Diez

Primera cita

Ya había pasado una semana del incidente, Quinn y Rachel hablaban, durante horas todos los días, nada más levantarse, antes de dormir, a la hora de comer, y aunque no podían verse salvo por Skype, el siguiente fin de semana Quinn iría a Nueva York, ya que este fin de semana por culpa de los exámenes de la rubia no podían verse.

La ex-capitana todavía no había pisado la clase de Steve, aun no estaba preparada para estar en la misma habitación que él, y menos para mirarle a la cara.

El teléfono no paraba de sonar, Quinn salía corriendo cubierta con una toalla y con el pelo totalmente húmedo.

-¿Sí?- contesto fatigada tras la carrera.

-Rubia ¿dónde narices te metes?- le gritaba Santana desde el otro lado del auricular.

-Estaba en la ducha, ¿Te recuerdo que tengo que ir a clase?-

-Quieres abrirme la maldita puerta de tu habitación que te estoy llamando y no me abres-

-¿La puerta de mi habitación? – le pregunto extrañada, dirigiéndose a la puerta.

En cuanto la abrió, Brittany se lanzó sobre ella provocando que cayeran al suelo ambas rubias.

-Quinny, ¿Nos has echado de menos?- le preguntaba la rubia más alta sonriéndole a Quinn que estaba en el suelo debajo de ella en shock.

-¿Britt, levántate no ves que Quinn está desnuda?- le recriminaba celosa la latina.

-No es que no me alegro de veros, pero que hacéis aquí- se levantaba del suelo con ayuda de Brittany.

En ese momento Kate entraba por la puerta y Brittany le saludo con la misma intensidad, pero en vez de caerse, esta pudo sujetarse contra la pared. Kate y las ex-animadoras, se llevaban bien, debido a cada vez que iban a visitar a Quinn, salían de fiesta con ellas dos y otras amigas de la rubia.

-Buenas chicas, pensaba que veníais más tarde, si lo llego a saber vengo antes- les dijo a las chicas con una sonrisa, mientras abrazaba a Brittany.

-Espera ¿tu sabías que venían?- las miro extrañada la rubia.

-Emm si- Kate la miro dudando – ¿Britt me acompañas a comprar algo para comer, las cuatro?- le dijo la morena a la rubia más alta al ver como la latina quería hablar a solas con Quinn.

Cuando las chicas salieron de la habitación, Quinn empezaba a preocuparse -S, ¿Rachel está bien ha pasado algo?-

-Tranquila, el gayberry está bien- dijo sentándose en la cama de la rubia.

-¿Entonces que hacéis aquí?- se sentó a su lado aun con la toalla.

-Q ¿Me quieres contar algo?- Santana la miraba esperando que se lo contara ella. Pero solo tuvo negación de parte de la rubia. Y pudo observar cómo se abrazaba a si misma tapando los muslos con la toalla.

-¿De qué son esos moratones?- la latina le miraba con preocupación.

Quinn no pudo más y se abrazó a la latina llorando.

-Tranquila nena, no te preocupes que no te va a pasar nada, ese capullo, no te va a tocar ni un pelo de tu cabeza, mientras yo este vale- la latina la tranquilizaba.

-Te quiero, en serio, eres la mejor hermana del mundo- la abrazó fuerte calmando su llanto – ¿Pero…?-

-Kate me lo contó, estaba preocupada por ti, y entre ella y yo decidimos una cosa… espero que no te enfades, ella hablo con el decano de tu universidad y yo con el decano de la NYU y debido a tus buenas notas, ha aceptado encantado, hemos pedido el traslado, te vienes a vivir con nosotras a NY- le confesó Santana con algo de miedo.

-Pero… pero, la verdad que no sé qué decir… - estaba más que sorprendida.

-Mira Q, es una buena oportunidad para muchas cosas, y no solo te librarás de Steve, sino que también tendrás cerca de Rachel-

-Ella no sabe nada ¿verdad?- se tranquilizó al ver como la latina negaba. –Pero yo no puedo vivir con vosotras, quiero hacerlo bien con Rachel, y si de repente me voy a vivir con vosotros, no tendría sentido…-

En ese momento entraron Brittany y Kate con comida china, la rubia se acercó y abrazó fuerte a Kate

-Te voy a echar mucho de menos- abrazó a Kate.

-Yo a ti no- mientras le abrazaba, todas rieron por la supuesta broma de Kate –no enserio yo no te voy a echar de menos, porque yo también me voy contigo a NYU- le sonrió.

-¿Estás de broma? Eso es… INCREIBLE, podemos cogernos un piso juntas- la volvió a abrazar feliz. – ¿Y cuándo nos vamos?-

-Pues contando con que este jueves tenemos clase de audiovisuales, tenemos solo un día para instalarnos en nuestra nueva ciudad- rio la morena.

Entre risas, acabaron de recoger todo después de comer, Santana había alquilado un coche, para poder llevar todas las cosas de las chicas, Kate le dijo a Quinn que había estado mirando un piso dentro del campus.

Cuando llegaron el piso les encantó y ambas decidieron quedárselo, era un dúplex, totalmente amueblado.

-Me encanta- correteaba Brittany por él. –Sanny como he visto que hay tres habitaciones, una la de Quinny, otra la de Katie, y la otra la nuestra- se abalanzó sobre la latina para besarla.

Después de ayudarlas, estaba cerca de ser la hora de cenar.

-S, me puedes hacer un favor- le dijo la rubia con una sonrisa.

Entraban por la puerta, la latina, la bailarina y la amiga de Quinn.

-¿Y Rachel?- le pregunto a Kurt

-En la habitación- la latina fue a la habitación, mientras Brittany presentaba a Kate

-Hola, enana ¿Qué te pasa?- le pregunto al verla triste.

-Santana has hablado con Quinn, llevo todo el día tratando de llamarla pero no me lo coge y encima ahora la he vuelto a llamar pero me ha colgado asique no sé qué le pasa conmigo, hasta le he mandado un mensaje pidiendo perdón por lo que haya hecho y nada ¿Qué haces me estás escuchando?-Le pregunto al ver como Santana está mirando sus vestidos.

-Venga dúchate que te tienes que poner guapa y no me mires así que no me vas a sacar información y por mucho que busques a B, no te lo va a poder decir porque no sabe nada-

Después de un rato Rachel, se puso un vestido verde con el cual se lucían todas sus largas piernas a conjuntos con sus zapatos verdes. Con el pelo suelto y rizado.

Al salir al salón de su piso todos la piropearon pero ella se quedó mirando a Kate, que no tenía ni idea de quien era.

-Rachie, está es K la amiga de Q- le dijo Brittany, mientras Santana cogía el móvil para llamar a la rubia.

-Hola soy Rachel Berry, es un placer, por fin te conozco Quinn, habla muy bien de ti- la saludo con una sonrisa.

-Kate Andersen espero que todo cosas buenas, aunque el placer es mía, sabes no hacía falta que te presentaras, creo que te conozco, con todo lo que me ha contado de ti, por cierto estas bellísima- reía, entregándole la mano.

Rachel iba a preguntarle que hacía en NY y por la rubia, cuando alguien llamo a la puerta y todos miraron a Rachel para que fuera ella quien abriera y así lo hizo al ver como Santana salía de su habitación y no se acercaba a la puerta.

Cuando Rachel la abrió se quedó sin palabras, se encontró con la rubia con un vestido de dos piezas negro algo conservador pero elegante y unos tacones a conjunto, muy de su estilo, con el pelo suelto.

-Estás impresionante Rachel- dijo entregándole un ramo de rosas.

-Tú también, dime que no estoy soñando y que estás aquí- dijo abrazándola.

-Bueno mi princesa, el carruaje nos está esperando, vienes- dijo ofreciéndole la mano con una enorme sonrisa, la cual Rachel tomo encantada.

-EEHH! Rubita ya sabes el horario, antes de medianoche, quiero a la niña en la cama- bromeo Santana señalando a Quinn antes de que se fueran, todos reían.

-Corre rubia, yo te cubro, huye con Julieta- dijo Kate agarrando a Santana, entre risas salieron.

Hasta la puerta hasta que Rachel, se quedó otra vez sin palabras, al ver que fuera en la calle, les estaba esperando un carruaje de caballos de verdad, subieron y mientras iban hacia central Park.

-¿Asique eres mi romeo?- le sonrió besándole la mejilla, se moría de ganas de besar los labios de la rubia, pero quiso esperar hasta el final de su primera cita, que de pronto había empezado muy bien.

Cuando bajaron del carruaje, Quinn le tapo los ojos con un pañuelo y le agarro por la espalda, mientras iban con las manos entrelazadas, la rubia guiaba despacio hasta el lugar donde se dieron el primer beso.

Cuando llegaron al ser de noche la luna, reflejaba sobre el lago, y cuando le quito el pañuelo a la castaña, se emocionó.

-Dios Quinn, es precioso- dijo emocionada, admirando todo lo que había preparado Quinn, en el lago había pequeñas velas flotando, y en el centro de campos entre las flores, había un pequeño picnic.

Se sentaron y la rubia, le sirvió vino, y cenaron entre risas, y anécdotas, una vez que acabaron se quedaron tumbadas abrazadas, sobre la manta.

-No tenías que habernos arreglado tanto, siento no haberte llevado a un restaurante, pero quería que nunca olvidaras nuestra primera cita y teníamos que ir elegantes- dijo entre risas la rubia, que se encontraba abrazada a Rachel que estaba entre sus piernas apoyando la cabeza en su pecho.

-Por cierto Romeo, ¿Dónde está mi poesía?- jugaba con las manos de Quinn, mirando al lago

-Quieres una poesía- sonrió al notar como la castaña asentía sobre su pecho.

Se aclaró la garganta, notando como Rachel centraba su mirada sobre ella con una enorme sonrisa.

-Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la tierra

Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

Cubrirme con su fúnebre crespón;

Pero jamás en mí podrá apagarse

La llama de tu amor.

Mientras las ondas de la luz al beso

Palpiten encendidas;

Mientras el sol las desgarradas nubes

De fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo lleve

Perfumes y armonías,

Mientras haya en el mundo primavera,

¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance

Las fuentes de la vida,

Y en el mar o en el cielo haya un abismo

Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando

No sepa a dónde camina;

Mientras haya un misterio para el hombre,

¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma

Sin que los labios rían;

Mientras se llora sin que el llanto acuda

A nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabeza

Batallando prosigan;

Mientras haya esperanzas y recuerdos,

¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen

Los ojos que los miran;

Mientras responda el labio suspirando

Al labio que suspira;

Mientras sentirse pueda en un beso

Dos almas confundidas;

Mientras exista una mujer hermosa,

¡Habrá poesía!

Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la tierra

Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

Cubrirme con su fúnebre crespón;

Pero jamás en mí podrá apagarse

La llama de tu amor. –

Le miro con una sonrisa. Sin más Rachel se acercó y la besó.