Luego de la denuncia, habían pasado varios días en los cuales Milo no había visto a Camus. Cada vez que iba al colegio esperándolo, sólo encontraba el banco vacio. Dégel también había estado preocupado, porque fue él quien luego de todo lo acontecido en la oficina policial, llevó a Verseau a su casa con su hermanito, además de ser testigo de cómo Camus presentaba la denuncia a sus padres y el desmoronamiento al saber que mandaban todos los días a su pobre niño de tres años a la boca del lobo. No sabían qué hacer, ninguno de los tres lo sabía y Dégel lo intuía. Se sentía responsable, horriblemente responsable por haber dejado libre a ese sin vergüenza, ya tendría tiempo en el juicio de ser un testigo privilegiado para que otro niño no sea abusado de la misma manera que el pequeño hermano de Camus.
Por mientras, Dégel impartía las clases mirando a un cabizbajo Milo de reojo, casi nunca lo había visto de esa manera, tan dejado y angustiado por Camus y como esto había destruido psicológicamente al adolescente.
Sonó el timbre del receso y Dégel observó a todos los adolescentes mirándolo fijamente, tal vez esperando que el peliverde dijera algo.
—Bueno chicos, lo dejamos hasta aquí, recuerden leer uno de los libros recomendados del mes y hacer un informe para el próximo jueves —miró su reloj—. Milo, quédate por favor.
—¿Hm? —el rubio levantó la cabeza y miró para ambos lados, sus amigos estaban sorprendidos.
—Oye Milo, te ves realmente mal ¿dormiste? —preguntó Aioria acercándose, mientras el resto de sus compañeros se van.
—No pude dormir ni un poco…estoy exhausto….—suspiró y se echó encima de la mesa de su pupitre.
—Llevas así unos cuantos días, querido, sino te revisas seguro te matará ese estrés —murmuró Afrodita, quien estaba cargando su mochila con sus cuadernos.
—Sí, tienes tantas ojeras que creo que le pondrán de nombre "Mont bianco", pero en tu caso sería "Mont nero" —susurró DeathMask, a Milo no le hizo mucha gracia pero al resto sí.
—Ah, es que pasaron muchas cosas.
—¿Entre ellas puede ser que te has acercado más de la cuenta a Camus Verseau? —preguntó Mu con una enorme sonrisa.
—¡Es verdad! No he visto a Verseau en una semana ¿le habrá pasado algo? Él siempre fue el chico de asistencia perfecta —murmuró Shaka, esta vez bastante angustiado, cosa que sorprendió y consterno a sus compañeros.
—Sí, es que tuvo problemas familiares —comentó Milo—. Y me siento un poco incómodo.
—No te preocupes, Milo, todo se solucionará —intentó dar ánimos Aioria, pero eso no hizo que Milo se sintiera mejor.
—No es tan fácil, Aioria, son cosas complicadas.
—¡Dije que todos afuera excepto el señor Onasis! —Indicó Dégel frunciendo el ceño, los adolescentes se ríen un poco y se van, saludando a Milo—. Milo….
—¿Hm? —mira hacia otro lado.
—No pude evitar ver que estás triste, creo que todos en el colegio lo notaron —susurró y se sentó en la silla frente a Milo—. ¿Qué te ocurre?
—Es por Camus, y todo lo que pasó ese día, ya sabes, me preocupa mucho pensar lo que debe estar sufriendo. Me costó separarme de él ese día que entró angustiado llorando al auto, luego del peritaje, estaba realmente mal…y desde ese día no lo vi, tengo miedo.
—¿De qué? Camus es un chico fuerte, sus padres están ahí y, además, quien peor debe estar es el pequeño, Camus necesita contenerlo ahora que en unos días se irá a cámara Gesell.
—¿Qué es eso? —levantó la mirada, Dégel sonríe.
—Es un cuarto con una ventana polarizada, normalmente se usa cuando los chicos tienen que declarar, para que no se sientan nerviosos y/o amenazados por la mirada adulta. Entra con una profesional en psicología quien juega con él con situaciones conflictivas, los niños son muy expresivos en cuando a los juegos se refiere.
—Lo sé…nos dimos cuenta que algo pasaba por eso mismo.
—Camus está algo nervioso por eso, y por todo lo que pasará después, además, recuerda que su familia es francesa y él está becado en este colegio, por lo que no tienen muchos ingresos para sostenerse.
—Me gustaría ayudarlo en algo, aunque sea pequeño —se tiró el cabello hacia atrás—. No quiero que esté mal….
—Milo…..—le tomó la mano y sonrió—. Tienes un corazón muy noble, eso no se veía en ti a principio de año…..parecías más aguerrido, y créeme, Camus necesita esas dos partes tuyas, el joven guerrero que se enfrenta a todo y el muchacho sensible que lo comprende.
—No soy sensible —susurró algo sonrojado.
—Sí lo eres, y es bueno serlo, hasta tu hermano es sensible en cierto punto. ¿Viste como se puso ese día? Muestra un enorme sensibilidad…..
—También con su amigo drogado, ahora está viviendo con nosotros y hace de la vida de Kardia un cuadro de Piccaso —sonrió por primera vez en el día—. Gracias, profe.
—De nada —se levantó, Milo comienza a armar su mochila mientras Dégel va por unos papeles a su escritorio—. Por cierto, ¡toma! —le entrega dichos papeles.
—¿Qué es esto?
—Es la tarea, llévasela a Camus, de paso puedes verlo ¿no? La mamá de Camus me pidió ese favor el otro día y bueno, me parece más conveniente que vayas tú a dejárselo…..—Milo volvió a sonreír y toma los papeles.
—Lo haré hoy mismo, gracias….
—No, de nada, ahora ve…..—Milo saludó al profesor con la mano y se retiró. Este queda pensando un rato cuando siente su teléfono móvil sonar—. ¿Quién será?
De: Kardia.
Hora: 10:55 pm.
Mensaje: ¿Cuándo estás libre? ¿Quieres venir al café?
A: Kardia.
Hora: 10:55 pm.
Mensaje: Estoy trabajando ahora, pero salgo a las 16 pm.
De: Kardia.
Hora: 10:57 pm.
Mensaje: ¿Puedes venir al café después? Ahora estoy trabajando e intentando que el imbécil de Manigoldo no queme la cocina.
A: Kardia.
Hora: 10:58 pm.
Mensaje: ¡De acuerdo! Nos vemos ahí entonces.
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Ya eran las 11:30 de la mañana en el café y Kardia había largado el celular unos minutos para poder prestar atención a Manigoldo, quien seguía distraído. Había quemado cuatro panes y los huevos revueltos de alguien, cosa que tuvo que ir a pedir disculpas al comensal por el retraso en su comida. Albafica hacía más de media hora que se encontraba allí con ellos, eso incomodaba un poco a los cocineros, lo cuales normalmente tenían vía libre sobre el uso y abuso de la cocina. En este caso, tanto Dokoh como Kardia debían mantener rectitud y particularmente Kardia tuvo que esconder su teléfono celular.
—Manigoldo, este es el quinto pan que quemas —murmuró Albafica, sentado en una mesa a un costado de la cocina, con los brazos y piernas cruzadas—. Presta atención.
—¡No puedo prestar atención cuando te tengo observándome las veinticuatro horas del día! —inquirió con enojo, Albafica sonríe.
—No exageres, aún no he puesto cámaras en tu alcoba —se bajó de la mesa—. Sabes que hago esto por tu bien.
—Me agradaría que no te preocupes tanto por mi bien y me dejes hacer mi trabajo —Manigoldo tomó un cuchillo para comenzar a cortar, pero sin querer le pega a su dedo, ocasionando una lastimadura—. ¡AAAAY! Puta madre.
—Sabía que eras medio imbécil, pero estas para la medalla de oro en las olimpiadas —Albafica se va directo al pequeño botiquín y toma un antiséptico y unos curitas.
—A todo esto, entiendo que estés observando al idiota de Manigoldo —dijo Kardia mientras Mani le mira feo—. ¿Pero qué tenemos que ver nosotros? Estar bajo tu vigilancia nos pone nerviosos.
—Lo siento por ponerlos "nerviosos" caballeros —tomó la mano de Manigoldo para comenzar a curarla—. Pero este café restaurante es de MI padre y tengo derecho a estar aquí.
—¿A poco no vas al colegio? —preguntó Dokoh, Albafica terminó de curarle el dedo y se lo vendó.
—Si voy al colegio, en el turno de la noche, cuando papá viene aquí.
—Claro, este es tu último año —comentó Manigoldo, Albafica le da dos palmadas en la herida, cosa que hace gritar a Manigoldo por el dolor—. ¡Ay!
—Qué marica eres —dijo separándose de él.
—Mira quién habla.
—Así que ya es tu último año…..que bueno, yo fui muy feliz en mi último año de instituto —Kardia comenzó a preparar un plato de tostadas, las cuales anteriormente había quemado su amigo—. No estudiaba nunca, me la pasaba de fiesta.
—Siempre dando buenos consejos de vida, Kardia —comentó Dokoh—. Al menos parece que tu hermano no seguirá tus pasos.
—Cierto, parece que escritor me va a salir, está lleno de esos, ehm ¿cómo se llaman? Sentimientos —comienzó a reír.
—Tú también tienes sentimientos, imbécil, sino no hubieras ido tras tu hermanito ¿a qué hora llegaste a tu casa ese día? Ni en la mudanza me ayudaste, recién hoy me acuerdo que quería preguntarte ¿dónde carajo estuviste? —comentó Manigoldo mientras cocinaba unas salchichas a las chapas.
—Oh, llegué como a las 12 de la noche, es verdad, pero estaba con mi hermano, fuimos a la comisaría.
—¿Hm? ¿Por qué? ¿Ya te pusieron tras las rejas? —preguntó Albafica con una sonrisa.
—¡No! —respondió agrio—. Fuimos a denunciar a un tipo por abuso.
—¿Eh? ¿Cómo es eso? ¿A quién abusaron? ¿A Milo? —cuestionó Dokoh. Manigoldo y Albafica miraron con sorpresa la situación.
—No, no, no, él me llamó ayer como a eso de las seis de la tarde, no sé, yo estaba con Dégel tomando algo.
—Oh, pillin —Manigoldo le guiño el ojo.
—En fin —bufó—. Me dijo que vaya a la casa del pelirrojo amigo que tiene y cuando fui, estaba el niño con su hermano de tres años, me contaron la historia y todo.
—¿Cuál historia? —cuestionó nuevamente Dokoh.
—Que el vecino de junto abusó al nene de tres años y fuimos a la comisaría, parece que la mamá trabajaba y dejaba al nene en la mañana con el vecino de al lado, lo que olvidó cuestionar era cuantos años tenía el hijo de este, yo les diré cuanto tenía ¡Veinticinco! —los tres receptores del discurso de Kardia se sorprendieron, abriendo sus ojos—. Y fuimos a la comisaría.
—¿Cómo una madre deja a un nene tan pequeño con extraños? —preguntó algo angustiado Albafica, Kardia niega.
—No lo sé, tal vez le inspiró confianza o algo. La cuestión es que fuimos a hacer la denuncia y revisaron al nene, fue horrible, yo veía al chiquito que estaba con los ojos vidriosos.
—Pues es de imaginarte, idiota, ¿sabes las cosas que hacen los médicos peritos con las víctimas de violación? —cuestionó Manigoldo, Kardia negó—. Yo lo sé porque tengo un pariente en la policía, el papá de mi primo Deathmask, mi tío. Dice que le piden que se desnude frente a ellos, le miran todo el cuerpo y luego le hace una evaluación ginecológica y rectal, suena asqueroso, pero es lo que ocurre, por eso es bueno, sobre todo siendo chiquitos, que vayan acompañados por un miembro de su familia.
—Mierda….
—Por eso es entendible que el mocoso esté traumado, encima que tuvo que soportar que un tipo lo toquetee, ahora tiene que soportar a un montón de locos que le miran desnudo y encima que le preguntan cosas raras.
—Ten cuidado con esas salchichas, si las quemas, yo te quemaré la tuya, Manigoldo —intentó amenazar Albafica.
—Ya entendí, ya entendí…..bueno sigamos….
—Shion, para la meza 20 —dijo Dokoh entregándole un plato y una taza de café.
—¿Aún está en los planes esa salida al ci…..? ¡Te quitaste el anillo! —Shion sorprende a todos los presentes cuando señala la mano de Dokoh y ve que esta se encuentra libre de anillo.
—¿Qué? ¿En serio? —Kardia se acercó—. ¡Al fin Dokoh! Ya iba a pensar que lo tuyo era patológico, hermano.
—Te libraste de la vieja amargada esa, en hora buena —Manigoldo le da unas palmadas en la espalda.
—Ya, ya dejen de cargarme y sigan trabajando —Dokoh se sonrojó, pero tenía que aceptar algo, la charla de esa vez con Shion le hizo pensar que era tiempo que dejara salir a esa persona de su corazón, no por nada se habían hecho mucho daño.
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Ya pasada las 16 hs Milo apareció frente a la casa de Camus, miró con desagrado la vivienda de al lado donde no parecía haber nadie y golpeó la puerta varias veces. Nadie contestó, luego tocó el timbre repetidas veces, pero nada. Estuvo un rato allí, el frío había vuelto inminentemente, por lo que el rubio fue bastante abrigado pensando que probablemente tendría que esperar un poco en la puerta. A los cinco minutos escuchó unos pasos fuertes del otro lado y cómo intentaban abrir con llave la cerradura de la puerta principal. El rubio se sorprendió al ver a la mamá de Camus completamente desarreglada, con los cabellos parados y unas ojeras enormes. El golpe le dio directo al corazón, la mujer seguía con ropa de cama a pesar de haber pasado mucho tiempo desde la hora de dormir, pero Milo creyó que se debía a todo lo acontecido que no había podido dormir o algo así.
—Disculpe….—murmuró el muchacho.
—¿Buscas a Camus? —interrumpió la mujer, Milo asintió y ella lo dejó pasar—. Disculpa mis fachas pero no he podido dormir, estos días fueron difíciles para todos.
—Comprendo, yo estaba muy preocupado por Camus, no ha ido a la escuela en toda la semana y me preocupó bastante, le traje la tarea que me encargó el profesor Dómine…..
—¡Camus! —La mujer llamó a su hijo mayor—. Gracias Milo, eres un ángel, me alegra que Camus te haya elegido —este comentario desconcertó al griego—. ¡CAMUS!
—¡Ya…Ya voy! —una voz se escuchó a lo lejos en el cuarto de Camus, pero luego un golpe fuerte le hizo alertarse—. ¡DAME ESO, BRENDAN!
—¿Qué pasa?
—Es el pequeño —susurró tirando su cabello para atrás—. No nos deja unos segundos tranquilos, estamos mirando una vidriera y se nos escapa, estamos durmiendo y nos muerde o nos golpea, es como si estuviera echándonos la culpa de todo lo que le pasó.
—Debe ser difícil —susurró Milo, intentando contenerla, pero la mujer estaba siempre al borde del llanto.
—Es todo el tiempo a todas horas, parece que no duerme —murmuró—. Recién ahora pude dormir un poco, mi marido está en el trabajo porque casi lo despiden por haber faltado, así que esta vez falté yo a mi trabajo por motivos personales…..tengo al jefe comiéndome la cabeza. Tuve que dejar a Camus a cargo de Brendan, por eso no fue al colegio.
—No me imaginaba que las cosas hubieran cambiado tanto en tan poco tiempo —Milo pudo ver por encima de la mujer a Camus acercarse, cuando este llegó a su altura, Milo se sorprendió—. ¿Qué te pasó en la cara?
—Brendan —murmuró Camus, bajando la mirada, Milo pudo distinguir un horrible golpe en la frente y unos raspones en el cuello—. Esta algo violento.
—¿Sólo "algo"? Además, ¿Eso te lo hizo un niño de tres años? —el rubio se acercó y levantó la mirada de Camus para observar el rostro.
—Cuando tiene objetos duros en sus manos, sí. Papá tiene golpes peores y mordidas, mamá los tiene en las piernas y brazos, yo la comí de rebote, quería tirar una lámpara de Mickey que le habíamos comprado hace tiempo y me golpeó en la cabeza.
—Esto es serio, Camus, ¿realmente? ¡Es horrible! —Milo lo tomó entre sus brazos y respiró fuertemente—. Te extrañé.
—Yo también te extrañé —susurró, la madre de Camus sonríe ante esta muestra de afecto.
Por un instante el mundo se volvió más dulce, el aire era tranquilo y las caricias que recibía de Milo eran muy relajantes. El griego intentaba que Camus olvidara todo lo pasado y pudiera volver a encontrar la paz, pero cuando tienes a un torbellino de tres años en la casa, era muy difícil encontrar un momento así de tranquilo, y dado que Camus no cerró la puerta de su cuarto para mantener al psicópata de su hermanito dentro, se lo escuchó gritar más cerca.
—¡QUIEDO IR CON JASON, USTEDE SON MALOS! —gritó el pequeño quien se acercó, tenía una mirada llena de odio, y una respiración muy fuerte, Milo se separó de Camus.
—¿Ves lo que te decía? —Camus mostró al niño que estaba claramente enojado—. Así es todo el tiempo.
—¡Ya te dijimos que no te llevaremos con Jason! ¡Él te lástima! —La madre intenta razonar con él, pero es imposible, dado que el niño apenas podía racionalizar lo que le ocurría, éste golpea salvajemente con una patada a su madre—. ¡AAAY!
—¡BRENDAN! —gritó Camus al ver esto, pero el niño sale corriendo—. ¿Mamá, estás bien?
—Tranquilo, duele un poco, Brendan está creciendo —susurró la mujer, dejando derramar unas lágrimas por primera vez desde que Milo llegó.
—Esto está fuera de límites, ni siquiera yo, que era un chico difícil, me hubiera atrevido a golpear así a mi mamá —comentó Milo y con la mirada fue buscando a Brendan, debía estar por allí.
—Milo, ¿puedes ir a ver a Brendan? Yo ayudaré a mamá a sentarse —comentó el pelirrojo, mientras cargaba a su madre con un brazo hacia el sillón, la mujer tenía un hematoma donde el pequeño le había golpeado.
—Bren ¿dónde estás? —Milo se acercó a la cocina y ve al niño de espalda a él—. Ven aquí, Brendan, ¿te acuerdas de mí? Soy Milo —dijo acercándose, el niño se da la vuelta y nota que tiene un cuchillo—. Bren, deja eso, puedes lastimarte.
—¡NO! —Gritó y empezó a jugar con el cuchillo mientras corría, Milo estaba con el Jesús en la boca, dado que no sabía cómo reaccionar—. ¡QUIEDO IR CON JASON, LLEVAME CON JASON!
—No puedo llevarte con él porque él te lastimo, peque, así que ven aquí y dame ese cuchillo —intentó acercarse lentamente, pero lo único que logró es que el niño le lanzara el cuchillo, cosa que esquivó—. ¡BRENDAN, ESO FUE MUY PELIGROSO!
—¡DEJAME, DEJAME! —comenzó a gritar y a saltar por toda la casa mientras era perseguido por Milo, Camus llegó justo a tiempo para cortarle camino al pequeño y de esta forma Milo pudo tomarlo de atrás, pero el pequeño comenzó a patalear y golpearlo—. ¡SUETAMEEE SUETAMEEE!
—¡No! Aaaay…..—Milo recibió un duro patadón en su estómago por parte del infante quien no paraba de moverse—. Tie….tiene fuerza el chiquito.
—Lo siento Milo, perdóname, yo te causo problemas, lo siento, deberías irte…..
—No me iré, necesitas mi ayuda y te ayudaré….Brendan está fuera de control —el niño dejo de moverse, pues sabía que Milo era más fuerte que Camus y su madre, era prácticamente igual que su padre, el que lograba contenerlo—. ¿Por qué haces esto, Brendan? —el niño no contestó, ignora completamente que le hablaron—. ¿Pasó algo en estos días?
—Vio a Jason en la calle y fue tras él…obviamente que lo detuvimos, pero él quiere ir con Jason.
—Le lavó la cabeza…..—Camus afirmó y tiró su cabellera hacia atrás.
—Se ha comportado así, al principio estaba violento, pero no tanto, en estos dos días se potenció, es como si le hubieran inyectado algo para que enloqueciera. No duerme y muerde a la gente, no podemos salir, hasta golpeó a uno de los policías que nos ayudó en la denuncia. Creo que se enteró de alguna manera que los Bermont van a ir a prisión o algo así por la denuncia y se enojó con nosotros.
—Tiene tres años, aun no sabe lo que le pasó, ni tampoco sabe que está mal lo que le hicieron. Lo único para él es que Jason le daba cosas que le gustaban, sea juguetes o comida, chocolate, dulces, en fin, sólo eso le importó, Jason pasó a ser "el bueno".
—Ya no sé qué hacer porque si sigue así no podremos ir a la cámara gesell para que declare lo que le ocurrió, además ni siquiera puede ir al jardín.
—¿Por qué? —preguntó.
—¿Recuerdas el día que lo interrogamos? —Milo afirmó—. Resulta que mis papás volvieron tarde porque tuvieron reunión con el equipo psicopedagógico del jardín de Brendan, y dicen que él les contaba a sus compañeritos de tres años lo que le hacía Jason, como si fuera muy normal, muchas mamás vinieron a quejarse de eso.
—¿Les contaba a niños de tres años lo que le pasó? —Preguntó sorprendido, el pelirrojo afirma con la cabeza—. Eso debió ser muy duro de escuchar por los pequeñitos. Ni yo puedo soportar escuchar y todo lo que oí es que el sujeto se bajaba los pantalones delante de él.
—Aun así, no quiere hablar de nada y tengo miedo que cuando vaya a ese lugar a contar su historia no lo haga….
—Pero hay rastros genéticos de Jason en Bren, además de los estudios de peritaje, aunque el nene no diga nada se nota a leguas que fue agredido sexualmente —intentó consolar.
—¡SUETAME MALO! —gritó Brendan y mordió el brazo del griego, pero este no lo soltó.
—¡AAAAAAAAY LA PUTA MADRE! —Gritó Milo del dolor, pero lo aferró más—. Ya basta Brendan, duele mucho.
—¡A mi duele mucho tamben! —dijo el nene con claridad abismal, Milo pestañeó varias veces—. Pero Jason me déjala cosas.
—Jason es una persona enferma que hace cosas de adultos con un nene de 3 años ¡No debes defenderlo! —Camus ya estaba harto que su hermano defendiera a su abusador, pero el niño no comprendía absolutamente nada y se negaba a seguir amarrado por los brazos de Milo.
—¡SUETAME SUETAMEEEEE! —gritó más fuerte y con un tono de voz demandante, pero Milo no hizo caso.
—Grita todo lo que quieras pero no te dejaré suelto, tú haces maldades a todos y no debes hacerlas, tienes que portarte bien…..—murmuró y suspiró de resignación el griego—. ¿Vas a ir mañana al colegio?
—Apenas y puedo estudiar un poco, no sé qué hacer, tal vez volvamos a Francia y….
—¡No! —Milo lo interrumpió—. ¡No puedes volver a Francia ahora!
—Milo, no es como si me guste irme de aquí, pero mis padres están mal en sus empleos, yo no he podido estudiar nada para los exámenes y he faltado mucho, además a Brendan le hace peor estar aquí…..
—Pero…..no quiero que te vayas —Milo baja la mirada.
—Yo tampoco quiero irme —Camus sonrió y se acerca un poco a Milo, quien se nota triste—. Tranquilo, haré todo lo posible para no irme de aquí, me gusta mucho estar en Grecia, es mi casa desde siempre y nunca me quisiera ir…..
—Gracias…..—susurró, Milo miró hacia abajo y Brendan ya se había quedado dormido—. ¿Está dormido o finge?
—Creo que está dormido, se calmó bastante desde que viniste, creo que deberías venir más amenudeo.
—¿Ósea que estaba peor?
—Mucho peor…..
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—Gracias por invitarme, Kardia —murmuró Dégel mientras se sentaba en una mesa. Ya era la hora de descanso de Kardia, por lo que aprovechó ese momento para comer algo con Dégel. El muchacho saca su cartera, pero Kardia niega.
—Yo invito.
—No tienes por qué, me gusta pagar mis gastos.
—Yo te invité, es mi deber pagarte, además tómalo como una remuneración…..
—¿De qué?
—Quiero hablar contigo seriamente de lo que pasó hace unos días en la comisaría, deje pasar un tiempo prudencial pero me pareció que ya era el momento —Dégel apretó fuertemente sus puños, intentando contenerse—. Sé que es difícil para ti, pero me resultó raro una actitud que tuviste.
—¿Cuál? —preguntó, notoriamente incómodo.
—Hasta antes de saber que el sujeto se llamaba Anthony Bermont, parecías muy seguro de hacer la denuncia, pero cuando te enteraste de eso, estabas incómodo….—Kardia notó que la mirada de Dégel cambió—. Escucha, no tienes que decirme que….
—De acuerdo…..—masculló y le tomó la mano, intentando buscar fuerzas—. Yo….yo fui abusado….
El rostro de Kardia cambió de uno ligero al de completo asombro. Sus ojos se desorbitaron y su mano tembló ligeramente. ¿Abusado? ¿Dégel? Por una parte, Kardia ya lo sabía, pero se rehusaba a creerlo, se rehusaba a pensar que la persona a la cual comenzaba a querer había sufrido de esa manera, y más encima recibir esa confirmación era un apuñalamiento directo al corazón. Pero la historia comenzó a cerrarse.
—Como te dije, mi papá murió antes que naciera yo, por lo que mamá tuvo que criarnos sola. No pasó mucho antes que comenzara a salir con un hombre, ella se sentía devastada y necesitaba compañía, nosotros no éramos suficiente. Lo conocí, se llamaba Anthony Bermont, era un hombre extraordinario en primera instancia. Nos llevaba al parque a mí y a Krest, nos compraba golosinas, nos leía cuentos. Realmente lo queríamos mucho y yo fui de la idea que se mudara con nosotros.
—¿Tú? Es decir….
—¡Él me vendió otra cosa! Y no dudo que le vendiera eso a Irina de Verseau, que es un buen abuelito, amable, en mi caso era muy joven él, seguramente vendió esa imagen de padre ejemplar. La cuestión fue que comenzó a manosearme, primero muy disimuladamente pero luego era en todas partes. Más de una vez fui rescatado por gente que pasaba por allí o por mi hermano, al aparecer frente a nosotros ya lo inhibía a él a seguir manoseándome….
—¿Y él te…..violo?
—No…..—sonrió—. Gracias a dios fue lo único que no me quitó. Se llevó mi inocencia, mi caridad, mi fe en la humanidad, pero eso no logró llevarse por falta de tiempo y dado que yo iba creciendo y me iba volviendo más cerrado. Me encerraba en mi cuarto y no le abría, de noche estaba siempre mi habitación con llave. Mi mamá no comprendía nada y era de esperar, nunca le dije nada.
—¿Y cómo se fue?
—Graciosamente se fue porque mamá descubrió que tenía un hijo y nunca le había comentado, además de mantener relaciones con otras mujeres.
—¿Es decir que tu mamá dejo a tu abusador por infidelidad? —Kardia no podía creer lo que escuchaba, Dégel afirmó—. ¡Qué locura!
—No es que no quise firmar la denuncia por miedo, sino porque estaba decepcionado de mí mismo. Si hubiera hablado en ese momento, seguramente Brendan sería un niño normal.
—O sólo lo hubiera abusado Jason…—Dégel suspiró.
—Me sorprendió eso, es verdad que Jason siempre fue de mala vida, cuando yo tenía 12 años él tenía 15 y ya era un convicto, nunca fue de buen vivir, pero violar a un menor es algo que nunca creí que haría, veo que está en la sangre —murmuró y suspiró resignado—. Estoy dispuesto a declarar lo que me pasó si esto se lleva a la justicia por el bien de Brendan y para que esos hijos de puta tengan lo que se merecen.
—Me alegra que esto te haya hecho decidir de qué lado estás en ello, tal vez si hubieras callado más y esto no hubiera pasado, seguiría impune.
—Lo sé, sé que soy un idiota.
—No eres un idiota Dégel, estas traumado, sé que no soy el mejor para decir eso…pero lo veo en tus ojos, aun cuando no te conocía. Supongo que esas marcas te las hiciste por no poder decir lo que te pasaba….—tomó la mano de Dégel y alzó la ropa para ver las marcas—. Creo que necesitabas hablar de ello —Kardia alza la mirada para ver lágrimas en el rostro de Dégel.
—Gracias por escucharme.
—No, gracias a ti por confiar en mí, realmente no esperaba oír algo así, pero estaba preparado para lo que fuera y una de las alternativas era eso…..
—Bueno, supongo que son cuestiones de la vida que jamás entenderemos, algunos nacimos para sufrir y otros para ser feliz.
—Entonces nos consideró sufridores.
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Camus lo sigue a la puerta, Milo había sido de mucha ayuda ese día, principalmente porque Irina, madre de Camus, logró descansar un poco en el tiempo que estuvo allí cuidando ambos del pequeño hijo de tres años. Pero, por otro lado, Milo había logrado contener al niño, cosa que solo era capaz de hacer el papá de los pelirrojos dado a su fuerza a comparación del infante. Cuando salieron a la vereda para despedirse, Camus sonrió por primera vez en mucho tiempo, brillando así sus ojos frente al rubio. Recién estaban empezando a hacerse notar unas pocas estrellas en el firmamento, y las luces de las farolas comenzaban a encenderse con lentitud. Dado que estaban en pleno invierno y oscurecía más tarde, no se había quedado mucho tiempo, dado que llegó a las 4:30 pm y se estaba retirando a las 6:45 pm.
—Quiero agradecerte, Milo —susurró Camus acercándose a pasos lentos hacia él—. Gracias a ti, Brendan pudo dormir unas horas, hace tiempo que no duerme tanto, además que mamá logró descansar y reponerse de su golpe en la pierna.
—No tienes nada que agradecer, de paso me libré un rato de Kardia, me vuelve loco —comentó, Camus cruzó los brazos.
—Veo que aun te llevas a las patadas con tu hermano, creo que tienen un problema para demostrarse afecto.
—Dime algo que no sepa —bufó.
—Los astronautas no pueden llorar en el espacio…—Milo se lo quedó mirando—. Es por la falta de gravedad en el mismo, las gotas no pueden caer hacia abajo y quedan en el ojo ocasionando un horrible dolor —continuó, al ver que Milo solamente abría la boca, Camus comprendió—. Oh, disculpa, pensé que lo decías de forma literal.
—Jajajajajajaja, Camus, me hace reír mucho tu ingenio e intelecto.
—Ehm, no sé qué responder a eso.
—Yo te diré que responder —comentó y con un claro acercamiento, Milo puso su mano sobre la mejilla del pelirrojo y bajando levemente lo besó en la boca. Camus no pudo reaccionar ante esta muestra de afecto y solamente se dignó a cerrar los ojos y sentir el calor de los labios. Milo se separó después de unos segundos—. Gracias.
—¿Hm? ¿Por qué me agradeces?
—No sé, supuse que tenía que agradecerte, eres alguien con quien no tengo miedo de mostrarme tal cual soy. Vendré mañana para que hagamos unos ejercicios.
—¿Eh? ¿Ejercicios de matemática?
—No, ejercicios físicos, recuerda que te dije que te ayudaría a pasar gimnasia, bueno, cumpliré mi promesa. Nos vemos mañana, espero que vayas a la escuela o me sentiré solo.
—…este…de acuerdo…..nos vemos —Milo lo saludó con la mano y se retiró, mientras que Camus se queda en la puerta, tocándose levemente los labios—. Nos vemos….
Continuará.
Quiero agradecer a GenavraPotterDZ y a MediolasYuu por leer el fic y dejar sus bellos comentarios. Este cap va dedicado a ustedes, con ese besito inocentón entre Milo y Camuchin.
