NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON MOONSCOOP, ANTIFILMS Y FRANCE 3, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.
Hola! No sé cómo describir este capítulo. Para redactarlo me basé en la canción "El 28" de La Oreja de Van Gogh (LOVG) uno de mis grupos preferidos y una de mis canciones favoritas. En realidad, la historia es la canción sin música xD Si quieren escucharla sería fenomenal pues va completamente acorde.
Es triste, realmente; no tiene ninguna relación con el momento anterior (Arriesgar) Porque, aunque parece aplicarse, no es lo que tengo pensado. Es independiente, por completo. En compensasión por llevarles ya dos (o tres, no me acuerdo) capítulos tristes, ya estoy escribiendo los demás con un dejo de comedia. Aclaro, como no soy realmente buena para eso, quizá no queden muy buenos, pero al menos se quitan de tanto drama.
X.-Pasado.
¡Era muy tarde!
¿Cómo había podido quedarse dormida precisamente ese día? Tenía que llegar tan temprano a la oficina, porque habría una junta ejecutiva de la cual dependería su empleo. Había perdido ya dos en ese año y lo menos que podía permitirse era quedar desempleada a dos semanas de Navidades ¡Con todos los regalos que debía comprar, y los impuestos de fin de año, y los de año nuevo!
Cuando pensaba en todo el dinero que mensual y anualmente debía darle al gobierno no podía hacer menos que molestarse. Le parecía muchas ocasiones un robo. Si al menos la comida le resultase más barata y el transporte casi gratuito, bueno, otra cosa sería. Pero ¡Ah, qué de gastos surgen! Y que no se enferme, porque hasta las medicinas le salen carísimas.
El bolso en su hombro se le caía hasta el codo, arrastrando a la vez la soplaba de su abrigo. Los tacones que golpeaban el suelo rechinaron cuando frenó rápidamente, en un intento de colocarse mejor el bolso. Levantó la mirada, estaba a varios metros de la estación. Gracias a su atlética figura pudo llegar en menos de dos minutos.
Apretó los dientes con enojo cuando descubrió que había un montón más de personas esperando el mismo tren. ¡No podía ser! Llevaba retraso. Quiso gritar y maldecir a todos los dioses que se le pudieran cruzar en la mente, conteniéndose por prudencia y educación.
Miró el reloj. Eran las seis con cuarenta minutos. Bien, si la junta empezaba a las siete con treinta, aún podía llegar, raspando pero podía ¿No? ¡Por favor! ¡Que el universo conspirara una ves a su favor!
No era la única nerviosa en la plataforma. Vio a muchas otras personas con igual o peor nerviosismo que ella. Buscando con qué distraerse, decidió ver por el rededor. La plataforma era subterránea, por lo que las paredes habían sido decoradas con diferentes estilos de linternas y anuncios publicitarios iluminados.
Vio más allá. Había dos carriles de tren, para las dos distintas direcciones; ella estaba en la plataforma para el sentido hacia el sur. Había mas personas esperando el mismo tren en dirección al norte. Estaban a su vez ansiosos, desesperados. ¿Por qué en ese mismo día el tren debía retrasarse?
Decidió dejar de pensar en ello. Miró el reloj por última vez y se dijo a sí misma "Mientras me distraiga menos sentiré el tiempo" así pues, recorrió el lugar con su vista, como si en quince segundos hubiesen ocurrido grandes cambios.
No esperaba descubrir un real cambio. Una figura lejana, al otro lado de la plataforma. Tenía una postura despreocupada, con ambas manos metidas en los bolsillos del pantalón. Una ligera mochila colgaba de su hombro, cruzando su pecho, veía hacia el sur esperando que el tren llegara.
Podía contemplarlo, lo había reconocido a primera instancia. Su rostro alargado seguía siendo delgado, otorgándola a sus facciones exquisitas un atractivo cautivante. El cuerpo alto y esbelto dejaba ver entre sus ropas los músculos bien formados de un gran atleta, aún más que cuando lo conoció, tantos años atrás. El rebelde mechón de cabello castaño aún caía sobre su cara, como una parte de su identidad renuente a desaparecer.
Inmediatamente vio a sus ojos. Seguían siendo tan oscuramente profundos, a pesar de la distancia creía perderse en ellos, sin importarle el tiempo transcurrido. No obstante, encontró una diferencia en él. Una que seguía sin detectar, pero era notoria.
No pudo ya desviar su mirada. Lo contemplaba como se ve a un ser especial. De cierta manera, seguía siéndolo. "¿Por qué?" se preguntó a sí misma "¿Por qué es especial?" cerró ambos ojos por unos segundos, hundiéndose en su propia mente. Nadaba entre recuerdos hasta llegar a una sección lejana, tan distante que mucho le costó enfocarse para ver las imágenes de forma detenida.
Y pasaron por sus ojos. Era un edificio grande, alto, con una estructura antigua tirándole al barroco. Las amplias explanadas estaban siempre sombreadas por los altos árboles y miles de jóvenes pasaban bajo ellos. Tomaban asientos en diferentes bancas y jardineras, charlando de esa manera tan escurridizamente alegre que comparten los preparatorianos.
Sobresalía una pareja, siempre agarrada de la mano. Eran tan tiernos, dándose besos ocasionales en sus mejillas, cortos en los labios, viéndose de una manera intensa y amorosa. Largas caminatas por los parques entre abrazos y besos fueron los recuerdos que más perduraron y que le trajeron unas cuantas lágrimas a sus ojos, sin alcanzar a resbalarse por sus mejillas.
¡Ah, que hermosa época! La juventud era sin duda el mayor de los tesoros. Profundizándose más en su propia mente, comenzó a sentir como el cuerpo le seguía. De repente, los músculos entumidos y tensos de la cuarentona pasaron a ser los flexibles y resistentes de una muchacha no mayor de diecisiete. Las arrugas retrocedían, dando paso a una piel lisa. Su corto cabello crecía hasta caer por su espalda, liso y resplandeciente. Sentía sus pulmones llenarse de aire y una cantidad grande de energía recorrerla hasta llenarla.
Veía también a un joven de facciones alargadas, castaños ojos brillantes y espléndida sonrisa. Caminaban uno al lado del otro contando bromas, compartiendo confidencias, intercambiando gestos de cariños.
Quizá lo que más se le arraigo, fue esa sensación de plenitud. El corazón lleno de emoción, latiendo hasta hacerla jadear, estremeciendo cada fibra nerviosa de su cuerpo, formando miles de mariposas en su estómago, sonrojando sus mejillas… sentía tanto amor y tanta felicidad que hasta se creía volando sobre nubes rosadas.
¡Qué cursilerías! Sin embargo, no había límites en sus emociones. Un fuerte viento le movió los cabellos, repentinamente pequeños, y la trajo a la realidad. Su cuerpo cansado, ya mayor, se quejó por el peso de su bolso. Lo removió mientras miraba el tren enfrente de ella, abriendo sus puertas.
Tardó un poco en reaccionar, para dar un gran salto y adentrarse al vagón como quien no sabe realmente lo que hace. La puerta se cerró en su espalda, sintiendo la presión de toda la gente amontonándose a su alrededor. Luchó contra las personas y contra su propia bolsa para cruzar el estrecho vagón, llegando a la ventana.
Comenzó el tren a moverse y ella contempló cómo se iba alejando de él. Quizá olvidase muchas cosas, como la forma en que se hicieron novios, la razón de que lo quisiera, porqué terminaron su relación y sin duda, infinidad de citas que ni sabía existieron. Pero jamás podría olvidar su nombre: Ulrich Stern.
Sonrió nostálgicamente, agarrándose a una de las correas para que no se cayera por la velocidad. No tuvo más valor de dar un retorno al pasado, simplemente era eso: un pasado.
Un lindo y hermoso recuerdo, que sin embargo, nunca volvería a repetirse.
Sí, Yumi tenía cuarenta y Ulrich unos treinta y nueve. Ha pasado ya mucho tiempo desde que cada uno tomó su camino y la casualidad jugó un papel importante. Al menos, a´mí me ha gustado.
Comentarios:
Dragón Oscuro: lo sé. No sabes cómo quisiera que todos los lectores fueran así, respetuosos, porque me he encontrado con cada uno que ni para qué cuento... muchas gracias :)
Anónimo: En realidad, cuando lo escribí lo hice pensando en seguir esa historia. Aún no sé que palabra usar, pero ya tengo unas cuantas ideas que espero les gusten.
eimipiuke: me alegro mucho de que adentres tanto a los sentimientos de los personajes, me indica que hago buena la redacción. Aunque fue una buena razón, creo que Yumi podría jamás verlo desde ese lado, conociendo su temperamento. Pero bueno, todo pasa por una razón y en este caso, por mi pluma xD
CodeYumyUlrich: en parte me basé en ese capítulo. Debo admitir que me gustó la saga, pero leí los libros, las películas son un asco a comparación. Hay algunas cosas que no me gustaron, como el final y parte de las decisiones que toma Bella (sus razones) pero para pasar el rato está más que bien.
Muchas gracias por todo su apoyo. Espero actualiz pronto :)
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chao!
