Todos los personajes reconocidos públicamente son propiedad de sus respectivos autores. Los personajes originales son propiedad de cada autor. No pretendo con esto ganar ningún beneficio económico (aunque si me queréis regalar dinero no me quejaré jajaja). Tampoco se pretende violar los derechos de autor de Rowling, Warner...etc.
«OSCULA, NON OCULI, SUNT IN AMORE DUCES"
"Los besos, y no los ojos, son los que nos guían en el amor"
¿Qué pasa cuando se abrazan el amor y la muerte?
¿Se muere el amor?¿O se enamora la muerte?
Tal vez la muerte moriría enamorada y el amor amaría hasta la muerte.
Anónimo
Ron llevaba días pensativo, callado y ausente. Lo que tenía preocupados a su novia y su mejor amigo, ellos habían decidido darle tiempo para que les contara que era lo que le molestaba. Hermione y Harry, intentaban mantener una conversación con Ron. El pelirrojo había estado dolido y melancólico desde que había perdido a su hermano en la guerra. Y es que, los gemelos siempre habían sido los gamberros, irreverentes y sobre todo los más alegres. Bromeando y tomando todas las cosas como un juego, una travesura eterna. Sacando las risas a los demás en los peores momentos de la guerra. Percy aun recordaba las últimas palabras del pelirrojo, con su rostro cuajado en lágrimas sólo George pudo arrebatarle el cadáver de sus brazos. Percy, no se perdonaba por la muerte, se sentía responsable y lo único que lo había librado del suicidio fue el perdón de George.
Incluso Hermione habló de Quidditch, sin llamar la atención de su pareja. Pero lo que realmente les conmocionó fue ver, como Ron movía la comida sin probar bocado se preocuparon de verdad. Ni siquiera en la guerra Ron había dejado de comer, sólo había estado irritable. Terriblemente asustados, vieron como este ni siquiera mordisqueaba los crêpes, su plato predilecto desde que los probó. Con idénticas miradas llenas de decisión, asintieron, agarrando a Ron cada uno de un brazo y arrastrándolo fuera del Gran comedor. Empujándolo por la primera puerta que vieron, encontrándose dentro de un aula en desuso, solitaria y polvorienta.
Ron pestañeando miraba a los dos, de manera intermitente. El pelirrojo no entendía que había pasado para que sus mejores amigos, reaccionaran de esa manera. Mientras una nerviosa Hermione empezó a lanzar hechizos de diagnóstico que había aprendido en la guerra. Aun recordaba cuando Ron se había sido herido al escapar de los mortífagos.
-¿Qué pasa chicos que estáis haciendo?- dijo Ron desconcertado viendo a su novia pronunciando palabras extrañas a su alrededor. Para después coger su cara entre las manos, su labio temblando de preocupación.
-Ron, ¿Cómo te sientes? No sé lo que te pasa, ni siquiera has comido. Vamos con Madame Pomfrey- dijo Hermione.
-No me pasa nada- dijo cansado el pelirrojo. Haciendo que Harry y Hermione arquearan las cejas.
-Claro, porque es muy normal que Ron Weasley no coma, no juegue al ajedrez mágico y no preste atención al Quidditch todo muy normal- dijo Harry con sarcasmo, haciendo bufar a Hermione y sonrojarse al pelirrojo. Que vio la cara de preocupación de sus mejores amigos.
-Está bien, no lo entiendo, desde lo que pasó en la búsqueda de los horrocruxes no he querido hacer una rabieta- dijo enfurruñado Ron. Pues el pelirrojo se arrepentía de haber dejado solo al que consideraba su hermano y su novia en una situación de peligro. Lo que hizo que el moreno y la castaña intercambiaran miradas. Ellos conocían mejor que nadie el carácter explosivo e impulsivo del este. Antes de que pudieran preguntarle qué pasaba exactamente.
Ron se sentó mientras seguía hablando -¿Porqué os habéis hecho amigos de Malfoy? ¿Acaso no os acordáis de las cosas que nos decía y todos los líos? Es que no puedo entender- decía frustrado Ron dejando a los gryffindor boquiabiertos. Antes de que Hermione frunciera en ceño.
-RONALD BILIUS WEASLEY! NO PUEDO CREER QUE SEAS TAN BOBO DE PENSAR ESAS IDIOTECES Y NO PUEDO CREER QUE ESTÉS CELOSO- gritó Hermione dándole golpes que hacían encogerse al pelirrojo y alegrar al moreno por estar soltero al ver las muecas de su hermano. A pesar de que su novia era mucho más baja que él, pegaba bien duro y eso los dos chicos lo sabían, bueno y Draco también.
-Mione, eso ha dolido- se restregaba el estómago Ron -No estoy celoso, es sólo que no entiendo como habéis podido olvidarlo todo- dijo Ron. Suspirando Harry y Hermione transfiguraron unos puff y se acomodaron en el suelo.
-No es que lo hayamos olvidado o seamos amigos- dijo Harry mirando para otro lado con ademán cansado. Es que estoy harto de pelear como críos. Desde que la guerra finalizó no nos hemos insultado, ni hechizado, ni hemos peleado de ninguna forma. Le debo mi vida a su madre y nuestro escape de la mansión. Vosotros sabéis las veces que hemos peleado y Malfoy jamás perdió su varita, lo que no hace más que intrigarme. Además, el forma parte ahora de la vida de su tía Andrómeda y Teddy es el sobrino de su madre. Yo no estoy dispuesto a dejar de ver a mi ahijado- dijo suspirando Harry.
-Harry tiene razón Ron. Él no nos reconoció en la mansión, y no dejó que Crabbe matara a Harry. Es mi compañero en Aritmancia y compartíamos tutoras. Sin embargo, nada lo obligó a disculparse conmigo-dijo Hermione dejando a Harry y a Ron anonadados.
-¿CUANDO SE HA DISCULPADO?- exclamaron Ron y Harry al mismo tiempo dejando escapar una risita nerviosa al coincidir.
-Al empezar el curso, fuimos elegidos compañeros y al finalizar la clase. Me agarró de la túnica y mirando para otro lado se disculpó por decirme sangre sucia y dejar que Bellatrix me torturara, dijo que si me hubiera socorrido Bellatrix, habría llamado directamente al Sr Oscuro y todos hubiéramos muerto- dijo con ojos húmedos y jadeantes Hermione. Haciendo que Ron rápidamente la arropara entre sus brazos, la castaña algunas noches se despertaba sollozando por los crueles recuerdos del episodio.
-No tenía ni idea- dijo Ron con voz suave mientras acariciaba la espalda y el cabello de Hermione consolándola. Harry miraba para otro lado. Cuando Ron la cuidaba se transformaba en un fiero protector y ella bajaba.
-También dijo que eso no significaba que le caía bien. Aun recordaba el puñetazo- dijo Hermione rompiendo el ambiente y haciendo que todos rieran por el recuerdo.
-Así que no es exactamente amigo vuestro y yo no tengo que hacer un esfuerzo, ¿verdad?- dijo Ron rascándose la nuca.
-Claro que no- dijeron Harry y Hermione echándose a reír.
De repente, la puerta se abrió haciendo que los tres se sobresaltaran y apuntaran a Neville que subió las manos en señal de rendición.
-Perdón, Nev, ya sabes...- dijo Harry riendo nerviosamente.
-Sin problemas, Harry - sonriendo con mirada comprensiva, todos ellos guardaban los reflejos de la guerra -La directora los busca para ir a su despacho- dijo Nev. Mientras los chicos desaparecían los puff se dirigían fuera del aula.
-Gracias Nev- susurró Hermione al pasar a su lado.
En la dirección Minerva, esperaba a varios alumnos de Gryffindor y Slytherin; Theo y Blaise junto a Draco en un lado. Al otro lado, Hermione y Ron escoltaban a Harry.
Apiñados en la dirección una severa McGonagall los invitaba a sentarse alrededor de la mesa. Puso el períodico con la nota de desaparición de Pansy Parkinson.
Con ademán severo les preguntó si sabían algo sobre el paradero de la desaparecida señorita Parkinson.
-¿Cómo voy a saber dónde está la novia de este? No es que fuera amiga mía precisamente- dijo Ron señalando a Draco.
-No es mi novia/No es su novia- contestaron al unísono Blaise y el rubio. Al mismo tiempo que Theo rodaba los ojos y Hermione codeaba a Ron.
-Bueno, entonces, ninguno sabe el paradero de la Srita. Parkinson- dijo Minerva. A lo que los 6 negaron. Haciendo que la Directora suspirara y continuara. -Supongo que ya que no saben nada, alguien podría tomar los apuntes y guardarlos por si apareciera. Eso era todo muchachos, pueden retirarse.- Cuando iban saliendo por la puerta. McGonagall llamó a Draco y Harry.
-Supongo que ya que no saben dónde está la Srita Parkinson. No podrán comunicarle que si necesita notas o presentarse a los EXTASIS sólo tiene que rellenar este formulario- dijo Minerva entregándoselo a Draco con un brillo pícaro en sus ojos. -Podéis iros muchachos.-
Los dos magos de manera automática salieron de la oficina de la directora con la cara desencajada sin saber como la bruja los pudo descubrir. Los dos, sin darse cuenta habían salido hombro con hombro del despacho de McGonagall. Se miraron sin poder creer lo que había pasado. Draco con ademán malicioso, estaba a punto de reírse de la cara de bobo que había puesto Potter. Cuando se dio cuenta que lo miraba fijamente, atrapando su respiración en el pecho. Harry nunca había visto a Draco tan cerca sin estar cegado por la ira y/o la molestia que este le causaba. De repente, se encontró atrapado en unos increíbles ojos grises como un cielo inglés. Decorados por pequeños puntos de luz que parecían plata. Un aro fino de color azul rodeaba el iris del Slytherin. Todo ellos enmarcados por unas espesas y rubias pestañas que casi se perdían en la pálida piel del chico.
Harry jamás había visto unos ojos tan impresionantes. Sus ojos recorrieron el elegante marco de las pestañas de un rubio pálido y siguieron a la respingona y recta nariz de Malfoy. Acabando en los rosáceos y sugerentes labios del rubio que estaban siendo humedecidos por la lengua de este. Lo que despertó del trance a Harry, haciendo a este ruborizarse y carraspear mirando para otro lado. El primero en hablar fue Harry con su habitual valentía Gryffindor.
Consiguiendo que a su vez Draco parpadeara y enrojeciera, al romper la conexión que ambos sostenían. Pues, Draco jamás había visto iluminarse de esa manera los ojos jade de Potter con ese brillo. Su negra pupila dilatada abriéndose camino sobre su iris.
-Supongo que le enviarás una carta a Parkinson para informarle sobre los EXTASIS y demás- dijo Harry rascándose la nuca en símbolo de nerviosismo.
-Erh...claro, no lo dudes. Total tengo que mandarle a mi madre una carta. No es que sea tu asunto de todas formas, niño-que-vivió-para-marujear- dijo Draco carraspeando intentado salir de esa situación incómoda a la que habían llegado. Haciendo bufar al moreno.
-Bastardo arrogante- masculló Harry antes de irse pensando en que lo había poseído para mirar de esa manera a Malfoy.
SPINNER'S END
Narcissa Malfoy estaba tomando un té con la mejor amiga de su hijo, Pansy Parkinson. A pesar de la modesta sala y la innegable construcción de estilo de clase social media muggle. Eso no impedía que las dos brujas, conocidas por ser las herederas de dos grandes apellidos mágicos, fueran a dejar de lado la etiqueta. Las dos brujas estaban sentadas correctamente, como marcaban las normas de etiqueta. Espalda rígida sin tocar la silla, hombros rectos, barbilla erguida y dedo meñique levantado mientras tomaban pequeños sorbos de las delicadas tazas de fina porcelana.
Descansando después de cuidar del jardín de la matriarca, decorar otra sala y seguir los acontecimientos sociales, deberes típicos del día a día de una señora sangre pura. O eso les habían enseñados sus madres y ellas lo seguían aunque a veces, lo encontraran de lo más tedioso. De repente, se oyó el rugir del fuego, el color de las llamas mutándose. De estas salió una imponente mujer que con toda la elegancia del mundo se sentó en la silla a la derecha de la matriarca la cual le sirvió una taza de porcelana china. Las tres mujeres siguieron tomándose el té y hablando de temas triviales. Después de 10 minutos de conversación trivial y típico comportamiento correcto en la élite sangre pura, la repudiada hermana Black, la traidora a la sangre. Dejó su taza y se carcajeó con fuerza dejando estupefactas a las damas ahí presentes y es que no se esperaban que la imponente y refinada mujer se riera de tal manera que se viera obligada a secar las lágrimas de sus ojos.
-Oh por amor a Merlín, ¿Es necesario tanto protocolo para un simple té de media tarde? Tú eres la que mintió en la cara del Sr. Oscuro, esposa y madre de un ex-mortífago- lo que hizo arrugar la nariz de Narcissa en una mueca de desdén -Tú, una fugitiva de su familia que intenta ganar puestos en la sociedad después de haberse asociado con mortífagos y yo una traidora a la sangre que tiene un nieto metamorfo con sangre de hombre-lobo- dijo Andrómeda.
-Está bien Andy, ¿Qué sugieres que hagamos? ¿Esparratarnos en el sofá y usar vasos de plástico?- dijo con sarcasmo la Sra Malfoy, mientras Pansy intentaba ocultar la risa entre una falsa tos.
-Cissa, ¿No has pensado en lo aburrido que tiene que ser para la chica- enunció señalando a la joven -Ha huido de una boda horrorosa para terminar enjaulada en una jaula de normas rígidas y cortesía. Sin amigos y con mujeres que le doblan la edad. Por lo menos cuando yo huí de mi futuro compromiso cambié de mundo- dijo la viuda. Lo que hizo parpadear a la joven Slytherin y que la rubia, fulminara a su hermana con la mirada.
-Entonces, ¿Qué en el nombre de la diosa harías tú? ¿Presentarla a un muggle y soltarla en medio de la ciudad?- dijo Narcissa. Lo que hizo que recibiera una mueca de desdén.
-Lo que deberíamos hacer es enseñarle a esta niña a defenderse. Después de todo si en algo somos reconocidos los Black es en los fieros guerreros que somos. Ya sea en el bando de la Luz como en el de la Oscuridad, de ahí nuestro apellido. Debido a la seriedad del tema que vamos a tratar deberíamos cambiar a una bebida más acorde- dijo Andrómeda antes de deshacerse de las delicadas tazas de porcelana llenas de té inglés y cambiarlas a su vez por unos cócteles de exóticos colores. Lo que despertó miradas de desconfianza y ceños fruncidos.
-Prefiero el té o el whisky de fuego- dijo con solemnidad Narcissa. Lo que provocó que la mujer aprovechara para lanzar el reto.
-Oh, disculpad no me había dado cuenta. ¿Os dan miedo unos simples cócteles muggles?- dijo con fingida consternación ocultando una perversa sonrisa en su copa. Ofendiendo a ambas sangrepura y obligandolas a coger la extraña copa y dar un gran sorbo. Cogiendo aire rápidamente y haciendo que sus ojos lagrimearan por el ardor del licor, en el caso de Pansy.
Lo que consiguió que Andrómeda riera otra vez y les dijera:
-Más despacio brujas, que este licor se podría decir que es la versión muggle del whisky de fuego.-
-¿Cómo has dicho que se llama esto?- preguntó Pansy con voz ronca por el ardor, mirando a la copa de un color verde lima.
-Margaritas con absenta- dijo Andrómeda -Es sólo una broma chicas os lo cambiaré ahora mismo por un cosmopólitan- Que resultó ser más del agrado de las dos sangre puras, por su dulzor, aunque seguía teniendo bastante alcohol.
-Nunca había visto unos vasos de esta forma. ¿Son parte de tu vajilla?- dijo Narcissa con la ceja alzada comparando esos vasos de forma cónica invertida con sus refinadas copas con el escudo Malfoy.
-¿Vajilla? Hace años que no sé lo que es eso. No después de que en nuestra primera semana de casados, Ted rompiera cuatro juegos completos. Desde entonces, los platos siempre fueron de materiales más resistentes y prácticos, como el metal- dijo Andrómeda recordando con anhelo a su difunto esposo.
-¿Cuatro juegos completos? Por amor a Morgana. ¿Cómo es eso posible?- dijo Pansy asombrada enrojeciendo al ver la mirada fulminante de la Sra Tonks.
-Mi esposo era un hombre maravilloso, atractivo, fuerte, cariñoso, divertido que adoraba trabajar con sus propias manos, detallista... Pero tenía un terrible defecto, era un patoso incorregible. No podía dar diez pasos sin tropezarse cada tres, se enredaba con sus propios pies y terminaba golpeando vasos o manchándose la camisa. Incluso era rara la semana que no rodaba por las escaleras. Mi pequeña Tonks heredó eso de él. Eso, su lealtad y su valentía- dijo Andrómeda.
-¿Lealtad y valentía? No sabía que tu hija era Gryffindor- dijo Narcissa.
-No lo era, de hecho ella era Hufflepuff, como su padre- dijo Andy.
-¡HUFFLEPUFF! Renunció a todo por un Hufflepuff- dijo escandalizada Pansy. Al mismo tiempo que Narcissa elevaba las cejas y Andrómeda arqueaba una ceja y le daba una sonrisa torcida al estilo Black.
-Sí, un sangre sucia Hufflepuff al que le importo un knut enfrentarse a la familia con más conexiones ministeriales y tradición oscura de Inglaterra. Con tal de poder casarse con una de sus hijas. Sin importarle la sangre, el apellido, ni la herencia. Supongo que fue eso lo que hizo que no me extrañara cuando mi hija se convirtió en Auror, se hizo miembro de la Orden e incluso se casó y tuvo un hijo de un licántropo- dijo Andrómeda con la voz ronca y los ojos brillantes y es que podrían pasar cien años y ella seguiría amando a su difunto esposo y a su amada pequeña. Lo único que la hacía levantarse a diaro a pesar del dolor que desgarraba su alma era su pequeño Teddy. No había niño más precioso que su nieto.
-Bueno, mi padre me contó que antes de que usted huyera, no había hombre que no cortejara a diaro a las tres rosas. Como habían apodado a las tres hermanas Black por su hermosura. Supongo que su marido debió de ser muy guapo para tentarla de tal manera. Y el Señor Lupin, también era muy gentil y guapo, a pesar de sus cicatrices- dijo Pansy intentando arreglar la situación.
-Sí lo era, no una belleza refinada como Lucius elegante, formal y frío. Mi marido era robusto y con un pelo salvaje. De espalda y brazos anchos, piernas fuertes y gran altura. Con sólo un abrazo te hacía sentir pequeña y protegida- dijo Andrómeda recordando como el corazón casi le salta del pecho la primera vez que la cobijó entre sus brazos.
-¿Belleza refinada? ¿Qué quieres decir?- dijo Narcissa con los ojos entrecerrados.
-Cissa, tu marido tiene el pelo más cuidado que tú, siempre iba impecable y utilizaba un voluminoso bastón como si necesitara reafirmar algo- dijo la viuda total desparpajo. Dejando enmudecida a Pansy por dar su opinión de un modo tan liberal.
-Mi marido es muy masculino, muchas gracias. A mí, me gusta acariciar su largo cabello. Se viste como todo mago respetable debería hacerlo. Respecto al bastón, te aseguro que no tiene nada que reafirmar- dijo Narcissa recordando sonrojada su último encuentro. Haciendo que Pansy se atragantara con su cóctel al captar el doble sentido, ella no necesitaba tanta información. -Muchas gracias- pensó Pansy intentando no imaginarse a los señores Malfoy retozando, sino quería sufrir escalofríos.
-No estamos desviando del tema. Jovencita, ¿Has dejado algún galán detrás? No me pareció que fuera Draco, aunque cuando dijimos que nos íbamos miraste la ventana con anhelo- dijo Andrómeda, pues Narcissa le había comentado que a veces, la muchacha se quedaba mirando la ventana como si esperase a alguien.
-No, Draco es un hermano para mí y el sentimiento es mutuo. Lo siento, Señora Malfoy. Hay un chico que siempre me gustó pero sabía que terminaría en un matrimonio de conveniencia así que ni siquiera lo intenté y él nunca dio señales de estar interesado. Además, sé que él nunca sería aceptable como un candidato a esposo para mi padre. Por mucho que yo le pudiera rogar- dijo Pansy.
-Sí, la Sra. Zabinni es desde luego una suegra totalmente intolerable, aunque su hijo no me resulta para nada parecido a ella. Incluso creo que se avergüenza de su madre- dijo Narcissa, la cual odiaba profundamente a la mujer, ya que cuando iban a algún acontecimiento social perseguía a su marido. El cuál se hinchaba como un pavo real por sus atenciones. Claro, eso fue antes de que ella maldijera por una semana su puerta impidiendo que el compartiera cama con ella. Haciendo jadear a Pansy pues sólo le había dicho sobre sus sentimientos a Draco, cuando este le confesó que no le gustaban las mujeres.
-¿Co…Cómo lo ha sabido?- dijo Pansy tartamudeando estupefacta.
-Niña, lleváis viniendo a la mansión para cada acontecimiento social del mundo mágico, habéis sido compañeros y amigos de mi hijo por más de una década. ¿De verdad creías que no me había dado cuenta? Una madre sabe esas cosas- dijo Narcissa.
-Bueno, ahora que has renunciado a tu compromiso y que seguramente pasarás a ser repudiada, créeme merece la pena hacerlo por seguir tu corazón. Podrás conquistarlo, algo bueno salió de esto- dijo Sra Tonks, quien después de tantos años al lado de Ted. Había dejado de lado las sutilezas y prefería encarar las cosas como venían. Aunque eso provocó que los ojos de la morena se cuajaran de lágrimas. Narcissa fulminó a su hermana con la mirada al ver así a la jovencita.
-No te preocupes Pansy, aun nos tienes a Draco y a mí- dijo Narcissa. La chica siempre había sido como una hija para ella. Sabía cuan protectora y cariñosa era con su hijo. Draco la queria como una hermana, ella era su mejor amiga y no dejaría que nada malo le ocurriera.
-Señorita, ¿Qué prefiere llorar, volver y someterse o forjarse su propio destino? Si es lo último, necesitas aprender a luchar y protegerse. De ahora en adelante tendrá muchos enemigos. Necesitas ser más fuerte y astuta toda una Slytherin-dijo Andrómeda.
-Quiero tomar mis propias decisiones y tener la oportunidad de equivocarme- dijo con decisión la morena, llena de determinación. Andrómeda sonrió y comenzó a explicarle todo lo que necesitaba conocer para su protección junto a Narcissa.
Así, crearon una rutina de entrenamientos, estudios y juegos con el pequeño Teddy.
La semana pasó rápida en Hogwarts y es que el sábado por fin sería el esperado partido Gryffindor vs Slytherin. Todos los alumnos estaban impacientes por ver tan esperado encuentro. Los eternos rivales con más inquina que nunca, después de luchar en una guerra de distintos bandos. Los profesores estaban preocupados y es que después del brutal encuentro entre los pacíficos tejones y los fríos cuervos que acabo con varios heridos. No querían pensar en lo que podría ocurrir con las astutas y crueles serpientes y los bravos y brutos leones, Draco a parte del entrenamiento había estado trabajando en la enfermería aprendiendo a poner vendas y ungüentos para poder ayudar a Pomfrey, en el caso de que él no terminara herido.
Harry tenía preparado a su equipo. Los golpeadores eran nuevos y no sabía cómo funcionarían. Hecha terriblemente de menos a sus antiguos compañeros. Él que había sido el más pequeño ahora era el capitán del equipo. Junto a Ron que era el estratega, Ginny la cazadora y sus demás compañeros de Gryffindor. Había tenido que renovar el equipo prácticamente por completo y sabía que no eran tan buenos como cuando Wood era el capitán. El único que se dedicaba al Quidditch de manera profesional después de la escuela.
Por su parte, Draco tenía que guardarse las espaldas en su propio equipo. No terminaba de fiarse de sus compañeros después de todo, la mayoría de sus familiares habían acabado en Azkaban mientras él y su madre estaban libres. Aunque claro, no completamente, no es que fuera una sensación que Draco no conociera. Se había pasado la vida siguiendo órdenes por eso adoraba tanto volar, sentirse libre y ligero sin ninguna carga que pesara en sus hombros.
Los equipos verde y rojo surgieron de lados opuestos del campo las gradas rugieron con los gritos y los abucheos. Incluso los alumnos de primero de encontraban en las gradas. Casualmente, McMillan y Pratt habían acabado hombro con hombro fulminándose con la mirada. Totalmente arreglados con los colores de su respectivas casas.
Caminando del lado de los leones se encontraba Harry Potter, su capitán escoltado por Ron y Ginny Weasley. Con nuevas escobas y es que después de la guerra y el prestigio social habían conseguido una generosa suma de dinero por su labor en la Orden y la Batalla Final. En el equipo de las serpientes su príncipe destronado escoltado por Blaise y Millicent.
Madame Hooch se adelantó, les explicó las normas nuevamente y los capitanes procedieron a darse el ritual saludo de manos. Cuando la profesora de vuelo tocó el silbato ambos se elevaron en el cielo. Los tres cazadores en formación de flecha, los golpeadores a los lados y adelantados a los guardianes.
Las pelotas fueron soltadas, y el partido comenzó. Mientras Draco y Harry se elevaban en el aire buscando la snitch por encima del juego. Los cazadores empezaron a jugar agresiva y velozmente esquivando bludgers y sosteniendo apretadamente junto a su cuerpo la quaffle. El primer punto fue marcado por los Gryffindor lo que hizo que la grada explotara en gritos. Luna junto a Hermione portando como tradición su cabeza de león la hizo rugir con fuerza.
Una despeinada Hermione la miraba fulminante, para sonreírle a su novio indicándole que mirara su atuendo. Hermione había decidido usar una camisa larga y roja con una gran R dorada que le llegaba por debajo del trasero. Y es que nuestra pícara leona le había prometido a su pareja que llevaría sólo su camisa cuando lo recompensara por la victoria. Lo que hacía que el guardián pelirrojo se sonrojara y bramara órdenes a su equipo dispuesto más que nunca a aplastarlos. Tan concentrado estaba en su recompensa que no vió venir a Zabinni con la quaffle lo que le costó que este marcara. Originando un grito de júbilo en la grada de Slytherin donde una serpiente le sonreía socarronamente a un pequeño león.
En lo alto del juego los capitanes buscaban la snitch en medio de tirabuzones y vistazos al partido. Juzgando los errores y aciertos de los movimientos de sus compañeros de casa.
La snitch apareció y los buscadores la siguieron aumentando la velocidad y altura volando codo con codo. Sus cuerpos pegados a los palos de sus escobas intentando fundirse con ellas y conseguir más velocidad y precisión. La snitch para desencanto de los dos desapareció tras una nube gris. Teniéndolos dando vueltas arriba y abajo, desapareciendo en el cielo gris, entre las gradas del campo de Quidditch e incluso cerca de las butacas ocasionando que más de uno ahogara un grito o incluso cayera para atrás al verlos pasar frente a su rostro con total velocidad.
Los cazadores continuaron marcando puntos para ambas casas, el marcador más igualado que nunca. Los Slytherin utilizaban la ventaja que les daba su tamaño y fuerza para atacar con las bludger fuertemente. Tan fuerte que los golpeadores de Gryffindor, sentían sus brazos temblar al intentar devolvérselas. Ginny junto a Allison y Katiens volaban velozmente, intentando esquivar a los fuertes y robustos, en el caso de Zabinni rápidos y astutos cazadores de Slytherin que les entorpecían el paso.
Los grises ojos de Draco buscaban por todos lados la dorada pelota, por primera vez desde que entró en Hogwarts, estaba disfrutando del partido. Si bien quería ganar, no sentía esa necesidad imperiosa de demostrarles a todos que era mejor que Potter. Quería ganar porque era el capitán, porque se habían preparado, entrenado, esforzado y sobre todo para demostrarse a sí mismo y al resto del castillo que él podía ser bueno, muy bueno en algo. Esa victoria también significaba que los Slytherin tendrían alguna alegría y si bien siempre habían sido una casa que no se llevaba demasiado bien con las demás.
Después de todo, su propio fundador se había ido del colegio dejando una criatura oscura para que matara a aquellos que según su opinión no eran dignos de ser enseñados. Ahora que había ocurrido una guerra que literalmente había separado en dos bandos a la escuela, luz y oscuridad. O como todo el mundo los separaba en Hogwarts y gran parte del mundo mágico inglés, Gryffindor y Slytherin. Poco importaba que el mayor traidor, el que ocasionó la muerte de Lily y James Potter fuera Peter Pettigrew, un Gryffindor y antiguo amigo de la familia. Que entre los mortífagos hubiera antiguos Ravenclaw, incluso e increíblemente algún Hufflepuff. Tampoco que fuera gracias a la labor de espionaje y sacrificio del gran Severus Snape, cuyo cuadro se encontraba en el despacho de McGonagall junto al de los demás directores que habían pasado por Hogwarts desde su creación.
Por otro lado, los Gryffindor querían ganar por otras razones que eran muy variadas según la persona. La primera era la eterna y encarnizada rivalidad que tenían desde tiempos ancestrales los leones y las serpientes. La segunda, era las ganas de ganar la copa de las casas y demostrarse a ellos mismos que podían superar a todas las casas y la tercera la venganza, motivada por el rencor y el odio puro que le tenían a aquellos chicos y chicas que el año pasado les habían hecho la vida imposible atacándoles y sus propios padres matando a los suyos; mujeres, hombres y niños. La guerra no había perdonada a nadie en ninguno de los dos bandos, defendiendo a sus familias y luchando por sus ideales, unos más correctos que otros.
Ahora no era tiempo de pensar en ello era tiempo de jugar y reír de conseguir la victoria, disfrutar de la velocidad y la competición. Harry buscando la snitch con Draco cerca suyo le preguntó al rubio por Pansy.
-¿Cómo le está yendo a Parkinson, Malfoy?- dijo Harry. Lo que dejó perplejo a Draco después de todo no se esperaba que Potter se preocupara por su mejor amiga. Claro que teniendo en cuenta quien era, Harry Potter, El Elegido, El Salvador, San Potter... Rodando los ojos Draco le contestó con su habitual inquina.
-¿A ti que te importa?- le dijo Draco molesto por el comportamiento del gryffindor y por como lo estaba afectando y distrayendo.
-Después de ayudarla pensaba que podía preguntar por ella. Ya que está en la casa cuyo Fidelio guardo protejo con mi vida y... Pero está visto que no se te puede preguntar nada, sin que te pongas a la defensiva y yo que pensaba que la guerra te había hecho madurar- Eso sí cabreó al Slytherin que se dirigió al Gryffindor con mirada asesina para gritarle o quizás incluso golpearle. No sabía que les pasaba pero no podían dejar pasar un comentario del otro los arañaba por dentro, los mantenía en tensión, en guardia. Faltaba sólo un par de palmos para que se tocaran cuando la esquiva pelota alada se interpuso entre ambos para en el mismo instante en que la vieron se dejara caer verticalmente, como arrastrada por la fuerza de la gravedad.
Los dos buscadores se dirigieron a toda velocidad hacia ella, las escobas pegadas, sólo se veían en el cielo dos marcas, una verde y otra roja. La snitch viró a la izquierda hacia los aros de Gryffindor y ellos detrás de la dorada esquiva. Maniobrando por llegar antes, rodearon por detrás la portería y volviendo a subir, Harry y Draco alzaron la mano pero seguían sin alcanzar la pelota que se alzaba cada vez más. El león haciendo honor a su orgullo de casa se incorporó de la escoba hasta que sólo se mantenía en equilibrio con su pie izquierdo atrasado, el pie derecho adelantado y los dedos de la misma mano rozando el mango.
Draco interiormente se sintió impresionado por la pericia y la temeridad con la que jugaba el Salvador del mundo mágico. El rubio azuzado en su orgullo estaba intentando levantarse para imitar al moreno cuando oyó una conocida voz gritar:
-Traidor- gritó la gruesa voz de Goyle. Al mismo tiempo que Draco veía venir a toda velocidad dos bludger, que con una temeraria maniobra esquivó ambas siguiendo en la persecución de la snitch.
Cuando oyó el grito desgarrador de la grada y parte del campo que le hizo darse la vuelta. Viendo como Harry se precipitaba al vacío, el héroe no había podido equilibrarse y esquivar la segunda bludger. Lo que hizo que le diera tal golpe que lo dejara mareado y semiinconsciente, sus compañeros de Gryffindor estaban junto a los aros de Slytherin, nunca llegarían a tiempo. Sin ponerse a considerar nada, Draco junto a su escoba se dejó caer verticalmente luchando por ganar velocidad y así poder alcanzar al Gryffindor, la sangre le rugía en los oídos, el corazón le latía desbocado marcando un ritmo frenético. Bajaban a toda velocidad, Draco temía no conseguirlo, no quería ver a Harry morir y menos de esa manera, apurando la escoba a todo lo que daba. Agarró de la cintura del Gryffindor, haciendo que finalmente el moreno se desmayara por el dolor viendo por última vez los grises ojos del rubio. Al mismo tiempo que la serpiente, tiró con fuerza de este desencajándose el hombro del brusco movimiento al levantar el peso muerto del buscador. Al mismo tiempo que con la otra intentaba frenar la escoba antes de que se rompieran ambos el cuello. Consiguiendo que sólo sus pies rozaran la tierra. Harry tenía un hilo de sangre que le salía de la boca. Draco sin mirar atrás se dirigió volando hacia la enfermería, los Gryffindor se dividían entre seguirlo o encargarse de Goyle.
***TIERRAS DEL ETERNO VERANO***
Sirius desde que vio a Snape y su hermano pequeño juntos había estado enfurruñado. Jamás se había llevado bien con ninguno de los dos. Con el primero, porque había una fuerza que siempre lo había empujado a ser su némesis, su contrario. El otro era callado y sigiloso, cuando él era hablador y terriblemente escandaloso, tímido frente a un descarado, humilde y pobre en contraposición a un arrogante y rico. Sirius, el playboy popular en la escuela, todos querían ser él o acostarse con él, en la opinión del propio Gryffindor. Podría ser un Black renegado pero la arrogancia, la superioridad, la belleza y el encanto lo acompañaban. Snape era un tímido y oscuro muchacho, con la nariz rota y ganchuda, el pelo grasiento y la piel cetrina. Todo debido, a la mala alimentación y los maltratos a los que había sido expuesto por parte de su padre, sufriendo penurias y una solitaria infancia. Lily había sido una bocanada de aire fresco, un lucero en el horizonte de oscuridad.
James Potter, el mejor amigo de Sirius su hermano, su familia, se enamoró de la pelirroja, desde la primera vez que la vio y ella no lo soportaba. Sirius, odiaba ver como la gente a la que quería lo pasaba mal y eso es lo que ocurría con su mejor amigo, él prácticamente acosaba a la pobre muchacha. La cuál prefería pasar el tiempo con el siniestro muchacho de Slytherin. Así que cuando su hermano decidió hacerle la vida imposible al pobre Slytherin, él no dudo en ayudarlo. Después de todo era un Black, conocidos por su crueldad.
A su hermano lo odiaba por otras razones, muy distintas y es que a pesar de ser el mayor, el heredero, el que sería el cabeza de la Noble y Ancestral familia Black, cuyo tapiz se remontaba prácticamente a los tiempos de Merlín. Sirius despreciaba las obligaciones, el protocolo, las reglas y la ciega obediencia. El nació para ser libre, no un preso en una jaula de oro. Nació impulsivo y valiente, no astuto y frío. Sin embargo, Regulus Black, era todo lo contrario. Un chico obediente, astuto, frío, apegado a la familia, las normas y la sangre que siguió las pautas que la familia marcaba. Así que cuando Sirius lo vio allí en el mismo lugar que él sabiéndolo un antiguo mortífago, el más joven después del sobrino-primo al que nunca conoció. Armó tal escándalo que los otros habitantes de ese trocito de paraíso que habían prometido no volver a hablarle hasta que Severus lo perdonara. Fueron en su búsqueda, fue allí con ayuda de Dobby, que después de muerto aun quería cuidar de Harry, encontró a los Potter. A los que les contaba todo lo que sabía de su pequeño, que les contó la historia del relicario y el sacrificio del Slytherin.
Al oír la historia, Sirius tenía el corazón roto, él había querido a su hermano de pequeños habían sido inseparables, fue ese año el cual el primogénito pasó a ser Gryffindor. Walburga Black, decidió que no tendría ni una deshonra más en su hogar que adoctrinó a su pequeño príncipe, a ser el perfecto Slytherin, el perfecto Black, pero olvidó lo que es el miedo, la juventud, la soledad, la ternura y la compasión. Eso fue lo que realmente mató a sus dos herederos y acabó con la línea de varones Black. Lo que llevó a que Sirius a disculparse entre dientes con los dos ex mortífagos.
Una noche con todos juntos alrededor del fuego, contando la historia de cómo Tonks y Remus se habían enamorado, casado, y tenido al pequeño Teddy. Lo cual era muy gracioso, pues fue en una de las misiones de la Orden que los destinaron juntos. Tonks era una auror realmente buena, aunque increíblemente torpe, y más con lo nerviosa que se ponía cuando le tocaba hacer de compañera del guapísimo hombre-lobo.
Una noche, la pareja sufrió una emboscada y terminaron rodeados y atrapados en una cabaña. Pues después de la luna llena, Remus estaba demasiado débil para aparecerse. Esa noche entre risas y whisky de fuego compartieron un tórrido beso. Remus con su habitual auto desprecio intentó alejar a la muchacha de su vida, pues no quería aprovecharse de la alegre y valiente joven a la cuál superaba en edad por más de una década. Claro que el licántropo no contaba con la actitud afanosa de un Hufflepuff y la testarudez Black. Lo que hizo que harta de las excusas de Remus sobre su pobreza, su edad, su peligrosidad y gracias a su naturaleza apasionada, la metamorfamaga se convirtió en animaga que resultó ser una loba. La cuál se coló en la habitación de Remus. Que al ver quien lo acompañaba desnuda a la mañana siguiente después de haber estado jugando y mimándose mutuamente, y oyendo los consejos de Molly Weasley, viendo el amor que Fleur y Bill se procesaban, claudicó.
Después de terminar la historia, Regulus miraba al vacío con mirada perdida y una profunda tristeza. Severus lo miró odiándose por lo que estaba a punto de hacer, suspiró y con una mueca en los labios:
-Ella fue feliz, Reg- susurró, al oírle el de ojos violeta levantó la vista.
-¿Cómo lo sabes?- inquirió con desconfianza.
-Oh, por el caldero de Dagda, eras tan transparente que dolía, fue por eso que ÉL nunca te dio ninguna misión importante- gruñó exasperado Snape.
-¿Qué pasó con Meropeida?- preguntó el otro con voz tomada. Hay pocas personas que saben esto pero los Black aman intensamente y una única vez en su vida con todo su corazón y su alma.
-Lloró tu muerte, cuando obligada por su familia se casó con Kalis, creyó que moriría de tristeza pero él la cuidó y amo con tanta ternura que al final no pudo evitar enamorarse. Incluso le puso a su primogénito su nombre- susurró Severus.
-Gracias, Sev- dijo Regulus con lágrimas en los ojos y un peso menos en sus hombros antes de desaparecer necesitaba estar sólo. Todos vieron como se alejaba, excepto el otro Black cuyos grises ojos estaban puestos en su némesis. Dándose cuenta de que no conocía en absoluto al Slytherin y eso no era otra cosa que culpa suya.
El equipo de Gryffindor y parte del Slytherin se acercó acorralando a Goyle que volaba dirigiéndose al Bosque Oscuro. Mientras esquivaba y baldía su bate y la varita. Su risa histérica recordaba a la demente risa de Bellatrix y es que Goyle había perdido a alguien amado y odiaba a los Gryffindor y a Draco por ello. Él había estado deslumbrado por su líder y enamorado de Crabbe. Un amor enfermo lleno de locura producida por la pérdida y la prohibición. La misma que transformó a Crabbe en un sádico al recibir las palizas de su padre, su mismo padre que le enseño la brutalidad de una muerte a golpes o de una violación.
Había encontrado y corrompido a su hijo por completo. Arrancando la compasión y la empatía por los demás, volviéndose retorcido y sádico, demente, temerario... todo ello unido a su poca inteligencia natural fue lo que provocó su propia muerte. Un suicidio accidental, Goyle lo sabía pero el fantasma de Crabbe lo atormentaba con sus gritos y sus recuerdos de infancia y adolescencia. Quería vengarse del rubio. Había estado a punto de matarlo pero su plan falló y ahora tenía que huir y buscar a otros como él para reagruparse y vengarse de los traidores... Al alcanzar el Bosque Prohibido y salir fuera de la zona de Anti Desaparición, se Aparecio en una oscura mansión remota y construida entre montañas. Allí se reunían personas y criaturas oscuras, llenas de venganza e ira, asesinos que poseían un corazón de una negrura inconmensurable.
Hermione y Luna bajaban corriendo las gradas con el corazón en la garganta, creyeron que Draco no lo conseguiría. No habían visto reaccionar a Harry, sólo a Draco agarrarlo a poca distancia del suelo y subirlo en su regazo mientras volaba hacia la enfermería con su mejor amigo. Quizás el propio golpe lo había matado, pero no querían pensar en eso, no después de todo lo que habían vivido con él.
Bajando del cielo, Draco se acercaba a toda velocidad con un herido Harry en su regazo, angustiado al no verlo moverse ni oírlo quejarse. La ventana de la enfermería cerrada con un rápido Alohomora sin varita, entró volando asustando de muerte a Pomfrey que rápidamente ayudó a Draco a bajar a Harry de la escoba poniéndole en una camilla donde le realizó los hechizos de diagnóstico, y pidiendo al Slytherin las pociones necesarias. Unos instantes después por la puerta y ventana aparecieron Hermione, Luna y los hermanos Weasley respectivamente.
La enfermera al ver la cara de los chicos, los tranquilizó rápidamente. Luna con su habitual calma abrazaba a una temblorosa Ginny. Una agitada y llorona Hermione se acercó a la camilla, seguida de cerca por el lívido pelirrojo. La enfermera conociéndolos les explicó que Harry, estaba bien sólo necesitaba reposo, unas vendas y un par de pociones. Al oír eso todos respiraron, Ron se dio la vuelta y suspirando agradeció a Malfoy tendiendo su mano. Que con recelo e incredulidad acepto el Slytherin, después de todo, la guerra los había obligado a crecer y cambiar mucho su perspectiva. Hermione más emocional le dio un abrazo a Draco haciendo que este crispara el rostro en una mueca de dolor, Ron enrojeció pensando que era porque lo había abrazado una "sangre sucia" que había hecho ese gesto. Cuando Hermione se apartó y gritó viendo como el hombro de Malfoy estaba dislocado. Lo que le valió una regañina por parte de la enfermera y una cama junto al héroe del mundo mágico, donde ingirió numerosas pociones y sujeto por Ron fue colocado su hombro, con mucho dolor.
Dándoles a ambos una poción sedante, a pesar de ser de mañana. Pomfrey junto a los demás se retiró, los chicos a sus casas y la enfermera a comprobar los heridos del enfrentamiento con Goyle y Warrington. Teniendo que estabilizar las heridas de varios alumnos antes de poderlos llevar a la enfermería, por las heridas causadas por los oscuros hechizos. A las 7 de la tarde, el primero en despertar fue el Gryffindor. Parpadeó al ver el techo de la enfermería, suspirando, todos los años en Hogwarts pasaba tiempo en la enfermería, estaba desorientado hasta que recordó lo ocurrido. Las bludger, el dolor, la caída, Malfoy dirigiéndose volando hacia él miró a su derecha donde vio su escoba que agarró agradeciendo que no se hubiera roto. Después de todo era un regalo de su amado padrino, mirando a su lado izquierdo contuvo la respiración. Draco Malfoy se encontraba dormido, su actitud arrogante y despectiva, desaparecía dando lugar a un hombre atractivo e incluso etéreo. Con su piel pálida y su cabello rubio casi blanquecino, el ceño de este se frunció un jadeo se oyó de la boca del Slytherin, su cuerpo empezando a agitarse. Harry reconociendo los síntomas de una pesadilla se incorporó con mucho cuidado, hacia el rubio cuando se encontraba a medio camino hacia la cama de este. Draco despertó de golpe sentándose en la cama asustando a Harry.
-Joder, casi me matas del susto, maldita sea- dijo Harry agarrándose del pecho debido al sobresalto que las acciones del rubio le habían causado. Draco parpadeó para enfocarse, viendo que no se encontraba en su dormitorio en la Casa de los Gritos sino en la enfermería. Cuando las palabras del Gryffindor penetraron en su mente, poniéndole furioso y levantándose de la cama enfrentándose al Gryffindor.
-¿Qué casi te mato? Casi me matas y te matas, tú maldito Gryffindo suicida.- dijo Draco gruñendo con los ojos entrecerrados.
-Yo no intentaba suicidarme imbécil, no tengo culpa de que tu "amiguito"- escupió Harry con sarcasmo -intentara matarte. Yo sólo estaba jugando.
-¿La culpa la tengo yo entonces? Eras tú él que hacía el imbécil en la escoba, no yo- dijo Draco acercándose un paso más al Gryffindor.
-Yo no hacía el imbécil sólo quería coger la snitch, no esperaba que nos lanzaran bludger para matarnos-dijo Harry, respondiendo al avance del rubio.
-¿Qué pasa, no puedes dejar de llamar la atención ni un minuto Potter o tenías miedo de que te ganara?-dijo Draco agarrando el uniforme de Quidditch del Gryffindor. Consiguiendo que Harry agarrase a su vez el uniforme del Slytherin, si algo odiaba era llamar la atención de esa manera, sólo quería ser normal un chico más. Furioso, se acercó más su rostro y dijo:
-Más quisieras, Malfoy- escupió con rabia. Antes de que los labios de ambos se juntasen en un beso voraz, duro y devorador. Labios suaves, finos y gruesos, lenguas batallando por tomar el control. El rubio tomando el control, quien le exploró con rabia y pasión la boca al león mientras ambos gemían en la boca del otro. Sus corazones bombeando a la misma irrefrenable velocidad, sus manos picando por seguir explorando, su estómago lleno de molestas abejas furiosas y su espalda siendo recorrida por escalofríos. Cuando el aire se hizo imprescindible, se separaron. Ambos jadeantes, Harry empezó a balbucear sobre odio y frustración. Antes de que Draco lo mandara callar y volviera a besarle esta vez enterrando ambos las manos en sus cabellos.
La voz de McGonagall los alertó, se separaron mirándose sonrojados, entremedio camino entre horrorizados y extasiados. Corriendo se subieron a sus respectivas camas intentando recuperar la respiración, antes de que la comitiva se abriera paso por la enfermería.
-Sr Potter, Sr Malfoy, espero que no se estuvieran peleando- dijo la directora. Lo que consiguió que ambos se sonrojaran de nuevo.
-Deben descansar para cuidar de sus lesiones. Sr Potter, una costilla rozó su pulmón y estuvo a punto de perforarlo. Tiene las costillas magulladas, usted tiene que llevar cuidado. Sr Malfoy, usted ayudó a cuidar a Harry sabe lo peligrosas que son sus heridas. Además, por si fuera poco su hombro fue dislocado y los tendones estuvieron a punto de rasgarse. Necesita descansar, dándoles a ambos poción para dormir sin sueños- terminó la enfermera cuando el Slytherin intentó levantarse para irse, cerrando las cortinas alrededor de la enfermería. Harry parpadeó al comprender la información, Malfoy lo había rescatado, se había herido en el proceso y encima lo había ayudado a curarse.
El Gryffindor miró hacia Draco fijándose en la venda que cubría su hombro cerca del pectoral izquierdo donde se veían el principio de tres cicatrices. Las tres cicatrices que le habían quedado del Sectumsempra. No sabía que había dejado cicatrices, el profesor le dijo que no habían dejado secuelas y el quejica Slytherin no había hablado de ellas. Harry se sintió morir de mortificación.
-Yo... Lo siento, no sabía que hacía el hechizo y...- balbuceó Harry. Draco al percatarse de que estaba mirando el Gryffindor y su cara de culpa, decidió intervenir.
-Oh por el amor a Morrigan, deja de echarte la culpa. Sí casi me matas pero no sabías para que se usaba, Severus y tú mismo me lo dijisteis, tampoco es que sea mi única marca. Ahora deja de mirarme para que pueda dormir de una jodida vez, sin tus ojos acosadores- dijo Draco con su habitual forma de hablar. Harry refunfuñó pero estaba demasiado cansado para discutir parpadeando ambos se quedaron durmiendo sin darse cuenta de la sonrisa que se formaba en ambos labios.
