Y regresando de mis vacaciones les traigo un nuevo capítulo de esta historia, gracias por los revIews, ya hemos superado los 100. Y bueno, agradecimientos a todos los que leen mi historia y gracias de corazón por todo. Y bueno gracias a Thomas Astruc por la creación de los personajes y compañía y sin más que decir… COMENZAMOS!
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Capítulo 10.
Tras los ojos de la bestia.
Por un momento nada más escuchó los latidos de su corazón latir rápidamente en su pecho y los jadeos de la bestia que ahora era Adrien, Marinette no podía quitarle los ojos encima a esas dos esmeraldas que las miraban de forma extraña, al fin fue consciente de su ambiente cuando una de las enormes manos se posó más cerca de ella sobre el pasto, ella desvió la mirada de esa enorme mano hacia los ojos de Adrien, solo fue un par de segundos pero fue suficiente para ver las enormes garras que tenía.
-¿A-Adrien?- su voz sonó nerviosa, pero no se movió de su lugar, aquella bestia movió sus orejas cuando ella pronunció su nombre y Marinette tragó duro.- Adrien.- su voz sonó más segura.- ¿Me reconoces?- nada, no hubo ningún movimiento, así que llenándose de valor ella dio ese paso al frente alzando poco a poco su mano para tocarle, pero se detuvo cuando un gruñido salió de Adrien y su pelo se erizó bajo la luna.- Adrien… soy yo.- su mano siguió su camino pero fue un momento cuando ella retrocedió al ver el peligro en los ojos de Adrien y ese zarpazo que casi araña su brazo, ella le miró con grandes ojos esperando su próximo movimiento viendo a Adrien tensarse en sus patas y mirarla fijamente, allí lo vio, ese atisbo salvaje en sus ojos y al fin el instinto y el cerebro le dijeron: Corre.
Cuando rugió ella comenzó a correr, escuchando a Adrien tras de ella, aquello le recordó esa noche en que fue a buscar su chal solo que esta vez era Adrien que la perseguía, corrió escuchando las pisadas sobre el pasto y las ramas romperse tras de ella, era rápido, estaba segura que estaba tras de ella podía sentir su aliento golpear su espalda, se deslizó entre dos árboles donde escuchó como chocó entre ellos y la madera crujir entre sus garras para abrirse paso, corrió, no le importó que ya se hubiese lastimado los pies con las piedrecitas o ramas del camino pero entre la oscuridad del bosque resbaló cayendo en una zanja, Marinette intentó levantarse con el tobillo adolorido y por primera vez dándose cuenta de cómo dolían las plantas de sus pies. Intentó buscar dónde esconderse pero el sonido de los gruñidos de Adrien le alarmó sabiendo que no podría esconderse de él. Se apoyó entre la pared de tierra y se congeló al sentir tras de ella una fuerte respiración, no necesitó voltear para saber que era él, no sabía qué hacer, ya no podía correr. Con lágrimas en los ojos cerró los ojos esperando lo peor hasta que escuchó cerca de ellos un aullido que le heló la sangre, más lobos se acercaban a ellos. Adrien levantó sus orejas al escucharlos, no tardaron en llegar siendo guiados por el olor de la sangre de la chica en una de las pocas heridas de sus pies, Adrien gruñó a Marinette como si la culpara de que su juego hubiese sido interrumpido por culpa de ella y los vio, uno encima de ellos y otros dos enfrente, gruñó furioso y antes de que Marinette tuviese la idea de correr Adrien la empujó en un costado pegándola contra la pared y lanzándole un gruñido de advertencia, ella lo supo, fue como si le dijese que no se atreviese a moverse de su lugar.
-Adrien…- un rugido más fuerte salió de él, pero no supo si era para ella o para los invasores. Los lobos se movieron con cautela, Adrien gruño mostrando sus garras y colmillos como advertencia, los dos frente a él parecieron captar el mensaje pero el otro tenía su vista en la tierna Marinette, bajó poco a poco como un animal rastrero y cuando llegó a cierta distancia listo para de un zarpazo arrancarle la cabeza a Marinette, antes de tocarla Adrien le atrapó y jaló hacia el suelo con fuerza asustando a Marinette que se pegó más a la pared al ver al animal retorcerse en el suelo entre chillidos y gruñidos al ver a Adrien desgarrarle el brazo con una mordida dejando el miembro casi colgando como un pedazo inútil de carne. Los otros dos se enfurecieron. El lobo herido retrocedió retorciéndose en el suelo mientras los otros dos rugieron a Adrien, uno de ellos fue contra él siendo que el lugar no era tan ancho para que fuesen los dos a la vez, ambos chocaron y Adrien alejó lo más posible al animal que no paraba de lanar mordidas al aire, Adrien arremetió con un zarpazo en el cuello y rostro haciéndolo retroceder y casi enseguida saltando a su compañero vino el tercero que hizo rodar a Adrien en el suelo y logrando morder el hombro del rubio.- ¡Aaah!- chilló Marinette al ver al lobo del brazo deshecho acercarse a ella, ella retrocedió pero su tobillo le dolía horrores cayendo al suelo mirando los ojos ambarinos de ese monstruo que iba a lanzársele encima hasta que le cae encima su compañero que fue lanzado por Adrien que no le importó su hombro desgarrado, el otro se le fue encima mientras los otros dos se recuperaban del golpe pero Adrien lo sometió bajo suyo clavando las garras en su garganta y arrancándola casi de cuajo, el sonido que hizo provocó que los otros dos olvidarán a Marinette que miró la escena horrorizada y rugieron furiosos yendo por Adrien que los esquivó y saltó por la pared de la zanja tomando impulso con sus patas y embistiendo con fuerza a uno de ellos, el sonido del cuello romperse hizo que el otro, el que tenía el brazo lastimado, se erizara y fuera contra Adrien que rápidamente se movió y lo atrapó del brazo inservible y arrancando tiras de piel de éste para tomar del cuello al lobo y tirarlo al suelo mientras pataleaba. Un golpe fue a dar a la mandíbula de Adrien que no se inmutó no importando las líneas de sangre de su hocico y cuando el lobo iba a volver a golpearle Adrien abrió el hocico mordiendo su mano y triturando sus dedos ante el chillido ensordecedor de la bestia bajo él hasta que con ambas manos presionó su pecho rompiendo sus huesos y enterrándolos dentro de él. El lobo rubio se levantó mirando a los otros lobos, fijó su vista en Marinette que estaba hincada en el suelo intentando respirar pero todo lo que olía era a sangre. Con grande ojos vio las sombras que parecían jugar con el cuerpo de Adrien que se acercaba a ella poco a poco, el sonido de huesos se escuchó de nuevo y quiso cubrir sus orejas hasta que sintió una mano en su mejilla, el pulgar de Adrien pasó por su mejilla lentamente dejando que su garra arañara su tierna piel dejando una fina línea que comenzó a sangrar.
-Marinette…- su voz sonó ronca y ella vio una sonrisa donde sus colmillos eran más largos, Marinette apenas pudo abrir la boca para intentar a hablar pero no pudo y Adrien encontró divertida la expresión de Marinette.- Mi Marinette… no sabes las ganas que tengo...de probarte entera, de probar al fin tu sangre.- su mano bajó de su rostro a tras su nuca, abrió la boca listo para morder su cremosa piel pero se detuvo, ella no dejaba de verlo y eso le provocó molestia.- Cierra los ojos…- no lo hizo, ella no pudo.- ¡Cierra los ojos Marinette!- dijo molesto al ver que ella no hacía caso.- ¡QUE CIERRES LOS OJOS!- pero no lo hizo y furioso apretó su mano en su cuello, ella se quejó pero no cerró los ojos.
-… No correré.- susurró.
-¿Qué?- Adrien le miró confundido.
-No…correré.
-Oh vaya, pero qué valiente, o qué estúpida…- gruñó Adrien molesto y abrió de nuevo su boca para clavar sus colmillos.
-Te lo prometí… Adrien.- Adrien se detuvo.- Te lo prometí…- poco a poco la risa de la dulce y pequeña Marinette resuena en su cabeza y las imágenes pasan por su cabeza.
-Marinette, ¿los hombres lobo no te asustan?
-¿Eh? ¿Por qué preguntas?
-Escuché a papá que ayer un hombre fue mordido y…lo mataron.- Marinette miró a Adrien triste.- Mari, si yo me vuelvo un hombre lobo, daría mucho miedo.
-Adrien ¿por qué dices eso?
-Es que lo soñé. Soñé que me mordían y me volvía un lobo terrible y malo. Y tengo miedo. Todos corrían, me amenazaban y me dejaban solo. No quiero estar solo…- dijo con unas pequeñas lágrimas en sus ojos.
-Adrien eso no pasará.
-Pero ¿y si pasa? Tú también correrías como todos.
-Bueno…sí me asustaría mucho, pero no te dejaría.- la pequeña Marinette le dedica una hermosa sonrisa y tomó su mano.- Yo te protegería porque yo te quiero mucho Adrien.- Adrien sintió una agradable sensación extenderse en su pecho.
-Yo también te quiero Marinette y no importa si soy un lobo te protegeré.
Marinette intentó respirar ante el fuerte agarre en su cuello, sintió como por un momento el agarre se endureció pero poco a poco fue aflojando, el brazo de Adrien cayó a un lado y permaneció con la cabeza agachada, sus orejas lobunas estaban hacia abajo y Marinette intentó ver sus ojos que eran cubiertos por su flequillo, intentó verlo pero pronto los hombros de Adrien comenzaron a temblar y su boca se apretó intentando contener los sollozos que inútilmente salían de su boca, pronto notó algo gracias a la luz de la luna, lágrimas, Adrien estaba llorando.
-Adrien…
-Marinette… lo siento… lo siento tanto.
-Adrien, eres tú.- Marinette sonrió pero Adrien siguió gimoteando.
-Lo siento tanto Marinette… lo siento tanto…
-No importa, Adrien no importa.- ella tomó su rostro y pudo verle, parecía un niño llorando, limpió sus lágrimas como pudo.
-No….no me dejes Marinette…- Marinette le abrazó conteniendo sus propias lágrimas de felicidad.
-Te amo Adrien… y no importa lo que pase, no te voy a dejar, te protegeré siempre Adrien.- Adrien intentó decir algo, pero las palabras se atoraban en su garganta, así que optó por abrazarla también, el cuerpo cálido de Marinette, su dulce aroma, lo tranquilizaron.
-Yo también te amo princesa…
-Adrien…- duraron así un par de minutos pero que para ambos fueron dos horas, mas no podía durar para siempre, las orejas de Adrien se movieron y a lo lejos un tenue aullido hizo que mirara hacia lo lejos, miró la luna llena y después a Marinette que le miró con sus grandes ojos azules escuchando también ese largo aullido.
-Debemos movernos, conozco un lugar donde estaremos a salvo.- la cargó como la princesa que era y ella se sujetó de su hombro notando la sangre en éste.
-¡Adrien estás herido!
-Tranquila, se curará pronto, por ahora debemos escondernos, ellos no estarán felices cundo encuentren a sus amigos.- sin más que decir salió de esa zanja con una agilidad única que sorprendió a Marinette y corrió con ella en brazos adentrándose más al bosque.
Juliet supo que no estaba en casa de los Dupain sin abrir los ojos, en primera el aroma a flores cosquilleó su nariz en vez de el del pan, además la almohada de su cabeza era demasiado esponjosa y las sábanas muy suaves. Al alzar la cabeza sitió una punzada en el lado izquierdo de su cabeza y luego un dolor que se esparció hacia el resto de su cara de ese lado. Abrió los ojos lentamente y vio una lámpara de aceite a lado suyo, miró la habitación, grande, lujosa, las sábanas de seda y el elegante edredón encima de ella le daban calor, tenía puesta una bata de dormir muy bonita de tirantes, intentó abrir el ojo izquierdo pero no pudo abrirlo mucho, miró alrededor intentando reconocer algo cuando la puerta de su habitación se abre y reconoce a la señora Le Blanc con un cuenco de agua.
-¿Señora Le Blanc?- sentía la garganta seca y su lengua como un trapo viejo, la señora parecía sorprendida y se acercó a ella.
-Oh mi Dios, gracias al cielo que has despertado, pensamos que no despertarías hasta mañana.
-¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?
-Estás en mi casa, al parecer…unos desalmados intentaron lastimarte pero Claude vino y te salvó.
-¿A mí?- las imágenes de lo ocurrido le golpean con dureza y tiene que aguantar las ganas de llorar.- Oh…
-Tranquila cariño, no pasó nada, Claude me dijo que te salvó, tranquila.- acarició sus cabellos y Juliet voltea a verle, el lado izquierdo de su cara estaba hinchado por los golpes recibidos.
-¿Y Claude?- la señora Le Blanc apretó los labios.
-Él… estaba muy cansado y pensamos que no despertarías hasta mañana.
-Oh…- aquella felicidad que había sentido al principio de saber que él había sido su salvador se desvaneció al instante, ella bajó la mirada pero la señora Le Blanc pasa un paño húmedo en su rostro haciéndola quejarse.- ¡Auch!
-Lo siento, me alegra que despertaras, ya es muy noche pero puedo traerte algo de comer para darte las medicinas, mañana al despertar estarás mejor.
-¿Qué…. Qué pasó con esos tipos?
-No lo sé. Al parecer huyeron al verse descubiertos.- Juliet quiso de nuevo llorar por miedo, por saber que esos tipos estaban sueltos pero la señora Le Blanc la tomó de las manos al verla tan nerviosa.- Tranquila, estás ahora a salvo y no pasará nada, pero deberíamos denunciarlos mañana temprano, el capitán Roger es muy bueno.- Juliet asintió con lágrimas en sus ojos.
-¿Y por qué no pregunta si de verdad merecen ser denunciados?- la voz de Lila hace que ambas mujeres miren a la puerta, ella vestía con un bonito camisón amarillo.- Tal vez ella los conocía.
-¿Q-Qué?- Juliet no procesaba del todo las palabras de Lila pero la señora Le Blanc sí.
-No te hagas la tonta, a solas, con tres hombres, da mucho que pensar. ¿No será que simplemente ocultas algo?- la sonrisa de Lila le pareció cruel y burlona, como si se riese de su desgracia. El pañuelo que limpiaba su rostro es tirado al cuenco del agua con fuerza por la señora Le Blanc que se levantó de su lugar para ir a la puerta donde estaba Lila.
-En mi vida he escuchado tal sarta de tonterías. Juliet es una chica decente y soy capaz de poner mis manos al fuego por ella. Y si insinúa lo contrario nuevamente señorita Benetti vamos a tener un problema entonces porque yo no permito que se levanten falsos en mi casa. ¿A escuchado bien?- Lila borró su sonrisa y forzosamente asintió.
-Disculpe querida suegra…- dijo lo último mirando a Juliet y la señora tenía las mejillas enrojecidas por la furia.
-Suegra ¡Y UN CUERNO! Váyase a dormir y no salga de su habitación.
-Pero…
-¡Ni un pero! Vaya, ahora.- Lila frunció el ceño y se dio la vuelta ofendida por lo ocurrido, cuando se fue la señora Le Blanc cerró la puerta y se acercó a Juliet.
-No importa qué, eres mi hija, ¿recuerdas?
-Lo recuerdo señora, muchas gracias…- la mujer abraza a la chica que le pareció tan frágil en ese momento. Así duraron hasta que el estómago de Juliet reclama alimento.
-No has comido en todo el día supongo.- se rió la señora.- Traeré algo de comer, no será la gran cosa pero servirá para pasar la medicina y puedas descansar.- se levanta y le da un beso en la cabeza a la chica.
-Gracias señora.- la mujer sale de la habitación cerrando para que Lila no volviese a entrar, mira por el pasillo y ve una puerta cerrarse, suspira y niega con la cabeza.
-¿Qué hice para tener un hijo tan cabezón?
Tikki miraba por la ventana hasta que cierran las pequeñas puertecillas de madera que tenía cubriendo su visión.
-Tikki, es luna llena.- le recordó Breezy y Tikki sonríe, ambas ya tenían puestas sus pijamas, Breezy una bata de color blanca y Tikki una rosada.
-Lo siento, es una lástima que no podamos admirar la luna llena como antes.
-Antes de llegar aquí.- suspira la rubia mientras se acercaba a la lámpara para apagarla de un soplido.- Extraño que el teatro sea ambulante, desde que nos quedamos aquí con esas bestias es algo triste.
-No digas eso, les dan la alegría que los lobos le quitan.
-Solo cuando no hay luna, pero dicen que tal vez debamos empezar a pensar en funciones diurnas y vespertinas, dicen que se han visto lobos sin luna y la gente comenzará a creerlo y a dejar de asistir al teatro por la noche.
-Oh, es terrible.
-Lo sé...- bosteza y sonríe a su amiga y compañera de habitación.- Buenas noches Tikki, descansa.
-Buenas noches Breezy.- Tikki permaneció en la oscuridad del cuarto, pronto la respiración calmada de su compañera se escuchó y Tikki sonríe para abrir un poco la ventana y poder seguir admirando la luna pero al abrir la ventana la cierra de golpe al ver lo que parecen ser dos fulgores verdes frente a ella. Abrió lentamente la ventana pero ya no había nada, miró alrededor, total oscuridad, suspiró aliviada.- Creo que sí me hace falta dormir…- cerró la ventana y se acostó intentando dormir, cuando lo hizo bajo la ventana estaba Plagg, éste sonrió al escuchar por medio de esas orejas largas lobunas la respiración de su amada Tikki, de repente un pensamiento asoló su cabeza y furioso arañó el suelo.
-No… no te voy a hacer daño.- dicho aquello se perdió entre las sombras del lugar.
Marinette y Adrien avanzaban por el bosque, ella intentó sujetarse en su brazo para no apoyar su mano en su hombro herido, cuando pasaron unos árboles ella observó que la luna iluminaba una tétrica casa en medio de los árboles, pasaron por lo que parecía un jardín mal cuidado y escuchó a Adrien quejarse para ingresar a la casa, resopló y bajó a Marinette en una sala un tanto descuidada.
-Llegamos, quédate aquí Marinette.- los ojos de Adrien brillaban en la oscuridad, casi como los de un gato, éste se movió por el lugar y encendió una lámpara de aceite dejándola en el centro de la sala sobre una mesa, las sombras bailaron sobre su escultural y perfecto cuerpo que… estaba desnudo.- Enseguida regreso.- subió por unas escaleras que no había visto por lo oscuro del lugar y casi siente la sangre querer salir por cada orificio de su cuerpo al ver el perfecto trasero de Adrien subir hasta desaparecer. Tardó en reaccionar y cuando lo hizo intentó caminar pero el tobillo le dolía mucho. Comenzó a dar de saltitos por el lugar, estaba medianamente limpio aunque una capa de polvo delgada se veía por el lugar, los muebles se veían rotos pero todavía resistentes, el sillón se le salía el relleno de un lado y el sofá se inclinaba obviamente faltando algunas patas, pudo identificar unos muebles de madera elegantes y en la mesa de centro donde estaba la lámpara había un montón de papeles.
-¡Ay!- golpeó su pie con un mueble y perdió el equilibrio pero antes de caer Adrien la sostiene entre sus brazos.
-¿Estás bien?
-S-Sí… es solo mi tobillo.
-Ven.- Adrien la llevó al sofá y la hizo subir el pie lastimado dejándolo sobre sus rodillas, él vestía unos pantalones negros y una camisa blanca un poco abierta del pecho, pero lo que llamó más la atención de Marinette fueron sus largas uñas y las orejas encima de su cabeza.- ¿Marinette?- al verlo a los ojos estos ya no brillaban tanto pero pudo ver algo de angustia en ellos y sonrió.
-Ya no me asustas Adrien.- él exhaló aliviado y revisó su pie con cuidado como si temiese rasguñarla por error. Marinette miró cada uno de sus movimientos y después de mucho pensar suspiró.- Adrien, ¿qué pasó?- las orejas de Adrien se movieron, le parecieron lindas.- ¿Cómo te hiciste… así?- Adrien suspiró y trazó con una de sus garras pequeños círculos en su delicada piel.
-Fue antes de que regresáramos… nos atacaron.- hizo una mueca pero miró a Marinette.- Íbamos a llegar antes de lo planeado, los tres estábamos ansiosos de regresar y el cochero nos anunciaba que para estábamos cerca, era una noche sin luna y todavía no salíamos del extenso bosque, el cochero iluminaba todo con un par de lámparas colgadas en el carruaje, estábamos cansados como dije ansiosos de llegar, incluso teníamos regalos para todas ustedes y yo…bueno, tenía algo muy especial para ti.- dijo con una sonrisa al recordar la pequeña caja de terciopelo rojo en donde iba un anillo de diamantes.- Tuvimos que desviarnos cuando el camino estaba bloqueado, nos adentramos más sin saber que… estábamos siendo rodeados.- Marinette no apartó la vista de él, su expresión se endureció.- Escuchamos un ruido, cuando Plagg se asomó vio al cochero ahogándose con su propia sangre al tener la garganta desgarrada, sin cochero y asustados los caballos siguieron su camino, escuchamos primeros ruidos entre los árboles antes de verlos, eran cinco de ellos, corriendo a lado nuestro y al frente vimos que los caballos estaban por caer a una pendiente alta, saltamos, no tuvimos otra opción, pero apenas tocamos tierra corrimos, estuvimos a punto de perderles un par de veces, pero uno de ellos me escuchó pisar una rama, me atacó, pero fue Plagg quien recibió la mordida en mi lugar.- Marinette casi cubre su boca con su mano.- Después de matar a ese animal ayudamos a Plagg, teníamos que buscar un lugar dónde escondernos, pero al avanzar uno de ellos se nos fue encima, Plagg era el más débil por sus heridas por lo que quiso ir por él pero Claude disparó, erró el tiro, yo disparé pero al ir sobre de Plagg Claude le detuvo anteponiéndose al ataque.
-Oh por Dios…- Marinette no quería imaginarse qué pasó después, Adrien notó pequeñas lágrimas en sus ojos y limpió sus ojos con sus pulgares con cuidado.
-Cuando encontramos refugio ellos nos siguieron, yo serví de distracción hasta que casi amaneció, pero no fue suficiente, nos atacaron, supongo que el tiempo fue lo que nos salvó la vida, cuando despertamos vimos que las únicas marcas que teníamos entre nuestras ropas eran de la primera mordida que nos dieron, y… muchas cosas pasaron después.
-¿Qué pasó?
-Marinette, hay muchas cosas que no sabría cómo explicar, pero trataré de hacerlo, ¿está bien?- ella asintió.- Cuando despertamos no queríamos volver, sabíamos lo que éramos y pensamos incluso en morir antes de volver al pueblo y lastimarlas.- Marinette ahogó una exclamación.- Pero cuando nos transformamos la primera vez, estábamos conscientes, y de alguna forma comprendimos cosas, como si algo de conocimiento de ellos se nos hubiese sido traspasado por la sangre.
-¿Cosas?
-Sí, como… el conocimiento de cómo cazar, qué hacer en ciertas épocas del año, las divisiones entre los lobos, muchas cosas llegaron a nosotros, algo así como…
-¿Instinto?
-Sí, exacto mi amor.- ella se sonrojó cuando usó ese apelativo y él continuo.
-Pero… tuvimos que saber controlarnos, aunque tuviésemos control teníamos arranques de ira espontánea, nuestra fuerza era superior, incluso una vez por accidente le rompí la mano a Claude.
-¿Cómo?
-Tranquila, otra cosa es que nos curamos muy rápido, heridas o huesos rotos se curan en horas o días. Pero al avanzar los días… sabíamos que no podríamos ponerlas a salvo.- la miró triste un momento bajó la mirada.- Por eso nos alejamos de ustedes, por eso hemos hecho toda esta pantomima para alejarlas, para que nos odiaran, pero no sabes cómo duele… duele tanto que quema las entrañas.- gruñó a lo bajo y Marinette le vio confusa.
-¿Temías lastimarme? Adrien confío en ti, y lo has demostrado allá, me has protegido y te has controlado.
-Mari…
-No, Adrien. Te amo. Y confío en ti con mi vida.- Adrien resopló y se revolvió más los cabellos.
-No entiendes Marinette, para poder estar contigo tengo que… tengo que marcarte como mía.
-¿M-Marcarme?
-Sí. Nosotros los lobos tenemos lo que se le llama imprimación. Cuando nos da, nada puede detenernos en buscar a nuestra pareja. Sino… sufrimos.- la miró con las orejas abajo.- Tenemos que hacerla nuestra y marcarla, pero existe riesgo a lastimarle...- dijo muy serio viendo a Marinette.
Félix miró por la ventana de aquel hotel de Italia, estaba cerca de su objetivo, aunque se había presentado lo de la familia Rossi, eso era un obstáculo menor a lo que tenía que enfrentar. Comenzó a desvestirse y al verse en el espejo de cuerpo entero que tenía en la habitación pasó sus dedos a su hombro donde había una cicatriz blanquecina que apenas se notaba por culpa de su pálida piel. Miró de nuevo por la ventana, era extraño pero sentía que esa luna era diferente a otras, como aquella que marcó su vida para siempre.
La noche le atrapó antes de lo previsto, la luna se encontraba oculta por las nubes, estaba a medio camino, pero eso no le impedía pensar en otras cosas que no fuesen la noche, una leve sonrisa adornó su rostro al recordar a Bridgette olvidando el trago amargo de esa mañana con Claudia, sus labios, sus ojos, haría lo que fuera para estar con esa mujer, no importando si tenía que enfrentar a su padre o al mundo entero. Un ruido captó su atención, su caballo se puso nervioso, éste lo calmó como pudo pero entonces escuchó un gruñido, Félix identificó aquel gruñido y gritó al caballo que se lanzó a tropel, atrás de él escuchó un nuevo gruñido y al voltear miró unos ojos rojizos en el bosque, no supo cómo, pero los reconoció, el mismo lobo que le atacó, Félix sopesó a lado suyo su arma, la tomó y cuando pensó que iba a dejarle atrás la bestia le cortó paso a su caballo que se alzó en sus dos patas traseras tirando a su jinete, Félix cayó al suelo pero no soltó el arma, rodó en el suelo para evitar que el caballo se le cayese encima y cuando el caballo se levantó Félix le jaló de la rienda para que se fuera a trote. Félix miró entre la oscuridad del camino hasta ubicar esos ojos rojos entre los árboles, apretó el arma entre sus dedos, recordando a Allan, a Sam y a una aterrada Bridgette que vivió la peor noche de su vida.
-Ven aquí maldito… vamos.- el gruñido del animal le pareció una risa hueca, sintió un horrible escalofrío cuando salió y entre la oscuridad vio cómo mostraba sus colmillos como si intentase sonreír, atrás de él otro lobo apareció, uno más chico de pelaje también oscuro, éste parecía querer ir primero pero un gruñido del mayor se lo impidió. Félix no se dejó amedrentar. Apuntó su arma y no les quitó la vista de encima, grave error, no vio atrás suyo otra sombra moverse y cuando reaccionó fue demasiado tarde, lo vio atrás suyo en el aire listo para caerle encima cuando otra sombra apareció y lo tiró al suelo, el sonido de algo romperse se hizo presente y el animal que quiso atacarle por la espalda yacía en el suelo muerto, los lobos gruñeron al lobo frente a ellos, más delgado y chico que ellos pero no menos intimidante, con un pelaje oscuro y unos vibrantes ojos azules que brillaban como zafiros. Félix se alejó del lobo y el otro lobo joven se le fue encima, le tacleó pero apenas le movió, el lobo de ojos azules le clavó las garras en la espalda y lo levantó con éstas para azotarlo en el suelo hasta lanzarlo de regreso con su líder, vio el joven lobo retorcerse en el suelo por el dolor de sus costillas rotas, el líder gruñó y se lanzó contra el invasor olvidando al rubio, Félix vio como tacleó de forma más efectiva al otro lobo entrando entre los árboles y desapareciendo de su vista, gruñidos, chillidos y ladridos eran acompañados de los ruidos de la naturaleza siendo agitada y rota a su paso, de repente escucha un jadeo cerca y al voltear ve al joven lobo levantarse y al verle fue contra él, Félix le esquivó y apuntó su arma, falló el primer tiro que pasó rozando el rostro del lobo, éste rugió y al irse contra Félix éste esperó un poco sintiendo el sudor bajar tras su nuca hasta que… disparó entre su pecho y su cuello, la bestia le cayó encima pero como un peso muerto que se ahogaba en su sangre hasta que dejó de respirar. Se arrastró bajo aquella bestia hasta, no le importó que su ropa estuviera llena de sangre. Pero vuelve a estar alerta cuando escucha los rugidos y gruñido de las otras dos bestias, cada vez más cerca, cuando vio salir a la bestia de ojos rojos pensó que le atacaría pero no fue así, éste cayo de pecho y parecía querer huir, pero desde atrás llegó el otro lobo, lo tomó de las patas traseras y lo levantó contra un árbol una y otra vez rompiendo sus costillas hasta que la sangre comenzó a salpicar alrededor y el animal dejó de emitir sonido, al menos uno audible, cuando el otro se acercó éste arrastró su mano por la tierra, el lobo de ojos azules gruñó y con una mano aplastó su cuello. Nada se escuchó después, Félix miró a la bestia retirarse lentamente del lobo muerto, éste volteó y se detuvo al ver el arma apuntando. El rostro de Félix demostraba cansancio, pero también ira, el lobo se irguió en sus dos patas, era alto, más que Félix, pero él no dejó de verle y antes de poder hacer algo el lobo corrió hacia un lado del bosque para adentrarse entre los árboles y Félix disparó entre éstos, un chillido agudo se escuchó y Félix tomó intentó tomar lo que podía de su arma para recargarla, con la luna le pareció ver algo que se reflejaba en el pasto y algunas hojas de los arbustos, sangre, el olor era más penetrante mientras avanzaba, recargó su arma listo para acabar con ese animal, todas esas bestias debían de morir, ni una sola debía quedar en pie, escuchó un leve gemido y se detuvo, poco a poco avanzó listo de jalar el gatillo hasta que divisó una figura siendo bañada por la luz de la luna acostada de lado, su blanca piel tenía rasguños en su costado y hombro, la sangre brotando de su pierna muy cerca de su rodilla por culpa del disparo y emitía suaves jadeos intentando respirar de forma normal, la mano de Félix tembló, lágrimas quisieron salir de sus ojos al ver en el suelo herida a Bridgette en posición fetal, con orejas gachas y una cola moviéndose nerviosa, ella alzó la vista y la mirada de ambos se encontraron.
-Fé…Félix…- el rubio tiró su arma y una lágrima se deslizó por su mejilla.
-Bridgette…
….
Y…. espero les haya gustado, gracias a todos por leer y el próximo capítulo tendrá algo de picante, se explicarán más cosas y habrá otras sorpresas. Por ahora es todo, muchas gracias por los reviews y en serio, gracias por no darme de tomatazos… por favor, no lo hagan. Gracias a todos, por favor envíenme mi droga diaria de imágenes lindas o sexys de Nathaniel o ambos Chat Noir XD y bueno sin más que decir y solo deseándoles lo mejor… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
Respuestas:
TsukihimePrincess: No sabes cuántas cosas pasaran, pero sí, se oscurecerán un poco más antes de aclararse.
Andre16: Se hablará más de los lobos en el próximo y de la imprimación y cómo funciona. Y sí, Lila es más mala de lo que creen.
Gabrielyalejandra.: Sé que quieren ver sangre pero por favor, controlen su sed de venganza, los chicos no son tan malos.
Solitario196: Jajaja, busca y ve las películas, son clásicos. Y bueno hay más secretos sobre secretos que serán revelados pronto y poco a poco, pero hay un misterio más grande entre todo.
Baldurprime: Rendirme? Esa palabra no existe en mi diccionario.
DanSpyLinx: Siempre lo disfruto pero las energías me abandonan, pero ahora ya estoy recargada.
Niorima: Muchas gracias por leer mis historias y espero te haya gustado este capítulo. Y con Brid y Félix, bueno… eso sería un mega spoiler que no te puedo decir, debes seguir leyendo XD.
Sou: Recibirán su merecido, todo lo que han hecho se les regresará, oh espero que te guste. Y celos? Bueno, Plagg es un celoso, pero más que nada fastidioso. XD
Alex: Brujo, le atinaste con Bridgette XD y lo de Lila, tal vez… quien sabe.
Sol: Gracias por el review.
ChaosKing86: Jajajaja, ok, ok, ambas chicas son malas y se vale sacar conjeturas, oh y Nathaniel no te preocupes, a él le irá bien aunque no se puede evitar que se blanco de celos… XD
Naomi no Taisho: Todo se explicará con el tiempo o en el siguiente capítulo, y lo de la fuga, tengo algo mejor preparado. Muajaja!
