El invierno llego al distrito cuatro. Todo mundo prefería estar en casa que salir, tenían que ser en verdad valientes para salir con ese frío y por eso mismo Katniss y Finnick no salían.
Juntos habían aprendido a cocinar, no muy bien, pero con ayuda de la señora Everdeen mejoraron poco a poco.
Así que Finnick se encargaba de cocinar y Katniss de limpiar el desastre que él había dejado durante la preparación.
Haymitch llegó con sorpresa al distrito cuatro, sorprendiendo a la pareja una noche de lluvia. Gruñendo sobre lo horrible que estaba el clima.
Se quedó por semanas en el distrito, observando a la chica. La miró sin poder creer lo mucho que ella había cambiado, antes parecía un cadáver andante ahora se veía como se hubiera renacido, dado que todo en ella era pura sonrisa. Lo cual le parecía muy extraño, fueron muy pocas las veces en las que él la vio sonreír.
—¿Y a donde ha ido, Effie? —pregunto una noche cuando estaban cenando.
—Ha tenido que irse al Capitolio —contesto Haymitch.
—¿Ya es oficial? —pregunto Finnick con una sonrisa, guiñándole un ojo a Katniss.
—¿Effie y Haymitch? —Katniss comenzó a reír mirando a Haymitch que fruncía el ceño—. No lo creo.
—Yo tampoco creía lo de ustedes y mírense ahora —ambos jóvenes se quedaron callados, mientras que el viejo reía—. Me encanta como me han contestado.
—Bueno, Effie sabrá donde se mete —contesto Finnick, tomando la mano de Katniss—. Y sí, muchos no lo creyeron pero aquí estamos los dos.
—No empiecen con cariños que me pondré a vomitar.
—Puedes irte a tu cuarto —dijo Katniss.
—¿Tu hiciste eso, preciosa? —Haymitch se carcajeó—. Finnick te ha contagiado eso. Jamás creía que la chica en llamas se pusiera a guiñar un ojo y con una sonrisa, lo que uno deduciría como coqueta.
—Seductora —contesto Finnick—, es la palabra que has querido evitar. Y soy la mejor influencia que pueda existir.
—Sí tú lo dices.
—Él lo dice.
Haymitch se levantó de la mesa antes de que Katniss le pidiera que la recogiera y se fue directo a su cuarto, Katniss no dejaba de sonreír mientras la limpiaba, Finnick comenzó a lavar los trastes.
—Extrañaba al viejo —susurró Katniss, abrazando a Finnick por la espalda—. No pensé que lo iba a extrañar así.
—Necesitabas un poco de locura.
—Tengo demasiada contigo.
—Entonces eso no, supongo que lo extrañas por su comportamiento paternal —susurró, aun sin voltearse—. Él fue quien estuvo cuando todo acabo y por eso lo extrañas. Haymitch me dijo que se quedó muchas veces fuera de tu cuarto, vigilándote para que no cometieras ninguna tontería.
—Lo sé —fue todo lo que pudo contestar—. Pero tienes razón, he visto a Haymitch como una figura paternal desde hace mucho tiempo.
Él se giró, bajó la cabeza y le dio un beso. Katniss pasó sus manos sobre su cuello atrayéndolo más a ella.
—Te quiero, Katniss —dijo antes de volver a besarla.
—Y yo a ti —contestó.
—¿Cuándo quieres que le digamos a Haymitch y a tu madre que nos vamos a casar?
¡Hola PrettyLu! Oh no, me alegra mucho de que al menos tengo una lectora jeje.
Muchas gracias por tus comentarios, se me hace algo curioso xD pero me alegró de que aquí sigas. Espero que te guste :)
