¡Hola a todas!

Después de mucho tiempo desaparecida he regresado (:

Bueno, este capítulo es totalmente sobre Tomoyo n_n

Espero que lo disfruten.

Y se lo dedico a mi amiga Umi-chan, que leyó una parte y me apoyó para que lo subiera.

"Oui très bien, mon amie!"

¡Disfruten, un beso!

A.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, solo es de CLAMP. Aunque si por mi fuera me quedaría sólo con Syaoran u.u

Capítulo 9

"Tomoyo"

En el momento en que escuché la voz de la profesora nombrar a Eriol después de Sakura, sentí un enorme dolor en el estómago. Total decepción.

¿Qué podía decir? NADA.

Mi vida no está llena de los típicos clichés casuales y espontáneamente bellos como en las películas.

Volteé a ver a Sakura y tenía una cara de espanto que no podía con ella. Imagino que yo tenía la misma expresión ya que cuando me vio su cara se puso peor.

No quería hacer gestos de absolutamente nada, puesto que nuestros respectivos compañeros estaban detrás de nosotras y sería demasiado obvio para nosotras que nos dijéramos mutuamente un "ni modo", y confuso para ellos ya que dudo que entendieran el porqué de dicha frase.

De pronto escuché mi nombre y el de Li.

¡Vaya vaya!

El mejor amigo del chico que me gusta, y por el cual Sakura se muere. Aunque no se haya dado cuenta aún.

No estaba tan mal. Tal vez podríamos ir juntos a su casa y así yo también estaría un poco más cerca de Eriol.

Cuando salimos de clase se me acercó Sakura para preguntarme si estaba bien.

¡Obviamente que no!

- No, Sakura…- contesté.

La observé. Se miraba preocupada.

- Lo siento, sé que querías estar con Eriol pero…

Levanté la mano para interrumpirla. No quería que se pusiera mal por mi culpa. De todas maneras, no era ella la responsable por las situaciones que no suceden como una quisiera.

- Ay, Sakura. No es tu culpa- le dije-. Admito que moría por estar con Eriol en el trabajo, pero mira, puede ser una oportunidad para que lo conozcas y me digas cosas sobre él.

Me miró. Le sonreí.

- Y si quieres, yo puedo hacer mi investigación también- terminé.

Me vio con cara de confusión y no pude evitar reírme. Típico de ella, es extremadamente despistada.

- ¿Tienes ensayo hoy, Tomoyo?- me preguntó Sakura.

- Sí. Pero me toca hasta las 4.

- ¿Te vas o te quedas?

- Me iré un rato y regreso- le dije.

Como se acercaba un festival escolar y yo estaba en el coro, tenía que cantar frente a la escuela.

Cada año era igual, y no me molestaba para nada hacerlo, ya que me gusta mucho cantar. Sin embargo este año era diferente pues sería la última vez que participaría por mi evidente futura graduación el siguiente semestre.

Al cruzar la puerta de salida de la escuela me despedí de Sakura. Nuestros caminos eran por lado opuesto así que no nos íbamos juntas.

- Nos vemos mañana, Sakura- le dije.

- Claro, que tengas un buen ensayo- se despidió.

Avancé unos pasos y vi que Eriol y Li iban en el carro saliendo del estacionamiento de la escuela. Lo seguí con la mirada y observé cómo se paró justo cuando Sakura iba a cruzar la calle.

Me quedé parada viendo esa escena.

Veía que estaban hablando, pero ¿qué tanto se decían?

Entonces, ella se subió al carro y éste avanzó.

¡¿PERDÓN?

Sentí unas enormes ganas de correr hacia ellos y gritarles.

Pero, ¿qué tenía que gritarles?

Es más, ¿qué tenía que decirles?

Era obvio. Absolutamente nada.

Cerré los puños y me di la vuelta con mucho coraje.

¿Acaso eran celos?

Para empezar, yo no era una persona expresiva en cuanto a sentimentalismos. Y jamás había sentido esas ganas de gritarle a nadie solo por el hecho de que platicaran.

Y aparte, Sakura es mi prima, y sabe lo que siento por Eriol. Si ella gustara de él imagino que me lo haría saber y no se quedaría embobada observando a Li a cada rato, de la manera en que lo hace.

Definitivamente, no tengo nada de qué preocuparme.

Supongo que es normal sentirse amenazada, pero ella no está interesada en Eriol, y debo grabármelo y sin perder los estribos.

Relajé mis manos nuevamente y seguí mi camino normal

Como mis padres casi nunca están en casa debido al trabajo, prácticamente vivo sola. Así que preferí ir por un helado y esperar un rato antes de regresar a la escuela para la práctica del coro.

Al faltar media hora para el ensayo, salí de la heladería (estuve cerca de 2 horas y media ahí) y por poco choqué con un chico. Era el pianista de la escuela, Eiji Koizumi.

- Oh, perdona Tomoyo, no te vi- dijo Eiji.

- Descuida, ¿estás bien?- pregunté.

- Acabo de hablar con la profesora del coro. Está un poco alterada porque le acabo de comunicar mi situación- me dijo.

¿Situación?

- Perdona, pero no te entiendo- le dije.

¿De qué estaba hablando?

- ¡Es cierto!, no te lo dije. En una semana me iré a vivir a Hokkaido, debido a que transfirieron a mi padre para allá.

Su padre es militar y lo reubicaban muy seguido ya que Eiji había vivido en varios lugares y al parecer, estaba acostumbrado a esas mudanzas.

- ¡Vaya!, ¿lo tomó mal?- pregunté.

- ¿La profesora? Bueno, digamos que el semestre pasado le dije que le habían notificado a mi padre sobre una posible reubicación, sin embargo aún eran suposiciones y esos trámites suelen tardar de 6 meses a 1 año- me comentó.

- Se ve que estás bastante informado- bromee.

Se rió.

- Anoche nos dijeron que era definitivo. Realmente me entusiasma mudarme para allá- me dijo.

- ¿En serio?- pregunté-. Yo estaría nerviosísima.

- Bueno, también estoy nervioso. Sin embargo, para mí esos cambios ya son normales. Veo el lado positivo.

Definitivamente, Eiji es un chico bastante maduro para su edad.

- Al parecer tendremos que conseguir tu reemplazo- comenté.

- Sí, y al parecer, ese será tu trabajo- me dijo.

- ¿Por qué?- pregunté.

- Mejor ve a hablar con la maestra. Hoy no hay ensayo, pero siempre se queda hasta las 6.

- ¡Oh!, no perderé más tiempo e iré a buscarla.

- De acuerdo Tomoyo, nos vemos mañana- se despidió.

- Hasta mañana, Eiji- me despedí.

Fui corriendo a la escuela y busqué a la profesora Yutaka.

- Hola profesora- saludé cuando la encontré en su oficina.

- ¡Tomoyo, querida! No te pude avisar, pero hoy no hay ensayo- dijo apenada.

- Lo sé profesora. Resulta que me encontré con Koizumi y me dijo que habló con usted. Y mencionó algo sobre que mi trabajo consistía en conseguir un reemplazo. ¿Entendí bien?

La profesora empezó a reír.

- Iba a pedírtelo mañana- dijo.

- Parece que me he adelantado- reí.

- Bueno, quiero pedirte que le digas al joven Hiragiizawa (¡¿QUÉ?)- dijo-. Él hizo una audición para pianista en el primer semestre y lo aceptamos, pero amablemente se disculpó debido a que entró al equipo de soccer de la escuela y el joven Eiji fue el que quedó como su segundo.

- ¿Quiere que le diga a Hiragiizawa?... ¿YO?- pregunté.

- Sí, por favor- sonrió-. Lo haría yo, sin embargo están en el mismo salón y yo mañana llegaré tarde.

- S-sí, no hay problema profesora- contesté lo "más tranquila" que pude.

Salí de su oficina y en cuanto salí por la puerta de la escuela, corrí en dirección a mi casa y con un dolor en el estómago y el corazón acelerado al 1000%.

Mientras avanzaba, con cada zancada que daba, venía a mi mente la cara de Eriol. Su voz.

Me erizaba la piel y sentía vértigo.

¿Es eso amor? ¿Es así como se siente?

Entré a mi casa y me metí a mi cuarto.

La cabeza seguía dándome vueltas y mis manos sudaban.

Jamás había sentido tanta ansiedad. Pero, ¿por qué? ¿Qué tiene de especial ese chico que hace que toda yo pierda compostura?

¿Acaso Sakura se sentía así cuando veía a Li? ¿O sólo me pasaba a mí?

Ni siquiera con el joven Yukito me sentía de esa manera. Esta vez era más fuerte, y mucho más natural. Se sentía bien. Placentera y extrañamente bien.

Busqué unos panfletos para ensayar cuando vibró mi celular. Vi que era un mensaje. Era de parte de Eiji.

Decía "A pesar de que sé que en una semana me iré, cosa que me entusiasma, jamás fui capaz de decirte lo mucho que me gustas Tomoyo. Me da más miedo saber que me rechazarás a irme de este lugar a otro donde seré el nuevo. Irónico, ¿no?".

¿Irónico?

No sabía que contestar. Justo cuando estaba pensando en Eriol.

¿Qué le podía decir? "Lo siento, pero amo a Eriol desde primero".

¡Claro que no! Ese es mi secreto. El cual sólo Sakura conoce.

Me quedé pensando un momento cuando volvió a vibrar. Otra vez Eiji: "Lo siento, tenía que sacarlo."

Me senté en mi cama y le contesté: "No te disculpes. Gracias por tu honestidad. Sin embargo, eres un gran amigo y creo que sólo eso podemos ser. Me gusta alguien más y yo entiendo tu situación porque la estoy viviendo, a excepción de una mudanza".

¿Me habré visto mal al decirle eso?

De todas maneras no podía darle falsas esperanzas. Tampoco iba a ser una malagradecida y grosera con él.

El último mensaje que me llegó de Eiji decía: "Si, lo sé. Espero que Hiragiizawa se dé cuenta de lo mucho que vales. Porque sería un idiota si no quisiera estar con una chica como tú".

¡SABE LO DE ERIOL!

Ya no le contesté. De pronto me dio un poco de miedo. ¿Tan obvia era que me gusta Eriol?

Seguí en estado vegetativo hasta que sonó el teléfono de mi casa. Corrí a atenderlo y resulta que eran mis padres.

- Hola hija, estamos llegando a Korea- me saludó mi mamá.

- ¿Qué tal su viaje?- pregunté.

- Estuvo bien- contestó mi mamá-. Pero pobre de tu padre, vomitó como no tienes idea.

Desde lejos, al otro lado de la línea sólo escuché el grito de mi padre "¡Que chistosa eres, cariño!".

Mi madre se empezó a reír con ganas y me pasó a mi padre.

- ¿De verdad vomitaste, papá?- pregunté entre risas.

- Sólo me maree un poco, hija. Ya sabes cómo tu madre exagera ALGUNAS cosas- contestó. Por atrás aún se oían las risas de mi madre.

- ¡Qué bueno que estén bien!- comenté-. Diviértanse mucho, y nos vemos pronto.

Me despedí y colgué.

A las 8 me metí a bañar, salí y me sequé mi cabello. Lo tengo larguísimo, como mi tía Nadeshiko, madre de Sakura.

Como se habrán dado cuenta, no estudie.

Me metí a la cama y me dormí.

A la mañana siguiente, me desperté y me alisté para ir a la escuela. Estaba nerviosa porque tenía que ir a hablar con Eriol. Me hacía ilusión porque si aceptaba entrar de pianista para el coro, eso significaba que estaríamos juntos casi todas las tardes después de la escuela. Y tal vez podríamos ensayar juntos, a solas, y conocernos.

Y como me quedé pensando mucho tiempo en ese futuro incierto, me di cuenta de que me faltaba media hora para salir y yo aún seguía sin desayunar.

Bajé y me serví un poco de fruta en un vaso con yogurt. Después, me lavé mis dientes y salí rumbo a la escuela.

Estaba caminando tranquilamente cuando de pronto noté que un carro se paraba cerca de donde yo iba. Me paré en seco y vi a Eriol bajar de ESE carro. Me saludó y me hizo señas para que me acercara.

Corrí (literalmente) hacia donde él estaba.

- Buenos días, señorita Daidouji- saludó.

- Buenos días, joven Hiragiizara- contesté con una sonrisa.

- ¿Gusta usted que la lleve a la escuela?- preguntó-. No es seguro que camine sola por estas calles a esta hora.

Me reí.

- Bueno, ya que usted se ofrece, aceptaré.

Avanzó conmigo hacia el lado de la puerta del copiloto y me abrió la puerta. Espero a que entrará y la cerró.

¡Pero qué caballeroso y correcto!

Subió al carro y avanzó.

- ¿Vive por aquí?- pregunté.

Dudó.

- M-m-m-m. No, no realmente- contestó-. Pero salí temprano a hacer un mandado y la vi caminando.

No llevaba ninguna bolsa, ni algún paquete.

¿Estaría mintiendo?

Se hizo un silencio que sentí incómodo y de pronto recordé lo que me había pedido la profesora del coro.

- Disculpe, joven Hiragiizawa…

- Llámeme Eriol- me interrumpió.

Lo miré y me estaba observando. Mostró una sonrisa muy natural.

- Perdone, es sólo que, preferiría que me llamara Eriol, puesto que espero que usted y yo tengamos una relación amistosa. Sólo si para usted no representa algo incómodo- dijo.

- No, está bien. Entonces usted puede decirme Tomoyo. Y hablarme de "tu"- le contesté.

- Muy bien, Tomoyo- sonrió-. ¿Qué es lo que estabas por comentarme?

- Ah, sí. Resulta que ayer hablé con la profesora Yutaka, y quiere pedirte que reemplaces a Eiji Koizumi como pianista- le dije.

- ¿Siempre si se mudará Koizumi?- preguntó.

- ¿Ya lo sabías?- pregunté sorprendida.

- ¡Claro!- contestó.

- Bueno, yo no sabía- dije apenada.

- ¿Entonces la profesora Yutaka requiere de mis habilidades musicales?- preguntó sonriendo.

¡Qué modesto!

Me reí.

- Exacto- contesté.

- Veré que puedo hacer en cuanto a mi horario. Sería un placer oírte ensayar todos los días- comentó.

Me sonrojé.

- ¡Ay! ¿Cómo crees?- le dije.

- Nunca te lo había dicho, pero cantas hermoso, Tomoyo.

Voltee a verlo. Me sonreía de una manera genuina.

Mi corazón empezó a bombear la sangre al máximo, mi estómago me empezó a doler y mis manos a sudar.

Definitivamente, esto es amor.

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¡Hola!

Después de mil años desaparecida, regresé.

Espero que les haya gustado este capítulo totalmente dedicado a Tomoyo.

Un mega beso a todas las chicas que me han apoyado.

Prometo que escribiré y subiré más seguido. Pero bueh, muchas cosas me absorbieron el mes pasado.

Gracias nuevamente por leer.

Dejen reviews, quejas.. ¡lo que sea!

Que me ayudan a escribir mejor o a motivarme.

¡Un beso a todas!

Saludos…

A.