Fate 10: ¿Guerra?
Bain estaba cansado, en su corta vida no fue preparado para tener tanta presión en una sola noche, caminando entre los escombros de lo que fue su ciudad de nacimiento y crecimiento, el crujir de alguna estructura cayendo a lo lejos por el embate del dragón ahora fallecido del que no quedo cuerpo para velar… no es que tuvieran intenciones de hacerlo después de todo, que criatura merece eso después de burlarse de su linaje justo en la batalla (aunque era más exterminio que batalla por lo injusto de las condiciones… dos hombres no eran nada para representar algo del calibre).
El agua ondeaba, la oscuridad presente solo abriendo el camino con una antorcha entre la penumbra, silencio era lo único que se escuchaba a falta de conversaciones y que la misma fatiga evitaba… no quedaba ningún alma en esa ciudad excepto esos tres.
-Tenemos que encontrar un bote- llamo Bardo a sus espaldas, este con pensamientos conflictivos por la que descansaba entre sus brazos… como alguien tan frágil pudo hacer tanta destrucción y destruir al dragón… pensaba seriamente.
Bain no contesto, solo escaneando con la poca luz el área, encontrando lo deseado acercándose con unos pasos tan pesados, la adrenalina ya no estaba como combustible dando a notar el cansancio de golpe–Padre… fue real lo que vimos- cuestiono, tratando de no sentir ese sensación de que algo como lo que presencio era verdad… tenía que escucharlo de su padre para sentirse en confianza y dejar atrás esos sentimientos traicioneros.
-Más real de lo que quisiera… hijo mío- aseguro el austero al subirse, dejando el cuerpo de la doncella en su regazo de manera protectora… después de todo estaba en deuda con ella, aun con la suciedad en todo su ser, parecía tranquila, la viva imagen de una persona sin preocupaciones que te hace sentir respeto aun con su inconsciencia.
El heredero del barquero se removió incomodo, soltando un gran suspiro –ella será un rey… rey de los caballeros- indico algo extraño por ese término tan formal, estaba seguro que ni en el gran Gondor expresaban asi de la realeza… pero ella siempre solitaria rodeada de enanos, nunca con indicio de gobernar un reino.
Bardo dejo de contemplar a la rubia, dándole una mirada ausente a su niño –el dragón no miente… no importa lo ruin que fuera… el siempre goza de la verdad en su boca- asumió, mientras le entregaba el cuidado de la heroína a su hijo para comenzar a remar, dejando atrás a su ciudad ahora inhabitable.
-Entonces como tratarla… ella es un rey- algo asustado dijo Bain, viendo a la mujer como si fuera algo frágil… si se despertara y enojada por un trato indigno… pensó, aunque intrigado porque tuviera ese tipo de título sin compañero.
Una risa ronca, de aquellas que pocas veces expresa aun entre su familia –no exageres… hijo mío…- aseguro, negando fervientemente sin interrumpir su remo –solo es un título… pero entre enanos no parecía querer expresar ni presumir del mismo…- explico, siendo eso lo que habia detectado en su corta convivencia –mantenernos en silencio… si ella desea compartirlo con nosotros, está bien… pero si no, es mejor no demostrar algo que nos dijo el dragón en burla-
Bain abrió un poco su boca, pero siendo razonable tendría un poco de verdad en ello –supongo… yo no diré nada- acepto, pues no eran los indicados para divulgar ese rumor si ella obviamente no se habia presentado con esa actitud.
El silencio entre ellos fue cómodo, mientras se acercaban al lugar donde la gente se congregaba en su espera… siendo los últimos en evacuar, ahí entre ellos el elfo y los enanos con caras preocupadas… fue dado su reporte y breve resumen de lo acontecido, omitiendo la nobleza de la doncella que ahora era tratada por la elfo con esmero… la espada plateada con el título que pudo entender, como excalibur.
XXXXX
La oscuridad presente era conocida, no habia sonido, no habia existencia… cada segundo que pasaba, no sentía desesperación por la profundidad y falta de cualquier indicio de vida.
Pero paso tiempo, el sonido estuvo regresando en suaves ecos distantes… el dolor del cuerpo hacia acto de presencia, negación en abrir sus ojos pero ahora gritos era el resultado de los ecos distantes.
-Es su culpa…- alguien grito, tuvo la necesidad de fruncir el ceño esforzándose por levantar esos pesados parpados ante la hostilidad que noto en la voz al igual que otros tantos gritos de apoyo ante el portavoz–Ellos trajeron la desgracia- otra queja bastante amenazante.
-Fuimos responsables… nosotros lo permitimos- alguien al parecer más razonable intervino, otro largo y tenso silencio vino después, murmullos se levantaron pero ella sabía que solo era el inicio de un linchamiento.
-Lo lamentamos… en verdad- se escuchó Fili algo angustiado, su voz estaba cerca donde ella sabia que estaba recostada.
Saber ahora si tuvo la habilidad para abrir sus ojos, la luz del sol le calo y provoco que los entrecerrara para limitar la molestia… la humedad con el frio de una temporada invernal, viento calmado pero el olor de quemado era lo que sobresalía, su respiración pesada, regresando la acompasada para ahora ver todo a su alrededor.
Estaba en el suelo, los rostros de Sigrid y Tilda algo aliviados por verla despierta quitándole un trapo húmedo que reposaba en su frente… volteo un poco la cabeza para ver más allá, donde las voces apagadas y molestas provenían… ahí estaba, Kili, Fili, Oin y Bofur dándole la espalda como un escudo protector… un grupo de gente agrupada para enfrentárseles con sus rostros cansados, amenazantes a los enanos pero en medio un Bardo haciéndola de mediador, mirando ambos grupos como queriendo adivinar quién sería el primero… quiso levantarse pero una mano suave la detuvo.
-No mi señora… todavía no está en condiciones- Tauriel era la que impedía su misión, mirándola de manera severa provocando que retirara su mano mansamente.
Sigrid y Tilda solo ayudaron a establecerse aunque sus rostros de incertidumbre e incomodidad por su actual situación comenzaba a mostrar estragos, la elfo solo suspiro puede que sea una persona insubordinada pero aun tenia respeto por esa nueva conocida además de un recién descubierto cargo de rey, que no debía preguntar ni empujar una explicación… con solo ver cómo se maneja era evidente su buena cuna.
-Agradezco tu preocupación… pero mi deber esta con los enanos- aclaro para esas mujeres que estaban a su alrededor, su garganta la sentía seca su boca pastosa y un pesado dolor de cabeza… desventajas de tener un cuerpo físico… pensó con desgracia al ponerse de pie por si misma titubeante, alzándose en su altura para borrar cualquier indicio de su debilidad.
Exclamaciones de la gente ante la presencia de la mujer que se levantaba a espaldas de los "acusados", cuyo logro de enfrentar y derrotar al dragón le hacían alguien de respeto con un poco de temor por lo cual algunos tuvieron la necesidad de retroceder por la simple mirada intensa que compartía a todos.
-Saber- saludo con ánimo Fili, recibiendo una simple inclinación de reconocimiento por la rubia que caminaba sin ayuda para superar al grupo para apoyar en la mediación al barquero.
Bardo suspiro con alivio, aunque la mujer no estaba en una apariencia pulcra y presentable, no podía evitar notar que mostraba ese aire noble del cual el dragón se jacto, siendo evidente… es verdad que por enfrentarse al dragón, le dio algo de fama y respeto entre su gente… pero la que lo derroto y vaya de qué forma, fue esa menuda persona que ahora caminaba junto a él con aire de autoridad, dando miradas recriminatorias a ambos grupos (los enanos se encogieron ante el cambio de actitud).
-Que sucede… señor Bardo- Saber miro al austero hombre, levantando el rostro por la diferencia de altura pero con la exigencia y el tono diplomático, codeándose en autoridad.
-La gente… bueno usted entiende lo que provoco Smaug…- susurro el austero hombre, pasándose la mano por el cabello para mirarla a los ojos –ellos quieren justicia… mi señora- aseguro ahora con más respeto a la mujer, que arqueo la ceja ante el detalle pero no presto atención.
-Ellos tuvieron la culpa- grito el gobernador desde la parte de atrás, con malicia dando valor para que comenzaran de nuevo las protestas para ambos ahora líderes.
-La culpa esta en partes iguales…- aseguro Arturia con severidad, callando voces en segundos por la frialdad de esta –el señor Bardo dio la advertencia, pero aquí mis colegas no son con los que deben quejarse…- apunto a los enanos que suspiraron ante la aclaración justa, Thorin era el líder no ellos pero aun en ese aspecto, no replicaron en ningún momento por la decisión tomada –además ustedes mismos prefirieron las promesas de riquezas que la seguridad-
Bardo se masajeo el puente de la nariz, la verdad duele para ambos lados que se miraban entre sí con un brillo de culpabilidad pero que nadie aceptaría en voz alta-ahora no es momento de llorar por un pasado que no podemos remediar…- intervino conciliador aun con su austeridad –tenemos prioridades que asegurar… aun si nuestras bajas fueron mínimas… los heridos necesitan atención-
-Thorin les prometió un pago… pueden ir a pedir auxilio- aseguro Kili bastante animado, recordando la palabra que habia dado su tío antes de partir.
-Ese es motivo suficiente… - una leve sonrisa por el rostro del barquero, dándole palmadas amistosas a una desconcertada Saber por tanta familiaridad y molestando a los enanos por la falta de respeto –Hombres recojan cualquier escombro útil de las orillas…- ordeno al momento de ser dispersados –mujeres ayuden a los heridos…- otro tanto movimiento –y niños… ustedes vigilen que nuestro gobernador cumpla con la protección de nuestras riquezas- sonrió maliciosamente, el gordo ex líder hiso una mueca cuando tantos niños de varias edades los miraban amenazantemente como esperando a que hicieran algo malo para hacerlos pagar.
-Me da gusto que por fin tome el mando… Señor Bardo- alabo la siervo con algo de respeto por el hombre que seguía dando órdenes para los pocos que quedaron en el lugar.
El barquero y ahora cazador de dragones volteo a verla con un gesto divertido, pero manteniendo la severidad de su porte –no puedo luchar contra el linaje… mi herencia, por más tiempo- indico con un suspiro.
-Algo que obviamente no sabíamos… para nosotros un barquero hasta el final- gruño Kili pero dándole codazos divertidos a Fili para ambos seguir con la burla, Tauriel viéndolos algo intrigada pero con la diversión en sus ojos pero tratando de mantenerse al margen de todo… los hijos felices de que su padre mostrara más libertad que nunca habia demostrado desde el momento en que otros lo señalaban por un pecado de un antepasado.
Saber miro hacia la montaña solitaria, ausente de todo el borlote de su alrededor –nosotros nos adelantaremos… tomaremos una de sus barcas- pidió a Bardo, que miro hacia su dirección.
-Tome lo que necesite… usted no debe pedirlo… mi señora- aseguro Bardo humilde pero austero, dando miradas homicidas a los enanos que seguían burlándose a su costa –pero no se esfuerce… usted no está bien- recordó, por los valar se acababa de levantar y estaba como si hubiera descansado solo una simple siesta… sin dragón de fiesta.
Arturia solo arqueo la ceja, ajena a las molestias de su cuerpo físico –no es momento de descansos y usted mismo lo sabe… estaré bien y agradezco su preocupación- sonrió con amabilidad, alejándose para conversar con los enanos que por seguridad habían escapado del barquero.
-Una mujer fuerte… no es asi, padre- dijo la mayor de sus hijas, con Bain que traía algunas mantas para dispersar con la gente joven.
-Más de lo que uno está acostumbrado en la tierra media- acepto con un brillo de respeto, creciente desde la noche anterior.
XXXXX
Legolas regresaba al punto donde notaba la concentración de las personas, frunció el ceño al saber que la ciudad del lago ahora eran ruinas más aun cuando noto los rumores de los aldeanos de la famosa "doncella azul" cuyo logro fue derrotar al dragón con la convocación de las estrellas bajo el mando de la espada plateada excalibur.
-*Tauriel…- llamo a la capitana que estaba dispuesta a ayudar con el movimiento de los hombres, aunque sus ojos mostraron desconfianza al enano que parecía rondándola pero no le presto la atención que no se merece.
Tenía prioridades, y una de ellas era confirmar la marcha de orcos que pudo detectar a la lejanía… apartando a su capitana para hablar en privado, aunque se cruzó miradas con cierta rubia que tenía un aire peculiar… aquella que escapo enfrente de su padre en misteriosas formas, entrecerró sus ojos pero esta prefirió solo dar un asentamiento de cabeza en reconocimiento.
-Mi señora…- se despidió bastante respetuosa Tauriel con un arco, provocando un arqueo de ceja por parte de Legolas algo intrigado por esa muestra que solo habia visto de ella para su padre o el mismo.
-Ve con bien… Tauriel- indico Saber con otra inclinación en aceptación por la muestra de respeto, como acostumbrada a ese tipo de afectos, altiva y orgullosa algo que incomodo a Legolas mandándole una mirada extrañada por su forma de manejarse… tan noble.
Ambos elfos se marcharon, pero algo detuvo a Legolas que miro una mano interviniendo su paso –dime que sucede- exigió la rubia, Tauriel solo se mantuvo en silencio a una distancia prudente para darles algo de espacio que al parecer habia pedido.
Bardo se habia acercado, Saber le habia mandando una mirada de esas que exigían su presencia desde el momento en que el elfo rubio habia llegado… haciendo acto de presencia cuando esta le impedía el paso para la partida –que sucede- pidió al mismo tiempo que la misma cuestión salía de la mujer.
Legolas suspiro, mirando aquellos que tenían brillo austero y demandante… que aun con sus géneros diferentes, tenían el mismo aire de mando –temo que esto solo empeorara… probablemente orcos se dirigen a este punto…- miro hacia la montaña solitaria –algo que asegurare… pero prepárense- sin más que decir, se apartó con su capitana para tener su propia aventura.
Pero un mensajero de su padre le habia indicado que este exigía su regreso… pero Tauriel estaba expulsada del reino, algo que no acepto y el mismo dio un ultimátum –no regresare… sin ella-
XXXXX
Bilbo miraba las riquezas que esbozaba la montaña, oro por montones, joyas en exageradas cantidades… el nido donde el dragón habitaba con gran comodidad… pero a pesar de que se supone este era el final del viaje… el motivo principal de la compañía, tenía la sensación que este no era la conclusión… un vacío de incomodidad.
Miraba a Thorin, no solo sus ropas habían cambiado para ser más ostentoso sino que esa mirada que irradiaba liderazgo, respeto y confianza ahora mostraba un brillo diferente, como obsesivo, desconfianza y peligrosamente avaro.
-Hay que encontrar la piedra del arca…- gruño el enano a todos los presentes, arqueando la ceja para examinar a cada uno como esperando algo… que lo atacaran en el peor de los casos.
Nadie replico, dirigiéndose directo donde las riquezas estaban en montones… el hobbit se movió incomodo, pero de igual manera se resignó a obedecer con su mirada en exceso de que algo habia cambiado en Thorin… ¿y si el dragón tenía razón? Replicaba mentalmente esa maldición que Smaug le menciono entre divertido, solo esperaba que el austero enano no sucumbiera ante el… ¿pero si fue la razón del cambio en sus ojos?
-Kili y Fili se acercan- llamo Dwalin entrando, pues estaba a cargo de la vigilancia, con una sonrisa en su rostro por saber que el grupo dejado atrás estaba con bien, intactos del ataque del dragón.
El hobbit se sintió apesumbrado –Y Saber- cuestiono en susurro, pero vio que la espalda de Thorin se tensaba por el nombre… no sabiendo si era porque el igual pensaba lo mismo o solo seguía molesto con la decisión que tomo para quedarse… misterio.
-Ella también viene…- afirmo Dwalin con precaución, lanzando miradas a su líder que aun tenso se marchó para supervisar la búsqueda, un suspiro colectivo para los que quedaron (Balin y Bilbo).
-A Kili y Fili mándalos a reportarse conmigo… el resto a la búsqueda- aseguro Thorin a la lejanía, dándole miradas a los que se quedaron para que se dispersaran para que iniciaran su trabajo.
Ahí el ahora rey debajo de la montaña se retiraba a su trono, aquel asiento de piedra con el hueco vacío donde iba la piedra del arca… su herencia… el pesado abrigo se dispersó en el pie, con la mirada más fría hacia el frente… donde la soledad comenzaba a calarle y cierta voz hacía eco en su cabeza… ellos quieren tus riquezas, no confíes…
XXXXX
Saber estaba con la impresión en sus ojos, pues su rostro no mostraba más que una breve mueca en su boca ante el asombro de las montañas doradas de riquezas, la profundidad de esa caverna donde algunos pilares tallados con estructuras semi en ruinas plagadas de joyas, oro y otras cosas que no podía identificar.
Pero no era la única, a sus espaldas Oin y Bofur gruñían planes con la parte de su oro… desde comprar un sinfín de cerveza hasta la más ostentosa casa o planes de estudios futuros.
Bajaron por las escaleras de piedra, el eco de la búsqueda se escuchaba algunos enanos saludaron desde su posición regresando a su misión, Balin detuvo esto ya que era donde los recién llegados marchaban… Bofur se resbalo, a causa que su pie quedo atrapado entre el oro, su compañero le ayudo con el paso… mientras la siervo se movía con gracia como si no pesara.
-Saber- llamo el sabio enano, con alivio de verla a salvo –Oin y Bofur- también saludo al resto que estaban detrás de la mujer –me alegro que estén bien- indico con un suspiro.
-Fue asombroso lo que paso anoche… fue usted… Saber- pidió el curioso Hobbit que nadie se habia dado cuenta que estaba presente (habilidad de pasar desapercibido).
Oin y Bofur se miraron, el brillo de explicar con detalle lo que Bardo les conto la noche anterior… además de la descripción de la espada que ellos mismos querían ver, el pequeño solo suspiro decepcionado por perderse tal espectáculo aunque según entendía solo el barquero presencio todo de primera mano.
-Por cierto Saber… usted no nos ha aclarado…- pidió Oin de manera educada, como si pidiera el dato más curioso del mundo –las manos del rey curan… usted tiene sangre noble- cuestiono, silencio vino después porque algunos no sabían de esto (para los que todavía no sabían el método por el cual Kili se curó… Bofur solo se golpeó la frente, como si apenas se acordara de ese pequeño detalle).
Arturia afirmo sin prestar atención ni entrar en detalles, Balin les dio miradas de disgusto en general para no preguntar algo que obviamente no quiere compartir su colega –que es lo que buscan- pregunto curiosa por todo el trabajo que estaban haciendo, miro que Bombur maldecía por lo bajo por no tener su comida… algo que internamente también quería exigir ella.
-La piedra del arca… la prueba del legado de Thorin- explico Balin, Bilbo tuvo un brillo culpable que oculto fácilmente.
-No es suficiente con conquistar la montaña- pregunto Saber, aunque ella tenía a excalibur como el mismo símbolo de su nobleza.
Oin negó con la cabeza al igual que sus colegas de raza –es algo importante… un símbolo de su procedencia- explico.
-Entiendo- aclaro simplemente, teniendo en claro que efectivamente era como excalibur.
El resto de los enanos cansados de buscar, se acercaron al grupo de recién llegados… que explicaron ahora desde el principio de su aventura donde ellos habían sido dejados con un Kili al borde de la muerte… el ataque de orcos… la curación del enano joven (recalcando las manos del rey de las Athelas pero una pregunta no contestada)… la habilidad de Saber de caminar por el agua (algunos incrédulos por la proeza hasta no ver en acción (Dwalin y Gloin))… su evacuación… la espera… las luces danzantes con la extinción en un rayo dorado de Smaug y finalizando con el mismo relato de Bardo…
-Entonces la gente del lago viene a pedir su parte- razono Balin al escuchar ese punto, pero con el sabor amargo de que Thorin estaba actuando diferente.
-Fuimos culpables de su desgracia… es justo- aseguro Saber de manera diplomática.
-No es justo…- una voz cruda se escuchó por todo lo alto, provocando que el grupo volteara a ver a Thorin… justo en la escalinata, detrás de este sus sobrinos con gestos sombríos –este es nuestro legado… nadie va a tocar nada de aquí- gruño al bajar pesadamente.
Nadie quiso replicar, todos bajaron la cabeza incomodos por lo que sabían sería un encontronazo… la siervo frunció el ceño profundamente –tu diste tu palabra… tu aseguraste…- fue callada por una mano alzada justo enfrente de ella.
-Yo no daré nada a esa gente… Saber- su rostro ensombrecido, con la mirada oscura a la rubia que tenía el gesto feroz –ahora todos… quiero que cierren por completo la entrada… que sea imposible que cualquier ladrón pueda entrar- ordeno sin desviar la mirada de la retadora.
-Quieres encerrarte… quieres romper tu palabra- acuso la rubia, mientras los enanos aceptaron la orden sin replicar… porque por más respeto que le tuvieran, Thorin era su rey- en este momento puede que estemos al acecho de los orcos… de Azog- advirtió, recordando las sospechas de aquel elfo rubio.
Escudo del roble solo arqueo la ceja demandante, para nada perturbado por esa amenaza –ahora soy el rey… esta montaña es mía y con ella sus riquezas…- lo recito como mantra que podía alejar cualquier mal –ahora mi prioridad son los ladrones-
Arturia frunció el ceño, un incómodo silencio pues nadie estaba presente en ese lugar… las riquezas a sus pies, mientras ambos apretaban sus puños para controlar su temperamento –no tienes muy bien tus prioridades Thorin… como reyes estamos para ayudar… recuérdalo-
-Tú estás conmigo Saber…- Thorin dio un paso más, dando un aire amenazante que sabía no funcionaba con ella, menos al saber sus habilidades –tu perteneces a la compañía- aseguro posesivo –ahora no tengo obligación con esa gente- bufo escéptico.
Arturia se sintió herida por esas palabras autoritarias más aun por su egoísmo con las otras razas –yo no soy un objeto… lo sabes- pidió severamente, ahora si la reconocía como parte de la compañía… pero con un tono que la hacía sentir como un arma conveniente de poseer –pero yo te di el reconocimiento… te di un consejo… no lo desperdicies- dio la espalda, dispuesta a no seguir viendo esos ojos… que ya no mostraban la realeza con la que lo conoció.
Thorin solo hiso la mueca de los más despreciable, como puede decirle esas cosas… el rey debajo de la montaña… quiere tus riquezas, quiere suplantarte… fue la voz interna, que en cada momento mataba el respeto por aquella que habia reconocido como su igual, por la que esperaba su regreso aun en silencio.
XXXXX
Bilbo solo estaba ahí, como testigo escondido de esa discusión, siguiendo a la rubia que se detuvo en una de las habitaciones desoladas donde reinaba el polvo de los años de abandono –Saber- llamo al hacerse presente.
-Dime Bilbo- gruño, aun con la molestia del reciente encuentro… necesitaba descansar un rato para reponerse, seriamente estaba por andar en su modo espíritu para mayor facilidad pero no era buena idea… aun con si situación actual, no sabiendo si Gandalf estaba con bien, porque vivo era evidente que con ella ahí era positivo.
-Crees que podemos hacer algo…- pidió con esperanza, la mujer volteo a observarlo intrigado –Smaug me dijo de la maldición… Thorin, creo que ya no es el mismo- aseguro nerviosamente, mirando con insistencia el suelo.
La siervo solo abrió sus ojos en sorpresa –en que consiste esa maldición- pidió con curiosidad y preocupación.
Bilbo quiso abrir la boca varias veces, pensando la explicación exacta para entender el mismo lo que esto implicaba –codicia… y desconfianza- dijo algo dudoso, pero era lo que habia notado de su colega.
-Para este tipo de hechicerías es imposible ayuda para alguien ajeno a este tipo de trucos…- razono al recargarse en uno de los murales, ignorando su estómago que pedía atención –él tiene que luchar solo… espero que no empeore- suspiro con algo más que preocupación, como romper algo que es más íntimo… ahora deseaba a alguien del calibre de Merlín a su lado.
-Y si empeora… si no puede solo- pregunto intrigado, dispuesto a ayudar a su líder y amigo.
Saber con los ojos cerrados, con el pensamiento –estar ahí presente para el… hacerlo ver las diferencias que hay con su yo actual…- indico con sabiduría, parecía ser una buena idea.
-Tiene confianza en ti… Saber… aun si no lo acepta… siempre estuvo al pendiente- expuso con algo de incomodidad, recordando las miradas que le dio durante la batalla contra Smaug… podía ser algo profundo o solo respeto… se cuestionaba.
Pero Saber ya no escucho, ella estaba dormida nuevamente en un intento de reponerse e ignorar su estómago que gruñía con fuerza… el hobbit suspiro, optando por dejarla descansar e ir a pedirle a Bombur algo de comer para ella al despertar, tocando inconscientemente la bolsa interior donde guardaba lo más ansiado… la piedra del arca… con temor que al entregarla, solo empeoraría el estado mental de su líder.
XXXXX
Bardo estaba angustiado, entre la espada y la pared… ahora ahí enfrente de la gran fortaleza de lo que antes era la entrada a la montaña solitaria, mediante un agujero puesto estratégicamente para ver o en este caso intentar negociar antes de que los elfos dieran el primer paso a lo que sería una posible guerra.
-Entonces tu palabra no vale nada- cuestiono incrédulo de que aquel necio enano olvidara su promesa, en un intento de hacerlo razonar.
Thorin titubeo un poco, mirando los ojos de aquel que les dio la mano en su estancia en la ciudad del lago, que ayudo a Kili durante su fiebre aun a pesar de haberlo dejado mal ante su propia gente… quiere tu riqueza… el y los elfos quieren tu riqueza… resonó en su cabeza, recrudeciendo su mirada –yo no voy a seguir discutiendo contigo… mientras los elfos y tu gente están ahí para robar lo que me pertenece- rugió.
El barquero lo miro incrédulo de que fuera más importante su oro, busco con esperanza detrás del enano (lo poco que podía ver por la abertura) para tratar de pedir apoyo en Saber… que sabía ella tenía un poder de negociar mayor que el suyo.
-Ella no está aquí….- ahora más colérico gruño Thorin, notando en los ojos del austero hombre que buscaba algo… o mejor dicho a alguien –pertenece a la compañía… esta de mi lado…- explico con impaciencia, tratando de darle a entender de que parte estaba, que sabía era su objetivo.
El arquero suspiro con molestia, habiendo sido atrapado en su misión –pero esta con bien- cuestiono más íntimamente, pero la mirada del enano solo oscureció más ¿celos?
-No te interesa- aclaro el ahora rey de la montaña, golpeando la piedra con rudeza para concluir ese tema –y bien, vas a marcharte… ya tienes la respuesta que supongo viniste a buscar- apuro, prácticamente corriendo al diplomático hombre.
-Entonces prefieres la guerra… - pregunto crudamente, recargándose en la piedra para tener un mejor vistazo de los enanos detrás de este, efectivamente sin rastro de su esperanza de negociación… esperaba que estuviera bien… pensó ajenamente.
-Guerra- recito con rudeza, colocando una roca para tapar la vista del hombre, que golpeo con fuerza la piedra en frustración por lo fallido que fue todo.
Bardo se alejó sin opción, ignorando el cuervo que sobrevolaba rumbo a una dirección enviado por los enanos, montado en el caballo dado por los elfos que habían ido a su auxilio aunque no gratis –fue inútil- dijo a Thranduil que lo esperaba del otro lado del puente.
-Los enanos son desconfiados… sabía que esto era inútil- con algo de satisfacción recito el rey elfo, siendo el que advirtió en un principio que negociaciones con los enanos era algo perdido de antemano.
Pero el austero hombre solo suspiro, escuchando a sus espaldas como una gran roca derrumbaba el acceso a los ahora atrincherados enanos… miro por encima de su hombro, soltando un suspiro –vamos- pidió, algo entristecido.
XXXXX
Un gran encuentro se llevaba a cabo mientras parte de los enanos derrumbaban una estatua para romper la conexión y atrincherarse dentro de la montaña solitaria, Saber miraba fieramente a Thorin, la sangre de ambos hervía por diferentes razones.
-Tu estas de parte de ellos… lo vi en los ojos del barquero- exclamo Thorin tomando por la muñeca a Saber, que se soltó bruscamente pero sin retroceder en su posición.
-Yo no estoy de parte de ellos… - respondió la rubia, plantándose orgullosa… se acababa de despertar de su siesta, comió un poco de carne seca que le habían dejado y todo para encontrarse con la furia de un líder enano… solo escuchando el final de la negociación –pero eso no es importante… preferiste la guerra… aun con la opción de llevar todo esto en paz- señalo acusadoramente, con su rostro firme pero ojos recriminadores.
-Por favor… tranquilos- pidió Balin, pero Oin negó apesumbrado.
Fili y Kili se veían molestos pero a la vez intrigados, como indecisos de quien apoyar… Gloin, Dwalin y Bombur que regresaban del trabajo de la estatua, algo desconcertados por los gritos, aunque ya los tenían previstos… apartándose… Bofur, Bifur, Dori, Nori y Ori se removían incomodos, mientras aquellos compartían las peores miradas en todo el viaje.
-La guerra es mejor… yo no entregare esto sin pelear- grito con molestia, dando otro paso amenazador
-Eso es idiota… e injusto- exclamo la rubia para nada afectada por la cercanía ni mucho menos con lo amenazante que crecía el brillo en los ojos del enano.
-No tientes a tu suerte… Saber…- advirtió Thorin, apretando con fuerza sus manos casi dejando sus nudillos blancos… una parte de el quería razonar, quería borrar aquellos ojos decepcionados de la rubia… pero la misma voz lo nublaba… ella no te respeta… te queda tu oro… con el puede quedarse… y no suplantarte… reinar contigo.
-Este no eres tu… tu…- fue callada por el enano que grito estridente resonando en cada rincón, asustando a todos los que nunca lo habían visto de esa forma… colérico.
–Silencio…- dijo despacio pero un tono que no quitaba la advertencia -espero y estés lista… para luchar a nuestro lado- golpeo con fuerza el suelo, dando la espalda justo para que Bilbo saltara fuera de su dirección –ahora todos alístense- ordeno con aplomo sin necesidad de esperar respuesta.
Saber se pasó la mano por la frente, después por su cabello ahora sujetado en una coleta sencilla –maldición- susurro molesta, esto se estaba saliendo de control… ella no podía luchar contra… pero tampoco con ellos.
El hobbit solo le puso una mano en la espalda- no se preocupe… si puedo evitare que esto ocurra- indico, formando un plan para no ser parte de una guerra… la cual fue aceptada sabiendo que el juicio de Thorin no era el mejor… otra vez, la piedra del arca era su pensamiento.
Pero Saber también estaba haciendo sus propios planes, una forma de sacar de esa maldición a Thorin… algo que debiera ser fuerte para hacerlo razonar… aunque no sabía que.
XXXXX
Thorin en su soledad caminaba de un lado a otro enfrente de aquel trono de piedra, pasándose las manos por el cabello enmarañado pero que no perdió los rizos definidos algunos pintados por la edad –que sucede… que sucede- se repetía constantemente.
Se dejó caer de rodillas –sucede que sin oro… sin la piedra del arca… no está definido mi título- susurro para sí mismo, recitando las palabras que venían en su cabeza.
Una sonrisa torcida brillo en el rostro austero de Thorin escudo de roble, que falsamente esperaba que lo respetaran con la piedra de su herencia… que ella lo respetaba ahora que oficialmente era un rey… un igual.
No importaba que para eso… tendrían que ir a la guerra.
XXXXX
Fin del capitulo.
Hola a todos los seguidores silenciosos! Bueno aquí un capitulo nuevo, pff tengo problemas existenciales en este punto ¬¬
Tenia el capitulo en obra negra desde tiempo atrás, pero bueno me fui de vacaciones por esa razón me tarde mas en subirlo.
Thorin ya esta envenenado… Saber no puede elegir bando sin traicionar su sentido de justicia… Bilbo planea evitarlo.
