Nota de autor: Primero quiero disculparme por no publicar nada de nada desde Marzo, pero desde que empezaron las clases mi mente ha estado enfocada sólo en la PSU, he pasado por estrés, colegio, bloqueo de autor y simplemente no he tenido ganas. Sin embargo aquí estoy una vez más, con un nuevo capítulo y terminaré la historia (lo más probable) en Noviembre. ¡Disfruten el capítulo!
Consolidado
La imagen de mi reflejo hablándome me aterrorizó. Tuve que salir corriendo para no sentir que estaba perdiendo la cabeza; no sabía a dónde me dirigía, ni siquiera tenía visto ir a la cueva donde yacía Luna durmiendo, sólo pensaba en escapar de esta locura, estaba huyendo de mí mismo y estaba perdido. Choqué con Jared en el camino y ambos caímos en al suelo.
-¡Hey! ¿Dónde está el incendio?
-Lo siento- respondí-, tenía prisa por volver a la cueva.
-¿Wanda está bien?
-Sí- contesté con un suspiro-, su embarazo está controlado y todo debería salir completamente bien.
Jared se veía relajado y aliviado, me dedicó una sonrisa que me incomodó profundamente. Quería alejarme lo antes posible, pero al parecer él no tenía la intención de dejarme por algunos minutos.
-Mel quería hablar contigo.
-¿Sobre qué?
-Sobre Luna, Wanda habló con ella y parece que…
Se escuchó un fuerte estruendo en los alrededores. Las cuevas se sacudieron con violencia como si se estuviese produciendo un terremoto. Me agarré de una roca, a la vez que Jared rodaba y el resto de los humanos entraban en pánico; algunos niños gritaban y lloraban, mientras que sus madres los sostenían con fuerza y oraban por su seguridad. Vi como Jamie salía de una de las cuevas con la escopeta, seguido por Kyle y un hombre viejo que hasta ese momento no había visto, y que a pesar de las muchas arrugas que tenía en su rostro, mostraba en todo el contorno de su cabeza calva una entereza impresionante y gran fortaleza. Sentí miedo y esperanza, ¿Serían los buscadores? ¿Habría venido mi padre ha salvarnos? Formulé una breve sonrisa que se deshizo de inmediato cuando vi como Jamie cargaba el arma; por supuesto no era rival de nuestra tecnología, y sin embargo una bala podía eliminarlo. Tenía miedo, no quería que lo eliminase…
Entonces elimínalo.
La voz en mi mente fue demasiado fuerte, le temía, era como si hubiese alguien más dentro de mí, alguien que guió mi brazo izquierdo hasta el cuchillo que yacía en mi cinturón y que me hacía mirar a Jamie con un aire asesino. Levanté el brazo y lo mordí con tanta fuerza que terminé por hacerlo sangrar, mis dientes habían llegado a perforar la piel del terror que sentía. No le iba a hacer caso, pero entonces…
-¿Qué sucede?- me preguntó mientras sentía que unas manos suaves acariciaban mi cuello-. ¿Acaso no quieres acabar con esto?
Ahora podía sentirlo físicamente; nadie lo veía, nadie se percataba de mi otro yo rondando mi cuerpo tratando de tentarme a matar a Jamie.
-Vamos Matthew, es muy fácil. No lo verá venir.
-¡Vete!- ordené con terror-. ¡Déjame en paz! ¡Yo no soy así!
Jared se volteó para mirarme y sus ojos se abrieron como platos mientras me observaba.
-Matthew…- comentó en voz alta algo asustado-. ¿Quién es él? ¿Y por qué es igual a ti?
Mi corazón comenzó a latir rápidamente, ¡¿Por qué Jared podía verlo? Ahora más que nunca temía al ser que mantenía mi cuerpo inmóvil y que se paseaba alrededor mío tratando de hacerme caer en la tentación.
-¡Jared!- gritó Kyle-. ¡Tenemos que ir!
-¡Pero mira a Matthew!- gritó en respuesta.
-¿Qué pasa con él?- preguntó Jamie.
-¡¿Qué no ven?- replicó Jared.
-¿El qué?
¿Cómo podía ser que sólo Jared pudiese verlo? ¿Estaríamos los dos locos? ¿O sería un sueño? Mi otro yo ignoraba la situación y mis maldiciones, sólo se dedicaba a susurrarme ideas malévolas, maneras de asesinarlos a todos en la confusión para luego escapar, para irme. Y era realmente tentador, la imagen de la garganta abierta de Jamie se me hizo tentadora cuando recordé como entró para atacarme a mí y a Luna, sin embargo el terror me llenaba, no quería hacerle caso, no quería que este odio se apoderase de mí, no quería sentir odio. Boté el cuchillo al suelo, mientras que sentía que mi otro yo se desvanecía.
Jared me miró perplejo, como si esperase que yo los fuese a atacar.
-¿Pasa algo Matthew?
Demasiado, pero sólo negué con la cabeza.
-Luna…- dije-. ¡Tengo que ir a verla!
Jared me detuvo agarrando mi brazo, pero lo soltó unos segundos después, seguramente no sabía que decirme, ni yo mismo entendía la situación, ni como él fue capaz de ver lo que nadie más vio. Corrí rápidamente alrededor de la cueva hasta llegar a la cueva donde yacía Luna reposando. Entré y me encontré con ella en el suelo, que murmuraba entre lágrimas palabras ininteligibles.
-¡Luna!- grité mientras la abrazaba-. Todo está bien.
-Miles…- susurraba-. Miles… miles… miles…
-¿Miles de qué?- le pregunté-. ¿Estás bien? ¿Te golpeaste muy fuerte?
Ella me miró a los ojos y sentí como el terror se apoderaba en ella. Entonces me di cuenta en el reflejo mío en sus ojos que mi rostro no era el que solía ser, no era el cálido y reconfortante rostro que tuve durante 19 años, sino que ahora un rostro duro y feroz: el rostro de un humano.
Mi mano tomó su cabeza y la empujó hacia mi pecho, mientras que la otra acariciaba su espalda y suspiraba para tratar de aplacar este temible rostro que hasta a mí me asustaba.
-Todo va a estar bien.
-No es así Matthew.
Luna se abrazó fuertemente a mí, al parecer ella se había percatado de lo mismo que yo. Estaba en frente de nosotros mi otro yo.
-Nada va a estar bien y lo sabes- me dijo mientras en su rostro yacía una maldad increíble-. Incluso si te vas con ella, incluso si logras escapar estarás siempre entre dos mundos.
-¡Vete!- grité-. ¡Déjame tranquilo!
-¿Por qué me haces daño?- me preguntó mientras veíamos con terror como salía sangre de sus ojos-. ¡¿Por qué me odias tanto? ¡¿Por qué tu mente sólo me lastima? ¡Duele mucho Matthew, demasiado!
-Vete, por favor- pedí entre lágrimas mientras mis brazos cubrían con mayor fuerza a Luna-. Te lo suplico, déjanos tranquilos.
-¿Por qué?- me preguntó riendo-. Tu mente jamás deja de asecharme, de reprocharme, de reprimirme, ¿Por qué me haces tanto daño? ¿Por qué no puedo habitar en tu corazón?
Vi como sus manos recogían una afilada piedra, que si se usaba bien podría ser un arma homicida. Me levanté y me puse delante de Luna, mientras mis ojos vidriosos se preparaban para recibir el impacto. Moriría como un alma, sin defenderme, sin hacer daño a nadie. Pero no fue el caso; Melanie había aparecido de la nada y con un corte rectilíneo logró desvanecer a mi otro yo. Era como si nunca hubiese existido. ¿Lo había cortado de verdad? ¿Lo había visto?
-Melanie…
-Temía que esto pudiese ocurrir- murmuró y luego me miró cuando se percató de que había escuchado su murmullo-. No hay tiempo de explicaciones.
-¡¿Sabes qué me está pasando?- pregunté asustado-. ¡¿Pudiste verlo?
-No, pero pude escucharte- respondió-. Fuese lo que fuese que vieras parece que sólo necesitaba que lo interrumpiese.
-Luna- pregunté-. ¿Tú lo viste?
Ella asintió con terror y luego me abrazó con fuerza y amor; a pesar de todo seguía sintiendo algo por mí.
-Quédense aquí- ordenó Melanie-. Hoy va a ser un día lamentable.
Y así ella cerró la puerta tras nosotros. Tan pronto como me acerqué me di cuenta de que estábamos encerrados y que arriba de las cuevas se estaba desatando el infierno.
-Matthew… perdóname.
-¿Por qué?- pregunté-. Luna, no has hecho nada.
-He llamado a tu padre.
Mi rostro se quedó pálido.
