Reencarnacion!

Al fin un nuevo cap! Lamento mi tardanza, pero mis estudios me kitan todo el tiempo... aki va mi cap. 10... donde agradesco a todos su paciencia

Bexos,

Disfruta la lectura!


Capítulo 10: Un testamento y adiós pasado

Dos días después…

Era el funeral de Dumbledore. Harry, Hermione, Ron y Ginny se sentaron en los últimos lugares, donde vieron una mesa al fondo de todo.

De repente, Hermione vio Luna que ayudaba a Neville a sentarse, dónde se sentaban no muy lejos de los cuatro. Sé fijó de que Harry también los estaba mirando.

Después, por el lado de Harry, Hermione notó pasar a Fudge, Rita Skeeter (dónde por un minuto se miraron con profundo odio) y después, con un arrebato de rabia, a Dolores Umbridge. Hermione notó que no era la única que miraba con rabia a ésa señora con cara de sapo, ya que Harry la miraba con un mayor odio que ella.

Después, del lago salieron la gente del agua, que cantaban una canción que sin duda era de pena y angustia al perder un ser querido.

Y ahí estaba. El cadáver del anciano profesor, llevado por Hagrid. Hermione, al ver ése cuerpo, junto con Ginny, empezó a llorar. No muy lejos de ahí, Luna miró a la castaña, donde los ojos de la rubia y los de ella (ambos llenos de lágrimas) se miraron. Estuvieron mirándose un rato, pero luego Hermione desvió la mirada.

Hagrid dejó el cuerpo del anciano profesor con cuidado sobre la mesa blanca del centro. Luego, éste se dirigió a su asiento, dónde estaba su hermanastro Grawp. Éste saludó a Hermione con la mano, como lo hace un niño pequeño. Ella, con sus ojos llenos de lágrimas, lo saludó con el mismo gesto.

Un señor bajito, con una túnica negra, se puso delante del cuerpo de Dumbledore, donde empezó a hablar:

- Ministro, funcionarios, profesores, alumnos, conocidos y amigos. Hoy venimos a lamentar la pérdida de un Gran Hombre, Albus Dumbledore. Éste día ha de ser uno de los más tristes que deberían haber en nuestros días. – Tomó aire y continuó:

Me gustaría decir algunas cosas de Dumbledore. Él, en muchas maneras, era un hombre con una gran nobleza de espíritu, un hombre que acogía con los brazos abiertos a todos aquellos que buscaban protección, que necesitaban ayuda. Siempre fue cortés con todos y cada una de las personas que había conocido, sin importar las cosas que le hubieran dicho. Su grandeza de corazón… no hay palabras para describirla.

También, un hombre con una contribución intelectual notable, siempre ayudando y dando ideas para salir adelante es sus peores momentos. Un hombre que jamás mostró cansancio en sus proyectos, en sus ideales. Era un hombre con pasos a seguir. Un hombre admirable.

Por eso, yo, un hombre que una vez conoció a Dumbledore, como todos los aquí presentes, les quiero decir una cosa: Dumbledore estará aquí con nosotros siempre. La muerte nos puede quitar todo, menos el amor, los recuerdos. Por eso, yo invito a recordar a Albus Dumbledore como el hombre que es, fue y siempre será –

Dicho eso, se sentó.

Luego, unas llamas aparecieron, donde rodearon el cadáver de Dumbledore por completo, hasta que apareció una tumba blanca, que rodeaba la mesa y el cadáver de éste.

De repente, sintió Hermione como Harry hablaba con Ginny, dónde después, para sorpresa suya, Ron la estaba abrazando mientras lloraba. Hermione no lo podía creer. Ron Weasley abrazándola a ella, Hermione Granger… pero ella dejó que éste la abrazara, no porque le gustara ni mucho menos, si no que era un abrazo de "amigos"

"¿De amigos? La idea ridícula… se nota que no me está abrazando como amigo" pensó la castaña mientras Ron empezaba a acariciarle su cabello.

La castaña, mientras lloraba por lo del funeral, pensaba. Como lo había dicho dos días antes, en presencia de Luna: "En verdad… yo lo amo"

"Yo lo amo, yo lo amo". Se decía la castaña en su mente. Ella ya había dejado a Ron atrás, meses atrás… él era su mejor amigo, ella lo quería como quería a Harry en otro tiempo… ahora las cosas estaban al revés…

Pero estar abrazada de Ron la confundía. Hermione no sabía que pensar. Estaba tan confundida o más todavía que cuando se vio a si misma en el futuro casada con Harry…

Pero, de repente, vio a Luna que se paraba de su asiento, dónde ayudaba a Neville a pararse. Sus miradas se cruzaron unos segundos. Pero ésos segundos fueron una ayuda, ya que Luna miró a Hermione con sus grandes ojos. Era como que intentara decirle algo a ella. Aunque Hermione no confiaba mucho en ésas cosas, tomó el mensaje de Luna como: "Sé fuerte"

Y Hermione tomó el mensaje. Respiró profundamente y se separó de Ron. Éste la miró y luego dijo:

- Vamos –

- Pero¿dónde? –

- A pegar a Percy –dijo Ron, con lo que se paró y cuando ya se dirigía a él, Hermione lo tomó del brazo y dijo:

- No Ron, no. Mejor vamos con Harry. Ahora está hablando con el ministro – dijo, dónde por un segundo miró donde estaba Harry.

Ella también se levantó y llevó a Ron hasta Harry, donde ambos corrieron hasta el ojiverde.

Cuando llegaron, los tres fueron a sentarse a un haya, donde a veces s sentaban.

- ¿Qué quería Scrimgeour? – dijo Hermione

- Lo mismo que quería en Navidad – contestó Harry con desgano – Pretendía que pasara información confidencial sobre Dumbledore y que prestara mi cara y mi nombre para hacer propaganda del ministerio.

De repente Harry miró a Ron, que parecía que luchaba consigo mismo, dónde al fin miró a Hermione y le dijo:

- ¡Déjame volver y pegarle un puñetazo a Percy! –

- No – dijo ella con firmeza, mientras cogía su brazo para que Ron no se levantara.

- ¡Pero me hará sentir mucho mejor! –

Harry rompió a reír. Hermione también rió, pero paró cuando vio el castillo.

- No soporto pensar que quizá no volvamos a Hogwarts. ¿Cómo pueden cerrar el colegio? –

- A lo mejor no lo hacen – dijo Ron – Aquí no corremos más peligro que en nuestras casas¿no? Ahora no estamos seguros en ningún lugar. Incluso diría que en Hogwarts estamos más protegidos, porque en ningún otro lugar hay tantos magos para defenderlo. ¿Tú que opinas, Harry? –

- Yo no pienso volver aunque el colegio siga abierto –

Hermione, que ya esperaba una respuesta así, dijo:

- Me imaginaba que dirías eso. Pero entonces¿qué harás? –

- Volveré una vez más a la casa de los Dursleys porque así Dumbledore lo deseaba. Pero será una breve visita y después me iré para siempre –

- ¿Y dónde iras si no piensas volver al colegio? –

- He pensado volver al Valle de Godric. Para mí, todo empezó ahí. Tengo la sensación de que necesito ir allá. Así podré visitar la tumba de mis padres –

- ¿Y luego qué? – dijo Ron

- Luego tendré que seguir buscando los demás horcruxes¿no? Eso es lo que Dumbledore quería que hiciera; por eso me contó todo lo de ellos. Si él tenía razón, y estoy seguro de que así es, todavía quedan cuatro. Debo buscarlos y destruirlos, y luego iré por la séptima parte de Voldemort, la parte que todavía está en su cuerpo y matarlo. Y si por el camino me encuentro con Severus Snape, mejor para mí y peor para él.

Silencio. Luego Ron dijo:

- Nos encontraremos ahí, Harry –

- ¿Dónde? –

- En casa de tus tíos. Y luego iremos contigo allá done tú vallas –

- Ni hablar – dijo Harry

- Una vez nos dijiste – dijo Hermione, que miraba a Harry fijamente, seria – que teníamos tiempo para echarnos atrás. Y lo ves, no lo hemos hecho –

- Estaremos a tu lado, pase lo que pase – afirmó Ron – Pero antes que nada, tendrás que pasar por la casa de mis padres –

- ¿Por qué? –

- La boda de Bill y Fleur¿recuerdas? –

Luego de eso, Harry quedó callado, donde después con una sonrisa, dijo:

- Sí, eso no podemos perdérnoslo -

Otro silencio. De repente, una lechuza se dirigía hacia Harry. Traía una carta.

- Pero¿quién te manda una carta ahora? – dijo Ron, donde se acercó a Harry a leer la carta. Hermione también se acercó, donde leyó:

Señor Harry Potter,

Se le solicita enseguida su asistencia en el despacho del director, donde se le entregaran algunas posesiones del ex director. Por favor, diríjase ahí inmediatamente.

P.S: Pepsi, la mejor bebida

- ¿Pepsi¿Qué es eso? – dijo Ron

- Es una bebida muggle, Ronald – dijo Hermione, que miraba a Harry como se paraba y le tendía la mano para que se levantara.

- ¿Vas a ir ahora allá, Harry? – dijo la castaña, que se puso muy nerviosa con el contacto de la mano de Harry con la suya.

- Sí, pero vamos los tres – dijo éste

- Pero yo sé de que es ésa carta… es una carta de herederos… no podemos ir si no salimos mencionados en la carta… - dijo Ron

- Pero yo si quiero que vallan – dijo Harry, que partió corriendo hacia el castillo, dónde Hermione y Ron obligados, lo siguieron.

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Al llegar a la gárgola, y cruzar rápidamente el lugar para llegar hasta el despacho del director, los tres se dieron cuenta que habían las cosas estaban igual que como si el director no hubiera muerto, pero pasaron rápidamente hasta llegar al fondo de la sala, donde el Dumbledore del cuadro los miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

-Bienvenidos a todos – dijo éste, levantando sus brazos, como si quisiera abrazar a los tres. Los tres lo quedaron mirando, donde al final Hermione habló:

- Profesor¿esto es una copia de vida, cierto? –

- Exactamente, señorita Granger. A usted no se le escapan detalles –

- Pero¿para qué llamó a Harry? – dijo Ron, que se sentó en una silla. Los otros lo imitaron.

- Los llamé a los tres, señor Weasley. Era para entregar bienes míos que a Harry le servirán y que deseo confiárselos a él –

- ¿Voy a heredar? – dijo Harry, que miraba al profesor profundamente. Le dolía que éste estuviera en un cuadro y no en carne y hueso y su carne y huesos enterrados en una tumba blanca.

- Exacto. Lo curioso, es que vas a heredar mis más preciados tesoros – dijo Dumbledore

Silencio. El ex director, ignorando el silencio, continuó como si nada.

- Muy bien. Harry, si ves a tu derecha, verás unas cajas que contienen mi pensadero con todos los recuerdos que hemos vistos y más. También, te dejé algunos libros míos que podrían servirte, ya que hablan mucho de los años oscuros y diarios del Profeta, que aunque no son muy acertados, contienen algo real de lo que pasó cuando Voldemort tuvo todo el poder –

Silencio otra vez. Luego, Dumbledore continuó:

- También, has heredado algunos apuntes míos que serán de mucha ayuda… y eso es todo – dijo Dumbledore, que puso una cara de estar recordando algo, donde agregó - ¡Se me olvidaba! Si tienen dudas, pueden venir aquí y me consultarán… y ahora que veo el reloj, ya van a ser la hora que partan al Expreso si tardanza. Hasta luego, Harry, Ron y Hermione – dijo el profesor, que vio como el trío cogía las cosas y lo dejaban en la solitaria habitación.