TRAGO AMARGO
Tira de Viñetas Dramione
HARRY POTTER y todo lo relacionado es propiedad de J.K. Rowling y Warner Bros.
ALGUNOS DÍAS: "Libreros"
La mujer camina a través de la habitación, dando vueltas una y otra vez. El silencio se adueña lentamente de la casa, recorriendo cada rincón, deshaciendo la paz que existía hacía unos instantes y tornando la situación completamente incómoda.
Hermione vira hacia Draco casi rogando una respuesta, pero él no dice nada, solo mira a su esposa moverse, intentando aminorar el estrés que le ocasiona la respuesta ausente. El hombre, sentado en la cama, no puede expresar palabra alguna. El arrepentimiento le ha dejado sin alientoy sin voz. No debe hablar, pues el rostro de la mujer se llenará de dolor.
El librero de madera que se encuentra en la recámara cruje. Hermione voltea hacía éste con alarma, preocupada ligeramente pues el ruido fue lastimoso, casi como un quejido lleno de tristeza. La castaña se acerca al mueble, curiosa, cuando la estructura cae sobre ella repentinamente, tirándola y cubriéndola de esos libros que tanto ha cuidado. Lastimándose, irónicamente, con aquello que siempre le había ayudado a abstraerse de la soledad que a su corazón había atacado.
Draco se levanta con celeridad, angustiado. Se nota en sus ojos el miedo que experimenta al ser espectador de la escena que ruega no se convierta en tragedia. Se arrodilla junto a la pila de objetos recién caída y comienza a aventarlos hacia los lados, buscando a la mujer que durante tanto tiempo había amado.
Distingue su piel entre los escombros y suspira, aliviado, al notar debajo de ellos un movimiento humano. Le ayuda, retirando los libros que la cubren con rapidez y sujetando su mano. Ella lo observa y en sus ojos distingue lágrimas temerosas. La abraza.
La hunde en su pecho y siente las convulsiones de la mujer, desesperadas. El miedo se adueñó de la castaña y del hombre que la acompañaba. Sabe que ese llanto no es solo producto del peligroso instante recién experimentado, sino por ese silencio que siguió después de que ella dejará salir de sus labios los sonidos que formaban las palabras: ¿Aún me amas?
Draco, finalmente, no quería mentirle de nuevo.
