Capitulo extra: Atención señoras y señores...
¡Hola chicos! ¿Cómo están? espero que bien y felices leyendo este nuevo episodio de "atrapada en ámbar" el día de hoy, les tenemos, EspejodeAfrodita y una servidora, un episodio especial por dos razones:
Primera y principal es porque este par de escenas no estábamos seguras de en qué capitulo situarlas, si en el anterior, como parte del capítulo 8 de esta historia, como parte inicial del capítulo 9.
Segunda: aún está terminado el siguiente capítulo :3 xD
Sea cuales fuesen las razones, lo importante es que continúen siguiendo nuestra historia, y el desenvolvimiento de esta narración (¡tranquilos, tranquilos, ya mero llegamos al clímax! ¡Confíen en nosotras!) ¡A ustedes nuestros lectores mil gracias!
Como recordatorio nuestro disclaimer: Los personajes utilizados para la creación de este fanfic no nos pertenecen, solo la necesidad de hacerlos felices, aun en contra del designio de sus autores. ¡Todo sea por el amor a nuestros personajes!
Finalmente, espero que les agraden nuestros Easter Eggs del día de hoy, y dejando atrás toda esta palabrería, ¡Comencemos!
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-Gracias por asistir a Yukihira, estamos agradecidos por su visita ¡por favor vuelvan pronto! - los despidió cordialmente el encargado de la tienda. Y no era para más, habían pasado el resto de la velada coordinando los últimos detalles de su presentación, y degustando los postres de la casa como dioses.
-Para nada, gracias a ti Chef, eres excelente, justo como me dijeron en Europa.
- ¡Vaya! ¿Enserio? Y ¿Se puede saber quién envía las recomendaciones? ¿Acaso fueron los hermanos Aldini? ¿O la señorita Nakiri?
-No, pera nada, me lo dijo el chef Joichiro Yukihira, quien te manda saludos.
Una cara de asombro inundo el rostro del joven pelirrojo: si bien era una sorpresa que le mandaran recomendaciones por parte del mundo occidental, era más sorprendente, que su mayor rival y maestro, su propio padre Joichiro Yukihira, lo recomendase como cocinero. Quizás, finalmente se estaba acercando un poco más a esa meta interna: superarlo en alguna batalla culinaria.
- ¡Mi padre! ¿Viste a mi padre en Europa?
-Oh si, fue muy agradable encontrar en medio de Versalles a un compatriota, que además cocina increíblemente, conversamos durante la cena de una gala de beneficencia: "El truco para volverte excelente en cualquier ámbito: un buen chef, un buen músico, un buen artista es encontrar una mujer que te inspire; una chica a la que quieras darle todo lo que cocines; a la que quieras dedicarle todas tus obras o sonatas."- La sonrisa melancólica del joven delato que su mente se encontraba perdida en los ecos de su pasado.- Vaya que sorpresa que sea tu padre, aunque pensándolo bien si tienen un parecido… Es un buen hombre… ¡Ah!, por cierto, espera un momento…- El joven pianista rebusco entre su cartera, hasta dar con un pequeño trozo de papel doblado. -Él fue quien me dio tu dirección, y me pidió que te diera esta nota, si por casualidad yo te veía antes que el… aunque no estoy seguro si después de tanto tiempo aun importe…
-ah! ¿sí?, no te preocupes, no he visto a mi padre desde hace más de un año. -El joven pelirrojo lo miro intrigado mientras recibía el papel arrugado. -Es más una sorpresa que lo hayas conservado.
- ¿Qué puedo decir? - confeso el chico de ojos añil con ligero bochorno. - Prometió una comida igual de deliciosa que la de aquella noche, y al perfecto estilo oriental. Y una promesa así, no la hace cualquiera.
-Ese viejo…-el pelirrojo acepto el papel arrugado, en el cual se podían distinguir en su anverso las indicaciones de cómo llegar al restaurante… y en su anverso un pequeño texto, suave y directo: "Felicidades por la graduación, espero nuestra próxima batalla culinaria". -Vaya, así que el viejo quiere perder –Susurro para sí mismo. - Muchas gracias… ¿tu nombre es? –pregunto dirigiéndose de nuevamente a sus comensales.
-Arima Kousei.
-Gracias Arima –san, por venir aquí, y por la nota. - Respondió el joven cocinero haciendo una ligera reverencia. - Mi nombre es Yukihira Soma, cuando desees un plato con corazón nipón, no dudes en venir.
- ¡Muchas gracias! - Contesto el pianista con sinceridad. - No fue realmente nada, realmente hiciste honor a la recomendación de tu padre, gracias a ti por los alimentos y perdón por la tardanza en el mensaje.
- No es nada, y como regalo, ¿qué tal un 20 % de descuento?
¿Que? –Kousei estaba sorprendido por su suerte de aquella noche: primero se convertiría por primera vez en juez de un concurso de música, y ahora, un descuento salido de la manga ¿acaso se encontraba en un sueño? ¿Qué más podría suceder al salir de la puerta?
-No acepto un no, Arima-san, por cierto… ¿cuándo fue que le dio esto mi padre? –Preguntó guardándose el papelito dentro del mandil con profundo cariño.
-Hace un par de semanas… intercambiamos datos, y le dije que vendría rumbo a casa, ¿por? -La pregunta del cocinero lo hizo volver a su realidad: él debía de pagar y llevar a Nagi a su casa antes de que fuese demasiado tarde. Temía que su hermano ya hubiese llegado a casa y sus celos lo consumieran al momento de verla bajar del auto.
-Por nada, gracias por todo- y con una sonrisa, el joven chef fue por la cuenta.
Después de pagar la cuenta, Ambos partieron con el estómago lleno y con la cartera no tan vacía. "Realmente había sido una buena idea dar esa tarjeta desvencijada al joven", pensó para sus adentros Kousei. Finalmente, sus acciones estaban dando frutos, y felicidad a las personas. Había encontrado la forma de recobrar el contacto con Tsubaki, había hecho feliz a Nagi cumpliendo su pedido, y había entregado una sonrisa a un nuevo conocido con la nota de un padre lejos de casa.
Qué curioso era el destino: como entrelazaba historias, a través de detalles, de momentos, de notas, de conversaciones y de simples miradas. Como simples acciones podían modificar todo el escenario. El joven Chef jamás sospecharía que había sido cómplice con su cocina seductora de hacer los planes de una adolescente realidad. El joven pianista jamás pensaría que había entregado el mejor regalo a un hijo, en una nota desvencijada, el reconocimiento de un padre como un igual en la materia. Aquella joven de cabellos rubios jamás descubriría que su cómplice para aquella noche perfecta había sido aquel sencillo joven de sonrisa franca y sin él, probablemente la inseguridad de su maestro le hubiese dado una respuesta negativa.
Definitivamente el destino gustaba de jugar con las cuerdas: tensándolas, aflojándolas, haciendo cortes y volviendo a anudar momentos memorables. Y sin saber, todos ellos habían vuelto a añadir, una vieja cuerda aun reluciente, de un hilo rojo brillante y dorado iridiscente; una corda d' oro de un violín separada hacía más de seis primaveras, cuando los cerezos apenas amenazaban con florecer.
…
La joven rubia se miró al espejo comprobando que su sonrisa de completa satisfacción seguía en su lugar.
"Perfecto"
Aiza Nagi, hermana de Aiza Takeshi, dramática de nacimiento, pianista por familia y música por pasión, no tenía ni un pelo de tonta. Desde el momento que había ayudado a organizar el concurso, sabía lo que quería: a su Maestro, a Arima Kousei, como parte del jurado. Sabía que si podía su nombre en los carteles el lleno de participantes y público estarían al límite, todo por ver de cerca al prodigioso pianista.
Por ello había realizado una meticulosa planeación, desde el inicio: desde la impresión de los carteles y la convocatoria del concurso con el nombre de él, hasta el cálculo de la semana en que volvería Kousei a la ciudad. Pero lo más meticulosamente planeado había sido, el planear aquella reunión, y que, para su gran suerte, todo, absolutamente todo había salido a pedir de boca.
Sabía que había vuelto Kousei hacia 3 días exactos, (habían sido 87 horas para ser más exactos, aunque nadie las estuviera contando) en un vuelo directo sin escalas, pero decidió no molestarlo para que se recuperara de su descompensación horaria "tres días era el tiempo exacto, ni muy desesperado, ni poco oportuno" se había dicho a sí misma.
Había soportado todos los desafíos hasta el momento de su reencuentro con su maestro, desde aquella conversación insulsa con la mejor amiga del joven, hasta aquella charla atrabancada, antes de decidir ir a retomar el hilo de sus historias en un lugar más ameno que la casa deshabituada a visitas de su maestro. La cena debía admitir, había sido una grata sorpresa, la excelente comida del restaurante no hizo más que hacer más fácil su trabajo. "Y tenerlo en mis manos". Ahora Aiza Nagi sabía que había llegado el tiempo. Así que tomo el momento perfecto entre sus manos y lo hizo suyo. Todo debía salir a la perfección.
"Y todo salió a la perfección; acorde al plan".
Arima Kousei era su juez principal, y listo para dar lo mejor de sí mismo el próximo fin de semana. ¡Voila!
- ¿Dónde estuviste toda la tarde Nagi? -La voz de su hermano desde el pasillo la devolvió a la realidad, mas no pareció afectar en lo más mínimo su sonrisa.
-Con hermanito, me invitó a cenar, y me cumplió mi segundo mayor deseo -dijo en tono de ensoñación, decirlo en voz alta lo hacía más romántico, haciendo que la piel se le erizara deliciosamente, y que en su hermano apareciese una cara de incomodidad, similar a aquella que había realizado cuando le presentó a su primer novio.
- ¿De qué demonios hablas hermana? -el tono de Takeshi sonaba desconcertado por la sarta de tonterías que Nagi acababa de pronunciar
-Ah! el hermano mayor despistado que no comprende los detalles del destino… ¡tan cliché! -continuó la joven mientras se preparaba para ir a descansar -Tranquilo, solo fui a reunirme con la música de la noche...
-Hermanitas, no se puede vivir con ellas, ni sin ellas... - y diciendo esto Aiza Takeshi, dejó pasar su preocupación. Sabía que cuando su hermana se proponía no hablar de algo, podría ser una tumba- nunca las entenderé…
Pero Nagi ya no escuchaba las quejas de su hermano, ella ya se encontraba muy lejos. Su mente estaba en medio de un trance: había sido cobijada por los brazos de Morfeo, soñando despierta, viviendo su Gran Opera entre espejismos de su mente y visiones del futuro brillante que le esperaba; viajando al esplendoroso mundo que los sueños relataban y donde la música sonaba sin parar.
"Y la magia de su música volverá... La magia que su música nos da"
Continuará…
...
¿Que tal? ¿Les gustó? espero que si y no los haya decepcionado!
Ahora referente a los Easter Eggs:
Nuevamente se mencionan tanto el anime de Shokugeki no Soma también conocida como Food Wars, en esta ocasión se hace mención del padre del protagonista Joichiro Yukihira, además de otros de sus colegas, Nakiri Erina y Los hermanos Aldini; ambos fieros rivales de Yukihira Soma para lograr su objetivo de ser el mejor chef.
Otras referencias que se hacen en el fragmento referente a Aiza Nagi son referentes al fantasma de la opera: con la música de la noche, el ángel de la música, hacen referencia al fantasma de la opera, como es llamado por parte de Christine Daae. el fragmento final es tomado de la version en español de las canciones de la obra de teatro, hecha en España. si tienen ganas de escuchar una version en su idioma, pueden encontrar todo el soundrack en español en YouTube.
Como verán, en esta ocasión no tuvimos ninguna nueva aparición fuera de las que ya se habían mencionado antes, pero creo que este capitulo le da mayor firmeza a la ruta que hemos elegido para que transiten estos personajes tan querido
¿Que sucederá? ¡Averígüenlo en nuestro siguiente capitulo! si les agrada nuestro trabajo, no olviden dejar un review y recomendar esta historia a sus conocidos, porque lo bueno apenas viene!
Sin mas que añadir, se despide su melómana y melodramática autora
The Candy Girl!
