—Pensé que tenías frío.

—Nah, sólo fuera.

—¿Siempre has vivido en Great Britain?

—Nah, mi padre es británico, pero mi madre es africana y vivimos en África hasta que cumplí ocho.

—Ohh... ¡África! ¡Debes saber un montón de magia diferente!

Yes...

—¿Qué sabes hacer? ¡Enséñame!

—Ah... es... es otro tipo de magia, es magia de la tierra y no se hace con varita —niega con la cabeza—. Casi todos los hechizos consisten en mejorar los cultivos, curar enfermedades, aumentar la fertilidad o deshacer el mal de ojo.

—¿Sabes hacer un hechizo para aumentar la fertilidad? No te acerques a mi madre —sonríe. Ella se ríe con eso y el chico se ríe también, relajándose de toda su extraña conversación anterior—. ¿Materia favorita?

—También hay rituales para la adivinación y para predisponer el destino en favor de uno mismo... esos son divertidos.

—Oh, iugh, adivinación. Sólo a mi hermano Wallace le gusta esa materia... ¿cómo va eso de predisponer el destino en favor de uno mismo? —otra vez se interesa en la idea porque joder, necesita toda la ayuda posible.

—Es... como tomar felix felicis. Pero es difícil de hacerse bien y los efectos duran muy poco.

—Ohhh... damn... creo que yo ni con felix felicis tendría buena suerte —se ríe—, me convertiría como en un chico normal.

—Eso no es falta de suerte, es falta de talento... —le coquetea. El británico se ríe un poquito, sonrojándose.

—Nah, eso es talento para ser un chico... sin suerte. ¡No es tan fácil, eh!

—¿Ah, no?

—Nah, requiere un montón de habilidad...

—¿De qué tipo?

—Pues... la habilidad de ser un poco torpe, habilidades de supervivencia, de optimismo ante situaciones fatales y... bueno, esa ya la conoces, la de perseverancia.

Les traen las bebidas mientras ella hace los ojos en blanco.

—Al menos soy un excelente mago.

—Insisto en que yo saco mejores notas.

Ahora es él el que hace los ojos en blanco.

—Depende de en qué... si es en pociones seguro porque esa bruja nos odia. Pero en todo lo demás me va bastante bien.

—Seguro hasta en DCAO.

—Realmente crees que soy el peor looser del mundo —se ríe—. Y no vale DCAO porque lo da mi madre y aun cuando somos mejor que todos...

—Claro, ahora resulta que la maestra de pociones te tiene manía y la de DCAO también...

—No, mi madre no me tiene manía, lo que tiene es que está loca.

—Claro, claro... vuelo mejor que tú.

—Bueno, se entiende que eres cazadora... yo golpeo mejor que tú —da un golpecito bajo la mesa—. Y hago mejores hechizos que tú y soy bueno en transfiguraciones, quizás algún día sea un animago —decide a ver si así la impresiona un poco al menos.

—Animago... —levanta una ceja.

—Un ciervo... —sonríe más.

—No creo que fueras un ciervo.

—Ah, ¿no?

—¿Cómo es tu patronus?

—Es un ciervo rojo, justamente por eso creo que sería uno. Ahora que salgamos te lo enseño.

—¿Tu patronus es un ciervo? Pensaba que sería algo así más como... un roedor —arruga la nariz. Él parpadea con eso e inclina la cabeza.

—¿Como una... rata?

—Por ejemplo —se encoge de hombros aunque pensaba más en un conejo.

—No... quisiera ser una rata, sinceramente —se rasca la cabeza—. Tú... aun no sabes hacer patronus, ¿verdad?

Ella niega.

—Seguro tendrás un Patronus de algo africano... ¡como una gacela!

—A lo mejor es un hipopótamo y flipas con la agresividad.

—Eso... ¡eso sería completamente genial! —levanta las cejas, imaginándolo. Ella se ríe—. Es verdad... o una jirafa, ¿te imaginas? TOOOOOOODOS mirarían tu Patronus.

—A lo mejor, además las jirafas son enormes, podría esconderse mucha gente tras mi patronus —hasta le hace ilusión. El chico sonríe y entrecierra los ojos.

—Aunque sinceramente con lo maligna que eres te veo más teniendo un cocodrilo de patronus.

—Nah, son lentos... o algo como Hassan, las serpientes, ¿las has visto?

—Claro que las he visto, son HORRIBLES —aprieta los ojos.

—¡Dan un mal rollo! ¡Y salen a miles!

Yes, son... como una pesadilla. No, por favor, no tengas un patronus así.

—Pero tú eres Slytherin, deberían gustarte.

—Bueno, a ver, no me dan horror las serpientes, me gustan mucho en la cama de mi madre o dentro de sus zapatos, pero no me gusta que salgan de la varita como... así como salen —arruga la nariz—. Además, no es requisito que a uno le gusten las serpientes para estar en Slytherin. No sé, no recuerdo que el sombrero me hiciera esa pregunta —bromea.

—¿Cómo no? A mí me lo preguntó bien clarito "¿tienes un bravo corazón de león o eres una arrastrada y rastrera serpiente?" —bromea y el pelirrojo se ríe.

—En realidad conmigo ni siquiera llegué a ponerme el sombrero casi, cuando ya había gritado "Slytheriiiin".

—Debe ser cosa de familia.

—No, más bien es culpa de mi madre... mi padre es de los que a ti te gustan, rubito y ojiazul... y Griffindor. ¡Oh! ¿Eso sirve?

—Mmm... Tal vez vaya a tener una cita con él —sonrisita. Patrick abre la boca incrédulo... y luego sonríe de lado.

—No volverá a irte bien de DCAO nunca, nunca más.

—Entonces sí que será por manía —frunce un poquito el ceño, divertida. El británico se ríe un poco—. Debe ser raro que tus padres sean profesores...

—Pues... para mí es muy normal, aunque es un fastidio —admite.

Why?

—Porque... bueno... mi padre todavía es un poco... bueno, te deja hacer cosas y no grita todo el tiempo, pero conoces a mi madre, es una histérica —protesta riendo—. Debe ser hermoso venir a la escuela y que tus padres no se enteren de caaaaaaaaada cosa que haces mal, o incluso bien. O si sales con alguien, o si tienes amigos o si no los tienes... Y no hablemos de travesuras.

—Tú madre... hay algo que siempre he querido saber.

—¿Ajá?

—No te enfades, pero... ¿qué rollo se trae con el director? —oh, sí, hasta los alumnos lo han notado.

—Con el... Ohhh —aprieta los ojos y de rasca la cabeza—. Ninguno, sólo pelean todo el rato.

—Está CLARÍSIMO que no sólo pelean.

—¿Cómo?

—Hay una tensión sexual súper evidente entre los dos —suelta. El chico parpadea… y se ríe.

—Eewww.

—Di lo que quieras, pero es verdad.

—Admito que es medio raro, pero...

—De medio nada, raro del todo.

El Slytherin se sonroja un poquito.

—¿Tú crees que...? —se muerde el labio. Ella le mira, escuchándole—. Nah... Mum no es así, y dad está ahí además —asegura riéndose nerviosito.

—Sí, eso pensamos todos pero aun así... la pelea del otro día... y las tienen comúnmente por toda la escuela, todos lo saben.

—Mi madre se enfada un MONTÓN. No deja de hablar de eso en días... —además de tirarse desesperadamente a tu padre cada vez que le hace un hechizo de esos de la excitación, pero eso tú no lo sabes, Patrick.

—Y dicen que él a veces se va a buscarla expresamente...

—Ya... ¿Pero aún así crees que...?

—¿Que qué?

—Que... Bueno, eso —se revuelve algo incómodo porque el tema le da medio risa medio nervios.

—¿Eso qué? ¿Que se lo tira?

—Ughhh! ¡Seguro no! ¿No dicen que él es gay? —se ríe, apretando los ojos igual.

—Sí, por eso no creo, pero...

—Y está mi padre aquí que además derrocha tranquilidad, siempre parece muy de buen humor cuando discuten.

Ella le mira con cierta cara porque la verdad es que todos se compadecen un poco de su padre secretamente.

—No me mires así, de verdad tienen un matrimonio normal... Creo.

—Bueno... —se encoge de hombros.

—¿Aunque te imaginas que tuvieran de verdad así un romance súper guarro y secreto? —le hace un poco de gracia... Y no. Aprieta los ojos riéndose—. Ugh, voy a tener que preguntarle a Scott que piensa.

—Hay gente que sí cree que lo tienen.

—Pero my dad... Es el único que está AQUÍ.

—¿A qué te refieres con aquí?

—Aquí en la escuela... no sé si los demás están casados o no, pero asumo que sí... ¿no crees que sería un poco raro del director tirarse justo a la única que tiene al marido aquí?

—Hombre... sí, pero no creo que haya pensando en eso, ¿sabes? Quiero decir, no es como que sea algo que se elige.

—Cielos pero... ok, ok, igual y tienes razón, pero no sé, si me imagino a mi madre así.

—Tal vez sólo es algo que ambos evitan así un poco... frustradamente.

—Ugh... o sea que a ella le gusta él y a él ella y... ugh!

—Pero ambos tienen a otras personas —asiente.

—¿Ambos?

—Bueno, el director tiene a un montón, porque con Helena... y con Hassan... y con Gala...

—¿Acaso te pasas la vida observándolos? —pregunta entre risas.

—Se dice interesarse por las personas, es lo mismo con los alumnos.

—Es decir, los observas para chismorrear de ellos todo el rato.

—¡No tiene nada de malo!

—¡Sí que lo tiene, eres una chismosa!

Sesel pone los ojos en blanco y Patrick se ríe.

—No te hagas el inocente, bien que me has escuchado y preguntado.

—Claro, los chicos somos tan chismosos como las chicas, si no es que más.

—Desde luego que sí —le concede. Patrick se ríe un poco.

—A mí me contaron que alguien lo vio acariciándole la mejilla al de transfiguraciones.

—Aaah, sí, eso lo sabe todo el mundo. A ellos si los han visto varias veces.

—¿Sí? Yo no lo quise creer... o sea además es que es el de transfiguraciones, ¿sabes? Es todo serio y no parece para nada gay.

—Huy, eso debo creérmelo de ti, dicen que los chicos gays tienen un sexto sentido para descubrir a los que lo son —vuelve a picarle, a lo que él me le fulmina.

—¡Deja de llamarme gay! —protesta, haciéndola reír—. Debe ser porque el director es Gryffindor que les han visto... ¿qué han visto? Oye, por cierto, siempre he tenido una duda con las chicas...

—Pues... cosas... —le mira de reojo con eso.

—¿A las chicas les gusta que dos chicos... como a los chicos nos gusta que dos chicas?

—Oh, sí. Desde luego. Por eso me empezaste a parecer un poco más atractivo cuando te vi con Braginsky.

—¡Has dicho que te parezco atractivo! —se ríe.

—Sólo si eres gay.

—No lo soy, pero te gusto aunque sea un poquiiiiiito.

—Si no lo eres, no —sonrisita. Él hace los ojos en blanco.

—Ugh! ¡Niña, eres muy difícil! ¡Algo debo gustarte!

—Nop —niega con la cabeza, sonriendo.

—¿Ni siquiera como… leer un mal libro?

—¿Es que acaso a ti te gusta leer un mal libro?

—Pues, quizás no mucho, pero sí me gusta aunque sea un poquito. No te... really?!

—No, prefiero hacer otras cosas. No soy una freak.

—¡Leer no es de freak! ¿Qué cosas te gusta hacer?

—Salir con chicos guapos, estar con mis amigos y volar.

—¿Con chicos guapos?

Of course.

—Qué ridícula —sonríe—. Ya te dije que alguien guapo hace que tú te veas más o menos.

—No me importa verme menos, me importa lo que YO veo.

—Ah... Eso. Con eso si no puedo ayudarte.

—Ya lo sé, llevo diciéndotelo toooda la tarde.

—¿Quizás mi arrollador encanto compense mi fealdad?

—Pfffff! —se muere de risa—. ¿Qué arrollador encanto?

—¡El que tengo! ¿Cómo que cuál? —protesta y se ríe.

—Lo tienes... ¿dónde? ¿Guardado en casa?

No! ¡Te lo estoy mostrando!

—Lo que me estás mostrando es lo increíblemente plasta que eres, Kirkland.

—¿Cómo que plasta?

—Pesado. Eso es lo que significa.

—¡Ugh, pero no es una pesadez! —se ríe, echándose atrás en la silla a modo que casi se cae.

—Claro que lo eres.

—Naaaah, ¿sabes? Soy más encantador que tú —no deja de reírse.

—Desde luego que no.

—Puede que no, la verdad, pero no lo estás pasando mal —mete la punta del dedo en su cerveza y le salpica un poquito.

Of course lo estoy pasando mal —pone las manos para protegerse, riendo.

—¡Ya veo! Que quieres desesperadamente salir huyendo —le salpica un poquito más.

Yes! Y más si sigues haciendo eso.

—¡Y no se defiende!

—¿Y quieres que te eche de mi batido? ¡Vas a hacer que nos echen!

—Puedes echarme un poco en la boca.

—Sí, ¿no? Tomo un sorbo y te lo doy boca a boca —tan sarcástica y al pelirrojo le brillan los ojitos.

—¡Eso, eso!

No! ¡Era sarcástico!

—¡No! ¡Venga, hazloooo!

—¡No pienso besarte!

—No tienes que pensar en ello —se sonroja de nuevo con la idea.

—Pero tú sí, es lo único que vas a poder hacer.

Patrick se humedece los labios y la mira fijamente, sonrojadito. Ella le sostiene un poco la mirada en silencio... antes de sonreír un poco y hacer una caída de parpados. El muchacho se sonroja aún más con eso y se echa un poquito adelante en la mesa.

Sesel se humedece los labios y le mira de nuevo. El pelirrojo le mira los labios con los ojos bastante abiertos y pone carita de bobo como hipnotizado, se levanta de la silla.


¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!