Día 10
-¡Trunks, ya es suficiente!
La aterrada voz de mi mejor amigo hace que me detenga justo a centímetros de su rostro. Toda la frustración que he estado experimentando durante estos últimos días pugna por salir por cada poro de mi cuerpo. Sin darme cuenta, innecesariamente, me he transformado en un súper saiyajin elevando el nivel de la contienda que hace horas llevo teniendo.
Ambos descendemos, y descansamos sobre el verde césped de aquellas lejanas montañas, que durante años han servido como campo de batalla para los innumerables enfrentamientos o entrenamientos que como guerreros hemos tenido que librar.
-¿Qué fue eso?
Los curiosos ojos de Goten me examinan tratando de hallar una explicación a mi comportamiento. No le respondo. No creo haber hecho nada malo. Desde pequeños hemos entrenado juntos, tenemos el mismo nivel de pelea, y si lo hubiese atacado él habría sabido cómo responder. No entiendo su cuestión, ni tampoco el miedo que vi reflejado hace poco en su mirada.
-Solo te había visto así en los enfrentamientos que teníamos contra algún enemigo. Parecía que en realidad querías matarme.
- ¿En serio? –respondo-No creo que haya sido para tanto.
-Lo fue. Me asustaste, no estaba preparado para que perdieras el control.
Suspiro. Últimamente no he tenido el control de nada en mi vida así que no sería novedad que lo hiciera durante un entrenamiento.
-En realidad parecía que tenías algo en mi contra…
¿Algo en su contra? El ha sido mi mejor amigo por años. Muchos no entendían porqué. La mente simple de Goten contrastaba con mi inteligencia superior, según mi padre. Aun así, su sola simpleza e ingenuidad, me hacía sentir que tenia alguien en quien confiar. Además compartimos historias similares, y genéticamente estamos diseñados de igual manera. ¿Cómo podría enojarme con él?
-Tal vez sea así-le respondo casi sin percatarme de lo que he dicho.
Rápidamente lo siento incorporarse. Mecánicamente hago lo mismo. Frente a frente, solo me queda intentar justificar mi respuesta pero que le puedo decir. Después de todo ni siquiera yo fui dueño de mis pensamientos, hace rato. Respiro. Estoy molesto. Es verdad. Entre la boda, la conducta de Maron, mi futuro hijo, la compañía y todo lo que se me avecina en pocos días estoy a punto de colapsar. Desearía mil veces volver a enfrentar a cualquier enemigo, que continuar realizando esas actividades.
-Es por Pan, ¿verdad?-la pregunta de Goten me sobresalta.
Es verdad, todo es por ella. Aunque no sé en realidad a qué se refiere. Solo asiento y vuelvo a sentarme.
- Lo sabía. Escucha ayer no te pude responder porque ella me pidió que no te dijera nada, tiene que terminar su proyecto, necesita estar sola y…
Nuevamente escuchó las mismas excusas que ayer mi amigo me dio. El caso es que no creo ninguna de ellas. Estoy seguro que ella se fue, pero no para estar sola, sino para estar con Dan. Desde que la conozco, ella siempre ha estado junto a mí, junto a Bra y a su familia. Ninguna amiga, o amigo. Ahora aparece un completo desconocido que en cuestión de días se vuelve alguien de su entera confianza. ¿Cómo puedo ser posible eso? Sé que Pan se caracteriza por ser sociable pero de ahí a volverse en poco tiempo, la mejor amiga de un desconocido. Cielos, a mí me costó años volverme su mejor amigo. Quizá este viendo cosas donde no las hay pero no puedo evitar pensar que su aparente amistad no es más que una mentira. Ahí hay algo más. ¿Por qué otra razón ella escaparía con él sin decirle a nadie su ubicación? Estoy seguro que Pan se marchó para vivir en paz su romance con Dan, sin interferencias. Lejos de mí. Ella me oculto su relación con Dan. Ella me engaño. Estoy seguro que no se trata de un simple amigo, y si me mintió con eso ¿Cuántas cosas más me oculto ella? Me siento lastimado, me siento molesto, estoy furioso, estoy…
-¡Trunks! ¡¿Qué te pasa?!
Mi ki se ha elevado sin razón alguna. Bueno si tiene una razón: la falta de control en mis emociones.
-Lo lamento-murmuro-Me iré a casa. No tengo ganas de ir a la compañía.
Elevándome, salgo disparado hacia el horizonte dejando a mi amigo completamente confundido en lo que hace minutos fue nuestro campo de entrenamiento. La idea de llegar a casa no me resulta tan atractiva, por lo que desciendo cerca de una cascada y me recuesto. A ver si con ello logró organizar mis pensamientos.
En realidad todo gira alrededor de dos nombres. Tan simple como eso.
Maron. ¿Qué respecto a ella? Nunca la amé, y nunca lo haré. Eso lo tengo muy claro. Salí con ella. Lo sé. ¿Por qué? Pues lo hice porque me parecía atractiva, interesante, y fuerte. Claro que, la mayoría de personas que rodean a nuestra familia son "fuertes." La primera vez que la vi me dio la impresión de que se encontraba sola. Y eso me sorprendió. Debo admitir que creí que al ser la única hija de Krilin y número 18, ella sería la consentida de la casa, pero creo que estaba equivocado. Conforme pasó el tiempo me convencí de que debía continuar por ese instinto de protección, que nos ha caracterizado desde hace tiempo a todos los guerreros. No tuve tiempo para explorar mi relación más a profundidad, al menos en cuanto al aspecto emocional se refiere, porque con el aspecto sexual avance a zancadas.
Haciendo un paréntesis a esto. ¡Goten si tiene la culpa de mi desgracia! ¡De hecho debería matarlo! Él y sus brillantes consejos. Pero quien es más culpable, el que aconseja, o el que sigue los consejos. Suspiro. Es verdad, en aquel momento, salir con muchas chicas para olvidar a mi amor imposible, no me parecía tan descabellado.
En fin. No tuve tiempo de conocerla más a profundidad, ya que al poco tiempo me salió con que estaba embarazada. Y con eso empezó todo. Con la "advertencia" de que si no me casaba con ella, nunca me dejaría ver a mi hijo, me vi obligado a iniciar todo este circo. Y ¿para qué? Con el fin de asumir mi responsabilidad, de darle un hogar estable a ese niño, y unos padres felizmente casados. Ahora me pregunto si esa felicidad podría volverse real. Considero que no. Antes no tuve la oportunidad de explorar profundamente el aspecto emocional de mi relación con Maron, ahora que vamos a casarnos, ¿quizá con la diaria convivencia pueda llegar a enamorarme de ella?
No. Yo mismo me respondo. Al menos eso está claro. No porque ame a otra mujer, sino porque en estas últimas semanas ella se ha encargado de mostrarme un lado de su personalidad que me parece francamente detestable. Lo que en definitiva evitaría de cualquier manera que llegase a enamorarme. Ya sabía que era algo controladora, y celosa. Pero de allí a creerse mi dueña. Eso me exaspera. Estos últimos tres días he tenido que vivir prácticamente bajo sus órdenes. El hecho de que por mi comportamiento ella haya tenido que ir a parar al hospital, la hace creer que puede ordenarme cualquier cosa. Pero, ¿no es así? Si me niego, a lo que sea, puede afectar a la criatura y a su estado de ánimo. Si la hago molestar, puede marcharse lejos con mi hijo. Estoy a su merced. Y si decido suspender la boda, sobre mi se viene la ira de sus padres, la decepción de mi familia, y las criticas de toda la ciudad que anda pendiente de mi situación sentimental.
Atado, estoy completamente atado de manos. A esas alturas, solo me queda respirar y aguantar. Pero si ya inicio así, no quiero saber cómo todo va a terminar.
La brisa cálida del mediodía remueve mi cabello. Pan. Ayer por un breve instante, entre sueños pude sentir su cálida presencia junto a mí. Pero solo fue eso, un sueño. Cuando desperté me encontré en ese terrible lugar junto a la madre de mi hijo. De vuelta a la pesadilla en la que se ha convertido mi vida.
Suavemente me incorporó y decido refrescarme nadando en aquel río alimentado por aquella enorme cascada. Dejando toda mi ropa sobre una roca, me sumerjo cada vez más y más. La fría temperatura del agua, logra refrescar en algo mis pensamientos.
Sé lo que debo hacer. Aunque me sienta como me siento. La decisión ya está tomada. La boda es inevitable.
Aun así…
La imagen de aquella persona me atrapa nuevamente. Mientras avanzo, sumergido, entre rocas, y algas. Mis pensamientos nuevamente me atraen hacia un único nombre: Pan.
En realidad mi relación con Pan tiene unas diferencias abismales a la que mantuve con mi prometida. Pan y yo empezamos como simples compañeros de viaje. Al inicio no podía soportarla, se comportaba como una chiquilla (claro que en ese momento lo era) y al mismo tiempo como una adolescente. Llorona, caprichosa, sensible, mandona, y orgullosa. Me irritaba mucho su forma de ser, y muchas veces pensé en mandarla de regreso a la Tierra. Nadie nunca me había sacado tanto de mis casillas, y aunque al inicio eso me molestaba, poco a poco me empezó a gustar. Yo acostumbrado al barullo de la oficina, y a la rudeza de nuestra especie, jamás me di el tiempo de conocer a fondo lo que tratar con una mujer implicaba, y más con una descendiente saiyajin. Mi hermana no contaba, ella era el dolor de cabeza de mi padre y a futuro de algún incauto mas, pero no el mío. Así durante ese viaje tuve que aprender, en toda la connotación de la palabra, a tratar a esa pequeña mujer.
Con el pasar de nuestras aventuras, descubrí que en efecto, ella tenía todos esos defectos. Pero también tenía muchas virtudes: sensible, solidaria, afectuosa, valiente, fuerte, y madura. Y así al final de nuestro viaje, su compañía ya no me resultaba desagradable. Tras la muerte de su abuelito empezamos a profundizar más y más en esa relación.
Y allí fue cuando el problema surgió.
Con fuerza rompo la cristalina superficie del rio, y me recuesto sobre una roca para secarme. Es curioso lo relajante que puede ser nadar.
Y volviendo al tema…
El problema era simple. O quizá no tanto. El asunto era que aquella niña que me agradaba, creció. Y como creció. Ya no era más una niña, y aunque insistía en verla así, hubo un momento en que por más que lo intenté, ya no pude verla así. Esa dulce chiquita que solía acompañarme a todos lados ahora era una hermosa y atractiva mujer que insistía en quedarse a mi lado. Sabía que lo hacía porque yo era su mejor amigo pero aun así, me aproveché de estas situaciones para estar junto a ella, aunque aun no era consciente de lo que hacía. Los entrenamientos que manteníamos se convirtieron para mí, más en un motivo para verla que en una razón para no perder la forma. Las tutorías que le daba para entrar en la universidad eran solo una excusa para estar solos y grabar su imagen en lo profundo de mi memoria. Las reuniones entre mi familia y la suya eran motivo más que suficiente para entre risas y golpes, enterarme de su vida, de lo que pensaba, de lo que sentía.
Yo mismo sellé mi destino con esas acciones. No pude evitar enamorarme. Creía que era incorrecto, pensé que podía perderla. Impulsado por lo mismo intente olvidarla en cuántos brazos se me atravesaban. Aun así no funcionó. Aun ahora no puedo olvidarla. Y aunque se haya marchado con Dan, o con quien sea. No puedo odiarla. Ni siquiera tengo derecho a enojarme con ella. Después de todo, ella no sabe lo que siento. Y si lo supiera. No puedo ofrecerle ningún futuro a mi lado. Solo sería mucho más doloroso para ambos.
-Será mejor que regrese-murmuro mientras me coloco la camiseta.
Mujeres. Esa palabra resume todos mis problemas. Poco a poco me elevo y me alejo de aquel pacífico sitio. De vuelta a mi triste historia.
Mi casa se perfila a medida que me voy acercando. Entro por la ventana de mi cuarto y me cambio de ropa. Son cerca de las dos de la tarde. De seguro ya saben en casa que nuevamente falté al trabajo. Resignado a recibir un nuevo regaño, bajo. Para mi sorpresa solo mi padre se encuentra en la cocina engullendo lo que parece ser una gigante presa de carne.
-Hola papá…-saludo, él me responde con un movimiento de su cabeza-Y ¿mamá?
-Umh…sammlio….umhm…Corporación…muhm..Faltaste…glump
Logro entender que al parecer salió a la corporación porque falté. Entonces cuando regrese mi madre, me espera una segura reprimenda. Molesto tomó una botella de agua y me dirijo hacia la sala de entrenamiento. Ahora que no hay enemigos que combatir, ese sitio solamente sirve para mantener nuestra forma, por si algo aparece.
Aunque lo dudo. Desde hace tiempo ya, que nada maligno amenaza con alterar la tranquila vida que llevamos como seres humanos.
Colocándome la ropa de entrenamiento activo la enorme máquina en el nivel más alto. Hace tiempo que ya lo he superado pero al menos me mantiene entretenido. Debería pedirle a mamá que incremente el nivel de dificultad. Así esto de entrenar, no se volverá aburrido.
Mientras vuelo, golpeo y disparo, mis pensamientos nuevamente empiezan a alterar mi concentración.
La boda es un hecho. Eso nada lo va a cambiar. He tomado la firme decisión de continuar, pese a mis sentimientos.
Aun así, no puedo dejar de sentirme miserable. Y es que al menos podría seguir tranquilo si Pan estuviera a mi lado pero desde que se fue todo ha ido a pique. Ya nada me importa más que volverla a ver. Y sé que es egoísta, muy egoísta. Me voy a casar pero quiero que Pan este conmigo, apoyándome. Sería mucho peor si ella sintiera algo por mí.
-Ah…-Un laser acaba de rozar mi brazo. Si no presto atención voy a terminar herido de verdad. Decido continuar.
Es verdad. Ni siquiera me di la oportunidad de saber que siente por mí. Pero para que hacerlo. La habría confundido aún más.
-Agh…-un enorme brazo mecánico me ha enviado de lleno contra una de las paredes. La sangre empieza a resbalar desde mi cuerpo hacia el piso. ¡Se siente tan bien! Me siento vivo.
Aumentando mi poder, rompo el brazo en mil pedazos y continúo.
La confundí. Lo sé. No quería hacerlo pero irremediablemente lo hice. El beso, ese impulsivo beso terminó de complicarlo todo. Si al menos hubiese podido contenerme pero al tenerla tan cerca, como nunca, no pude detenerme. Esa acción provocó alteró nuestra amistosa relación y lo peor es que ni siquiera me dio tiempo de explicarme. De hecho lo hice, pero creo que lo que ella entendió no fue lo que quería que entendiera. O quizá sí. No lo sé. Ni lo sabré. A la final se marchó.
-Pero…¿¡Tenía que irse con ese!?
Mi ira nuevamente vuelve a incrementar mi fuerza destructiva. No me importa. Ya he empezado y no pienso parar. Entiendo que lo que más me molesta es que se haya ido con un amigo a quien ella dice que acaba de conocer. Quizá sea cierto, pero luego las dudas, y los celos me embargan. Y si no. Y si se conocían ya desde hace tiempo.
-¡Ahora están juntos!
Es verdad no tengo cara para reclamarle. Ella se fue lejos de la ciudad quizá porque yo la obligue a hacerlo. De seguro creyó que yo estaba confundido por el beso, y ella no quería que me confundiera más con su presencia. Si es eso. Por supuesto, no pudo haberse ido solamente para estar con él. No, claro que no. Su familia no lo habría permitido.
Si al menos supiera donde está. Si pudiera verla una vez más aunque sea de lejos. Sé que aquel día le pensaba decir que olvidara todo porque planeaba continuar con la boda, pero al saber que se fue…
-¡Paaan!-grito furioso a medida que mi fuerza se desata.
Una fuerte explosión manda a volar toda la habitación. Pronto el cielo abierto sobre mí. Y la visión de mi padre acercando furiosamente, me hacen percatarme de lo que acabo de hacer.
- ¡En donde se supone que voy a entrenar ahora!-las palabras de papá resuenan en mis oídos.-Estoy seguro que tu madre me va a culpar por esto.
-Yo...lo siento-murmuro apenado, saliendo de entre los escombros.
- Se puede saber, ¿¡qué te paso!? Ya antes habías entrenado aquí, y habías tenido cuidado de no destruirlo.
-Antes entrenaba con Pan…-recuerdo mientras camino hacia él.
-Esa chiquilla. Te escuché llamándola.
Me pongo nervioso. No puedo creer que haya sido tan obvio. La sonrisa malvada que me da mi padre me confirma que, me he sonrojado. Decido continuar de largo hacia la casa antes de enfrentar cualquier cuestionamiento.
-Si tanto la necesitas...-lo escucho decir. Lo que provoca que me detenga. No puede ser, ¿acaso descubrió mis verdaderos sentimientos?-…para…entrenar…porque no la traes y ya.
Me molesto. En serio cree que si no supiera donde está no la trajera a rastras para no soltarla jamás.
-No sé donde esta…-susurro intentando contener mi nuevo brote de rabia.
-Estas bromeando, ¿verdad?-lo observo interrogante No entiendo a qué se refiere.-Siempre has sabido donde está.
Mis ojos se abren de sorpresa. ¿¡Que yo qué?!
-Para ser tan inteligente, no has actuado últimamente así.
Ahora es mi padre quien pasa de largo rumbo a la casa. Lo detengo. No puede tirarme una bomba así y luego marcharse.
-Espera papá, porque dices que yo sé donde está Pan…
-El día en que volaste a casa de tu prometida y fueron al hospital-me responde volteando su cabeza-Bulma te llamó... Recuerda esa conversación
Caminando se aleja e ingresa a la casa.
Porque no puede ser más claro. Ah, papá. Siempre con sus medias palabras y sus medios mensajes. Parado, intento recordar que fue lo que ocurrió ese día. Básicamente encontré inconsciente a Maron, la lleve al hospital, Bra llamó, le avisé lo que ocurría, luego mamá volvió a llamar y…
Flash Back
-Aún no me dicen que tiene-la cansada voz de un muchacho de cabello lila hablando por teléfono, resuena por el pasillo de aquel hospital.
-No es grave. Estoy segura que todo estará bien.
-Gracias, mamá-responde aliviado el joven.
-Entonces los días que ella esté allí la vas a acompañar, ¿verdad?
-Sí. No puedo moverme de aquí.
-Ya veo. Entonces buscaré a alguien que te remplace en la compañía.
-Es cierto eso…-recuerda cansadamente el muchacho mientras toma asiento.
-Como Presidente de la Compañía no puedes ausentarte tanto tiempo, pero si nombro un representante legal…
-Porque no le dices a Bra o Goten que tomen el mando mientras no estoy-sugiere el chico al recordar a la segunda heredera de los Briefs y su mejor amigo.
-Bra no puede, además no le gustan esas cosas. Hablaré con Goten, haber que me dice.
-Y a mí sí me gustan-refunfuña el ojiazul ante lo que acaba de decir su madre-Y ¿porque Bra no puede? Después de clases ella puede…
-No puede porque esta semana va a salir a Ciudad Capital para una investigación…Espera…Me está diciendo que no se lo diga a nadie…Olvida lo que te he dicho Trunks…
-Ajá….-responde el chico casi sin prestar atención a lo que su madre le ha dicho.
-Bueno hijo, no importa. Tú preocúpate por Marón yo velaré por el resto. Ten una linda noche, y descansa.
-Gracias mamá. Cuídate tú también.
Colgando el teléfono el joven se dirige a buscar alguna información acerca del estado de su prometida.
Fin del Flash Back
-Ciudad Capital…-pronunció recordando aquella pequeña conversación. Rápidamente entro a casa para buscar a mi padre. Lo encuentro recostado en el sofá de la sala. Al parecer esperándome.
-¿Donde está Bra?-lo interrogo impulsivamente. Ya a esas alturas no me interesa lo que puede llegar a creer de mí.
-Es increíble que solo hasta ahora, se te ocurra preguntar por tu hermana.
Bajo la cabeza avergonzado. En realidad entre el incidente de Maron y la desaparición de Pan, no tuve cabeza para nada más. No me percaté que en los últimos días Bra no se hallaba en casa. Tampoco se me ocurrió preguntar a alguien por ella. Solo sabía que estaba haciendo algo para la universidad pero nada más. Tarde me doy cuenta, que Pan también está con ella en la misma clase al igual que ese Dan. ¿Cómo fui tan tonto para no percatarme? De seguro mi padre piensa lo mismo porque me mira burlonamente desde donde está.
-Papá…
-Bra le pidió a tu madre que no le dijera a nadie donde se hallaba, con quien se iba y que es lo que iba a hacer. Al menos eso pude escuchar desde mi cuarto. Es como si ella, o su amiga estuvieran huyendo de algo.
- ¿Pero de qué?
-Creí que tu lo sabías…-la sonrisa de papá se amplía aún más.-Eres su hermano, ¿no?
Sonrío nerviosamente. Mi papá con esas indirectas de doble sentido va a terminar matándome. Es probable que Pan esté huyendo de mí, y Bra la esté apoyando. Es lo que puedo conjeturar. Pero no le puedo decir eso a mi padre. De por si tengo la sensación de que él sabe mucho más de lo que me está diciendo.
-No sé nada papá. De todas formas iré a visitar a Bra para ver cómo esta.
-Ja-sonríe, volviendo a acomodarse en el sofá-Si claro, a Bra.
Antes de que me diga algo más salgo corriendo a mi habitación para cambiarme de ropa. Las cosas se están poniendo extrañas en casa. Temo que mi padre me confronté y me pregunté lo que me está ocurriendo, y ya sé que con el carácter que se manda, terminaré diciéndole todo.
Sigo sin creer, que todos estos días sabía dónde estaba Pan. Es increíble que me haya desesperado, por puro gusto. Pero la culpa es de Bra. Ella y sus descabelladas ideas. Ahora sé que están juntas. Pan no está con Dan. No, claro que no. Lo sabía. Pan es una chica sensata, jamás huiría con un completo desconocido. Están haciendo una investigación, un trabajo grupal como en cualquier universidad. Bra está entre ambos. Pan y Dan no están juntos. No lo están.
Alegre, como hace tiempo no me encontraba, salgo corriendo de la casa pero antes de que siquiera pueda emprender el vuelo me encuentro con mi madre en la entrada.
-A donde crees que vas muchachito-me detiene colocando sus brazos en la cintura.
-Yo voy a…
-Espero que vayas a ver a tu prometida. Esta noche le dan de alta en el hospital…
Doy un respingo al escuchar esto. Observo mi reloj, son las 6 de la tarde, en una hora ella saldrá del lugar en donde estuvo estos últimos días, y prometí acompañarla.
-Yo… -susurro desilusionado- Lo olvide.
De verdad quería ver a Pan este día.
-Sí ya me di cuenta. Es mejor que vueles para que llegues a tiempo. Recuerda que prometiste acompañarla a su casa.
-Es verdad, ya me voy…
-Ah, y cuando vuelvas habláremos sobre tu asistencia de hoy a la corporación...
Antes de que empiece me alejo volando con dirección al hospital. ¿Cómo pude olvidar algo tan importante? Llego casi enseguida, deteniéndome en la ventana de la habitación de Marón, ingreso por ella.
-Pero que problema tienen los hombres saiyajin que nunca usan la puerta-sonriendo Krilin se acerca y me abraza gustoso de verme allí.
-Llegas a tiempo, mi amor-sonríe Maron ya cambiada de ropa.
-En realidad te agradezco que hayas cuidado de mi hija estos días.
-No se preocupe-respondo-Estoy seguro que se asustaron mucho cuando se enteraron que Maron estaba aquí.
-No tanto-la madre de mi prometida observa a su hija con un gesto incrédulo.-De hecho ya nos hemos acostumbrado a estas escenas.
-¡Mamá!
-Trunks, de igual manera gracias por ayudarla-Krilin me toma por el brazo y me lleva hacia afuera-Mi esposa y yo no estábamos en casa ese día, salimos de viaje, y si no hubieses estado allí quien sabe que hubiese pasado.
-Joven Briefs, ¿verdad? –Interrumpe una enfermera con la orden de salida-Puede firmar estos papeles y llevarse a su novia con tranquilidad.
Asiento cortésmente. Después de firmar, salimos juntos en el carro de Krilin, rumbo a su casa. En el camino, la conversación entre Maron y su padre gira en torno al desarrollo de la boda, a que faltan muchas cosas por concretar, al lugar en el que viviremos después de casados, al viaje de luna de miel…En fin, cosas que yo ya estoy harto de escuchar. El viaje es largo, llegamos tarde muy tarde a su casa. Son cerca de las 11 de la noche. Con la excusa de que tengo que levantarme temprano para ir a trabajar intento irme, pero Marón no me lo permite.
-Verdad papá que Trunks no se puede ir.
-Pero hija…
-Marón, si él se tiene que ir, déjalo.
-Mamá tú nunca me apoyas.
-Lo hago cuando tienes la razón.
-¡Papá! Mamá no me entiende.
Marón rompe en llanto frente a todos nosotros. Algo incómodos nos miramos. Decido quedarme, no quiero que algo le suceda a ella o al bebé. Los padres de mi novia me acomodan un sitio en una habitación. Por supuesto que no me iban a dejar dormir con ella, y tampoco es que lo quisiera.
Mis ojos se posan sobre el techo. Poco a poco se empiezan a cerrar. Tengo la sensación de que al fin podré dormir en paz, como desde hace días no lo he hecho. Y ¿porque? Por ella. Al fin sé donde está, y aunque hoy no pude, mañana la iré a buscar.
-Esta vez, no te me vas a escapar-susurro para mí mismo, mientras me duermo como hace rato no dormía.
Hola a todos! Gracias por sus comentarios, a mí también me alegra estar de vuelta dándole continuación a mis proyectitos de escritora. Espero les guste, aquí vengo con la siguiente parte de esta historia. Espero les gusté, trataré de continuar con el resto para terminarlo.
Si les gustó o no? tiene sugerencias o simplemente me quieren saludar (jejeje) dejen sus opiniones aquí, yo los leeré gustosa...
Hasta la próxima...
:)
