N/A: Siento el retraso, sé que he tardado más de lo habitual. Ha sido una semana loca pero ya he vuelto. Espero que os guste el capítulo, es un poco de transición pero el siguiente es muy especial (SPOILER*Blaine conocerá al resto de los Warblers y a la familia de Seb*FIN DEL SPOILER). Aun así espero que os guste.

Por otro lado, debo anunciar que hay un fic Seblaine que se llama Won't Get Fooled Again, escrito por Willa Graham, que me gusta mucho. Lo podeis encontrar en mi perfil, pasaros a leerlo.

Bruja inocente, gracias por tu comentario. Creo que has sacado conclusiones precipitadas pero bueno... La verdad es que es bueno ver un acercamiento de la pareja... Vas a leer la reacción de Niff, pero... Bueno, ya lo leerás... Espero que te guste lo que viene... Besos


CAPÍTULO 9: MIEDO AL AMOR

Sebastian se despertó en su cama completamente desnudo. Durante unos segundos no fue consciente de lo sucedido el día anterior. Sin embargo, en el momento en el que lo recordó, abrió los ojos en busca de Blaine. Se asustó al ver que estaba solo en la habitación. Se levantó y se puso los calzoncillos que llevaba el día anterior, ya se cambiaría cuando se duchara, en ese momento sólo pensaba en asegurarse de que el menor estaba bien.

El castaño llegó a la cocina y se encontró a su compañero preparando el desayuno. Los nervios se acumularon en su estómago. ¿Qué haría si el moreno no sentía lo mismo que él? No se atrevía a hablar pero el ojimiel se volvió y lo vio.

– Buenos días. ¿Has dormido bien?

– Si, yo... Tenemos que hablar de lo de anoche. – El ojiverde sabía que había sonado duro pero esa era una duda que le causaba ansiedad. Necesitaba saber lo que sentía el otro. Por su parte, el menor se volvió para seguir cocinando y para ocultar su dolor. Interpretaba el nerviosismo de su acompañante como algo malo y pensó que no sentía nada por él. Por eso decidió ocultar que amaba a ese hombre que lo había ayudado tanto.

– No tienes que preocuparte. Sé que lo de anoche fue culpa del alcohol y que ninguno se ha enamorado. Sé que sólo fue sexo y estoy bien con eso. No te preocupes.

Los dos sintieron que sus corazones se rompían pero no lo mostrarían. Estaban enamorados y pensaban que no eran correspondidos. El menor terminó de preparar todo y los dos se sentaron a la mesa. Se miraban con disimulo mientras desayunaban. El silencio era incómodo y ninguno sabía como romperlo. Finalmente, el más bajo se levantó y se preparó para salir con sus nuevos amigos. Como trabajaba por la tarde los fines de semana, sólo podía verlos a esa hora.


Blaine llegaba a casa de Sam. Para el moreno era algo novedoso, era la primera vez que tenía un amigo, mejor dicho, tres. Brittany y su novia Santana estaban también allí. La habitación del anfitrión era muy masculina. El edredón que cubría la cama era de color azul liso, había muchos cómics, videojuegos y revistas de coches. Todo estaba un poco desordenado pero no en exceso. Las chicas estaban sentadas en sillas frente al escritorio y el rubio estaba sentado en su cama. El recién llegado se sentó al lado del ojiverde, pero dejando un espacio entre ellos para no incomodarlo.

– No muerdo. – Comentó divertido Evans.

– Ese es el problema, boca trucha. – La latina sonrió con malicia. Sam la miró extrañado y ella rodó los ojos, odiaba tener que explicar sus bromas. – Tal vez él quiere que lo muerdas y te lo comas entero.

– Yo no... – El ojimiel se sonrojó.

– Gracias Satán. – El rubio la miró enfadado.

– Blaine no puede querer que Sam se lo coma, está enamorado de otra persona. – La ojiazul intervino en la conversación.

– ¿En serio? Por favor, dime que no es Rick Stick Nelson. Con sólo mirarlo me dan ganas de vomitar. – La más baja miró a Anderson.

– Ni Rick ni Jacob Ben Israel... Espero que tengas buen gusto y sea alguien sexy. – El ojiverde sonrió hacia su amigo.

– ¿Qué sabes tú de chicos sexy? Lady Lips, creo que va siendo hora de que salgas del armario. – Lopez cruzó sus brazos.

– No es nadie del instituto. – Aclaró el moreno, que tenía sus mejillas rojas.

– Vaya, vaya. Así que Anderson es un chico ambicioso y ha puesto su mira en un universitario. Te advierto que con esos no puedes ir de mojigato. – Santana intervino.

– No es universitario. – El ojimiel bajó la mirada a sus manos. – Es mayor.

– ¿Mayor? ¿Mayor tipo viejo verde o mayor tipo George Clooney? – La latina quiso saber.

– No es tan mayor. – Anderson frunció el ceño.

– ¡Déjate de idioteces y cuéntanos quién es! – Lopez se desesperó.

– Sebastian. – Blaine susurró.

– ¿Quién es Sebastian? – La morena se quedó pensativa.

– El hombre con el que vive. – Brittany aclaró.

– Es sexy, tienes buen gusto pequeño Hobbit. – La otra chica comentó guiñándole un ojo.

La madre de Sam entró y les comentó que iba a preparar la comida y que si querían, los tres amigos de su hijo estaban invitados. Todos aceptaron y la mujer se fue.

– Creo que tu madre ha podido escuchar parte de la conversación. – Santana miró la puerta cerrada con preocupación.

– Seguro, tiene super poderes. Aunque no hemos dicho nada raro. – El rubio aclaró.

– Necesito contaros algo... Es sobre Sebastian y yo... Necesito consejo. – Blaine susurró por si la señora Evans estaba escuchando. Todos le prestaron atención mientras relataba lo ocurrido la noche anterior.

– Wow, y yo que pensaba que eras un mojigato... – La morena parecía orgullosa de su amigo.

– ¿Por qué le dijiste que no sientes nada? Eso es mentira y mentir es feo. Hay que ser sincero. – Pierce le apuntó con el dedo y lo miró como una madre mientras regaña a sus hijos.

– No puedo decírselo, todo empeoraría. Vivo con él y lo veo todos los días. Sería muy incómodo.

– ¿Has pensado que tal vez él te corresponde? Se acostó contigo... – El otro chico intentó rebatir pero fue interrumpido.

– Él es un abogado de éxito, atractivo y con muchos amigos y una familia que lo ama. Yo...

– Tendrás éxito en lo que te propongas y tienes algo que muy poca gente tiene, un gran corazón. – Santana se sentó al lado de Anderson. – Mira, negaré esto si se lo cuentas a alguien pero... Me gusta rodearme de personas dulces y buenas, yo tengo suficiente maldad por todos. Por eso me enamoré de Britt, por eso soy amiga de Sam y por eso nos acercamos a ti. Sabía que si te hablaba yo directamente te asustaría, por eso mandé a Britt y Sam. Nadie en su sano juicio pensaría que tenían intenciones de hacerte daño pero nadie en su sano juicio pensaría que me acercaba a ti porque quería conocerte mejor sin intenciones ocultas. Yo soy buena eligiendo a las personas que me rodean y si tú eres mi amigo es porque realmente vales más que toda esa panda de inútiles que están en el instituto. Sebastian sería muy afortunado de tenerte como novio.

Los dos morenos se abrazaron, no necesitaban más palabras. Por fin Blaine entendía el motivo por el que los tres se habían acercado a él y se sentía afortunado de pertenecer a ese grupo. Los dos rubios no tardaron mucho en acompañar ese abrazo.


Sebastian llegó al restaurante donde comía con Jeff y Nick. El lugar era elegante pero no en exceso. Iban a ir los cuatro pero Blaine había avisado de que los Evans le habían invitado a quedarse. Al castaño no le agradaba la situación pero debía aceptarla porque sabía que era bueno para el menor. Sin embargo, tenía dudas de los sentimientos del menor hacia su nuevo amigo.

Los tres amigos se sentaron y miraron el menú. Una vez eligieron sus platos y el camarero se retiró, el abogado decidió sincerarse. Estaba convencido de que no sería una conversación agradable pero tenía que contárselo. Les relató todo lo ocurrido. El rubio parecía que le golpearía en cualquier momento y el moreno evitaba mirarlo.

– ¿Y bien? ¿Algún sabio consejo? – Smythe cuestionó.

– Eres... Eres... Eres... – A Sterling no le salían las palabras.

– Jeff, sé que no te gusta lo que he hecho pero no lo pude evitar. Estábamos pasándolo tan bien y él no se retiró y sus labios eran tan dulces y...

– Seb, somos amigos desde hace años y me duele que hagas estas estupideces. Sé sincero. ¿Qué sientes por él? – El enfermero no dudó en preguntar.

– Me gusta su personalidad, lo aprecio...

– Si no eres sincero con nosotros, no voy a aconsejarte. – El rubio interrumpió.

– Está bien, lo amo. ¿Eso es lo que quieres que te diga? – Sebastian lo miró.

– Claro que si. Necesito que admitas que lo amas para empezar con el plan para conquistarlo, aunque no vas a tener mucho trabajo, la verdad. Recuerda que él ya siente algo por ti y sólo tienes que mostrarle lo que tú sientes. – La sonrisa de Sterling era inmensa.

– ¡Alto ahí! No va a haber una conquista. Él es un dulce, ingenuo y adorable joven y yo soy un hombre que se dedica a dañar a quien ama. No voy a contaminar su vida con mi veneno. Además, él ya ha encontrado a otro. – El castaño se puso serio.

– ¿Quién? – La pareja preguntó.

– El nuevo amigo, con el que se ha quedado a comer.

– ¿Alguien está celoso? – Sterling cuestionó con una sonrisa presuntuosa.

– Sí. No te voy a mentir.

– ¡Habla con él! ¡Dile lo que sientes! Puede que te sorprenda y todavía sienta algo por ti... Es mejor arrepentirse de haber hecho algo que de no haber tenido el valor de hacerlo. No te quedes con la duda de "¿Y si me hubiera declarado?" – Nick intervino pero no pudo decir nada más porque el camarero llegó con su primer plato.


Blaine tenía que ir a trabajar, había disfrutado de una agradable comida con la familia Evans y sus amigos. Entró a la cocina para despedirse de la madre de Sam, que estaba recogiendo todo.

– Gracias por todo señora Evans, me tengo que ir a trabajar. Nos vemos otro día.

– Llámame Mary, cariño. ¿Tienes un minuto? Quiero hablar contigo en privado.

– Claro.

– He escuchado que vives con un hombre. Quiero que me expliques eso.

El joven la miró y decidió sincerarse con ella. Le contó lo mal que sus padres se habían tomado que era homosexual, que lo comprometieron con una chica, que conoció a Jeff y Nick que lo ayudaron y como tuvo que huir de su casa, refugiándose en la de Sebastian. Sin embargo, no le habló de Elliot ni de lo que había pasado la noche anterior con Smythe porque no se sentía cómodo. La mujer reprimía las lágrimas por lo triste que era la historia.

– Quiero que sepas que nos tienes aquí a todos para ayudarte. Estoy seguro de que Bob opinará lo mismo. Si necesitas cualquier cosa no dudes en hablar con nosotros. Tus padres no han sabido valorarte pero hay mucha gente que sí lo hace, no olvides eso nunca.

– No lo haré y gracias por todo. Ahora sí me tengo que ir o llegaré tarde.

Anderson salió de la casa a toda velocidad, lo más probable era que no llegara a tiempo a su lugar de trabajo pero no le importaba mucho. Ese día había sido intenso pero había comprobado que tenía unos amigos de verdad y más personas dispuestas a ayudarlo de las que jamás pensó llegar a conseguir.