Se avecinaba una tormenta y el ambiente tenso podía notarse a kilómetros de distancia. Cho Chang y Ginny Weasley se habían declarado la guerra y la voz ya estaba comenzando a correrse en el Cuartel de Aurores del Ministerio. Cada vez que ambas se cruzaban, todos dejaban de hacer sus tareas para ver si algo sucedía, pero, hasta el momento, ninguna había comenzado con los ataques evidentes. Sin embargo, Chang entraba constantemente a la oficina, cuando no estaba Harry, y le arreglaba sus cosas. Cada vez que la oriental lo hacía, Ginny se moría por decirle algo, pero debía morderse la lengua. No quería arriesgar su trabajo por esa estúpida mujer. Pero ya la estaba provocando demasiado y ella en cualquier momento explotaría.
Por su parte, Harry se mantenía ajeno a esa situación. Sabía lo que estaba sucediendo, pero no hacía nada por evitarlo. Internamente, debía admitir que estaba disfrutando mucho con todo eso. Su plan había resultado mejor de lo que él esperaba. O eso creía él.
Un mediodía, Harry se había quedado en la oficina, recabando unos datos y se había salteado el almuerzo. Ginny, por su parte, se había ido a comer, así que él estaba solo allí. Aunque no por mucho tiempo.
Golpearon la puerta y él, sin ver quién era, dijo que pasen.
-Hola Harry, disculpa que te moleste, vine a traerte el almuerzo-saludó Cho, quién iba con una bandeja llena de comida en sus manos y estaba vestida más provocativa de lo normal. Estaba muy maquillada y caminaba sensualmente hacia él.
Harry, como hombre que era, tuvo que admitir que la joven era muy hermosa, pero él no tenía ojos para ella. Esas situaciones siempre lo habían puesto nervioso, y aunque ya era un adulto, no pudo evitar tragar saliva y tartamudear un poco.
-Muchas gracias, Cho. No debiste molestarte-le contestó él, mientras veía como la mujer dejaba el almuerzo en el escritorio de Ginny y, luego, se sentaba en él, cruzando las piernas con sensualidad.
-No me molesta para nada, Harry, al contrario, es un placer para mi poder atenderte-le respondió, guiñándole un ojo.-No sabes cuánto te agradezco que me hayas dado este trabajo. Lo necesitaba tanto. Y además me dio la oportunidad de volverte a ver. Debo decirte que te extrañé mucho estos años. Qué pena que hayamos perdido el contacto. Espero que no vuelva a suceder.
Harry estuvo tentado de decirle que ella tenía la culpa de que hubieran perdido el contacto, pero se contuvo. Después de todo, ella estaba haciendo muy bien su "trabajo" y lo estaba ayudando con su plan.
-Claro, claro. ¿Comemos?-sugirió Harry, luego de un silencio incómodo, en el cual Cho pretendía que él respondiera a sus evidentes insinuaciones.
-De acuerdo-dijo ella, un tanto desilusionada.
Cho Chang tomó asiento en la silla de Ginny y Harry estuvo a punto de decirle que no lo hiciera, ya que si Ginny la viera, se molestaría mucho. Pero decidió ignorar la parte buena de su conciencia y tomó asiento en otra silla, frente a la oriental.
-Así que estás de nuevo en el mercado, debo decirte que muchas mujeres están felices con la noticia. No todos los días una se entera que el hombre más codiciado del mundo mágico vuelve a ser soltero. Yo me incluyo entre ellas-le dijo, lanzándole una pícara mirada.
Harry tragó saliva e hizo una tonta sonrisa, pero no dijo nada. No tenía nada que decirle.
-Sé de muchas que estarían más que felices de poder consolarte, luego de tu ruptura. Realmente, no sé como lo llevas, Harry. Digo, ustedes trabajan juntos, se ven todo el tiempo, comparten los mismos amigos...
-Entiendo el punto, Cho-la interrumpió Harry. Realmente, no tenía ganas de hablar de ese tema.
-Ay Harry, no te pongas triste-le contestó Cho, malinterpretando la interrupción de Harry.-Sé que te debe costar hablar de lo sucedido. Pero yo puedo escucharte, me encantaría poder ayudarte a olvidarla...
Harry estaba a punto de responderle que no sería tan sencillo, cuando la puerta de la oficina se abrió con fuerza y entró Ginny. Harry no necesitó mirarla para darse cuenta que estaba enojada. La cara de satisfacción de Cho lo decía todo.
-Chang, Potter, ¿se confundieron de escritorio o me parece a mí?-espetó la pelirroja, acercándose a ellos y mirándolos con odio.
-No, sabemos perfectamente que este es tu escritorio-le respondió Cho, con tono despectivo.
Ginny respiró profundo antes de responderle. Si no lo hacía, mataría a esa mujer en ese mismo momento. Y a los golpes.
-Ah, pensé que a tu cerebro le costaba distinguirlos. Creo que te subestimé-ironizó Ginny.
-Ginny, lo siento, yo... -intentó hablar Harry, pero Ginny lo interrumpió.
-Contigo hablaré luego, este es un asunto entre ella y yo. No te metas.
Las dos mujeres se miraban fijamente y echaban chispas por los ojos.
-Vamos a dejar algo en claro, Chang. Este es mi escritorio y si hay algo que no tolero es que toquen mis cosas-le espetó Ginny.
-¿Acaso Harry forma parte de tus cosas?-la provocó Cho.
Ginny estuvo a punto de gritarle que sí, pero se contuvo. No podía hacer semejante declaración, y mucho menos frente a él.
-Harry no tiene nada que ver con esto. Puedes hacer lo que te plazca con él, pero no en mi escritorio y no en mi oficina, ¿entendiste?.
-Perfectamente. Entonces, no te molesta lo que haga con Harry, ¿verdad?. Igualmente, aunque te molestara, no podrías hacer nada, porque Harry ya no te pertenece y no debe rendirte cuentas de nada de lo que haga-largó Cho. Tanto a Harry como a Ginny les dolió la dura realidad, pero ninguno de los dos lo demostró.-La verdad no ofende, pero lastima, ¿no es así?.
-Nada de lo que tú me digas pueda lastimarme. Pero tienes razón, Harry es libre para hacer lo que quiera, pero lamentaría en el alma que cayera tan bajo para estar contigo. Realmente, no entiendo como un hombre puede fijarse en alguien tan vulgar como tú...
-¿Yo?,¿vulgar?.
-Sí, tú, ¿acaso no entiendes lo que digo o la información tarda más en ser procesada por ese diminuto cerebro tuyo?.
-Ginny, Cho, basta ya. Fue suficiente-exclamó Harry, tratando de calmar los ánimos.-Cho, vuelve a tu trabajo, por favor.
Cho le lanzó una última mirada de odio a Ginny y se marchó ofendida de la oficina.
Harry acomodó el escritorio de Ginny y lo dejó impecable, sin rastros de comida. Estaba a punto de hablarle cuando ella le dijo, como si le leyera el pensamiento:
-Ni me hables, Harry, eres la última persona en el mundo con la que quiero hablar en este momento.
Y de ese modo, se metió en el baño de la oficina y no salió de allí hasta media hora después.
Luego de este incidente, el ambiente estaba peor que nunca. Harry y Ginny ni se hablaban y hacían todo lo posible por evitarse. Cho buscaba constantemente a Harry, pero él la evadía. En cuanto a Ginny y a Cho, cuando se cruzaban, algún comentario mordaz se hacían, pero, afortunadamente, no pasaba a mayores.
Pero finalmente, el ansiado viernes llegó y Ginny estaba exultante de felicidad. Ese día marcaba la partida de Cho y la finalización de todos los problemas, o al menos eso creía ella.
Hasta trató a Harry con menos hostilidad que los últimos días de lo contenta que estaba.
Harry, por su parte, estaba feliz con el resultado de su plan. Las cosas habían funcionado de maravilla. Había logrado molestar a Ginny y podía darse cuenta de lo celosa que la joven estaba. Sólo era cuestión de hacer un par de ajustes y todo volvería a estar bien entre ellos. Después de todo, sabía que Ginny aún lo amaba y haría hasta lo imposible para que volvieran a estar juntos. Y el baile anual de Aurores del Ministerio de la Magia sería la ocasión perfecta para lograrlo.
Ginny, por su parte, en lo que menos pensaba era en volver con Harry. Trataba de taparse con trabajo para evitar pensar en él, pero al tenerlo tan cerca, le resultaba imposible. Para empeorar las cosas, en dos semanas sería el baile de Aurores y ese sería el primer año que irían separados. Además, la idea de que Harry pudiese ir con alguien más, como por ejemplo: Cho, la atormentaba constantemente, y esa era otra de las razones por las cuales estaba tan irritable con él. Cada vez que giraba la cabeza, allí estaba Cho, buscando a Harry, hablando con él, riendo con él. Ya no la soportaba más, quería que se fuera urgente. Y el día de su partida había llegado.
Ginny y Harry estaban en una de las salas de reunión del Cuartel. Todos el personal estaba allí, expectante por lo que sus jefes tuvieran que decirles.
-Buenos días a todos, gracias por abandonar sus tareas para escucharnos. Seremos breves así pueden seguir con su trabajo.
Un murmullo de desaprobación fue acallado por la voz de Ginny, quién seguía con el discursito.
-Ya sabemos que hoy es viernes y que están cansados, así que yo no seré tan breve, de modo que puedan descansar un poco. Lo malo es que tendrán que escucharme hablar.
Una risa general se escuchó, pero ella siguió hablando.
-Como ya les habíamos informado, dentro de dos semanas tendrá lugar el XXVI Baile de Aurores del Ministerio de la Magia Inglés. Como todos los años, la primera parte será más bien formal, recibiremos a algunos invitados de otros cuarteles y seremos muy corteses con ellos, ¿no es así?-asentimiento general.-Luego, habrá una cena y el baile dará comienzo. Para ese momento, ya pueden empezar a divertirse. La idea del baile es que todos se diviertan, que puedan distenderse, en recompensa por el excelente trabajo que todos estamos haciendo. Pueden llevar un acompañante, o si quieren más de uno. De ser así, deben avisarnos, para que podamos calcular la cantidad de personas que irán. Creo que eso es todo, ¿hay algo que quieras agregar?-se dirigió a Harry.
-No, nada más. Pueden ir saliendo. A medida que lo hagan, les daremos las invitaciones.
Uno a uno fueron saliendo y, poco a poco, el salón fue quedando vacío. Harry estaba a punto de salir, cuando se dio cuenta que Ginny aún no había salido y que otra persona estaba acercándose a hablarle. Decidió que eso no podía perdérselo y se quedó a unos metros, fingiendo que se ataba los cordones de sus zapatos.
-Ginny, qué buenos que los nuevos aurores también estemos invitados-le dijo Thomas Grant, con una hermosa sonrisa.
-Por supuesto que están invitados, forman parte del equipo, ¿no es sí?-le contestó ella. Luego, dándose cuenta que Harry estaba allí, decidió molestarlo un poco.-¿Ya tienes pensado con quién irás?.
-Aún no. Tengo alguien en mente, pero no creo que ella me acepte. Es demasiado inalcanzable para mí-le respondió él, un tanto derrotado.
-No seas tonto, Tom, nada es imposible. Arriba esos ánimos-exclamó ella, sacándole una pequeña sonrisa al joven.-Además, tienes todo lo que necesitas para conquistar a una chica. Sólo necesitas juntar un poco de valor para hacerlo-le guiñó ojo.
-Tendré en cuenta tus consejos, Ginny. Lo haré-luego, dudando unos segundos, continuó.-¿Tú irás con él?-preguntó, señalando a Harry con la cabeza.
-No, creo que iré sola. No me va a venir mal-le respondió ella, tratando de evadir ese tema.-O sino llevaré a alguno de mis hermanos. Tengo varios para elegir.
-Sabes que podrías ir con quién quisieras, ¿no es así?.
Ella sólo sonrió, pero no le dijo nada. Las intenciones de Thomas le habían resultado claras desde el primer momento, pero ella jamás saldría con otro compañero de trabajo. Ya había aprendido la lección.
-Bueno, Ginny, debo volver al trabajo. Luego nos veremos.
-Adiós, Thomas.
Y el muchacho salió del salón. Sólo habían quedado allí Harry y ella.
Apenas Thomas salió, Harry fingió que ya había terminado de atarse sus cordones y se puso de pie, dirigiéndose hacia la salida.
Pero Ginny fue más rápida, y al pasar por su lado, le dijo, con sorna:
-Tardaste bastante en atarte los cordones, ¿no lo crees?.Especialmente, cuando esos zapatos que llevas tienen hebilla, no cordones.
Y se fue, lanzando una risita. Harry se miró los zapatos y se dio cuenta de lo tonto que había sido, pero no le molestó. Estaba dispuesto a lo que fuera por recuperarla, y si eso incluía escuchar todas sus conversaciones y quedar como un idiota por hacerlo, no le importaba.
La jornada laboral de ese día viernes había terminado y eran los últimos momentos de Cho en aquel trabajo. Ginny estaba más que feliz en su oficina y Harry estaba en la recepción, ayudando a la oriental a recoger sus cosas.
-¿Tienes todo listo?-le preguntó Harry.
-Así es.
-Bueno Cho, déjame decirte que fue un placer trabajar contigo. El plan salió como yo esperaba, así que no me queda más que agradecerte y decirte que te enviaré un cheque por la suma que habíamos arreglado. Además, recibirás el dinero que te corresponde por haber trabajo aquí estas dos semanas-le susurró Harry, para que nadie más escuchara lo que le estaba diciendo.
-Me alegra haberte sido útil-le respondió Cho, con un tono dulce y alegre, completamente distinto al que solía usar.-Era lo menos que podía hacer luego de lo mal que se las hice pasar hace unos años. Estoy tan arrepentida...
-No digas nada más, Cho, ya estamos a mano. Me ayudaste mucho y espero que el dinero te sirva. No dudes en llamarme si necesitas algo-le contestó Harry.
-Muchas gracias. Espero no haber hecho sufrir mucho a Ginny. No entiendo porque decidiste hacer esto, no creo que ella se lo merezca, pero tendrás tus razones. Sin embargo, déjame darte un consejo, ¿sí?. Déjate de tantos juegos y dile de una vez lo que sientes. Ella te ama profundamente, tendrías que ver la cara de odio con la que me miraba cada vez que yo me acercaba a ti. Me hizo temer por mi vida en varias oportunidades-comentó ella y ambos rieron.
-Tendré en cuenta tu consejo. Y ahora déjame darte uno. Deberías dedicarte a la actuación, realmente fingiste muy bien todo este tiempo. Nunca abandonaste tu papel-le dijo él, con admiración.
-No podía hacerlo, Harry. Si ella nos sorprendía, yo tenía que estar seduciéndote todo el tiempo. Si no, el plan no daría resultado. Realmente, no sé cómo se te ocurrió todo esto...
-Bueno, digamos que fue la oportunidad justa en el momento indicado. Marco se fue, necesitábamos un reemplazo, tu curriculum apareció y, de repente, me dije: ¿Por qué no?.-contestó Harry con malicia.
-Te pareces al mismo niño travieso, que amaba romper las reglas y hacer desastres, el mismo que conocí años atrás. Creo que te llevarías bien con Dylan, mi hijo, tienen la misma mentalidad-bromeó ella, y ambos se rieron.-Bueno Harry, llegó el momento de decir adiós. Espero que nos volvamos a ver. Invítame a tu boda, ¿sí?.
-Así será. Adiós Cho, y gracias por todo-y se dieron un abrazo a modo de despedida.
Harry volvía feliz a la oficina. Su plan había salido a la perfección y todos habían salido ganando.
O no todos. Ginny había estado observado la escena desde la oficina y, al no llegar a escuchar lo que hablaban, interpretó las cosas de la peor manera posible. Ella sólo los vio reir juntos y luego abrazarse. Y eso la hizo pensar que quizás Harry ya la había reemplazado por otra. Unas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, por la impotencia que sentía al no poder evitar que el amor de su vida la hubiera olvidado. Pero cuando escuchó los pasos de Harry acercándose, se las secó y disimuló todo lo que pudo.
-Cho ya se ha ido-le comentó Harry, entrando a la oficina.
-Supongo que estarás triste. Ya no podrás verla todos los días...
-¿A qué te refieres?-le preguntó él, fingiendo inocencia.
-Sabes bien a lo que me refiero. Caíste en su trampa-le dijo ella, sin mirarlo a la cara.
-Yo no caí en ninguna trampa, Ginny, no sé de qué estás hablando...
-Lo que no entiendo es por qué, habiendo tantas mujeres en el mundo, tuviste que encontrarla a ella. No puedo creer que seas tan tonto, Harry. ¿Acaso no recuerdas lo mucho que ella nos hizo sufrir hace años?, ¿o te engatusó de tal modo que ya no te importa?-le espetó ella, pero ahora mirándolo con rabia a los ojos.
-Claro que lo recuerdo, pero ella está arrepentida. Todos cometemos errores, Ginny, y yo decidí darle una segunda oportunidad. ¿Por qué tú no puedes hacer lo mismo?-le contestó Harry. Las cosas se le estaban yendo de las manos, él no había planeado que salieran de ese modo.
-Jamás podría darle una oportunidad a alguien como ella. ¿Acaso no recuerdas lo mal que nos las hizo pasar hace unos siete años?, parece que te hubieras olvidado de todo lo que hizo para intentar separarnos, incluso fingió estar enferma de muerte para que tú te quedaras con ella, sin contar el constante acoso y todas las mentiras que le vendió a la prensa...
-No me olvidé, pero ella estaba mal en ese momento y por eso actuó como actuó...
-¿Y ahora la defiendes?-exclamó ella, con bronca. No podía creer cómo Harry podía ser tan idiota.-Es increíble, nunca pensé que fueses ese tipo de hombre, pero veo que me confundí.
-A ver, dime, ¿qué tipo de hombre soy?-a esta altura, la conversación se estaba tornando cada vez más densa y los dos estaban bastante molestos.
-Los que se dejan llevar por una cara bonita y un cuerpo sexy, sin pensar en nada más. Creo que te he juzgado mal durante muchos años...
-Por favor, ¿qué estás diciendo?, sabes perfectamente que yo no soy así...
-¿No?, lo escondes bastante bien, entonces.
Él la miró con las cejas levantadas, estaba esperando a que ella siguiera hablando.
-Primero, decides contratar una reemplazante para Marco sin mi autorización. Luego, entre todas las que se presentaron, la escoges a ella, también sin decirme nada. Había cientos de personas mucho más capacitadas que ella, pero igualmente la contrataste...
-Ya te dije porque lo hice-la interrumpió Harry.-Ella necesitaba ayuda y estaba muy arrepentida...
-Ay, qué generoso de tu parte, Harry-ironizó Ginny. Toda la bronca que había contenido durante el último tiempo la estaba descargando en ese momento.-¿No te diste cuenta que lo único que ella quería era conquistarte?, y, al parecer, lo logró.
Harry esbozó una sonrisa de suficiencia. Ginny estaba celosa y era justamente lo que él estaba buscando. Debía aprovecharlo, pero no sabía cómo, ella estaba muy enojada y él tampoco estaba muy contento que digamos. Ciertamente, no era la mejor situación.
-No lo logró, Ginny, ¿no te das cuenta que entre ella y yo no pasa nada?-le preguntó él.
-No parece. La manera de la que hablaban, reían, etc., demostraba exactamente lo contrario a lo que tú dices-le respondió Ginny, con furia. Sabía que se estaba poniendo en evidencia, pero no podía evitarlo.-De cualquier manera, lo que hagas de tu vida amorosa, me tiene sin cuidado. Yo ya no soy quién para reprocharte nada. Lo único que puedo pedirte es que lo dejes fuera del trabajo, ¿sí?. Afortunadamente, tu noviecita ya no trabaja con nosotros, así que eso no será un problema. Bastantes inconvenientes tenemos entre tú y yo como para que traigas gente de afuera.
Ese comentario a Harry le molestó mucho. Ella no era quién para decirle eso luego de lo que él había visto, no hace mucho tiempo atrás.
-¿Cómo puedes decirme esto, después de lo que hiciste?-le espetó él, con tono reprobatorio. Ahora él también estaba enojado.
Ella se quedó de piedra. No tenía ni la menor idea de lo qué estaba hablando Harry.
-¿De qué diablos estás hablando?, habla claro.
-Encima, te haces la desentendida. Vamos, yo te conozco, hacerte la tonta no te sale muy bien. ¿No sabes de qué te estoy hablando?, entonces te lo explicaré. Sé que tienes algo con Thomas Grant, y no trates de negarlo. Los vi irse juntos, el día que nos encontramos en aquel bar. Además, él no para de hacerte caritas y sonreírte y tú no te quedas atrás-exclamó Harry. Aquella imagen estaba muy clara en su mente.
Ella se quedó helada. No podía creer las extrañas cosas que la mente de un hombre celoso podía maquinar. Todo lo que decía él era una gran mentira. Ella jamás saldría con alguien que trabajaba para ella, le parecía inmoral.
-¿No tienes nada para decir?, ¿o acaso tampoco recuerdas haberte ido con Thomas aquella noche?, hay varias cosas que no recuerdas de ese día, o que, mejor dicho, decidiste obviar-Harry ya estaba desatado y no estaba guardando nada, había llegado la hora de aclarar las cosas y él lo estaba haciendo.
Ginny entendió a lo que Harry se refería. Él no le había creído lo del beso ni por un momento y ahora se lo estaba echando en cara. Ella no sabía cómo reaccionar. No podía mentirle nuevamente, pero tampoco podía decirle la verdad. No en ese momento.
-Entre Thomas y yo no hay nada, somos compañeros de trabajo, nada más que eso. Ya tuve suficiente con salir con colegas, no volvería a cometer el mismo error-le dijo ella, con odio.
-Yo tampoco volvería a cometer el mismo error. La próxima vez que decida dedicarle siete años de mi vida a la misma persona, me encargaré de que no trabaje en el mismo lugar que yo-le respondió Harry, muy dolido.
-Fueron ocho, casi ocho.
-¿Qué?-le preguntó Harry, sin saber a qué se refería ella.
-Fueron casi ocho años de nuestras vidas, tonto. No puedo creer cómo no lo recuerdas-le gritó ella, también muy dolida. Las cosas se habían salido de control por completo y ya no había vuelta atrás.
-Perdona que me haya olvidado-le contestó él, con ironía.-Pero puede decirse que estamos a mano. Yo me olvidé de eso, pero tú decidiste olvidarte de lo que hiciste aquella noche. La noche del bar. La noche que me besaste y la misma noche en la que, luego, te fuiste con Thomas a quién sabe donde.
-No puedes echarme la culpa de todo eso. Tú también fingiste que nunca pasó nada. Y, si mal no recuerdo, yo te besé, pero tú no opusiste resistencia. Y con lo de Thomas, no tengo por qué darte ninguna explicación de lo que hago de mi vida ni con quién lo hago-le espetó la pelirroja. Estaba muy enojada, él le estaba echando la culpa de algo cuya responsabilidad también era de él.
"...Con tu amor tan disfrazado
Mis
mentiras, tus inventos
Con tu odio enamorado
Y el reloj
matando el tiempo
La pasión en decadencia
La emoción
en bancarrota..."
-Por supuesto que no debes darme ninguna explicación, como yo tampoco tengo que dártelas a ti. Esto ya llegó demasiado lejos, hace tiempo que ya no estamos juntos, pero nuestras vidas siguen estando ligadas, y por eso se confunden las cosas. Deberíamos darle un corte definitivo a todo esto y dejarnos de joder-exclamó él, aunque momentos después de arrepintió de lo que había dicho, ya que ella le contestó:
-Totalmente de acuerdo. Terminemos esto de una buena vez, ¿sí?. De ahora en adelante, hablaremos sólo lo necesario, trataremos de no cruzarnos y, por supuesto, venderemos la casa y dividiremos el dinero. Una vez que esté vendida, todo nuestro pasado quedará enterrado y no volveremos a tener otra de estas peleas estúpidas y sin sentido-le dijo ella, agitada, sin pensar en nada.
-Perfecto. Ya era hora de tomar esa decisión. Por fin, seremos libres-le contestó él del mismo modo.
-Bien.
-Bien.
Y de ese modo, Ginny tomó apresuradamente sus cosas y se fue, tratando de contener la rabia y la angustia que sentía en ese momento. Ya estaba todo terminado, habían hecho lo que debían hacer y ya no había vuelta atrás. Era lo mejor para ambos. Pero ninguno de los dos lo sentía de ese modo.
Harry también estaba bastante nervioso y angustiado y decidió descargar su bronca pegándole un golpe a una de las paredes de su oficina. Luego, se arrepintió, la pared era mucho más dura que su puño.
Se sentó en su silla, suspirando derrotado. Todo había terminando. Para bien o para mal.
"...Para bien o para mal, ya se
escribió
Para bien o para mal, ya se archivó
Para
bien o para mal, se nos fugó
Con tu historia y mis antojos
Con tu llave y mis cerrojos
Para bien o para mal, se
terminó..."
ooooooooooooooooooooooooooooo
No me maten!!!
Sé que en este mismo momento deben estar odiándome con todo su corazón. Justo cuando parecía que todo iba a mejorar, las cosas empeoran aún más, llegando a un punto ¿sin retorno?. No pude evitarlo, intenté hacer esta historia un poco más graciosa, pero mi lado dramático siempre sale a flote.
Lo bueno de todo esto es que las cosas entre ellos no podrían estar peor, así que tengan por seguro que me será imposible complicar más la situación, ¿o no?...jejeje.
Sinceramente, espero que les haya gustado mucho y que no se sientan desilusionados por el giro que tomó la historia. Creo que se los dije anteriormente, soy fanática de los finales felices y no me parece que esta historia vaya a terminar muy mal, ¿o sí?.
Esta vez, estoy actualizando pronto, para recompensarlos por todo el tiempo que estuve sin actualizar. Espero poder seguir a este ritmo, porque la historia se extendió más de lo que yo creía y, sino, va a hacerse eterno.
Agradezco mucho a todos los lectores y a las personas que siempre me dejan rr´s. Así que este capítulo va dedicado para ustedes, JamesandMolly, Jazu Potter, hermioneyron, Ceciss, cecyleonor, maby-potter, clau-malfoy, herms-weasley. Espero no haberme olvidado de nadie y, de ser así, les ruego que me perdonen.
El próximo capítulo: las repercusiones de la pelea, la reaparición de Marco, junto con su pareja, quién dará mucho que hablar. Nos leemos prontito!!...
Besos!!
Luni!!
27.04.07
12.35 AM
PD: el título del capítulo y los fragmentos de canción pertenecen a "Para bien o para mal", de Ricardo Arjona.
