Espero que os guste, es una idea que me vino a la cabeza i no pude resistirme a contarla, es mi primera historia. Bueno que sea mía XD . Es una historia para mayores, por violencia.
Y ya sabéis, no hay nada mejor para subir rápidamente que me mandes vuestros comentarios :), Nada que os valla bien la lectura. Por cierto estoy buscando a alguien que me ayude con la historia a corregirla y me de algún que otro consejo por lo que si alguien se anima que me mande un msn.
Descargo de responsabilidad: Casi todos los personajes pertenecen a la talentosa S. Meyer, xD
Llevaba ya un año separado de mi familia y 6 largos años separado de mi Bella, mi dulce Bella cada día me pregunto cómo le estará yendo, ¿se abra casado? ¿Tendrá hijos?, ¿estará bien?, tenía millones de preguntas y ni siquiera una sola respuesta, lo que hacia mi vida insoportable.
Echaba de menos a mi familia y sobre todo a ella.
Normalmente recibía constantes llamadas de Carlisle, Alice Esmée incluso una vez me llamo Emmett pero en este último año solo he recibido una llamada, por lo que me tenía preocupado y ansioso, tanto que decidí llamar yo.
-Hola Edward ¿cómo estás?
Me extraño que estuviera pensando en sus pacientes, normalmente solo lo hacía cuando intentaba ocultarme algo, Carlisle no es una persona de estar pensando mucho en los pacientes, a no ser que fuera algo importante, cosa que por lo que podía leer no lo era.
-Carlisle ¿qué me escondes?-Le pregunte sin irme por las ramas, tanta soledad me estaba volviendo un poco brusco.
Carlisle tosió y cambio de tema, me concentre en los sonidos de fondo para ver si por casualidad algo podría darme alguna pista pero lo único que escuche son varios gritos de niñas, supongo que sería verdad que está en el hospital, también escuche una voz femenina, no era nadie de mi familia, pero me resultaba familiar, estaba como regañando a las niñas por algo, pero no podía escucharla muy bien.
-Carlisle ¿con quién estas?—pregunte más curioso que otra cosa, pero Carlisle se quedó en silencio, lo que me hizo sospechar más que algo malo estaba pasando por lo que por una vez más me intente concentrar en aquella voz, pero para mí desgracia no podía volver a escucharla como si se hubiera esfumado ni siquiera podía escuchar rastro de sus pensamientos, por lo que supuse que se fue, por lo que centre mis pensamientos en las niñas, ¿Quién eran esas niñas? Y esa misteriosa mujer, pero antes de que pudiera indagar en los pensamientos de las niñas desaparecieron, Como si alguien se la hubiera llevado rápidamente, ¿me estaban ocultando algo?, no podía parar de pensar en eso, pero antes de que pudiera pensar más en ello, por fin Carlisle dio señales de vida:
-Edward, es solo una paciente, tengo que atenderla llama luego y así Esmée podrá hablar contigo, tiene tantas ganas de contarte tantas cosas, lo siento Edward tengo que dejarte. Cuídate.
Carlisle colgó sin darme tiempo a decir nada, nunca había hecho eso, a no ser que estuviera realmente decepcionado de mí. ¿Tanto me odiaban? Si lo hacían, me lo merecía, merezco eso y mucho más.
Aquí en Volterra no es que me fuera muy bien, había dedicado las horas, días y semanas en seguir el rastro de Victoria y Laurent, Los muy cabrones no paraban quietos, me daba rabia ya que siempre iba un paso por detrás de ellos, cuando creía que estaba a punto de Cazarlos, cambiaban radicalmente y me quedaba con el amargo sabor de la derrota, Tendría que pedirle ayuda a Jasper, con su historiar de guerra seguramente sabría qué hacer en esta situación y podría decirme como adelantarme a ellos.
Los echaba tanto de menos a todos, Constantemente imaginaba que estarían haciendo ellos, sobre todo cuando iba de caza o cuando entraba por la puerta de mi apartamento.
Echaba de menos las constantes peleas de Emmett con todo el mundo, incluso tenía ganas de tener una con él por alguna tontería, Alice mi pequeña hermana hiperactiva y sus constantes quejas sobre ropa y moda, como se emberrinchaba cuando nos metíamos con ella y nuestras interminables partidas de ajedrez. Joder ella es con la única persona que puedo jugar a algo de estrategia, esa pequeña demonio siempre sabia como contrarrestarme, de Jasper, bueno con el he estado poco tiempo, pero me encantaba su don y la constante tranquilidad que emanaba, también tengo que decir que es uno de mis compañeros de caza y tenía muchísimas ganas de tener una de nuestras salidas de chicos, de Rosalíe no echaba mucho en falta ya que pocas veces hablamos, pero tengo que admitir que era una persona bastante ingeniosa y que me encanta la forma en la que castiga a Emmett cuando hacía algo mal, que es a menudo, pero sobre todo quería estar con Esmée y Carlisle, Mis padres, y que puedo decir de ellos solo que los echaba de menos por todo, en fin y en cuenta, son mis padres.
Por lo que sin pensármelo dos veces, Salí de mi apartamento por última vez. Iba a volver a casa, sé que es un poco de imprevisto ya que tenía pensado pasar por Denali antes pero me gustaría darle una sorpresa a Esmée, tenía ganas de estar con ellos, y esta vez pensaba quedarme más tiempo, podría seguir la caza desde allí, y si Victoria y Lauren aparecían tenía varios contactos que podrían echarme una mano.
Lo que no podía esperarme es lo que me encontré.
Cuando llegue no salió nadie a recibirme como yo imaginaba, es más, lo primero que me llego son los pensamientos de toda la familia, tristeza, preocupación y todos intentaban ocultar algo.
Esmée que fue la que reacciono antes a mi llegada vino a abrazándome y a saludarme, pero vi en sus ojos que algo andaba mal.
-Que pasa Esmée—sabía que odiaba que no la llamara madre pero ya no tenía la sensación de que ella siguiera aceptándome como su hijo.
-Edward tenemos que hablar, pero este no es el momento ni el lugar indicado para ello, por favor entra.
Cuando me dirigí hacia dentro y vi a Alice supe que algo andaba mal, ya que ella no paraba de intentar no pensar en nada, algo me estaba ocultando y por cómo me miraba estaba relacionado conmigo.
Pero antes de que pudiera preguntar o Hacer nada al respecto Alice tubo una visión, alguien importante la llamaba, alguien con la voz muy familiar, era la misma chica que escuche en la conversación con Carlisle, me sonaba tanto su voz, pero no podía oírla bien.
Cuando la visión de Alice termino ella me miro con terror como si hubiera sido descubierta, rápidamente me dirigí a ella y le arrebate el móvil, tenía que saber quién era para que toda mi familia me la ocultara, tenía que saber si era Bella.
Alice me siguió de cerca y lo único en lo que pensaba era, en que no la encontrara, constantemente repetía eso en su mente. No podía ser, no se habrían atrevido a hacerme esto.
Rápidamente abrí el móvil y mire las ultimas llamadas y como temía, el nombre de Bella salía en ella, no podía ser, habían ido a verla, era a ella la que escondían tanto, era a ella la que escuche en el móvil de Carlisle, pero si era ella porque tenía la voz cambiada, cuando caí en la cuenta de que es lo que podría haber pasado fue como un mazazo en las costillas, no podía ser, no podrían haber hecho eso.
Tenía que verlo por mí mismo por lo que llame al último número y espere a que me contestara, no tardo mucho, era ella, era su voz, dios tenía que verla, tenía que ver como estaba, tenía que confirmar si seguía siendo humana y si no, tenía que saber que había pasado, sabía que si le contestaba colgaría inmediatamente, por lo que espere a tener alguna pista de su paradero y para mi suerte la tuve, ya que escuche la voz de Charlie, estaba aquí en Forks, tenía que verla me repetía constantemente.
Rápidamente me pare y cerré el móvil. Alice la cual me estaba siguiendo se quedó paralizada.
-Como habéis podido hacerme esto—le dije rápidamente intentando no saltar a su cabeza y hacer algo de lo que me arrepentiría.
- Lo siento Edward era necesario, déjame que te lo esplique por favor Edward.
Pero no podía esperar, tenía que verla, ya no podía confiar más en mi familia por lo que Salí corriendo dirección a su casa, necesitaba una explicación, y tenía que ser ella quien me la diera.
Bella:
-No te acerques-le grite apartándome de su abrazo y retrocediendo los pasos que él había dado hacia mí.
-bella-susurro incrédulo mirándome fijamente.
No savia que hacer por lo que salí huyendo dirección al bosque, iba lo más rápido que podía pero Edward me seguía de cerca por lo que cambie de plan, cogí mi teléfono de mano y marque el último número del registro.
-Bella que estás haciendo-me grito Alice por el otro teléfono.
-Alice, llama a todos, Edward no se frenara tenéis que cortarle el paso, os veo allí.
Antes de que se cortara la línea oí como Alice llamaba a todos.
Tuve que acelerar el paso ya que Edward estaba muy, muy cerca.
A lo legos escuche el sonido del agua por lo que me informo que ya estaba a punto del límite del tratado.
Edward Comprendió lo que pretendía ya que él fue el que me advirtió del tratado por lo que acelero el paso haciendo que casi pudiera alcanzar mi mano, lo que no se esperaba es que girara repentinamente al llegar al lado del rio, ganándole cierta ventaja.
-Bella, espera por favor-suplicaba intentando de nuevo alcanzarme.
No le hice caso y seguí corriendo al filo del tratado con Edward muy de cerca.
-Bella escúchame-grito.
La tentación de parar me inundaba con cada paso que daba, pero a lo lejos podía escuchar las pisadas de cuatro grandes patas.
Corrí hasta que por fin Jasper y Emmett me flanqueaban en los lados, lo que no me esperaba es que intentaran frenarme a mí. Alice les habría indicado lo que pretendía hacer por lo que cogí impulso y salte hacia la otra línea del tratado. Detrás pude oír un fuerte siseo lleno de desesperación y el fuerte golpe de dos vampiros chocar.
Seguí corriendo, savia que me estaba metiendo en terreno prohibido, pero confiaba en que mi amistad con algunos miembros de la Push les frenara antes de matarme, aunque solo fuera para explicarme.
Mis nervios estaban de punta, no solo porque no había visto nunca a los famosos Lobos, sino por si no atendían a razones y atacaban antes de que pudiera explicarme. Tenía la esperanza de que si eso pasara podría salir corriendo.
Con mi desarrollado oído pude escuchar como las cuatro pisadas se convirtieron en doce, podía escuchar como cada una de ellas cortaban y destrozaban las ramas secas del suelo, por lo que decidí pararme y levantar mis manos al aire en modo de rendición.
Me percate que no eran doce patas sino 20, lo que equivalía a 5 enormes lobos.
Los 5 lobos fueron entrando uno en uno en el pequeño claro donde yo me encontraba.
Subí más mis manos a la cabeza ya que lo que menos quería es que pensaran en mí como un enemigo y atacaran antes de tiempo.
Había un lobo que me era ciertamente familiar, no estaba rodeándome ni gruñéndome sino me miraba con tristeza, como si le hubiera defraudado.
Savia perfectamente el significado de esa mirada, la había visto muchas veces al largo de mi vida.
El lobo más grande se adelantó un paso en mi dirección, Se notaba que era el jefe de la manada ya que instintivamente, dos de los lobos más cercanos a él se colocaron a los lados en modo de protección, uno de aquellos lobos era el de la mirada triste.
-No vengo a luchar-susurre mirando a los ojos del que parecía el jefe.
Aunque intentaba mirar al frente mis ojos siempre se posaban en aquel lobo triste, aquel lobo que me era tan familiar.
