Aquí os dejo un nuevo episodio, y al final un avance de una nueva historia que ronda por mi cabeza que crearé cuando tenga avanzada "Nightmare Of Love"

Capítulo 09:

-Tengo que irme-soltó-Hablamos después Stefan-quiso largarse de allí cuanto antes, no quería pensar en ese hombre, cada vez que lo hacía las migrañas volvían, y no tenía ninguna intención de que eso sucediese cerca de Elena no otra vez, pero Stefan no iba a desperdiciar esa oportunidad, le frenó-¿Qué?

-No me has contestado, y no voy a esperar más, me has hecho esperar demasiado.

-Stefan no quiero hablar.

-Solo contesta, si o no...

-No lo sé, solo sé que las migrañas y todo vuelve al recordarle...por favor...-Stefan lo dejó estar, se adelantó para coger su moto, Elena lo observó alejarse, no supo como reaccionar a eso, solo miró como desaparecia de la calle, Damon le cogió la mano, ella sonrió.

-¿Vamos?

-Claro, pero andando...-le dió una sudadera con capucha, el chico puso mala cara-Te estas arriesgando demasiado.

-Gano mucho más-repitió las palabras de la chica, la cual rió-Gracias...

-Vamos-empezó a correr, el chico tras ponerse la sudadera fue tras ella, riendo y acompasando su paso con el de Elena, pero no estaban solos, una mujer había presenciado todo con calma, Miranda sonríe no había podido ver el rostro de ese chico, pero si la sonrisa de su hija y eso era suficiente.

Llevaban un buen rato corriendo entre risas, no con mucha diferencia pero si la suficiente para que ninguno sintiese la incomodidad del otro, pero un semáforo los obligó a pararse, y Damon aprovechó ese momento para abrazarse a ella.

-Te atrapé-le susurró en el oido, la chica se volteó a verlo-..ya eres mía...

-Soy tuya-susurró, ambos podían sentir el aliento del otro, acompasandose-Damon...-susurró, pero el chico la frenó no quería escucharla, no quería que ese momento se estropease.

-Elenita...-ambos se sobresaltaron, pero a la chica le cambió el rostro a una mueca de asqueo, se acercó aún mas a Damon-Pero mírala si es capaz de estar cerca de alguien...

-Que alegría me das-ironizó con un ápice de asco en la voz, Damon arqueó una ceja, no podía hacer mucho, pero si se pasase no dudaría en partirle la cara-¿qué pasa? ¿aburrido? ¿o es que crees que vas a recuperar a Caroline? No, guapo, ha abierto los ojos...

-Eres una...-se calló, miró al chico que la acompañaba, se veía mayor que él, y seguramente mas fuerte, aunque no podía verle los ragos de la cara se le veía tenso, no iba a tentar más a la suerte-Tengo que irme, pero ya nos veremos...y ten cuidado, andar solita por las calles puede resultar peligroso...y tómalo por un consejo, que es lo que es.

-Y tendré que darte las gracias y todo...-agarró la mano del chico-Adiós capullo-y empezaron a andar, ninguno dijo nada hasta verse bien lejos del chico-es un puto cobarde, te ha visto y se ha callado...

-Porque estabas a mi lado, sino...

-Déjalo estar Damon, no merece ni un segundo de nuestro tiempo, que es corto al ritmo que vamos-sonrió, Elena alzó la mano que tenía sujeta con la de Damon, en ese momento fue consciente de la cercanía, pero no dijo nada, esa incomodidad del principio había desparecido-¿Sabes? Voy a llamar a Finn, voy a ver si nos podemos retrasar un poco...-dijo con ternura, y con miedo a la vez, pues temía que Damon se negase-Si quieres claro...

-Claro que quiero...

-Entonces vamos al Grill, allí llamaré mientras nos tomamos algo...

Era arriesgado pero también la única oportunidad que tenían de conocerse un poco, no quería llevarse por las primeras impresiones, aunque en muchas ocasiones tendría que haberlo hecho.

Al llegar pidieron unas cervezas, a regañadientes el camarero accedió, pues conocía a la chica desde la escuela.

-Voy afuera a llamar, cuando traigan las cosas les pagas-sacó su monedero, pero Damon se lo impidió-¿Estas seguro?

-Claro, tengo dinero...

-Algún día me tendrás que explicar de donde sacas el dinero...

-Solo te diré que no robo, es lo único que me faltaba a estas alturas-sonrió picaron-Aunque siempre puedo vender mi cuerpo a buen precio...

-Serás...-hizo el ademán de golpearle pero el chico se protegió con el menú, entre risas Elena salió al patio, todo estaba tranquilo, sonrió al cielo, ahora mismo era feliz, pero esta no iba a durar mucho, un mal presentimiento la rodeó, lo dejó estar y empezó a llamar a su amigo, un coche aparcó en la calle de enfrente.

Dos hombres vestidos de negro esperaban impacientes el primer aviso, ya habían localizado a la chica, sus rasgos eran idénticos a los de su jefa, las únicas diferencias eran en el color del pelo y de los ojos, los de su jefa eran azules y era rubia, y esta era castaña por completo.

-¿Finn? Menos mal, nos retrasamos un poco...si ten todo listo, ¿tienes prisa?-preguntó, aunque temió la respuesta, pero al ver que era una negativa sonrió de oreja a oreja-Gracias, de veras gracias por todo, te quiero mucho-colgó y empezó a dar saltos de alegría por lo menos tenía dos horas para estar con Damon, se paró en seco, pues en su móvil salía el signo del correo, tragó saliva, y desonecto la aplicación, cuando llegara a casa vería lo que tuviese que ver, en esos instantes no quería saber nada del mundo...

-¿Señorita Pierce?-uno de los hombres de negro había contactado con su jefa-Tenemos a la chica, y si no me equivoco también tenemos a Damon Salvatore.

-Pues espero que seas consciente de lo que te puede pasar si no son ellos-vocalizó con asco-Tengo muy poco tiempo, la chica es lo más importante para mi, quiero que compruebes si es cierto lo que dijo Adam, no le hagáis ningún daño, para eso estoy yo-colgó, los dos hombres se miraron, el plan B estaba a punto de comenzar.

Katherine estiró las piernas encima de su escritorio chino, sonrió abiertamente, quería comprobar con sus propios ojos el parecido de la chica y la reacción que esta tenía en su mejor proyecto: Jonh Lewis.

La puerta sonó, y con mala gana, dejó entrar a quien le interumpiese.

-Señorita Pierce-dijo su secretaria-Tiene visita, es el señor Smith, Adam.

-Perfecto, más problemas-dijo con mala gana-Déjelo entrar-recolocó las cosas mas visibles de su despacho, y le esperó sentada en la mesa, no tenía ganas de una conversación muy larga-Espero que sea importante-le dijo al verle entrar-No tengo todo el día.

-He visto que ha enviado a sus hombres a Mystic Falls, ¿se va a atrever a decirme que es casualidad?

-No tengo ninguna intención o motivo para negarlo, ¿por qué iba a hacerlo?

-Siempre hace lo mismo Pierce.

-Hago lo que me plazca, para eso es mi proyecto.

-¡Sin mi nunca fueras tenido a un maniquí!

-¡¿Me estas achantando?!-varios guardias entraron al oir a su jefa gritar, esta alzó una mano para que se calmaran, se acercó aún mas con tono amenazante a Adam-Sin mí no serías mas que polvo...¿recuerdas? Yo me encargué de que heredaras la esencia Salvatore, no hagas que me arrepienta de esto...

-No claro que no, yo, seguiré con lo previsto.

-Menos mal, ya estamos hablando en mi idioma...-Adam salió con la cabeza gacha del despacho, los guardias se aseguraron de que su jefa estuviese en condiciones de quedarse a solas-Podéis retiraros, todo está bien-tras salir, Pierce fue consciente de algo, nada iba bien, se peino con los dedos, recordando como había llegado hasta allí, como su madre le había dado todo lo que tenía.

Katherine lloraba a moco tendido al lado de la cama de su madre, sólo tenía catorce años, y ya había vivido la muerte de ambos de sus padres, no podía retener la fuerza de sus lágrimas ni su furia por el culpable de esa muerte.

-Kath-le dijo Emily, su ama de llaves, su amiga, su aliada-Será mejor que te vayas a descansar.

-¡No!-le apartó de una manotazo, quería estar cerca de su madre, necesitaba sentirla-No quiero ser un estorbo...nunca más...

-No lo eres pequeña, pero este no es tu mundo...

-Mi madre lo fuera querido, siempre me lo dijo "todo lo mío será tuyo"

-No sabes lo que dices ni lo que pides, nada de lo que tienen los Petrova es bueno, nunca querría estar en medio.

-Si quiero...haré lo que haga falta por seguir sus pasos, para corregir sus errores.

La puerta se abrió, un muchacho, de unos treinta años sonreía, entró despacio, ante los reproches de la ama se acercó a Katherine.

-Pequeña, ¿quieres ayudar en el proyecto Pierce?

-Si, ¿su nombre?

-Adam Salvatore-la niña se apartó alarmada-Pero tranquila, también odio a Giuseppe y a ella...

-Mi madre confió en ti, solo quiero comprobar que no es un error-sentenció, ya sin ninguna lágrima en los ojos, el rostro de esa dulce niña estaba impecable-Deme un motivo para acceder.

-Aquí tienes-rectificó-Aquí tiene.

La chica cogió los documentos, reconoció la letra de su madre, y también las fotos fichadas, sin mirar a Emily ni mucho menos a Adam se dirigió a la habitación contigua.

Emily solo pudo ver como entraba esa dulce niña a la que todos adoraban, y sabía con certeza que de allí saldría una mujer, con el mismo objetivo que Tatia, una lágrima por Kath fue derramada, para la ama su niña también había muerto.

Katherine tenía entre sus manos ese mismo documento que había recibido hacía doce años, sonrió, ese proyecto había sido su vida, y no pensaba desperdiciarlo por una mocosa, abrió la primera hoja, una familia, la familia Salvatore.

En la foto se podía ver a los padres: Giuseppe y Daniella al fondo, y en sus brazos a un niño pequeño, rubiasco de ojos verdes, el menor, y a la derecha, un niño de cabellos azabaches con los ojos azules mas profundos que había visto en su vida; la imagen destacaba por las cruces y los círculos, los mayores estaban tachados, eliminados, sonrió, pero los niños no, Stefan Salvatore huyó, y no había rastro de él, en cambio a Damon lo tenían bien controlado, o hasta ahora había sido así.

-Los Salvatore caerán con ellos...-apretó con fuerza la foto, desde hacía muchos años su familia había luchado por el poder, poder que estaba en manos de los Salvatore aún estando el nombre del heredero manchado de sangre-Haré que esa niña, Elena, te odie...que confiese que eres un Salvatore...

Katherine recogió sus cosas, no sin antes añadir la foto de Elena Gilbert al informe de Jonh Lewis, todos caerían, pero no ante la ley universal, sino ante la Ley Petrova.

Damon tomaba su cerveza con toda tranquilidad, había visto como Elena gesticulaba en mitad de la calle, siempre le causaba una sonrisa, miró a su alrededor, el lugar estaba bastante bien, puso mala cara, odiaba los ambientes tan cerrados, pero estando con Elena nada importaba.

La chica entró por la puerta, y tras saludar con la mano a algunos amigos se fue corriendo hasta Damon lo abrazó por detrás.

-Todo está bien...tenemos un rato juntos, vas a tener que aguantarme.

-Oh, no por favor...-puso pucheros ante esa idea-No me hagas esto...matame...por.

-Que idiota, mi idiota-se abrazaron-¿qué quieres hacer? ¿ir al parque? ¿o a comer algo...? ¿o...?

-Pasarme todo el día observandote...-dijo en un susurro pero mirando directamente a los ojos de la chica, la cual no supo que contestar-...acariciándote...abrazándote...-ambos sabían que no había vuelta atrás, Elena tenía claro lo que sentía, esas sensaciones eran tal y como la había descrito Miranda, le amaba, pero ¿y Damon? ¿qué sentía él? La chica no supo que hacer ni que decir, cuando la mano de Damon atrapó su rostro, acercandolo al suyo-y...

Esta vez, como era ya costumbre, un móvil sonó, Damon se maldijo mentalmente al ver que era el suyo, y quien le llamaba, Elena solo puso ver una cosa "R", no dijo nada, tampoco era capaz de pronunciar palabra, lo único que hizo fue recomponerse.

-¿Qué sucede Ric?-sonó molesto, y por la cara que puso el otro de la línea tendría que haberle comentado algo-Si no es serio podemos hablar más tarde, no quiero ponerte en un compromiso...-Elena enarcó una ceja, no acababa de comprender que pasaba, el chico, sintiendo su incomodidad le sonrió para que se calmase-Tengo que dejarte, te mando un correo en clave...

-¿Quién era?-dudó-No sabía que..

-Ric me está ayudando, bueno en lo que puede, ya que en su cargo está bastante vigilado.

-Explícame eso, ok, acabo de...-hizo un gesto de negación, no quería meterse mucho en la vida de Damon, no porque ella no quisiese, sino por los límites que él quisiese poner-Cambiemos de tema.

-No, necesito que sepas todo de mi, es lo mínimo que puedo hacer, Ric es teniente, me salvo la vida-Damon se perdió en sus recuerdos, Elena solo pudo observarlo e intentar descifrar sus pensamientos-Me salvo la vida-repitió-La única vez que unos soldados iban a saltarse las normas, ya vez, estaban cansados de Jonh-sonrió, pero su sonrisa era falsa, llena de melancolía-Es la única persona que quiso confiar en mi palabra, bueno, ahora sois dos..-le cogió la mano y le dió un leve beso en los nudillos- Quiero que sepas todo, lo bueno y lo no tan bueno...

-Soy toda oídos...ya sabes tenemos un rato...

Ric llevaba días observando a Jonh Lewis a escondidas, el chico solo se sentaba en una esquina con un cuaderno a escribir, cuaderno y lápiz que él mismo le había dado, desde que se estabilizó hacía eso todas las mañanas, aunque eso no iba a durar mucho tiempo.

-Mañana mismo lo trasladan-le dijo un subordinado-Teniente-le llamó, el aludido lo miró interrogante durante unos segundos, pero enseguida volvió a fijar la vista al detenido-Capitán quiere que se encarguen los de arriba, que nada se sepa de aquí hacía adelante, pues si alguien le ayuda.

-Perfecto, una cosa necesito ese cuaderno-le señaló al cristal-Ahora mismo, es una orden.

-Pero...-titubeó, pero por la cara que le puso el teniente accedió, a regañadientes llamó a unos soldados más, Ric solo observó.

Los dos soldados entraron, Jonh o Damon no los miró solo siguió a lo suyo, uno de ellos se acercó con un arma, y le apartó de un golpe, la herida de su pecho era reciente por lo que instintivamente se apresuró a apartarse, el otro soldado sin mirarle le cogió el cuaderno, y con asco salió de la celda, dejando a Damon tirado en el suelo.

Alaric puso mala cara al ver el penoso estado de su detenido, aunque le costara un expediente hablaría con sus superiores, no podían trasladarle en ese estado, el soldado le tendió el cuaderno.

-Cambia esa cara muchacho, que es una persona.

-Lo dudo, señor.

-Vaya a reflexionar, y tu-le dijo al que estaba cerrando la celda-entregame las llaves, es una orden.

-Señor, si señor.

Alaric se apoyó en el cristal, y empezó a leer..

********Los días, las horas, los minutos, todo se ha vuelto segundos, se que nada tiene sentido, pero también se que no soy totalmente consciente de lo que sucede a mi alrededor, me culpan de muertes que ni recuerdo, de violaciones que nunca haría, de secuestros impensables, de todo siendo nada, se que nadie me creería, pero hay veces que pienso que me controlan, la misma persona que siempre me salva, ¿por qué yo?************

Alaric no dejó de leer ni un solo segundo, no fue consciente del tiempo que pasó, pero si de las lágrimas que se le escapaban, Damon contaba palabra por palabra todo lo que sentía, podría ser todo un truco, un truco maquiavélico, pero le daba igual, fuese lo que fuese se iba a aferrar a él.

Todas las rondas habían terminado, Alaric dió una vuelta más para comprobar que todo estuviese como siempre, tras cambiar algunos turnos, y hacer unos arreglos de última hora, se dirigió a zona protegida, allí solo se encontraban a los prisioneros de alto rango.

Abrió la celda, Damon estaba de espaldas a él, durmiendo o por lo menos descansando, dudó un momento, pero se dijo así mismo que no cambiaría de parecer, tras coger el cubo de agua fría se lo lanzó entero, el aludido pegó un bote, y una mueca de dolor apareció en su rostro.

-No me hagas que me arrepiente Damon-le confesó con una leve sonrisa, el otro no reaccionó-¡Vamos!-apremió-No tenemos todo el día.

-¿Por qué...?-se atrevió a preguntar, sin moverse ni un centímetro, Alaric estaba agotado, arriesgaba todo por nada, se negó así mismo ese pensamiento, y con pasos vacilantes agarró a Damon.

-Porque he leído tus palabras, porque creo en tí, porque me lo vas a demostrar, golpeame...-le gritó-Hazlo...

-Ric me ha ayudado mucho desde ese día.

-¿Te ayudo a escapar?-parecía no haberse dado cuenta de la mitad de la historia-Increíble.

-¿Por qué? ¿por qué hay más gente loca de parte de ti?-le preguntó picaron enarcando una ceja, Elena le golpeo levemente-¡Hey!

-Capullo, mi dulce capullo...-se enfuruño, pero ambos se habían dado cuenta de ese aura que les rodeaba, pero no se atrevían a cruzar su última barrera-¿qué paso después?

-Eso te lo contaré otro día, lo importante es disfrutar de este pequeño tiempo, vamos-se levantó, Elena no dudó, fue tras él, acortando las distancias, le agarró de la mano, disfrutaría cada momento que tuviese con él, aunque estos duraran tan poco-Dime tú, ¿hay algo interesante en tu vida...?

-No mucho, me falta muy poco para comenzar mi último año...y no sé que escoger, digo mi futuro...

-El tiempo me ha hecho ver que no hay que pensar en lo que sucederá mañana, sino centrarnos en el hoy...

-Que filosófico, mi Damon Salvatore-ambos cruzaron el camino, adentrándose en el bosque, tenían que atravesarlo para poder ir a la otra zona del pueblo, la chica se frenó, necesitaba hablar con él-Damon...

-Si-le cogió de ambas manos, no quería que sintiese que estaban a kilómetros de distancia, la chica parecía triste, Damon solo pudo acunar su rostro-¿qué sucede?

-Nada, es solo que a veces todo me sobrepasa...solo a veces...

-Sabes que puedes dar media vuelta, ¿verdad?-la chica asintió, pero cerró los ojos para centrarse aún más en sus caricias.

-Damon...has entrado en mi vida como un huracán, como un héroe, como mi caballero...en una época donde no creo en nada ni en nadie...ya lo sabes-el chico solo pudo observarla, buscando algo que le explicase lo que sucedía-lo que siento, o lo que crees que siento...nunca he creído en el amor, pero hace poco escuche los síntomas tanto fuera como dentro de mi corazón, llámame loca, dílo porque en realidad lo estoy: loca por ti Damon Salvatore...-esta vez se atrevió a abrir los ojos, encontrandose con el intenso azul celeste, pudo ver en ellos la luz, se aferró a ella-Te amo...te amo...quiero arriesgarlo todo...mi amor...

-Elena, mi dulce ángel...-su rostro se entristeció pero no perdió el brillo que antes tenía, para ella eso fue suficiente para dar el siguiente paso, apartó con cuidado las manos de Damon, las acarició ante la atenta mirada de este-mi niña...-Elena buscó sus ojos, los cuales mostraban lo que las palabras no hacían, suficiente, Elena se apartó, para coger aire, y sin pensarlo acortó las distancias, echandose encima, deborando sus labios, su boca, sus lenguas...

El beso fue dulce y apasionado, intenso pero corto, sus lenguas dieron paso a un baile único existente solo para ellos, con un único público: su amor, Damon atrapó el rostro de la chica, para acercarlo aún más a ella, una lágrima escapó por su ojo derecho, siendo consciente de cuan real era esa sensación...

-Te amo...Elena...-la chica se separó tras un leve gemido, sonrió, y se abrazó con fuerza al chico-Tal vez sea un error, pero en este momento es lo que siento, y si no lo digo me quema por dentro: Te amo Elena Gilbert, gracias a ti puedo volver a sentir...

-Te amo Damon...mi caballero de ojos azules...

Ambos se fundieron en un eterno abrazo, sin tener en cuenta que el tiempo para ambos se agotaba con gran rapidez


Damon es un capullo integral, que tiene todo lo que quiere y más. Una noche, entre risas y copas, Damon y sus amigos llegan a un acuerdo: el primero debe enamorar en un plazo de treinta días a la primera muchacha que cruce o salga de la puerta principal, medio en broma y medio en serio Damon accede, pero no se da cuenta de la gravedad del asunto hasta que una joven castaña, que todo el pueblo conoce bien, entra en el salón de los Salvatore: Elena Gilbert, la chica más responsable y buena del lugar. Damon se queda blanco, pues esa chica le odia a muerto por jugar con los sentimientos del hermano de la joven...

Aún no tengo nombre para este fic, pero la idea surge y evoluciona en mi cabeza, espero vuestras opiniones del episodio y del avance del nuevo fic.