Continuó parada sin mover un solo músculo de su cuerpo durante unos cortos segundos, pero a ella le parecieron minutos.
No podía escuchar nada más allá de sus propios pensamientos.
Todo su alrededor dejó de tener importancia; olvidó que Clarke estaba a solo unos metros de ella, mirándola con cara de no entender por qué tardaba tanto en reaccionar. Olvidó también cómo respirar y cómo mantener el equilibrio.
Echó todo su peso hacia atrás para poder apoyarse en la pared de casa de Clarke y pensar así con más claridad.
Seguía sin mirar a la persona que segundos antes había nombrado su nombre desde el pasillo.
"Lexa"
No podía creerlo.
No podía ser real.
Debía ser un mal sueño, seguro.
Respiró profundamente y cerró los ojos antes de volverse para encarar a la persona que se encontraba al otro lado del pasillo.
A pesar de saber perfectamente a quién pertenecía esa voz, no pudo evitar sentirse nerviosa y pudo notar como sus manos comenzaban a temblar.
Odiaba no tener el control de la situación, odiaba no poder controlar sus nervios. Odiaba no sentir seguridad en cada uno de sus pasos.
Pero hacia años que había asimilado que con ella era imposible tener el control.
Se dio la vuelta.
Ahí estaba ella, mirando fijamente a Lexa, esperando a que ésta dijera algo.
Apoyaba todo su peso en una de sus piernas, tenía sus finos brazos cruzados sobre su pecho. El cabello le caía sobre los hombros.
Lexa estudió todo su cuerpo antes de comenzar a hablar.
Intentó no ser demasiado tajante, al fin y al cabo había pasado mucho tiempo.
Se aclaró la garganta.
-Te has dejado flequillo.
La cara de la chica que ahora estaba a poca distancia de Lexa, se iluminó con un gesto de sorpresa.
Lexa maldijo haber dicho esas palabras, ¿qué clase de persona hablaba sobre flequillos después de tantos años? Ella, por supuesto.
-Muy observadora.
Lexa asintió mientras luchaba internamente por no sonreír.
Estaba enfadada, muy enfadada, y todavía le enfadaba más el hecho de que tenerla delante otra vez le diera ganas de sonreír.
Tragó saliva.
-¿Qué haces aquí, Costia?
La chica sonrío al escuchar su nombre.
Lexa deseó que dejara de sonreír, la estaba matando.
Desde fuera de la burbuja que sin querer, Lexa y Costia habían creado, Clarke observaba atentamente, intentando también ordenar sus pensamientos.
¿Quién era Costia y por qué ponía a Lexa tan nerviosa?
No podía negar que la chica era guapa.
Comenzó a inventarse su vida, como siempre hacía cuando no conocía a alguien.
Solía hacerlo con Octavia cuando eran más pequeñas, se sentaban en algún parque aleatorio de la ciudad a mirar a la gente que pasaba por allí, y se dedicaban a pasar las horas inventándose sus vidas; cómo se llamarían, en qué trabajaban, si tenían hijos… Todo.
Pensó que quizá Costia era una amiga de la infancia de Lexa, y que por eso la situación era tan incómoda.
Ingenua.
En el otro lado del pasillo la pierna derecha de Lexa comenzaba a temblar, desesperada, esperando a que la chica que tenía en frente contestara de una maldita vez.
No podía dejar de preguntarse qué coño hacía allí, después de todo.
¿La había buscado?
-Ahora vivo aquí. -Contestó Costia tranquilamente esperando una reacción de Lexa.
No podía creer lo que acababa de escuchar.
Ver a Costia ese día había sido un mazazo, pero podría volver a casa y superarlo, no volverla a ver más. Una simple coincidencia.
Pero lo que acababa de oír salir de los labios de esa chica le dejó en shock.
Intentó recomponerse del golpe.
Pensó con claridad y analizó las palabras, una a una.
Ahora.
Vivo.
Aquí.
¿Aquí dónde? ¿aquí en el pasillo? ¿aquí en el bloque de pisos? ¿aquí en el barrio? ¿aquí en la ciudad? ¿aquí en el país? ¿aquí en el continente? ¿DÓNDE?
Empezó a desesperarse y esta vez no pudo evitar removerse en el sitio algo incómoda.
Costia lo notó, frunció el ceño y se acercó un poco más a Lexa, alargando el brazo para tocarla.
Rápidamente Lexa se apartó y se alejó un poco dejando algo de distancia entre las dos.
Lo hizo automáticamente, en un acto reflejo. Ni siquiera lo pensó.
-¿Aquí dónde? -Consiguió decir al final.
-Aquí en este bloque de apartamentos.
La cara de Lexa era un poema.
Pero no dijo nada.
Por un momento pensó en darle un puñetazo y romperle los dientes. Pero no serviría de nada.
Se dio la vuelta tranquilamente, se acercó hasta Clarke que seguía en la misma posición, observando a Lexa acercarse, la agarró del brazo y tiró de ella para salir de ahí.
Clarke giró la cara mientras seguía a la morena para mirar una ultima vez a esa a la que Lexa había llamado "Costia", que seguía allí, mirándolas, sin decir nada.
Una vez en el ascensor Clarke pulsó el botón para bajar hasta la calle y se mantuvo callada esperando a que Lexa hablase.
Le gustaría preguntarle quién era Costia y por qué le había molestado tanto que ahora fuera a ser vecina de Clarke.
Pero por la cara de Lexa prefirió callarse y esperar.
La morena dio la espalda a Clarke durante la bajada y se pasó sus manos por el cabello intentando calmarse.
Clarke puso una mano sobre su hombro y le obligó a darse la vuelta para mirarla a la cara.
Una vez lo hizo, la morena giró la cabeza evitando mirar a Clarke, pero la mano de ésta agarró su mandíbula suavemente para poder mirarle.
Lexa bajó la mirada al suelo, no quería que ella la viera así.
Clarke se quedó helada al ver el rostro de Lexa, sus ojos estaban brillantes y llenos de lágrimas que no lograban salir de allí, y eso todavía hacia a la morena más guapa.
Pero su mirada estaba perdida y era triste.
Tuvo que hacer un gran esfuerzo por no mover los dedos por la suave cara de Lexa.
Apartó su mano de ahí y la dejó caer.
Salieron del ascensor y comenzaron a andar hacia el coche de Clarke, sin hablar.
Clarke arrancó el coche y se dirigió a casa de Lincoln cuando Lexa habló, al fin.
-No quiero ir a casa de Lincoln.
-¿A dónde te llevo?
Lexa encogió los hombros a la vez que miraba a la carretera, evitando mirar a Clarke.
Ésta asintió y cambió el rumbo.
Se sorprendió de lo rápido que encontró un lugar donde llevar a Lexa. Antes de llegar ahí, metió un CD en el reproductor de música, tanto silencio la estaba agobiando.
Paró en un McDonals y se bajó del coche sin decir nada, pero a Lexa no pareció importarle.
Unos minutos después se encontraban allí.
Clarke suspiró cuando bajó del coche y agarró las bolsas con la comida
Nunca antes había llevado a gente que conocía tan poco ahí.
Agarró de la mano a Lexa, que esperaba apoyada en el coche pacientemente a que Clarke dijera algo.
-Vamos a tener que andar un poco.
Lexa asintió y comenzó a andar agarrada todavía de la mano de Clarke.
Le gustó la sensación.
Aunque sus dedos no se entrelazaban entre ellos, podía sentir un cosquilleo.
Estar con Clarke era siempre agradable.
La observó en silencio mientras caminaban.
Cuando llegaron arriba Clarke soltó su mano y le pidió que le siguiera.
Se sentaron en un banco, el único que había en aquel lugar. Parecía viejo y sucio, pero no le importó.
Intentó adivinar dónde estaban, pero era de noche y no podía ver más que oscuridad.
Continuó mirando.
Clarke le tendió una hamburguesa, se le había cortado totalmente el hambre en el momento en el que vio a Costia, pero sabía que si no comía nada Clarke se enfadaría.
-¿Dónde estamos? -Preguntó subiendo ambas piernas sobre el banco y cruzándolas, se giró de manera que tenía a Clarke en frente.
La rubia la imitó.
-Escucha. -Dijo Clarke.
Ambas permanecieron en silencio durante unos segundos.
Lexa sonrío.
-Es el mar. -Dijo.
Clarke asintió y continuó comiendo a la vez que observaba silenciosamente a Lexa.
-¿Por qué me has traído aquí? -Preguntó levantando la vista de su hamburguesa.
-Yo vengo aquí cuando necesito pensar. -Encogió los hombros. -Pensé que te gustaría.
Lexa sonrió por primera vez en un buen rato, y Clarke le devolvió la sonrisa.
-¿Quién era esa chica?
Lexa giró la cabeza con un gesto amargo.
-Lo siento, no hables de ello si no quieres. -Dijo Clarke acercándose a Lexa para tomar su mano.
Permanecieron en silencio durante unos minutos hasta que acabaron de cenar.
Entonces Clarke se levantó a por una de las bolsas que había dejado en el suelo.
Volvió alado de Lexa y le tendió una cerveza.
La miró sorprendida, Clarke asintió dándole permiso para beber, con una sonrisa y después sacó el teléfono móvil para poner música.
Clarke sabía que Lexa no estaba pasando un buen momento, pero a ella le encantaba poder compartir ese rato.
Era su lugar favorito de la ciudad, tenía cerveza y música, y estaba Lexa a su lado.
En ese momento no necesitaba nada más.
Se moría por besar a Lexa, pero no era el mejor momento.
Parecía que nunca lo era.
Entonces sonó "Crosses".
"Don't you know that I'll be around to guide you
Through your weakest moments to leave them behind you
Returning nightmares only shadows."
A Clarke le encantaba esa canción y cerró los ojos para disfrutar todavía más del momento.
Sintió como la mano de Lexa buscaba la suya para entrelazarla.
En ese momento decidió que esa sería su canción, la de Lexa y suya.
Sabía perfectamente que cuando una canción te gusta demasiado no debes relacionarla con nadie. Pero sintió que era la canción perfecta.
Abrió los ojos y vio cómo Lexa la miraba con una tímida sonrisa en sus labios.
Su mano comenzó a temblar bajo la de la morena, que lo notó rápidamente y soltó una pequeña carcajada a la vez que se acercaba a Clarke.
-¿Tanto te gusto? -Le preguntó frunciendo el ceño y apoyando su cabeza con cuidado sobre el hombro de Clarke.
-No traigo a cualquiera aquí. -Dijo.
Lexa levantó la cabeza para poder mirar bien a la otra chica, sonrió y le dejó un beso en la mejilla.
Clarke se sonrojó, pero Lexa volvía a descansar la cabeza sobre su hombro, cosa que agradeció.
Estuvieron un buen rato así en silencio, con solo el sonido de la música y el mar de fondo.
-¿Qué mierda de música es esta? -Lexa levantó otra vez la cabeza y miró a Clarke. -¡Me voy a quedar dormida!
Comenzó a reír cuando vio la cara con la que Clarke la miraba. Parecía querer matarla.
Clarke tuvo que luchar con todas sus fuerzas por no sonreír, Lexa estaba riendo y eso le gustaba, pero tenía que fingir que su comentario le había hecho daño, en realidad le había molestado que criticara sus gustos musicales, pero le encantó escuchar reír a Lexa así.
Pensó en qué contestar, pero era incapaz de pensar.
"Algunas palabras se quedan calladas al sonar tus carcajadas".
Se apresuró a levantarse del banco y comenzar a andar alejándose de ahí, como último recurso para evitar sonreír, se marchó sonriendo cuando sabía que Lexa no le podía ver la cara.
-¡Clarke! -Gritó Lexa incorporándose un poco. Continuaba riendo, pero menos.
Pensó que quizá el comentario le había molestado realmente, así que se levantó para buscarla.
Clarke redujo su velocidad esperando a que Lexa se dignara a buscarla, por lo menos.
Seguía sonriendo cuando sintió que alguien la abrazaba por detrás, pasando sus brazos por su vientre.
Sintió que perdía el equilibrio.
Sin pensarlo apoyó la cabeza sobre el pecho de Lexa.
Todavía podía escuchar a Lexa reírse, aunque lo hacía muy bajito.
Quiso darse la vuelta para pegarle.
Pero quería disfrutar de ese momento.
Lexa la estaba abrazando.
Podía oler el perfume que llevaba.
¿Se ponía colonia? No le pegaba nada.
Agarró con sus manos los brazos de Lexa y en contra de su voluntad, se dio la vuelta para mirarla a la cara.
En realidad quería permanecer así el mayor tiempo posible, pero quería hacerse la dura.
Continuó mirando seriamente a Lexa, esperando una vez más a que dijera algo.
Pero como siempre, no hablaba demasiado.
Siguieron mirándose durante unos segundos en los que Clarke olvidó que seguía agarrando las manos de Lexa.
-En realidad quería decir que esa música es un poco aburrida.
-Así no lo arreglas. -Dijo Clarke, esta vez sonriendo.
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Sé que no es un buen capítulo, pero llevaba muchos días sin actualizar así que quería publicar ya, y no tengo mucha imaginación últimamente.
En el próximo me esfuerzo más :)
