Este es uno de los capis que mas me gustan… Espero que lo disfruteis mucho! Agradecimientos al final!
Por cierto… Blog actualizado hasta el capitulo 6! ;D
Cap 10:
El sábado por la noche teníamos preparada una fiesta de pijamas a la que los chicos se habían apuntado alegando que ellos harían una fiesta anexa a la nuestra, Emmet incluido, ya que tenía el día libre en Le Rose. Emmet era un tío dicharachero y bromista, tenia muchísimo desparpajo y se hacia una persona fácil de querer, todo eso oculto bajo su enorme fachada que era su complexión física. Debido a nuestra salida, los demás se habían encargado de ir a comprar todo lo necesario para esa noche, entre lo que podríamos destacar el alcohol y los helados, ya que Alice se había empeñado que una buena fiesta de pijamas debía tener esos elementos. Los hermanos Cullen nos contaron que sus padres habían salido por cuestión de negocios, y que por ello no habíamos visto en todo el tiempo a nadie por allí que no fuésemos alguno de nosotros. Nos pusimos nuestros pijamas y nos encerramos en la habitación de Alice, la cual me impresionó, pero no tanto como su armario, que era unas diez veces el mío, repleto de ropa, zapatos y todo el vestuario que pudiese imaginar. Cogimos unas tarrinas de helado, unos cubatas y nos sentamos en el suelo.
-Bueno, Bella, ahora Jacobs fuera y ¡a disfrutar de la noche, que es joven! –dijo Alice alzando su copa- ¡Un brindis por Bella!
-Claro que si, Jake no ocupará un solo minuto en mi cabeza en toda la noche, es una noche para nosotras-dije mientras me llevaba una cucharada de helado a la boca
En ese momento, escuchamos a los chicos en la habitación contigua gritar celebrando algo y nosotras nos miramos.
-Hombres-dijo Rosalie encogiéndose de hombros- les encantó nuestra idea de la fiesta de pijamas y no se pudieron resistir a hacer ellos algo parecido.
-Me gusta que Ben halla hecho tan buenas migas con los demás… Se les ve tan unidos-dijo Ángela sonriente
-¡Un brindis por la relación de los hombres!-dijo Rosalie tremendamente emocionada alzando su copa nuevamente y bebiéndose su bebida toda de un trago junto a Alice. Parece que la noche iría de brindis, me reí en mis adentros solo de pensarlo.
-Bueno, hablemos de nosotras. ¿Por qué vinisteis a Seattle, solas?-dijo Alice esperando ansiosa nuestra respuesta
-Para estudiar, Alice-dijo Ángela echándose a reír
-Me refiero-dijo Alice rodando los ojos- que porque no vinieron también vuestros padres- esa era una pregunta que sabia que tarde o temprano tendría que escuchar…padres
-¡Am! Suelo ir con frecuencia a visitarles, además, con Ben aquí se hace mas llevadero, me siento como en casa, por así decirlo-dijo Ángela nostálgica
-¿Y tu, Bella?-dijo Rosalie
-Mis…padres murieron al poco tiempo de venir aquí. Un amigo de la familia me llamó para contármelo. Fue un accidente de coche volviendo a Forks el día que hice mi mudanza-siempre me entristecía recordar aquellos momentos y lo mal que me sentí, culpándome de su muerte por haber venido a verme sin necesidad- pero Renee siempre quería verme sonriente y es lo que tengo que hacer, además, dicen que mi sonrisa es como la de mi padre, y me gusta llevarlos siempre conmigo-dije sacando esa sonrisa que tanto le gustaba a Charlie
-Oh, Bella-dijo Alice con ojos tremendamente adorables- Tu historia es tan triste pero a la vez tan bonita… Te mereces todo lo mejor por seguir delante de la forma que lo haces
Esas palabras de Alice tenían toda la razón del mundo, siempre me había prometido a mi misma seguir adelante con mi vida, sacarme mi carrera y ganarme una vida digna por mis padres, porque eso es lo que ellos siempre habían querido para mí.
El resto de la noche transcurrió entre risas, dulces, cotilleos y alcohol, y llegadas las 5 de la madrugada, 4 cabecitas se asomaron nada mas abrir la puerta
-¿Qué hacéis aquí?-chilló Alice
-Nos aburrimos solos y veníamos a cotillear con vosotras, además el futbol acabó hace 1 hora-dijo Emmet tambaleándose mientras miraba su reloj. Vale, ellos también habían bebido
-Pero nene, si son las…¡hostia! ¡Tías, que son las 5 de la mañana!-dijo Rosalie echándose a reír. Era obvio que el alcohol comenzaba a hacer efecto, todo me parecía mucho mas gracioso y nuestros coloretes en las mejillas, eran un indicio de ello-pasad, pasad-dijo levantándose para coger a Emmet y llevárselo al cojín que tenia en el suelo
-Jasper, Ben, Edward, ¡entrad!-dijo Alice invitándolos a pasar. Ben se dirigió directamente a Ángela, besándola con necesidad, al igual que lo estaban haciendo Rosalie y Jasper.
-¡Un brindis por nuestros hombres!-fue esta vez Ángela la que alzó su copa para que las demás brindasen. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces habíamos brindado y cuantas cosas habíamos celebrado en total.
Eso me dio a entender como acabaría la noche, así que pronto sentí la necesidad de irme a mi habitación antes de que la cosa se pusiese mas caliente de lo que ya estaba.
-Chicas, yo creo que me voy a la cama-dije levantándome. Alice me siguió
-Eso, tu a acostar que eres la única mas decente de aquí. ¡Edward, acompáñala!-dijo Alice mientras nos tiraba a empujones de la habitación a su hermano y a mi.
-¿Qué le pasa a esta?-dijo Edward mirándome extrañado
-Tu la conoces mejor que yo, tu dirás-dije enlazando mis brazos detrás de su cuello
-Es Alice-dijo Edward, como si eso respondiese a cualquier tipo de pregunta- Permíteme decirte que estas muy sexy en pijama-dijo susurrando contra mis labios
-Y tu-dije yo depositando un suave beso sobre los suyos-¿Que te parece si dormimos juntos?-No podía creer lo que estaba diciendo, pero era lo que mas deseaba en el mundo, dormir abrazada a el sin necesidad de llegar mas allá, para eso ya estaba planeando él algo la semana siguiente.
-Me parece una idea estupenda-dijo llevándome en volandas
Llegamos a una habitación muy diferente a la que había dormido la noche anterior, que por el olor que me inundó nada mas entrar, pude deducir que se trataba de su propio cuarto. Era espacioso y ordenado, y al fondo de la habitación había unos grandes ventanales que proporcionaban una vista maravillosa de Seattle y el océano de fondo. Se me hacia tan placentero estar en sus brazos, sentir su piel bajo la mía con su sangre fluyendo por sus venas, como me besaba, como se adaptaba centímetro a centímetro a mi. Era especial, era lo más maravilloso que me había sucedido en toda mi vida, y de eso no tenia dudas, ya no.
Me depositó suavemente sobre su cama y se tumbó a mi lado, frente a frente.
-¿Qué tal lo has pasado, bien?-dijo envolviéndome la cintura con sus brazos
-Si, solo que con tanto dulce en el cuerpo me siento como si fuese a explotar-dije tocándome la barriga-además, me dan miedo las cartucheras que me van a salir después de esto.
Nunca me había preocupado excesivamente por mi belleza, es mas, no me consideraba ni mucho menos atractiva, mis rasgos eran normales y naturales y tenía muchísimas imperfecciones. Siempre había sentido envidia hacia esas modelos esculturales por su extrema belleza, pero a mi me sobraba con ser hermosa por dentro.
Una sonrisa traviesa surcó el rostro de Edward
-Se me ocurre una forma de quemar calorías, así que no te preocupes por eso-dijo acariciando mis mejillas. Yo me quedé embobada con el verde de sus ojos.
-Eres perfecto-dije por fin. El abrió los ojos sorprendido- lo tienes todo: una carrera maravillosa, una familia increíble… ¡Y encima compones!
-Se te olvida mencionar una cosa que también tengo y es muchísimo mas importante que todo eso-apoyó su frente contra la mía-te tengo a ti-dijo sonriendo
-Bueno, eso es algo que compartimos. Pero lo nuestro es muy difícil, Edward, se nos está agotando el fin de semana y a partir del lunes tendremos que ocultar todo lo que ha florecido estos días-dije entristeciéndome ante la idea
-Bella, lo nuestro es nuestro y hasta que no termines no será necesario que nadie lo sepa, así que buscaremos un modo de estar juntos. Piensa que nos podremos ver y con eso basta-dijo deslumbrándome-además, ya estas terminando el curso prácticamente
-Creo que necesitaré clases particulares-dije pegándome mas a su cuerpo
Edward rió por mi conclusión y yo me apoyé sobre su pecho
-Gracias por estar aquí-dijo de pronto
-Donde, ¿En tu cama?
-No, en mi vida-sus palabras se pegaron a mi corazón como si las hubiesen cosido con hilo de cristal,
-Bueno, es el mejor sitio que he podido encontrar-dije mientras escuchaba su corazón, con su palpitación acompasada y relajante
-Te quiero-sus palabras salieron de su boca de la forma más natural que jamás pude imaginar
-Y yo a ti…mas que a mi vida-concluí
Y allí ambos nos dejamos llevar, escuchando nuestras respiraciones, con el calor de nuestros cuerpos, hasta quedarnos abandonados en los brazos de Morfeo.
Muchas gracias a todos:
Maru M. Cullen, Zoe Hallow, Maiy, Javi Barrera, Ely Cullen M
