejarnos en base a la compatibilidad, tendría una mejor oportunidad con ellos que tratar de separar a los que salen conmigo por quien soy de los que en realidad les gusto.
Narcissa le dio una delgada sonrisa y asintió, satisfecha con la respuesta.
—Creo que ese fue el punto de Draco también. Muchas mujeres acudieron a él, pero en su mayoría por nuestro apellido y nuestra bóveda en Gringotts. Él también quería a alguien con quien fuese más… compatible.
—Si bien recuerdo, madre, a la mayor parte de ellas las ayudaste tú —dijo Draco irritado.
Narcissa le hizo un gesto distraído con la mano.
—No fue así.
Draco parecía un poco molesto e incómodo.
—Madre, creo que deberíamos pedirle a los elfos que traigan la comida ahora.
—Sí, estoy de acuerdo —dijo. Ella aplaudió tres veces y tres elfos domésticos entraron en el comedor, cada uno vistiendo la misma funda de almohada verde con el escudo Malfoy. Cada uno levitaba una bandeja de comida y las colocaron delante de cada comensal. Cuando las tapas de las bandejas se levantaron, Hermione encontró una ensalada delante de ella.
—Esto se ve delicioso. ¿Esto es manzana? —preguntó pinchando un poco con su tenedor y llevándosela a la boca.
—Sí, es una de nuestras favoritas —Narcissa asintió.
Los tres comieron en silencio durante unos minutos, hasta que Narcissa preguntó:
—Entonces, Draco ¿Terminaste de darle a la Señorita Granger el recorrido por la mansión? —preguntó. Draco asintió.
—Lo hice. Ella también escogió una habitación. La que te mencioné que le gustaría más.
—Fueron los ventanales y los bancos los que me convencieron—dijo Hermione sonrojándose ligeramente.
—¿Tiene alguna pregunta sobre la mansión, señorita Granger? —preguntó Narcisa. Hermione sacudió la cabeza.
—Por favor, llámeme Hermione. Y no, al menos no por el momento. La mansión es bastante sorprendente, usted ha hecho un trabajo maravilloso.
Narcissa le dio una cálida sonrisa.
—Gracias. He pasado los últimos años redecorando cada habitación.
Una vez que terminaron sus ensaladas las bandejas fueron reemplazadas con el plato principal; gallina de Cornualles, zanahorias al vapor y patatas rojas asadas.
—Oh, tengo una pregunta, si no le importa —preguntó Hermione cuidadosamente. Ante el asentimiento de Narcissa dijo— Sé que Draco dijo que podíamos hacer la boda aquí, y me preguntaba si estaría bien si la hiciésemos en el jardín, debajo del cerezo en flor. Sólo estoy planeando invitar a mis padres y tal vez algunos amigos, así que no necesitamos mucho espacio, y Draco dijo que sólo serían usted y él de su lado. Yo, realmente adoré ese árbol, especialmente porque está en flor y…
—Divagando —dijo Draco en voz baja. Narcissa les dio una mirada divertida. Hermione se sonrojó un poco.
—Lo siento. Tiendo a divagar cuando estoy ansiosa o nerviosa por algo.
—Está muy bien, querida. Sólo demuestra que eres una apasionada por las cosas. Eso apenas es un defecto —dijo Narcissa.
Draco negó con la cabeza y dejó escapar una suave risa. Si tan sólo su madre supiera exactamente por cuantas cosas Hermione era apasionada.
—Hablando de la boda, Draco, noto que tu prometida sigue sin tener un anillo —dijo Narcisa dando a su hijo una mirada penetrante. Draco suspiró con irritación.
—Estaba planeando dárselo más tarde.
—¿Por qué no ahora? No es como si necesitaras planear una propuesta elaborada y cogerla por sorpresa —dijo Narcisa ligeramente. Draco negó con la cabeza hacia su madre.
—Bien —sacó su varita y conjuró una pequeña caja en su mano.
Hermione lo miró con nerviosismo. Por alguna razón, tener un anillo hacía sentir todo esto más… real.
Draco abrió la caja y antes de que pudiera decir nada, Narcissa lo interrumpió:
—Draco, ese no es el anillo de tu abuela.
—No, no lo es —él la miró.
—Pero te di ese anillo para tu futura esposa —dijo ella frunciendo el ceño confundida.
—Madre, cuando la abuela estaba en su lecho de muerte ¿sabes lo que me dijo? Me dijo que se lo diera a la persona que amara. Amor, madre. Lo que Hermione y yo tenemos… es, bueno, es cordial, tal vez incluso amistad, en el mejor de los casos. Pero no amor —miró a Hermione y ella asintió. Ella comprendía y él se sintió mejor al respecto. Miró a su madre otra vez —Si, y cuando me enamore, le daré el anillo de la abuela a esa mujer. Pero para este matrimonio, que el ministerio básicamente está forzando, le daré el anillo que he elegido.
Se volvió hacia Hermione de nuevo, extendiendo la caja hacia ella. Dentro había una argolla de plata con pequeños diamantes a su alrededor.
—Es hermoso —dijo ella.
—No me pareces una persona que lleve oro, así que pensé que la plata estaría mejor —dijo sencillamente.
Ella lo miró con diversión. ¿Cómo podía Draco, una persona que apenas conocía, saber que ella prefería la plata al oro. Mientras que Ron, que la conocía desde que tenía 11 años, no lo hacía?
Antes que se diera cuenta, él le tomó la mano y puso el anillo en el dedo, en el que calzó perfectamente.
—Creo que nuestras alianzas serán simples y de plata. ¿Te parece bien? —le preguntó.
Ella asintió sin dejar de mirar el anillo en su mano. Era realmente hermoso, aunque no fuese el anillo de familia que Narcissa deseaba que llevara.
El resto de la cena transcurrió sin problemas, con pequeñas conversaciones aquí y allá. Una vez que comieron el postre y la cena terminó, Hermione pensó alegremente para sí misma en que esa había sido una noche muy exitosa.
Narcissa les dio las buenas noches y se retiró a su habitación, dejando a Draco y Hermione solos.
Hermione lo miró con una suave sonrisa.
—¿Crees que aho…
—Sí, Granger. Ve a conocer la biblioteca. Iré a verte dentro de poco.
Ella casi gritó mientras se ponía de pié y salió de la habitación en dirección a su destino. Draco sonrió y sacudió la cabeza. Si una biblioteca era todo lo que la hacía feliz, entonces los siguientes cinco años deberían ser fáciles.
Una hora más tarde, Draco encontró a Hermione acurrucada en uno de los sofás de la biblioteca con un libro en su regazo, pero sus ojos estaban cerrados. Al parecer, una cena tarde y un poco de lectura eran agotadores para la chica. Suspirando se acercó a ella y le sacudió suavemente el hombro.
—Granger. Granger, despierta.
Hermione parpadeó rápidamente un par de veces antes de finalmente concentrarse en sus palabras. Dio un pequeño bostezo antes de estirarse.
—Lo siento. Debo haberme quedado dormida leyendo ¿Qué hora es?
—Casi las nueve. Eres bienvenida a quedarte todo el tiempo que quieras, pero yo ya me voy a la cama y estoy bastante seguro de que tú te levantas muy temprano por la mañana para ir al trabajo —dijo él. Hermione asintió poniéndose de pié.
—Sí. No importa a qué hora vaya a dormir, siempre despierto más o menos a la misma hora todas las mañanas. Incluso los fines de semana. Es una maldición, de verdad.
Él sonrió ligeramente.
—Me pasa lo mismo. De todas formas puedes usar la red flu aquí en la biblioteca. Todas están conectadas a la red flu para salir de la mansión pero sólo la que está en la sala permite que la gente ingrese.
Hermione fue hasta la chimenea, abrió el pequeño contenedor de polvos flu que estaba en la repisa del lugar y tomó un pequeño puñado antes de girarse hacia Draco.
—Fue una linda noche. Fue mucho mejor de lo que había pensado, sinceramente.
—Me alegra oír eso —él asintió con la cabeza.
—Bien, buenas noches —dijo ella entrando a la chimenea.
—Buenas noches —dijo él.
—Oh, espera, antes que lo olvide. Iré a visitar a mis padres este sábado, si aún quieres venir.
Él asintió de nuevo.
—Claro. Envíame una lechuza con los detalles.
—Lo haré. Adiós —ella sonrió.
Él hizo un gesto ausente mientras ella desaparecía en la chimenea y luego se apareció en su dormitorio. Tener de visita a Hermione había sido algo bueno; ella se dio cuenta de que la mansión no era aterradora como probablemente ella pensaba y él se pudo dar cuenta de que ella no era asustadiza tampoco. Tal vez, realmente podían hacer que esto funcionara.
…
Hey, hermosas! Hermione conoció a la suegra y todo salió bien, creo que Narcissa pudo notar que hay bastante afinidad entre los dos ;) Adivinen quién se entera de todo en el próximo capítulo :O
Gracias por todos los comentarios, son tan lindas! Nos leemos, buenas noches!
