Dudley, como casi todos los días, se encontraba en una plaza cerca de su colegio con dos de sus mejores amigos. Como siempre, se encontraba fumando marihuana y tomando ron.

Aunque mucha gente consideraba que lo que hacían les estaba haciendo mucho mal, ellos lo consideraban algo normal, y ya era algo casi normal para los vecinos verlos en esa plaza a todas horas del día, y ya se habían cansado de recapacitar sobre lo que hacían con ellos.

Hacia ya casi dos años que Dudley había empezado a consumir drogas, y aunque no se consideraba un adicto, admitía que las cosas eran mucho más fáciles cuando se encontraba bajo ese estado de relajación que le producían las drogas. Estas también habían sido las causantes de que hubiera repetido su último año de colegio, y sólo se había quedado estudiando en el mismo establecimiento debido a que su padre, Vernon Dursley, había ido a hablar con la directora sobre la capacidad de aprendizaje de su hijo, y que si lo echaban sería una discriminación en su contra, y eso era algo que no podía aceptar, por lo que apelaría a organismos superiores en caso de que esa discriminación sucediera.

Pero, a pesar de que le habían permitido repetir de curso en el mismo colegio, Dudley no ponía ningún tipo de esfuerzo en mejorar su rendimiento, y como no entendía la materia y le aburrían las clases y los profesores, solía escaparse del colegio con sus amigos a drogarse y tomar. Y como era tan consentido de sus padres, estos no sospechaban nada de las andanzas de su hijo.

Ese día, mientras estaba en la plaza, Dudley vió a un auto estacionarse en la otra esquina de la que él se encontraba. De él bajó una chica, y a pesar de que habían muchos árboles que le impedían ver bien, la pudo reconocer como la nueva chica que había llegado unas semanas atrás al colegio. Al parecer sus amigos también la habían identificado porque se encontraban mirando en su dirección. Pero lo que sucedió después los sorprendió a los tres. La chica, que al parecer se llamaba Ginny, luego de bajar de su auto hizo que este se achicara y se lo guardó en sus bolsillos, y después, desapareció ante sus ojos.

-Qué m… fue eso?.- dijo Kevin, uno de los amigos de Dudley luego de un rato de silencio.

-No lo sé, pero fue raro.- dijo otro.

Luego de este último comentario, los dos se quedaron mirando y estallaron en risas. Estaban demasiado drogados como para creer que lo que habían visto fuera cierto, y al rato lo olvidaron. Pero Dudley no.

Él creía no estar lo suficientemente drogado o ebrio como para imaginarse lo que había visto. Y, de repente, un montón de palabras, de las cuales resaltaban dos, ocuparon su mente: magia, Harry. Y el pánico se apoderó de él, con lo cual empezó a temblar.

Sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Recordó cuando, hace unos años, había sido atacado por unas extrañas criaturas que le habían hecho sentir desgraciado, que le habían quitado toda la felicidad de su cuerpo. Eso lo hizo sentirse enfermo. Quería irse de ahí, irse a su casa, donde se sentía más seguro. Les dijo a sus amigos algo extraño, una excusa sobre un tío, o tía, no lo recordaba, y se fue a su hogar.

Al llegar allí, su madre se preocupó mucho por su aspecto. Le dijo que se veía enfermo, estaba pálido, y lo mandó a acostarse. Pero esa noche, Dudley Dursley no pudo conciliar el sueño.

Es que, no podía apartar de su mente lo que había visto esa tarde, ni las dos palabras que ahora colmaban su cabeza: magia y Harry; ni tampoco se podía librar de las sensaciones que esas palabras le traían.

Esoera porque no podía creer que fuera verdad lo que había visto. Esa chica tuvo que haber hecho algún tipo de truco extraño, y como él estaba muy drogado lo malinterpretó. Sí, eso tenía que ser, porque se suponía que cuando Harry saliera de sus vidas, no tendría que volver a escuchar la palabra magia ni nada relacionado con ella nunca más. Y así había sido hasta el momento.

Habían vivido una vida totalmente normal. Su padre, Vernon, seguía trabajando como siempre y su madre seguía preocupándose de la casa y de husmear en la vida de los vecinos. La única preocupación que habían tenido había sido los estudios de Dudley, pero esa era una preocupación completamente normal. En pocas palabras, librarse de Harry y su mundo había sido lo mejor que les había pasado.

Y ahora, después de tanto tiempo, Dudley volvía a pensar en él, y volvían a su mente todos los recuerdos en los que Harry se encontraba, entre ellos, los de esas criaturas que lo atacaron.

Ya por el amanecer del nuevo día, Dudley se dio cuenta de que no había podido dormir nada, y así lo prefería porque de haber dormido, quién sabe con qué horribles cosas habría soñado. Cuando su mamá lo fue a ver, lo encontró con una cara igual de pálida que la que tenía el día anterior, por lo que le dijo que mejor se quedara en casa. Pero Dudley se dio cuenta de que si se quedaba en su casa sería mucho peor porque no tendría en nada en que pensar que no fuera lo de la tarde de ayer, por lo que decidió ir al colegio y así poder distraerse.

Su primera clase era lenguaje, y después de que el profesor le dijera algunas bromas sobre el increíble suceso que era tenerlo en clases (porque faltaba mucho, entonces los profesores apenas lo veían en sus clases), la clase empezó. Pero, para la mala suerte de Dudley, el profesor empezó a hacer un análisis de un libro que él no conocía, y por eso, aunque trató de concentrarse en la clase, no pudo.

Pero ahora, como se encontraba un poco más relajado, decidió hacer algo productivo y empezó a pensar en la chica de ayer.

-Haber.- pensaba Dudley.- qué se de ella?. Llegó hace unas pocas semanas al colegio, va en el otro cuarto medio, así que no comparto clases con ella, le dicen Ginny y… ahh, eso, está casada y es madre.- lo pensó de una manera irónica.

Pero mientras más pensaba en ella, más recordaba momentos en los que sin querer se había encontrado con ella, y esta le había dirigido siempre una mirada muy cordial y simpática. Y poco a poco se daba cuenta de lo linda que era. Le encantaba su cabellera roja, sus ojos cafés y su hermosa sonrisa. Y tampoco podía dejar de pensar en su cuerpo, que ya se notaba totalmente escultural aún debajo de su uniforme.

Ya al finalizar la clase se había dado cuenta de que Ginny le gustaba, le gustaba mucho aunque no hubiera hablado nunca con ella, lo que iba a cambiar lo más pronto posible. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la clase había acabado hasta que vio a sus compañeros salir de la sala.

Cuando se encontraba en el patio del colegio, se acercaron a él su grupo de amigos. Hablaron de cosas triviales y le propusieron escaparse de clases ya que ese día no habría nada interesante que hacer ahí, pero justo en ese momento la vio. Ginny. Se veía triste y la vio sentarse en una de las bancas sola. Le dijo algo a sus amigos sobre que sus papás estaban controlando su asistencia y se separó de su grupo, y cuando se dio cuenta de que ellos ya se habían ido, se acercó a la chica.

-Hola.- le dijo tímidamente Dudley a Ginny.

-Hola.- le respondió ella, dirigiéndole una cálida sonrisa.

-Tú debes ser Ginny, he oído algunas cosas sobre ti.

-A sí. Cuales?

-Bueno… que estas casada y que tienes hijos.- ella lo quedo mirando, pero siempre con una sonrisa en su rostro.- Ohh, disculpa, no me he presentado. Soy Dudley Dursley.

-Dudley…- dijo ella, luego de un momento en el que hubo silencio. Y se quedaron hablando de cosas sin mucha importancia hasta que tuvieron que volver a clases.

Los próximos recreos también los pasaron hablando, y se juntaron para almorzar. En cada momento que Dudley pasaba con ella, más se daba cuenta de lo mucho que le gustaba. Y ahora no era solo físicamente. Le gustaban sus ideas, la forma que lo miraba, su voz. Le gustaba pasar tiempo con ella, y tenía la sensación de que con ella había pasado el día más feliz que había tenido en el colegio.

Ginny, por su parte, no podía menos que asombrarse por la persona con quien estaba hablando. Ese era Dudley Dursley, el primo de su amado Harry, el chico que junto a sus padres le había hecho la vida insoportable por diez años y muchos veranos a su marido. Pero hasta el momento, Dudley se había portado tan amable con ella, la miraba con una sonrisa siempre y al parecer se sentía muy a gusto con su compañía. De no ser porque Ginny sabía el lado oscuro de Dudley, lo encontraría un muy buen chico, y muy simpático. Pero no podía sacarse de la mente la manera de cómo había tratado a Harry, lo que hacía que no se sintiera tan a gusto con él. Tenía que ver ese otro lado de Dudley, el que él evitaba mostrarle, su lado abusivo.

Esa misma noche, Ginny le contó a Harry sobre la nueva amistad que había hecho. Eso si que era algo que él no se imaginaba que pudiera pasar: su querido primo haciéndose amigo de su mujer. Lo encontraba hasta chistoso. Pero el gran detalle estaba en que Dudley no sabía que Ginny era su esposa, por lo que empezó a imaginarse la cara que pondría cuando se enterara, lo que hizo que se alegrara.

Ginny, como lo conocía muy bien, adivinó que era lo que su marido estaba pensando, y ella misma se alegró también. A pesar de que Dudley le había agradado mucho, sabía que había hecho sufrir mucho a Harry, así que también quería saber cuál sería la cara que pondría al enterarse de su relación con su primo.

Con estos pensamientos se fueron a dormir, los dos soñando sobre la reacción de los Dursleys.


Al otro día Dudley llegó al colegio con una sonrisa, cosa que al parecer nunca le había sucedido, porque esperaba encontrarse con Ginny y hablar con ella igual que como lo había hecho el día anterior. Ella le había parecido una chica tan linda y simpática, que hasta se había olvidado por qué se había fijado en ella. La verdad es que nunca había conocido a alguien así.

Debido a que llegó tarde al colegio, no pudo encontrase con Ginny hasta que su primera clase hubo terminado. Al mnomento que escuchó el timbre, salió de su sala y se dirigió al patio a esperar a que Ginny saliera. Ese día no estaba preocupado que sus amigos lo pudieran molestar por estar tan interesado en ella porque ayer le habían avisado que no asistirían a clases por una razón que la verdad Dudley no recordaba, ni le importaba. Lo único que le importaba en ese momento era ver a Ginny.

Cuando Dudley vio a la chica acercarse a donde él se encontraba, no pudo evitar sorprenderse por lo bella que se veía ese día. Caminaba hacia él de manera muy sensual, lo que hacia que su melena roja se moviera al ritmo de su caminata, lo que hizo que no sólo él, sino que muchos otros hombres que estaban en el patio se quedaran mirándola.

Pasaron el día casi de la misma forma que el día anterior, es decir, hablando de cosas triviales, enterándose de los gustos del otro y de lo que hacían en su tiempo libre. Todo estaba bien, hasta que Ginny se decidió por hacer la pregunta:

-Y dime Dudley.- le preguntaba con una sonrisa totalmente inocente.- Tienes parientes, tíos, primos.- a la última palabra le puso especial énfasis.

-Emm… bueno…- decía Dudley nerviosamente.- tengo una tía de parte de mi papá. Se llama Marge, es muy simpática y siempre me trató bien.

-Pero no puedes tener sólo una tía, debes tener algún primo por ahí.- le preguntó Ginny.

-Bueno…- decía Dudley, rascándose la cabeza con una mano y mirando hacia otro lado, como tratando de no darle mucha importancia a la pregunta.- la verdad es que si tengo un primo, pero no me gusta hablar de él.

-Y, por qué?.

-Porque nunca nos llevamos muy bien. Él vivía con mi familia hasta sólo unos pocos años atrás. Llegó a mi casa cuando sólo era un bebé porque los delincuentes de sus padres habían muerto en un accidente automovilístico, y mis papás lo recibieron y criaron. Pero cuando cumplió once años se convirtió en un malagradecido. A pesar de todo lo que mis papás habían hecho por él, este decidió irse por el lado de la delincuencia. Lo único que mi papá pudo hacer para detenerlo fue mandarlo al instituto San Bruto para delincuentes juveniles. Yo sólo lo veía en los veranos.- decía, haciéndose la víctima.- pero sabía que podía ser una mala influencia, por lo que no hablábamos mucho. Y ya hace algunos veranos que ya no vuelve a casa. Nadie sabe cuál es su paradero. A pesar de lo mal que se portó con mis padres, ellos siguen buscándolo, aunque yo creo que él no se merece tanta atención.

-Ohh, vaya.- es lo único que le podía decir Ginny. Luego de un momento de silencio le dijo.- No me esperaba una historia así. Que mal agradecido es tu primo. Hacerle pasar tantas rabias a tus papás después de lo que ellos hicieron por él.

-Ya lo sé, yo tampoco entiendo por qué tomó ese camino.- dijo Dudley, sin captar la ironía con la que Ginny opinó sobre su historia.

-Y… cuál era el nombre de tu primo?

-Harry.

-Harry.- dijo Ginny pensativa.- Bueno, ya van a tocar para volver a clases y yo debo ir al baño. Creo que nos veremos mañana.

-Sí, mañana.- Y se despidieron.

El hecho de tener que mencionar a Harry hizo que Dudley recordara el porque se interesó en Ginny, y nuevamente las palabras magia y Harry invadieron su mente. Pero ahora pensaba más en Ginny. No podía ser que una chica como ella fuera una bruja, era algo casi imposible. Y también creía imposible que Harry la conociera. O sea, Harry ni en sus sueños podría imaginarse estar con una chica como Ginny. Ella era demasiado para alguien como Harry. Este pensamiento lo alegró mucho, ya que parecía haber encontrado otra forma de superar a su primo, y era que él conocía a alguien que nunca jamás, en la opinión de Dudley, se fijaría en alguien tan flacucho y poca cosa como su primo Harry.

Ginny, por su lado, por fin había conocido a ese otro Dudley del cual Harry le había contado. A ese Dudley que trataba mal a su marido e inventaba mentiras en su contra. No podía creer la facilidad y la ligereza con la que hababa mal de él, con la que contaba esa historia que sabía que era sólo mentira. Toda esa imagen positiva que Ginny se había formado de Dudley se derrumbó, y lo vio como a un chico mimado que hace todo lo que fuera para sentirse superior a su primo.

Pero esa mentira y esa imagen que tenían de Harry, de un chico que no se puede defender, iba a cambiar pronto. Ginny se aseguraría de eso.


Ehhhhhh!!!!!! he vuelto de la playa a actualizar!!!!!!!. Bueno, hace ya hartos dias que queria volver solo para subir este capitulo, asi que ahora me siento mas relajada y lista para seguir la historia.

Como ustedes se habran dado cuenta, gano la alternativa a) de mi encuesta, pero como me di cuenta de que ha muchos tambien le gusto la b), he decidido combinarlas. Tambien, debo decir que la idea concreta de este capi me la dieron dos de mis queridos lectores, que me dieron la misma idea: rosycarmen y F. Expelliarmus. Muchas gracias por su idea D.

Tambien se que prometi que en este capi iba a decirles la mision de Ginny, pero mientras estaba en la playa decidi que era mejor esperar, porque en este capi como que no iba bien, pero creo que en el proximo podria decir algo sobre la mision, pero prefiero no prometer nada esta vez.

Lo ultimo. Ahora tengo que salir con unos primos al cine, y van a llegar muy pronto asi que no alcanzo a responder todos los reviwes. Lo siento, pero en el proximo capi prometo responderlos todos. Cuidense mucho y gracias por leer mi historia y dejarme reviews con sus opiniones y sugerencias, de verdad lo aprecio mucho mucho. Sigan asi. Chauuu.