Capítulo 10: Sombras de sangre
Era temprano en la mañana, cuando el sol acababa de salir y un poco antes de que los jonianos despertaran. Karma, por rutina, se levantaba muy temprano en la mañana para meditar en su lugar favorito, un pequeño montículo de tierra adaptado para sentarse, rodeado por árboles y pequeños animales silvestres. A veces la acompañaban allí Shen, Lee Sin, Soraka o... "Yi", Karma lo recordó con un sentimiento de tristeza que inundó su corazón al instante. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó tres golpes en la puerta. Curiosa, Karma se dispuso a abrir la puerta al extraño que se despertaba tan temprano como ella y sus ojos se sorprendieron al ver al peludo discípulo del Maestro Yi junto a su amiga.
- ¡Wukong, Ahri! Buenos días.
- ¡Hola Karma! - Contestó Ahri.
- Buenos días - Contestó Wukong con una sonrisa. - ¿Sorprendida?
- ¡Por supuesto! Estábamos muy preocupados por ti después de... - Dudó Karma al elegir sus palabras - que te fuiste... Además de que tu amiguita no nos quiso decir dónde te encontrabas. - Dijo mirando fijamente a la kumiho. Ahri levantó los brazos en signo de aceptar la culpa.
- Lo siento, no pensé mucho en ese momento.
- Está bien Wu, te comprendo ¿Y cómo te encuentras?
- Bueno... Aún no muy bien. - Karma se arrepintió de preguntar eso ¡Era Obvio que aún está mal! - Por eso Karma, quería pedirte algo.
- Claro Wu, dime que necesitas.
- Se que todos los días meditas en el bosque así que... ¿Puedo acompañarte?. - karma de inmediato le brindó una sonrisa tan cálida que tranquilizó el corazón, no solo de Wukong, sino el de ella misma.
- No podría estar más complacida que tener tu compañía. - El mono le brindó otra sonrisa a la morena, agradecido.
- Bueno, yo no soy de estos planes así que... Nos vemos más tarde Wu. - Dijo Ahri.
- Tu también puedes acompañarnos cuando quieras Ahri. - Le dijo Karma.
- Si voy a dormir, lo voy a hacer en mi camita y no sentada intentando concentrarme. - Dijo Ahri, mientras que Karma la miró levantando una ceja. - No lo tomes a mal, hablamos luego. - Se despidieron y Ahri siguió su camino.
- Me alegra mucho que ella te esté acompañando. La soledad es el peor veneno en estos casos y te mata lentamente. Nunca pensé que le dijera esto a alguien pero... no te separes de Ahri.
- No lo haré. - Le contestó Wukong.
- Y yo también estoy para apoyarte, lo sabes. Si algún día quieres hablar ven a buscarme... Seguro te puedo...
- Si, si ya me se ese discurso al derecho y al revés ¿Podemos ir ya?
- Tan impaciente como siempre. "Esperaba ver eso de nuevo". - Pensó Karma con una sonrisa. - Está bien, vamos.
Dos semanas después de los hechos, Sivir habló con Shen acerca de aquello que Nasus sospechaba sobre aquella materia oscura hallada dentro del cuerpo de Renekton. Pero a su vez, hubo bastante duda por el extraño encuentro entre Sivir, Talon y Zed. Por lo que se decidió en una reunión entre parlamentarios de Jonia y la Orden Kinkou que se realizaría una intromisión al antiguo templo de la orden kinkou, donde ahora se encontraban los hombres de Zed, con el objetivo de capturar alguien para que cediera información sobre su maestro.
La misión se llevó a cabo en la noche siguiente por Sivir, Akali, Lee Sin y Wukong, mientras que Karma y Shen se encontraban en la periferia de un perímetro de 150 metros del templo, para socorrer a los demás por si se encontraban en peligro. Sivir y su equipo se acercaron sin dificultades al templo, pero no tardaron en encontrarse con una oleada de seguidores del arte de las sombras que los seguían muy de cerca y los habían estado esperando ansiosamente desde que Zed se fue de allí. Empezó una asombrosa pelea entre los cuatro campeones y toda la Orden de las Sombras, dirigidos por Franz, la máxima autoridad de la Orden mientras Zed estaba ausente. Este tenía la típica armadura de la Orden, pero no traía una máscara como su maestro. En vez de ello, se cubría la cabeza totalmente con una tela negra, dejando solo descubierto sus oscuros ojos.
- Están justo en la boca del lobo jonianos. - Decía Franz mientras luchaba. Franz ganó su puesto como suplente de Zed debido a su gran inteligencia. Conocía bien a sus enemigos y sabía a quien atacar. Se fue directamente por Sivir y la alejó del grupo con una fuerte patada. Sus compañeros, al verla en el suelo, fueron a acudir a su ayuda pero los demás enemigos bloquearon su paso. - Tu eres la presa más fácil...
- Lamento decirte que te equivocaste de mujer. - Dijo Sivir mientras lanzaba su cuchilla hacia su enemigo. Este lo esquivó sin ninguna dificultad, pero cometió el error de quitarle los ojos de encima a Sivir en el acto. Ella se levantó rápidamente y, con un poco de impulso, le asestó una fuerte patada de vuelta en el rostro a Franz. - Yo no soy una presa... Ni tampoco soy fácil en ningún sentido. - Dijo en un susurro.
- Te subestimé, mujer. - Dijo el asesino recuperándose del golpe. De repente, lanzó una de sus cuchillas hacia Sivir, quien la esquivó con facilidad, pero sintió una fuerte punzada en uno de sus brazos y le obligó a soltar su arma. Había sufrido un corte bastante profundo que llegó desde su espalda. Una sombra proyectada por su enemigo fue la causante de la herida. - Pero ya me se las reglas de lo que quieres jugar.
- Tsk. Maldito. ¡LEE! - Lee Sin se había podido liberar de sus enemigos y se lanzó de golpe hacia Franz, listo para asestarle una fuerte patada. El cuerpo de Lee Sin terminó atravesando otra sombra de Franz, quien intercambió lugar rápidamente con la otra sombra.
- Se como funcionan sus formas de lucha y se como actuar frente a ellas. En resumidas cuentas, mi maestro me enseñó bien.
- Pero no te lo enseñó todo. - Dijo una voz femenina. Cuando Franz se dio cuenta, tenía enlazado a su cuerpo una Resolución Concentrada proveniente de Karma, la cual iba a estallar en cualquier momento. Intentó intercambiar con otra sombra, pero la conexión entre ambos no se rompía, hasta que estalló con fuerza, dejando inconsciente al discípulo de Zed.
- Gracias Karma. - Dijo Lee Sin.
- No es nada. ¿Dónde están los demás?
- Acá estamos. - Dijo Wukong, quien llegaba con Akali y Shen. - Capturamos a dos más. No hubiera sido posible si Shen no hubiera llegado en el momento indicado.
- ¿Acaso los estaban derrotando? - Dijo Sivir.
- ¡Cl-Claro que no! Solo que... No podíamos capturar a nadie. Si, eso. - Respondió Akali nerviosa.
- Ante todo el orgullo. - Susurro Sivir entre risas.
- Está bien, nuestro trabajo terminó acá. Regresemos de prisa. - Dijo Shen y todos lo siguieron. Una vez en el templo kinkou, se dispusieron a interrogar a sus capturados para saber sobre los planes, y quizás, el posible paradero de Zed. Además de Franz, capturaron a otro hombre y a una mujer, y los tenían sellados con antiguas runas dentro de una celda especial para no permitirles usar sus habilidades.
- Cometen un gran error. - Dijo Franz entre risas, mientras que sus compañeros no decían nada.
- ¿Por qué lo dices? - Dijo Akali, quien se encontraba sola con Sivir cuidando de los capturados en
- Porque nadie conoce a mi maestro.
- ¿A qué te refieres?
- ¿Crees que mi maestro no se anticipó a su llegada? El siempre tiene un As bajo la manga.
- Su As no le funcionó. - Dijo Sivir.
- ¿Quieres apostar? - Dijo, mirando con ojos depravados. De repente él, junto con sus dos compañeros, empezaron a vomitar grandes cantidades de sangre.
- ¿Pero qué carajo? ¡Shen! - Llamó Akali mientras acudía a Franz. Lo acostó en el suelo, le quitó su armadura y vestimenta superior y vio como todo su cuerpo se encontraba con manchas rojizas muy oscuras.
- Tienen hemorragia interna. - Dijo Shen, que había llegado a observar la situación y a revisar a los otros dos.
- ¿Pero por qué? - Dijo Sivir, un poco asustada.
- No se pero... No puede ser... Todos sus órganos internos... Estallaron.
- ¿Qué? - Dijeron Sivir y Akali al tiempo, bastante sorprendidas.
- Es como si tuvieran... Su marca de la muerte. - Los tres cuerpos quedaron inertes en cuestión de segundos. Akali estaba llena de furia mientras que Sivir estaba perpleja por la escena.
- ¡Joder! Maldito Zed. ¿Ahora qué mierda vamos a hacer?
- Sólo nos queda una opción... - Dijo Shen, mirando fijamente a Akali. Ella pensó un momento cuando cayó en cuenta sobre lo que estaba pensando.
- No, no, no. Eso es más que imposible.
- No nos queda otra salida.
- ¿Cómo así? ¿A qué se refieren? - Se mantuvieron en silencio unos segundos incómodos hasta que Akali decidió decir con resignación.
- A... La Soberana Oscura.
Y sigo yo con mis capítulos de cada 3 meses xD Espero les guste :,v Felicidades a todos que son oro o más. Lleven ese marco en honor a todos los caídos que no alcanzamos a Oro :c
