Y Por Si Te Encuentro…

Capitulo Decimo

Becky despertó en una cama caliente, cubierta con ropa buena y limpia. Tenía hambre, pero al no saber donde estaba no se atrevió a moverse. La puerta se abrió y un hombre alto, bien formado entro de espaldas. Venia cargando una caja grande y aparentemente pesada. Entro, volteo y cerro la puerta con el pie; en sus manos la caja y de su boca colgaba una bolsa de papel. Miro la cama, la bolsa cayendo sobre la caja y Becky dejo de respirar. "Bueno, que agradable que hayas despertado."

"Dave." Le dijo sorprendida, el le sonrió y coloco la caja en la esquina donde había un librero lleno. "¿Eres realmente tu?"

"Si. No me recuerdas bien, ¿verdad? Hace mucho que no nos vemos." Le dijo aun sonriendo y sentándose cerca. Becky lo observo, apreciando los cambios. A diferencia de lo que el pensaba ella si lo recordaba como el chiquillo aquel flaco y con poca seguridad en si mismo, con el cabello largo, piernas y brazos aun no muy coordinados y poco conocimiento sobre como vestir bien, pero dulce. Un muchacho bueno y con ojos brillantes, con buena memoria, bueno para matemáticas, para conversaciones y para solamente compartir el silencio. Este hombre había salido de ese Dave y los cambios se podían apreciar a simple vista. Seguía igual de alto, pero se era tan maduro, su cabello aun era largo pero había tomado una tonalidad tenue ya no brillaba, sus brazos eran mas anchos, sus ojos mas profundos, su magia mas fuerte. Aun podía sonreír fácilmente pero no se le acercaba con la misma facilidad. "No sabes que alegría tuve al saber que eras hechicera también. Si me hubieras dicho hace tanto tiempo atrás tal vez hubiéramos practicado en mi circulo sobre el Arcana Cabana." Aun podía decir cosas cursi, que hacían sonreír a Becky. "¿Como te sientes?"

"Bien." Becky se atrevió acercarse, sin importar que solo tenia una camisa y ropa interior puesta, arrodillándose frente a el. El continúo mirándola, sin perturbación alguna, sus brazos cruzados sobre su pecho. Ya no era fácil ponerlo nervioso. "Te extrañe." Le confeso, esperando alguna reacción. El continúo contemplándola con dulzura pero no dijo nada. "¿Como has estado?"

"Ocupado. Balthazar aun me tiene trabajando como su chico de mandados." Dave no podía creer que se continuara viendo tan dulce como cuando la encontró en el gran salón del valle de Elfos. Era más fuerte, estaba llena de determinación. "¿Tienes alguien que estés buscando?" Le pregunto suavemente, haciendo que ella lo mirara por un segundo sin entender. "¿Alguien que busques?" ¿Alguien que ames mas de lo que jamás me has amado? No pregunto y se mordió la lengua mientras ella bajaba la mirada. Dave se prometió que nunca le preguntaría tal cosa. Después de todo, ¿como saber si ella lo había amado como el pensaba?

"No. Solo Veronica."

"Bueno, ¿donde esta? ¿Se separaron hace mucho?" Becky sacudió la cabeza.

"No esta perdida. Ella fue al norte y yo vine acá."

"Bueno." Dave se levanto, después de sonreírle y se movió a abrir la caja que traía. Becky lo observo inspeccionar su interior; había cajas mas pequeñas, un modelo de un auto y algo de ropa cubriendo todo. Becky tuvo frio y halo las sabanas para cubrir sus piernas. "No tienes que volver a la batalla esta noche. Si gustas puedes quedarte a sanar heridas y salir alguna otra noche." El volvió a cerrar la caja y tomo la bolsa que había colocado en la mesita. "Ten, come algo. Yo voy a dormir." Ella tomo la bolsa mientras el se movió a los pies de la cama, donde Becky vio un colchón en el suelo, oculto entre pared y cama. El se sentó sobre el colchón y comenzó a quitarse los zapatos.

"¿Es tarde?"

"O temprano. Depende del punto de vista. Son las 11:30 a.m." Ella asintió y abrió la bolsita. Dave suspiro, aparentemente contento de poder descansar y se quedo callado. Becky saco un emparedado, una manzana verde, una botella de agua y una barra de su chocolate preferido. En silencio, para no molestar a Dave, comenzó a llorar.

Becky se mantuvo en el refugio las primeras noches, para complacer a Dave, sanando los herido que ya estaban y los que llegaban. Pero pronto volvió a la batalla, sabia cuanto era necesario que todos los que pudieran lucharan, a eso venia después de todo. Por alguna razón que ella no entendía siempre terminaba en las mini unidades que incluían a Dave. A el no parecía molestarle y muchas ocasiones le dijo que era bueno que se hubiera vuelto tan fuerte; después de todo gracias a ella muchas de las batalla se habían ganado. Lucharon por varios meses, cada día ganando mas terreno hasta el punto en que podían caminar por las calles adjuntas al refugio sin encontrar enemigo alguno. Lograron hechizar otro edificio para hacer un pequeño hospital, pero aun así el apartamento de Dave y todo el edificio en el que estaba seguía lleno. Becky se sintió egoísta, pero continuo compartiendo la habitación con Dave, ella en la cama espaciosa y el en el colchón en el suelo. El no se quejaba de los arreglos y ella ni los menciono.

Dave parecía pasarla bien no importando con quien estuviera y lograba hacer amigos fácilmente. Becky quería unírsele, pero no sabía como acercarse. Aun cuando luchaban, dormían y comían juntos era como si estuvieran a millas uno del otro. Sinceramente la estaba comenzando a volver loca pero tampoco se atrevió a decirle nada. Muchos de los otros hombres en la casa comenzaron a merodear a Becky, pero pronto se alejaban, usualmente por que se esparcía el rumor de que ella era la pareja de Dave.

"¿No te molesta que digan que somos pareja?" Le pregunto una mañana, el ya estaba cubierto con su sabana, sus pies visibles al final del colchón.

"Ninguno de esos hombres te convenía, Becky. Solo querían pasar un buen rato." Le dijo, desde su almohada, ojos aun cerrados.

"Pero significa que ninguna de las chicas se te acercara." Las palabras salieron rápido, para que Dave no se percatara de la acides con que las mencionaba.

"No importa; no estamos aquí para buscar pareja."

"Dave—"

"No hay problema, Becky. Duérmete." Ella apago la luz de la lámpara junto a su cama y se acostó, pero seguía pensando que esos rumores no debían seguir. Durante la noche hablo con varias compañeras, preguntando si podía dormir en sus cuartos, pero todos los apartamentos estaban abarrotados, incluyendo los del pequeño hospital y de los otros edificios que habían logrado arreglar. "Así que te quieres mudar." Le comento Dave dos días después, mientras comían en la habitación. Ella lo miro sorprendida. "Vamos Becky es una comunidad pequeña y no se por que me cuentan todo lo que sucede, hasta los detalles que no quiero conocer." Dijo, lo último parecía hacerle recordar algo que no quería y se sacudió.

"Solo… no quiero que piensen cosas que no son de ti."

"Becky, ya lo hacen. Si es por el rumor que se esta corriendo…"

"¡Además, tu necesitas tu cama! No puedes dormir en el suelo." Ella dijo, en defensa del bien de Dave, mientras cubría su sonrojo. Dave la miro por un segundo.

"Estuve durmiendo en el suelo por dos años. Visite el Tíbet y entrene en sus técnicas de meditación. El suelo es muy cómodo una vez te acostumbras."

"Dave."

"No, Becky. Quédate en el cuarto, si te molesta que este durmiendo ahí…"

"No es eso, es que… siento que te estoy quitando tu privacidad."

"¿Y yo no hago lo mismo?" Ella no dijo nada. "Es mejor dormir con alguien en quien confías, que dormir con un ojo abierto en miedo de que alguien de tu propio grupo se le ocurra hacer locuras, ¿no crees?" Su lógica era buena, además Becky había escuchados rumores de que en otras colonias alrededor del país y el mundo, los hombres se escurrían en los dormitorios de las mujeres para violarlas. Si alguno se le ocurría hacer esto en la colonia donde Dave estaba este no podría perdonarse nunca si le ocurría a Becky. Ella bajo la cabeza y se dio cuenta de aun cuando le había roto el corazón el seguía cuidando de ella. "Además dormirás en el suelo y con frio y todos en esta habitación sabemos como te levantas cuando no duermes bien." Le dijo en son de broma, para aligerar la tensión en la habitación.

Esa noche un compañero de Dave, un viejo amigo de parrandas y hechicería, falleció. Había sido sorprendido mientras sanaba a una compañera y su muerte era difícil de describir. Dave encontró su cuerpo despedazado y después de limpiar el área del enemigo recogió los pedazos. Becky lo encontró por la gran torre de humo; Dave creo una gran cama con pedazos de madera y papel periódico para quemar el cuerpo de su amigo. Mientras Dave observaba el cuerpo desaparecer, Becky se le acerco y le puso una mano en la espalda. Durante el día Dave estuvo sentado en el borde de la cama de Becky, observando la nada. Becky busco algo para que cenara, agua y uno de los sanadores le entrego una botella a mitad de vodka. Becky le agradeció y se lo llevo todo, pasando algo de trabajo cuando llego a la puerta, pero logro entrar sin derramar nada y se acerco a Dave. "Tienes que comer algo."

"No tengo hambre." El respondió rápido, sin mirarla. Becky coloco el plato hondo lleno de sopa frente de el con los cubiertos y la botella de agua.

"No puedo obligarte a comer, ¿pero como vas aguantar el vodka si no tienes comida en el estomago?" El se volteo a preguntarle de que hablaba, cuando ella levanto la botella.

Becky nunca había visto alguien beberse un plato de sopas tan rápido en su vida.