¡Hola queridas! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien, inspiradas y por supuesto activas :D
Lamento de verdad que no haya publicado con tanta continuidad, pero ahora las cosas sí se me han complicado de verdad. No sé...creo que la vida me vio muy bien, así que lamentablemente mis actualizaciones serán algo vergonzosas. No saben cuánto me desanima esto..., estaba muy bien escribiendo este Fic, y cada vez la inspiración me daba explosiones de maravillosas ideas para escribir, momentos dulces, agrios, tiernos y tristes para esta historia. Pero como ven...la vida es así, creo que me pateará bastante el trasero; no obstante...no por ello significa que dejaré la historia de Arya & Jack a medio termina ¡NO SEÑORES! La seguiré sí o sí, aún cuando tenga que correr kilómetros para publicar o escribir en mis cuadernos o molestar a mi amiga "beta" para que los escriba (deben apoyarme para que lo haga o.ó)
Los personajes son de DreamWork, creados por William Joyce. No me pertenecen en lo absoluto, lamentablemente.
(A excepción de uno: La melancólica Arya)
Sin más preámbulo les dejo con:
«Abrázame»
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Estaba confundida, mucho a decir verdad y no entendía el por qué. Todo había pasado demasiado rápido, aquellos hechos que estaban empezando a fluir entorno a los Guardianes y ella. Ahora anhelaba algo más de poder para...
-Concéntrate.-dijo Bunny interrumpiendo sus pensamientos-, debes concentrarte y dar en el blanco.
-El punto es rojo-aclaró la muchacha con arco en mano, su largo cabello miel peinado en una coleta y aquella ropa masculina que terminó por adaptarse tarde o temprano.
-Bueno, pero se le dice blanco.
-Pero Bunny el punto es rojo.
-Sí, es rojo-comentó Jack arrimado a la rama de un árbol.
-¡Es lo mismo!-gritó a todo pulmón callando a ambos jóvenes que se encogían en su propio sitio por el estallido del conejo-, ¡siempre se la dicho blanco, punto!
Observó a Arya quién contenía una risa-. Dispara, son sólo diez metros.-le dijo colocando la debida atención a cada movimiento de la aprendiz, el arco en perfecta tensión, hombros en altos a la misma altura de sus brazos.
Pero Arya se sentía todo menos calmada, llevaban dos semanas en pleno entrenamiento y poco a poco perdía la delicadeza con la cual estaba acostumbrada a vivir. Parecía que le agradaba más la ropa masculina que los pesados vestidos que solía usar…pero le costaba tanto dejar sus raíces colonas.
-Relájate…-indicó Jack repentinamente a su lado. La chica sólo giro su mirada sin mover su cabeza de su sitio para asegurarse que tenía su gorra azulada bien calada.
-No la desconcentres.-cercioró el Guardián Esperanzador.
-No lo hace-contradijo la chica removiéndose en su lugar, alzando levemente la cabeza con fastidio.
-Escucha, he leído cómo lo hacen, es simple: sólo respiran calmadamente y…-colocó sus frías manos en los codos de Arya, bajándolos-, tiene que estar a la misma altura de tus hombros…
-¿Cómo aseguras que lo haré bien?-terció.
-Respira hondo, vamos-sonrió Jack con sinceridad.
Arya asintió retraída, cerró sus ojos aspirando todo el aire que sus pulmones permitieran, y luego de eso espero sólo unos breves momentos queriendo sentir el mareo por contener la respiración, fue Jack quién sin quererlo puso su mano en la zona lumbar para empujarla y que respirará de una vez. Lo hizo.
-Ahora.-indicó. Arya abrió sus ojos a segundos de haber escuchado la voz de su amigo, dejó ir la fecha, permitiendo que esta rompiera el aire, pero…
…no le apuntó precisamente al blanco si no al fondo del bosque.
-Soy pésima-resopló decepcionada.
-Puedes mejorar, no te desanimes.
Le dio leves golpecitos en su hombro derecho como manera de conciliarla, Arya sonrió alegre arrugando su nariz, al paso que se alejaba hacia el linde del bosque en busca de su flecha perdida.
Jack observó de lo lejos su figura, podría ser un "asco" en la arquería pero la ropa masculina no le quedaba nada de mal, se había pillado más de una vez viéndole disimuladamente como le quedaba la chaqueta, la blusa ajustada y las calzas que solía odiar porque mostraba sus piernas…sintió un leve hormigueo en la espalda al recordar sus intenciones.
Ahora que lo pensaba en las dos semanas que llevaban entrenando nunca había podido hablar un poco siquiera. Tan rápido como se alejaban para hablar o se acercaban un poco, el Canguro interrumpía.
"-Ayudamos a Arya, no establecemos conversaciones sobre tonterías-" solía decirle cada vez que Jack protestaba ya lejos de la dócil presencia de Ary.
-¿Qué miras?-las voz del conejo le pilló por sorpresa a sus pensamientos.
-Tú qué crees.-le miró por sobre su hombro con una fingida sonrisa de picardía y alzando una ceja.
Bunny soltó un bufido.
-No quiero ser…
-Fui un estúpido al no acercarme a ella en todo ese tiempo que estuve solo…-le interrumpió está vez más serio, volviendo a ver la figura de Arya alejarse cada vez más.
-No la recordabas, no tienes por qué sentirte culpable-la voz de Aster sonaba de extraña manera triste. Ambos veían como Arya ser perdía en el linde del Bosque, entrando a la abundancia botánica.
-Yo igual pensé lo mismo al encontrarla esa vez-declaró el conejo, cruzándose de brazos-, no hubiera permitido que ese maldito de Pitch, le hiciera daño.
Aún recordaba lo asustada que estaba, hecha un ovillo junto al obscuro agujero del Rey de las sombras…
Jack se caló aún más la gorra de su sudadera azul.
-Hay terminar con él de una vez.
Pero Bunny pareció ignorar aquellas palabras, por más que querían aquello, era imposible eliminar a Pitch.
-Una vez me preguntó por ti-sonrió suave el conejo. Los azulados orbes de Jack se abrieron con sorpresa volviéndose a él-, fue hace mucho, eso sí. Cuando recién la conocía, llevábamos quince años apenas. Era como un polluelo.
El muchacho enmudeció.
« ¿Será cierto lo que dice?» pensó estupefacto.
-Jamás me dijo que te conocía, siempre lo ocultó-se dio media vuelta buscando sus cosas, entre ellas saco otro arco, pero esta vez más liviano y delicado-, intentaré con este, como no sabe manejar un arma. Espero que la pueda maniobrar mucho mejor.-comentó dándole fin al asunto.
Pero Jack se quedó en silencio, estaba físicamente presente en aquel lugar, pero su mente divagaba más allá.
-Ve por ella.-ordenó el conejo, el muchacho asintió casi con pereza, fue en cosa de segundos que ya estaba en los aires en busca de su amiga.
Arya llevaba un buen tramo caminado en lo profundo del Bosque; con cada sentido a flor de piel, mirada aguda y sus cejas fruncidas con la seriedad reflejada en sus ojos castaños. Había visto algo obscuro pasar entre las sombras de los árboles, y sin fallar había dado en el blanco con su flecha, necesitaba pillar al ser que secaba sus árboles y espantaba a los animales. Debía eliminarlo sin que ambos Guardianes se diesen cuenta. Fue en ello que sintió un murmullo, con movimientos rápidos y precisos cogió una de las tantas saetas que descansaban en su espalda, una vez dejada en tensión se dispuso a matar al ser obscuro que se ocultaba tras del roble
« ¡Cuantas veces he dicho que se alarguen de aquí!» gritó en su mente. Disparando con habilidad sólo para asustarle. Sabía perfectamente dominar un arco, su amo le había enseñado.
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Pitch sonrió con cierta satisfacción al ver como poco a poco el cilindro dorado cedía ante su arenilla, era una pena pensar que la magia de la Guardiana de los Recuerdos no fuera suficiente ante la arena grisácea que formaba su súbdito. Uniéndola con la de él claro. La mueca escéptica se acrecentó aún más mientras movía una de sus piernas en vaivén, sentado casi de manera elegante sobre su trono. Sin querer acariciaba la imagen cada detalle humano de la dueña de aquellas memorias: tenía unos ojos melancólicos que contrarrestaba con la larga melena obscura, y un flequillo que cubría casi: la mayor parte de su rostro.
De repente la tenue sonrisa se le suprimió de su rostro grisáceo, al caer en cuenta que el último recuerdo visto confirmaba su teoría. La Madre Naturaleza poseía un lazo con el respetado y querido Jack Frost.
-Jack Frost-imitó Pitch con la voz del gordo doce octava veces más agudo-. Descerebrados, ningún puberto me humilla, menos haber creído mi muerte.
Se puso de pie, dando fin a su monologo repleto de odio incontenible, treinta años soportando…
…con ambas manos detrás de su respingada figura paseo por los recovecos más solitarios de su palacio: subiendo escaleras infinitas y pasando sus finos dedos por cada corcel que se anteponía en su camino. Era hora de poner en marcha el clímax de su plan.
Escabulléndose encontró uno de los túneles que le llevarían al Bosque y en cosa de segundos se vio rodeado por las sombras de los árboles, con la serenidad que sólo la Protectora de un lugar Sagrado lograba: Arya.
Pero justo al momento de caminar por cada árbol y enredadera: una flecha fugaz interrumpió su camino, Pitch con indignación recorrió con la vista el trayecto de la saeta, y vio para su presencia, a un muchacho apuntarle con media sonrisa en el rostro, vio como los labios de este formaban un breve "Buu" con un brillo asesino emitido de sus ojos castaños.
Arya.
El ente obscuro se quedo mirándola por un largo momento, con una mano detrás de su figura y otra adelante, burlándose de que la otra siquiera podía dispararle como correspondía. Soltó una carcajada repleta de ironía, dando una media vuelta se alejó a paso lento, observando como una tenue reflejo de la aún se vía a pesar de los rayos solares.
-No podrás hacer nada para protegerlos-siseó con una sonrisa retorcida en su rostro-, los destruiré uno por uno, con mis propias manos si es necesario ¿ves lo que hacen con la chica? Se acaban de cavar su propia tumbar, viejo amigo.
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« ¡Porque demonios eres tan débil!», se gritó apretando su mandíbula con ira.
-¿Qué ocurre?-oyó una voz detrás de sí.
Arya se volvió ocultando su malestar, cosa que era imposible, ya que repentinamente todos los árboles del Bosque se sacudieron con furor.
-Quería ver si lograba tener una buena puntería sin presiones-mintió dejando la saeta donde correspondía.
-Es ilógico lo que dices.-comentó el muchacho una vez tocando el suelo-. Jamás dispararás una flecha con calma, siempre será con presión. Es ahora que puedes mejorar, ya que…
-Lo sé, Jack-le interrumpió.
-…ahora tu vida no peligra-siguió sin prestar atención al tono de fastidiado de la muchacha.
-Sí peligra.-murmuró. Su voz perdiéndose en el cantar del Bosque.
Frunció una ceja sin comprender sus palabras.
-¿A qué te refieres?-dijo el muchacho acortando la distancia entre ellos. Por lo que sabía él nadie le había contado que sus recuerdos fueran robados. Con su sola presencia el follaje era cubierto por una fina capa de hielo.
-Pienso que siempre peligramos…-Arya sin poder contenerse cohibía cada vez más.
Apretó con ímpetu su arco, con ambas manos, gesto que fue más que percibido por el joven Guardián, momentos como este Arya deseaba sacar todo su orgullo y pedirle que se dejará con sus bromas.
Silencio…un incomodo silencio se posó entre cada detalle del Bosque. Por un largo momento.
Cuando ya se volvía insoportable para la pobre chica, abrió sus labios con la intención de gritarle que se dejará con sus jugueterías; pero…Jack se adelanto, dando un paso temeroso acorto el resto de distancia que existía en ellos, así, con torpeza abrazó a la Protectora del Bosque. Envolviendo sus brazos cubiertos por su sudadera azul en el cuello de Arya, sin querer apegándola más a él. Sintió el aroma de Bosque en sus cabellos miel y el tintineo de su corazón romperle el pecho. Sonrió con burlonería al ver lo tensa que estaba bajo sus brazos.
-Oh, no me digas que nunca te han abrazado.-rió con gracia, susurrándole en el oído.
Arya se quedó de una sola pieza.
« Idiota…» pensó la chica.
Y como manera de querer ponerle nervioso-si existía esa probabilidad claro- cubrió su torso con sus delgados brazos. Fundiendo su rostro en su pecho, casi en el hueco de su gélido cuello, dejando escapar un suave sonido de desahogo de sus labios.
¡Pobre de él que sintió su cálida piel en contacto con la suya!
Ahora fue el chico quién se quedo rígido al sentir su respiración en su cuello. Constantemente.
«Demonios»
El espíritu invernal abrió sus ojos con sorpresa al ver como la chica se apegaba a él, sentía cada detalle de su delicado cuerpo, cada minucioso detalle y maldición lo tartamudo que se volvieron sus movimientos, levanto la cabeza mirándola pávido: sólo veía la mollera de su cabeza donde nacía su larga coleta.
¿Y sí la apretaba más a él? Una nerviosa sonrisa se dibujo en sus fríos labios al sentir que esta le apretaba titubeante su sudadera, pidiéndole que la abrazase más.
Jack…
Cerró sus ojos guiándose por el simple sentimiento que comenzaba a inundar su pecho. Era desesperante, cómo su algo quisiera salir de su interior, picaneándole de manera molesta, la atrajo con mayor fuerza, permitiéndose dejar su mejilla contra la de ella. Y dejar sus labios próximos a su cuello…
Arya…
No se cansaba de pronunciar el nombre en sus pensamientos.
-Ejem.
Ambos se separaron como un par de adolescentes nerviosos.
-No quisiera interrumpir su…momento-miró lo incomodo que se había puesto Jack y las mejillas sonrojadas de la chica-…Te pedí que vinieras a buscar a Arya, no a hacerle "caricias"-el conejo los observaba con un ojo inquisidor.
Había sido mala idea molestarse de modo mutuo, porque en cierta forma, el abrazo había sido increíblemente reconfortadle. Sus cuerpos encajaban a la perfección…sin dudas a la perfección.
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¿Qué opinan? Pasará algo o son puras ideas mías 7u7
Como ya he aclarado, las cosas serán poco a poco, no quiero que los personajes se enamoren de inmediato. Le quita lo sádico y agrio a mi opinión, y para mí me encantan esos gustitos. Que el amor duela y se recubra con una fina capa de ternura. Pero de verdad no se me da lo miel, para nada. Aún estoy en duda de hacer esto amoroso :/
De antemano MUCHAS GRACIAS A TODAS LAS LECTORAS, tanto a las antiguas como a las recientes que se unen al grupo. Son muy lindas y se lo agradezco del alma.
Nos vemos en el próximo cpaítulo, espero subirlo cuanto antes posible... bye! Cuídense.
Abrazos de osos.
Pd: ¿Reviews?
