Hola, hola, aquí os traigo el cap. 10, disculpen los retrasos y que este capítulo este tan falto de imaginación, sin más disfrútenlo
ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE CAPITULO PUEDE CONTENER ESCENAS SUBIDAS DE TONO (LIME/LEMON), CUIDADO AL LEER, Y DISFRUTA DE ESTE CAPITULO
Los personajes de Maria Holic no me pertenecen sino a Minari Endo
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El frio de la noche era realmente relajante, destensaba sus músculos y al mismo tiempo le ayudaban a no matar al hombre frente a él
Ambas miradas chocaban, una llena de molestia y la otra muy burlona
- Buenas noches Shidou-san, ¿a qué se debe esta sorpresa? – pregunto inocentemente Axel, ya a menos de 5 metros de la salida – no creí que se tomaría la molestia de acompañarme hasta aquí
- Deje de fingir, - hablo molesto el rubio – no quiero volver a verlo por aquí
- ¿Pero que actitud es esa Shidou-san?, usted un hombre tan educado, no debería comportarse así
- Mostrar algo de educación contigo sería una verdadera pérdida de tiempo – Axel sonrió socarronamente – quite esa expresión, es repugnante
- No creo que a Kanako le guste escuchar eso
- A mí no importa, solo lárgate y si vuelves a poner un pie en MI escuela te mato – el rubio dio media vuelta y se alejó, pero lo voz de Axel lo hizo detenerse
- Pero eso no evitara que Kanako quiera verme, ella me ama – Shizu resistía las ganas de darle un puñetazo
- Realmente eres un sínico – encaro al hombre – te atreves a decir que Kanako te ama, cuando estas casado y no solo eso, tú mujer está embarazada – Shizu sonrió, ahora si lo había dejado sin palabras – que pasa?, te molesta la realidad?, Kanako podrá ser una idiota y distraída al extremo de la paciencia, sin embargo, a veces tiene sus momentos de lucidez, y dejarte en tu lugar, ha sido una de las decisiones más inteligentes que la he visto hacer
- ¿Hace cuánto que la quieres? – la pregunta sorprendió al rubio – nos seguiste hasta aquí, me amenazas y ahora la alabas, debes de amarla mucho – Shizu iba a negarlo, pero Axel continuo hablando – ella realmente no es como todas las mujeres, ni tan hermosa o inteligente, pero tiene su propio encanto, es muy adorable cuando se pone nerviosa – Shizu frunció el ceño, ¿Quién se creía para hablar así de Kanako? – la conocí desde el día en que llego a realizar sus prácticas, jejeje, era un verdadero desastre, pero se esforzaba por mejorar, al tratar de ayudarla se negaba por completo, pero seguí intentando. Es una mujer difícil, - vio el cielo nocturno – y tan rara… tanto que ni recuerdo cuando la empecé a querer… - soltó un suspiro y volteo a ver a Shizu – de todas maneras lo que le dije es cierto, tratare de recuperar mi matrimonio, desgraciadamente eso no significa que la deje de querer – le dio la espalda a Shizu – nos vemos luego Shidou-san y salúdame a Kanako – camino pero se detuvo – casi lo olvido, buena suerte con Kanako, espero y logres que ella deje de amarme – y con ese último comentario salió de la escuela, dejando muy molesto al rubio, maldito sujeto, esperaba y muriera atragantado por comida
Levanto despacio sus parpados, acostumbrándose a la luz del día, se estiro un poco y movió su cuello de un lado a otro, que incomodo era viajar en tren, y más si iba tan retrasado, la próxima vez obligaría a Rindou a que los llevara en auto
La voz del conductor se escuchó por todo el tren, en cuestión de minutos llegarían a su destino, por lo que les pedían amablemente que permanecieran en sus asientos hasta ese momento. Observo el paisaje por la ventana, de nuevo en ese pequeño pueblo, y todo gracias a Kanako, esa mujer tan estúpida.
Cerro sus ojos y la imagen de la peli azul con lágrimas apareció en su mente (de nuevo), paso una mano por su cabello, ¿Por qué tenía que recordar "eso"?. El tren se detuvo y todos los pasajeros bajaron; en tierra firme y con una maleta en mano comenzó a caminar buscando la salida, pero una voz lo hizo detenerse
- ¡SHIZU! – le grito Mariya molesta – te dije que nos esperaras en la plataforma
- Las espere, pero son demasiado lentas, además ¿Quién las invito?
- Oh vamos no seas grosero Shizu-sama, solo queremos evitar una catástrofe innecesaria – dijo Matsurika, haciendo rabiar al rubio
- Cierra el pico, ¿y Rindou?
- Mi hermano se fue a la casa de Hibiki-sama a dejar unas cosas, luego nos alcanzara
- De acuerdo, vámonos – para su suerte un taxi se detuvo (y no fue porque ignoro a una dulce viejecita para irse con ellos al ver a Mariya). El viaje fue muy tranquilo, los tres no decían nada, y el conductor con cara de idiota observaba a Mariya, poniendo nerviosa a la rubia, claro que esas miradas acosadoras fueron detenidas por Shizu y Matsurika (quien portaba una de las armas de su hermano)
El vehículo se detuvo frente un enorme edificio, pagaron al taxista, claro que no sin antes darle un pequeño susto, de esa manera aprendería a no ver a otra mujer, y más si se trata de Mariya
Entraron y directamente fueron con la enfermera en turno, preguntando en que habitación se encontraba Hibiki-san
- Kurosaki Hibiki… ¿son amigos o familiares? – Mariya iba a responder, pero su hermano se le adelanto
- Soy el prometido de la nieta de Kurosaki-san, su nombre es Miyamae Kanako
- Miyamae Kanako? – trato de hacer memoria la mujer – ya recuerdo, ella estaba muy preocupada, llego hecha un mar de nervios, bueno síganme los llevare con Kurosaki-san – en el camino la mujer de blanco no dejaba de hablar, eso solo estreso al rubio – ella tiene mucha suerte, nunca había visto a un hombre preocuparse por la familia de su novia, sin duda alguna es una chica con suerte – pero antes de responder, se escuchó el nombre de la enfermera, al parecer la necesitaban, se disculpó y les indico el piso y habitación
Subieron al ascensor, y ahora que se encontraban solo los tres, Mariya pregunto molesta y desconcertada
- Onii-chan, ¿desde cuándo Kana-chan es tu prometida?
- ¿Acaso ya la hizo su mujer?
- ¡MATSURIKA!, no digas eso, es algo serio – dijo molesta la rubia
- Mariya-sama, para que Shizu-sama consiga casarse con Kanako-sama tiene que hacer de todo, hasta "eso", recuerde en la guerra y en el amor todo se vale
- Cállense las dos – dijo Shizu molesto – solo le mentí a esa enfermera para que nos dejara pasar
- Eres un idiota – dijeron ambas mujeres
Las puertas del ascensor se abrieron, salieron y buscaron la habitación de Hibiki-san. No tardaron mucho, además que en una placa metálica se encontraba el nombre de la mujer. Con suavidad tocaron la puerta, esperando la respuesta, que no tardó mucho en llegar, ya dentro de la habitación, se sorprendieron al encontrar a la mujer mayor con un collarín, un brazo vendado y una pierna enyesada
- Que sorpresa tan encantadora, me alegra que vengan a visitarme, por favor siéntense, disculpen que no tenga ningún bocadillo que ofrecerles, pero en este lugar solo sirven basura – a Mariya se le salieron las lágrimas, realmente era la misma mujer, aquella que los recibió de manera violenta (todo por culpa de Shizu) y solo para proteger a Kanako, se veía muy fuerte, tanto que ni una cortada la dañaría – te pasa algo Shidou-san?, tu cara se puso roja
- ¿He? – se secó los rastros del agua salada – discúlpeme, pero… es solo que…
- Tranquila niña, no me voy a morir, solo fue un tropezón – y con eso fue más que suficiente para hacer llorar a Mariya como una niña pequeña – creo que la hice llorar ajajaja
- Y Kanako-sama? – pregunto Matsurika, mientras le pasaba toallas de papel a Mariya – ¿creí que no se despegaría de usted?
- En realidad hasta hoy la convencí de ir a casa y que tomara un baño, pero me imagino que ya ha de venir para acá – la puerta se abrió – ya llego
Al entrar a la habitación, los presentes, tanto como Kanako se sorprendieron, los primeros por ver el atuendo de Kanako, un linda kimono, y ella por encontrarlos ahí. Vio a Shizu y se sonrojo, aun no olvidaba lo que había pasado, claro que dicha reacción no pasó desapercibida para Hibiki-san, Matsurika y Shizu (Mariya seguía con el lagrimón). Tratando de aparentar tranquilidad, Kanako se acercó a Hibiki-san, preguntándole como se sentía
- Kanako, ya te dije que estoy bien, además quería que te fueras a dormir, has estado aquí por varios días, y no sé si has comido bien
- No tengo nada, además te traje algo – de la bolsa que traía, saco un tazón que coloco en la mesita y entrego a Hibiki-san, que al ver de qué se trataba, sus ojos se convirtieron en un par de estrellas, y la baba le escurrió – buen provecho
- Dios, gracias por la comida – en vez de usar una cuchara, se bebió la sopa, a Kanako eso le dio algo de gracia, no se imaginaba que la comida de hospital fuera tan horrible
- Cómela despacio o te atragantaras – obviamente la dulce ancianita no le prestó atención, una gotita estilo anime se resbalo por su cabeza. Pero un mal presentimiento recorrió su espina dorsal, con cuidado volteo a ver a las visitas, Matsurika seguía pasándole pañuelos a Mariya y la rubia seguía a moco tendido, eso quiere decir que el único que quedaba era…
Salto en su lugar al encontrarse con la penetrante mirada escarlata de Shizu, ¿Por qué la estaba viendo?, ¿acaso tenía algo en la cara?, se acomodó un poco el kimono, tal vez se veía muy extravagante con la ropa, tampoco es como si hubiera traído algo consigo. En cuanto le habían llamado, salió como alma que le lleva el diablo, tomo el tren y llego hasta aquí, hace tanto que no se preocupada y asustaba de esa manera
Flash-back – Hace una semana
Kanako se bajó del tren, y en el camino choco con una que otra persona, esperar a un taxi solo la haría perder el tiempo, así que a toda velocidad se encamino a la casa de Hibiki-san, tenía que ir a verla, comprobar que en verdad estaba bien y nada malo le había sucedido
Pasó calle tras calle, pero parecía que nunca llegaría, ¿Por qué iba tan lento?, sin darse cuenta se tropezó, causando un raspado en su rodilla y que sangrara, ignoro aquel dolor y con toda su fuerza se levantó, sacudiendo el polvo regresando a correr
Solo una cuadra era lo que le faltaba, respiro profundamente e hizo un último esfuerzo. Frente al edificio, no dudo en entrar y recorrer cada una de las habitaciones, nada, eso le asusto, en verdad su abuela…ella… las lágrimas no tardaron en salir
Escucho unos golpes en la puerta y secándose las lágrimas fue a abrir para encontrarse con una señora, que se sorprendió al verla
- Kanako?, ¿qué haces aquí?, donde esta Hibiki-san? – pregunto la mujer
- No lo sé… - y empezó a llorar, asustando a la mujer frente a ella
- C…cálmate Kanako… - la abrazo, pero la peli azul seguía llorando – vamos, ya paso, ya paso, te preparare un té – se llevó a Kanako, hasta su casa
La dejo esperándola en el comedor, mientras ella le preparaba un té de tila, la mujer volvió y le entrego la bebida caliente
- Gracias… - le dio un sorbo
- Y bien, que te paso?, porque eso de llorar por nada, es algo que no te creo
- Recibí una llamada… y me avisaron que mi abuela sufrió un accidente y… yo… guh… - las lágrimas salían y Kanako las seco – no estaba… y no se a donde la llevaron… no sé qué hacer Oowada-san
- Kanako… no te preocupes – dijo la mujer decidida – ahora mismo le hablare a mi cuñada – se levantó, yendo a la cocina por el teléfono
- ¿Su cuñada?
- Si, ella trabaja en el hospital – comenzó a macar el numero – en un momento te informo
- ¿Y dónde está el hospital?
- Después de la escuela secundaria, cruzando el parque, creí que lo sabias – escucho el tono de llamada – Alice!, discúlpame un momento te voy a pasar a alguien – volteo y Kanako ya no estaba –¡dios mío!
Podía divisar el hospital, ya no faltaba nada, estaría con su querida abuela. Entro hecha una maraña de presión y se acercó a una enfermera, estrujando y asustando a la pobre mujer en el proceso
Algunas enfermeras y enfermeros trataban de calmar a Kanako, pero la mujer no se dejaba, tenía que ir con su abuela, para su suerte la señora Oowada llego y calmo a la peli azul
Ya un poco más tranquila, esperaba a que la cuñada de Oowada-san le dijera sobre la condición de Hibiki-san
- Yuu-chan – ambas voltearon para encontrarse con una enfermera de no más 30 años, haciendo sonrojar desangrar un poco a Kanako, la peli azul seco su sangre y después se dio una bofetada
- Shiro, ¿qué puedes decirnos de Hibiki-san?
- No tienen de que preocuparse, ella se encuentra en perfecto estado, ahora mismo duerme por los medicamentos, y no creo que tarde en despertar
- Muchas gracias
- No hay de que, me retiro – antes de irse, Kanako le llamo – ¿sí?
- Mi nombre es Miyamae Kanako y… soy la nieta de Kurosaki Hibiki, podría llevarme hasta su habitación, quiero… estar a su lado cuando despierte – la decisión en el rostro de Kanako era impresionante, y fue suficiente para conmover a la enfermera
- Está bien, sígueme – Kanako asintió, y se despidió de Oowada-san, diciéndole que luego le informaría sobre Hibiki-san
Caminaron por el pasillo, subieron al ascensor, recorrieron de nuevo otro pasillo, y llegaron a la habitación de Hibiki-san, Kanako le agradeció y sin dudarlo, pero, con cuidado entro
Resistió el llanto y con cuidado camino hasta la cama, tan tranquila, durmiendo… lastimada, una de las personas que más ha apreciado, y ¿dónde estaba ella?, sufriendo por tonterías sin sentido, cuando lo verdaderamente importante se encontraba aquí, lo importante para ella
- Lo más importante para mi… no solo es Hibiki-san, también mi madre, mi padre, Yuzume, Miki… toda mi familia… toda…
Lo que resto del día Kanako se la pasó llorando y llorando, además de comenzar a pensar en ciertas cosas, a las cuales les daría fin en cuanto Hibiki-san estuviera mejor
Metió la mano en el bolsillo de su chamarra y extrajo aquella cajita que Hotaru le entrego anoche, no había querido dejarla por si Shizu o Matsurika lo habían escuchado, ¿Qué traería adentro?, con cuidado la destapo, esperando no encontrarse una sorpresita, sin embargo, lo único que vio era una USB, ¿para qué rayos iba a usarla?, se estiro un poco y se recostó en el sillón, lo mejor sería dormir, ya después vería que con esa cosa
Se despertó algo incomoda, dormir en un sillón sin almohada, no ha sido su más brillante idea, volteo a todos lados y se encontró con los ojos de Hibiki-san que la veían divertida…
- Buenos días Kanako-chan – saludo con una mano – no sabes que ahí para desayunar
- Hi…hibiki… abuela… guh… - sin pensárselo dos veces se acercó hasta la ancianita en cama y procurando no lastimarla, le dio un abrazo - ¡TONTA!, ¡HIBIKI, TONTA!, estaba muy asustada, creí que… me dejarías… no quiero… - con su mano buena, acaricio la cabellera de la peli azul
- Ya, ya, pequeña gran bebé, estoy bien, no sé de qué te asustas
- ¡PERO! – recibió un coscorrón – duele…
- Shh… mantente calmada… mírame, me vez, estoy viva, y estoy contigo
- De acuerdo – la volvió a abrazar – estoy tan feliz, muy feliz
Fin del flash-back
Kanako sonreía, después de eso no se despegó ni un solo momento de Hibiki-san, cosa que le molesto a la mujer.
Hibiki-san termino con su comida y le entrego el plato a Kanako
- Delicioso, aww… tomare una siestita – con cuidado se acomodó en la cama y a dormir se ha dicho
- Será mejor que salgamos de aquí – dijo Kanako, guardando el plato, acomoda la almohada de Hibiki-san y le dio un pequeño beso en la frente (acción que molesto a Shizu), deseándole buenas noches
En el pasillo, Kanako camino hasta el ascensor, mientras su abuela durmiera, iría rápido a la casa, pero la mano de Shizu la detuvo
- ¿A dónde vas? – ella no respondió, solo se soltó del agarre del rubio
- Podrían cuidar a mi abuela un momento, no tardo
- Está bien, vamos adentro Mariya-sama – asintió la rubia que ya había terminado de llorar, ambas mujeres entraron a la habitación, dejando a solas a Kanako y Shizu
La peli azul ignorando al rubio, presiono un botón para llamar al ascensor, estaba tarareando una canción cualquiera, pero los nervios seguían a flor de piel
- "Cálmate Kanako, no pienses en eso"
- "¿quieres que termine con lo que estabamos haciendo?"
- "Tranquilízate" – respiraba con dificultad y sus mejillas se sonrosaban; el ascensor se abrió y en vez de entrar a este, un par de brazos la rodearon
- ¡KANAKO-SAMA!
- ¡KYA!
- Estoy contigo, yo te cuidare a partir de hoy, me asegurare que nunca… guh… - una bolsa se estampo en la cabeza del mayordomo, dejándolo inconsciente y soltando a Kanako. La peli azul se fijó que la puerta de Hibiki-san estaba abierta y la ancianita hacia una pose de victoria, a Kanako eso le causo gracia, y eso que había lanzado con la izquierda
- Justo en el blanco, felicidades Hibiki-sama
- Jojojo… Kanako-chan ven un momento – la peli azul entro de nuevo a la habitación – me das la bolsa – ella obedeció – muchas gracias, ahora sí, Matsurika-san ponla a dormir
- ¡¿QUE?!
- A la orden – un buen golpe en la nuca fue suficiente para mandarla al mundo de los sueños
- Muchas gracias, Shizu-kun, llévatela a la casa, tiene que dormir y comer
- Y yo la tengo que llevar porque…
- Porque si tú no lo haces, estoy muy segura que a Shinouji-kun no le molestaría – a Shizu le dio un pequeño tic en el ojo, se acercó a la inconsciente Kanako y la cargo en su espalda – eres tan amable
- Claro… claro… - salió de la habitación y Mariya la cerró. Ya solas las tres mujeres, Mariya y Hibiki-san rieron y Matsurika anotaba unas cosas
Caminaba y caminaba, pero parecía que no llegaba a la casa, y no es que le molestara recorrer largas distancias, pero hacerlo, mientras carga un saco de peso muerto, era simplemente la proeza más grande de su vida
Llego al edificio, abrió la puerta (para su suerte se encontraba sin cerrojo) y entro, buscando la habitación de la peli azul, en cuanto la encontró, entro y dejo caer a la mujer en el futon, dio me día vuelta y salió
- Cerda estúpida
Recorría un largo pasillo cubierto solo por una oscuridad tan profunda que no sabía dónde inicio y hasta donde terminara, choco con algo parecido a una puerta, se sobo la frente y abrió la dichosa puerta, solo para ser cegada por una luz, despacio abrió sus parpados, ahora estaba en otro lugar, pero esta vez veía claramente que la rodeaba y usaba, un precioso vestido azul de fiesta, se rasco la cabeza, no entendía nada, vio otra puerta frente a ella y con decisión la abrió
Escucho campanas y aplausos ¿Dónde estaba?, vio a un montón de gente, ¿acaso era una celebración?, una persona dijo "felicidades a los novios"
- Seguro es la boda de Mariya-san, se ha de ver preciosa con vestido blanco – pidió permiso y salió del mar de gente, pero al ver a la reciente pareja, en vez de una sonrisa, era tristeza lo que se plasmaba en su rostro
Sintió que algo se rompía dentro ¿Qué era eso?, vio que su hermana se le acercaba, ¿Cómo debía actuar?
- ¡Kanako-neechan!, me alegra tanto que pudieras venir
- Si… este… felicidades
- Gracias, todo te lo debo a ti – Kanako no lo comprendió – ¿no te acuerdas? – la peli azul negó – que le vamos a hacer, bueno, en resumen con tu ayuda pude convencer a Shizu de mi embarazo, sino hubiera sido por tu apoyo esto no se habría hecho realidad, y ahora soy Shidou Miki y espero al primogénito de Shizu – la castaña sonreía de oreja a oreja, para finalmente abrazar a su hermana – lo perdiste para siempre – los ojos de Kanako se dilataron – aún tengo unos pendientes que arreglar, pero… te espero en la fiesta, hasta luego nee-chan
La mente de Kanako se encontraba hecha una maraña de dudas, ¿Cuándo paso?, trataba de recordar, pero estaba en blanca, nada, quizás un paseo le ayude, nadie notaria su falta en la fiesta
"Querida madre en el cielo, hoy es el día más importante en la vida de Miki, y simplemente, no puedo estar feliz, ni siquiera sé que palabras decirle a mi hermana, me siento tan rara"
Se detuvo cerca de una fuente y con una mano sostuvo su cabeza, debía tranquilizarse, tomarlo con calma, todo debía tener una respuesta lógica
- ¿Qué haces aquí? – esa voz sorprendió a Kanako – y bien?, recuerda que hoy es un día realmente importante para tu hermana, y estas aquí perdiendo el tiempo
- Yo… bueno, solo quería caminar un poco
- Eres tan torpe, que de seguro te hubieras perdido, anda vamos, que de seguro Miki se preocupara por ti
- P… por… ¿Por qué te casaste con mi hermana?
- Ah?, pero que tontería se te ha ocurrido decir, tu cerebro es tan diminuto que no retiene información, te recuerdo que ella está embarazada y me ama, ¿quieres otra razón? – Kanako no respondió – suficiente, me voy
- Espera, tú habías dicho que… que… me querías
- Si, lo dije, pero eso está en el pasado, porque esperar a una mujer que simplemente no resiste la presencia de los hombres, no hay sentido en eso, además Miki es la mujer perfecta no crees, me ama y tendrá a nuestro bebé, - Kanako agacho la mirada – nos vemos en la fiesta Kanako – se alejó de la peli azul, quien resistía las ganas de querer llorar, levanto la vista sin encontrar señal del rubio
- Shizu idiota… ¡¿POR QUÉ NO ENTIENDES MIS SENTIMIENTOS?!
Abrió los ojos y se levantó muy agitada, pasó una mano por su frente, quitándose algunas gotas de sudor, un sueño… solo había sido un sueño
Se paró del futon y camino algunos metros…
- ¡Gya!, ¿Qué hago aquí? – empezó a correr cómicamente por la habitación, moviendo sus brazos de arriba hacia abajo
- Ya despertaste – se detuvo y volvió a gritar del susto – cierra la boca, cerda – le arrojo una almohada, haciéndola caer – tarada
- ¿P…porque… estas aquí?
- Kurosaki-san, me pidió traerte, si quieres reclamarle a alguien, reclámale a tu abuela que se preocupa por una chica como tú
- Guh… ya entendí…
- Estúpida – Kanako inflo sus mejillas en una expresión muy graciosa, haciendo reír al rubio
- ¿D…de que te ríes? – pregunto sonrojada y molesta –"¿Por qué rayos me pongo nerviosa?"
- Me rio de tu estupidez, y no es mi culpa que te pongas nerviosa al ver a un hombre tan atractivo como yo
- C…cállate… no digas tonterías… - se levantó y sacudió la ropa, acercándose a la salida de la habitación – voy a llamar a mi abuela, déjame pasar – el rubio se hizo a un lado y como rayo Kanako salió, busco el teléfono y marco rápidamente
Espero el tono y a que respondieran del otro lado de la línea, para su suerte así fue
- ¿Quién habla?
- Matsurika-san?, ¿Qué haces con el teléfono de mi abuela?
- Ahora mismo Hibiki-sama no puede responder, nos encontramos en una batalla decisiva
- ¿Una batalla?
- Así es, el póker es un verdadero reto, y más si apostamos algunas joyas de valor incalculable, colgare, es mi turno de sacar
- No, espera, espera, por lo menos pásamela
- Está bien, pero esto le costara
- Claro, claro, solo dale el teléfono
- Kanako-chan, ¿Qué se te ofrece?, ahora mismo estoy en un asunto realmente importante, debo derrotar en menos de una jugada a Matsurika-san
- Si, si, entiendo, ¿cómo te sientes?, ¿debo ir contigo?, cuidarte…
- Cálmate, estoy perfecta, ya sabes que dentro de poco saldré del hospital y a casa, esta noche duerme profundamente y come bien, me lo prometes
- Si, está bien, iré mañana, descansa abuela – del otro lado de la línea se cortó la llamada y Kanako respiro profundamente y colgó el teléfono, sentándose en el suelo, provocando que el kimono se le subiera un poco y se aflojara dejando un pequeño escote, pero ella obviamente no lo noto, hasta que Shizu se lo aclaro
- ¿Quieres que termine con lo que estábamos haciendo en el otro día? – Kanako se levantó asustada y arreglo su kimono – ¿eso es un no?
- Obviamente, voy a tomar un baño
- ¿Quieres que te talle la espalda?
- ¡NI LOCA! – grito, abrazándose así misma – yo me voy – corrió de largo, encerrándose en el baño y poniendo el seguro – estoy a salvo
Con mucho cuidado, pego el oído a la puerta y se concentró en cualquier ruido sospechoso, pero nada, soltó un pequeño suspiro y con la ropa en mano salió, corriendo directo a su cuarto, cerro con seguro
- Lindo atuendo – se giró asustada, ahí recostada en su futon estaba Shizu – creí que tardarías mas
- ¿Q…que… estas… haciendo aquí?, yo… yo… - trato de abrir la puerta, jalaba una y otra vez la puerta – diablos… abre, abre
- Está bien cerrada, a que si – trato de alejarse, pero el rubio impedía su paso – K-a-n-a-k-o-c-h-a-n – ella se giró, no había escapatoria, se apretó contra la puerta – solo que traes puesto algo que tapa mucho
- Lárgate… sal de mi cuarto, de mi casa, de mi vid… hmmm… - un beso, suficiente para hacerla callar, puso sus manos en el pecho del rubio, tratando de alejarlo, lo único que lograba era pegarse más a su cuerpo, haciendo que la toalla se le comenzara a resbalar, cosa que no pasó desapercibida para ambos, Kanako hizo lo posible por impedir su descenso, en cambio el rubio jalaba la tela – deja… pervertido…
- Te dije que esta cosa,- jalo la toalla – tapa mucho y no lo necesitas
- C…claro que la necesito… tú déjala
- No – y volvió a besar a la peli azul, con lo cual pudo distraerla y jalar por completo la toalla, y Kanako al darse cuenta se cubrió con el kimono que traía en mano, sentándose en el piso y haciéndose bolita
- T…te odio… eres un pervertido y violador, además yo…
- Dame ese kimono – Kanako negó y se pegó más la ropa – Kanako…
- ¡NO!, vete, lárgate, desaparece de una vez de mi vida, ¿Qué ganas lastimándome de esta manera?
- Eres tan torpe – se agacho hasta quedar a la misma altura – deberías de prestar más atención a tu alrededor
- ¿Prestar más atención a mí alrededor?, ¿qué rayos significa eso? – en vez de responderle, la cargo al estilo nupcial, solo para dejarla caer en el futon – gya… auxilio
- No seas llorona – dijo ya encima de ella
- ¿Llorona?, no lo soy, tú eres un odioso, pervertido y acosador – dijo molesta, tratando de intimidar al rubio, pero lo único que consiguió fue que este comenzara a reír, y eso no era una buena señal – ¿de qué te ríes? – él no respondió , solo se acercó al cuello de la mujer, repartiendo a diestra y siniestra unos cuantos besos, haciéndola temblar – kya… quítate de encima
- Esto resulta inesperado – dijo separándose un poco del cuello de la mujer – una plebeya como tú con una piel tan tersa sí que es gracioso – Kanako con las manos libres lo abofeteo, esta vez no iba a permitir que le hiciera lo mismo, no de nuevo
- ¡SUFICIENTE!, ahora mismo quiero una explicación, ¿Por qué me estas tratando así?
- Te trato de la misma manera que siempre, estas bastante confundida, te excita tanto mi presencia que no sabes ni lo que dices – Kanako se sonrojo ante eso, ya que tenía algo de, verdad
- No, eso no es cierto y… no trates de confundirme, por una vez en la vida tómame enserio
- Como estas vestida, ¿no crees que es algo imposible,? pero en realidad ni siquiera traes ropa interior
- ¿Y de quien crees que es la culpa?, a penas entro a mi habitación y un demonio lujurioso me ataca sin oportunidad de defenderme – le dijo, inflando sus mejillas de nuevo – y… achu… - le estornudo en la cara, haciendo que el rubio se quitara para limpiarse los rastros de saliva, aprovechando la oportunidad Kanako se levantó, pero las piernas no le respondían como ella quisiera, a penas siquiera estuvo de pie, Shizu la abrazo por la espalda - ¡KYA!, sálvenme – se escuchó el timbre de la casa y una pequeña esperanza se abrió para Kanako – AUXI… - le tapó la boca
- Tú qué haces cualquier ruidito y yo te violare por detrás, entendido – el tono de voz del rubio sonaba no amenazante sino lujurioso, ella asintió nerviosa – iré a ver quién es, tu estate callada – soltó a Kanako y salió de la habitación.
Saliendo del shock del momento, Kanako fue en busca de su ropa, no podía seguir en las mismas condiciones, era una situación peligrosa y por tanto debía estar algo protegida
Abrió la puerta encontrándose con una mujer, la cual estaba bastante sorprendida
- Buenas noches – saludo el rubio
- Buenas noches, mi nombre es Oowada Yuu, disculpe la indiscreción pero ¿Quién es usted?
- Shidou Shizu, ¿se le ofrece algo?
- Shidou?, tu eres el novio de Kanako – los ojos de la mujer brillaban emocionados y Shizu se golpeaba mentalmente por su absurda mentira, la próxima vez diría que era el hijo perdido de Hibiki-san – cielos, realmente eres muy atractivo, seguro que sus hijos serán realmente adorables, jejeje – a Shizu le estaba dando un tic, que mujer tan molesta – cambiando de tema, le traje a Kanako la cena, espero que sea suficiente para ambos – le entrego la bolsa – me retiro, cuida de Kanako, ahora mismo necesita de todo el apoyo posible, y aún más por tu parte, hasta luego Shidou-san – se despidió y Shizu cerró la puerta, yendo a la cocina a dejar la bolsa que Oowada-san le trajo a Kanako
- Eso fue realmente ridículo
- ¿Qué es ridículo? – Kanako estaba en la puerta de la cocina, y muy molesta – ¿el hecho de decir que eres mi novio o tal vez intentar violarme sin consideración?
- Lo de decir que soy tu novio solo fue para ver a Hibiki-san, y lo de violarte, hasta hace un rato no parecía que te molestara – las mejillas de Kanako se colorearon – bueno, ya que nos interrumpieron, seria genial seguir donde nos quedamos, - ella agacho la mirada, estaba molesta y avergonzada, y este hombre solo jugaba con su persona – iré a dar una vuelta, la cena es suficiente para ti – salió de la cocina, pero la peli azul lo tomo de la mano – ¿y ahora qué?
- Piensas irte así como así, te aprovechas de mí, y no solo hoy, también lo hiciste en tu casa y además – trago saliva y dijo muy nerviosa – tú… te… te… me declaraste, ¿a qué se debe eso?, ¿se trata de una nueva forma de torturarme psicológicamente?
- Realmente todo te lo tengo que explicar con peras y manzanas – se soltó del agarre de la mujer y la tomo por los hombros – mírame a los ojos – ella obedeció y Shizu inhalo y exhalo – yo Shidou Shizu en pleno uso de mis facultades mentales, te amo Miyamae Kanako – dos cosas eran seguras, ella estaba avergonzada y a punto de caerse para el suelo – estas satisfecha con la respuesta, - ella no respondió – oe, oe, te estoy hablando – la movió de un lado a otro – vaya quedaste en shock, que se le va a hacer – soltó a la mujer y salió de la casa
- Te amo Miyamae Kanako… te amo… - regresando del shock, busco al rubio, pero ni señal de este – ¿a donde se fue? – camino por toda la casa, y salió al jardín, y si fue más lejos, él no conocía la ciudad seguro se perdería, preocupada fue a buscarlo
Camino unas cuantas cuadras, volteando de un lado a otro, ¿Qué tanto había caminado?
Los pies le mataban, llego hasta el parque y se detuvo a descansar en una de las bancas
- Esto se considera acoso por si no lo sabias – a su lado estaba el rubio – realmente te gusto mucho, ¿verdad?
- Ah… obvio no, salí para dar un paseo, y que no encontráramos aquí se trata tratado de una simple coincidencia
- Claro – se estiro en la banca
- Shizu… - se irguió, colocándose delante del rubio – lamento mucho esto, pero – hizo una reverencia – no puedo aceptar tus sentimientos, no estoy preparada para esto – la jalo del brazo, haciéndola caer en su regazo – que… hey… estamos en un parque…
- Crees que me interesa lo que dices – la beso rápidamente, separándose despacio – yo solo tomo lo que es mío y tú eres mía, desde hace mucho tiempo
- No soy tuya, y entiende que no me gustas
- ¿Cómo estas tan segura? -
- Porque no me he acostado contigo, por eso, además, tú estabas saliendo con Miki, y siempre me has odiado, y tampoco es como que de un momento a otro yo hable sobre mis sentimientos por ti, estoy muy confundida, y tú no eres de ayuda – Shizu acariciaba la espalda de Kanako – que estas…
- Tendré que ayudarte a tomar una decisión, no dejare que nadie más te tenga – ella trago saliva, la mirada del rubio se veía muy decidida.
Levantándose de la banca, cargo a la peli azul, que se asustó, y ¿ahora que iba a pasar?, no que hablando todo se soluciona
- Shizu… por favor seamos razonables, tú realmente no quieres ayudarme a decidir
- Tranquila Kanako-chan – le regalo una cálida sonrisa – no te hare daño, todo estará bien
- ¿Bien?, como va a estar bien que…
- Kanako-san? – la mencionada se sorprendió, no pensó que se la encontraría de nuevo y menos en esa situación – cuanto tiempo de no verla, pero… ¿interrumpo algo?
- No, no, que va Julian-sensei, vera él es… es…
- Soy su novio, Shidou Shizu, un gusto conocerla, es amiga de mi Kanako? – pregunto amablemente el rubio, engañando a Julian-san
- Es una verdadera sorpresa, no sabía que tuvieras un novio Kanako-san
- "ni yo" – dijo en su mente la pobre peli azul
- Hemos estado saliendo desde hace unos meses, para ser precisos cuando llego a Ame no Kisaki, ahora mismo la estoy llevando a casa, porque se lastimo un pie, estoy seguro que no es nada serio, pero no me gusta verla lastimada
- Oh… comprendo, ha sido un gusto conocerte Shidou-san, y verte de nuevo Kanako-chan, nos vemos luego – se despidió, dejando solos a la feliz pareja
En el hospital tres mujeres jugaban cartas, y quien iba ganando era Matsurika, Mariya ya estaba aburrida y Hibiki-san reía diabólicamente, su triunfo se encontraba en la siguiente carta
Y Rindou, saltaba de un lado a otro, tratando de soltarse de la silla a la que su hermana, amablemente lo había sujetado, para que no saliera corriendo detrás de Kanako
- ¿Crees que Kana-chan, este bien?
- No se preocupe Mariya-sama, para mañana mismo ella ya será su cuñada
- Pero…
- Relájate Shidou-san, no creo que tu hermano le haga algo malo a mi querida Kanako – respondió Hibiki-san, bajando sus cartas y ganando la partida – parece que todo ira muy bien ahora
- Eso espero, no quiero que Kana-chan, termine lastimada
Regresando con Kanako, tenía una escoba en mano, usándola como arma contra el rubio
- Esto es estúpido
- Vamos a hablar, y dejar las cosas bien, bien claras – el rubio asintió, esto era una verdadera pérdida de tiempo – yo te gusto – Shizu asintió – ¿desde cuándo? Y ¿por qué?
- No es de tu incumbencia
- Majadero, ¿Por qué hiciste a Miki tu novia?
- Para darte una lección, tratar de besar a Rindou y en mi casa, es la tontería más grande que has hecho – Kanako rio bajito, y después soltó una carcajada – ¿qué te hace gracia?
- Jajaja, no puedo creerlo, tú… estas celoso… épico… el gran Shizu, celoso, no me lo creo
- No estoy celoso
- Jajaja, claro, como no, y yo soy miss universo
- Ya quisieras serlo – Kanako le dirigió una mirada de molestia – ¿y eso era todo, o algo más?
- ¿Por qué trataste de violarme en tu cuarto? – una pregunta directa, una que Kanako quería saber y una que Shizu le molestaba – ¿y bien?
- ¿Aun amas a Tsukiyomi Axel?, – ella bajo la escoba y negó – entonces, que te impide el salir conmigo?, él también es un hombre como yo
- Yo lo quise por mucho tiempo, no era realmente un sentimiento tan fuerte, pero si podía considerarlo como algo romántico, y por ti… no estoy segura, sin embargo, ahora mismo no deseo formalizar una relación contigo, por eso entiéndeme, es todo lo que te pido, dame tiempo
- Tiempo?, eso es lo que ya te he dado, y mucho, y no te daré mas, quiero una respuesta
- Bueno… hasta que regrese a Ame no Kisaki la tendrás, cuando Hibiki-san este mejor, te lo diré, antes no
- Okey – extendió la mano – será un trato, vamos, no te voy a comer – desconfiada se acercó al rubio y tomo su mano, recibiendo un ligero apretón, aun con las manos tomadas, Shizu le dio un beso en los nudillos, como todo un caballero – esperare ansioso tu respuesta – ella asintió, con la cara roja, soltó su mano y se dirigió a la puerta – me regreso a Ame no Kisaki, mañana que vayas a ver a Kurosaki-san, avísale a mi hermana, para que no se preocupe, nos vemos, Kanako
Salió de la casa, dejando a Kanako, ahora sí, ya no había vuelta de hoja, ¿Por qué le tenía que pasar esto?
Fue a su habitación y se recostó en el futon, olía bien… como Shizu. Se levantó y golpeó contra el suelo, que rayos estaba pensando
Primero su raro sueño, luego el acoso y ahora un trato, los dioses debían de odiarla, ¿Qué pecado pudo haber cometido, para recibir este castigo?
"Querida madre en el cielo, hoy me han pasado un montón de cosas, algunas que prefiero mejor no contarte, por lo horribles y traumáticas que son, pero… lo único que creo es que… he empezado a desarrollar un pequeño sentimiento romántico para con Shizu… pero quizás no lo sea, no entiendo nada, mamá ayúdame, por favor"
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Otra semana había pasado, y Kanako llevaba a Hibiki-san a su habitación, de alguna extraña manera convencieron al médico de dejarla volver a su casa, para Kanako fue muy sospechoso, pero no le tomo importancia, tenía a su abuela de regreso y eso era lo único importante
Dejándola en la cama, Kanako salió de la habitación, debía de acompañar a Mariya y Matsurika hasta la estación del tren, Rindou se quedaría con Kanako para ayudarla con Hibiki-san (aunque claro Kanako no estaba convencida del todo)
En la estación, Mariya no quería dejar sola a Kanako, era demasiado peligroso, aun así, ella le prometió que todo iría bien
- Pero Kana-chan
- Mariya-sama, andando, o el tren se ira sin nosotras – dijo Matsurika, jalando a la rubia de un pie, y aun así no se soltaba de la peli azul – suéltese
- No, no, no, Kana-chan, no dejes que me lleve – se abrazaba más fuerte a la peli azul – no, quiero quedarme contigo – y Matsurika recurrió a su arma más letal, el cosquillas 2000 – ajajaja – y se alejó de la peli azul – no… ajajaja… Matsurika… ajajaja – se cargó a la rubia en la espalda, despidiéndose de Kanako y Rindou
El mayordomo se acercó despacio a Kanako, susurrándole al odio, asustando a la pobre mujer, que salió corriendo directo de regreso a su casa
- Se me escapo, de nuevo
Ya en casa, respiraba agitadamente, no era una buena idea después de todo, estar a solas con un hombre es muy peligroso, fue a la cocina, debía beber agua y mucha, tanto correr la dejo agotada
La noche llego y con ello una rica cena, después de terminar de comer, fue a la habitación de su abuela a llevarle la cena
- Gracias Kanako-chan
- De nada, di ah… - Hibiki-san negó – anda, no puedes hacerlo sola, aun estas usando el cabestrillo, y lo estas usando en el derecho
- Ya veo, crees que tu dulce abuela es una inútil y patética mujer que no puede hacer nada, por tener un poco roto el brazo – dijo deprimida, mientras un reflector la alumbraba – bien Kanako-chan, te demostrare lo contrario, pásame esas agujas de coser – Kanako jalo las agujas de la bola de estambre y se las extendió a su abuela – observa esto – la peli azul asintió. Con la mano izquierda, Hibiki-san arrojo las agujas a una parte cualquiera de la habitación, dejándolas bien clavadas, Kanako se asombró ante esto – espera un momento y mira bien donde cayeron las agujas – y así lo hizo, lo que vio fue como la pared se despegaba y un pálido Rindou, caí desmayado
- Rindou-san?
- Jajaja, jovencito aun te faltan siglos como para engañar a esta anciana – tomo una cucharada de la comida – Kanako, sácalo mientras aun esta desmayado
- Si… - con cuidado de no despertarlo lo tomo de las piernas y lo arrastro, dejando sola a Hibiki-san
- Ese muchacho es demasiado terco, ojala lo hubiera conocido cuando era joven, bueno, que se le va a hacer – siguió comiendo
Fuera de la habitación, Kanako trataba de despertar a Rindou, intento de todo, lo abofeteo, lo zapeo, le dio con un matamoscas en la cara, solo esperaba que no se hubiera muerto del susto, fue por una garrafa de agua y se la tiro toda y con eso se despertó
- Que… sigo vivo – se revisó de pies a cabeza – estoy completo, que alivio
- Sí, pero, ¿que estabas haciendo escondido en la habitación de mi abuela?
- Solo me aseguraba de que Hibiki-sama estuviera bien
- ¿Y no sería más fácil que solo llegues y preguntes?
- Pues… esa también es buena idea – Kanako casi se cae de espaldas – quizás y lo haga
- Claro, claro – regreso a la habitación. Agradecía que Rindou fuera más calmado que Shizu… - "maldición, ¿porque tenía que acordarme?"
- ¿Te sucede algo? – Kanako se sorprendió, debía cambiar de actitud, no podía preocupar a su abuela
- No, no, estoy bien, jejeje, ya terminaste de comer – recogió los platos – vuelvo enseguida
- Si hay algo que te molesta no dudes en decírmelo, puedes confiar en mi – y con esas simples palabras fue más que suficiente para hacer llorar a Kanako y que abrazar a su abuela – Kanako…
- Es que*sniff*yo no sé… no sé si quiero a Shizu*sniff*
- Oh…mi niña… - acaricio la cabellera de la mujer – calma, clama…
La mujer se quedó dormida en el regazo de Hibiki-san, con las lágrimas secas y las mejillas algo rojas. Hibiki-san seguía acariciando la cabellera de Kanako, tratando de calmarla, al final quien termino cuidando a alguien fue ella y no Kanako
- ¿Se durmió?
-Si, han sido demasiadas presiones, me sorprende que sea tan resistente – giro su vista encontrándose con el mayordomo – llévala a su cuarto y no le hagas nada raro
- Ya se – cargo a la mujer , saliendo de la habitación – buenas noches, Hibiki-sama
- Buenas noches Shinouji-kun
Con cuidado deposito el cuerpo de la peli azul en el futon, cubriéndola con las mantas, la vio unos minutos y salió, no la dejaría en manos de Shizu
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Desde el techo admiraba el paisaje nocturno, tres días más, y aun no se le ocurría una respuesta, y tampoco quería dar una, tanta presión, en que líos se había metido, y ella por querer aclarar las cosas, las enredo más
- Me alegra mucho no haber estudiado para abogada, seguro que perdía en cada caso que me dieran
- No este tan segura Kanako-sama
- Rindou-san?, ¿quién esta con mi abuela? – pregunto preocupada y molesta
- Tranquila, se quedó con Oowada-sama – Kanako se relajó, recargándose en la barandilla – ¿estas preocupada?
- Por mi abuela, un poco, pero sé que ella está aquí y mientras pueda verla sonreír, eso es suficiente para mi
- No me refería a Hibiki-sama – Kanako no comprendió- le pregunto, por lo que hablo con Shizu-sama – ella se asustó, ¿lo sabía? – si la amenazo, yo la protegeré, conmigo estar a salvo, no tendrá nada de que temer – la decisión en la mirada de Rindou era muy grande, y realmente era algo que Kanako no había visto, desde hace tiempo
- Agradezco tu preocupación, pero, yo sola puedo encargarme de ello, además hay otra cosa que tengo que decirte – vio directo a los ojos a Rindou, respiro profundo y con mucho tacto, dijo – lo lamento, pero no puedo corresponder tus sentimientos, eres una gran persona, y te has ganado mi aprecio y admiración, discúlpame – hizo una reverencia
- Al final has elegido a Shizu-sama, ¿verdad?
- No, yo…
- Lo entiendo, solo era cuestión de tiempo, que se le va a hacer
- Rindou-san…
- Bueno, creo que regresare a casa, seguro que Shizu-sama tiene un montón de trabajo atrasado – Kanako intento detenerlo, pero al hacerlo, el hombre le dio un abrazo – realmente te quiero – ella no dijo nada, solo respondió la muestra de afecto del hombre - te cuidara, por si te hace algo
- Gracias… - soltó a la mujer, y le dio un beso en la mejilla
- Nos vemos, Kanako-sama – se despidió, dejando a la mujer sola, pero esto era lo correcto, lo era…
En la entrada lo esperaba Hibiki-san
- ¿Las cosas no resultaron como pensabas?
- Jejeje, no, al final él me gano
- ¿Y eso te molesta? – pregunto seriamente
- No, ya me lo esperaba, aun así quería esforzarme, ver si podía hacer cambiar los sentimientos de Kanako-sama
- Te falto más empeño muchacho, ahora todo depende de Kanako y que Shizu no la riegue como siempre
- Jajaja, que vocabulario, Hibiki-sama
- ¿Qué?, así hablan los jóvenes de hoy en día, hay que ponerse en onda o algo así
- Jajaja, ya lo creo – tomo sus maletas – espero verla pronto Hibiki-sama
- Y me veras, en la boda de Kanako – Rindou asintió y salió de la casa, rumbo a la estación – achu… iré a prepárame un té, hace frio
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- ¡KANAKO, tienes una llamada! – la peli azul entro a la casa. Hibiki-san le entrego el teléfono, esperando no fueran malas noticias
- ¿Quién llama?
- Mucho tiempo de no hablar, onee-chan
- Miki?, ¿que… que sucede?
- Me han dicho que no estás en Ame no Kisaki, y sabes quiero que conversemos una vez más, mis vacaciones comenzaron ayer, así que, ábreme la puerta
- ¿He? – se escucharon unos golpecitos en la puerta y Hibiki-san (con ayudo de su bastón), fue abrirla, encontrándose con la castaña – Miki…
- Hola, Kanako-neechan, ¿cómo has estado?
Ambas mujeres se encontraban sentadas, una frente a la otra, y Hibiki-san las observaba desde la cocina
- ¿Y bien? – pregunto seria la peli azul
- Que delicioso té, y una casa preciosa, se puede sentir el aire tan familiar del lugar – a Kanako le dio un tic en el ojo, la estaba ignorando ¿o era su imaginación? – ¿decías algo? – Kanako se cayó de espaldas - ¿estás bien, Kanako?
- Si… estoy bien – se sobo la cabeza – Miki, de que quieres hablarme, te escucho
- Ah sí, lo había olvidado – se levantó de su lugar, acercándose a Kanako, solo para abrazarla – lo lamento, neechan
- ¿Que? – se soltó del abrazo y verifico que su hermana no tuviera fiebre – no estarás alucinando
- Kanako… no digas eso, realmente me estoy disculpando por todo, no fue correcto, así no debía de actuar, tú eres mi hermana, y no por un hombre voy a perder a mi hermana
- Miki…
- Kanako… - y ambas mujeres se pusieron a llorar, típica escena de telenovela. Kanako tenía corazón de pollo y más cuando se trata de su hermana o de una mujer. El sonido de una cámara hizo que ambas se separaran
- Abuela…
- Es para la posteridad, imagínate cuando tus hijos la vean, será tan lindo – Kanako inflo sus mejillas en una expresión muy graciosa, y en ese momento Miki tomo la palabra
- Neechan, ¿desde cuándo tenemos otra abuela? – pregunto confundida Miki
- Si, había olvidado presentártela – poniéndose a un lado de Hibiki-san, se la presento – ella es Kurosaki Hibiki, la casera de este edificio, y una persona importante para mí, le he tomado mucho cariño, por eso la llamo abuela
- Yo también te quiero mucho, Kanako – abrazo a la peli azul
- Ya entiendo… eso es muy interesante, también podría llamarle abuela, Kurosaki-san
- Si, entre más lindas nietas, más lindos bisnietos tendré
La noche llego y Kanako estaba en aquella habitación que había rentado hace un año, espero mucho tiempo por revisar aquella USB que Hotaru le entrego. Haciendo uso de una computadora inserto la dichosa pieza, encontrándose con un video, coloco unos audífonos, si esto era un tema que solo ella debía escuchar así seria
Miyamae Kanako-san, al escuchar esta información, he violado una promesa que tengo con Mariya-chan, pero me veo en la necesidad de hacer mi buena acción del día. – la imagen desapareció unos momentos y re-apareció junto con unas cajas – hola de nuevo, como te puedes dar cuenta detrás de mí, bueno a un lado están algunas evidencias, te preguntas de quien o de que son, estos papeles, fotografías y de mas, son lo que pude rescatar del anterior detective que Shizu contrato para seguirte – en este punto Kanako experimentos dos sentimientos, sorpresa y furia – ya sé que estarás pesando, ¿Qué derecho tiene de meterse en mi vida?, te pido calma y paciencia, él lo hizo porque se preocupa por ti, de una manera muy rara, pero según Mariya-chan así es él, y trato de entenderlo, creo…
Ejem… que otra cosa… creo que eso es todo, si tienes alguna duda, puedes preguntarme mi teléfono siempre esta encendido, además que es una línea muy segura, nadie la intervendrá o nos molestara, me despido – la pantalla se puso negra… y por la mente de Kanako una sola idea rondaba… Shidou Shizu le debía una explicación
Cerró la computadora, y extrajo la USB, debía salir ahora mismo, así llegaría mañana temprano, además no había clases, por ser domingo. Llego a la casa de Hibiki-san, entro a su habitación, y con cuidado de no despertar a Miki, tomo algo de dinero y salió, iría a Ame no Kisaki y le daría la maldita respuesta, pero… ¿Hibiki-san se quedaría sola?
No podía largarse sin una explicación, tomar todo a la ligera, su abuela aún seguía delicada y la cuidaría hasta que se recuperara
- Si te vas ahora alcanzaras el tren – ella se sorprendió, ¿no estaba durmiendo? – no me veas así, como tu abuela debo velar por tu bien
- Bien?, ahora mismo estas lastimada, no, no, me quedare, es una mala idea
- Kanako… si quieres aclarar tus sentimientos, es mejor que vayas directo a la raíz del problema
- Pero…
- Kanako-neechan… yo me quedare a cuidarle – dijo Miki medio dormida – vete ya, y nos llamas cuando llegues
- Miki…
- Anda, anda – Kanako asintió, y salió de la casa cual rayo – que rápida… - estiro su cuerpo – ¿quiere un té?
- Claro, además podremos conversar, ahora que Kanako no está – Miki asintió
Sentadas una frente a la otra, bebían un poco de té
- ¿Y qué quería decirme? – pregunto Miki
- Matsurika-san me hizo una visita hace algunos días, y me comento que tú habías estado saliendo con Shizu-kun – Miki asintió – y también que te peleaste con Kanako, por una carta, y que tú le dijiste estar embarazada de Shizu, me explicarías para entenderlo
- Claro – dejo la taza en la mesa – por donde empiezo… he querido a Shizu desde que era pequeña, antes de que mi hermana saliera de Ame no Kisaki me inscribí en la escuela, pasaron los años y fui a tratar de convencerlo de salir conmigo, se negó por completo, ese mismo día lo volví a intentar y se negó, me invito a comer, ya que Kanako se estaba quedando en su casa, cuando llegamos, todo paso muy rápido, Rindou y mi hermana juntos y de repente me convertí en la novia de Shizu, eso realmente me hizo feliz.
- Pero… el día de la excursión en las montañas, él, termino conmigo, realmente me moleste, pero también me puse a pensar que… mis acciones fueron erróneas, concentrarme tanto en una persona, olvidando quien estaba en verdadero peligro. Mi hermana dormía y la fui a ver, me disculpe y volví a mi habitación, le escribí una carta, pero cuando se la fui a entregar, Matsurika-san me detuvo – bebió un poco de té – y me cambio la carta, dijo que de esa manera ayudaría a Shizu y Kanako a estar juntos, pero no me imagine que la carta escrita por ella dijera todo eso, realmente vergonzoso – se cubrió la cara, para que no se viera su sonrojo
- También me dijo, que había sido una venganza, ¿también es mentira? – pregunto curiosa Hibiki-san
- Si, en realidad, ella me dijo que todo era parte del plan, además que Shizu estaba monitoreando la llamada, y ella lo hizo a propósito. Es toda una mente maestra para eso
- Ya lo creo… hizo que Kanako se asustara de verdad
- No se lastimo, tanto, ¿o si?
- Bueno, solo iba a fingir que me quebraba un brazo, pero, ella me dijo, no es suficiente y me arrojo dos balones, hasta que me vi lo suficientemente deplorable – a Miki le dio un tic en el ojo, de verdad que Matsurika se iba a los extremos
- ¿Y no le duele nada?
- No, aun soy joven solo tengo 76, estoy en la flor de mi juventud, ajaja, auch… - se sobo el brazo – pero bueno, ahora debo esperar por Kanako
- Ya lo creo, ¿quiere un poco más de té, socia en el crimen?
- Claro que sí, socia Miki, ajajaja
Bajo del tren, y salió de la estación, deteniendo un taxi. Jugaba nerviosamente con sus manos, quizás se había precipitado un poco
Llegaron a la zona, se bajó y pago al conductor. Respiro profundamente y entro, con paso decidido camino, hasta encontrarse con el edificio escolar, trago saliva y entro, para su suerte aun no llegaban todos. Frente a la puerta, dio unos leves y temblorosos golpes, esperando el pase de entrada, que no tardó en llegar. Abrió la puerta, encontrándose directo con el rubio, que al verla sonrió lascivamente, poniendo de nervios a Kanako, ella negó y cerró la puerta
- Creí que tardarías más en venir, te escucho – apoyo un cado en el escritorio, para poyar su cabeza
- Mi respuesta es… no…
- ¿No qué?
- No quiero tener nada que ver contigo, más allá del trabajo… - Shizu frunció el ceño
- Es por culpa de Rindou – ella negó – seguro que ese tipejo te volvió a buscar
- No, no y no… esta es mi decisión, yo no te quiero y nunca te querré, así de simple, y ya me voy
- Fue ese traidor de Hotaru – la sorpresa en el rostro de Kanako, era enorme – no debía confiarle algo tan delicado como eso
- Tú… pero él me dijo que… se lo había prometido a Mariya…
- Exacto… a Mariya… no se dé qué te sorprendes, además ese tipo estuvo molestando por mucho tiempo con mi hermana, y no me quedo de otra que dejar que la cortejara, será un cuñado molesto
- Me espiaste y vendiste a tu hermana, ¿eres alguna especie de enfermo?
- Primera yo no vendí a mi hermana, le di permiso para salir con ella, además ella sabe lo que Hotaru hizo, y aun así sale con él y en segunda, no te espié, solo me asegure de que no cometieras alguna estupidez
- Realmente eres horrible, el peor ser humano que haya tenido la desgracia de conocer, estoy muy contenta de saber que el único sentimiento que tengo por ti es el de odio y repulsión, nos vemos mañana, eso era todo mi parte director Shidou – salió de la oficina, dando un fuerte portazo
- Cerda estúpida, tampoco es como que yo vaya a rogarte
Caminaba hecha una furia, deteniéndose cerca de la estatua de Maria-sama, se sentó a un lado del monumento, abrazando sus piernas
Había ido para aclarar todo, pero ni siquiera sentía que realmente hubiera arreglado algo, es más podría decir que ni siquiera podría estar tranquila en estos últimos meses que le quedan en la escuela. Suspiro deprimida
"Querida madre en el cielo, nada salió como lo pensé, ya esperaba que no aceptara, pero aun así estoy molesta, él me espió, y eso no creo que este bien, no importa la razones que tuviera para hacerlo, pero ya no hay nada que pueda hacer, a partir de ahora dejare que el tiempo siga su curso, y veré que pasara conmigo a partir de ahora, dame ánimos, mamá, los necesito mucho"
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¿Fin?... ajaja, disculpen este final (pero del capítulo), aun nos faltan unas cuantas sorpresas más, ya se quieren matarme, hice mucho en este capítulo, pero va siendo hora de rebelar algunos misterios.
Un anuncio más, Hibiki-san se encuentra en buenas condiciones, pero ha aprendido a no hacer algún otro plan con Matsurika, una valiosa lección
Agradezco los reviews de: Silvianime, Karagabrielle, J4sm1n4, laidyx, gloria, angieariniet, Andreius91, Nix8995, Phan Villegas
Y también los PM de: Shizzzam y kikilovesu89
Me despido y nos vemos en el próximo cap. El numero 11
Quejas y sugerencias con la señorita de la ventanilla numero 3 (la dos y uno cerradas por remodelación)
