Cuando su mirada la encontró no se sorprendió, desde que la vio sentada en ese mismo banco habían pasado tres semanas sin que fallara una noche. Ella había adoptado como costumbre pasear por el jardín y acabar en un banco a su vista, aunque ella se fijase en su ventana, las ramas de los cerezos la impedían ver con claridad. Si, ella tenía la mala costumbre de quedarse en pleno jardín sola hasta altas horas de la madrugada, y él se reprochaba a si mismo en haber caído en otra mala costumbre, como era la de observarla. Sin embargo no por ello apartó la mirada.
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La serpiente entró en su cuarto sigilosamente, no es que quisiera ponerlo aprueba, pero esta situación la turbaba un poco. No sabía cómo reaccionar ante la aquella escena, su señor la espiaba y ella se consumía. Los humanos tenían demasiados pensamientos relacionados con sus sentimientos. Ahora ella también gozaba de esa desgracia, pero no creía capaz de que a él le llegarán a distraer tanto y menos, en una situación tan tonta. Pero ahí estaba él, vigilándola desde su ventana. Esperó unos segundos para que reaccionara ante su presencia, pero debía estar muy lejos en sus pensamientos o simplemente la ignoraba.
- Sigue ahí, he de suponer
Él asintió con la cabeza.
- Y mañana volverá.
- Como se ha vuelto habitual.
-¿Y tú, la esperarás en la ventana hasta que se vaya?
No se movió ni la respondió,pero ella lo tomó como una buena señal que no la hubiera amenazado nada más tocar este tema peliagudo, y siguió.
- Mi señor- dijo mientras que empezaba a acercarse a él- ¿No tenéis una mejor forma de descansar de vuestros planes?
- Cuando estoy aquí pienso en el chico también, Naguinni.
La serpiente ya estaba a su lado, y se incorporó para unirse a las vistas de su señor cuando dijo:
- No lo pongo en duda, vuestra mente siempre está trabajando. Pero no negareis que aquí perdéis el tiempo.
- No necesito que me digas como he de administrar mi tiempo.
- No lo haría, pero pienso que si os perturba esa mujer deberías resolverlo.
- Solo me preocupa que su ánimo haya cambiado tanto.
La serpiente le miró para que se explicase mejor.
- Las primeras semanas aunque sus fuerzas fueran escasas, luchaba por salir adelante. Pero últimamente, se está dejando arrastrar por Azkabán. Es verdad que físicamente ha mejorado, pero psicológicamente a sido al contrario.
- Mucho os habréis fijado en ella para notar el cambio.
La mirada que la lanzó la calló. Cierto que ella también había notado cierto cambio en su conducta, pero no había llegado a sentir tanto interés como para hacer un análisis completo.
- ¿Qué es entonces, lo que la ocurre?
- No lo se.- la respondió después de un largo silencio.
- ¿Y eso te incomoda?
- Es una mortífaga leal, no cuento con hombres en mis tropas que sean más hábiles que ella ni que tengan la mitad de su talento.
- Eso no responde mi pregunta.
- ¿No te ibas a cazar?
Naguinni dejó su lado y se arrastró hasta el otro extremo de la habitación, antes de salir le lanzó otra mirada. Esta tontería de humanos tenía que llegar a su fin, no entendía a la mujer, pero ella creía conocerle a él, y esto nunca le había pasado antes.
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Bellatrix miraba sin ver el jardín, como había cambiado todo, y a la vez nada. Catorce años no habían servido para dulcificar el carácter de su marido. No odiaba a Rodolfus más de lo que se odiaba a si misma. No había vuelto a abusar de ella, pero la vergüenza y la rabia eran casi peores. "¿Cómo se supone que voy a ser la maga más temida, después de mi maestro, si dejo que un bastardo se aproveche de mi?". Pero la cara de Rodolfus de esa noche la seguía persiguiendo junto a su familia y los dementores por las galerías de sus pesadillas. "Mañana será un nuevo día" "No te mientas" "¿No me puedes apoyar ni en un momento como este?" "Lo que tienes que hacer, es dejar de evitarle y hacerle frente. Nunca más va a tocarnos"
- Nunca más... Pero no puedo abandonarlo, he jurado mi lealtad... Sin contar lo que me haría...
"No tienes que dejarle ahora mismo, recupera más fuerzas y entonces..."
- Pero son tantos años...
Bellatrix guardó silencio mientras veía caer un montón de nieve desde un árbol
-Aunque desde el principio yo no quería, si no me hubieran obligado...
"El pasado, pasado es. No busques desenterrar a los muertos."
-Vale, vale.
"A parte, ya no sientes nada por él, ¿No? "
-Le odio, mi vida ha sido un agujero negro por su culpa
"¿Recuerdas con tanta amargura tu vida de casada?"
- No lo recuerdo todo... eso es otra razón que me hace dudar...
"No necesitas todas las pruebas para darte cuenta que si lo ha hecho una vez, lo hará dos"
- Ya pero... No, tienes razón. Tengo que dejar de huir de él y de mi misma.
"Azkabán os ha cambiado a los dos"
- Ya era así antes. No ha cambiado tanto por dentro.
Disparó al árbol haciendo que toda la nieve de sus ramas cayera al suelo y un agujero en medio de su tronco.
_Los buenos recuerdos que guardo de él, no compensan lo malos.
Bellatrix se levantó del banco y entró en la casa, no reparó en los dos puntos brillantes que la observaban dentro de un arbusto.
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Antes de sacar conclusiones, he de decir que Voldemort no tiene otro mortífago que no esté peor de la cabeza para preocuparse, estos fueron los primeros pensamientos de Naguinni al ver que la humana hablaba sola, cierto que ya había comprobado que otros humanos también lo hacen, pero solo algunas palabras, esto era una conversación. Dejó estas ideas a parte al conseguir entender lo que decía la humana Bellatrix, quería abandonar a alguién, ¿Pero seguro que no era tan tonta para dejar a su amo, no? La mataría sin pestañear antes de tener un pie fuera de esta casa. Pero cada palabra confirmaba sus sospechas. Tendría que escoger entre seguir espiándola para asegurarse o ir directamente a Voldemort. No debería darle más preocupaciones, a parte del chico y la Orden del Fénix, no podía perder el tiempo comprobando las lealtades de todos sus mortífagos. "Además, no tengo pruebas de que se refiriera a él"
Naguinni entró en la mansión pero no subió hasta el tercer piso esta vez.
