Dizzy Up the Girl

Track X
Antes de que sea demasiado tarde

El sonido del teléfono le hizo despertar. Se dio cuenta de que se había quedado dormido, parcialmente a causa de que ya no tenía que levantarse temprano para lidiar con esa mierda de trabajo. Sonrió, tomando el teléfono inalámbrico, a lo que bostezaba. "¿Hola?"

"¿Por favor dígame si es Lukas Thomassen?" una voz muy danesa preguntó, sonaba como si hubiese estado horas tratando de encontrar su número.

"Él habla," él se sentó, estirándose. "¿Y tú eres?"

"¡Mathilde!" ella gritó, riendo como una maniática. "¡Gracias a Dios! Llamé a alrededor de como, cinco, número diferentes y-!"

Él suspiró, alejando el teléfono de su oído mientras la chica seguía con su historia. Estaba seguro de que se puso a hablar en danés por alrededor de cuatro minutos completos, luego terminó hablando en inglés. "¿Por qué no solo te doy mi número de celular? Sería más fácil de localizar."

"¡Eso sería genial! Mira, ¿Puedes encontrarme en la librería Maple como a las dos?" ella preguntó, su voz alegre adquirió un tono de secretismo. "Mi amigo dijo que sería el único tiempo en que podría conocerte."

Él tarareó, respondiendo rápidamente. "Claro." Escuchó su chillido y un rápido adiós que le dio para luego colgar. Se forzó a salir de la cama, suspirando dramáticamenre. No estaba contento de haber perdido el empleo mejor pagado de todos, pero era muy amable de parte de ella considerarlo para encontrarle algún empleo estable antes de que él pudiese encontrar algo mejor.

Caminando lentamente hacia el baño, prendió el agua caliente y dejó que la idea de trabajos menos estresantes le envolviera.

Le gustó la idea.

"Mathilde," un canadiense de cabello en ondas y de diferentes tonos rubios acomodó sus lentes, y cruzó sus brazos. "Espero que no sea otro vago, Abel…"

"¡Oh, vamos, Michael!"

"¡Matthew!" gritó Canadiense, su Mirada se volvió más amenazante. "Honestamente, fuimos juntos a la escuela por años- desde que estábamos en séptimo grado ¡Tú y yo jugamos hockey desde que teníamos cinco! ¿Cómo puedes no recordar mi nombre?"

"Es mucho mejor que ser llamada por el nombre se tu hermana." El silencio que se dio después de esa ración fue tan violento como las miradas que Matthew le estaba dando a Mathilde. Los ojos violeta bajaron, y Mathilde murmuró, "Lo siento. Sé que Alyssa es todo-."

"No," Matthew sonrió, mirándola. "Está bien. Tengo que superar el hecho de que es una necesitada de atención." Rieron, tomando de sus bebidas- Mathilde con su usual botella de agua y Matthew con un café en mano. "Entonces ¿Quién el chico, eh?"

"Lukas Thomassen," dijo ella, con una sonrisa leve. Matthew subió una ceja mientras la gente se alejaba de ellos. "Es más bajo que yo pero es adorable. Es callado y todo, pero es muy bueno."

"¿Y hace cuánto lo conociste?"

"Como hace una semana atrás," ella suspiró, enroscando una mechón de cabello que cayó de cola de caballo. "Él es diferente. Me gusta." Matthew rodó los ojos, sorbiendo el brebaje en sus manos. "¡Matthew, eso es asqueroso!" siseó.

"Suena como alguien que le gusta mucho, señorita Densen," el canadiense tarareó pensativamente, mirando la puerta. Ella se sonrojó y bajó la mirada, sus cejas se levantaron ante su reacción. "¿Qué? ¿Mathilde Densen- la chica más valiente en toda la ciudad- actuando tímida por este chico?"

"Yo era la chica más valiente," ella susurró, limpiando sus ojos. "No tengo tiempo para el amor." Matthew frunció el ceño, sabiendo que no era por estar ocupada, sino por algo más. "Además, yo no me enamoro- al menos no tan rápido."

"¿Cómo lo sabes?" el canadiense la reprendió. "Mathilde, gastaste la mayor parte de tu vida amorosa- si alguien pudiese llamarla así- yendo borracha de una fiesta en otra. Nunca dejaste que los chicos se enamoraran de ti, ni te diste la oportunidad de hacerlo tú tampoco. Tus 'relaciones'," hizo comillas en el aire, "Nunca pasaron cuando estabas sobria."

Ella estaba callada, por lo que continuó, "Y tú sigues siendo la chica más valiente. Nadie puede tratar de ser como tú con lo que estás pasando- nadie. Tú estás mu- ¿Es él?" sus pensamientos se interrumpieron al ver a un bajo noruego aproximarse. Ella levantó la vista, sus ojos brillaban un poco.

"Uhm, ¿Hola?" el hombre tomó asiento, sus oscuros ojos azules miraron a las dos personas en la mesa. Mathilde rió y tomó un sorbo de su agua.

"Lukas, él es Matthew," dijo ella. "Él y yo nos conocemos desde hace mucho. Jugábamos hockey desde que éramos niños, fuimos a la escuela juntos desde que estábamos en séptimo grado y-."

"Gusto en conocerte," Matthew levantó su mano, callando a la danesa, para sacudir su mano junto a la del noruego. "Mathilde dijo que solías hacer grandes trabajos para negocios"

"Sí," Lukas le mandó una fea mirada a Mathilde, causando que Matthew riera.

"Entonces eres un tipo responsable, bien." Asintiendo, Matthew deshizo su agarre en la mano de Lukas y suspiró. "Seré honesto- mi novio, Carlos, y yo empezamos esto para poder publicar sus libros- pero ahora es la más grande librería que esta ciudad puede ofrecer. Ahora, tu paga no será genial…"

"Puedo vivir con eso."

"Y cada paga te permite llevarte dos libros gratis contigo a casa," Matthew le dio una pequeña sonrisa y Lukas de alguna manera la regresó. "Bien, normalmente tengo dudas acerca de la gente que Thilde trae, pero te ves como alguien muy completo. Te contrataría incluso si no fuera porque le debo algo a Thilde."

"Gracias."

"¿Puedes empezar hoy?" preguntó Matthew. "Trabajarías de lunes a viernes- a veces tendrás que trabajar en sábados y domingos también, pero intentamos hacer turnos entre nuestros empleados para que disfruten su fin de semana." Lukas asintió, aclarando su garganta.

"Sí puedo," aceptó, Matthew silbó sonoramente, causando que el noruego y la danesa se sobresaltaran. Mathilde frotó su cabeza y Lukas suspiró. Finalmente, un empleo le llegaba…

…y Lukas tuvo un ataque al corazón, al ver aparecer a un tipo a su lado. "Kiet Sripuy también es nuevo- trabajando aquí bajo las órdenes de un consejero. Él aprende rápido- ¿Te importaría."

"No, para nada," Lukas suspiró amargamente, poniéndose de pie y diciendo, "Muéstrame qué hacer." Mathilde miró a ambos alejarse caminando, los ojos de Matthew se entrecerraron en pensamiento, antes de darse vuelta hacia su amiga, una ligera mirada de preocupación en su rostro.

"¿Segura que esta es una buena idea?"

"¿Cuándo no lo he estado?"respondió la danesa. Matthew resistió el impulse de arrojar el café en su cabeza.

"Y más o menos eso es todo…" Lukas asintió, de brazos cruzados, examinando al tailandés mientras terminaba de colocar un libro en su lugar. "Carlos y Matthew son maniáticos del orden, por eso es mejor dejar todo ordenado sino-." Kiet fue interrumpido.

"Kiet," Lukas habló, obteniendo la atención del muchacho que se dio vuelta hacia él. "¿Puedo preguntarte algo, que no tiene que ver con el trabajo?" Asintiendo, y con un libro en mano, le sonrió al noruego. "¿Puedo confiar en tí?"

"¿Con?" el asiático contuvo el aliento. Lukas le dio una Mirada haciéndole saber que lo que acababa de decir fue estúpido y que dejara de jugar al idiota. "¿Emil? No lo sé. No puedo decirte en que puedes confiar y en que no. Pero lo estoy intentando. Solo soy humano. Lo estoy intentando." Mordió su labio y Lukas se veía casi satisfecho con su respuesta. "Estoy contento de que lo sepas."

"¿Por qué?"

"Porque odio los secretos y las mentiras," dijo, dándose vuelta colocando el libro en otro lado. El rubio se giró y agarró un montón, alejándose un poco para colocar el libro en la parte de arriba, donde pertenecía. "No es cosa mía. Es un poco raro con todo lo que hago- er- hice, pero es solo…"

"Bueno, creo que puedo creer eso," Lukas frunció el ceño, con un libro en mano "Es típico de Emil de guardarse las cosas para sí mismo. Siempre ha sido de ese tipo de chico…" Lukas vislumbró algo en el rostro de Kiet, y algo le dijo que había un problema. "¿Hay algo mal?"

"¿No te dijo nada más?" preguntó el tailandés, con una voz muy… triste. "¿Algo… acerca de él mismo, por ejemplo?"

El corazón de Lukas se detuvo. "No, me dijo que estaba limpio ¿Acaso tú-?"

"No hago eso cerca de él." Kiet frunció el ceño y colocó un par de libros en el estante. "No importa, supongo que aún no va a decir nada."

"¿Decirme qué?"

"No es realmente de mi incumbencia…" Lukas rodó los ojos y gentilmente tomó los libros. "Mira, Emil me mandó un mensaje el jueves- Puedo ir ¿Realmente él va a comer o-?"

"¿Lo notaste también?" Lukas había notado que su hermano no estaba comiendo mucho- mejor dicho nada. Estaba feliz de no estar siendo paranoico. Pero ahora fue el turno de Kiet para mandarle una Mirada que lo hizo sentir estúpido. "¿Qué?"

"No lo captaste por completo." Kiet tomó la caja vacía y se alejó, negando con la cabeza. Lukas se quedó allí, estupefacto ¿A qué se refería con eso?

"Déjame ver si entendí bien," Mathilde estaba sentada de piernas cruzadas en el piso, sus dedos trabajaban lo más rápido que podían presionando botones del mando mientras ella y Peter jugaban una batalla de Smash Brother's hasta la muerte. "Él te va a conseguir un abogado- gratis- ¿Y no quiere nada a cambio?"

"¿Puedes dejar de pensar?" Birgitta preguntó, mirándose al espejo mientras se alejaba del living "No es así. No todos los hombres que son amables conmigo quieren sexo."

"No," Mathilde dijo, maldiciendo al de doce años que iba a obtener la Smash Ball. "Pero la mayoría lo quiere. Birgie, como la hermana mayor, es mi trabajo asegurarme de que- ARRIBA B! ARRIBA B!" gritó, y sacudió al cabeza mientras la pantalla anunciaba el fin del juego. "La próxima vez voy a ser Samus."

"¿Decías?"

"Tengo que protegerte de los idiotas. Después de todo," la danesa comenzó, de nuevo presionando botones con vigor a lo que el rubio menor se reía maliciosamente. "Yo te presenté a Arthur y-."

"Si no hubiera conocido a Arthur," Birgitta se acercó y quitó el flequillo de la cara de Peter, besando su frente, "Peter no estaría aquí. Y si Peter no estuviera aquí, seguramente no estarías jugando videojuegos esta noche."

"Nunca te hubieras mudado conmigo," Mathilde tacleó a Peter, abrazándolo. Birgitta sonrió. "Y amo a mi sobrino y el amor hace que todo sea mejor." Peter rió tirando de su mamá para que se agachara y la abrazó, Mathilde susurró. "Los amo chicos ¿Bien?" Peter le respondió contento y Birgitta asintió, suspirando. Ella sabía que iba a ser horrible cuando- no, pensemos positivo- solo si pasara que… Mathilde se fuera.

"Cuando regrese," Birgitta se colocó de pie, tomando su sombrero y abrigo, "Miremos una película o juguemos un juego o algo ¿Bien? Los amo," se despidió con la mano y los otros dos hicieron lo mismo, regresando su atención al juego.

"¿No puede pagarlo?" un rubio le dio una mirada fulminante a Tino, ajustando sus lentes. "Entonces ¿Por qué diablos me llamaste para que viniera?"

"Porque yo voy a pagarlo" respondió el finés, causando que su amigo le diera una mala mirada "Mira, esta mujer… está un poco baja de suerte. No va a ser fácil para ella, ¿bien?" Suspiró, los ojos verde azulados bajaron la mirada a la mesa. Tino suspiró, mirando hacia las puertas. De repente, entrando al restaurante estaba Birgitta- su corazón se detuvo. Se veía tan linda. Se veía… como Birgitta se vería, incluso si la conociera muy poco.

"Perdón, llego tarde," se disculpó, sentándose con Tino en la banca. "Soy Birgitta Oxenstierna," ella extendió una mano, tenía una mirada seria en el rostro. Asintiendo, el abogado también extendió su mano y la sacudió con la de ella.

"Eduard von Bock," respondió el estonio, y comenzaron a hablar. Después de una hora, de detalles más que nada- quien iba a estar allí, quien iba a testificar en su defensa, quien más estaría involucrado, lo más difícil estaba hecho. Ahora la conversación era más acerca de la vida- La vida de Eduard con el embarazo de su novia, La vida familiar de Birgitta, y Tino estaba callado, bebiendo de su soda, y mirando a la sueca.

"Entonces ¿Cómo conociste a tu ex?" Eduard preguntó, diciendo de inmediato "Si no es, tu sabes-."

"Lo conocí a través de mi hermanastra," suspiro. "Ella era una gran fiestera e iba en su campus. Ella estaba saliendo con un amigo de él en ese tiempo. De cualquier forma, fui un día y… él dijo que le gustaban las mujeres maduras. Comenzamos a salir, nos acostamos- Y quedé embarazada."

"¿Y él te dejó?" Tino preguntó, sacudiendo la cabeza.

"Más o menos," bajó la vista a la mesa, su entrecejo marcando sus facciones. "Pero no me arrepiento. Nunca más. Él es lo mejor que he tenido en mi vida."

"Ahora, en caso de que tu madrastra y tu padre testifiquen en contra tuya, cuál es la historia detrás de aquello?" Eduard preguntó, apoyando su cabeza en su mano. Birgitta suspiró.

"Tenía dieciocho cuando me dijeron que me fuera. Mathilde estaba terminando la Universidad y me dejó mudarme con ella. Hemos estado juntas desde entonces." Un silencioso timbre comenzó a sonar, y ella sacó su teléfono. Ella frunció el ceño, dirigiéndose a los dos hombres "Disculpen," dijo y se colocó de pie, alejándose de la mesa para contestar la llamada.

Eduard se giró a Tino, quien dejó salir su millonésimo suspiro. "Bien, ¿Debería recordarte con quién estás saliendo? Mi cuñada."

"¿Por qué toda la gente que conozco tiene que estar saliendo con alguien relacionado con Anya?" Tino preguntó, rodando los ojos. "Y no te preocupes. No voy a engañarla. Ella sabe que no soy esa clase de tipo."

Eduard le estaba dando una mirada inquisidora, cuando Birgitta reapareció, sonriendo mientras tomaba asiento. "Perdón, era el director de la escuela secundaria." Ella suspiró contenta, murmurando, "Las cosas van a empezar a mejorar ahora."

"¿Conseguiste un trabajo?" Tino preguntó. Ella asintió, y chasqueó la lengua.

"Una señorita afuera, en el auto negro preguntó por ti. Le dije que tú estabas aquí dentro, se enojó mucho y se fue." Engogiéndose de hombros, Birgitta miró a Tino ponerse de pie de un salto. "¿Supongo que es tu esposa?"

"Novia," enfantizó. "Y ahora está furiosa. Y estoy atascado aquí, ella iba a llevarme." Le dio a Eduard una fea, pero suplicante mirada, pero el estonio de ojos verde azulados negó con la cabeza. "¿Qué?"

"Irunya me matará si no voy a casa pronto," Eduard se puso de pie, con una pequeña reverencia en disculpa. "Hormonas y todo eso. Los contactaré a ambos pronto. Adiós, chicos." Birgitta se despidió con tranquilidad y se giró hacia Tino. Él estaba mirando hacia afuera de la ventana.

"Bien, ¿Dónde vives?" Terminando su bebida, sacó las llaves de su cartera, causando que el finés se girara estupefacto.

"Quiero decir, si quieres," Tino empezó. "Quizás esté un poco lejos de tu camino…" Birgitta se puso de pie, rodando los ojos.

"No importa," ella añadió, mirándolo ponerse de pie, sonriendo tímidamente. Ella le dio una pequeña sonrisa y ambos dejaron la facultad, caminando hasta el auto de Birgitta en silencio. Tino miró a Birgitta, tratando de encontrar las palabras. Tristemente, nada vino a su mente y estubo muy callado, algo a lo que no estaba acostumbrado.

En el tiempo en el que se subieron al auto y empezó a conducir, nadie dijo nada. Tino estaba hastiado de aquello, y estaba a punto de decir algo completamente fuera de lugar cuando la sueca habló, "Muchísimas gracias."

"¿Por?"

"Esto," ella mordió su labio, suspirando. "Me refiero a pagar por el abogado y todo. Realmente significa mucho para mí." Tino susurró e hizo un gesto con la mano, tratando de decir que no era la gran cosa. Ella negó son la cabeza, interrumpiendo al decir, "No, es la gran cosa."

"Fui criado para siempre ayudar a gente necesitada," respondió. Se abofeteó la boca con su mano. "No es como si tú estuvieses completamente necesitada pero-."

"Ya entendí," murmuró ella, mirando al frente. "Y significa mucho para mí. Si pierdo a Peter, sería algo horrible. Se le rompería el corazón porque realmente quiere estar allí para mí y Mathilde." Tino miró hacia afuera por la ventana.

"¿Él las ama a ambas, eh?" preguntó, y ella respondió con un tarareo. "Lukas- mi amigo- él… ha llegado a conocer a Mathilde mejor ¿Ella es especial… verdad?"

"Ella es normal." Birgitta frunció el ceño, su voz sonaba fría. "Ella nació normal, y vivió normalmente hasta los veintiséis. Ahora… ella trata de der normal." Tino podría decir que el tema estaba fuera de su alcance. A menos que se comportara como un imbécil para presionarla por más información de la que había dejado caer. Si Lukas lo descubría era muy probable (aunque era muy difícil) que le dijera.

"Bueno," Tino sonrió, mirándola adentrarse en el estacionamiento. "Tú sigues siendo una persona maravillosa. Te mereces lo mejor." Ella se sonrió un poco a sí misma, mirándolo salir del auto. "Buenas noches, Birgitta."

"Buenas noches, Tino." Mirando el auto alejarse, caminó hasta la entrada de su departamento y suspiró. Trataba de procesar muchas cosas- La pequeña escena de Anya y de cómo iba a hacerle frente, la preocupación de Eduard sobre si estaba engañando a Anya, Birgitta en general…

Suspirando, abrió la puerta y se apoyó en la pared. Él siempre había estado seguro de lo que quería en la vida. Ahora no estaba seguro de lo que necesitaba en su vida.

"Sosténte, antes de que sea demasiado tarde.
Correremos hasta dejar esto atrás.
No caigas, solo sé que quién eres.
Eso es todo lo que necesitamos en la vida."

Lindo capi~ Largo, muy largo D:~ Espero les guste~

¡Nos leemos~ :3!