Capítulo 10. El postre:

Escuchó unos fuertes ruidos al otro lado de la puerta. Parecía el sonido de algún tipo de herramienta realmente perjudicial para la audición de cualquier persona. Abrió un ojo lentamente, y después el otro. La verdad era que no se acordaba de nada de lo ocurrido el día anterior, sólo tenía vagos recuerdos, flashes de imágenes que iban y venían. Se incorporó de la cama bruscamente, error. El fuerte movimiento hizo que la cabeza estuviera a punto de estallarle. Se llevó la mano hacia su pelo y lo revolvió, tratando de recordar. A pesar de su máxima concentración, no pudo recordar mucho más, sabía que el día anterior había bebido, pero lo que ocurrió después, ni idea.

Se sentó sobre la cama, se calzó sus zapatillas y se dirigió hacia la puerta. La abrió malhumorado y asomó su cabeza fuera de la habitación. Un funcionario del hospital, arreglaba mediante un instrumento muggle un boquete en la pared mientras que otro intentaba arreglar un cuadro que al parecer había sido dañado.

-Vaya, por fin has despertado…-dijo una voz desde el final del pasillo-Les advertí que no hicieran demasiado ruido, ya sabes, por tu dolor de cabeza y eso, pero no quisieron escucharme…-Hermione le lanzó una sonrisa mientras se acercaba hasta él. Saludó a los operarios y le hizo señas a Draco para que volviera a entrar en la habitación.

Le sentó en la cama mientras la castaña se dirigía hacia las ventanas y abría las persianas, haciendo que la luz inundara la habitación y Draco profiriera un gran gemido de dolor.

-¿Qué ocurre?-preguntó la sanadora fingiendo no saber el motivo del dolor del rubio-¡Ah ya…¿Duele verdad?

Draco tragó saliva y asintió mientras agachaba la cabeza y la hundía entre sus manos. Hermione se acercó a él y comenzó a tomarle la temperatura y a examinarle.

-Dame algo para esto Granger…-murmuró.

-Lo siento pero no puedo-dijo intentando no reírse.

-¡Maldita sea Granger a mí no me hace ni pizca de gracia! Dame una de esas estúpidas pociones para los dolores que siempre llevas…-exigió mientras se incorporaba.

-No puedo-repitió-Ya te expliqué anoche que la medicación que te estamos suministrando es muy fuerte, y hasta que no se te limpie la sangre de alcohol no podremos darte más pociones.

-¿Qué?-preguntó con una mueca de dolor en la cara-Eso quiere decir…

-Exactamente Malfoy, eso quiere decir, que hasta que no estemos seguros que el alcohol ha desaparecido totalmente, tendrás que vivir con ese dolor de cabeza y el resto de tus dolores por un par de días, tal vez tres…

-Lo haces aposta…

-¿El qué?

-¡Todo!-gritó acercándose hasta la castaña.

-No hace falta que utilices ese tono conmigo Malfoy…-le reprendió.

-Está bien, lo siento…-se disculpó mientras se daba media vuelta y volvía a acostarse en la cama-Y diles a esos idiotas que dejen de hacer tanto ruido, la cabeza me va ha explotar… Como me entere de quien ha sido el imbécil que ha hecho esos destrozos le voy a…

Hermione se atragantó al intentar aguantarse la risa.

-Vaya, pues que casualidad que tenemos el pacer de tenerle en esta habitación…

-¿Qué?

-Malfoy, Malfoy… está claro que el alcohol es muy malo… ¿En serio no recuerdas nada de lo que ocurrió anoche?

-Es obvio que no…-dijo llevándose las manos a la cabeza-Me va a estallar…

-No puedo darte ningún tipo de poción, pero si se un remedio casero, no es del todo bueno pero ayuda…

-¿Cuál?-preguntó ansiosamente.

-Tranquilo…

-¡Granger, por favor! Necesito algo para este maldito dolor de cabeza…

-Está bien, pero te va a salir un poco caro…

-Eso no es problema, sabes que tengo montañas de oro…

-No, no se trata de dinero…-rió la castaña. Se sentó junto a la cama del rubio.

-No me fío de ti Granger, y lo sabes…

-¿Por qué¿Acaso no te he demostrado ser una buena chica?

-¿Una buena chica?-levantó una ceja-Hasta ahora no me has demostrado nada de eso, pero si insistes…

-No me refiero a eso idiota… Siempre pensando en lo mismo…, que extraño, es casi la misma conversación que tuvimos anoche…

-¿Perdón?

-Bueno, no exactamente, pero lleva el mismo rumbo…-explico Hermione fingiendo no escucharle. La verdad era que no había tenido ninguna intención de mencionar "el incidente" de anoche, es más, había decidido dejarlo pasar.

-¡Granger!

-¿Qué?

-¿Estamos hablando el mismo idioma?

-Yo creo que sí…

-Pues yo creo que no¿puedes explicarme de qué estamos hablando, o mejor dicho, de qué estas hablando?

-Deberías saberlo, a no, perdona, que no recuerdas nada…

-¿Por qué narices te empeñas en hacerlo todo tan difícil¿Quieres ir al grano?

-Lo siento, me he perdido en la conversación. ¿Qué has dicho?-había decidido borrar el incidente de la noche anterior, pero había pensado que sería más divertido meterse con Malfoy, para que pagara un poco lo que le hizo, aunque fuera bajo los efectos del alcohol.

-¿Me estás tomando el pelo?

-¿Me lo estás tomando tu a mí?-no pudo evitar sonreír. El dolor de Malfoy aumentaría.

-Ahora en serio… ¿qué ocurrió anoche?

-Si te lo contara tendría que matarte…

-Me estoy empezando a cansar Granger…

-Pues no era eso lo que decías anoche…

-¿Qué dije?

-O mejor¿qué hiciste?

-¡Por Merlín!

-No, no. En realidad no era eso lo que decías…

-Basta ya de juegos Granger, no quiero saber nada del tema…

-Si tú lo dices machote…

-¿Machote?-se cruzó de brazos y la miró.

-No he dicho nada…-rió divertida-Bueno, al final nuestra conversación se ha desviado demasiado…

-No, ahora quiero saber eso del machote.

-No.

-Te exijo que me lo digas.

-No quiero Malfoy, vamos, esto es una conversación de niños pequeños…

-Ahora.

-¿Hablamos el mismo idioma? He dicho que no y punto.

-Lo qué tu digas…-refunfuñó mientras se acostaba en la cama y se tapaba la cabeza con un cojín-Dame ese maldito remedio casero y lárgate, hoy no estoy de humor para escuchar cosas de críos, como tu dices…

-Cierto, lo había olvidado… -se levantó y comenzó a andar en círculos por la habitación-Este es el trato… yo te doy el remedio y tú me prometes algo…

-No valen favores sexuales Granger…

-Tranquilo, no era eso lo que tenía en mente…-dijo mientras se cruzaba de brazos-El trato es, si yo te digo un remedio casero para aliviarte un poco el dolor de cabeza, tú asistirás a la cena de fin de año que prepara el hospital para los enfermos.

-¿Qué?

-Lo que has oído.

-¿Pretendes que cene aquí rodeado de moribundos, de enfermeras chifladas y de retratos entrometidos?

-Ese es el trato…

-Ni hablar.

-Entonces que te vaya bien con tu dolor de cabeza Malfoy…-dijo dirigiéndose hasta la puerta.

-¡Espera!

-¿Si?

-Está bien, pero con una única condición.

-¿Cuál?

-No pienso compartir cena con nadie, quiero decir, quiero una mesa para mí solo y para mi acompañante.

-¿Una cena romántica?

-Si, Granger, una cena romántica, con velas y esas cosas…

-Bueno, veré que puedo hacer…-murmuró. Quería que Malfoy fuera a la cena, pero no de esa manera, detestaba la idea de tener que soportar toda esa noche a la estúpida enfermera con la que iría el rubio, porque estaba seguro que se trataba de Holly una enfermera bastante guapa con la que había estado tonteando unos días atrás.

-Bien, ahora dime…-no pudo terminar de hablar porque alguien llamó a la puerta-Adelante.

Un mago joven, vestido con una capa azul celeste y con el emblema de una empresa de reparto mágico entró en la habitación. Llevaba un sujetapapeles marrón y un gran ramo e flores en la otra.

-¿Qué desea?-preguntó amablemente Hermione.

-Estoy buscando a la señorita Granger.

-Soy yo.

-Bien, en ese caso firme aquí y le haré entrega de su paquete.

-Pero yo no he pedido nada…-dijo la castaña extrañada mientras se acercaba al repartidor. Draco lo miraba furioso.

-No señorita, es un regalo para usted.

-¿De quién?-Hermione cogió el ramo de flores que le tendía el repartidor y lo olió. Sonrió y le dio las gracias al mago-¿De quién es?

-No me está permitido decírselo señorita, lea la tarjeta, tal vez averigüe quién es su admirador. Buenos días y gracias.

Hermione cerró la puerta y se sentó en la cama mientras olía el ramo y sonreía tontamente. Draco le miraba con cara de pocos amigos mientras en su pecho comenzaba a formarse una sensación de tristeza y furia.

-Vaya Granger… parece que le gustas a alguien…-habló con una voz que no era la suya, como forzada.

-No lo creo…

-Lee la tarjeta-ordenó firmemente. La castaña se sobresaltó y le miró con extrañeza, más cogió la tarjeta y comenzó a leerla. Sonreía a medida que avanzaba-¿De quién es?

-De Matt.

-El bobalicón de Matt querrás decir.

-¿Y a ti qué te importa?

-Nada.

-¿Entonces?-le preguntó expectante.

-Déjalo Granger, te pones muy idiota cuando hablas de ese estúpido sanador.

-Creo que eres tú el que te pones tontorrón cada vez que oyes hablar sobre él.

-¡Eso no es cierto!-replicó el rubio mientras su piel se tornaba de un tono más pálido al que solía tener.

-Te has puesto nervioso, no lo niegues.

-¿Sabes Granger? No me interesa saber nada de lo que dices. Lárgate.

-Lo que usted diga su majestad…-hizo una reverencia y riendo se encaminó hacia la puerta.

-¡Uno momento…!

-¿Si?

-¿Qué hay de ese remedio?

-¡A ya…! El remedio…-exclamó Hermione mientras se golpeaba la frente.

-¿Y bien?

-Es algo sencillo, hasta tú podrías hacerlo. Se trata de cerrar el pico y echar cabezadita… ¡Ah, y voto de castidad durante un mes!

-¿Eso es todo¡Vamos no me tomes el pelo!

-Si, eso es todo.

-No vale, pensé que eso me ayudaría con el dolor de cabeza, y tan sólo se trata de un estúpido remedio…

-Estúpido pero eficaz.

-No es justo, yo he prometido ir a la cena de fin de año…

-Pero pensé que te alegrarías, al fin y al cabo, vas a estar muy bien acompañado…

-¿Cómo sabes que…?-pero tuvo que callarse.

-Yo, a diferencia de ti, escucho cuando me hablas…

-¡Por Merlín Granger!

-¿Qué?

-No hay trato, no asistiré ala cena, a menos que…

-¿El qué?

-Nada, es una tontería…-se le acababa de ocurrir una brillante idea.

-¡Habla!

-No es nada, déjalo…

-¡Malfoy!-amenazó la sanadora con el dedo al rubio.

-No asistiré a menos que tú y yo cenemos juntos.

-No me hagas reír Malfoy¿pretendes que cene contigo?-se cruzó de brazos y fingió reírse, aunque en realidad, estaba feliz, pero no era esa clase de felicidad que uno muestra riéndose.

-¿Por qué no?

-Porque sería completamente imposible… además la pobre chica a la que dejes en plantón no estará muy contenta…

-Es que no pensaba invitar a otra chica que no fueras tú…-lanzó una maldición al decir eso, se le había escapado sin querer, aunque en el fondo sabía que eso era cierto.

-¿Cómo has dicho?

-Nada¿vendrás no?

-Si no hay más remedio…

-Así me gusta.

-A mi no mucho especialmente- Hermione se reprendió por dentro por mentir, en reliad si que quería, y mucho.

-No me hagas reír tú ahora… vamos Granger, se que te mueres por tener una cena conmigo…

-Siempre tan honesto…

-Así soy yo-dijo riendo-Bueno, encárgate de las velas, y yo me encargaré de encargar el postre.

-¿El postre?

-Yo.

Hermione lanzó un bufido y se marchó de la habitación. Tras cerrar la puerta, no pudo evitar que una sensación de felicidad le inundara el pecho. Vale, Malfoy era un cretino y un pervertido, pero quería cenar con él. Había de aceptarlo. Y dando saltitos se alejó de la habitación 909, mientras que en su interior, un rubio se debatía con unos nuevos sentimientos que florecían en su pecho, hasta ahora poco conocidos.


Hola a todos!!Bueno lo primero disculparme por mi tardanza,he tendio un montón de exámenes y no he tendio tiempo para nada.Tampoco he podido responder a vuestros reviews,pero prometo para el siguiente cap responderlos todos.

No se si os habrá gustado este cap,a mí no mucho especialmente,pero eera necesario ecribirlo de esta manera para continuar con el siguiente,que por ceirto,ya os aviso ocurrirá algo esperado entre la parejita...no digo más jaja!!

Y como siempre espero que me dejeis vuestros comentarios,y otra vez pediros perdón por el retraso y gracias por dejarme reviews.

Besazos!