La siguiente historia es una traducción del fanfic The Keys of Fire de la autora LoneStorm, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español.
Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento, tanto mío como de ustedes. Espero les guste.
Cursiva son pensamientos o recuerdos (flashbacks), u otras cosas.
Capítulo 10
Habían pasado dos meses desde aquel idílico día a mediados de junio en Hargeon y Lucy todavía se despertaba con una de dos maneras todos los días.
Uno: Levy danzaba alegremente por la habitación, pidiéndole que despertara y dándole golpecitos en el hombro como la persona extravagantemente mañanera que la peli azul era.
O…
Dos: Natsu entraba través de la ventana, dejándose caer de golpe en su cama junto a Happy, saltando arriba y abajo hasta que ella lo golpeaba para sacarlo fuera de la cama.
Hoy era un dos.
Lucy tenía la costumbre de despertarse mucho antes de que su compañera de cuarto o su mejor amigo pensaran que eran ellos los que la despertaban, y pasaba el tiempo acostada con los ojos cerrados, todavía en un coma post-sueño. Por esto fue capaz de gemir y enterrar su cara en la almohada cuando Natsu se dejó caer por completo en la cama, haciendo que todo su cuerpo brincara arriba abajo.
– ¡Buenoooooos días, Luce! – gritó, como de costumbre. – ¡Arriba, arriba, arriba! ¡Ya quiero ir por el desayuno! –
Y, como de costumbre, ella respondió con – ¡Ve a comer tú solo! –
Una vez más, como de costumbre, él la ignoró totalmente.
Su vida en Fairy Tail estaba llena de varias rutinas, pero Lucy no podía imaginarla de una mejor manera.
Después de unos cinco minutos de tratar de convencerla a salir de la cama, obligaba por él, salió de debajo de sus mantas y caminó hacia su armario para elegir un camisa simple y una falda que usaría después del desayuno. Tomaría una ducha primero, como era su costumbre, y como cada día, encendería los altavoces que había comprado después de su primera misión con Natsu, conectando su teléfono a la base y dejando correr su lista de reproducción favorita.
Natsu cerró los ojos y se recostó, tomando su lugar en la cama. Hoy vestía una playera sin mangas negra con el logotipo de Queen en la parte delantera y pantalones de chándal, con la bufanda sobre los hombros. Las gafas, que Lucy había descubierto eran para la pirotecnia y para su fuego, ya estaban sobre su cabello. Su pendiente de dragón de oro brillaba a la luz del sol en la oreja derecha mientras balanceaba ligeramente la cabeza con la música.
La música era para mantenerlo ocupado mientras ella estaba en la ducha, porque se negaba a ir a desayunar sin ella. Antes de la idea de la música, él solía irrumpir en el baño y demandaba saber qué le estaba tomando tanto tiempo.
Puesto que compartían baño con Erza, Lucy pensó que la escalofriante pelirroja tendría un problema con él. Después de todo él entró una vez cuando Erza estaba tomando un baño de burbujas. Pero para su sorpresa, Erza se mantuvo tranquila y explicó – Solíamos tomar baños juntos todo el tiempo cuando éramos niños. ¿Podrías lavar mi espalda, Natsu? –
Natsu se encogió de hombros, se puso en cuclillas y comenzó a lavar la espalda de Erza.
Lucy quedó marcada de por vida. Así que decidió poner fin a sus invasiones de baño con la música.
If you were falling, then I would catch you
You need a light, I'd find a match
Cuz I love the way you say good morning
And you take me the way I am
Lucy sonrió, el sonido del tarareo de Natsu junto con la canción retumbaban en su cabeza mientras colocaba su pijama sobre la tapa del inodoro y se metía en la ducha.
If you are chilly, here take my sweater
Your head is aching; I'll make it better
Cuz I love the way you call me baby
And you take me the way I am. **
Al parecer Levy ya había bajado para cuando Lucy regresó a la habitación, con el pelo todavía mojado, pero en una trenza. Así que ella y Natsu salieron juntos, riéndose de cosas tontas y deslizándose por la barandilla.
Se encontraron con los saludos de rigor de la mañana por parte de los miembros del gremio mientras Lucy se detenía para hablar con Erza y Levy, sintiéndose cómoda en su pijama y abrazando a Plue sin razón aparente. Natsu, siendo Natsu, corrió directamente a la comida, dejando a Happy, una vez más, en el regazo de Lucy.
Con sus manos calentándose con su taza de té negro caliente, Lucy miraba a su alrededor, apreciando la mañana en Fairy Tail. A pesar de todos los días era lo mismo, Fairy Tail nunca era aburrido ni por un segundo.
Jet y Droy adulaban a Levy y lo inteligente que era, a pesar de que sólo estaba leyendo Harry Potter (otra vez). Mira conversaba, con sus relucientes y maquinadores ojos azules, con unos ruborizados Alzack y Bisca en el bar. Erza afilaba y daba brillo a su espada para el día. Los que Lucy llegó a conocer como "La Legión del Trueno"* se sentaban en el rincón, riendo y de mal humor al mismo tiempo, como siempre. Reedus estaba pintando a los amigos bebedores, Macao y Wakaba al lado de Cana, que ya tenía las mejillas rojas.
Natsu estaba por el buffet con bandeja llena. Tomó una dona glaseada con curiosidad, la olió y luego la extendió hacia Gray, que llenaba su bandeja junto a él, y preguntó. – ¿Esta es rellena de jalea? –
– ¿Luzco como alguien que habla la lengua de las rosquillas? –
Para cuando Lucy terminó su té, algo diferente sucedió. Natsu no estaba a su lado. De hecho, mientras miraba alrededor de la sala, él no estaba en ninguna parte. Tal vez fue al baño, pensó encogiéndose de hombros, poniendo su taza en la bandeja que Mira llevó al lavavajillas y yendo hacia las escaleras. Tenía una carta que terminar para su madre.
Después de unos quince minutos continuos de escritura, Lucy añadió un último párrafo:
Casi estoy preocupada de que todo en mi vida sea tan maravilloso; ¿es demasiado bueno para ser verdad? Creo que simplemente estoy siendo paranoica. La cosa es que, cuando me diste las llaves antes de morir, pensé que estaría en peligro toda mi vida. Pero realmente no lo estoy. Nadie más que Loke nunca me ha preguntado por ellas, y él me ha evitado desde entonces. Nunca me ha amenazado con quitármelas o me ha lastimado. Esto casi me asusta más. Alguien ha de venir por ellas en algún momento; es lo único que sé. Sólo me gustaría saber cuándo. Las cosas están tan tranquilas, como antes de una tormenta. Pero voy a estar lista. Natsu me ha estado entrenando todos los días, y me siento más fuerte que nunca. Finalmente siento que voy a ser capaz de cumplir con tu último deseo, y proteger estas llaves con mi vida.
Con amor,
Tu Lucy
Frotándose las sienes por un momento, Lucy puso la pluma de nuevo en su soporte y cuidadosamente dobló su última carta. Deslizándola en su envoltura, utilizó un sello de cera antiguo para sellarla antes de guardarla en su cofre de cartas.
Sintiéndose realizada, se echó hacia atrás en su silla. Sin poder evitarlo, cogió La Última Colección de Cuentos de Dragones del borde de su escritorio. Lo abrió por atrás, derramando el montón de notas de Natsu ahí guardadas. Lucy leyó unas conversaciones tontas sobre dragones, princesas y la forma de mantener a alguien para siempre; nunca fallaban en hacerla sonreír.
Miró el reloj. Ya era mediodía, lo que implicaba que el buffet ya había sido servido para el almuerzo. Ahí estaría por dos horas. Con el ceño fruncido, Lucy otra vez notó algo fuera de lo normal. Natsu no estaba aquí para ir a comer con ella. Sacudió la cabeza. No estaba obligado a llevarla a todas partes o algo así. El tipo debería tener cierta libertad cuando quiera, Lucy decidió con firmeza. Así pues, se levantó y se dirigió hacia el comedor, esperando en secreto encontrarse con él allí.
Esta vez, después de servirs un poco de espagueti en su plato, Lucy estaba visiblemente frustrada. No había visto a su mejor amigo desde la mañana, y él no estaba aquí atascándose de comida. Girando su tenedor de forma miserable, paseó la mirada por la habitación. No estaba acostumbrada a que él no esté a su lado por lo menos tres veces al día.
Sabía que no debería estar tan unida a él; él tenía otros amigos y mejores cosas que hacer que pasar todo el día con una chica que acababa de conocer hace dos meses. Pero el que ambos fueran completamente inseparables se había convertido casi en una norma de Fairy Tail en un corto período de tiempo. La gente hacía mucho tiempo que había dejado de burlarse de ellos sobre el tema o dejaron de decir que era lindo; simplemente era un hecho. Dondequiera que Lucy iba, Natsu la seguía. Dondequiera que Natsu fuera, sin duda Lucy no se quedaba atrás.
Mira, sin embargo, todavía decía que era lindo, y en realidad siempre encontraba una manera de sacar provecho de ello. Por ejemplo... hoy.
Lucy observó a un ciudadano común caminar hasta el bar; no era un hecho inusual, debido a que el Gran Salón era técnicamente un restaurante público. En su visión periférica, Lucy vio a Mira hablar con el hombre durante unos instantes, y luego apuntarla a ella. Sabía lo que El Demonio diría incluso antes de que lo dijera – Pregunte a Lucy por allí. Ella sabrá. –
¿Qué iba a saber Lucy? La ubicación de Natsu, por supuesto.
Y Lucy ya sabía lo que quería el hombre: fuegos artificiales.
Lucy descubrió el negocio de fuegos artificiales ilegales de Natsu (del que la policía era conocedora, pero hacía como que no, ya que estaban en deuda con el peli rosa a lo grande; con todas las golpizas que el Dragon Slayer repartía a los problemáticos de la ciudad, él básicamente hacía la mitad del trabajo por ellos.) en su tercera semana en Fairy Tail.
***Flashback***
Ella y Levy habían estado teniendo una tarde pacífica, sentadas en sus respectivas camas leyendo después de un largo día de entrenamiento y en general por todo lo demás. Así era, hasta que una fuerte corneta resonó en todo el edificio. Lucy dejó escapar un grito involuntario, dejando caer su libro. Levy también había saltado, pero luego golpeó una mano en la frente. – ¡Se me había olvidado por completo! ¡Segundo sábado del mes, al anochecer! –
– ¿Qué? ¿Qué quieres decir? – La rubia preguntó con incredulidad mientras observaba a Levy mover el televisor de la ventana a su cama y empujar el microondas y la mini-nevera a un lado.
– ¡Vamos, tenemos dos minutos! – Levy dijo, volteando hacia abajo un asiento de ventana unido a la pared que Lucy no había visto antes ya que había estado detrás de su "pequeña cocina". Lucy estaba parada llena de incertidumbre mientras que Levy abría la ventana y comenzaba a tirar un par de almohadas en el asiento recién descubierto. Gritos animados y golpeteo de pies se podían escuchar por todas las habitaciones. Cuando se sentó al lado de Levy, vio que las ventanas en el segundo y tercero piso eran abiertas, los rostros ansiosos de los miembros del gremio se asomaban fuera de sus habitaciones en el aire de la noche, mirando hacia el cielo estrellado como esperando algo. Lucy se preguntó si habría una lluvia de meteoritos.
No sólo eran sus compañeros de gremio los que se asomaban hacia el cielo, descubrió Lucy maravillada, también la gente de la ciudad había comenzado a reunirse cerca de la escuela, gritando felices y cargando a sus hijos sobre sus hombros como si fueran a ver un espectáculo.
Entonces Cana entró como bala de cañón en su habitación, casi asustando a Lucy fuera de la ventana. – ¡Muevan sus lindos traseros, chicas! –
– La habitación de Cana se encuentra al otro lado del edificio – explicó Levy cuando Cana se arrastró entre ellas, aunque eso no ayudó a Lucy a entender nada.
Mirando hacia arriba, Lucy frunció el ceño. La ventana de Natsu no estaba abierta. – ¿Dónde está Natsu? –
– Ya verás. –
Y Lucy pronto lo hizo: oyó su voz, rugiendo desde la azotea, – ¡¿Todo el mundo listo?! –
Los gritos de la ciudad y el gremio fueron ensordecedores.
Levy le pasó dos trozos de algodó indicó que debía ponerlos en sus oídos. Lo hizo, Cana y Levy siguiendo su ejemplo. Con la audición apagada por los tapones para los oídos, escuchó otro fuerte rugido de la corneta antes de escuchar un sonido fuerte y silbante. Lucy vio con asombro como un fuego artificial naranja explotaba en el cielo, cayendo como una lluvia de fuego y centelleos de luz.
Uno tras otro fueron apareciendo: unos girando, algunos con múltiples colores, otros con la forma de un corazón o continuos como una cascada. Las explosiones de los fuegos artificiales vibraban por todo el edificio, sacudiendo a Lucy hasta los huesos y emocionándola cada vez más. Se prolongó durante unos placenteros quince minutos hasta el gran final: la enorme figura de un dragón rojo, desapareciendo tras agitar sus alas.
Cuando la multitud aplaudió, Lucy tristemente supo que se había terminado y retiró sus tapones de los oídos. – ¡Wow!, – exclamó a sus amigas con los ojos brillantes.
Levy sonrío contenta. – Yo quería que fuera una sorpresa. Natsu presenta al público sus más recientes creaciones de fuegos artificiales el segundo sábado de cada mes. Es una de las mejores noches del mes. –
Un clamor se oyó por encima de ellas y se inclinaron por la ventana para ver a Natsu descender por la pared hacia su habitación, donde al parecer dejó sus materiales antes de saltar hacia la ventana de Lucy y Levy.
Al parecer olvidando el hecho de que técnicamente no tenía permitido estar en cualquiera de las habitaciones de las chicas después de las nueve y el hecho de que sólo Levy y Lucy sabían de sus visitas nocturnas, se balanceó directo hacia dentro, sonriéndoles. – Hey, Lucy. ¿Te gustó el show? –
A Lucy no le importó que las otras chicas estuvieran viendo; corrió y lo tumbó en un abrazo, murmurando en su pecho, – Eso fue increíble. –
Cana prometió no decir nada acerca de la visita a deshoras, pero con una sonrisa bastante siniestra.
***/Flashback***
Así que ahora, sentada en el bar, Lucy observó al hombre caminar hasta ella y preguntarle dónde estaba el chico de los fuegos artificiales.
Pero por primera vez, Lucy suspiró. – Sabe, realmente no lo sé. –
Mira la vio sorprendida desde el otro lado de la barra. – ¡¿No sabes dónde está Natsu?! –
– Nop – Lucy puso la cara en su mano, el flequillo rubio meciéndose alrededor de su enfadado rostro. – No lo he visto desde el desayuno. –
Mirajane anotó el número del hombre, con la promesa de que Natsu le llamaría tan pronto como recibiera el mensaje. Después de que el hombre ordenara una cerveza y se la sirviera, Mira se acercó a su afligida amiga. – ¿Por qué no vas a buscarlo? –
– Probablemente esté ocupado – se quejó.
Mira rio. – ¿Sin ti junto a él? –
– No soy gemela siamesa* o algo así, – suspiró Lucy. – Está en perfecta libertad de hacer lo que quiera sin mí. De hecho, si yo fuera él, probablemente ya estaría bastante harto de mí por ahora. Se merece un descanso. –
– Suenas como si estuvieras tratando de convencerte a ti misma de no buscarlo. –
– Sí, bueno ¡no lo estás haciendo más fácil! – Lucy resopló.
Mira apoyó su codo contra el mostrador. – Por el contrario, yo creo que le encantaría si fueras en su busca. –
Lucy no pudo evitar animarse. – ¿Eso crees? –
– Yo sé que sí – prometió la camarera. – Él fue arriba después del desayuno y no lo he visto volver a bajar. Comprueba su habitación en primer lugar. –
– ¡Gracias, Mirajane! – dijo en su tono más habitual, alegre, y saltando fuera de su taburete. Reanimada, caminó de vuelta a las escaleras.
Pero mientras caminaba a través de la segunda planta, Lucy frunció el ceño pensando. A pesar de que ella y Natsu pasaban la mayor parte de su tiempo juntos... ella nunca había estado en su habitación. Jamás. Él se dejaba caer por su habitación constantemente, y en realidad nunca lo había cuestionado el por qué nunca visitaban la suya. Por supuesto, probablemente era porque con las habilidades de limpieza y organización de ese chico, su habitación seguramente parecía el cajón de ropa interior de Satanás.
Estaba tan absorta en sus pensamientos que prácticamente se fue a estampar con una de las únicas personas en Fairy Tail que no había hablado aún: Laxus Dreyar.
Lucy pegó un chillido, mirándolo a él y a toda su terrorífica presencia. – ¡L-lo siento! –
Laxus levantó una ceja. Podía ver por qué los chicos lo llamaban "Alfa". Era alto, robusto, musculoso, hábil y daba miedo. Pero mientras la miraba, el lado de su boca se curvó en una pequeña sonrisa. – No te preocupes, chica de Natsu. –
– ¡Urgh! ¿Por qué la gente me sigue llamando... urgh, – Lucy suspiró derrotada, pero luego se dio cuenta de que Laxus estaba todavía allí. – ¡Oh! Um, quiero decir, uh, gracias… –
– No estés tan asustada, blondy* – dijo Laxus, su risa profunda hacía eco en el pecho. – No voy a electrocutarte o algo así. Sobre todo porque eres la chica de Natsu. Puedo encargarme de él sin ningún problema, pero sería una molestia tener al mocoso prendiéndole fuego a mi cama medio de la noche. –
Él lanzó otra mirada a su expresión atónita, continuando su camino hacia abajo. – Natsu lo haría, lo sabes. Y en serio, no me tengas miedo; el viejo me va a heredar este lugar cuando se retire, y no podré manejarlo con los estudiantes asustándose cada vez que paso cerca. Eso sería irritante. –
Lucy no pudo evitar reír. – Seguro. Lo recordaré. Nos vemos, Laxus. –
Él asintió con la cabeza y levantó una mano para saludar a sus espaldas.
Ya que Lucy no había estado en la habitación de Natsu antes, esto también significaba que, con excepción de la vez que había visitado el techo con las chicas en su misión de espionaje, no había estado en el tercer piso. Los muchachos se empujaban entre si alrededor, reían y, al parecer (para horror de Lucy), no tenían problema con andar por ahí con sólo toallas alrededor de su cintura mientras caminaban desde su habitación para conseguir otra toalla o algo del salón.
Nunca voy a venir aquí de nuevo, se prometió a sí misma con un estremecimiento.
Sabía que la habitación de Natsu estaba justo encima de la suya, por lo que se acercó a la segunda puerta más lejana de la derecha. Efectivamente, en la pizarra se leía con marcador rojo "Habitación de Natsu y Happy". El hecho de que haya incluido a su gato la hizo sonreír.
A la derecha, Lucy leyó "Laxus" en la puerta vecina. Eso explica porque Natsu no explota algo aquí, pensó divertida. A la izquierda decía "Habitación de Gray". Se preguntó por qué ninguno de los chicos tenía compañero.
Levantó su puño para golpear, lo acercó a la puerta... y se detuvo. Tal vez él de verdad no quería ser molestado...
– Hey, Lucy. ¿Buscas a Natsu? –
Giró a su izquierda para ver Gray, vestido más de lo habitual. Tenía unos vaqueros negros y una camisa blanca desabrochada. – Oh, hola, Gray. Sí, sólo que no sé si quiera estar solo o... – su voz se apagó y se dejó caer contra la pared.
Gray la imitó, resbalando en la pared del otro lado de la puerta. – No, estoy seguro de que el idiota se olvidó de decirte lo que estaba tratando de hacer hoy. –
Lucy rodó los ojos ante la palabra "idiota" – En serio, ¿por qué ustedes dos siempre están peleando? Obviamente son buenos amigos en el fondo de su corazón. –
– No, no lo somos. –
– Oh, por favor. ¿Y por qué te llama cosas como "princesa de hielo"? No tiene sentido. –
Gray frunció el ceño. – Se me olvida que nadie te dice nada. – Lucy lo miró feo. Y continuó – Lo de Natsu es la pirotecnia y a mí me gusta la escultura. El hielo es mi material favorito para usar, por lo que desarrollé una manera de congelar el agua al instante. Si tenemos algo en común, son nuestras buenas notas en química. –
– Eso es bueno. – dijo ella con admiración. – Me gustaría ver una de tus esculturas en algún momento. –
Él sonrió. – Seguro, cuando quieras. – Retirando unos clips de su cinturón, Gray levantó una caja negra. – Utilizo esto para hacer hielo. Lo hice yo mismo. A veces lo utilizo para crear cosas afiladas en combate. –
– ¡Por eso es que ustedes dos no se llevan bien! – Lucy se dio cuenta. – Eres hielo y él es fuego. Ustedes no se mezclan. –
Gray se detuvo a pensar – Nah, sólo odio sus cojones. –
– Bueno, disculpa mi poético golpe de genialidad, – murmuró. – Entonces, ¿qué es lo que él está tratando de hacer hoy? –
Gray rodó los ojos mientras enganchaba el dispositivo de nuevo en su cinturón. – Él está tratando de acceder a un estado no violento de Dragon Force. No sé por qué él piensa que puede hacerlo... –
Lucy pisoteó infantilmente. – ¡De acuerdo, he sido su amiga durante dos meses y todavía no me ha dicho lo que es Dragon Force! –
– ¿De verdad? – Gray levantó las cejas. – Eh, supongo que entiendo por qué no lo hace. Puede que tenga miedo de que pienses que una especie de monstruo si te dice, pero sé que no lo harás. Tú no eres así. –
– ¿Por qué pensaría yo eso? ¡Por supuesto que no es un monstruo! ¿Qué es entonces? –
– Es lo que hace a un Dragon Slayer ser lo que es. – Comenzó Gray – Es una habilidad… no, más bien como un don. O tal vez una mutación. Básicamente, es un tipo de meditación en la que una persona puede entrar. Los Dragon Slayers tienen una cierta sección de su mente abierta de una manera que nosotros no, y pueden acceder a lo que ellos llaman Dragon Force –
Gray movió el hombro en la pared. – La llaman así porque le da rasgos tipo dragón al usuario. Después de algunos años de usar la Dragon Force, los Slayers reciben caninos más puntiagudos, desarrollan una vista, audición y olfato increíblemente buenos, fuerza muscular adicional, menos capacidad para sentir dolor y más durabilidad. También se vuelven un poco más posesivos de sus pertenencias y las personas, comen más y he escuchado a Natsu gruñir como un perro un par de veces. Todo esto es parte de los efectos posteriores. – Gray echó una mirada a la expresión preocupada de Lucy. – Natsu ya alcanzó su tope en cuanto a todos los posibles efectos secundarios, por lo que no recibirá otros rasgos como esos. –
– Oh, está bien, – Lucy exhaló. – Eso suena... un poco raro, pero conociéndolo, eso explica muchas cosas. –
– Sí, explica su loca obsesión por los dragones y el fuego – resopló Gray.
– Sin embargo suena útil. – admitió Lucy. – ¿Cómo lo aprendió? –
– No es algo que se aprende – explicó. – Se nace con esa habilidad. Es muy raro, y aún más raro para un Slayer ser reconocido como tal. Ellos primero desarrollan la habilidad cuando están bajo algún tipo de estrés, y comienza como algo que no pueden controlar. Por ejemplo, la primera vez que Natsu entró en Dragon Force, estaba en un paseo escolar en el museo de la ciudad. Cuando entramos allí, había unos cuantos niños en el callejón que se reían y abusaban de un gato azul. Eso hizo enojar a Natsu y se escapó para darles una paliza. –
El moreno se rio, sacudiendo la cabeza. – Era sólo un niño en ese entonces; no tenía oportunidad. Lo golpearon y veníamos corriendo con el Maestro para salvarlo, pero luego Natsu se levantó y se puso todo raro, el Maestro nos detuvo y nos dijo que observáramos. Las pupilas de Natsu se hicieron pequeñas, gruñó y luego se lanzó sobre los niños. Los noqueó a todos en unos treinta segundos. –
– ¿Así que eso hace a los Slayers extra poderosos? – Lucy preguntó sorprendida.
– Sí. Es como impulso extra en las peleas en su respuesta de lucha o huida. – el chico metió los pulgares en los bolsillos mientras Lucy continuó viéndolo fijamente. – Se dispara con subidas de adrenalina, así que si Natsu se enoja lo suficiente sobre algo mientras que no esté en una lucha seria, reza porque él pueda controlarse a sí mismo, porque sus pupilas van a disminuir su tamaño, va a gruñir y luego, va a arrasar con todo con su Dragon Force, igual que el maldito Hulk. – se quitó su camisa mientras la miraba. – Probablemente por eso no te lo quería decir. –
– Gray, tu ropa. –
– ¡Maldita sea! ¿Cómo pasó? Uf, de todos modos, – dijo colocándose su camisa de nuevo – yo no me preocuparía demasiado. La razón de que Natsu sea tan famoso es porque él es el mejor en el control y uso de la Dragon Force en una pelea. Laxus es el mejor peleador, pero Natsu es el mejor Dragon Slayer en el mundo. Sin dudarlo. –
– Wow, eso es impresionante… Espera, ¡¿Laxus es un Dragon Slayer?! –
– Sí. Vaya, en realidad nadie te dice nada, ¿verdad? – le respondió crudamente.
Ella lo volvió a mirar de mala manera. – Sabes, estoy empezando a pensar que Natsu tiene más tacto que tú. –
– ¡Ouch! Bueno, probablemente deberías interrogarlo acerca de esto tú misma, se lo merece por no decirte nada. –
Se mordió los labios y tiró de su falda. – Todavía no sé si debería de abrir la puerta... –
Gray se encogió de hombros, alcanzó la manija y empujó lentamente hasta abrir la puerta. En silencio, los dos se asomaron.
Efectivamente, la habitación era un desastre. Se veía como si un huracán hubiera arrasado con todo a través de ella y Natsu sólo se molestó en arreglar las brillantes paredes rojas y blancas. Pero incluso esas no estaban completamente intactas. Había marcas de quemaduras en partes aleatorias del suelo, las paredes y el techo. Cubriendo ciertas partes de esas marcas había algunos posters de bandas de rock alternativo, dragones, o de Marvel, fotos de sus amigos, un guardarropa probablemente vacío y una estantería llena de comics, libros de texto y, en su mayoría, libros de pirotecnia. La ropa estaba regada por todas partes de la habitación junto con varios materiales que, Lucy estaba segura, eran explosivos. Happy tenía una pequeña torre para gatos para jugar y dormir, que es dónde el felino estaba en ese momento.
El dueño de la habitación estaba en la cama sin hacer, y como dijo Gray, en la posición de Dragon Force que había estado haciendo el primer día que meditaron. Respiraba superficialmente, con los ojos cerrados y las manos dobladas frente a él.
– ¿Ves? – Gray confirmó. – Ha estado así durante un par de horas. Está realmente decidido a aprender a hacer esto, pero es sólo una leyenda. –
– ¿Qué cosa? –
– La Dragon Force no violenta. – Respondió. – Se supone que una vez existió un Dragon Slayer que podía entrar en Dragon Force a voluntad, sin necesidad de la adrenalina y sin la lucha. Básicamente desencadena los efectos de la Dragon Force, sin necesidad de luchar o enloquecer totalmente. –
Lucy se encogió de hombros. – Realmente no veo el uso de la misma. –
– Sería bastante agradable. Mientras que está en modo Dragon Force, el usuario no puede sentir ningún dolor. En absoluto. Sería útil durante el combate o si está a punto de ser torturado. – Lucy se le quedó mirando fijamente. – ¿Qué? Nosotros los ninjas llevamos una vida violenta. –
Fue entonces cuando la puerta se abrió completamente, haciendo que ambos saltaran del susto. Natsu se quedó allí, rígido y fulminando a Gray con gran frustración.
– ¡Mavis, exhibicionista! ¡¿Puedes dejar de existir por, algo así como la mitad de un día…! Oh, hey, Luce. –
Su actitud cambió por completo, lo que lo hizo relajarse, sonreír y apoyarse en el marco de la puerta.
Gray tosió de forma que sonó sospechosamente como la palabra "mandilón", lo que provocó que Natsu diera un paso hacia adelante y casualmente dar un gancho directo a la mandíbula de Gray. Gray aterrizó sobre su trasero, gruñendo al otro muchacho y poniéndose en pie.
La rubia jadeó – ¡Natsu! ¡No hagas eso! –
Natsu parpadeó. – ¿Por qué no? Es un bastardo. –
Lucy extendió las manos entre ellos cuando Gray se adelantó con el puño alzado, parándolos haciendo firme presión en sus pechos. – No, no van a pelear en este momento. En serio, no tengo la paciencia. Ninguno de los dos es un bastardo y no sé por qué no son mejores amigos. –
– Natsu es el bastardo técnicamente, de acuerdo con la sección segunda, el artículo segundo, sub-texto cinco… – Gray argumentó, pero Lucy puso una mano sobre su boca.
– Me importa una mierda su estúpido código de Colegas, – dijo entre dientes, haciendo a ambos retroceder con temor. – Siento que te hayamos interrumpido Natsu. Vine a buscarte y Gray y yo nos pusimos a platicar. Iremos a otro lugar. –
Con una mirada de incredulidad, Natsu se burló – ¿Qué, crees que rechazaría estar contigo por la meditación? Por favor, Lucy. ¡Vamos a jugar! –
Ella dejó escapar una risa mientras él tomaba su mano, corriendo hacia las escaleras con ella y deslizarse por la barandilla. Cuando Natsu saltó el final de la barandilla, se giró y la atrapó cuando ella salió volando, igual que todos los días.
– ¡Vamos a comer, y luego haremos algo de entrenamiento! – sugirió el peli rosa, colocándola en el suelo y dando brincos hacia el comedor, y evidentemente olvidando dejar ir su mano.
– Adelántate – le dijo ella, ubicando a Levy. – Yo acabo de comer; búscame cuando hayas terminado, ¿de acuerdo? –
– ¡Claro que sí Luce! – Y él corrió a conseguir comida.
– ¡Hey, Levy! – la saludo alegremente, deslizándose frente a su amiga en la mesa.
– ¡Lu! – Levy saltó, levantando la vista de su libro. – ¡Ooo, ¿terminaste otro capítulo de tu libro?! –
– No desde la noche anterior, Lev, – Lucy le dijo.
La peli azul frunció el ceño. – Pensé que habías dicho que ibas a hacer algo de escritura nocturna. –
– Sí, pero terminé haciendo un poco de lectura nocturna. – suspiró Lucy. – Natsu y yo nos acercamos al último capítulo de la segunda historia larga en ese libro, así que tuvimos que terminarlo. –
Levy rodó los ojos y sonrió. – Las cosas que haces por ese chico, lo juro... –
Suspirando, Lucy se echó hacia atrás y echó un vistazo a sus uñas. – Sí, soy bastante asombrosa, ¿verdad? –
Riendo, dijo Levy, – Él seguro parece pensarlo. Sabes Lucy, si sigues dejando que se siente en tu cama, algún día va a caer dormido allí. Y luego Erza vendrá por la mañana y los va encontrar… – Levy se inclinó hacia delante y susurró, con un brillo burlón en sus ojos detrás de sus gafas, – de cucharita. –
Ruborizándose al instante, exclamó. – ¡Ca-cállate! Él no haría eso. –
Levy se burló. – Si como no. Y Tony Stark* es mi novio. –
– Oh Mavis, detente. –
– Mira, dijo que fuiste a buscarlo. ¿Dónde estaba él… cuando no está a tu lado? –
La rubia se quejó mal humorada – No sé por qué Mira siente la necesidad de contarle a alguien eso. –
– Todos los avances más recientes necesitan ser reportados para que la apuesta sea justa. – dijo Levy automáticamente, volteando una página.
– ¿Apuesta? ¿De qué estás hablando? –
Su amiga parpadeó y luego jadeó llevando una mano a su boca. – Oh por Mavis, olvida que dije eso. N-no significa nada. –
Entrecerrando los ojos, Lucy dijo lentamente, – Levy... –
Pero su amiga se salvó cuando una voz vino desde la izquierda. – Buenos días, Lucy. ¿Puedo sentarme aquí? –
Lucy se volvió. – ¡Oh, Maestro! por supuesto, tome asiento. –
El pequeño hombre batalló para subirse en el banco, pero cuando lo hizo le ofreció una sonrisa. – Han pasado alrededor de dos meses desde que te uniste. ¿Te está gustando Fairy Tail hasta ahora? –
Mirándolo casi en estado de shock, Lucy se rio. – ¡Me encanta, Maestro! No me gustaría estar en ningún otro lugar del mundo. –
– ¡Me agrada escuchar eso! Pero puesto que ya llevas aquí un tiempo, he venido a preguntar… ¿Te gustaría aprender ninjutsu? Creo que lo mejor sería que al menos te enseñara los conceptos básicos para la defensa... –
– Oh, – dijo la joven mordiéndose el labio. – Vera, la cosa es... que en realidad ya empecé a entrenar desde mi tercer día aquí... –
El maestro ladeó la cabeza. – ¿En serio? No te has enseñado a ti misma, ¿verdad? O Erza ha…-–
– Oh, no, Maestro. Yo he estado entrenando con Natsu durante dos meses. –
La boca del maestro casi toca el piso de la impresión. Pero luego se cerró con una carcajada. – Oh, estás bromeando. Muy buena. Ahora, ¿quién te está enseñando? –
– ¡No estoy bromeando! – Lucy insistió. – Natsu me ha estado entrenando todos los días. –
– Lo ha hecho, – Levy elevó la voz. – lo he visto. –
– Oh, Mavis, – el maestro gimió. – Lo siento mucho. –
Lucy se rio, colocando los codos sobre la mesa. – Nah. Es un muy buen maestro. –
Como si estuviera pensando profundamente debido a la sorpresa, Makarov presionó su boca fuertemente. – Hmm... Dime sobre él. ¿Cómo enseña? –
– Bueno, él es muy paciente. Hace que sea muy divertido, pero te empuja más allá de tus límites un poco más cada día. Es bastante alentador. Te elogia cada minuto más o menos. – explicó con una sonrisa.
– Dice que está utilizando el mismo método que usted uso con él, pero añade un poco... creo que dijo judo. Sí, judo. Empezamos con la meditación, después estiramiento, luego corremos, hacemos verdaderos movimientos artes marciales en los tapetes, y luego él me enseña más ofensiva en los sacos de boxeo. – enumeró. – Recientemente comenzamos a utilizar armas de pelea, sólo para cambiar un poco las cosas. Él lo hace todo conmigo. –
Cruzando las manos, el maestro se quedó pensando. – Esto me interesa mucho; Natsu nunca había tomado tal responsabilidad. Si no te importa, Lucy, – dijo el anciano, – me gustaría ver hoy tu entrenamiento con él. ¿A qué hora será? –
– No hay problema, y estoy seguro de que a él tampoco le importa. – le aseguró Lucy, pero se sintió un poco nerviosa al mismo tiempo. – Iremos en cuanto él termine de almorzar. –
En ese momento, el ninja de pelo rosa apareció de la nada, pasando un brazo alrededor del hombro de su rubia amiga desde atrás. – ¡¿Lista para irnos Lucy?! ¡Oh, hola Abuelo! – Le lanzó al maestro una sonrisa cegadora. – ¿Qué pasa? –
El hombre mayor bajo de un salto de su asiento. – Pasa que voy a verlos entrenar a ti y a Lucy el día de hoy. ¿Vamos? –
Natsu golpeó el aire con el puño, y fuego salió de su guante derecho. – ¡Genial! ¡Estoy encendido! –
Y así el trío, con un guiño a Lucy por parte de Levy cuando Natsu regresó el brazo alrededor de sus hombros, se dirigió hacia el dojo.
* Siameses son aquellos gemelos cuyos cuerpos siguen unidos después del nacimiento.
* Blondy, la forma correcta de escribirlo es Blondie, en inglés. Literal es rubia, pero tengo una rara fascinación por que le digan Blondie a Lucy, así que lo dejaremos así… Perdón si a alguien no le gusta.
* Tony Stark… Dos palabras: jodidamente sexy… perdón, quise decir Iron Man
Gracias a quienes comentan, me recuerdan que debo actualizar. De verdad, si no veo comentarios o mensajes de favoritos o follows, olvido que tengo que traducir U.U
Como ven los capítulos van algo lentos, pero ya vamos avanzando. Pronto iniciarán las clases y con ello nuevos estudiantes y nuevos problemas...
Trivia: Doble el día de hoy.
1era. ¿Cómo se llama y de quién es la canción que está escuchando Lucy?;
2da. ¿Quienes serán los nuevos estudiantes? (Spoiler: Habrá muchos pero me refiero a los que llegaran justo antes de las clases, aún faltan un par de capítulos para saberlo, pero quiero leer sus teorías)
Es una pregunta por persona, ya saben quien responda primero se gana un spoiler o alguna petición con respecto a la publicación de la historia.
Me voy, no sin antes invitarlos a que se den una vuelta por mis otras traducciones (si es que no las conocen y les interesa), Another e Issues, que recién comencé, ambas son NaLu y con tramas muy diferentes entre sí. Pienso que pueden gustarles, no son mías por eso lo digo jajaja.
Cuídense
PD: Nueva regla, 1 comentario = 1 capítulo, pero ojo, el que haya 2 o más comentarios no quiere decir que vaya a subir más de uno por vez, no abusen; puede que los haga dobles si recibo varios, o sigan siendo capítulos sencillos.
Terminaré la historia, seguro, pero la frecuencia de publicación y el largo de los capítulos depende completamente de ustedes.
