Ginny se removió sobre el pecho de su ahora novio a punto de despertarse. Sin abrir los ojos, formó una sonrisa al darse cuenta que de nuevo estaba en la cama de Harry y lo que había ocurrido durante la noche.

Harry, al sentir a Ginny moverse, respiro profundo el aroma de su cabello y la abrazo mas hacia él.

- Buenos días – le susurro Harry con una sonrisa.

- Buenos días – le contesto Ginny dándole un beso en su pecho.

- Buenos días.

- ¡Ted! – gritó Harry al ver al pequeño a un lado de la puerta entreabierta. Ginny inmediatamente se tapó con la sabana hasta el cuello escondiéndose detrás de Harry quien ya se había sentado en la cama con la sabana hasta la cintura - ¿Qué haces aquí?

- Aquí vivo.

- Te he dicho millones de veces que tienes que tocar antes de entrar.

- Lo hice – Teddy frunció el ceño y se cruzó de brazos - ¿Ya se casaron?

Ginny y Harry voltearon a verse asombrados y completamente rojos. Harry abrió la boca pero no salió ni un solo sonido, así que mejor la volvió a cerrar.

- No cariño… aun no – le dijo Ginny.

Ese "aun no" hizo que el corazón de Harry se acelerara un poco mas lleno de felicidad, pero contrariado por los gestos de interrogación que hacia Teddy.

- Pero si no se han casado ¿Por qué se durmieron juntos? Eso lo hacen los que están casados.

- Bueno…este…nos quedamos dormidos… nada más – le dijo Harry, pero Teddy frunció aun más el ceño.

- ¿Por qué no tienen ropa si anoche hizo frío?

- Nosotros teníamos calor.

- ¿Entonces porque están tapados si tenían calor?

- Ted ve con Hermione para que te prepare el desayuno.

- Ya desayune. Vine a cambiarme para mi fiesta de navidad de la escuela.

- Demonios lo había olvidado – murmuro Harry – bueno ve a bañarte.

Teddy se dio la media vuelta para salir de la habitación pero inmediatamente regreso a su posición inicial.

- Papá, tu me has dicho que nadie debe verme sin ropa, que mi cuerpo es algo muy personal – Harry asintió - ¿Por qué ustedes si pueden verse?

- Cuando regreses de tu fiesta te lo explico todo. Ahora ve a bañarte por favor.

- De acuerdo.

Teddy salio de la habitación cerrando la puerta detrás de él. Harry se revolvió el cabello nervioso y volteo a ver a Ginny quien también tenía la misma expresión.

- ¿Qué le vas a decir?

- La verdad ¿no te parece?

- ¿La verdad sobre sexo o la verdad sobre nosotros?

- Las dos cosas. Teddy ya tiene 9 años.

- Es muy niño todavía.

- Pues si, pero tu lo has visto, no deja de preguntar y preguntar – Ginny suspiró preocupada – yo me encargo ¿Me esperas aquí mientras llevo a Teddy a su escuela?

- ¿Y adonde piensas que me iré?

- Cierto, pensándolo bien a mi me conviene que no puedas caminar así te tengo para mi solo – le dijo Harry empezando a besar su cuello.

- Tonto.

- ¿Quieres que te bañe? – Ginny asintió sonriendo - bien, regreso de inmediato.

Harry se cambió y llevo a Teddy a la escuela. Durante todo el recorrido no dejo de preguntarle cosas a Harry de lo que había visto en su habitación. Harry sabia que tarde o temprano tenia que decirle la verdad a Teddy sobre él y Ginny al igual que las platicas de lo que hacen las parejas también.

Regreso feliz al saber que su novia lo esperaba en casa. Aun no podía creer que Ginny Weasley era su novia, quería gritarlo a los cuatro vientos pero sabía que eso jamás podría hacerlo. Su noviazgo con Ginny debería de ser muy privado.

Ginny con sus terapias ya había mejorado mucho y ahora ya podía moverse más rápidamente con la silla de ruedas. Así que para cuando Harry regreso, Ginny ya estaba preparando la tina para bañarse.

- No traje ropa limpia para ponerme.

- No necesitas ropa – le dijo Harry sonriendo.

- ¿Acaso me quieres tener desnuda todo el día?

- Si… y en mi cama – le quito la playera que Ginny se había puesto y la cargo dejándola dentro de la bañera – me tuviste abandonado mucho tiempo, es justo que quiera recuperar el tiempo perdido.

- Sabes que no podemos. Harry ¿Y si vamos a mi casa en Gales?

- Ginny falta poco para navidad. Neville ya me reclamo que lo dejo solo mucho tiempo en la tienda, en esta época se vende mucho – le decía tallándole la espalda.

- ¿Vas a estar conmigo en navidad?

- Mi amor – Ginny sentía que le iba a explotar el corazón al sentir tanta felicidad por la manera en que le hablaba Harry – no puedo pasar nochebuena contigo, tengo que estar con Teddy…

- El también puede ir a mi casa.

- Pero también va la abuela de Teddy.

- ¿A dónde?

- Siempre nos juntamos en casa de los padres de Hermione.

- Pero Harry…

- Ginny no puedo llevar a todos a tu casa.

- Esta bien ¿Por qué no entras conmigo en la tina?

- ¿Me invitas?

- Claro.

Hermione y Ron salieron de compras por todo el centro muggle. Ron ya podía actuar normalmente cuando veía algo que no estaba acostumbrado a ver, así que Hermione no pasaba vergüenzas con él.

Se respiraba espíritu navideño, los centros comerciales estaban decorados alusivos a la temporada. Ron le compró los aretes a la Sra. Granger y un reloj de oro para el Sr. Granger. Mientras Hermione veía muy entretenida unas pulseras para regalarle a Ginny y a Luna, Ron aprovecho para comprarle un collar de perlas sin que se diera cuenta.

Ya cargados con todos los regalos, se sentaron a tomar un café en un pequeño restaurante.

- Tu mamá me invito a la cena de navidad pero solo voy a ir un momento, debo de ir a mi casa.

- Lo entiendo ¿Qué acostumbran hacer en nochebuena?

- Mi mamá prepara la cena, pero siempre estamos junto a ella ayudándole en lo que necesite. Después, los gemelos y Ginny empiezan a hacer bromas o a contar chistes, nos divertimos mucho. Y los regalos, los abrimos como si fuera un tesoro.

- La prensa siempre decía que cada uno pasaba las navidades por separado.

- Si, dicen cada cosa. Mis padres ya no leen nada de eso, al comienzo mi mamá se ponía muy mal al leer cosas negativas de nosotros, así que mi papá opto por cancelar la suscripción con todos los periódicos.

- ¿Eres feliz con la vida que llevas?

- Juego Quidditch porque me gusta y no para ganar dinero ni para ser famoso.

- No me has contestado ¿Eres feliz?

- Creí ser feliz, pero después de conocerte supe lo que era la verdadera felicidad – Hermione abrió los ojos sorprendida – me di cuenta que me faltaba algo, que no estaba completo…

- Ron, por favor.

- Dame una oportunidad Hermione.

- ¿Para que?

- Para ser realmente feliz.

Ron se acercó poco a poco a Hermione para besarla. Al comienzo fue lento, saboreando sus labios para después profundizar el beso. Hermione sentía que podía hacer un patronus sin varita en ese momento. Lo que había soñado tantas veces, estaba pasando, estaba besando a Ron Weasley. Ya no era una foto, una revista o un póster, era el verdadero, el de carne y hueso.

- ¿Eso es un si?

- Eso es vamos a conocernos mejor.

Llegaron a casa de Ron para guardar ahí los regalos, una excusa perfecta para estar solos y poderse besar a su antojo. Ron jamás pensó en cometer el mismo error, así que dejo que Hermione decidiera hasta donde podían llegar, y eso fue únicamente besarse en la sala y en la cocina de la casa de Ron.

Después de las terapias, Ginny pasaba gran parte de su tiempo en casa de Harry. Ahí, ayudaba a Teddy con las labores de la casa ya que Harry tenía mucho trabajo con Neville en la tienda.

Hermione estaba mas feliz que nunca, y no precisamente porque la mayoría de su tiempo la pasaba en "casa de sus padres" sino porque ahora el estilo de vida muggle le parecía maravilloso. Todos suponían el porque de su repentina preferencia hacia el mundo muggle, porque curiosamente cuando el equipo de Quidditch de Inglaterra estaba de gira ella estaba pasaba mucho tiempo con ellos o en su tienda, pero en cuanto regresaba el equipo a Londres, volvía a desaparecer.

La mañana de Navidad, Harry le hacia unos ejercicios en las piernas a Ginny después de bañarla. Ella lo observaba mientras él cuidadosamente movía sus piernas.

- Te amo Harry.

- Yo también.

- Lo se.

- ¿Mandaste las cartas a tus fans?

- Si, ayer Teddy fue al correo a dejarlas.

- Se pondrán muy contentos.

- Son tan lindos al escribirme esas cosas. Todos quieren que regrese a jugar – dijo Ginny viendo al techo.

- Y lo harás – Harry le dio un beso en la pierna e inmediatamente Ginny volteo a verlo - ¿Qué pasa?

- Nada.

- ¿Sentiste algo?

Pero Ginny no le contesto, no quería hacerse ilusiones. Harry la volvió a besar y ella se levanto recargándose sobre sus codos.

- Hazlo otra vez – Harry le volvió a dar otro beso y Ginny se dejo caer en la cama – Oh Dios, si lo siento.

- Trata de mover el pie Ginny.

Harry animaba a Ginny con una sonrisa, mientras que ella ponía toda su concentración en un solo pie para poderlo mover. Hasta que por fin lo hizo.

- Lo hiciste mi amor, lo hiciste.

- No puedo creerlo.

- Vas a volver a caminar.

Nochebuena estuvo llena de alegría. Harry solo estuvo un momento con la familia de Ginny para después irse con toda "su familia" a casa de Hermione como ya llevaban años haciéndolo. A los dos les hubiera gustado estar juntos pero sabían que era imposible. En casa de los padres de Hermione, además de Harry, Teddy y Andrómeda, también iban Neville y su abuela, así como Luna y su padre. Ron solo paso a saludar a la familia Granger para después celebrar navidad con su familia.

Pero para festejar año nuevo si estuvieron juntos en casa de Harry. Recibieron el año con uvas, vino y muchos abrazos y besos.

Después de ahí, Ginny continuo con sus terapias y demostrando sus mejorías. Ya podía dar pequeños pasos o caminar despacio agarrada de la pared o de alguna mesa o silla.

- Ve mas despacio Ginny – le decía Molly cuando vio a Ginny decidida a subir las escaleras.

- Puedo hacerlo mamá.

- Mejor espera a que llegue Harry para que vaya detrás de ti.

- No, quiero darle la sorpresa de que ya puedo hacerlo sola.

- Estas enamorada ¿verdad cariño?

- ¿Tanto se me nota?

- Todo esto lo estas haciendo por él ¿o me equivoco?

- No, no te equivocas. Harry es mi fuerza, mi esperanza, mis ganas de salir adelante.

- ¿Piensas seguir en el equipo de Quidditch?

- Si, Harry me apoya en eso.

- Hija ¿Qué va a pasar entre Harry y tu cuando regreses al equipo?

- No te entiendo mamá.

- ¿Harry esta dispuesto a esperarte por semanas mientras tu estas de gira? ¿Esta dispuesto a no hacer caso a todos los chismes que inventan de ti? ¿A soportar a los reporteros? ¿A no tener una vida normal?

- Mamá, Harry me conoció ya siendo famosa y aun así me pidió que fuera su novia.

- Yo te aconsejo que hablen al respecto. No es nada fácil estar de este lado Ginny, verte solo por televisión o por revistas, esperar a que llegue el día en que te voy a ver, y con el temor de que surja alguna entrevista, entrenamiento, sesión de fotos, pasarela de modelaje que cambie tus planes de venir.

- Mamá, yo por Harry dejaría todo.

- Pero él jamás lo permitiría. Harry nunca estaría de acuerdo en que dejaras el Quidditch para estar a su lado. Él sabe que el Quidditch es tu pasión y que naciste para ser una campeona.

- No quiero pensar en eso mamá. Por ahora, Harry y yo estamos bien.

Hermione llegaba a casa de sus padres porque había recibido una carta de Ron avisándole que llegaría ese día. Se había alaciado su cabello, se dio uno toques de maquillaje y se había puesto un vestido nuevo para recibirlo.

Cuando escucho el timbre de la puerta, le gritó a su madre que ella abriría y bajo corriendo las escaleras. Se detuvo en el espejo del recibidor para verse por última vez si todo estaba en orden y abrió la puerta con una sonrisa.

- Hola Hermione.

- Víctor ¿Qué haces aquí?

- ¿Así es como me recibes después de tanto tiempo de no vernos? Dame un abrazo – Víctor cargo a Hermione dándole vueltas en el aire. Como Víctor era un chico muy fuerte y algo torpe, Hermione se sujeto fuertemente de su cuello para no caer ante la sorpresa de ser mareada con tantas vueltas. Cuando reaccionó al tocar el piso con sus pies, no se encontró con el hombre que acababa de recibir sino con uno pelirrojo en la puerta viéndola muy serio.

- Ron.

- Tú eres Ronald Weasley – le dijo Víctor sorprendido.

- Si soy yo – contesto Ron sin cambiar su expresión.

- ¿No me digas que lo conoces Hermione?

- Pues…si – Hermione estaba muy nerviosa al ver la cara de Ron, se notaba que no le había gustado para nada lo que había visto.

- Es increíble. Mi nombre es Víctor Krum – le extendió su mano – es un gusto conocerte.

- El gusto es mío – le contesto Ron muy educadamente dándole su mano.

- ¡Víctor, Ron! Pero que sorpresa tenerlos a los dos aquí – llego la Sra. Granger – pero pasen por favor. Hermione ¿Por qué los tienes a los dos en la entrada? Hazlos pasar a la sala.

- Señora Granger, que alegría volverla a ver –Víctor se acerco a saludarla.

- ¿Víctor Krum? – Le susurro Ron a Hermione completamente rojo del coraje - ¿tu exnovio?

- No sabía que iba a venir.

- Claro que lo sabias, te escribió una carta ¿lo recuerdas?

- Pues si, pero eso fue hace mucho y…

- No lo quiero aquí Hermione, no lo quiero cerca de ti.

- Pero…

- Pero nada.

- Ron ¿Cuándo regresaste?

- Apenas hoy señora Granger.

Hermione quería que se abriera la tierra para poder dar un salto y hundirse ahí. Ron en todo momento no dejo de estar serio y con las orejas coloradas y todo porque Víctor iba a tener un entrenamiento especial en Londres y le pedía a Hermione que en sus tiempos libres recorrieran el callejón Diagon como acostumbraban hacerlo antes. Al fin y al cabo, Víctor no era famoso en Inglaterra, solo en Bulgaria, y no tendría ningún problema al pasear cómodamente al lado de Hermione.

Después de un tiempo, Ron se despidió de los señores Granger y de Víctor.

- Hermione ¿me puedes acompañar a la puerta?

- Si…claro – dijo Hermione, que en todo momento no había dicho una sola palabra.

- Adiós – se despidió por última vez Ron.

Cuando salieron de la casa, Ron le dio la espalda a Hermione respirando profundamente.

- Pensé que como había pasado ya tiempo desde que me escribió, ya no iba a venir – Ron se dio la vuelta para verla de frente – no sabía que iba a llegar hoy.

- No me quiero enterar que saliste con él.

- Ron, Víctor ya no significa nada para mi.

- No lo quiero cerca de ti Hermione.

- ¿Entonces que le digo?

- La verdad, dile que sales conmigo.

- Claro que no. Víctor seria capaz de decirlo frente a un periodista. Quedamos que lo nuestro seria únicamente en el mundo muggle.

- ¡Pero él esta en el mundo muggle!

- Sshh, te van a escuchar.

- Conoce a tus padres, conoce este mundo.

- Lo conoce muy poco.

- Da igual, conoce a tus padres y por lo que veo, se llevan muy bien – Ron le volvió a dar la espalda a ella.

- ¿Cómo te fue?

- Bien – le contesto secamente.

- ¿Estas enojado? – No le respondió – te extrañe.

- Yo también.

- No te escuche.

- Yo también.

- Pues no me lo has demostrado – Ron volteo a verla.

- Cuando ese tipo se vaya, te lo demostraré. Mándame una carta a casa de mis padres para avisarme que fue la última vez que lo viste.

Hermione lo vio caminar por el jardín de la casa y en un segundo se desapareció.

- Ronald Weasley celoso, eso no lo había leído nunca en ninguna revista.

Ya habían pasado tres meses y Ginny ya caminaba normalmente y recuperaba su confianza al subirse a una escoba. Harry siempre fue su apoyo en todo momento. Al comienzo solo volaba junto a él pero poco a poco fue haciéndolo sola.

Había llegado el día de su regreso al equipo. Estaba nerviosa, sabia que tenia que entrenar mucho para recuperar el tiempo perdido, contaba con el apoyo de la capitana y del dueño del equipo, así que todo dependía de ella.

Y como toda una Weasley, el primero partido después de su accidente, triunfó a lo grande. Se habían agotado las entradas para el juego y todo el estadio lucia entusiasmado con pancartas con su nombre. Entre ellos estaban Harry y Teddy, quienes aplaudían al igual que todo el público.

Ron y Hermione llevaban su relación tranquilamente en el mundo muggle. Con altas y bajas como todas las parejas. Una de las razones en las bajas era sin duda: Víctor Krum, él único ser que era de ambos mundos y que podía crear problemas en la relación.

Víctor, mientras se encontraba en Londres, no perdía la oportunidad de estar cerca de Hermione, cosa que ponía el temperamento de Ron a flote. Pero en cuanto lo seleccionaron para ingresar en el equipo de Bulgaria, Hermione por fin pudo tener un respiro, sabía que así Víctor no se aparecería mucho por Londres.

Ginny pasaba sus días entre entrenamiento, juegos, familia y Harry (con Teddy incluido). Al comienzo le preocupaba lo que su madre le había dicho aquel día cuando empezaba a caminar, pero se había hecho el propósito de poder hacer todo a la vez sin descuidar nada.

Mientras visitaban Harry y Ginny a los padres de ella en la Madriguera, tocaron a la puerta. Arthur fue quien se levanto para ver quienes eran los recién llegados. Hizo pasar a dos personas, muy conocidas por todos ellos.

- Señor Doyle, señor Bagman, Ron no se encuentra por el momento.

- No buscamos a Ron, señor Weasley, buscamos a la señorita Ginebra Weasley.

- ¿A mi? – se extraño Ginny al ver que el entrenador del equipo de Inglaterra y el Director de Juegos y Deportes Mágicos preguntaban por ella.

- Así es señorita Weasley, venimos a hablar con usted.

- Por favor tomen asiento, en seguida les traigo té – les dijo Molly.

- Gracias Sra. Weasley – le dijo el Sr. Doyle – señorita Weasley…

- Pueden llamarme Ginny.

- Gracias Ginny, venimos a buscarla porque, después de una larga y tediosa sesión con todos los integrantes del Departamento de Juegos y Deportes Mágicos, llegamos a la conclusión de que la selección de Inglaterra va a admitir mujeres en el equipo.

- Eso es fantástico, nunca habían admitido una mujer.

- En efecto y por eso estamos aquí, queremos que tu seas la primera mujer en el equipo de Inglaterra.

- ¿Yo? – Ginny abrió los ojos sorprendida.

- Eres la mejor jugadora de Quidditch y además de eso, eres un ejemplo ha seguir después de tu accidente. Eres la persona perfecta para ese puesto y eso sin contar que eres hermana de Ron, la gente adora a los Weasley – les dijo el Sr. Bagman.

- Jugar en el equipo de Inglaterra – se decía Ginny así misma, volteo a ver a Harry quien le sonreía animándola a aceptar.

- ¿Aceptas Ginny? – le pregunto el entrenador.

- Si, claro que acepto.

- Excelente. Por el equipo de las Arpías no te preocupes, nosotros nos encargaremos de todo. Yo te mandare una carta cuando tienes que presentarte al primer entrenamiento, ya después de ahí te pasaremos el calendario.

- De acuerdo – les decía Ginny muy emocionada.

- Bueno nosotros nos retiramos, ha sido un gusto saludarlos.

Cuando despidieron a los señores, Ginny se fue a abrazar a Harry muy contenta.

- No puedo creerlo.

- Pues hazlo, la primera mujer en el equipo de Inglaterra, tu nombre aparecerá en los libros de historia de Quidditch.

- Te amo, gracias por apoyarme.

- Eres una excelente jugadora, Inglaterra te necesita.

- Y yo te necesito a ti, nada de esto me estaría pasando si no fuera por ti.

- Tú saliste adelante sola.

- Sabes que no, tú fuiste mi fuerza para volver a caminar y sobretodo para volver a volar.

Ginny empezó sus entrenamientos con el equipo de Inglaterra, ahora pasaba más tiempo con Ron que con Harry. Al comienzo trataba de llevar su mismo ritmo de vida que como lo hacia cuando estaba con el equipo de las Arpías, pero era diferente. Entrenar con puros hombres le estaba costando poner mas empeño para igualar su fuerza y rapidez. Eso la tenia sumamente agotada, tanto que a veces llegaba a casa de Harry solo para dormir.

En el callejón Diagon volvían los problemas con los llamados mortifagos, causaban destrozos en algunas tiendas y eso hacia que las ventas bajaran. Harry empezaba a tener problemas económicos pero nunca se lo comentaba a Ginny.

Llego el cumpleaños de Harry, pero Ginny tenia partido en Brasil y solo pudo enviarle su regalo con una carta. Después llego el cumpleaños de Ginny, y pasó lo mismo, no pudieron estar juntos por compromisos con el equipo. Harry la veía más por televisión que en persona.

Un día tuvieron la tarde libre. Ron corrió a ver a Hermione, así como Ginny a Harry, pero su sorpresa fue que él estaba sumamente ocupado con su tienda, le había llegado mercancía nueva y tenia que darla de alta en su inventario, así que Ginny solo la paso con Teddy y a la hora de la comida con Harry, ya que ella no podía bajar a la tienda.

Cuando Harry hacia el corte de caja al cerrar la tienda, Neville subió a despedirse de Ginny.

- Neville ¿puedo hablar contigo un momento?

- Claro Ginny – le dijo Neville sentándose con ella en la mesa.

- Note a Harry muy raro en la comida, no me quiso decir que le pasaba ¿tu sabes algo?

- Pues…

- Dime Neville, te prometo que no le diré nada.

- Esta bien, pero por favor no le vayas a decir que yo te dije – Ginny negó con la cabeza – Harry tiene problemas económicos, las ventas han bajado mucho debido a los ataques que han surgido aquí. Ayer tuvo que sacar dinero de lo que tenia ahorrado para Teddy cuando entrara a Hogwarts para pagar la renta.

- ¿Por qué no me lo dijo? Yo le puedo dar.

- No creo que lo haga Ginny, Harry jamás aceptaría dinero tuyo.

- Pero soy su novia.

- Yo le dije que no me pagara en esta semana, pero no quiso. Así es Harry, todos los problemas los quiere cargar él solo.

- Tengo que hacer algo.

- Pues que no sea dándole dinero, porque jamás lo va a aceptar y si le insistes terminaras haciéndolo enojar.

- Gracias Neville, ya pensaré en algo.

Pero lo que Ginny no pensó fue en el orgullo y el enojo de Harry al rechazar la cuenta de Gringotts a nombre de Teddy.

- Es para cuando entre a Hogwarts.

- Yo me voy a hacer cargo de todo lo que necesite.

- También es mi hijo ¿Por qué me haces a un lado?

- Mira Ginny, una cosa es que Teddy te llame mamá de cariño, pero otra muy diferente es que le pagues su educación, eso me corresponde a mí.

- Nos corresponde a los dos.

- ¿A los dos? Por Merlín con esta cantidad les pagarías la educación a 50 niños en Hogwarts.

- No quiero que le falte nada.

- Y yo me haré cargo de eso, así que llévate esa llave y cámbiale el nombre a esa cuenta. No quiero tu dinero.

- Eres un cabeza dura.

Ginny de nuevo viajaba por semanas pero jamás dejaba de pensar en como ayudar a Harry. Darle dinero o abrir una cuenta a su nombre en Gringotts estaba descartado. Sabía que Harry aun seguía preocupado y eso lo notaba por sus cartas, ya no eran iguales que las anteriores. Tenia que luchar por mantener su relación como antes.

Una noche llego cuando la tienda ya estaba cerrada. Harry la estaba esperando mientras acomodaba una mercancía en su casa. Toco a la puerta y Harry bajo a abrirle.

- Hola mi amor.

- Hola Ginny, pensé que ya no vendrías.

- Malditos trasladores por ser tan puntuales. No alcance a llegar para tomar el que me tenían asignado, tuvieron que hacer otro.

- No me gusta que vengas tan tarde, te he dicho que puede ser peligroso.

- Quería verte y a Teddy también.

- Teddy ya se durmió.

- Me voy mañana por la tarde.

- ¿Dormirás aquí?

- No vine precisamente a dormir – le sonrió coquetamente.

- Déjame acomodar esta mercancía y enseguida te alcanzo.

- Voy a darle un beso a Teddy.

Ginny arropó bien al pequeño y le dio un beso en la frente, metió a Arnold en su jaula y apago la luz de la recamara. Harry guardaba una mercancía en cajas y las acomodaba una arriba de otra.

- ¿Y eso?

- Llegó hoy. Definitivamente fuiste la sensación entre las mujeres, ahora ya todas quieren ser jugadoras de Quidditch.

- Arriba las mujeres.

- ¿Ya viste estas fotos con tu uniforme de Inglaterra? Sales hermosa.

- Eso lo dices porque me amas.

- Entonces todos los tipos que vienen a comprar estas fotos, te aman.

Ginny veía sus fotos y tuvo una idea para ayudar a Harry, pero tendría que hablarlo con Neville primero.

- Bueno deja todo esto y llévame a la cama, te necesito.

Días después, Ginny tuvo oportunidad de poner en práctica su plan para ayudar a Harry. Ya se había puesto de acuerdo con Neville, a pesar de que no estaba de acuerdo porque sabía que esa idea no le iba a gustar para nada a Harry, pero aun así Ginny estaba decidida.

Recibió la carta que estaba esperando de Neville donde le avisaba el día y la hora en que Harry saldría a hacer sus pagos y no estaría en la tienda. Mandó pedir un traslador y espero la fecha indicada.

Llegado el día y la hora, se presentó en la tienda de Quidditch "Los Merodeadores" de la segunda área del Callejón Diagon y se armó un caos total.

La gente hacia fila afuera de la tienda para poder conseguir un autógrafo de Ginny Weasley. Neville no se daba abasto con la venta de fotos, tanto que Hermione y Luna tuvieron que ayudarle.

Los reporteros no tardaron en hacer acto de presencia. Ginny sonreía y se dejaba tomar fotos con sus admiradores.

Para cuando Harry llegó, no podía creer que su tienda estuviera llena de gente. Tuvo que entrar por su casa porque por la tienda era imposible.

- ¿Qué esta pasando Neville?

- Eh…Harry…llegaste.

- Neville, Ginny dice que también saques los pósters porque también los va a firmar – le dijo Luna.

- ¿Ginny? ¿Qué hace Ginny aquí?

- Harry, Ginny esta firmando las fotos que llegaron.

- ¿Pero como se le ocurrió bajar a la tienda? – dijo Harry molesto.

- Bueno…no se.

- Lo planeó ¿verdad? Dime la verdad Neville ¿Ginny planeó esto?

- Pues…ya se vendió mucho y los periodistas hasta le han tomado fotos al negocio, vamos a salir en el periódico y tal vez hasta en televisión.

- Demonios.

Ginny había estado firmando autógrafos hasta que se cerró la tienda. Estaba cansadísima pero feliz por la manera en que Neville contaba todo el dinero de la venta. Al que no había visto era a Harry, así que subió dejando a Neville, Hermione y Luna en la tienda.

- Hola mi amor – Ginny quiso abrazarlo pero él la detuvo.

- ¿Por qué hiciste esto? – le pregunto muy serio.

- Quería ayudarte.

- Fui muy claro cuando te dije que no quería tu ayuda.

- Dijiste que no querías dinero, aun cuando abrí la cuenta en Gringotts a nombre de Teddy.

- No necesito ni tu dinero ni tu fama para resolver mis problemas económicos.

- Solo quiero ayudarte.

- ¡Pues no es la manera!

- ¡Entonces dime como!

- Tú te quejabas que tus novios te utilizaban para obtener dinero y fama y estas haciendo exactamente lo mismo conmigo ¡Te dije que yo no era igual a ellos!

- Eso ya lo sé. Harry soy tu novia, quiero ayudarte cuando tienes problemas pero tú no me dejas.

- ¡PORQUE YO SOY CAPAZ DE RESOLVERLOS SOLO!

- ¿PORQUE ME HACES A UN LADO? ¡Ni siquiera me platicas que tienes problemas! Harry para eso somos novios, estamos juntos en las buenas y en las malas como todas las parejas normales.

- Sabes que tu y yo no somos una pareja normal – Harry le dijo muy serio y viéndola directo a los ojos, Ginny se tenso.

- Claro que lo somos.

- Te veo mas en televisión o en fotos que vendo en mi tienda; no puedo salir a dar un paseo contigo, ni invitarte un helado; ambos negamos que salimos con alguien; nuestra relación no pasa de estas cuatro paredes…una o dos veces al mes.

- ¿Me lo estas reprochando? – le pregunto Ginny derramando una lagrima.

- Tómalo como quieras. Solo te digo una cosa: que sea la última vez que utilizas tu fama para ayudarme con mis problemas.

Ginny empezó a llorar al escuchar a Harry cerrar la puerta de su habitación de un fuerte golpe. No sabia que hacer, tenía dinero y fama pero en esos momentos prefería ser una chica pobre y común y corriente para ayudar a Harry si eso era lo que él esperaba de ella.

Después de calmarse, bajo a la tienda donde se encontró con los chicos quienes la veían algo apenados.

- Dale tiempo Ginny – dijo Hermione – Harry a veces suele ser un tanto terco y cerrado.

- ¿Escucharon todo?

- Si, la puerta estaba abierta.

- Yo quise advertirte Ginny – le dijo Neville.

- Gracias Neville, pero ya lo hecho…hecho esta – suspiro - ¿Al menos valió la pena?

- Mucha, se vendió lo que comúnmente vendemos en dos o tres meses.

- Que bueno – dijo bajando la mirada.

- No estés triste Ginny, ya veras que en unos días Harry estará como si nada – le dijo Hermione dándole la mano para animarla.

- Eso espero.

Y Hermione tenia razón, después de unos días Harry le envió una carta a Ginny disculpándose por la manera en que le había hablado. La fue a buscar a casa de sus padres y ella lo recibió más feliz que nunca.

Ron y Hermione también empezaban a tener sus problemas. Ron quería hacer oficial su noviazgo con Hermione pero ella se negaba. Ella aun quería ser una chica normal y cumplir su sueño de ingresar a la universidad por sus propios meritos, pero sabía que siendo "la novia de Ronald Weasley" seria muy complicado, más porque sus inseguridades y miedos aun los tenía muy presentes. Ver a Ron en revistas con chicas a su alrededor no era fácil de acostumbrarse, a pesar de que él le juraba que no significaba nada.

Una tarde, todo era tranquilidad en el Callejón Diagon hasta que volvieron a aparecerse los mortifagos haciendo destrozos en las tiendas, pero ahora de la segunda área.

Harry rápidamente tomo su varita y le ordeno a Neville que se llevara a Teddy con Hermione para que estuvieran juntos. Salió cerrando la tienda para alcanzarlos pero pudo darse cuenta que Luna estaba en peligro, así que corrió para salvarla y llevarla con Hermione también. Pero un mortifago alcanzo a verlo y lo ataco, Harry enseguida se defendió y empezó una pelea haciendo que los demás mortifagos se le unieran. Nadie en el Callejón había sido capaz de defenderse, solo causaban destrozos hasta que llegaran los aurores y se desaparecían. Pero Harry era diferente, él lucho y logró aturdir y petrificar algunos hasta que llegaron los aurores.

Kingsley Shacklebolt, jefe del cuartel de aurores, alcanzó a ver como Harry peleaba solo contra varios mortifagos a la vez hasta que se desaparecieron por completo.

- Vaya chico, eres muy bueno en duelos ¿Cómo te llamas?

- Harry, Harry Potter.

- ¿Potter? ¿No me digas que tú eres el hijo de James y Lily Potter?

- Si.

- Tus padres eran unos excelentes aurores ¿no has pensado en ser un auror tu también?

Harry suspiro, ese había sido su sueño hasta que sus padres y los de Teddy murieron y tuvo que dejarlo a un lado para poder trabajar y mantenerse a él y a Teddy.

- No, por ahora no puedo.

- Solo tienes que estudiar un año en la Academia de Aurores, por lo demás yo me hago cargo.

- No es que…la academia requiere tiempo y dinero.

- Tú eres el hijo de dos héroes que pelearon por defender la seguridad de su país, tienes el talento de ellos para hacerlo tú también.

- No, se lo agradezco.

- Piénsalo chico, por el dinero no te preocupes, puedo conseguirte una beca.

- Gracias…lo pensaré.

Pero Harry no tuvo mucho que pensarlo. La única razón por la que no había cumplido su sueño era precisamente porque tenía que trabajar para cuidar a un pequeño, huérfano igual que él, y tenía que hacerlo en la tienda que le había dejado su padre y sus tíos.

Esa tienda que había sido su sustento económico por años. Esa tienda que ahora veía consumirse debido a la venganza de los mortifagos, que habían regresado días después para causar aun más daños.

Harry cerró los ojos abrazando a Teddy, quienes habían podido salir a tiempo junto con Neville.

Ya no tenían nada: su negocio, su casa, todo estaba en llamas.


Por fin pude salir del hoyo en que estaba, y es que no podia pasar de tres paginas y todas las ideas las tenia dando vueltas en la cabeza sin poderlas aterrizar. Pero salieron.

Trataré de no tardar tanto para el proximo capitulo, ahora que ya termine Educando a mis padres creo que lo podré lograr.

¿Les gustó el capitulo? Mmmm creo que tal vez no jajajaja, no todo iba a ser color de rosa y yo les dije que iban a tener altas y bajas.

Mil gracias por sus comentarios, eso da pie a que no abandone la historia y me esfuerce a mi pequeño cerebro a escribir.

Tambien muchas gracias a todos los que me han agregado en twitter y en facebook :D

Saludos.