Capítulo 10
Nadie dijo que sería fácil

Cuando Paige llego a su casa, se quedó unos segundos apoyada de espalda a la puerta de entrada recordando la hermosa tarde que había pasado con Emily en el lago. La chica había soñado cosas parecidas con Emily, pero nunca nada tan perfecto.

Suspiró y caminó para entrar en una de las habitaciones que estaban debajo de la escalera y antes de llegar a la cocina.

-¿Dónde está Mamá? Tenemos que hablar.- Dijo a su padre que estaba sentado detrás de un escritorio lleno de papeles desordenados y con la nariz sumergida en un libro de negocios.
Nick McCullers no se movió.

-No puedes pasar sin tocar la puerta.- Fue la fría respuesta que recibió Paige.

-Papá…-

El hombre dio vuelta la página y no respondió. Paige salió de la oficina de su padre y cerró la puerta para luego darle tres golpecitos.

-Pasa.- Escuchó y volvió a entrar.

-Papá tenemos que hablar.-

-No tendremos un perro, creí que te lo había dejado claro la última vez que hablamos.- Dijo su padre sin quitarle la vista al libro.

-La última vez que hablamos fue cuando tenía ocho años y no es eso de lo que quiero hablar.- Paige trató de ganar la atención de su padre pero le era muy difícil.

-No dejarás el club de ajedrez.- Volvió a hablar su padre sin mirarla.

-Papá, puedes escucharme.- Le dijo Paige cortante, era la primera vez que enfrentaba a su padre.

-Necesito a mamá también, es importante. Te espero en la sala.- Paige salió rápidamente antes de arrepentirse y fue a la cocina a buscar a su madre que estaba haciendo un adorno con flores.

-Mamá, ¿Puedes venir a la sala un momento por favor? Tengo algo que quiero decirles.- Hablar con su madre era más fácil que con su padre, pero aun así su voz apenas salió.

Fue a la sala de estar y se sentó en el mismo sillón que días antes, cuando estaba con Emily. La señora McCullers la siguió de cerca pero se sentó en el de al frente, el que había usado Emily. Tuvieron que esperar unos siete u ocho minutos hasta que Paige se levantó a buscar a su padre que aún no llegaba. Tocó la puerta y abrió.

-Papá te estamos esperando.- Dijo tímidamente la pelirroja.

-Son las 23:36.- Respondió el señor McCullers ahora mirando la pantalla de un laptop.

A Paige no le sorprendió la respuesta, muchas veces cuando había tratado de hablar con su padre éste le respondía con la hora o con un 'sí' o un 'no' fuera de lugar. Estaba acostumbrada a que no la escuchara.

-Papá puedes venir por favor, de verdad que necesito decirles algo importante y tú no me estás ayudando.- Dijo Paige tratando de no levantarle la voz ya que estaba algo molesta por la actitud de su padre.

Su padre levantó la vista y la miró con una expresión muy severa.

-Paige, nada de lo que tengas que decirme puede ser más importante que mi trabajo, así que por favor, déjame terminar esto.- Al dejar de hablar volvió a mirar la pantalla resplandeciente y comenzó a tipear muy rápido.

Paige estaba perdiendo la calma, era la primera vez que se sentía fuerte para contarle a sus padres que era gay y no quería dejar pasar el momento. Ya le había dicho a Emily que lo haría y no quería volver a desilusionarla.

-Cada vez que he tenido algo importante que decirles, desde que tengo memoria, me lo he guardado para mí porque toda mi vida me has dado la misma respuesta, tu trabajo es más importante que yo. ¿De verdad crees que ahora con mis 16 años vendría a interrumpirte por un capricho? ¿No puedes simplemente hacer como que algo mío te importe por una vez?- Paige hizo un gran esfuerzo para decirle esas cosas a su padre, pero el esfuerzo realmente grande fue mantener el mismo tono de voz, tranquilo.

Su padre cerró el laptop y se levantó de la silla.

-Veamos qué es lo que consideras importante.- Dijo antes de caminar a la puerta y abrirla para dejar pasar a Paige primero. Fueron juntos a la sala, Paige se sentó en el sillón de siempre y su padre se quedó parado al lado de su madre. Paige lo miró algo apenada.

-¿Podrías sentarte por favor?- Le preguntó amablemente.

-No vine a jugar.- Le respondió su padre fríamente. –Así que si no te importa date prisa, tengo trabajo que hacer.-

Al parecer su padre no se lo estaba poniendo nada fácil y su madre como siempre, no cuestionaba la actitud de su esposo.
Por esa misma razón Paige no hablaba mucho de ella, por que la opinión de su madre era la misma que la de su padre, era una sombra de la autoridad de Nick McCullers. Paige amaba a sus padres, pero solo hablaba con su papá, ya que cada vez que trataba de conversar con su mamá ésta le respondía cosas como 'pregúntale a tu padre' o 'si tu padre cree que está bien'.

-Yo tampoco vine a jugar papá.- Dijo Paige algo triste.

La chica se levantó del sillón y miró alternadamente a sus padres.

-Desde hace un tiempo he sentido que hay cosas que no…- Sacudió la cabeza.

-Yo…- Hizo una pausa corta ya que sabía que si tardaba mucho su padre la interrumpiría.

-Soy gay.- Dijo finalmente en un hilo de voz casi inaudible.

Su mamá puso ambas manos sobre su boca como si su pequeña niña hubiese dicho una mala palabra y su padre se quedó tal cual, sin inmutarse.
Pasaron los segundos y antes de completar los dos minutos Paige, que ya estaba muriendo de los nervios volvió a hablar.

-Es algo que llevo pensando por mucho tiempo y ya era hora de que ustedes lo supieran.- Tenía la vista fija en la alfombra. No tenía idea de qué era lo que tenía que decir.

-Cómo puedes decirnos esto.- Dijo su madre más para ella misma que para Paige.

La no aprobación de su madre le dolía, pero lo que de verdad estaba esperando era ver lo que pensaba su padre, que seguía mirándola sin decir nada.

-No espero que estén de…- Paige fue interrumpida por un grito.

-¡Esto es lo que querías decir, es esto lo que es tan importante! Mira a tu madre.- El señor McCullers estaba enfadado y señalaba a la madre de Paige que estaba sollozando con las manos tapando su rostro.
Paige no sabía qué hacer, solo había pensado en salir del closet pero no había pensado nunca en que les diría después. Cerró los ojos y pensó en Emily para tratar de tranquilizarse.

-No la pongas en medio de esto, es normal que reaccione así.- Abrió los ojos y clavó la mirada en su padre, la chica estaba más calmada, no tenía idea de que pasaría en su casa, pero si sabía que fuera de ella había alguien que la esperaría con los brazos abiertos sin importar nada.

-Si quieres decirme algo dilo ahora, quiero ir a dormir.- Dijo Paige a su padre tratando de mostrarse segura de sí misma.

-Eres una vergüenza…- Dijo su padre.

-¿Qué hicimos mal?- Preguntó la señora McCullers mirando a Paige aun con lágrimas en los ojos.

La pregunta azotó a la chica. -Mal.- Pensó.

-No hay nada malo.- Dijo Paige triste en un susurro para ella.

-¿Nick qué fue lo que hicimos mal?- Insistió su madre.

-No sé lo que habrás hecho tú, pero yo no cometo errores.- Dijo el señor McCullers a su esposa pero mirando a Paige.

La pelirroja quería desplomarse en el sillón, todo el cuerpo le pesaba mucho y solo quería desaparecer, pero si se sentaba ahora estaría mostrando debilidad ante su padre y eso echaría a perder todo, si es que podía salir aun peor.

-¿Cómo puedes estar segura de lo que dices?- Preguntó Nick a su hija.

-Es de lo único que he estado segura en toda mi vida papá.- Le respondió la chica sin levantar la cabeza pero mirándolo a los ojos. Su mirada era penetrante y segura, tanto que Nick casi se sintió intimidado.

-No me lo creo, mi propia hija…- Comenzó su padre pero no pudo terminar.

-¿Qué más quieres de mí? Todo lo que me has pedido te lo he dado sin importar lo que de verdad quiero.- Paige levantó la voz y se arrepintió de inmediato.

El rostro de su padre se mantuvo altivo pero arqueó ambas cejas.

-Al parecer no todo. ¿Dónde está la hija normal que…?- Otra vez fue interrumpido.

-¡Soy normal! Yo solo… soy diferente.- Al principio mantuvo la voz alta, pero luego la fue bajando gradualmente.

Paige estaba triste y confundida, todo el tiempo que había pasado convenciéndose a ella misma de que no tenía nada malo se iba haciendo nada al lado de los comentarios de su padre.

-No me interesa lo que tu creas, para mi eres anormal.- Dijo Nick McCullers rompiendo el contacto visual con Paige.

-Tomaré una hora al psiquiatra a ver si te saca esa idea de la cabeza.- Volvió a hablar Nick y la señora McCullers tomó el teléfono inalámbrico que tenía a un lado para pasárselo a su esposo.

Paige miró a sus padres y comprendió que no había caso con seguir lo que ya se había transformado en una discusión.

-Dejen de vivir mi vida.- Dijo Paige sin mirarlos y empujando a su padre con el hombro al pasar a su lado para subir las escaleras.

-¡Eso sí que no!- El señor McCullers levantó una mano, estaba realmente enojado.

-¡Nick no!- Exclamó la señora McCullers antes de que su marido pudiera ponerle la mano encima a Paige.

-Sigue siendo nuestra hija.- Volvió a decir la madre de Paige secándose las lágrimas de los ojos y mirando a su marido que parecía un ogro aún con la mano en alto.

Paige siguió su camino pero ya sin intenciones de ir a su pieza, por lo que salió por la puerta principal. Tomó su bici y pedaleó hasta que ya no sabía dónde estaba.