N.A: ¡Socorro! Creí que se me había borrado el capítulo cuando lo tenía escrito, aún tengo taquicardias. Pero he tenido que corregirlo todo de nuevo *lágrimas a puñados*. Bueno, acabamos el capítulo 4. En el siguiente volveremos al lado oscuro de la fuerza…er… de la sangre. Esta parte me ha dado bastante guerra porque las letras de las canciones están más o menos sincronizadas con los diálogos y las descripciones. Se puede leer como cualquiera o, si aceptáis un humilde consejillo, os podéis buscar las canciones en Youtube en varias pantallas, minimizarlas e ir pinchando el play cada vez que empiece una nueva canción. Esta es la lista de éxitos por orden de aparición:
"Sexbomb", de Tom Jones; "I like to move it", de Reel 2 Real; "Bizarre love triangle", de 2 Rhythm feat. M Dacal; "If I were you", de Candee Jay; "Can't hel falling in love", la versión de Butterfly; "Lollipop", de lil Wayne (ésta aparece en un minific de la web de Blackened Wing); "Opa Opa·, de Despina Vandi y "When a man loves a woman", de Michael Bolton.
Bueno, recuerdo que la clasificación es "M", ¿vale? Oh, he intentado explicar cómo ve Kaname el mundo nocturno humano, por lo que hay algunas expresiones poco apreciativas sobre formas de vestir, tatuajes… Son los pensamientos de un aristócrata, no los míos, que nadie se sienta ofendido, please. La idea de que los vampiros necesiten tapones de los oídos para asistir a sitios donde el volumen está alto no es mía, aparece en uno de los capítulos del fic de YenGirl que estoy traduciendo (hoy subiré el 3), "Lo que casi podría ser".Yen: thanks again for your permission to use the idea of the ear plugs, you know how I love your realism. I know you can't read this fic, but at least you can see the playlist *points up* and read the lyrics of the songs along the story *points down*. Before you ask, yes, Kaname danced… the last slow song! *giggles madly*. Thanks, dear!!! *jumps onto you and kisses your cheek*
Capítulo 4. Conoce mi mundo. Parte 3
Pepperoni... Doble de mozzarella... orégano... tomate... Los aromas que despedía el trozo de pizza recién salido del horno se mezclaban agradablemente con los sabores de esos mismos ingredientes mientras los paladeaba con lentitud. Yuuki le había jurado que la pizza que se vendía en los puestos ambulantes no era nada del otro mundo comparada con la de algunas pizzerías de la ciudad, pero a Kaname le sabía a gloria. Quizás porque era la primera vez que probaba aquella cosa pegajosa que se empeñaba en atentar contra todas las normas de etiqueta al comer que conocía.
Eran ya las ocho de la tarde y el sol se había ocultado casi por completo, dejando el cielo de un relajante azul zafiro con sólo alguna franja rosada desapareciendo por el oeste, tras los edificios. Por fin había desaparecido el martilleo que suponía la brillante luz del sol para sus retinas y, ya fuera por eso o porque llevaban tres horas deambulando por la feria, el hambre había comenzado a apretarles. Habían caminado hacia la parte final del recinto, donde se sucedían los puestos de comida rápida con mesas y bancos de madera dispuestos delante para poder tomar un piscolabis. Muchos de los jóvenes humanos, incluidos algunos de sus compañeros de instituto, se arremolinaban entorno a los puestos de hot dogs, pero sólo con echar una ojeada a aquella salchicha rezumando extrañas salsas picantes rojas y amarillas, Kaname se había negado en redondo a comerla. Después de pasear entre los tenderetes, con el olor a cerveza, mostaza, mantequilla caliente y hamburguesas flotando en el aire, se habían decidido por un puesto de pizzas.
Kaname estiró las piernas bajo la estrecha mesa, intentando a la vez que su camisa de seda no rozara la superficie. La capa de mugre pegajosa que cubría la mesa hacía casi imposible saber si era de madera o no y el suelo de arena estaba parcialmente cubierto por vasos de plástico rotos y pisados que aún rezumaban Coca-Cola y cerveza. A pesar de todo -increíblemente-, Kaname se sentía a gusto. Tanto como se había estado sintiendo toda la tarde, dejando a un lado el sol y el orgullo herido de perder a las maquinitas con un crío. Allí, sentado a una punta de una larga mesa comunal, abarrotada de grupos y familias humanas, se sentía feliz. Dio un sorbo a su Coca-Cola, con las burbujas cosquilleándole la nariz, y se cortó otro pedacito de pizza, enrollando cuidadosamente aquella rebelde mozzarella en el tenedor de plástico. Al menos, se dijo, aquí servían cubiertos, aunque la mayoría de clientes, empezando por Yuuki, no los usaba.
Su hermana sostenía hábilmente el triángulo de pizza en la mano, con la práctica de años, y degustaba una suave combinación de cuatro quesos. Realmente, tantos años sufriendo la comida del director le debían haber forrado las paredes del estómago de acero. Presidiendo la mesa, la mitad del espacio del que disponían, de hecho, estaba el terrorífico -"¡monísimo!"- nuevo amigo de peluche de Yuuki. La joven se había esmerado en desplegar servilletas de papel sobre la mesa para depositar encima a "Fluffy" -hay que ver el gusto de Yuuki para los nombres- y evitar que se manchara el peludo trasero. La joven llevaba toda la tarde con una sonrisa de felicidad pintada en el rostro y Kaname la contempló, absorto, mientras sorbía su refresco de una pajita y se limpiaba cuidadosamente las manos con una servilleta. Al cabo, Yuuki percibió su mirada y alzó la vista, reparando en que Kaname aún no había acabado su trozo de pizza.
-No te gusta, ¿verdad? -arrugó la nariz.- Ya me imaginaba que tendríamos que haber ido a algún sitio donde sirvieran algo más suav...
-Me encanta la pizza, Yuuki.- interrumpió con una sonrisa.- Te miraba a ti, me gusta ver cómo disfrutas.
Ella rió.
-Bueno, creo que todo ese sol me ha dejado cansada. ¡Tenía que reponer energías si queremos triunfar en la pista de baile! -hizo un gesto coqueto con los hombros.
Kaname alzó las cejas.
-No creo que yo triunfe demasiado en una pista de esas que dices. -echó un vistazo a la diversidad que jóvenes de su edad que les rodeaban. Ninguno de ellos parecía saber bailar el vals... -Apuesto a que la música que suena en esos locales es bastante distinta a la que estoy acostumbrado a oír.
-¡Oh, seguro! -Yuuki prácticamente saltaba sobre el banco.- Una vez una de las chicas de la Clase Diurna nos dejó escuchar el CD que le grabó su hermano de una de las sesiones del viernes noche de la discoteca. Habían pinchado juntos el Dj residente y uno invitado. ¡Fue increíble! Bailamos hasta que nos caímos en la cama sin aliento.
El purasangre disimuló graciosamente que había entendido sólo la mitad de la explicación de su hermana mientras acababa con su último trozo de pizza. Sospechaba que iba a practicar la inmersión en aquella faceta del mundo humano a pulmón libre y sin botella de oxígeno. Lo cual le recordó que había quedado con el resto de los vampiros a las puertas de la dirección de la discoteca que les habían dado. Apuró el último trago de refresco y se secó los labios, mientras Yuuki tarareaba algo por lo bajo y marcaba el ritmo con el pie. Sonrió.
-Deberíamos acercarnos a la discoteca, Yuuki. Los demás probablemente ya estarán allí.
-¡Sí! -la joven se pudo en pie con una rapidez que casi rozaba la velocidad vampírica, encaminándose ya en la dirección adecuada.
-Yuuki....
-¿Sí? -se giró a media zancada para ver a Kaname de pie al lado de la mesa señalando el enorme koala con una cara de inocencia que rivalizaría con la de un querubín.
-Te dejabas a "Fluffy".
-¡Oh, vaya! La verdad es que no sé donde voy a ponerlo en la discoteca.- comentó mientras se acomodaba el peluche contra la cadera.
Kaname le devolvió la mirada con las cejas alzadas.
-No tengo ni idea... –replicó, adivinando de antemano quién iba a tener que solucionar el embrollo.
OOO
A las afueras de la discoteca, Yuuki ya tuvo que taparse los oídos. El estruendo de los ciclomotores con los tubos de escape trucados, mezclado con el "BUM BUM BUM" que salía de los equipos de música montados en los maleteros de coches tuneados a un volumen que hacía vibrar los cristales le provocó una oleada de mareo.
La discoteca que ofrecía sesiones de tarde sin alcohol para menores de 18 años, con la que la Academia había negociado un precio de entrada especial, estaba ubicada en una antigua nave industrial algo a las afueras de la pequeña ciudad. En los alrededores no había edificios de vecinos, sólo naves comerciales cerradas a esas horas, un pequeño cine con bolera y algunos pubs musicales. Hordas de jóvenes se agolpaban a las puertas de la discoteca, algunos a pie, muchos en ciclomotores y los más mayores en coches que parecían a punto de despegar, a juzgar por cómo se sacudían con la música que emanaba de dentro.
Puede que dentro de la discoteca no se sirviera alcohol, pero eso no quería decir que no pudiera obtenerse fuera, reparó Kaname. Algunos grupos de jóvenes estaban sentados vulgarmente en la acera, mezclando vino con gaseosa en botellas de plástico que se pasaban de unos a otros. Un vendedor con una nevera portátil colgada al hombro ofrecía latas de cerveza a bajo precio y otros jóvenes simplemente aún llevaban en las manos enormes vasos de plástico rebosantes de cerveza que habían comprado en los tenderetes de la feria.
Capítulo aparte merecía la ropa, reflexionó el purasangre, o más bien la ausencia de ella. Parecía que en vez del habitual "se exige vestimenta formal", la norma allí era "se exige enseñar muslo, pechuga y calzoncillos". Delante de ellos desfiló un grupo de chicas de la edad de Yuuki, vestidas -era un decir- con unas camisetas ceñidísimas que dejaban ver el encaje de sus sujetadores y unas bolitas brillantes en el ombligo. Lo más habitual eran unos tejanos apretados de cintura tan baja que todas lucían ropa interior al aire libre y casi mostraban lo que no deberían mostrar por la parte delantera. Eso, si no llevaban una especie de estrecha franja de tela alrededor del pecho y unas minifaldas que permitían tener una vista precisa del color de sus braguitas.
Con una ceja alzada, Kaname escrutó a los chavales. Por un estilo, decidió. El que no llevaba los tejanos rotos por el culo los llevaba con el cinturón por debajo de las nalgas. El purasangre se preguntó si pretendían evitar que se les cayera el trasero, en vez de los pantalones. La pandilla de chavales se hizo a un lado para dejar pasar a las chicas, que fingieron no verles ni oír las invitaciones vulgarmente sexuales que recibieron de ellos.
Inconscientemente, enlazó la cintura de Yuuki y la estrechó contra sí, pensando si realmente era buena idea ir a semejante lugar. Todos sus instintos le avisaban de posibles situaciones de peligro para ella. Yuuki se giró y le dedicó una sonrisa tranquilizadora, esquivando un par de coches con los maleteros abiertos y una especie de chirrido infernal atronando la noche procedente de los equipos de música que llevaban instalados allí. "¡TUI-TUI TUI-TUI-TUI-TUI...!". ¿Aquello era música? Es más, ¿aquello podía bailarse? Yuuki rió entre dientes, cogiendo la mano de Kaname.
-No sufras, creo que esa es la música que pinchan en el horario de adultos los fines de semana. Para las sesiones de fiesta mayor y de tarde escogen éxitos más suaves.
-Ya...
Kaname separó la vista de los coches, entrecerrando los ojos cuando la cabeza empezó a latirle. Si la "música" sonaba así fuera, ¿cómo sería dentro? De camino a la cola para entrar, atinó a distinguir la pelirroja cabellera de Kain y la melena de Ruka. Hizo una seña a Yuuki para dirigirse hacia ellos. Al aproximarse, vio que un reducido grupo de otros alumnos de las Clases Diurna y Nocturna ya se había congregado allí también. Frunció el ceño. ¿Dónde demonios estaba Hanabusa Aido? Si se le ocurría meterse en líos rodeado de humanos...
El retumbar de la música se hizo casi insoportable en la cercanía de las puertas. Cada vez que la doble hoja se abría para permitir la entrada a un nuevo grupo era como si una legión de picapedreros descargara a la vez los martillos contra sus cerebros. Kain les dirigió un asentimiento dolorido de cabeza al verles llegar.
-Akatsuki... Ruka.... -Kaname asintió también con la cabeza al resto de los alumnos, contándolos.- ¿Alguien ha visto a Aido?
-¿Y a Yori...? -Yuuki se dio golpecitos con un dedo en los labios mientras recorría la muchedumbre alrededor.
Los vampiros negaron con la cabeza y de los humanos sólo pudieron obtener que los habían perdido de vista ambos en algún momento de la tarde. Genial.
-Bueno, vamos a ir comprando las entradas.- comentó, sacando ya la cartera y buscando su carnet de estudiante de la Academia Cross.- Si Aido y Yori aún no han aparecido, me quedaré a esperarles fuera.- y lo despellejaré si le ha puesto un dedo encima.
Kaname confiaba en Aido, a pesar de sus meteduras de pata y de la costumbre de hablar antes de pensar. No, precisamente por eso. Porque Aido era, de todos los nobles, quien más tendía a decir la verdad de lo que pensaba, sin filtros entre su cerebro y su lengua. A pesar de saber que Kaname había hecho cosas difícilmente justificables, como matar a otra purasangre, Aido seguía siéndole fiel. No tenía nada que objetar a ello. Pero había que reconocer que el joven rubio era demasiado impulsivo. Eso, combinado con que su fuerza de voluntad con los humanos nunca había sido puesta realmente a prueba, hacía que a Kaname se le erizara el vello de la nuca sólo con pensar en qué podría estar haciendo con Yori. ¿O es que...? Frunció aún más el ceño. Estaba pensando en que Aido podría ceder a la tentación de la sangre pero, ¿y si cedía ante otra tentación? Tendría que tener una charla con él...
Se acercaron a las taquillas para comprar sus entradas con descuento y recibieron un sello rojo en el dorso de la mano que les permitiría entrar y salir cuanto quisieran el resto de la noche. Kaname fulminó con la mirada al encargado de taquillas cuando se atrevió a cogerle la mano y estamparle el sello, pero el tipo no pareció darse por aludido. La música les provocó otro doloroso estallido en el cerebro cuando el grupo justo de delante suyo abrió las puertas. Yuuki levantó una mano reclamando atención, con cara de haber tenido una revelación.
-¡Tapones para los oídos! -ante las miradas de dolorida incomprensión del resto, abrió su bolsito- Rima me dio una caja de tapones para los oídos. Ella sí que debe haber venido a una discoteca antes y sabía que los necesitaríamos.-rebuscó en el diminuto interior, anotando mentalmente que tendría que agradecerle el gesto de alguna manera.- ¡Aquí!
Yuuki agitó la cajita como quien encuentra el tesoro que le solucionará la vida. Sacó la tapa de plástico y contó los pares de tapones de silicona trasparente. Cuatro... Suficiente para los vampiros más allegados que estaban allí reunidos. Tendió un par a Ruka y a Kaname y se detuvo ante Kain. El pelirrojo ya estaba extrayendo una cajita similar de un bolsillo interior de su chaqueta. Sin duda, él ya había estado en algún lugar parecido. Yuuki se encogió de hombros y se colocó los tapones, mientras Ruka sostenía los suyos entre los dedos como si le quemaran. Bueno, tendrían que acercarse un poco si alguien les hablaba pero, al menos, no se les romperían los tímpanos.
-¡... digo que siento llegar TARDE!
La voz de Aido vociferando detrás suyo hizo que todos los vampiros respingaran y se giraran de golpe. A juzgar por su ceño, parecía que llevaba un momento intentando hacer notar su presencia. Kaname le dedicó una mirada severa de reojo hasta captar su atención para luego desviarla imperceptiblemente hacia la humana a su lado y volver a dirigirla a Aido con una ceja alzada. Para su alarma, Hanabusa primero le sostuvo la mirada y luego la desvió a sus pies. ¿Qué había pasado aquella tarde entre aquellos dos... ? El purasangre estudió un momento a Yori con disimulo. No parecía pálida, por lo que era poco probable que Aido se hubiera alimentado de ella. A juzgar por la mirada cerrada en sí misma de la joven, algo había sucedido pero, si lo que fuera le había incomodado, ¿por qué seguía de pie justo al lado de Aido? Kaname frunció el ceño ominosamente para dirigir al noble una última mirada funesta de advertencia antes de girarse hacia las puertas de doble hoja de la discoteca. Oyó lejanamente a Yuuki ofrecerle a Aido el último par de tapones de los oídos pero no le prestó atención, encarado como estaba a un gorila humano que hacía dos veces su anchura corporal.
El portero repasó al grupo con mirada chulesca y señaló a Yuuki con una inclinación de cabeza, con los pulgares colgados de su cinturón.
-Tú.- la joven se giró, anonadada por el tono despectivo.- Tendrás que dejar esa cosa peluda en el guardarropía. Esto es una discoteca, no una guardería.
-Apártate. Ahora.
El portero no oyó el rugido bajo de Kaname ni vio cómo éste apretaba los puños para evitar que sus garras se alargaran. Pero sí vio cómo aquel joven delgado daba un paso para plantarse a diez centímetros de él, fulminándolo con la mirada. Uh... Algo centelleaba en aquellos ojos extraños, algo... primario. Algo que le recordó súbitamente su propia vulnerabilidad y le hizo sentir como un ratón ante un león. En su sitio... El portero se apartó de costado sin darse prácticamente cuenta. Kaname enlazó la cintura de Yuuki con una mano y tiró de las puertas con la otra, acompañándola gentilmente dentro de la discoteca.
Madre mía... Aquello debía ser el paraíso de los pecadores...
Kaname se apartó rápidamente de la puerta para dejar paso al resto de los alumnos, intentando absorber los detalles del lugar con un solo vistazo. La discoteca era rectangular, ocupaba toda la superficie de la antigua nave industrial. Lo que debía ser la pista de baile, a juzgar por la cantidad de cuerpos semidesnudos que se contorsionaban allí, ocupaba la práctica totalidad del espacio de la planta inferior, salpicada de columnas y de una especie de tarimas redondas elevadas con una barra en medio. Una gran barra recorría casi todo el lado derecho de la discoteca. Justo a la izquierda de la puerta de entrada había una escalera que subía a una especie de balaustrada superior, completamente en sombras, desde la cual unos cuantos jóvenes contemplaban las evoluciones de la pista de baile.
Si es que distinguían algo.
Haces de láser azules y rojos barrían constantemente la pista, fragmentándose al atravesar una neblina que relamía el suelo, enrollándose en las piernas de los bailarines y creando una extraña atmósfera futurista. Al fondo de la pista, en una especie de cabina, parecía haber un tipo humano iluminado con focos que movía constantemente algo con las manos. El sonido machacón de la música se entremezcló con otras notas graves que subieron paulatinamente al primer plano hasta culminar en una musiquilla pegadiza, coreada por los gritos de los asistentes.
Spy on me baby, use satellite
Infrared to see me move through the night...
Ajeno a las miradas de todas las chicas que le rodeaban, Kaname se sacó la gabardina con un solo movimiento fluido. Los grupitos que deambulaban cerca de la entrada se pararon en seco.
Aim gonna fire, shoot me right
Aim gonna like the way you fight…
A su lado, Kain se pasó la mano por los mechones pelirrojos y dejó resbalar la chaqueta de cuero por sus brazos musculosos. Las chicas desviaron perezosamente la mirada de Kaname para apoyarse en las columnas con los ojos fijos en él.
Now you found the secret code
I used to wash away my lonely blues...
Los haces azules del láser barrieron la entrada de la discoteca, silueteando sus elegantes figuras como un signo de admiración. Los ojos azules de Aido centellearon como el neón mientras se desprendía de su cazadora, estudiando el ambiente como un depredador. Los grupos de chicas se dispusieron a ambos lados de la entrada, a punto para que les pasaran revista.
So I can't deny or lie 'cause you're a
sexbomb sexbomb, you're a sex bomb...
Al lado de Kain, Ruka se sacudió la melena, agitando los sedosos mechones, y encogió los hombros con elegancia para despojarse de su chaqueta. El láser azul creó destellos góticos resaltando las curvas de su ceñido vestido negro y la palidez de sus brazos. Un grupo de chicos humanos chocó con el de delante, con las miradas fijas en la noble.
You can give it to me when I need to come along
sexbomb sexbomb, you're my sexbomb...
Con una sonrisa, Yuuki dejó el peluche en el suelo y se quitó también la chaqueta, desanudando el foulard de seda de su cuello. Sacudió la melena, que acarició sus hombros desnudos mientras el vestido de raso emitía brillos de estrella a la luz de los láser. Los chicos humanos se recogieron la lengua a la altura de las rodillas, disponiéndose junto con los grupos de chicas, dispuestos a pasar revista.
And baby you can turn me on, baby you can turn me on
You know what you're doing to me, don't you... ?
Kaname escrutó el entorno, localizando un pequeño cubículo a la izquierda, justo debajo de las escaleras, donde los humanos entregaban sus abrigos y bolsos a algún encargado. Aquello debía ser el famoso guardarropía... Cogió el peluche y enlazó a Yuuki de los hombros, sin percibir las miradas fulminantes de chicos y chicas por igual, y la condujo hacia allí. Un chico humano peinado con un flequillo que le tapaba medio ojo, brillantes en las orejas y una camiseta negra de tirantes ceñidísima se giró con un revoloteo hacia ellos.
-Dime, guapo.
Las cejas de Kaname se dispararon hacia arriba como cohetes. ¿Aquel sujeto le había llamado guapo? Sin duda, tenía que haber oído mal... Fingiendo no haberlo escuchado, imitó el gesto de otros humanos y depositó su gabardina sobre el mostrador, junto con "Fluffy".
-¿Podrías guardarme esto?
El chico humano esbozó una sonrisa lasciva y se apoyó sobre una mano en el mostrador, peligrosamente cerca del purasangre.
-Yo te guardo lo que quieras, vida mía.-echó un vistazo al corazón rojo del koala. "Hazme mimos".- Mmmm... me encantan los chicos sensibles que dicen las cosas con peluches.
Kaname intentó con todas sus fuerzas que su boca no se abriera en una perfecta "O" al tiempo que daba un paso atrás, poniendo distancia entre aquel... aquel extraño especimen y él mismo. ¿Habían perdido el juicio todos los humanos?
-Eh, mariposa, cuélganos los abrigos, ¿vale?
A su lado, Kain arrojó su chaqueta y la de Ruka sobre el mostrador y movió un billete delante de las narices del chico del guardarropía. El humano hizo un mohín ofendido y se giró con un femenino balanceo de cadera en busca de perchas suficientes.
-No hay por qué ser tan brusco, cielo. Sé compartir... -protestó mientras tendía al noble unos resguardos en papel con varios números escritos.
Kain sólo gruñó mientras entregaba a cada uno su número.
This bombs made for lovin' and you can shoot it far
I'm your main target, come and help me ignite now...
Sintiéndose como si todo el mundo hablara de él sin enterarse realmente de lo que decían, Kaname se giró interrogante hacia Yuuki. La joven contemplaba al chico humano con un sonrojo volcánico y se mordía el labio, avergonzada. Espera... Dejando espacio a Aido y Yori para que también dejaran sus pertenencias, se acercó a Kain.
-Akatsuki, ¿ese humano estaba... ? -simplemente, no fue capaz de pronunciar la palabra "insinuándose", era imposible que un hombre humano fuera capaz de eso con él, nada menos.
-Mejor no preguntes, Kaname- replicó Kain, acercando la cara a su oído sin girar la cabeza.- Queremos que la discoteca siga en pie.
Kaname se forzó a ignorar totalmente aquel episodio mientras metía las manos en los bolsillos, paseando la vista por la discoteca que se abría ante él, agradecido de que los tapones le estuvieran salvando de una perforación doble de tímpano. La música pegadiza seguía sonando y un pasillo de chicos y chicas se desplegaba ante él. Alzó una ceja. Todas las miradas de las chicas convergían en él, la mayoría contoneándose al ritmo de la música. ¿Qué les pasaba a aquellas niñas? Hasta ahora, su inmersión en el mundo humano podía considerarse un completo éxito; había podido comportarse libremente sin que nadie le observara. ¿Por qué todo parecía haber cambiado de repente?
Sexbomb sexbomb, you're a sexbomb
You can give it to me when I need to come along...
Sus embotados sentidos sólo le permitieron percibir a Yuuki cuando ésta le rozó el brazo con el hombro. Se giró hacia ella, pero la joven tenía la cabeza baja.
-¿Yuuki? -preguntó, pegándose a su oído para que ella le oyera.- ¿Por qué crees que me miran los humanos? ¿Captas alguna emoción?
Su hermana levantó la cabeza de golpe, con el ceño fruncido y luciendo el mismo sonrojo de antes. ¡Oh, vaya si podía captar alguna emoción! Las muy...
-No creo que te guste saberlo... -disimuló, pero su hermano la miró con fijeza.
-Nos está mirando media discoteca, Yuuki.- precisó, al ver que las miradas de las chicas se dirigían también a los otros nobles detrás suyo.- Me gustaría saber qué piensan por si tengo que hacer frente a algún problema.
-El único problema surgirá si se les sigues el cuento.- añadió antes de morderse el labio. ¡Narices! Era el ambiente, aquellas... aquellas emanaciones la estaban poniendo suspicaz.
-Dímelo.- insistió él, sin moverse del sitio, mientras otras notas sincopadas y electrónicas empezaban a fusionarse con los últimos compases de la canción anterior.
Yuuki murmuró algo por lo bajo y Kaname agachó la cabeza, acercándola a su oído para indicarle que no la había entendido.
-Sexo... -repitió en un susurro algo más alto, con su sonrojo convirtiéndose en un incendio en toda regla.
-¿Qué?
-¡Sexo, Kaname! Todas ellas se mueren por tener sexo contigo, ¿vale? O con Kain o Aido. O con los tres.- la erupción volcánica bajó por su cuello hasta su escote y Yuuki echó a andar hacia delante, ignorando las emanaciones de pensamientos y hormonas de los grupitos que les rodeaban, hasta que saltó como un rayo contemplando azorada a un joven que le sonreía de oreja a oreja. ¡Por Dios, también conmigo!
Mortificada, se apoyó en una columna en un rincón a oscuras, casi contra la enorme barra que recorría el lateral derecho de la nave industrial hasta la mitad de la pista de baile. ¡Oh, por qué narices le tenía que haber tocado a ella aquella habilidad! Como si no tuviera bastante con sus propios... eh... pensamientos, también tenía que recoger los de los demás.
-¡ESAS MANOS BIEN ARRRRRRIBA, PEÑA! ¡VAMOS A FULMINARRRR LA PISTA TODOS JUNTOSSS!!.- la voz estentórea del Dj estalló por los altavoces mientras los compases iniciales de la canción que mantenía en espera atronaron un instante la sala para volver a bajar.- ¿ESTÁIS PREPARADOSSSS?-otro subidón de música.
I like to move it move it
I like to move it move it…
¡¡¡¡SÍÍÍ!!!!!
I like to move it, move it
Ya like to ("Move it")…
-¡VAMOS, A MOVERRRR ESE CUERPOOOOO! ¡ESTO ESSSS EL TEMPLO DEL SONIDOOO!
El Dj soltó la canción de golpe, estallando en un coro frenético mientras dos surtidores al lado de la cabina esparcieron sendas nubes de niebla sobre los bailarines. La multitud rugió, alzando las manos como para recibir una bendición divina. Los cuerpos parecían doblarse sobre sí mismos como compuestos por una serie de anillos flexibles más que por huesos, y Yuuki apartó la mirada algo avergonzada al ver a una de las chicas de su curso contonear las caderas como una bailarina de la danza del vientre.
Apoyada en la columna, se llevó una mano a la frente, reparando en que su temperatura corporal había subido. Sexo... deseo... sexo... atracción... ¿había mencionado el sexo? Y ella que pensaba que a las discotecas se iba a bailar... ¿Es que todo el mundo venía a buscar rollo? Volvió a bajar la vista al tropezarse con una pareja haciendo algo por debajo de la ropa en una esquina a oscuras.
-¿Estás bien?
La voz de Kaname justo al lado de su oreja le hizo volver la cabeza de la pareja dándose el lote con más vergüenza todavía. El purasangre se apoyó en la misma columna con los brazos cruzados y una mirada especulativa. Yuuki se sintió obligada a sentir. O eso, o confesaba a su hermano que estaba empezando a sentir calor a pesar de ir en tirantes.
-¿Por qué no me explicas mejor esa sensación que percibes en los demás?
¡Oh, por Dios!
-Kaname, sabes perfectamente lo que quiero decir- protestó, sin arriesgarse a levantar la vista.
I love how all girls a move them body,
and when ya move ya body, and move it,
nice and sweet and sexy, alright!...
-No, no lo sé. Hasta ahora ningún grupo de chicas había estado pensando en... tener sexo conmigo.- alzó una ceja.- La única posibilidad que se me ocurría hasta ahora de que alguien tuviera semejante pensamiento era que quisiera procrear nuevos purasangres. Para eso nos quieren, a fin de cuentas.
Ahora sí, Yuuki alzó la vista hacia él. Su primer impulso fue enviarlo a paseo, teniendo en cuenta el nivel que había alcanzado el termómetro de la vergüenza que era capaz de soportar en una noche. Pero, aunque la expresión de Kaname era de interesada ironía, alcanzó a ver un destello serio en sus ojos. Cabía la posibilidad de que una parte de él la estuviera provocando sólo por placer sádico, pero había otra parte que realmente necesitaba una respuesta. Suspiró, intentando ignorar la cercanía del cuerpo de Kaname y las ondulaciones de calor que la recorrían.
Woman ya cute, and you don't need no make up,
original cute body you a mek man mud up…
-Ninguna de esas chicas sabe que eres... lo que eres.- murmuró Yuuki cerca del oído de él.- Simplemente ven a un chico muy... atractivo con el que querrían... bueno, ya sabes... hacer algo parecido a lo que están haciendo esos dos.- señaló con la cabeza a la pareja atornillada en la oscuridad.
-Oh...
Woman! Physically fit, physically fit,
physically, physically, physically fit…
Kaname no añadió nada más y Yuuki suspiró interiormente con alivio. Hablando de aquellas cosas con él entendió cómo debió sentirse el director el día que le explicó a ella lo de las abejitas y las flores. Se apartó el pelo de la cara y dio golpecitos en el suelo con un pie, sintiéndose tentada de quitarse las botas y algo... excitada, ¿Podría la gente dejar de pensar cochinadas por un momento, por favor?
I like to move it, move it
I like to move it, move it
I like to move it, move it
Ya like to ("Move it")…
Un minuto después, una barrida de los láser les obligó a cerrar los ojos. Un sordo retumbar en sus huesos, grave, les advirtió de que se aproximaba otro cambio de canción. Más grupos humanos entraron en la pista, uniéndose al baile de cuerpos y haciendo aumentar la temperatura ambiental. Y la de Yuuki. Ojeó el perfil de su hermano, que parecía reflexionar, perdido en la contemplación de los humanos.
Every time I think of you
I get a shot right trough into a bold of blue.
It's no problem of mine but it's a problem I find
Living a life that I can't leave behind...
Espió cómo los chicos, entre ellos un par de la Academia Cross, se acercaban a bailar sensualmente detrás de las chicas, intentando aproximarse. Un nuevo ramalazo de deseo ajeno la recorrió como un calambre y cambió el peso sobre el otro pie. Tendría que ir a lavarse la cara, sí, eso era lo que...
-¿Te parezco atractivo?
Los ojos de Yuuki se salieron de las órbitas y el corazón saltó hacia delante, casi saliéndose del pecho. Se giró hacia su hermano, que la contemplaba con una particular mirada reservada.
-¿¡Qué?! -prácticamente graznó la pregunta.
There's no sense in telling me
the wisdom of a fool won't set you free...
Kaname apoyó un brazo contra la columna y se inclinó hacia su oído, rozándolo con los labios.
-¿Te parezco atractivo, Yuuki? ¿Mi... cuerpo te gusta?
And it's what nobody knows
And everyday my confusion grows...
La joven parpadeó, intentado encontrar algún sentido a aquella pregunta. ¿Que si le parecía atractivo? ¡Por Dios, habría que estar ciega, sorda y tonta para que no se lo pareciera! A ella y a medio mundo. Simplemente, porque el otro medio eran hombres. Estuvo a punto de contestarle exactamente aquello pero algo en su tono hizo sonar campanillas de advertencia en su mente. Quizás era la forma en la que había dicho mi cuerpo, como si fuese algo... ajeno, separado del resto de su ser. Insegura del terreno que pisaba y deseando tener un abanico en aquel momento, simplemente asintió. Kaname esbozó aquella peculiar media sonrisa tan suya y le acarició un mechón de pelo.
-¿También querrías tener... sexo conmigo?
Tierra, trágame... Ya.
Yuuki abrió unos ojos como platos y literalmente sintió que su corazón dejaba de bombear para luego reanudar su marcha como una locomotora, enviando sangre a la superficie de su piel en forma de monstruoso sonrojo mientras un pozo líquido se abría de golpe en su bajo vientre. Su cara debió hacer pensar a Kaname que estaba a punto de morir de un ataque al corazón, porque le acarició el rostro con el dorso de la mano en señal de disculpa.
Every time I see you falling
I get down on my knees and pray
I'm waiting for that final moment when
you'll say the words that I can't say...
-¿Por qué... ? -se aclaró la garganta.- ¿Por qué me preguntas eso? -¿es una petición formal?
Él sonrió, sin que el gesto llegara a sus ojos.
-Lo siento, no debería habértelo preguntado. No es justo forzarte a una respuesta ni avergonzarte.- volvió a perder la mirada entre las hordas de adolescentes.- Es sólo que... hasta ahora sólo estaba acostumbrado a que Ichijou y el Consejo de Ancianos conspiraran para intentar controlarme y prometerme con otra purasangre para poder engendrar más pequeños purasangres que perpetuaran la pirámide de clases.-rebulló algo, inquieto.- Todas las familias que me presentaban a sus hijas me veían como una especie de semental a través del cual atraerían el renombre a sus casas.-soltó una risa seca. -No creo que ninguna de esas pobres chicas se parara siquiera a considerar si yo les parecía atractivo. Es... extraño saber que hay humanos que prescinden de todo ese discurso reproductivo y sólo... bueno... sólo parecen querer mi... cuerpo.-justo lo que no es mío.- Sólo quería saber qué pensabas tú, creo que no he formulado la pregunta correctamente.
Whenever I get this way, I just don't know what to say
Why can't we be ourselves like we were yesterday.. ?
Yuuki lo contempló atónita por un momento, percibiendo la inseguridad, la nostalgia y la punzada de excitación de su hermano. ¿Qué podía contestarle cuando una pregunta que parecía hecha para avergonzarla escondía tanta... tanta sordidez detrás? No por primera vez, se preguntó cuánto habría soportado Kaname durante aquellos años en los que ella crecía feliz y despreocupada. Hasta qué punto debería haberse sentido solo y manipulado.Y por qué parecía hablar de sí mismo, de su dimensión física, como si fuera una entidad separada.
I'm not sure what this could mean
I don't think you're what you seem...
Bajó la vista a sus botas vaqueras y tragó saliva, intentando que el nudo en la garganta bajara hasta el estómago para permitirle hablar. Falló y paseó la vista por los jóvenes que se contoneaban con tanta libertad delante suyo. No sabía exactamente por dónde iba Kaname, le faltaban piezas de aquel puzzle gigantesco que era su hermano, por lo que sólo podía hacer dos cosas. Callarse y dejarle sumido en sus tristes reflexiones o hablar con sinceridad sabiendo que podría necesitar un transplante de corazón de urgencia a media frase. Volvió a aspirar e intentó que su susurro fuera audible para Kaname a través de los tapones de silicona.
-No, no quiero tener sexo contigo.
Kaname cerró los ojos con fuerza, ocultando su expresión, pero Yuuki fue más rápida percibiendo el latigazo de dolor atroz que le recorrió y tragó saliva de nuevo para intentar hacerse oír por encima de la música.
I do admit to myself
that if I hurt someone else
Then we'd never see just what were meant to be...
-No quiero tener sexo contigo, Kaname.- repitió, con la voz algo más firme pero aún sin atreverse a mirarlo.- Algún día, cuando... cuando estemos preparados,-cuando sepa quién eres.- me gustaría... me gustaría....-bajó la voz hasta que creyó que él no sería capaz de oírla.- hacer el amor contigo.-voy a morirme aquí mismo.- Porque… porque te quiero. A ti. A todo tú, quiero decir... No sólo porque seas.... atractivo .-o porque lleve tiempo deseándote- sino porque... te quiero como eres.-cuerpo y alma.
Ya está. Ya lo había dicho. Ahora Kaname pensaría que era una desvergonzada como todas las chicas que iban a la discoteca luciendo ropa interior o creería que era una pervertida que intentaba seducirlo o... o...
Se quedó de piedra cuando Kaname la atrajo de golpe hacia su pecho, envolviéndola en un abrazo de oso. Yuuki percibió su respiración agitada, como si estuviera reprimiendo alguna fuerte emoción que no alcanzaba a entender debido a su complejidad. Aspiró el aroma que se despegaba de
él, acariciándola, marcándola como su compañera, y se maldijo mil veces por no saber hacer lo mismo, por expresar con su cuerpo lo que no sabía decir con palabras. Que le quería. Que le daba igual que fuera el purasangre más codiciado del mundo. Que para ella su cuerpo y su corazón eran igual de hermosos.
Las frases iniciales de la siguiente canción retumbaron con estruendo, ralladas por el Dj, mientras los cañones escupían más niebla y los láser rojos parpadeaban como los ojos de un maníaco.
-¡VAMOSSSSS, ESA SESIÓN DANNNCCCCEEEEE! ¡A ROMPER LA PISTAA!
If I were you, I would never let me go, if I were you
I would always love me so, if I were you...
Como si hubiera estado escuchando la música, Kaname la apretó todavía más y un escalofrío la recorrió de la cabeza a los pies cuando su aliento le cosquilleó el oído.
-A mí también me gustaría hacerte el amor, Yuuki. Hasta hace poco no tenía ni idea de que lo deseaba tanto. Poder devolverte el calor que me das y la manera en que me haces... sentir vivo. -escondió la cara contra su cuello.- Pero no ahora... no así. No sin que sepas a quien tienes entre tus brazos.- el cuerpo del purasangre tembló.- Prométeme una cosa. Prométeme que cuando te cuente qué me pasó, cómo me hicieron... lo que soy, intentarás recordar que te quiero. Que, a pesar de que no tenga mucho más que ofrecerte, intentarás recordar que lo que soy es tuyo.
You can trust me when I say
That I will always be for real
You can always count on me
No matter how alone you feel...
Yuuki miró el techo, con una extraña mezcla de deseo y miedo recorriéndola. Aferró la espalda de Kaname con todas sus fuerzas, como quien intenta mantener unidas las piezas de un jarrón roto, deseando poder estar a solas en aquel momento para poder romper todas las barreras entre ellos. Todas. Las físicas y las emocionales. Y con el miedo de que, de algún modo, Kaname se estaba despidiendo, como si estuviera seguro de que, cuando le contara aquello que le parecía tan importante, ella le dejaría. ¿Por qué tenía aquella absurda convicción? No lo sabía. Como si fuera capaz de alejarse de él, de dejarle solo de nuevo, a merced de cualquier arpía que osara ponerle un dedo encima.... El ramalazo posesivo, que rozaba casi la agresividad, la tomó por sorpresa, haciéndola temblar con aprensión.
-Lo prometo.
Kaname era suyo... suyo para cuidarlo, para protegerlo y para amarlo...
I can't tell you what to do
I can only hope for more
More decisions to be good
Like the way they were before...
El purasangre percibió la súbita rigidez en Yuuki y se separó un poco de ella, alzándole la barbilla con un dedo y haciendo su mejor esfuerzo por sonreír.
-Lo siento, Yuuki. Te estoy amargando la velada.- torció el gesto ante una palabra tan clásica aplicada a semejante "central del sonido".- No pienses en lo que te he dicho esta noche. ¿Por qué no vas a bailar con los demás? -señaló hacia la pista.- Creo que tu amiga Yori no tiene un buen momento tampoco, quizás podrías animarla con algo de baile.
I can't dream the things you dream
'Cause I would not know where to start
Life is never what it seems
When two souls are far apart...
Yuuki parpadeó, casi oyendo chirriar sus engranajes mentales ante el cambio de tema. ¿Por qué...? En aquel momento captó el eco de las emociones de Kaname, oleada tras oleada de tristeza y alegría mezcladas, esperanza, miedo, deseo... El purasangre tenía un torbellino emocional de tal magnitud que, simplemente, necesitaba estar a solas consigo mismo. Bueno, quizás captar las auras no era una mala habilidad... a veces. Al menos, le permitía evitar malos entendidos. Asintió, ofreciéndole una sonrisa, y le cogió un momento la mano para apretársela, percibiendo que, en comparación con su piel enfebrecida, él parecía estar fresco.
-Está allí.- Kaname señaló entre la niebla a la menuda jovencita, apoyada en un podio viendo bailar a sus compañeros de clases.
-¿De verdad que no quieres venir a la pista, Kaname? -preguntó con tono de inocencia, intentando aligerar el ambiente. Él rió por respuesta, moviendo los mechones oscuros al negar con la cabeza.
-¡No, gracias! Con una humillación en una tarde creo que tengo más que suficiente. Quizás si cambia la música. Estaré en la barra.- añadió, dándole un suave empujón en el trasero.
Yuuki asintió y se alejó culebreando entre la multitud, con la silueta difuminada por la niebla y los láser.
If I were you, I would never let me go
If I were you, I would always love me so...
OOO
Kaname apoyó la espalda contra la barra, controlando la pista al lado de Kain y Aido. El pelirrojo apoyaba el peso sobre el pie derecho y tenía la pierna izquierda doblada hacia atrás, con el pie contra la barra, marcando el ritmo de la música. Sorbía un refresco con su habitual aire de saber estar. A su lado, Ruka se tocaba de vez en cuando la nariz, con el olfato tan anulado como todos. Por su parte, Aido parecía inusualmente concentrado en darle vueltas a una limonada con una pajita. Todos se encontraban en el extremo de la barra, lejos de las aglomeraciones del centro, donde los humanos se agolpaban para intentar conseguir una bebida o para entablar conversación con las camareras.
-¿Todo tranquilo?- preguntó Kaname a Kain, inclinándose ligeramente para hacerse oír.
El pelirrojo resopló, riendo por lo bajo.
-Si te refieres a posibles altercados, sí, todo tranquilo. Aunque se podría derramar bastante sangre aquí dentro sin que consiguiéramos olerla. Todos tenemos los sentidos saturados.-cabeceó en dirección a Ruka.- Ella ya ha recibido dos peticiones de baile y tres de rollo. Pero no ha llegado la sangre al río.
Kaname espió de reojo a la bella aristócrata, apreciando sus hombros tensos y su ceño levemente fruncido. Ruka estaba tan fuera de lugar allí como él pero, a diferencia del purasangre, ella no parecía poder relajarse. Elevó un poco la voz sobre el bramido de los altavoces.
-Ruka, no tienes que quedarte, si no quieres...
Ella negó con la cabeza y le ofreció una de sus sonrisas rápidas, antes de desviar la vista como hacía siempre. Allí tenía otra de sus culpas, pensó Kaname, algo que no tendría que haber sucedido.
-¡UNA VERSIÓN DANNCCEEE PARA LOS MÁSSSS ROMÁNTICOSSSS! ¿QUIÉN SE ATREVEEEEEE?
Los tres vampiros se encogieron ante los gritos del Dj, dolorosos incluso a través de los tapones. Aido se cubrió las orejas con las manos, maldiciendo entre dientes, y Ruka frunció aún más el ceño. Una alegre música reverberó en las paredes de la discoteca.
Wise men say, only fools rush in
But I can't help falling in love with you...
De improviso, como si hubiera tomado una decisión al vuelo, Kain dejó su refresco en el mostrador, se separó de la barra y aferró la muñeca de Ruka en un solo movimiento elegante, arrastrándola hacia la pista sin hacer caso de su exclamación de sorpresa.
Shall I stay
Would it be a sin
If I can't help falling in love with you...
Kaname alzó las cejas al ver a Kain deslizarse con facilidad entre los cuerpos de los bailarines y obligar a Ruka a girar sobre sí misma, abriendo un hueco entre los humanos. La atrajo hacia sí y la cogió por la cintura, sosteniendo su brazo en alto con la otra e iniciando su propia versión rápida de un baile de salón.
Like a river flows gently to the sea
Darling so it goes
Some things are meant to be...
Los humanos hicieron un claro alrededor de los nuevos bailarines, los únicos capaces de seguir el ritmo de la canción bailando en pareja. Kain atrajo a Ruka hacia sí, casi contra su pecho, para luego hacerla dar dos vueltas que la llevaron a separarse de él con el brazo extendido en un gesto elegante. Sorprendentemente, Ruka rió.
Take my hand, take my whole life too
For I can't help falling in love with you…
Kaname sonrió, con más cariño del que pretendía. Había algo en aquellos dos, una especie de compenetración sin palabras, de la que probablemente ni siquiera eran conscientes. Quizás... quizás con el tiempo... Los láser rojos se cruzaron sobre la pareja de vampiros, que giraban y recuperaban el paso como soberbios bailarines. Pronto, la mayoría de los humanos de la pista dejaron de bailar para observarles, incluso algunos aplaudieron. El purasangre se inclinó hacia Aido.
-Tu primo es una caja de sorpresas. No sabía que era capaz de bailar algo así.
El rubio sonrió con aire ausente, con la vista perdida entre los humanos.
-Akatsuki tiene mucho oído musical. También es un genio con la guitarra eléctrica.
Kaname no ocultó su sorpresa. Vaya... A pesar de haber convivido con Kain unos cuantos años, no conocía aquella faceta suya. ¿Cuánto conoces a los que te rodean, Kaname, más allá de evaluar sus lealtades? La insidiosa pregunta se coló en su cerebro, forzándole a enfrentarse a la realidad. Los nobles que le rodeaban, a quienes de hecho podría considerar lo más parecido a amigos que tenía, le seguían sin hacer preguntas sobre sus motivos -excepto, quizás, Aido- y él aceptaba su apoyo sin molestarse en conocerlos. Oh, sí. Sabía que Hanabusa jugaba a la consola, que Takuma leía mangas, que Shiki y Rima eran modelos y que Ruka tenía sentimientos encontrados hacia él. Pero eso eran cosas que saltaban a la vista en la vida diaria. ¿Cuáles eran sus aficiones? ¿Cómo se divertían? ¿Qué les preocupaba? No tenia ni idea.
Se reprendió mentalmente por su frialdad, diciéndose que se explicaba en parte porque nunca se había podido fiar de nadie y había orientado toda su perspicacia a conocer las debilidades de los demás, no a apreciar las habilidades de los demás. Al hilo de sus pensamientos, miró de reojo a Aido, que seguía con la vista prendida en las siluetas de los humanos. Siguió su mirada, sin ver de nuevo a Kain y a Ruka. ¿Qué estaba mirando Aido? Oh... La vista del purasangre se dio de bruces con su hermana y Yori, ambas bailando despreocupadamente junto al resto de compañeros de instituto. Era improbable que el noble vigilara así a su hermana, por lo que sólo quedaba...
-¿Hay algo que quieras contarme sobre esta tarde, Hanabusa?
Aido alzó la mirada como un relámpago, reconociendo aquella mirada avispada en los ojos borgoña. Kaname sospechaba algo... Bueno, ¿qué podía decirle? Pasar, no había pasado nada que pudiera considerarse un altercado, eso creía. ¿Iba a explicarle que le había dado un buen susto a Yori porque tenía un trozo de nube de azúcar pegado al colmillo? Mejor no. Era demasiado patético.
-Nada, Kaname. -murmuró, volviendo la vista hacia la pista. Frunció el ceño. ¿Qué se habían creído...?
Unos jóvenes rodeaban ahora a las dos chicas, con vasos en la mano, al parecer intentando convencerlas para bailar con ellos o para seguirles a otro sitio. Las dos hacían gestos negativos y parte de los admiradores se retiraron, pero uno de ellos osó rodear la cintura de Yori con un brazo e hizo ademán de tirar de ella.
Por encima de mi cadáver...
Kaname, que había estado estudiando a los jóvenes que parecían dirigirse al Dj, volvió la vista a tiempo de ver a Aido cruzar la discoteca a zancadas, recto como una flecha. El noble rubio empujó con el hombro a un humano que parecía tener sujeta a Yori, separando a la chica de él, y la atrajo hacia sí, poniéndola ligeramente detrás de su espalda. ¿Qué demonios...? Al lado de Yori, Yuuki parecía más sorprendida por la reacción de Aido que porque realmente se encontrara en problemas y Kaname resopló. Espera, no intervengas aún... El, al parecer, admirador de Yori intercambió alguna mirada con Aido y se giró, ejecutando una reverencia burlona. Desde la distancia y con la niebla y los láser jugándole malas pasadas, no podía discernir claramente el rostro de Yori ni el del vampiro, pero le pareció que los dos se miraban en el silencio, ambos con una especie de sorpresa avergonzada.
Kaname se pasó la mano por el pelo. Problemas... Aquella extraña reacción protectora de Aido sólo podía significar problemas. Quizás la convivencia con los humanos iba a requerir algo más que simplemente vigilar que los vampiros no cedieran ante la sangre.
El Dj comenzó a fusionar las últimas notas de la anterior canción con lo que parecían gemidos y ronroneos. Las notas sensuales y perezosas se deslizaron entre los humanos, contoneándose por parejas de la manera más procaz que Kaname hubiera visto en toda su vida. No me extraña que Yuuki no pare de percibir sexo...
-¿Te pongo algo, cielo?
I say he so sweet
Make her wanna lick the wrapper
So I let her lick the wrapper…
La voz femenina justo al lado de su oído derecho sonó tan peligrosamente cerca que Kaname se giró al instante, sobresaltado. Maldijo el efecto de los tapones y del estruendo, que no le habían permitido intuir la cercanía de la humana. Una mujer de unos 20 años apoyaba las manos en la barra, inclinándose sobre él de tal modo que sus voluminosos pechos asomaban claramente de un generoso escote. Pestañeando, Kaname alzó la vista. Rubia, con una larga melena por la cintura, rostro agraciado y ojos claros maquillados en negro. Llevaba un diminuto top ceñido de lentejuelas plateadas que dejaba ver, además de una muy completa panorámica de su contundente delantera, gran parte de su plano abdomen.
She she lick me
Like a lollipop (Yeah)
She she lick me
Like a lollipop (Yeah)…
La ¿camarera? se enderezó, pasándose la mano por la melena con una sonrisa. Llevaba una piedrecita roja en el ombligo y, justo al lado, una especie de tatuaje de un ¿conejito? Kaname ocultó el desagrado que le provocaban aquellas costumbres de los humanos y esbozó una leve sonrisa cortés.
-La especialidad de la casa, por favor.
La chica frunció el ceño, se retiró el pelo tras una oreja decorada con varios pendientes brillantes y volvió a inclinarse sobre la barra, colocando su delantera justo debajo de las narices del purasangre.
-¡Disculpa, no te he oído! ¿Qué me has dicho?
Algo del recargado perfume de la joven llegó hasta el olfato del purasangre, a pesar del embotamiento. Olía tan fuerte que agachó la cabeza para disimular su desmayo... poniendo la nariz a centímetros del escote. Contrólate, ¿qué va a pensar de ti? Con esfuerzo, borró la expresión de desagrado de su cara y volvió a mirar a la camarera. ¿Se lo imaginaba o su sonrisa ahora era más amplia? ¿Y llevaba una bolita perforándole la lengua?
Shawty wanna hump
You know I like to touch
Ya lovely lady lumps…
-Ponme el especial de la casa, por favor.- repitió, alzando la voz lo suficiente para que un humano lo entendiera.
La camarera se mantuvo apoyada en una mano para descansar la otra sobre la cadera, marcando silueta. Los pantalones de cuero negro que llevaba casi no le tapaban el pubis.
-Para ti un Bloody Mary, cariño, seguro que tienes más de 18. Y hace juego con tus ojos, nunca había visto algo tan bonito. -ronroneó, zalamera, para girarse con un contoneo hacia los estantes de bebidas.
Kaname tuvo una perfecta visión de su trasero embutido en los pantalones de cuero y de una especie de tatuaje tribal que decoraba la parte baja de la espalda. ¿Qué demonios les pasaba a los humanos con aquella manía de perforarse el cuerpo con agujas? Para que luego dijeran de los vampiros.
Man she ain't never
Had a love like mine
But Man I ain't never
Seen an ass like hers..
Observó de reojo la pista de baile, evaluando si la situación de Aido, Yori y su hermana estaba bajo control. Al parecer sí, porque las dos chicas estaban hablando entre sí con calma y distinguió la cabeza rubia del noble algo detrás suyo.
-Ten, dulzura. ¿Puedo probarlo para asegurarme que ha quedado bueno?
Kaname volvió a girarse hacia la barra, donde la camarera acababa de depositar ante él un vaso alto con una bebida rojiza, el borde azucarado y dos pajitas. ¿Qué querría decir aquella señorita? Le acababa de servir la bebida a él, que era el cliente, obviamente no pretendería probarla ella, ¿no? Pues sí. La joven se inclinó sobre el vaso de tal forma que su melena rubia casi rozó la cara de Kaname, prácticamente asfixiándolo en perfume. Ni corta ni perezosa, sin retirar la mirada de sus ojos, dio unos sorbos de una de las pajitas, guiñándole un ojo. Cuando acabó se lamió los labios.
-Mmmm.... Creo que te gustaría.- con una sonrisa ladeada en los labios pintados, sacó la pajita de la que había bebido y se la metió en la boca, chupando el extremo húmedo y lamiéndola luego con la punta de la lengua.
Told her to back it up
Like berp berp
And I made that ass jump
Like jerp jerp…
Eh... aquella debía ser una de las humanas que quería tener... sexo con él. Ni aunque fuera la última mujer sobre la faz de la tierra. Cogió el vaso murmurando un agradecimiento que esperaba que sonara seco y decidiendo aún si iba a beber de él o no. Volvió a espiar la pista y, aquella vez sí, pilló a Yuuki mirando en su dirección. Por algún motivo, parecía... ¿enfadada? ¿Quizás la música no le gustaba? ¿O quizás estaba enfadada con él por no bailar? Bueno, no es que supiera hacerlo si la música no cambiaba. Tuvo una súbita inspiración y se giró hacia la camarera, que seguía apoyada en la barra detrás suyo a pesar de la larga cola de clientes a lo largo del mostrador.
I make her bring that ass back
And she bring that ass back
Because I like that…
-Perdona, ¿sabes si se pueden pedir canciones?
La chica esbozó una sonrisa sensual y lo miró de arriba a abajo entre las pestañas con rímmel.
-Claro, corazón. Sólo tienes que pedirlas al Dj.- señaló con un dedo de largas uñas brillantes la cabina al fondo de la pista.
Kaname siguió la indicación frunciendo el ceño.
-¿También ponen canciones... lentas?
La camarera casi ronroneó, jugueteando con un mechón de su melena mientras sacaba pecho. Más, si aquello era posible,
-Desde luego. Me encantan las canciones románticas...
¿Y a mí qué más me da?, se preguntó el purasangre mientras un plan empezaba a fraguar en su mente. La chica alargó la mano por encima de la barra para quitarle una imaginaria pelusa del hombro de su camisa de seda. Kaname retrocedió al punto, entrecerrando los ojos, pero la camarera sólo sonrió. O era tonta o pensaba que una mirada amenazadora equivalía a una evaluatoria.
-Pero no pidas canciones antes de nuestro número, cariño. Éste te lo voy a dedicar...
¿Cariño?
Kaname frunció el ceño, viendo como la chica se alejaba por la barra lanzándole un beso con una mano y moviendo el trasero. ¿Todas las humanas eran tan vulgares a la hora de insinuarse o es que los humanos hacían estas cosas de otra forma? Sin haber entendido realmente a qué se refería la chica, una sonrisa volvió a pintarse en su cara al girarse hacia Yuuki. ¿Qué...? Seguía mirándole, con los brazos cruzados como si estuviera abrazándose a sí misma, y Yori parecía susurrarle palabras tranquillizadoras al oído. ¡Oh! Más vale que se diera prisa en pedir alguna canción que realmente pudiera bailar antes de que Yuuki se enfadara más por dejarla sola.
Sin ni siquiera mirar el vaso con el Bloody Mary, lo dejó encima de la barra y se encaminó en dirección a la cabina del Dj.
Call me so I can
Make it juicy for you
Call me so I can
Get it juicy for you..
OOO
Yuuki intentó en vano tomar algunas bocanadas de aire que le ayudaran a disipar la neblina de emociones ajenas que le nublaban el entendimiento. Deseo... atracción... decepción por un rechazo... esperanza de rollete.... excitación... adrenalina.... algo de preocupación.... Se aferró a esa última emoción procedente de Yori para intentar calmar los latidos de su corazón. Respira, Yuuki, tienes que bloquear las emociones de los demás... Se sentía acalorada, excitada hasta el punto de querer dar saltos y sentía la piel más sensitiva que de costumbre. Además de los oídos retumbando, a pesar de los tapones, y el olfato casi bloqueado. Si ya era difícil para un vampiro soportar el bombardeo que significaba semejante lugar para sus sentidos de cazador, experimentar las emociones de toda la jauría humana que le rodeaba era una tortura. Especialmente, cuando la mayoría parecía estar pensando en una misma cosa.
Involuntariamente, mientras se apartaba la melena del cuello acalorado, espió a Kaname. Las luces recortaban su elegante figura apoyada lánguidamente contra la barra, la piel nívea que asomaba en contraste con la camisa negra brillando bajo el neón. Una visión de sí misma desabrochando aquella misma camisa y acariciando lentamente la piel expuesta empezó a serpentear entre la neblina de la mente de Yuuki. Sacudió la cabeza para aclararse. Un momento. ¿Quién era aquella humana rubia de pote que se acercaba tanto a Kaname?
Yuuki perdió el paso del baile, fijando la vista en la barra. La mujer, claramente mayor que ella, le había colocado un escote como dos globos justo debajo de la cara de Kaname. La muy z.... El calor que la recorría de manera difusa comenzó a concentrarse en la garganta, provocándole sed. La camarera se contoneó delante de Kaname, enseñándole el catálogo de sus curvas, y Yuuki no necesitó de su habilidad para imaginar con precisión relojera qué estaba pasando por la mente de aquella... aquella... La camarera se giró, meneando el culo delante de Kaname. Un sonido sordo empezó a retumbar en el pecho de Yuuki, subiendo por su garganta.
-¿Yuuki? ¿Te encuentras bien?
Con un supremo esfuerzo, desvió la mirada hacia Yori, que la contemplaba con los ojos abiertos. Parpadeó como si acabara de aterrizar en la tierra.
-Eh... no, no mucho, la verdad.-¿le empezaban a escocer las encías o es que sólo tenia sed?
Yori la miró preocupada e intercambió una mirada con Aido, en busca de consejo. A pesar de la embarazosa escena protectora con aquellos admiradores, que aún no sabía cómo calificar, Aido era la única persona que podía ayudarle con aquel... extraño estado de ánimo de Yuuki. ¿Era algún problema, digamos, vampírico? El joven noble captó la petición en su mirada y se acercó a Yuuki.
-Quizás podrías refrescarte y beber alguna tableta, Yuuki. Estar cerca de tantos humanos nos pone nerviosos a todos.
Yuuki asintió mecánicamente, aunque su cuerpo gritó en protesta ante la perspectiva de una tableta de sangre. ¿Quién quería semejante cosa cuando a pocos metros de ella tenía la única sangre que deseaba? Podría acercarse a Kaname, apartar el cuello de su camisa con un susurro de seda y... La camarera volvió a acercarse a su hermano con aquella sonrisa de serpiente en la cara, depositando un vaso delante de él. Inclinándose de nuevo hasta que sus pechos tocaron la barra, tomó un sorbo y procedió a lamer la pajita... delante de Kaname. De su Kaname. Suyo. De nadie más. De ninguna maldita lagarta...
Suyo....
Yuuki rugió sin ser consciente de ello. Un sonido gutural y grave que sólo oyeron Yori y Aido. La joven humana dilató los ojos, dio un paso atrás y miró implorante al noble con una mezcla de miedo y preocupación. Hanabusa se inclinó hacia el oído de Yuuki, sin atreverse a tocarla.
-Yuuki, deberías salir de aquí. Necesitas tranquilizarte un poco. No nos podemos arriesgar...
Las palabras resbalaban por el cerebro de Yuuki, ininteligibles. Las encías empezaron a dolerle y notó que los colmillos se alargaban un milímetro. No te atrevas a acercarte más a él... Ni pienses en tocarle o...
Kaname se giró hacia la camarera, al parecer diciéndole algo. Yuuki alcanzó a ver que la chica respondía alguna cosa y luego alargaba la mano para tocar el hombro de su hermano...
De su hermano...
El purasangre volvió a mirar en su dirección brevemente y Yuuki dio un paso hacia delante, más que dispuesta a acercarse a aquella maldita humana y...
-Al lavabo, Yuuki, ahora.- Aido la aferró por el brazo, rogando a los dioses que el contacto no provocara una reacción violenta en ella. Yuuki podría no perdonarle el atrevimiento, pero si pasaba algo Kaname no se lo perdonaría a él, y eso era mucho peor. Miró a Yori por encima del hombro y alzó la voz para que le oyera.- ¡Yori, consigue una botella de agua y llévala al lavabo de chicas!
La joven asintió y se alejó con rapidez. Quizás no entendiera qué pasaba, pero al menos reaccionaba rápido y no se dejaba llevar por el pánico, bendita fuera. Aido arrastró a Yuuki, que parecía catatónica, hasta donde debía estar el lavabo de chicas, a juzgar por las humanas que entraban de dos en dos. A un par de pasos de la entrada, se paró y ojeó a Yuuki, que tenía la cabeza gacha. ¿Se lo imaginaba o percibía un ligero olor frutal emanando de ella? Aspiró para asegurarse. Sí, ahí estaba, sin duda. Leves emanaciones de su olor corporal ¿El olor de Yuuki se estaba desprendiendo de ella, como si estuviera dispuesta a...?
Marcar a Kaname.
De repente, todo encajó. Él también había visto al purasangre hablando con aquella camarera humana pero, desde luego, no le había dado la menor importancia. Estaba claro que Yuuki lo veía de forma distinta. La joven ya se había estado comportando de manera algo extraña antes, como si estuviera... excitada, y ahora aquello. Al parecer, los instintos vampíricos de marcaje de Yuuki estaban saliendo a flote... en una discoteca llena de humanos ¡Yupi!
Ignorando las parejas dándose el lote en los rincones oscuros cerca del lavabo y las exclamaciones airadas de las chicas, arrastró a la purasangre al baño y la colocó delante de una de las picas, abriendo el grifo del agua fría.
-Refréscate, Yuuki, tienes que calmarte un poco. Este no es el lugar apropiado.- empiezo a hablar como mi madre.
Para su alivio, la joven asintió y se lavó la cara, mojándose también con agua fría la nuca y las muñecas. Aido arrancó algo de papel para las manos de una máquina, guiñando el ojo a dos chicas, y se lo tendió para que se secara. Yuuki se lo pasó por la cara y las manos y se retiró el pelo de los ojos. A Dios gracias, los tenía algo nublados, pero no rojos.
En aquel momento, entró Yori con una botella de agua mineral. Aido la cogió y se la pasó a Yuuki, indicando un lavabo con la cabeza.
-¿Por qué no te tomas un par? -esperó que la joven hubiera comprendido, a pesar de las miradas de reproche del resto de las chicas del baño. ¿Qué creían que le ofrecía? ¿Drogas?
-Sí...
Como si estuviera borracha, Yuuki se tambaleó hacia uno de los lavabos, cerrando la puerta. Aido se volvió instantáneamente hacia Yori.
-Os espero fuera. Ya sé que todo esto es... raro para ti.-se vio obligado a añadir ante el sumo desconcierto de la joven. Sólo le faltaba aquello después del susto de la tarde.- Yuuki está un poco confundida en estos momentos. Necesita calmarse y saciar su sed para volver a ser... ella misma. Intenta que no monte una escena, por favor.-intenta que nadie se dé cuenta de lo que es.
Yori tragó saliva y asintió, contemplando la garbosa figura de Hanabusa salir del baño con una extraña sensación de irrealidad. En aquel momento, pensó que quizás sí que tenía algún sentido que los alumnos de la Clase Nocturna no se mezclaran tanto con los de la Diurna. Quizás sí eran peligrosos...
OOO
Yuuki apoyó la espalda en la puerta del lavabo, intentando normalizar su respiración. Había intentado beberse la botella con la tableta de sangre disuelta, de verdad que lo había intentado. Pero no podía. Su cuerpo se negaba en redondo a asimilar aquella porquería química y se empeñaba en recordarle el sabor de la sangre de Kaname. Y su piel contribuía al asunto recordando el tacto sedoso del purasangre, los fuertes músculos, el cabello suave, aquella dureza en... Respiró trémulamente. Le había dicho que aquello era por ella, ¿no? Por lo que ella le hacía sentir, no aquella zorra humana.
¿Eso tan horrible lo he pensado yo?
Su menudo cuerpo volvió a temblar con un impulso desconocido. Sintió la urgencia de atravesar la discoteca, abrirle la garganta a aquella vulgar ramera, apretar a Kaname contra ella y hundir los dientes en su cuello hasta las encías. Suyo. Que le quedara bien claro al resto del mundo...
Echó la cabeza hacia atrás, respirando a bocanadas. Pero no era prudente, no en una discoteca llena de frágiles humanos, como había dicho Aido... entre ellos, su mejor amiga. ¿Qué debía estar pensando Yori de ella? Ya parecía mirarla con recelo aquella tarde, sin que supiera por qué. ¿Y si perdía a su mejor amiga dándole un susto de muerte? Aferrándose a aquella idea, Yuuki tomó un último sorbo de aire y volcó el contenido de la botella de agua en el water. Más tarde bebería las tabletas que hiciera falta, ahora no le entraba ni una. Abrió la puerta del lavabo forzando una sonrisa tranquilizadora dedicada a Yori, que la examinó con nerviosismo.
-¿Estás...? ¿Estás mejor?-murmuró.
-Sí, un poco. Tápame un momento.- Yuuki gesticuló para que Yori se pusiera a su lado, impidiendo a las demás chicas del baño ver cómo lavaba la botella teñida de rojo.- Eh... no mires, ¿vale?
La chica rubia meneó la cabeza y le dio la espalda. Una vez aclarada, Yuuki tiró la botella a la papelera rebosante.
-¿Volvemos a la pista? -preguntó con un supuesto tono ligero.
-¿Seguro?
Yori la miró con recelo y Yuuki se sintió como una maldita sabandija por haber pintado aquella mirada en los ojos de su amiga. Asintió, apretándole un poco el brazo.
-Sí, seguro. Oye... siento haberte asustado. No sé... no sé muy bien qué me ha pasado. Ya te lo contaré cuando tengamos un momento, ¿vale?
La joven rubia se limitó a asentir, no del todo convencida, pero la precedió para salir del lavabo. Aido seguía esperándolas apoyado contra la pared, con los brazos cruzados sobre el pecho. Yuuki le dedicó una media sonrisa que esperaba fuera tranquilizadora, aunque a juzgar por la mirada recelosa en aquello ojos turquesa, supuso que no lo había conseguido del todo.
La joven miró de reojo hacia la barra, pero no distinguió ni a Kaname ni a la camarera. Mejor dicho, a ninguna camarera. En aquel momento, las luces de la discoteca se apagaron. Instintivamente, Yuuki y Aido se pegaron a la pared, dejando a Yori mirando alrededor con cara de pasmo.
-¡BUENO, BUENO! ¿CÓMO ESTAMOS AHÍ ABAJOOOO?
La voz del Dj atronó en la oscuridad y la multitud gritó en respuesta, haciendo que los dos vampiros tuvieran que taparse los oídos.
-¡¿QUEREIS ALGO CALIENTE?!
Más gritos.
-¡NO OS OIGO! ¡MÁS FUERTE! ¿QUERÉIS VER ALGO RRRRREALMENTE CALIENTE?
La multitud casi se desgañitó, elevando los puños al techo. Los láser de la discoteca barrieron la oscuridad, silueteando las manos alzadas.
-¡¡¡SALUDAD A NUESTRAS CHICAS DE LA BARRAAAA!!!
Grandes focos de luz se iluminaron de golpe a los pies de los podios con las barras, revelando la silueta de seis chicas. Los cañones escupieron más niebla, envolviendo sus figuras en caricias brumosas. Las notas de una canción a volumen suficiente como provocar sordera a los humanos dieron el toque de inicio al cimbreo de las caderas de las chicas, aferradas a las barras.
You are the one that I desire
You are to me so irrestible...
Yuuki recuperó el sentido de la vista justo a tiempo de ver la alta silueta de Kaname a los pies de uno de los podios, mirando la contoneante, serpentina y lasciva figura de... la camarera rubia. La joven meneó el trasero en círculos justo delante de las narices de su hermano par luego empezar a resbalar por la barra.
Your touch can set me right on fire
And I can be so unpredictable...
Yuuki apretó los puños con tanta fuerza como para que las uñas se le clavaran en la piel, olvidando de golpe el poco autocontrol que había conseguido reunir. La excitación que le había contagiado el entorno, las imágenes que bailaban en su cabeza tras su conversación con Kaname y esa guarra diciéndole bien a las claras a su hermano que quería llevárselo a la cama se combinaron en un cóctel molotov. Los colmillos se alargaron y los ojos y la razón se velaron en rojo.
Mío. ¿Por qué aquella mala pécora no se enteraba? Kaname era suyo y se lo iba a demostrar.
-¡Yuuki! -la exclamación de Aido se perdió en el estruendo de la música mientras la joven se deslizaba como una flecha entre los cuerpos. El noble vio que se dirigía directa hacia Kaname y hundió los hombros con resignación. Él ya había hecho todo lo que podía.
OOO
Oh Oh, passion, yeah passion
I feel it deep inside when you're so close to me...
Kaname casi dio un respingo cuando un foco se iluminó justo al lado de su pierna, cegándolo. Maldita sea... lo que le faltaba. Volvía de hacer su petición al Dj, intentando escurrirse entre aquella marea de humanos enloquecidos cuando todo se había quedado a oscuras. Entre los bramidos del Dj, las barridas de los láser y la explosión de música se había quedado en blanco durante décimas de segundo. La próxima vez me pondré las gafas de sol dentro de la discoteca también... Se apretó los ojos con las palmas, abriéndolos de nuevo mirando hacia arriba, rehuyendo el maldito foco. Un trasero femenino se contoneaba justo donde apuntaba su mirada, bajando hacia él con los ondulantes movimientos de la camarera rubia. ¿Es que esa mujer no tenía huesos?
Passion, yeah passion
Take me in your arms and I will me you sing...
La camarera se giró hacia él poniendo morritos mientras se pasaba la mano por el vientre hasta sus pantalones, para luego girar con un balanceo y enredarse de nuevo en la barra. Los jóvenes humanos congregados a los pies del podio enloquecieron, empujando a Kaname. El purasangre retrocedió un par de pasos, molesto ante la indisimulada explosión de testosterona, y desvió la vista de la vulgar camarera... a tiempo para distinguir a Yuuki dirigiéndose hacia él como una apisonadora, con el ceño fruncido y los ojos brillando en rojo, disimulados por los láser. ¿Qué...?
All that I feel is this attraction
That is moving me so close to you…
La pregunta se le cortó en seco cuando Yuuki, sin hacer pausa alguna, se puso de puntillas, enlazó su nuca con ambas manos y lo atrajo hacia sí, empujando sus labios con la lengua. Kaname cerró los ojos, abrumado ante aquella demostración de pasión. Alzó los brazos para abrazar a Yuuki y se encogió cuando los alargados colmillos de ella perforaron su labio. Yuuki se separó lo suficiente como para que Kaname pudiera ver su mirada oscurecida. ¿Estaba enfadada? No, era algo más que eso. Estaba... celosa. Muy celosa.
La comprensión le llegó al mismo tiempo que Yuuki le cogió la cara con las manos, lamiendo las gotitas de sangre, para volver a reclamar sus labios con posesión. Kaname sonrió mentalmente, más seguro ahora del terreno que pisaba. Así que Yuuki estaba celosa.... Aferró los cabellos de su nuca, inclinando su cabeza para que su legua pudiera llegar a todos los rincones de la boca de ella, tocándose con frenesí. Rodeó su cintura con la otra mano y empezó a empujarla hacia un rincón a oscuras. Mira por dónde, que el sentido del olfato de todos los vampiros, no sólo el suyo, estuvieran casi embotados le iba a venir bien…
Now is the time I need some action
Come over here show me the best of you...
Sin romper el beso, Yuuki abrazó a Kaname con fuerza y empujó, cambiando sus posiciones de manera que la espalda del purasangre chocó contra la pared con fuerza. Las manos se enredaron en los cabellos, los labios se enzarzaron en una lucha por la supremacía y los dientes arañaron y mordieron. Casi sin tomar aliento, Yuuki introdujo las manos por debajo de la camisa de Kaname, subiéndolas por su abdomen. Absorbió el jadeo de él en su boca, regodeándose en que pudiera provocarle semejante sonido. Sus sensibles dedos recorrieron la piel sedosa, los relieves de los músculos y la estrechez de la cintura. Kaname tembló sin poder evitarlo y mordió la lengua de Yuuki, ansioso por probar su sangre. La leve punzada hizo que Yuuki respingara, clavando las uñas en la suave piel.
Sí… mío… más… ¿te has enterado?
Kaname acarició su lengua, paladeando el néctar de la sangre, un sabor único que sólo podía compararse con… ¿un aroma frutal, dulce? Rompió el beso de golpe, anonadado, y sólo pudo ver por un momento la expresión nublada de Yuuki antes de que ella le inclinara la cabeza para besar su cuello. El aroma de Yuuki, la bendita fragancia de ella, la declaración de que le poseía a los ojos del mundo, se desprendió de su menudo cuerpo, perceptible incluso para sus aletargados sentidos. El olor se pegó a la piel, las ropas y el cabello del purasangre mezclándose con su propio aroma en el cuerpo de ella, creando un nuevo perfume para ambos. Un elixir que diría al mundo que se pertenecían para quien se atreviera a dudarlo. Algo empezó a escocer tras los párpados de Kaname... Gracias, Yuuki. Por hacerle sentir que, al fin, pertenecía a quien siempre había pertenecido.
Opa Opa Opa Opa
Opa let's get together
Opa Opa Opa Opa
let's dance in sunny weather
Opa Opa Opa Opa
this time we'll stay forever..
La mano derecha de Yuuki siguió acariciando la piel de su espalda, de sus costados, subiendo casi hasta su pecho y provocándole temblores. La joven salpicó su cuello de besos húmedos y Kaname adivinó lo que iba a pasar sin tiempo para prepararse para las sensaciones. La punta de la lengua de ella trazó un lento círculo por su zona de mordisco, justo encima de la vena. Fuego… sus venas parecieron volverse de fuego y sus nervios alambres al rojo vivo. Gimió, completamente ajeno al entorno, y aferró la cintura de Yuuki para atraerla contra todo su cuerpo, deseando que aquel perfume enloquecedor se pegara en todos los centímetros de su piel. Ni pensó ni le importó que ella pudiera sentirse incómoda por lo que notara. Kaname estaba demasiado lejos de la razón en aquel momento.
La lengua de Yuuki dejó aquella lenta tortura para trazar rápidos círculos sobre la misma zona, enviando calambrazos de crudo placer por todo su cuerpo y haciendo que se retorciera entre sus brazos, acariciándola con las caderas. Los dientes delanteros de Yuuki mordieron sensualmente aquella zona y Kaname gimió. Las manos del purasangre aletearon por el cuerpo de ella, arrugando la sutil tela del vestido. Acarició la curva de sus caderas, de la cintura y de sus pechos mientras se retorcía en espasmos. Yuuki volvió a morder sin derramar sangre y los nervios de Kaname enviaron una dolorosa punzada de placer a su entrepierna. Antes de que el leve dolor se difuminara, los labios de ella se cerraron sobre la piel y succionó con fuerza para luego acariciar la zona rápidamente con la punta de la lengua. Kaname hundió la cara en su cuello, jadeando y pensando que moriría si aquello seguía así. El nuevo perfume de ambos penetró en sus sentidos, excitándolo de tal modo que supo que perdería totalmente el control de su cuerpo si Yuuki…
Los colmillos de ella perforaron su piel, traspasando sus excitados nervios y su vena. De golpe. Enterrándose hasta las encías.
Kaname casi gritó. Un sonido ahogado por el estruendo ambiental pero que llegó claramente a los oídos de Yuuki. Sí… díselo al mundo… Diles que te he marcado… Las uñas de la mano derecha de ella se clavaron en la piel de la espalda del purasangre, arrancándole otro gemido. Algo duro, muy duro, presionaba contra su vestido a través de los tejanos de él y, por una vez, a Yuuki no le importó. Apretó sus caderas contra aquella erección, moviéndolas sensualmente en círculos sin retirar sus colmillos del cuello. Las manos de Kaname dejaron su cintura y aferraron sus nalgas con fuerza. Yuuki oía su forzada respiración en su oído y el calor de su cuerpo le estaba quemando la piel. Ya eres mío…ahora quiero tu sangre dentro de mí…
Yuuki retiró los colmillos lo suficiente como para que la sangre de él brotara de la herida. Entonces succionó. Bruscamente. Como él había hecho con ella la noche en que le dejó sentir sus recuerdos. Kaname apretó sus nalgas hasta el punto del dolor, sintiendo que el pánico empezaba a invadirle. No debe verme… no debe verme… Hoy no, ahora no…Esto es para ella… acepta el regalo de su posesión… Nada oscuro, hoy nada oscuro.
Dirigió todas las energías mentales que le quedaban a reprimir aquella imagen que transmitía su sangre, aquella visión de un alma encadenada. Yuuki tironeó de su vena como si quisiera beberse toda su esencia, como si quisiera hacerlo suyo hasta la última gota, y Kaname se encontró luchando contra todos sus instintos de morderla de la misma manera bestial. Todavía no, no sin saber…Demasiadas luchas. Iba a perder alguna... Yuuki retiró completamente los colmillos de su cuello y el purasangre respiró, intentando llevar aire a sus pulmones. Antes de conseguirlo, los colmillos de ella volvieron a hundirse en las heridas frescas. Completamente y de un solo embate.
Kaname echó la cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio hasta sangrar, recostado en la pared, sin saber si sentía placer, dolor o las dos cosas elevadas a la máxima potencia. Su hinchada erección empezó a latir y supo que perdería el control. Notó una primera humedad contra la tela de algodón de su ropa interior y jadeó. Las caderas de Yuuki seguían restregándose contra su ingle, sus manos se alternaban para acariciar y arañar su piel desnuda bajo la camisa y los músculos del abdomen de Kaname se tensaron. Yuuki retiró los colmillos y sorbió. Las caderas de Kaname se acoplaron al ritmo de las de ella, moviéndose hacia delante por impulso. Ella volvió a hundir los colmillos en las mismas heridas, esta vez lentamente, milímetro a milímetro, y volvió a sorber.
Los jadeos de él, convertidos en un gemido bajo, se sincronizaron con los sorbos. Yuuki retiró los colmillos de las heridas sangrantes y pasó rápidamente la lengua por encima, cicatrizándolas superficialmente. En el latido de corazón siguiente, volvió a hundir los colmillos, perforando la delicada piel recién sanada y destrozando el autocotrol de Kaname.
El purasangre volvió a gritar contra el cuello de Yuuki, notando las ondas de calor concentrándose, fusionándose en una erección en todo su esplendor, dolorosa y atrapada en los tejanos. Sus manos se colaron bajo el vestido de ella, agarrando sus caderas para acoplarlas a su entrepierna. No podía… no iba a aguantar…Los labios de ella se cerraron sobre las heridas, extrayéndole la vida a tirones. Un sorbo. Un embate de sus caderas. Otro sorbo. Un gemido tenso, continuo. Otro sorbo. El cuerpo de él se tensó, rígido. Otro sorbo más. Los espasmos le recorrieron imparables, oleada tras oleada, salpicados con jadeos. Otro tirón de su vena. El mundo estalló en puro placer y una humedad cálida empapó su ropa interior mientras sus manos se aferraban con desesperación a las caderas de ella bajo el vestido. Un sorbo final… arrancándole un gimoteo roto, un temblor imparable tras otro hasta dejarle exhausto, mareado, con la extraña sensación de estar flotando en un mundo onírico.
Yuuki retiró los colmillos de su cuello y lamió con esmero las heridas. Hundió la cara contra su cuello, apoyando todo su cuerpo en él y jadeando en voz baja, como si hubiera hecho una carrera de resistencia. Kaname trastabilló, mareado por la pérdida de sangre y por los restos del placer, y apoyó las dos manos en la pared para no caerse. Separó algo las piernas, notándose escandalosamente… mojado. Y dolorido. Atrajo a Yuuki contra sí, reposando la cabeza sobre su hombro, sintiéndose agotado… y bendecido.
Las respiraciones aceleradas de ambos se fueron sosegando, calmándose, mientras aquel nuevo perfume los envolvía, marcándolos como una nueva unidad. Ninguno de los dos habló en un largo rato, sólo se solazaron en su calor y ocultaron su vergüenza. Para luego ir diciendo de los humanos en los rincones oscuros... La música a todo volumen parecía haber cambiado ahora, ya no eran las notas enloquecidas de antes sino alguna especie de reggae lento que les acunó. Al cabo de un rato, Kaname alzó la cabeza y colocó un dedo bajo la barbilla de ella, intentando que levantara la mirada.
-¿Yuuki? Mírame.
Ella arriesgó una mirada fugaz hacia arriba y Kaname pudo ver la vergüenza y la confusión en ella. Le apartó el pelo de los ojos con ternura.
-No te avergüences Yuuki, no por esto.-se inclinó hacia ella y lamió con suavidad la sangre alrededor de las comisuras de su boca para volver a mirarla.- Escucha, quédate aquí un momento, Tengo…. Tengo que ir al baño a intentar asearme. ¿Me esperarás aquí?
Ella asintió y él sonrió como respuesta.
-Bien. No te muevas, enseguida vengo.
Kaname se alejó entre las columnas y la gente, perdiéndose en dirección a los lavabos. Aturdida, Yuuki se apoyó en la pared. ¿Qué había hecho, exactamente? No podía recordar los detalles, pero sí la feroz ansia posesiva, el violento impulso de morderle, de beber hasta la última gota de su sangre como la noche en la que había despertado. Pero había habido algo más, ¿no? Aquella necesidad de marcarlo, de dejar algo de ella en él para que gente como aquella camarera no volviera a acercársele. Frunciendo el ceño, alzó el brazo y se lo acercó a la nariz. El ambiente seguía embotándole el olfato, pero le pareció oler un aroma distinto, una fragancia exótica mezcla de especias y frutas. El olor de los dos… Mezclado.
Lo había hecho…
Yuuki no supo si reír como una estúpida, echarse a llorar de la impresión o morirse de vergüenza. El sonido que salió de su garganta era una mezcla de las tres cosas y se frotó rápidamente los ojos. Pero aquella acción se había acabo transformando en otra cosa, ¿verdad? Recordaba los jadeos sostenidos de Kaname, cómo se retorcía entre sus brazos, los embates de sus caderas, algo muy duro apretándose contra ella a través de la gruesa tela de los tejanos. Y de repente se había quedado quieto, como si estuviera en éxtasis, como si…
¡Oh señor! Que no sea lo creo, que no sea lo creo…
¿Ella había hecho que Kaname…? El calor que había conseguido disipar volvió en forma de un gigantesco sonrojo. Podía equivocarse, podía ser que no fuera lo que pensara… A fin de cuentas, no tenía ni idea de cómo hacer que un chico... Y no lo había tocado allí, ¿no? En aquel momento, vio salir a Kaname de los lavabos y acercarse a ella con su gracia natural. Al contrario que hasta entonces, llevaba todos los botones inferiores de la camisa negra abrochados. La prenda era larga y le tapaba… le tapaba... ¡Ay, madre! Incapaz de enfrentarse a su mirada, clavó la vista en sus botas, percatándose entonces de su vestido estaba arrugado y mal puesto. Se lo alisó con las manos.
Unas suaves notas lentas empezaron a sonar por los altavoces.
When a man loves a woman…
-¿Bailas?
La elegante mano de Kaname apareció en su campo visual y no tuvo más remedio que mirarle. Estaba pálido, se había lavado la cara y retirado un poco el cabello de los ojos, que brillaban con aquella calidez que siempre reservaba a ella, salpicada con un punto de nostalgia. Alzó las cejas, añadiendo un "por favor" sin palabras. ¿Cómo negarse? Enlazó la mano con la suya y permitió que la condujera al borde la pista en penumbra, con las parejas abrazadas. Kaname sujetó su cintura con un brazo y sostuvo su mano con la otra, iniciándola en los lentos pasos de la balada. Justo en el momento oportuno, pensó.
He'd trade the world
For a good thing he's found…
Por un momento, Yuuki sólo atinó a mirarlo, embelesada en la dulce mirada de los ojos oscuros y en aquella leve sonrisa que curvaba los labios esculpidos. Luego, volvió a bajar la vista, avergonzada. Kaname rió con suavidad y olvidó la formal postura de baile, abrazándola sin perder el paso.
If she is bad, he can't see it
She can do no wrong
Turn his back on his best friend
If he puts her down…
-Gracias.- murmuró en el oído de ella, ciñéndola con más fuerza.
-¿Por… -carraspeó para aclararse la garganta, aún con el sabor de su sangre en el paladar.- ¿Por qué?
-Por el regalo que me has hecho. Por poder levantar la cabeza y caminar ante el mundo pudiendo decir a quien me vea que no estoy solo.-la besó con suavidad en el cuello.- Que la mujer que quiero me ha aceptado a su lado. Que, a pesar de todo lo que soy, alguien me ama con toda su generosidad.
When a man loves a woman
Spend his very last dime
Trying to hold on to what he needs…
Yuuki contuvo el aliento y ocultó la sonrisa en su cuello mientras se movía con suavidad al ritmo de la música.
-Si hubiera podido… o si hubiera sabido hacerlo antes…
-Ssh… Cuando has estado preparada.-su cuerpo se tensó casi imperceptiblemente.- A pesar de no saberlo todo. Me has aceptado a ciegas.
He'd give up all his comforts
And sleep out in the rain
If she said that's the way
It ought to be…
Yuuki separó la cara para mirarle, sabiendo que encontraría aquella mirada triste en sus ojos. No se equivocó.
-No tienes que contármelo ahora. Ni tienes que hacerlo nunca si… si no quieres o…. no puedes.-te quiero igual, superaré mis prejuicios…
Él la miró un momento con seriedad y luego le acarició la mejilla y los labios con los dedos.
-Dulce Yuuki… No es justo para ninguno de los dos seguir así. No hablaremos de eso ahora pero…-tragó saliva.- mañana sí.-mañana me desnudaré ante ti más de lo pueda hacer nunca…
When a man loves a woman
I give you everything I got
Trying to hold on
To your precious love
Baby, please don't treat me bad…
Volvió a abrazarla como si fuera la última vez que iba a poder hacerlo. Mañana me arriesgaré a perderte… ¿Qué era preferible? ¿El amor a medias, con mentiras, o la posible soledad tras la verdad? Déjame conservar la esperanza esta noche de que, a pesar de todo, puedas aceptarme como soy…
When a man loves a woman
Deep down in his soul
She can bring him such misery…
Bailaron abrazados un rato, perdidos en sus pensamientos. Yuuki hizo ademán de acercarse más a él, pero Kaname volvió a poner algo de distancia entre sus cuerpos. Intrigada, buscó sus ojos.
-¿Kaname? ¿Por qué no me dejas…?
If she is playing him for a fool
He's the last one to know
Loving eyes can never see…
Él sonrió a medias, mirando hacia la mitad inferior de su cuerpo y volviendo a levantar la vista hasta sus ojos. Había un destello diferente en el fondo borgoña. Picardía.
-Bueno, no he llegado a tiempo al lavabo para limpiarlo todo…
-¿Limpiar el qué?- insistió, genuinamente curiosa.
Tú lo has querido… Con la misma sonrisa juguetona, apartó una de las manos de Yuuki de su nuca.
-No grites, ¿de acuerdo?
Con un lento movimiento, bajó la mano de Yuuki por su camisa, más abajo del cinturón… Los ojos de ella volaron hacia donde se encaminaba su mano. Uh… no puede ser… no se atreverá… Kaname apoyó la mano de Yuuki justo encima de la cremallera de los tejanos, estudiando sus reacciones. Los ojos de ella se abrieron como platos y aquel adorable sonrojo volvió a invadir sus mejillas. Su boca se abrió de pasmo. La tela estaba húmeda y, aunque era gruesa, Yuuki creyó que podía notar algo más grueso debajo. Algo… largo. Retiró la mano de golpe, aunque la Yuuki diablillo encerrada bajo llave en un rincón oscuro le decía justo lo contrario.
-¡Oh, eres perverso! –le dio una palmada en el hombro, frunciendo los labios.
Kaname rió.
-No sé de qué te avergüenzas, eso lo has hecho tú… Y el que va incómodo ahora soy yo. Más vale que les digas a los demás que volveremos a la Academia por nuestro lado si no quieres tener que explicarles el olor de mis pantalones.
-¡Ooh! -Yuuki enterró la cara en su pecho, escondiendo su mortificación.
Él volvió a sostenerla por la cintura, haciéndola girar al compás de la música. Contra todo pronóstico, a pesar de haber estado completamente fuera de su mundo toda la tarde –o, quizás, justamente por eso- aquel día había sido feliz. Ojalá durara para siempre…
Yes when a man loves a woman
I know exactly how he feels
cause baby, baby, baby
I am a man
When a man loves a woman…
