Hola!!!

EtaminMalfoy: Hola!! ¿Malfoy enamorado? Buenoo quién sabe XD jajaja que bueno que te hayan gustado los capítulos y espero te guste la continuacion, poco a poco se irán sabiendo cosas interesantes XD Besos!!!

Capítulo 10

Mi error empezó cuando acepté ser...su

guardaespaldas...

P.O.V Hermione Granger

Me levanté temprano la mañana del jueves, habían pasado dos semanas desde el incidente con el jefe y agradecía que no me hubiese molestado mucho luego de ese día. Ginny solía pasar mucho tiempo con Blaise, normalmente hablando a las afueras del comedor. Harry siempre estaba conmigo, o en otras ocasiones desaparecía y le veía muy metida la noche. Aquella mañana desayuné con Luna Lovegood, quien se sentó conmigo al ver que me hallaba sola.

-¡Dejen de holgazanear y pónganse a trajabar!- exclamó Theodore Nott entrando seguido de Malfoy, quien aún usaba las muletas por órdenes del doctor aunque parecía haber mejorado.

Ante la abrupta exclamación del que considerábamos el segundo al mando, muchos se pusieron de pie y salieron del comedor hacia sus puestos de trabajo. Lancé una mirada a mi reloj y me puse en pie, viendo el humor que se gastaba Nott era mejor irme a trabajar. Rastreé el lugar y no encontré rastro alguno de Ginny y Harry. ¿Dónde estarían?

-Debo ir a trabajar. Te veo en un rato.- me despedí poniéndome en pie, la rubia de soñadores ojos asintió y se puso en pie, caminando hacia la mesa de Malfoy, donde este y el castaño comían.

Me quedé paralizada algunos segundos, contemplando como Luna saludaba a Theo con un corto y rápido beso en los labios antes de sentarse a su lado. Mi mirada viajó de ellos hacia el jefe, para mi sorpresa, me topé de frente con aquellos ojos grises. Cuando nuestras miradas se encontraron, él sonrió y yo no supe porqué, pero también sonreí. Claro que rápidamente borré la sonrisa y me apresuré a la salida.

-¡Hermione!- exclamó él para que me detuviese, estaba por llegar a la puerta cuando le escuché. Me detuve y giré sobre mis pasos, Malfoy caminaba hacia mi apoyado en las muletas y con una manzana verde entre sus manos.

-¿Necesita algo, jefe?- interrogué

-Hablar. Ven.- sentenció comenzando a caminar hacia la salida. Le seguí en silencio, viendo cómo mordía felizmente su manzana mientras caminábamos.

-¿A dónde vamos?- cuestioné desconociendo aquellos oscuros y extensos pasillos.

-Al jardín.- respondió encogiéndose de hombros y luego empujó una puerta dejando al descubierto un jardín hermoso.

-Wow...- susurré en voz apenas audible, Malfoy siguió caminando hacia unos bancos frente a una cancha de tenis y yo le seguí en silencio.

-Hablé con Harry hace un rato.- me comentó buscando como sentarse sin apoyar el pie, le sujeté el brazo para ayudarle y se me quedó viendo fijamente antes de tomar asiento.

-¿Eso tendría que importarme?- pregunté arrugando el entrecejo, sujetando sus muletas mientras él se acomodaba.

-Sí, porque te haré un ofrecimiento parecido al que le hice a él.- explicó.

-Escucho...- susurré

-Pero siéntate.- dijo sonriendo, a la luz del sol mañanero su sonrisa lucia más inocente que nunca, pero yo no confiaba en él.

-Vale.- susurré y me senté a su lado, observando hacia la cancha bajo techo de tenis.

-Tienes un dominio perfecto de las armas, creo que incluso las dominas mejor que yo. Así que dado que mi padre le asignó un negocio a Theodore, él no podrá seguir cubriéndome la espalda. Y decidí que, si estás de acuerdo, serás mi nueva guarda espalda.- declaró Malfoy tranquilamente, abrí enormemente los ojos y me giré hacia él.

-¿Yo?- cuestioné sorprendida.

-Si, tu. No confío en nadie. Solo en los chicos cercanos. Y...entre todas las personas que me provocan desconfianza...tú eres la menos desconfianza que provoca.- sentenció.

-¿Pondrás tu vida en manos de alguien en quien desconfías?- interrogué

-Me salvaste la vida una vez, y sé que volverías a hacerlo.- respondió encogiéndose de hombros.

-Yo...estoy disponible.- sentencié, era una oportunidad única. Al fin las cosas parecían ponerse de mi lado, nuestra misión comenzaría a avanzar y sabríamos que tantos negocios ilícitos rodeaban a la familia Malfoy.

-Perfecto. Esta noche tengo una gala, iras como mi acompañante.- sentenció arrebatándome sus muletas para ponerse en pie.

-Espera... ¿una gala?- cuestioné asustada, jamás había ido a una, solo a las reuniones con los demás policías, pero eso no era lo mismo. En nuestras reuniones solo habia karaoke, cervezas, algunos discursos pequeños y todo muy casual y poco obstentoso.

-Si, una gala. No te preocupes, ya le dije a Astoria que te consiguiera algo para vestir. Seguramente ya dejó el paquete en tu cuarto.- me explicó

-Estás lastimado, no deberías...

-Espera...Soy el líder ¿recuerdas? No me dices que hacer...yo digo que hacer.- me silencio antes de que pudiese expresar mi opinión.

-Solo quería prevenirte.- comenté poniéndome en pie, odiaba que no me dejasen opinar o que me cortaran cuando estaba apunto de decir algo que consideraba importante.

-Hermione...tienes...un bonito nombre.- susurró Malfoy, levanté la mirada encontrándome con sus ojos grises. Estaba apoyado en sus muletas, mirándome fijamente:como si nunca antes me hubiese visto. ¿Qué le ocurría?

-Es poco común.- acepté

-Es bonito...

-No opino igual, pero gracias.- respondí dispuesta a irme, pero él me sujetó del brazo impidiendo mi misión.

-¿Necesitas algo? Iré al cuarto de armas.- expliqué, me soltó de golpe.

-¿Tienes novio?- interrogó

-No...- susurré y tuve que esconder la mirada porque un centellar de emociones me recorrieron al pensar que precisamente el culpable de que no tuviese novio se encontraba frente a mi.

-Lo has dicho con tristeza. ¿Tenías novio? ¿Te gusta alguien?- cuestionó, me sorprendió la repentina lluvia de preguntas. Draco no parecía una persona curiosa.

-Me iba a casar. Pero...mi novio canceló la boda.- mentí.

-Que imbecil...- murmuró, le miré arrugando el entrecejo. ¿Por qué parecía importarle?

-Ya no importa. No le veré nunca más.- murmuré dándole la espada.

-Hermione...- murmuró Draco, permanecí inmóvil a la espera de sus palabras.

-Que bueno que no te casaste.- susurró y comenzó a caminar, le seguí en silencio hasta que se perdió por completo de mi vida. Sus palabras me habian tomado por sorpresa y ni siquiera sabía si debía o podía decir algo.

Un montón de sentimientos inundaban mi cuerpo. No me había casado porque Malfoy había asesinado a mi novio. Y ahora él estaba diciéndome que era bueno que no me halla casado. Se merecía una doble porción de mi odio. Pero aparentemente, no podía odiarle tanto, solo sentía rencor y enojo...pero el odio que sentía hace algunos días...no estaba del todo presente.

Caminé de prisa hacia el área de las armas y cuando entré vi a Harry inclinado de una mesa hablando con alguien. Di un paso para observarles mejor y pude ver a Parkinson sentada en el extremo opuesto de la mesa. La morena tenía una enorme sonrisa mientras escuchaba a mi moreno hablar.

-Por cierto, quiero que me acompañes a una gala esta noche.- le comentó Parkinson levantándose de su asiento y acercándose a mi amigo.

-¿Yo? No creo que sea correcto.- murmuró Harry, se veía nervioso, eso me daba a entender que comenzaba a tener sentimientos hacia la morena. Aquello me recordó a Cho...la antigua novia de Harry...no quería verle sufrir de nuevo.

-No seas tontito. Ya le pregunté al jefe y dijo que no le importa...así que tengo su aprovacion para que vengas conmigo.- comentó la morena con una enorme sonrisa.

-Es que no soy bueno con eso del baile...- murmuró mi amigo nervioso, estuve apunto de soltar una carcajada. Harry no era nada bueno bailando...era un total desastre.

-No importa, nos sentamos a conversar.- insistió Pansy, extendió su mano y sujetó la de Harry, mi amigo se quedó en silencio observándole con una sonrisa boba. Elevé una de mis cejas perspicazmente. Al parecer Harry no comprendía que no era conveniente enamorarse en medio de un operativo.

-Bueno...pero, solo si aceptas venir a cenar conmigo en tu día libre.- susurró Harry entrelazando sus dedos con Parkinson, la morena observó sus manos y sonrió.

-Es un trato...- susurró, me pareció que iba a inclinarse hacia mi amigo de manera conprometedora así que hice ruido para que fuesen conscientes de mi presencia y caminé hacia ellos lo más casual posible.

-Hola.- saludé al llegar.

-Buen día, Mione.- me saludó Harry dándome un beso en la mejilla, le percibí incómodo y nervioso.

-Hola.- me saludó Parkinson volviéndose hacia la esquina donde hacia estado antes. Lego miró a todos lados y se despidió con un movimiento de mano.

-Entonces...- comencé a decir al ver que la morena desaparecía en la puerta.

-Llegaste tarde...- comentó Harry agarrando un arma.

-Harry... ¿Está ocurriendo algo que yo no sepa?- interrogué elevando una de mis cejas, Harry miró hacia su derecha y escondió de mi su mirada.

-¿Algo que no sepas? ¿Como qué?- preguntó, estaba nervioso, lo percibí en su forma de hablar y sus movimientos rápidos.

-Algo como...Parkinson y tú...- susurré

-No es lo que piensas...no hay nada entre nosotros...- se apresuró a decir, levanté mis manos en señal de paz al ver lo sensible y asustado que estaba.

-Está bien...solo quería estar segura. Sabes que sería peligroso e incorrecto.- susurré acariciandole el hombro, él asintió antes de agarrar un sobre que reposaba sobre la mesa.

-Tengo que llevarle esto a Blaise, me lo acaban de traer. Vengo en un momento...- me explicó mi amigo, asentí y le vi salir apresurado.

Tarde aquel mismo día me encontraba cubriéndome solo con una fina toalla. De pie frente a aquel traje gris, llamativo, brillante y obstentoso que Astoria había dejado en mi habitación. No era feo. Pero demasiado elegante, entallado y llamativo para mi gusto; yo prefería ropa más sencilla y mucho menos entallada. Aún así...no tenía otro traje que fuese apto para llevar a una gala así que tocaba guardar silencio.

-No soy yo...- susurré agarrando el traje largo y observándolo fijamente, sentía que iba directamente a un sacrificio.

Cuarenta minutos más tarde, con el traje cubriendo mi cuerpo me detuve a observarme en el espejo. Me sentía incómoda, sentía que el traje llamaba demasiado la atención y yo deseaba pasar desapercibida. Subí mi traje y ajuste la pequeña pistola que había colocado alrededor de mi tobillo. Tras dar una vuelta sobre mis propios pies y acomodar mi cabello en un recogido, me dispuse a ir al cuarto de Malfoy. Sorprendentemente, el líder no se encontraba en su cuarto, toqué varias veces y no hallé respuesta. Por suerte, encontré a Blaise cuando me dirigía al comedor; descaradamente el moreno me recorrió con sus ojos y silbó a modo de cumplido.

-Te ves hermosa, Hermione.- me dijo con una sonrisa mientras se acomodaba su traje, iba de negro, impecable como siempre.

-Gracias, buscaba a Malfoy, me dijo que nos iríamos aparte.- comenté ligeramente sonrojada al ver que el moreno seguía estudiándome sin mucho decoro.

-Debe estar en el jardín con Amanda.- respondió. ¿Amanda?

-Claro. ¿Crees que deba ir o no debo interrumpirle?- lnterrogué, lo que menos deseaba era tener problemas, necesitaba que todo marchase bien para que en el siguiente reporte pudiésemos tenerle buenas noticias a Dumbledore.

-Si no le interrumpes se quedará con ella para siempre.- comentó Blaise riendo, asentí y di la vuelta caminando apresuradamente hacia el jardín que hace apenas alguna horas había descubierto.

Al llegar allí escuché ladridos, parecía que alguien estaba jugando con un perro. Grande fue la sorpresa que me llevé cuando a lo lejos vi a Malfoy tendido sobre la grama con una enorme perra husky sobre él. El pelaje gris y blanco lucia imponente desde mi punto de vista. Me quedé gélida al escuchar al rubio reír, jamás le había escuchado. Reía bonito. La perra se salió de sobre él y corrió lejos a buscar una pelota.

Malfoy de puse en pie y nuestras miradas chocaron. Por primera vez, el brillo que vi en sus ojos no reflejaba acusación ni desconfianza...reflejaba amor...humanidad. Bajé mi mirada por su vestimenta y vi que solo vestía unos jeans negros y una camisa gris, su cabello se hallaba revuelto y llevaba un reloj de pulsera. Cuando la sonrisa que reposaba en sus labios estaba por desaparecer, la perra regreso y se arrojó sobre él haciéndole estallar en risas nuevamente.

-Salte, Amanda, debo irme.- le escuché murmurar sacándosela de encima. Así que...ella era Amanda...pensé al escucharle.

-Es una perra hermosa.- me atreví a comentar sin acercarme.

-Si, lo es. Ella es preciosa.- comentó Malfoy lanzando la pelota lejos y agarrando sus muletas para ponerse en pie; le ayudé y en poco tiempo nos encontrábamos entrando por la puerta.

-Paso por mi cuarto y luego nos vamos. ¿Estás armada?- me interrogó mientras caminábamos.

-Por supuesto.- murmuré

-Muy bien.- susurró entrando a su cuarto.

Me recosté de la pared, revisando en silencio mi cartera...allí tenía una navaja y mi máquina del asma. Tras comprobar que tenía ambas cosas la cerré y esperé al rubio en silencio. Hubieron pasado unos cinco minutos cuando él volvió a asomar. Había acomodado su cabello y ahora reposaba perfectamente peinado hacia atrás, me sorprendió su capacidad de pasar de chico malo a la imagen de niño santo.

-Vamos.- me dijo andando, caminé junto a él mientras le veía acomodar su corbata negra. No podía creer que no estuviese vistiendo un traje todo obstentoso y carisimo. Lucia elegante, pero no tradicional, él parecía tener esa capacidad de poder vestir tradicional en algunos momentos y más simple en otros, pero conservar esa elegancia y el porte aristocrático.

-¿Quieres que me quedé detrás tuyo en todo momento o prefieres que me quedé en una esquina cuidándote?- interrogué mientras subíamos a la limocina, Malfoy permaneció pensando por un rato.

-Permanece cerca de mi.- terminó por decir mientras el auto se ponía en marcha y nosotros nos hallábamos uno delante del otro en silencio.

-Claro.- susurré.

-Por cierto, te ves bonita. - comentó

desinteresadamente, mirando por la ventana.

-Gracias.- respondí sin prestar mucha atención.

-¿Bailas?- me preguntó luego de algunos minutos en silencio.

-No es por alardear, pero bailo de todo.- comenté fingiendo una sonrisa.

-Yo no.- aceptó él.

-¿No sabes bailar nada?- pregunté sorprendida.

-Baladas y cosas así. O tango. Pero nada más.- murmuró

-Deberías aprender.- comenté

-Deberías enseñarme.- respondió, me tomó por sorpresa así que abrí enormemente los ojos y luego intenté recomponerme con rapidez.

-Claro, porqué no.- murmuré intentado sonreír.

-Sabes...odio las galas...- susurró Draco.

-¿Y por qué vas?- cuestioné

-Obligación, mi padre va todos los años. Solo para que vean su rostro.- susurró Malfoy.

-¿Se enojaría si no vas?- interrogué sabiendo la respuesta: Si.

-No, me dijo que podía elegir entre ir o no. Pero...realmente no pierdo nada con ir. Y los organizadores son íntimos de mi familia.- murmuró.

-Yo jamás he ido a este tipo de eventos.- acepté.

-¿No has ido a fiestas?- cuestionó.

-Si, pero más sencillas. Fiestas de karaoke donde uno solo va a divertirse. - expliqué encogiéndome de hombros.

-Yo nunca he ido a un karaoke.- comentó tomándome por sorpresa.

-¿Nunca?- pregunté sorprendida

-No, mi padre decía que los lugares donde habían karaokes eran peligrosos. Ya sabes, lo malo de ser hijo de un mafioso.- me comentó Malfoy encogiéndose de hombros.

-Yo conozco un karaoke que siempre está vacío...creo que está noche está abierto.- comenté distraídamente, recordando el lugar...había ido con Harry y los chicos de la comisaría.

-¿Vacío? ¿Está muy lejos?- me preguntó.

-No mucho. Creo que a quince minutos. - respondí.

-Haremos algo...- susurró Malfoy inclinándose hacia mi, le miré con el entrecejo fruncido.

-¿Qué?- cuestioné intrigada.

-Me presentaré en le gala, saludo a los organizadores y nos vamos al karaoke.- me dijo emocionado.

-¿Bromeas cierto?- pregunté rodando los ojos.

-No, habla en serio.- declaró él.

-No puedes hacer eso.- sentencié, en mi lista de deseos: ir a un karaoke con Draco Malfoy no estaba en ningún lado.

-Llegamos, jefe.- escuchamos que murmuró el chofer bajando la ventanilla para vernos.

-Claro, espere aquí. Solo estaremos algunos minutos.- comentó Draco saliendo, me tendió la mano para ayudarme a salir y por el periodo de algunos segundos permaneció sujetando mi mano y mirándome fijamente. ¿Por qué me miraba así últimamente?

-Te ves preciosa.- susurró, su mirada permaneció mirando mi rostro y me sorprendió que no bájese descaradamente sus ojos hacia mi cuerpo.

-Gracias.- respondí.

-El distinguido Draco Malfoy.- comentó una voz tras el jefe, quien rápidamente se giró hasta quedar a mi lado y dejó salir una sonrisa.

-Señor Greengrass.- comentó Malfoy extendiendo su mano para saludar al hombre.

-Pensé que vendrías con mi hija, pero ya le vi venir con Blaise. ¿Cómo se llama tu compañera?- interrogó el señor de rubios cabellos y azules ojos.

-Hermione, es una amiga.- mintió descaradamente, una sonrisa fingida se deslizó por los labios del hombre y sujetó mi mano para saludarme mientras sus ojos se deslizaban por mi cuerpo.

-Vamos a saludar.- murmuró Malfoy y sujetó mi mano para que le siguiese. Subimos las largas escaleras que conducían a lo que parecía un enorme centro y Draco saludó al guardia con un gesto de cabeza antes de que entraremos.

-Si alguien pregunta: somos amigos hace dos años.- susurró Draco.

-Claro.- susurré.

-Estás temblando no te pongas nerviosa.- murmuró al detenernos frente a la puerta de cristal que escondía una música suave y un montón de conversaciones.

-No estoy nerviosa.- mentí

-Tu mano está sudando y temblando...así que si estás nerviosa.- sentenció.

-No lo estoy.- insistí.

-Como digas, solo relájate...nadie te va a comer. Actúas como si nunca hubieses estado en medio de un grupo de mafiosos.- se burló el rubio y tuve que tragar, porque en realidad si estaba nerviosa y asustada. Precisamente porque jamás había estado en medio de gente peligrosa a menos que fuese un operativo

Al entrar comencé a sentirme más nerviosa y ansiosa. Todo el mundo estaba tan arreglado, tan elegante, parecían moverse sobre las nubes...gente completamente diferente a mi. Draco caminaba con sus muletas a mi lado, balanceando su pierna lastimada y sonriendo cuando veía a alguien que conocía.

-¡Draco Malfoy!- exclamó un hombre alto, de negros cabellos y tez clara. El hombre vestía de traje negro y tenía un peinado tan elegante como su ropa.

-¡James Potter, que gusto verte!- exclamó Draco y saludó con un abrazo a aquel hombre. ¿Potter? ¿Sería un apellido común?

-¡Que gusto verte, muchacho! Temíamos que no vinieras a la fiesta.- comentó el hombre.

-Por nada del mundo me la perdería, James. Aunque debo irme rápido.- comentó Draco señalando sus muletas.

-Si, me dijeron que tuviste un percance con Lestrange.- comentó James antes de que una mujer hermosa se agarrase de su brazo.

-Draco Malfoy...tan galante como tu padre.- comentó la mujer de largo traje rojo con una sonrisa cálida y amorosa. Sus ojos color esmeralda destilaban un cariño puro al mirar a Malfoy.

-Lily...la mujer más hermosa en este lugar...con todo respeto.- respondió Draco y se dispuso a depositar un beso en el dorso de la mano de aquella señora, pero para mi sorpresa ella soltó una carcajada y le obligó a abrazarle.

-Siempre tan orgulloso y frío; un abrazo no se le niega a nadie.- comentó la mujer y le apretó las mejillas a Draco consiguiendo que se sonrojase y escondiese su mirada. Aquello me sorprendió.

-¿Y quién es la señorita?- interrogó James fijando sus ojos en mi.

-Ella es Hermione, es una amiga.- me presentó Draco

-Mucho gusto.- saludé con una sonrisa.

-Eres muy bonita, me gusta más que Katherine, Draco. Al parecer estás progresando al elegir tus novias.- comentó Lily mirándome de manera escrutante y consiguiendo que me sonrojase.

-No, Lily. Es solo mi amiga.- repitió Draco, estaba un poco serio, me pareció que un rastro de tristeza recorrió sus ojos ante la mención de aquel nombre: Katherine.

-Así empezamos James y yo.- comentó Lily.

-En realidad...comenzamos peleando.- analizó James soltando una carcajada.

-Eras un idiota.- explicó Lily golpeándole suavemente el hombro.

-Yo, solo quería saludarles y decirles que algunos de mis chicos estarán por ahí. Yo tendré que irme.- se excusó rápidamente Draco.

-Claro, muchacho, no te preocupes. Nos alegras que hayas venido a saludar.- le dijo James y luego se alejaron saludar a otros invitados.

-¿Son los organizadores?- curiosee mientras caminábamos a la mesa de ponche.

-Si, los Potter son muy influyentes.- comentó Malfoy.

- ¿Han vivido siempre aquí en Londres?- cuestioné, no conocía mucha gente que tuviese por apellido Potter...por lo cual no podía dejar de ligarlos con Harry aunque...los padres de mi amigo habían muerto en aquel accidente que logró dejar aquella marca en la frente de mi amigo.

-Si.- susurró Draco sin prestarme atención.

-¿Nos vamos?- cuestioné sirviéndome una bebida. Draco estaba observando el alrededor en silencio.

-Si, solo estoy buscando a Blaise para avisarle.- me explicó mientras sus grises ojos rebuscaban entre la multitud. Yo bebía mi ponche en silencio, realmente estaba delicioso, ya comenzaba a sonar la música, una balada suave: casi mágica.

-Draco Malfoy...- comentó un hombre de pie tras el rubio, tenía la piel pálida y el cabello negro, vestía un traje gris metálico.

-Tom Riddle...- respondió Draco dándose la vuelta, el tono que empleó me dio a entender que no se llevaban muy bien.

-Me sorprende verte aquí sin un idiota cubriéndote la espalda. ¿Ya aprendiste a utilizar por ti mismo las armas?- se burló el hombre de negros cabellos jugando con su copa de vino.

-Siempre hay gente cubriéndome la espalda, Tom. Solo que nunca te percatas.- comentó Draco con una sonrisa cínica.

-Si, ya Lestrange me dijo que incluso las mujeres disparan mejor que tú.- siguió burlándose el otro, sus palabras estaban consiguiendo que la curiosidad despertase en mi subconsciente. Acaso ¿Malfoy no sabía disparar?

-Hablando de Lestrange ¿todavía tiene todos sus dedos?- contrataco Draco.

-Puede sobrevivir con uno menos. Pero tú no siempre tendrás protección.- comentó Tom y con un gesto de cabeza se alejó.

-Idiota.- murmuró Draco y se giró, tomó una copa de vino que reposaba sobre la mesa y se la bebió de golpe.

-Draco...- habló Blaise colocando su mano en el hombro del rubio, este dio un salto asustado y casi arroja la copa al suelo.

-Me espantaste.- comentó Draco.

-¿Por que estás tan nervioso?- interrogó Blaise con el ceño fruncido.

-Luego te cuento.- susurró Draco, Astoria entonces se acercó a nosotros con una enorme sonrisa y desfilando un corto traje verde que haría juego con los ojos de Harry.

-Hola, tardaste en llegar.- comentó Astoria dándole un beso en la mejilla a Draco.

-Un poco, pero ya me voy.- anunció el rubio.

-¿A dónde vas?- preguntó Blaise cruzándose de brazos.

-Me duele la herida...iré a comer algo a cualquier sitio y luego a casa.- mintió el jefe, arrugué el entrecejo. ¿Por qué mentía? ¿No era el líder? Podía hacer lo que le viniese en gana sin dar explicaciones. ¿O no?

-Espero que sea así, Draco. A tu padre no le gusta que andes solo por ahí.- murmuró Blaise.

-Ando con la vigía.- bromeó Malfoy refiriéndose a mi y desee pegarle una patada en su herida.

-Eso me tranquiliza, pero de todos modos, come rápido y vuelve a la mansión.- susurró Blaise.

-Eso haré, jefe.- se burló Malfoy y comenzó a caminar.

-Cuídalo.- me pidió Blaise, asentí, odiaba que me tuviesen de cuidadora de Malfoy, pero si me ganaba su confianza podría enterarme de todo lo que ocurría en el cartel.

-Anda, Hermione.- comentó Draco sin detenerse, al pasar junto a Astoria está me impidió el paso y se quedó viéndome fijamente.

-Yo lo amo...cuidado con confundirlo.- me advirtió, arrugué el entrecejo y seguí caminando. ¿Confundirlo? No me interesaba Malfoy en lo más mínimo.

-Ayúdame.- me pidió Draco cuando estaba por subir a la limosina, sujeté las muletas y él logró entrar sin esforzar la pierna.

-Dile la dirección del karaoke al chofer.- me pidió Malfoy antes de que pudiese entrar y tras obedecerle subí, sentándome delante del y permanecí en silencio mientras el auto se ponía en marcha.

En el silencio de la limosina podía escuchar la respiración acompasada de Draco. Las palabras de Astoria se repetían en mi mente una y otra vez sin razón aparenten. "lo amo..." ¿Por que me había dicho esas palabras? Ella no me conoce, y yo no le conozco. ¿Por qué confesarme que amaba al jefe? ¿Pensará que estoy interesada en él?

Levanté la mirada viendo que Draco observaba por la ventana en silencio. Su cabello perfectamente peinado ya se había revuelto un poco y algunos mechones caían sobre sus ojos. Ese aire misterioso y tenso estaba ahí, rodeándole, dando a entender que era un ser que escondía muchas cosas. ¡Yo jamás podría interesarme en alguien como él! Tan frío, tan reservado, tan arrogante a veces, tan cínico, tan egocéntrico...era todo lo contrario a Víctor. Mi amado Víctor era sensible, romántico, leal, sincero, un libro abierto...en cambio Malfoy es un libro cerrado.

"Le amo..." aquella confesión volvió a repetirse en mi mente y no hallé un motivo lógico que llevase a aquella rubia a pensar que me interesaba el líder. Me encontraba sumergida en mis pensamientos, observando al jefe cuando el giró el rostro y aquellos ojos metálicos chocaron con los míos. Por primera vez, en mucho tiempo, sentí que sus ojos leían mi alma...su mirada profunda parecía leer lo profundo de mis pensamientos así que me vi obligada a desviar la mirada. Jamás había sentido algo como aquello, era como si su mirada pudiese ver más allá de mis mentiras. Como si con una mirada, él pudiese descubrir quién yo era en realidad.

-¿Te gusta el mantecado?- me preguntó luego de algunos segundos.

-Si. ¿A quien no?- cuestioné volviendo a mirarle, él tocó la ventana del conductor para llamar su atención.

-Detente en aquella tienda. Compra dos mantecados. El mío de chispas de chocolate y vainilla. Y otro de...

-Vainilla y fresa .- respondí

-Y otro de vainilla y fresa.- ordenó el jefe y el conductor no tardó en obedecer.

-Me encanta el mantecado que venden aquí.- comentó Draco con una sonrisa mientras vigilaba por la ventana. Descubrí que era igual a un niño...aunque tenía esa apariencia fría y distante.

-Es delicioso.- comenté mirando por la ventana.

-Es exquisito yo solía venir con...- comenzó a decir Draco animadamente, se había transformado en otra persona por el periodo de algunos segundos. Se detuvo a media oración y sus ojos se humedecieron así que escondió su mirada y cambió su semblante por uno serio y distante.

-Con mi mama...- susurró

Continuará...

¿Que les pareció? ¿Qué creen que haya pasado con Cissy? ¿Que creen que haya ocurrido con los Potter? ¿Tom Riddle? ¡Se irán descubriendo más cosas poco a poco!