bueno, nuevamente mil disculpas por la demora, no he tenido nada de tiempo :( pobre de mi fanfic estaba abandonado, en fin MUCHAS GRACIAS POR TODOS LOS REVIEW LOS Y LAS AMOS! MUAAAK UN BESO jijii a leer se ha dicho!
Se había quedado estático, como una piedra. La miraba con esos ojos penetrantes y por un momento Winry quiso que la dejaran de ver de esa manera tan atónita. La hemorragia nasal estaba dando muestras de detenerse, sin embargo se sentía un poco mareada por la gran pérdida de sangre. Ni siquiera lo pensó cuando se lo dijo a Edward, sólo quería que se detuviera, no deseaba que nadie saliera lastimado por culpa de ella.
Y ahora él estaba ahí, como rogándole con la mirada que le dijera que eso era una broma.
- ¿A qué te refieres con que tienes cáncer?
- ¿Cómo a que me refiero? Tengo leucemia. Tengo cáncer, estoy enferma. No sé de qué otra forma decirlo.
Edward no dijo nada, había hecho una pregunta estúpida, todo gracias a que su cerebro se negaba a reaccionar.
Cáncer, leucemia, enfermedad. Su mente hizo el cálculo y de resultado el resultado sólo fue uno:
Muerte.
Winry Muerta.
Pestañeó como volviendo de un mal sueño y pronto de se dio cuenta de lo que estas palabras significaban para él. Winry muerta. No, no podía soportarlo.
Alphonse le tocó la espalda, sin embargo él no se movió.
- ¿Qué sucede Ed, por qué te…?- Al se quedó en silencio mientras miraba a Winry- Oh no, Winry ¿Por qué no me lo dijiste?
Ella bajó la mirada, nada había salido de acuerdo a lo planeado y le hacía sentirse avergonzada.
- No quería preocuparte.
- ¿Desde hace cuánto que lo sabes?- le preguntó Alphonse empujando un poco a Edward y acercándose a la rubia.
- Hace – apretó los labios, tenía plena conciencia de que Edward lo escucharía también- como dos meses.
Edward apretó los puños y Alphonse sólo pudo mirarla estupefacto.
- No digas nada Alphonse, estoy bien.- acarició la mejilla del joven de forma maternal, pero esto no lo reconfortó para nada.-
- Winry…-
Cuando los ojos de Alphonse se humedecieron, Winry tuvo que hace un gran esfuerzo para no echarse a llorar ahí mismo. No le gustaba ver a Al sufrir y mucho menos por culpa de ella, ahora no podía más que sentirse la persona más horrible del planeta.
- Me siento un poco mareada Al ¿Puedes ir a buscar a Mark? Estaba aquí hace un momento, fue a buscar una enfermera pero creo que ella está ocupada.
- Vuelvo enseguida- dijo el menor de los Elric, por supuesto que no se había tragado ni una sola palabra, sabía cuándo alguien no lo quería en una habitación.
Alphonse cerró la puerta tras sí dejando a Winry y a Edward completamente solos.
¿Y ahora qué? Se preguntó la chica mientras se sacaba el delantal sucio.
- ¿Qué tan grave es?
Ella enfrentó su mirada con evidente incertidumbre.
- ¿Acaso importa?
- Es importante para mí.
Levantó la mirada y descubrió que él se había aproximado a ella, no mucho, pero lo suficiente como para que tuviera que contenerse lanzarse a sus fuertes brazos.
Ahora que la tenía más cerca pudo notar las ojeras bajo sus ojos, lo pálido y amarillento de su piel y lo huesudo de sus mejillas.
Enferma, dijo su mente. Muerta, gritó con más fuerza. Sacudió su cabeza intentando inútilmente acallar esos insoportables gritos de su propia cabeza.
- ¿Por qué?
- ¿Qué?
- ¿Por qué Edward? ¿Por qué es importante para ti? Te dije que te amaba y luego te abandoné por otro hombre. Te mentí y jugué contigo ¿Por qué sigue siendo importante para ti lo que me suceda o no me suceda?
Esperaba que con eso el hombre que tenía en frente reaccionara y se fuera de una vez, ya no se creía capaz de soportarlo por mucho más tiempo.
- Porque… tu muerte podría afectar mucho a Alphonse- mintió.
Ah, con qué era eso.
- Muy grave- dijo finalmente dándole la espalda a esos ojos dorados.
Se acarició las manos. En ese punto le dolían mucho, no tenía mucha explicación científica pero le ardían demasiado.
- Esta será la última vez que hablemos Edward.
Estas palabras le tomaron por sorpresa. No podía ser que tuviera tan poco tiempo.
- Me voy de aquí mañana, quiero estar tranquila antes de que ocurra.
- ¿Antes de que ocurra qué?- dijo, aunque ya sabía la respuesta.
- Mi muerte.
No sabía que escucharlo iba a ser tan difícil. Una cosa era pensarlo y otra era escucharla decirlo de su propia boca. Su pulso se aceleró y su boca se puso seca. Se sentía todo tan falso, tan irreal, como una pesadilla.
Winry se dio vuelta y lo enfrentó.
- Siento haber sido tan cruel contigo Edward. Supongo que fui muy egoísta, aunque yo te dije que no podías confiar en mí. No es que esté tratando se echarte la culpa, pero tu tomaste el riesgo y sucedió. En fin- estiró el brazo como para estrechar sus manos por última vez- que tengas una vida bonita.
¿Por qué estaba actuado así? No sonaba nada como la chica dulce que conocía hace unas semanas, esta mujer le daba la misma sensación que la última vez que habían hablado, como si fuera una actuación, alguien de mentira.
Observó su linda mano estirada y notó que no tenía el anillo de compromiso, lo que sólo podía significar que ya se había casado.
¿Simplemente así? Un placer conocerte, adiós. Sonaba tan condenadamente resumido…
Abrió la boca para decirle lo que sentía pero en ese momento llegó su hermano con Mark. Este último pasó junto a él como si no existiera y se acercó a la rubia que había dejado de estirar su mano.
- Mañana empiezas con la quimio. Hoy necesitas descansar, te llevaré a casa.
- Tienes trabajo, tomaré un taxi.
- No. Te llevo yo y punto final.
- Como quieras. – aceptó la chica encogiéndose de hombros.
Winry le dio una última mirada a Ed, abrazó a Alphonse mientras se susurraba algo al oído y salió de la habitación, el menor de los Elric la imitó.
Notó que Mark lo miraba con odio, pero lo ignoró, simplemente salió de la oficina y caminó hacia su auto hecho un zombi. Ya nada importaba. Se sentía vació y sin fuerzas.
Alphonse se subió al asiento del copiloto unos minutos después pero tampoco dijo nada. Se fueron en silencia hasta la mansión Elric.
De verdad que no sabía que más pensar. Le recordaba el primer día que había llegado a la casa, cuando vio el cadáver de su padre.
Edward dejó el abrigo en el pechero y caminó hasta el piano.
Quizás después de todo era lo mejor. Winry estaría con Mark hasta el final de sus días, sin siquiera preocuparse del idiota que había calentado su cama. Este pensamiento lo hizo sonreír, era todo tan irónico.
Tocó tres notas sol.
Sol, luego fa. Recordó la canción que estaba componiendo.
Sol otra vez.
Luego, como si nada, se levantó del asiento, y volcó el piano quebrándose la clavícula en el proceso.
Alphonse llegó enseguida, junto con los demás empleados, después de tal estruendo que le había puesto los pelos de punta a todos.
- ¡Hermano!- exclamó mientras se acercaba a Edward que estaba tendido en el suelo y afirmándose el hueso recién fracturado.
Entonces la realidad le cayó encima. La mujer que amaba iba a morir y no podía hacer nada para evitarlo porque ella ni siquiera deseaba verlo, de hecho, estaba seguro de que ni siquiera influía en el ella si le hablaba o no.
Comenzó a gritar de dolor, aunque no por la clavícula.
Alphonse no sabía qué hacer, simplemente lo miró destruirse.
Apoyó su frente el suelo, mientras lloraba y seguía gritando. Seguramente se desmayó por el suplicio de la clavícula después de eso, porque lo siguiente que supo era que estaba en su cama con una venda tan apretada que apenas lo dejaba respirar.
Cerró los ojos pero su nombre seguía ahí.
- Winry…-
Estuvo sentado varías horas en su cama sin poder dormir, aunque se sentía enormemente cansado. La clavícula la dolía aunque sabía que sanaría con el tiempo, no había sido una fractura expuesta por suerte, pero seguramente también se había dislocado el hombro. Que más daba, si ya no tenía piano con que tocar.
Cuando el sol ya estaba ingresando por las cortinas de la ventana, escuchó la puerta abrirse, y volvió trabajosamente su cabeza para ver quien lo venía a ver, era Alphonse.
- Hola hermano- lo saludó el menor sin esperar la respuesta que todas formas no obtuvo.
Se sentó en el borde de la cama y esperó a que el hombre que estaba enfrente suyo reaccionara, pero Edward seguía mirando algún punto perdido.
- Vaya caos que hiciste en la sala. Tuvimos que levantar el piano entre tres porque no nos lo podíamos. Se hizo un agujero en el suelo, tendremos que remplazar todo el piso flotante porque ya no venden ese tipo de madera. También quebraste una mesa con una lámpara y el piano alcanzó el mueble con la colección de figuras de porcelana de la tía Lily. No es que alguien las vaya a extrañar, de todas formas eran muy feas. Y el piano quedó un poco rayado pero estará bien.
- ¿Va a morir, Alphonse?
- Es lo más probable- el cambio de tema fue brusco, sin embargo no inesperado- Ya tuvo cáncer hace un par de años atrás, pensamos que se había curado pero al parecer sólo se detuvo por un tiempo.
- Nunca lo mencionó.
- No le gusta hablar de eso. No podrías haberlo sabido Edward, el álbum de fotos de esa época se la había robado ese loco. Ayer vino el oficial a devolver nuestras pertenencias.
El mayor lanzó una risa, ahora estaba seguro que el mundo estaba en su contra.
- ¿Por qué no me dijiste que estabas viendo a Winry, hermano?
- No lo sé. En este punto ya no lo recuerdo.
- No soy tan débil como crees Edward. Siempre me has estado protegiendo de las verdades que tú crees que son dolorosas pero nunca te has preguntado si yo quiero saberlas. Sé todo acerca de tu pequeña investigación de la muerte de papá, me hubiera gustado que me lo contaras tú en vez de haber tenido que preguntarle a la empleada.
- ¿Para qué? Si igual no encontré nada.
- Por supuesto que no encontraste nada Edward. Papá murió porque él quería morir, no quiso hacerse la quimioterapia.
Edward abrió los ojos desmesuradamente y miró a su hermano pequeño. Alphonse estaba tranquilo, tanto que le perturbaba. Lo había subestimado todos esos años, tildándolo del débil y siempre queriendo protegerlo, pero al final sin darse cuenta su hermano pequeño también lo estaba protegiendo a él, después de todo, Alphonse era el más fuerte.
- Si te hace feliz saberlo, el libro lo escribió para ti, pero no lo puedes leer todavía. Te lo daré cuando sea prudente.
- ¿Por qué no puedo leerlo ahora? – preguntó como un niño pequeño.
- Porque Mark Fierstein está esperando afuera de esta habitación para hablar contigo, y está enfadado.
Subió las escaleras como un loco y el hombro le dolía aún más que antes porque la venda se había roto, dejando su brazo colgando y no en la posición que el doctor había recomendado.
Pero debía llegar, antes de que fuera demasiado tarde. No podía simplemente quedarse en cama después de semejante conversación
- Lo que menos me apetece es hablar contigo, pero eres mí última esperanza- dijo Mark Fierstein mirándolo como si fuera un pedazo de basura.
- Pues habla- A Edward tampoco le gustaba que ese hombre estuviera ahí, sobretodo porque podía ser capaz de romperse el otro hombro con tal de darle un puñetazo en la cara.
- Winry nunca se presentó a la quimio.
Edward lo miró atónito.
- ¿Qué?
- Después de que tú y tu hermano se fueran, me dijo que no tenía ninguna intención de hacerse el tratamiento. No pude convencerla, tiene un temple de acero. Luego se fue y no está en su casa, ni idea donde puede estar.
- ¿Por qué me estás pidiendo ayuda a mí? Tú deberías saber dónde está tu mujer, Fierstein. Poco me interesan tus problemas matrimoniales.
De acuerdo, eso había sonado muy desgraciado, pero el hombre que con él que estaba compartiendo en ese momento la habitación le causaba tanta gracia como un escusado. Aunque en verdad estaba preocupado.
¿Qué estás haciendo Winry? Pensó mientras seguía subiendo las escaleras. No podía no hacerse la quimioterapia.
Mark Fierstein lo miró con rabia y se acercó a él. Lo tomó por el cuello de la camisa con fuerza y Ed tuvo que esforzarse por no emitir un sonido de dolor gracias a su clavicula.
- Escúchame bien pedazo de mierda. Una cosa es que por tu culpa Winry se haya negado a casarse conmigo, pero otra cosa es que por tu culpa ella se niegue a seguir viviendo. No voy a permitir que ella muera por un idiota como tú ¿Me entiendes? Ahora levanta ese trasero y ve a buscarla y si la próxima vez que te veo Winry no está sentada en un sillón con una aguja en su brazo y completamente drogada por los medicamentos te juro que te mato ¿Me escuchaste? Te mato.
No podía creer que tan fácil se había vencido. Por supuesto que Winry le había mentido, por alguna razón se sentía tan bien cuando hablaba con ella, porque ella lo amaba, tanto como él a ella. Sólo él sabía dónde estaba ella ahora, porque lo había sentido desde el momento en que Mark le había dicho que ella no estaba en su departamento.
Empujó la puerta de las escaleras con la mano buena y corrió hacia la puerta que estaba esperando. Tocó el timbre insistentemente hasta que alguien conocido le abrió de adentro.
- ¿Edward? ¿Qué haces aquí?- preguntó Trisha confundida por tanta insistencia.
- Quiero… Winry ¿Está aquí?
- Estás muy inquieto, será mejor que vuelvas más tarde, cuando estés más calmado- dijo mientras cerraba la puerta, pero Ed se lo impidió, quejándose del dolor de su hombro.
- Por favor… sólo necesito verla, cinco minutos.
No podía negarle nada a esa cara. Sus defensas bajaron de inmediato y su corazón le dijo que eso era lo correcto.
- Pasa, está durmiendo en mi habitación.
- Gracias.
- Yo me voy al supermercado, cuídala bien.
El chico asintió mientras caminaba hacia la habitación principal. Se detuvo antes de abrir la puerta cerrada y vio como Trisha abandonaba el departamento.
Sonrió melancólicamente.
Le hubiera gustado conocer más a esa mujer, después de todo era su madre. Irónico, pensó como por cuarta vez en el día, querer conocer a una mujer que se supone que debería odiar. Se había sorprendido mucho cuando ella no le había dicho la verdad acerca de su hijo perdido con Hohemheim, por supuesto que Ed lo sabía, siempre había sabido que él era hijo de Trisha, pero desde ese momento sentía una especie de respeto inexplicable. La vida era irónica, volvió a pensar al mismo tiempo que entraba a la habitación.
Estaba teniendo pesadillas, hasta que sintió ese aroma tranquilizador que la obligó a abrir los ojos.
Se encontró con Edward sentado en la cama junto a ella.
- ¡Edward!- exclamó mientras se sentaba rápidamente en la cama, asustada - ¡Tu hombro! ¿Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí?
- No me importa porque tu muerte pueda afectar a Alphonse –dijo.
No entendía nada ¿De qué estaba hablando este hombre? ¿Qué estaba haciendo ahí? Se puso un mechón de pelo tras la oreja avergonzada de tan incómoda situación y deseo que se la tragara la tierra.
- Por favor, ándate.
- Me importa porque te amo Winry.
El corazón se le hiso trizas y comenzó a llorar ¿Por qué era tan cruel? Sabía que eso era lo que menos quería escuchar en ese momento, porque él le quebraba su voluntad y la hacía débil y ya no tenía tiempo para ser débil. Por eso le había pedido a Trisha que la cuidara hasta que muriera, porque no deseaba que nadie la viera en tal deplorable estado. Estaba cansada de ser una carga para el resto.
- Escúchame, tienes que hacerte la quimioterapia.
- ¿Tú cómo sabes…?
- Eso es lo que menos importa. No puede dejar de luchar, te lo ruego.
- ¡No! ¡No me pidas eso!- dijo ella enojada y asustada mientras se levantaba de la cama y caminaba hacia la puerta
- ¡Deja de huir Winry! – Edward se paró frente a la puerta, impidiéndole el paso.
- ¡Cállate, déjame pasar!
- ¡No! ¡No voy a dejar que cometas mí mismo error!
Winry quedó muda ante tal disparate por parte de Edward. Se observaron un buen rato a los ojos antes de que el chico dijera algo y relajara su ceño:
- Te arrepentirás Winry, te arrepentirás de no haber sido lo suficientemente valiente como para enfrentar la verdad. Yo me arrepentí por diez malditos años. No fui lo suficientemente valiente como para perdonar a mi padre y ahora enterré a una persona desconocida para mí… ¿De qué sirvió tanta rabia? Sólo le trajo sufrimiento a los que quería y a mí también…- se acercó a la chica que no dejaba de llorar- no huyas Winry.
Winry se sentó en el borde del colchón, temblando de nervios.
- Tengo miedo Edward. No quiero sufrir más… la quimioterapia es horrible, no- ahogó un gemido- no quiero pasar por eso de nuevo… para qué…
Edward se arrodilló hasta quedar a la altura del rostro de la chica, tomó sus manos entre las suyas y las apretó con suavidad.
- Lo harás por ti Winry. Porque tu amas la vida y porque eres la persona más maravillosa que he conocido jamás. Tú me devolviste a la vida, y aunque jamás pueda compensar eso, no voy a dejar que mueras sin luchar.
- Edward, pero yo soy tan mala… soy una persona horrible- sollozó y él le limpió las lágrimas con la mano que no le dolía – Te hice tanto daño, te oculté cosas.
- Déjalo, no importa- la interrumpió.
- ¡No, déjame terminar! – le rogó y Ed guardó silencio - Te mentí, te use y jugué contigo. Te dije que te amaba pero me voy a casar con otro…
- Ya sé que eso es mentira Winry, deja de protegerme.
La chica gimió por la sorpresa y no puedo evitar levantarse. Ahora sí que se sentía como una soberana estúpida. Lo peor es que ahora no tenía ninguna razón para alejar a Ed de ella y eso era lo que la asustaba más; le aterrorizaba la idea de que él la viera sin pelo, débil o muerta. No, ella quería que él tuviera en su mente el recuerdo de una Winry sana, sonriente y linda, no esa enclenque en la que se convertiría.
Edward también se levantó y estudió sus ojos, casi podía ver lo que ocurría dentro de esos torbellinos azules.
- No- repitió Winry- aléjate de mí ahora, antes de que sea demasiado tarde.
- No quiero. Te amo.
- Lo que amas ya no existe. Si sigo tu consejo, pronto no será más que un monstruo calvo y sin fuerzas.
- Te equivocas- Winry sintió desfallecerse cuando lo vio sonreírle de una manera tan tierna- lo que amo está aquí- dijo mientras ponía su mano en el pecho de Winry- y aquí- su mano de detuvo en su cuello y siguió hasta detenerse en sus labios – y aquí. Te amo a ti Winry, te amo completamente. Te amo tanto que siento que es imposible. Amo todo tu ser, no sólo tu cuerpo. Me enloquece hacerte el amor tanto como que enloquece sentarme en un sillón contigo.
- …No, no digas eso…- suplicó en un murmullo.
- Te amo tanto que si mueres yo…- la voz de Edward se partió y un fuego se prendió en su mirada dorada- no sé qué voy a hacer Winry.
- Bésame- susurró finalmente rendida, y Edward no dudó en hacerle caso.
No tenían nada con que comparar ese beso. Se habían extrañado tanto y ahora que se tenía les parecía un paraíso.
Los labios de Edward se movieron, indagadores, sobre su boca, rendida y más que dispuesta, mientras que ella clavaba los dedos en la piedra que Edward tenía de espalda.
Sus sentidos se concentraron en el beso hasta que en su mente sólo existió esa dulce e incitante presión, hasta que el beso se convirtió en lo único que importaba. Le palpitaban los labios por el deseo. Le daba vueltas la cabeza… y no era por lo medicamentos.
Edward volvió a cambiar de postura, pero no para alejarse, sino para acercarse a ella. Los dedos que antes le sujetaban en mentón se cerraron sobre ella con más fuerza y cuando sintió el familiar movimiento de los labios de Winry abriéndose, deslizó la lengua entre ellos. Winry sintió las rodillas doblarse, había olvidado lo bien que el hombre besaba y estaba consciente de que él se había dado cuenta.
Se fue inclinando hacia adelante hasta que la chica quedó completamente recostada sobre el colchón, ardía de deseos.
La besó con pasión y sintió a Winry gemir contra sus labios.
La había echado tanto de menos… se separó un momento de ella para verla a los ojos. Dios, la amaba tanto.
Winry aprovechó ese momento para acomodarse de tal forma que los dos cupieran en la cama, pero fue sólo por un segundo, porque Ed no quería dejarla ir.
Siguió besándola, aunque ahora de una forma más tierna y tendido a medias sobre ella, con las piernas entrelazadas con las suyas y las manos sobre su rostro. No le permitió volver a escaparse, la besó otra vez con ardor, devorando su boca, sin molestarse en respirar.
Winry se rindió con un jadeo. Y él lo tomó todo.
El asaltó de sus labios suavizó, pero no cesó. Porque Edward desvió su atención hacia sus pechos. Winry le permitió que le bajara las mangas de su fina camisola de dormir y le salas sacara por los brazos, el vestido cayó en torno a su cintura. Acto seguido, se dispuso a desabrocharle el brasier y luego, bajó un mano y la tocó. Ella cerró los ojos, ya que tuvo la repentina sensación de que le pesaban mucho los párpados, y ladeó el cuerpo. Dejó que Edward dejara su boca y comenzara a besarle la garganta, a sabiendas de lo que iba a suceder. Ella enterró las manos en el sedoso pelo dorado mientras él se inclinaba para lamer y besar en el punto donde le latía el pulso.
Aún con la cabeza inclinada hacia atrás, de la garganta de Winry brotó un entrecortado gritito de delite; el sonido lo sacudió por entero y lo instó a continuar. Lamió el endurecido pezón y lo chupó hasta arrancarle otro grito.
La asustaba lo bien que él la conocía: el conocía cada una de sus reacciones, podía interpretar cada gemido, cada jadeo…
Apartó a Edward con cuidado, este lo miro extrañado pero dos segundos después volvía atacar sus labios. Se deshizo de su camisa y se sacó los pantalones, quedando sólo en ropa interior. Winry comenzó a bajarse el camisón que había quedado en su cintura pero Edward la detuvo.
- No, espera. Yo quiero hacerlo.
Le concedió su deseo. El joven bajo el vestido al mismo tiempo que acariciaba la tersa piel de su vientre. Desnudarla era algo que nunca dejaba de fascinarlo. Dejó el vestido en el suelo junto con el resto de su propia ropa interior y volvió a recorrer con los labios la tersa piel de su vientre. Le inmovilizó las caderas y siguió descendiendo al tiempo que le separaba los muslos con los hombros.
Y ella imaginó cuál sería su destino cuando lo sintió desnudarla por completo. Le enterró los dedos en la cabeza. Edward la sintió tomar aire mientras bajaba la cabeza y rozaba esa suave parte con sus labios.
Pronunció su nombre con un grito desgarrador que le abrasó el alma. No había olvidado lo mucho que le gustaba hacer el amor con Winry pero si había olvidado la aprensionante necesidad de hacerla suya.
El placer la atravesó en ese instante y le arrancó un grito. Un grito que a él le supo a gloria. Saboreó cada uno de sus estremecimientos, pero cuando llegaron a su fin, se movió para quedar sobre ella. Tras separarle los muslos aún más, apoyó todo su peso en las manos que había colocado a ambos lados de su cabeza.
Winry lo miró de una forma que sólo pudo describir de una manera: con amor. La besó con necesidad antes de hundirse definitivamente en ella.
Winry estaba muy quieta bajo él. Puesto que tenía su cabeza apoyada contra la suya, sentía cada uno de sus jadeos contra su oreja. Con todos los músculos tensos por el abrumador impulso de moverse en su interior, alzó la cabeza y la miró nuevamente a la cara.
Tenía los párpados entornados y, bajo ellos, bajo el negro encaje de sus pestañas, le brillaban los ojos. Sus labios, hinchados y entreabiertos, se crisparon un poco. La vio tomar aire.
- Te amo tanto…
Inclinó la cabeza, le rozó los labios con los suyos y le dio un beso fugas.
- Creo que…- murmuró al tiempo que se movía un poco en su interior- tú tienes más que claro que yo también.
Rió suavemente, sí, lo tenía mucho más que claro. Separó los labios, en clara invitación a que la tomara, de que le siguiera demostrando.
Edward se apoderó de su boca y acarició la lengua con la suya.
Hicieron el amor despacio, al contrario del que Edward había pensado que ocurría en el comienzo tan apasionado, pero descubrió que era eso lo que él estaba esperando. Sentir cada reacción de Winry contra su piel, notar las diferencias cuando sus piernas rodearon su cintura, acariciar su mejilla cuando ella decía su nombre… no necesitaban hacerlo apurados, tenían todo el tiempo del mundo.
Sus cuerpos, acalorados y sudorosos, se derritieron al tiempo que la tremenda explosión de deleite les calcinaba el alma.
Se había intentado acordar muchas veces de ese momento en sus solitarias noches, pero anda la había preparado para algo así. Para el peso de Edward sobre ella; para los tronadores latidos de sus corazones; para el goce que aún recorría sus venas; para la pasión que aún palpitaba bajo la piel.
Por fin pasó. La violenta tormenta amainó y los dejó exhaustos, flotando en las olas de alguna isla desierta.
Sólo ellos eran reales. El resto del mundo dejó de existir.
Extenuada, siguió tendida bajo él. Aún estaba intentando conectar los pasos que los habían llevado a ese momento, pero estaba contenta. Edward giró la cabeza. Sus alientos se mezclaron y, al momento, se besaron. Lentamente. Sin apartarse uno del otro ni un milímetro.
- Gracias.
Su aliento le rozó la mejilla. Alzó una mano para apartarle el pelo de la cara y lo acarició. Pasó la mano por los poderosos músculos de su torso, por los estilizados músculos de su espalda.
- ¿Por qué?
- Por darme una razón para vivir.
Edward la besó en los labios antes de respirar hondo y salir de ella.
Él se apartó y se dejó caer en el colchón, a su lado. Alzó el brazo malo con evidente esfuerzo y la acercó a su costado antes de abrazarla.
- No, soy yo quien debe darte las gracias.
Edward cubrió a Winry y a sí mismo con la frazada y se dejó disfrutar de la compañía de Winry. Sintió sus finos dedos acariciarle los labios y cuando abrió los ojos se encontró con que la joven lo miraba preocupada.
- ¿Qué te sucedió en el brazo? – le preguntó antes de que él le dijera si le sucedía algo.
- Nada en especial. Di vuelta mi piano.
Los ojos de Winry se abrieron sorprendidos, pero al mismo tiempo preocupados. Le sonrió intentando tranquilizarla, aunque no funcionó del todo.
- ¿Podrás volver a tocar?
- Es lo más probable. Aunque tendré que reposar un par de semanas.
- Ah, menos mal- la chica suspiró y Ed le pareció divertido.
Winry fue la primera en quedarse dormida, estaba exhausta. Edward la abrazó y estudió su dormido rostro. Deseaba congelar ese momento para siempre. Sólo ella y él, durmiendo juntos y abrazados. No sabía que le esperaba en el futuro pero quería que Winry estuviera en él. Hacía ya dos semanas que no se sentía tan terriblemente feliz.
Winry se removió, dándole la espalda. Y no puedo evitar sentir un escalofrió al ver tan enorme hematoma cubriéndole gran parte de ella, también se fijó en otros detalles, estaba tan delgada que podía ver su columna vertebral y cada una de sus costillas. Cuando Winry se quejó en sueños que le dolía el cuerpo, supo que no era una pesadilla, sino que el dolor era real.
Se vistió y despertó a Winry. La ayudó a vestirse y se fueron al hospital de inmediato.
Winry le apretó con las pocas fuerzas que le quedaban la mano en el momento que entraron a la sala donde le pondría el catéter para quimioterapia, algo que no era nada agradable. No lloró cuando le pusieron ese tubo directo a una gran arteria, pero Edward pudo ver la sangre marchándole la blusa con flores que tanto le gustaba.
Cuando salieron del hospital Edward decidió que se la llevaba a vivir con él. No tuvo las fuerzas necesarias para caminar los diez pasos hasta la puerta y tuvo que cargarla.
Alphonse la ayudó a acomodarla en la cama y ambos hermanos sólo salieron de la habitación cuando la vieron dormida.
- Le pediré a Sebastían y a Abigail que traigan sus cosas- dijo Alphonse mirando la cara de preocupación de su hermano.
Si bien Winry no se había quejado del dolor, sabía que en ese momento debía estar sufriendo terriblemente.
- Se pondrá más feo aún ¿Sabes? Su cabello se caerá y su piel se pondrá de un tono café.
- No me importa.- a veces Alphonse se merecía un puñetazo en la nariz.
- Tienes que estar preparado para lo peor
El mayor miró a Al con el ceño fruncido.
- ¿De qué estás hablando?
- De que existe la gran posibilidad de que muera.
Apretó los labios con fuerza, aunque le doliera, sabía que era verdad.
- Estará bien, ya lo verás.
Entró a la habitación y se arrodilló junto a la cama hasta quedar a la altura del dormido rostro de la rubia.
La vida era irónica, pero también era injusta.
Alzó la mano y le acarició el cabello a la dormida Winry.
La vida también es hermosa, le recordó una parte de su cerebro, y estaba seguro que era porque en ese momento estaba viendo a la mujer que amaba.
Bueno soy un asco esciriben leemon porfavor ni un comentario malo al respecto solo soy una sana joven de 17 años,gracias jajaj. No se confundan cariÑos mios este no es el final aunque si está proximo :( o :) no lo sé... GRACIAS POR LEER y un super abrazo a Kristall Blauw que me da siempre inspiracion para terminar este fic :) chauu
