Capítulo 9: ¿Cómo está la situación?
Harry estaba tan débil que, aunque lo iba ayudando, no alcanzó a caminar más de dos metros cuando se detuvo y empezó a toser de nuevo. Cuando la tos se detuvo, lo tomé en brazos y lo llevé hasta mi cuarto. Él ni siquiera protestó.
Después de acostarlo en mi cama, Amalia, por el otro lado, comenzó a pasar su varita por sobre todo su cuerpo, examinándolo.
-Lo siento –escuché a Harry. Miraba a Amalia, disculpándose probablemente por haberla lanzado a través del living.
-No te preocupes –le respondió suavemente mi amiga, mientras le acariciaba el rostro. Cuando le apartó el pelo del rostro la miré para ver su reacción... sus ojos estaban cubiertos de lágrimas, pero sus labios sonreían-. Duerme bien... Harry –dijo, mientras le lanzaba un hechizo.
-¿Por que lo dormiste? –le pregunté.
-Será más fácil para mí.
Respiró profundamente para tranquilizarse.
-¿Qué tiene?
-Al igual que la chica... está desnutrido, su organismo está muy débil, pero... –no continuó, mientras usaba su varita para quitarle la camiseta... Se veía tan pequeño y delgado... Su pecho estaba envuelto por una sucia venda, o más bien algún trozo de tela, y se veía una mancha marrón y roja en el costado izquierdo.
Amalia volvió a agitar la varita y la venda desapareció... Tenía un corte profundo desde su riñón hasta debajo de la axila. Debía ser reciente porque aun no empezaba a cicatrizar, por el contrario, aun sangraba y estaba infectada.
Usted... es bueno... Por favor... ayúdelo...
Claro, ahora entendía que era lo que me pedía la chica.
-Parece hecha por un cuchillo –dijo Amalia-. Tosió sangre por la herida en su espalda.
La miré y, como ella asintió, sujeté a Harry para sentarlo y poder ver su espalda...
Sentí un retorcijón en el pecho y mucha rabia... Tenía la espalda cubierta de cicatrices y, aunque la mayoría estaban curadas, producían un odio enorme hacia quien las hizo. Más reciente tenía varios moretones, un corte que cruzaba de lado a lado su espalda y una herida profunda debajo de la escapula derecha.
-Este corte –me indicó el que atravesaba su espalda- parece ser hecho por un barra delgada, probablemente de hierro. Y está herida –el corte pequeño- fue por una puñalada... No es profunda porque impactó una costilla. El problema es esto... –era el hematoma más grande, en un costado-. El golpe fue tan fuerte que quebró una de sus costillas y está presionando e hiriendo su pulmón. Por el daño, debe llevar así cinco o seis días...
-¿Es... grave?
Amalia dudó un momento.
-He visto heridas peores. Es delicado, pero puedo curarlo fácilmente, en un mes sus pulmones estarán como nuevos...
-Pero...
-Estoy confundida... Es él, ¿cierto?
-Eso creo –le dije-. Tengo que confirmarlo... supongo que Dumbledore me ayudará.
-Yo cuidaré a los niños... –la última palabra quedó flotando en el aire. Estoy seguro que pensábamos lo mismo: ellos ya no eran niños.
-Emmm, creo que por ahora sería malo que vinieran a buscarte por no llegar a casa.
-Se fue de misión hace dos días –me respondió, sabiendo a quien me refería-. Si fuera Harry, ¿cómo crees que lo tomaría?
Respiré profundamente y sonreí.
-Probablemente haría un alboroto enorme y al mismo tiempo lloraría como un cachorrito.
Amalia también rió. Su rostro maternal contrastaba enormemente con el serio de hace un rato.
-¿Por qué estabas tan enfadada?
Su sonrisa se borró y tardó unos minutos en responder.
-La chica... cuando le dije sobre el bebé... ella no parecía alguien que acaba de perder un hijo. Todo lo contrario, parecía como si por fin fuera libre... Creo que el bebé sólo era una carga.
-Son jóvenes...
-¡Aún así!
-No puedes juzgarlos sin conocer las circunstancias, Amalia. Se ve... se ve que se quieren mucho...
-No los conoces.
-Cierto. Por eso hay que conocerlos para formar un juicio en su contra.
Suspiró profundamente.
-Está bien. Tengo trabajo aquí y tú deberías empezar a investigar.
