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Cuando vez como cae lentamente tu pequeño momento de paraiso, te das cuenta de que las cosas nunca seran como las soñaste en el momento que nunca serian lo que deberian ser...

El odio en ocasiones es tan fuerte que pueden provocar que la vida de las personas cambien de rumbo que el futuro no sea como las personas deseaban y soñaban...

Entonces ¿que se debe de hacer cuando te das cuenta del odio que hay de otras personas hacia ti?

El odio no es bueno, el odio enferma el corazon, eso lo sabe perfectamente bien pero el saber que la persona que te odia hizo que tu perdieras lo que tanto anhelabas, ¿Como debes reaccionar?

El dicho de sacas un clavo a otro clavo, es obviamente un dicho malo porque las personas que utilizan a otra persona para sacar de su corazon a otra persona terminan envueltas en un juego peligroso y un juego en el que mas de una persona sale lastimada.

Pero en el corazon nadie puede gobernar y no se puede obligar a otra persona a sentir algo que nunca sintio y que nunca pudo sentir porque en su corazon...su corazon ya pertenecia a otra persona, una unica persona que siempre ha amado y ocupado su corazon, un amor que es el verdadero y unico amor de la vida de una persona, que si es real y el unico que puede sobrevivir o renacer de las cenizas despues de una terrible tormenta...

G.M.J


Arnold cayó envuelto en la oscuridad después de recibir aquel golpe que no había visto venir, mientras las palabras de aquel hombre resonaban en su mente. "¡Aléjate de mí prometida!"

-¡Michael! ¡¿Qué demonios te pasa?!

-¡Vámonos Helga! –Tomo a la rubia de la mano, pero la joven comenzó a discutir con él, para ir rápidamente con el rubio que seguía en el suelo.

-¡¿Arnold?!

-¡¿Arnold?! –Miles se acercó a su hijo quien se encontraba aun inconsciente por el golpe que recibió en la cabeza al caer por el puñetazo recibido.

-¡Ya vámonos Helga, deja de estar preocupada por ese maldito perdedor! ¡¿Acaso no recuerdas lo que te hizo?!

-¡Ya cállate Michael!

Michael quien estaba perdiendo los estribos, tomo a la rubia del brazo jalándola para llevársela inmediatamente de ahí -¡Suéltame Michael, me estas lastimando!

-¡Vámonos por favor!

En ese momento Arnold comenzó a abrir los ojos, enfocándolos inmediatamente a donde estaba la rubia -¡Suel….suéltala!

-Arnold mejor no hay que meternos, ven vamos…ellos necesitan platicar –Miles sujetaba a su hijo para hacerlo salir de la habitación.

-¡Recoge tus cosas, Helga! –Dijo el pelinegro tratando de controlarse

-¡Ya basta Michael! –Se zafo de su prometido -¡Ahora mismo quiero que te vayas tú de aquí, no quiero verte ahorita!

-¡Necesitamos hablar!

-¡Si pero hablaremos cuando estés más tranquilo…no ahora!

-¡Pero…!

-¡Por favor vete, yo te llamare al rato! –Dijo la joven molesta alejándose de él.

El pelinegro salió echo furia de la habitación a zancadas esperando que la joven le marcara lo más pronto posible o si no volvería por ella.

-Bueno…yo iré por el botiquín –Salió rápidamente Miles de la alcoba.

Helga se acercó al rubio quien se sentó en la cama de la joven sobándose el golpe que comenzaba a tornarse morado con puntos rojos en su mejilla.

-Arnold…

-¿Porque no me dijiste? –Pregunto molesto

-Yo… -Se sonrojo la rubia mientras miraba al suelo.

-¡¿Cuándo pensabas decirme que tenías un prometido?! ¡¿Cuándo es tu boda, Helga?!

La rubia le miro entre molesta y triste, pues Arnold le hablaba de manera fría y sarcásticamente, la joven sintió un gran vacío en el estómago sintiendo que tenía ganas de vomitar y que todo le empezaba a dar vueltas, solo pensando en que decirle al rubio que tenía enfrente.

-Yo…no hay fecha…solo fue…

-No me interesa –Dijo molesto –Solo quiero saber algo

-¿Qué? –Pregunto molesta

-¿Cuándo piensas decirle que me amas a mí y no a él?

La rubia se quedó petrificada ante tal declaración del hombre que tenía frente a ella, sin saber realmente cómo reaccionar.

"¿Cuándo le dije que lo amaba?" se preguntaba una y otra vez mientras él se acercaba a ella peligrosamente.

-Te amo Helga

-Arnold…

-Ayer tu…me dijiste que me amas –Recargo su frente contra la de ella –Dímelo de nuevo por favor

-Yo…Arnold… -Se sentía confundida ante todo lo que ha hecho.

-Por favor, Helga te amo –Sus labios se acercaron a los de la rubia, tratando de darle un dulce y gentil beso que ella acepto gustosa pero a la vez con un remolino de confusiones sentimentales en su corazón.

-Necesito aire… -Murmuro nerviosamente mientras se alejaba del rubio.

-Helga…

-No…no estoy bien, perdóname pero debo irme –Dijo tomando su bolso para irse de ahí, se sentía sofocada, necesitaba tiempo para ella y un momento para aclarar sus sentimientos.

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Michael estaba buscando un lugar donde pasar la noche en los hoteles de Hillwood cuando encontró aquella mujer, mujer que nunca pensó que le haría tanto daño, mujer que fue la que irrumpió su tranquila relación con la rubia.

-Hola, Michael

-¿Hola?

Aquella voz…

-Soy Lila, fui quien te llamo ¿Recuerdas?

-Si…recuerdo tu voz, tu nombre no lo sabía

-Claro lo sé –Le miro de arriba abajo, observando la hermosura de hombre que tenía enfrente, "Sera divertido" pensó mientras le miraba intensamente –Nos llevaremos muy bien ¿Quieres hospedaje no?

-Eh…si –Dijo incomodo

-Vamos a mi departamento, tengo un cuarto desocupado, mi rummy decidió irse hace mucho –Rio tontamente

-Bien

Ambos caminaron hacia la salida de aquel hotel donde por décima vez le decían al pelinegro que no había habitaciones disponibles.

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Helga estaba en el parque pensando en todo lo que estaba pasando y sobretodo en sus sentimientos, sentimientos que ahora estaban más revueltos que nunca.

-¿Helga?

-¿Gerald?

-¿Qué haces aquí? –Dijo mirando a la joven cabizbaja

-Solo…pensaba –Susurro molesta

-Helga…sé que…sé que no soy tu mejor amigo…pero puedes hablar conmigo si así lo deseas.

-Gracias cabeza de cepillo

-¿Puedo preguntarte algo, Helga?

-¿Qué?

-¿Aun lo amas?

La rubia se sonrojo levemente al escuchar aquella pregunta nuevamente, la realidad era que no lo sabía, no sabía que sentía por el rubio, ni que sentía por su prometido, estaba tan confundida, ¿el amor puede renacer acaso es real?

-Cabeza de cepillo, no lo sé –Dijo sinceramente -¿Acaso el amor puede renacer de las cenizas después de una tormenta?

Gerald sonrió, le encantaba la manera de hablar de esa joven, siempre pensó aquello desde que se dio la oportunidad de conocerla, desgraciadamente ella había terminado odiando a todos menos a Phoebe, claro, se sentía afortunado de estar ahí nuevamente manteniendo una conversación decente como una vez en el pasado cuando la encontró deshecha por culpa de su amigo o eso pensaba ella.

-Creo que el amor que es sincero y verdadero nunca se termina, solo toma un pequeño descanso para tomar fuerza…más fuerza.

Ella sonrió dulcemente –Tal vez –La sonrisa se quitó –Pero Arnold nunca me…

-No deberías hablar antes de tiempo

Helga le miro confundida

-Tal vez lo que paso o piensas que paso, no es realmente la verdad –Dijo sonriente –Helga quizás las cosas no fueron como pensaste y Arnold no era tan culpable

-¿De qué hablas?

-De la apuesta o más bien la trampa que le pusieron a ambos

La rubia abrió sus ojos azules como platos, sin creer lo que escuchaba. "¿Acaso se había precipitado y juzgado muy rápido a Arnoldo? Pero ¿Porque no la busco nunca más?"

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Michael estaba en la cama de la joven pelirroja, sin poder creer lo que había hecho, lo que acababa de pasar, no podía creer que en verdad haya hecho eso, que en verdad de un momento a otro esa joven le haya seducido y lo haya convencido de hacer…no de tener sexo porque realmente el no sentía ni siquiera atracción por él.

-Eres estupendo, Arnold nunca me hizo sentir como tu acabas de hacerme sentir –Dijo felizmente la joven pelirroja

-Bueno creo que… -Susurro mientras se levantaba –Debo irme y… -En ese momento sonó su teléfono; era Helga.

"Te veo en el Chez Pierre a las 8, necesitamos hablar es urgente"

Un mal presentimiento se apodero de él, pensando en el terror que sentía al pensar siquiera que podría perder a la rubia.

-¿Qué ocurre?

-Nada, mmm ¿Puedo usar tu baño?

-Claro, si quieres puedo ayudarte –Dijo coquetamente

-No…perdona pero es que…llevo prisa

-Claro entiendo –Dijo sonriendo –Es la puerta del fondo

-Gracias

La joven miro irse al joven sonriendo "Soy tan hermosa que no eres una competencia para mi Helga, te quedaras sin uno y sin otro, querida, no los mereces" pensaba mientras sonreía maliciosamente

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La rubia se encontraba en su habitación pensando en todo lo hablado con Gerald, estaba más que sorprendida de saber hasta dónde podía llegar la maldad de la gente y de la gente envidiosa como lo era…Lila.

-No puedo creer… -Susurro mientras miraba la fotografía de Arnold de su relicario –Perdóname Arnold, te juzgue muy rápido…

"El amor puede renacer de las cenizas después de una tormenta…tal vez solo como dice Gerald solo si el amor fue verdadero y real…creo que en mi caso…sigo pensando en el amor que aun siento…aquí…en mi corazón…no puedo negarlo más…te amo Arnold" pensaba mientras lagrimabas caían derramadas de sus ojos zafiros azules, observando la puesta de sol por la ventana, admirando la hermosura que provocaba los rayos del sol en el cielo azul.


Hola queridos lectores

una disculpa por la tardanzza pero aqui estoy de nuevo con un nuevo capitulo que espero sea de su agrado

tambien mil disculpas por no agradecer personalemente uno a uno por sus reviews hermosos pero mil gracias por leer mi fic y prometo hacer los agradecimientos en el siguiente capitulo :D ;D muchas gracias

espero que les siga gustando el fic ;D

saludos