Holas, creo que tarde un poco, gomen si los hice esperar, pero aqui esta el cap 10, espero les guste.

Ahora me gustaria mandarle saludos a mi amiga Chrisly Izaguirre, ella se fue al concierto de Bib Bang, aqui en Perú, Q ENVIDIA, le suplique que me trajera cualquier cosa del concierto, y este cap se lo dedico a ella, por que asi es como la espie yo, jejeje, no se lo digan e.e

Bueno olvidemonos de eso. Agradesco a todos los que me dejaron reviews, son lo maximo, os quiero mucho, ahora sin mas a leer...

Los personajes le pertenecen a Mashima-sama.


Hanna yori dango

Capítulo 10: ALGO EN COMÚN… ¡EL PODER DEL ARTE!

-¡NO! ¡TÚ NO! –gritaron Lucy, Juvia y Erza.

Levy agacho la cabeza, apenada. Son las 10 de la noche, los niños duermen en sus camas, y… tan sólo hace 5 minutos que Levy había llegado. Las chicas se encuentran en la sala teniendo otra reunión.

-¡Mentira! ¡Dime que no es verdad! –exigía Lucy.

-Levy-chan no bromees… ¡A Juvia no le hace gracia! –decía Juvia, con ganas de llorar.

-¡Silencio! –ordeno Erza.

Lucy y Juvia, se callaron. Las dos se sentaron en el sofá, flanqueando a Levy. Erza estaba parada delante de ellas. Ella tenía los brazos cruzados en su pecho, y la mirada oculta por su flequillo.

-Levy, ¿tienes algo que decir a tu favor? –pregunto Erza.

-To-todo e-es-esto tie-tiene una e-explicación –dijo Levy, mientras jugueteaba con sus dedos.

Erza se sentó con las piernas cruzadas, encima de la mesa de centro. Lucy examinaba con la mirada a Levy, buscando un indicio… Juvia, no dejaba de ver el collar de Levy. Si señores, hace 5 minutos Levy llego, y en su cuello llevaba el collar de la maid de Gajeel.

El collar era de la misma cadena de los otros dos, pero el dije era diferente, era un dragón con las alas extendidas y en medio de su barriga estaba la letra R.

-¿A qué esperas? ¡Comienza ya! –espeto Erza.

Levy tembló. Tenía y debía de darles una explicación a las chicas. Pero… como explicar que se pasó media tarde discutiendo con Gajeel, y que luego él la invito a su casa y que mostrándole una enorme biblioteca la convenció de ser su maid.

Además, la invito a cenar, ella no lo rechazo, así entre charlas triviales y discusiones se fue la hora. Para cuando se dio cuenta, ya eran las 9 y media. Como loca lo saco para que la llevara a casa, Gajeel por miedo a Erza había aceptado.

Y ahora estaba aquí, tratando de explicar lo que había sucedido.

-Lo que paso fue que…

.


.

20 MINUTOS DESPUÉS…

-¡LO MATO! ¡YO LO MATO! –grito Erza.

Las chicas rápidamente agarraron a Erza, antes de que siquiera cruzara la sala. Levy se sentía culpable, por lo que le podría pasar a Gajeel. Levy comenzó a hablar, para calmar a Erza.

-Erza, esa situación ya se aclaró, mañana…

-Te hizo llorar, eso es lo que no le perdono –dejo firme la Scarlet.

-Erza… -susurraron las tres chicas, enternecidas con la conducta de Erza.

-¡Ahora suéltenme! Para matarlo –dijo Erza mientras forcejeaba por soltarse.

Levy, se soltó, se puso delante de ella y la abrazo, Erza ante tal acto se quedó inmóvil. El pequeño cuerpo de Levy temblaba, y Erza podía sentir sus lágrimas caer y mojar su blusa.

-Le-Levy –susurro Erza.

-Gracias, de verdad que te lo agradezco mucho, pero… déjalo, esta vez quiero resolverlo por mí misma –argumento Levy.

Juvia entendió claramente lo que quería decir Levy, puesto que ella también era constantemente protegida, o por Lucy o por Erza. Juvia se acercó y abrazo a Levy.

-Juvia te entiende Levy-chan –le susurro con ternura.

Lucy se acercó a ellas y las rodeo con sus brazos, prometiéndose que si Gajeel se atrevía a hacerle algo, lo pagaría muy caro. Erza al verlas, apretó los dientes, y las rodeo a las tres en un abrazo. Ella las protegería.

"No permitiré que les hagan daño, no después de lo que todas han sufrido", pensó Erza.

.


.

-¡GANE! –dijo Natsu.

Era sábado, el día de ayer había sucedido cosas interesantes para el f4. Sobre todo la llamada de Gajeel a las 11, informando sobre su nueva maid… Olvidándonos de eso, ¡es sábado!

Todos los sábados se realizan talleres en el instituto, mayormente se reúnen los clubes. Como el club de ajedrez, el de vóley, el de futbol, el de jardinería, entre otros. Y bueno nuestros príncipes, se reúnen para jugar partidos, ya sea de básquet o futbol.

Y claro, también se reúnen sus fanáticas.

-¡Viva Natsu-sempai!

-¡No te rindas Gajeel-sempai!

-¡Tú puedes Jellal-sempai!

Y muchos gritos más, que a cualquiera reventaría los oídos. Bueno, el f4, ya estaba acostumbrado a eso. Así que para ellos era típico.

-Ten –dijo Gajeel, entregándole a Natsu 100 yenes.

Jellal, también le extendió 100 yenes. Natsu tomo el dinero, y les sonrió victorioso. Llevaban como 15 minutos jugando, y habían hecho tres apuestas, de las cuales todas había ganado Natsu. Es que Natsu, era bueno para el básquet, él encestaba a una larga distancia.

Para Gajeel y Jellal, Natsu tenía mucha suerte. Por eso siempre les vencía. Qué bueno que no estaba Gray, de seguro ellos hubieran comenzado una guerra en vez de juego. Pero no por eso se la iban a dejar fácil a Natsu.

-Otra –dijo Jellal revolviéndose el cabello.

-200 esta vez –acepto Natsu.

-Gee-hee, mira cómo se divierte tu maid –comento Gajeel.

Natsu miro en la dirección en la que lo hacia Gajeel. Jellal algo curioso hizo lo mismo. No muy lejos de ellos, estaban caminando Loke y Lucy, conversaban y se reían. Loke cargaba un saco en sus hombros. Y Lucy…

Natsu frunció los seños, Lucy ya no llevaba su sostén reductor, y eso Natsu pudo notarlo claramente. Además debía de admitir que el jamper le caía bien al cuerpo de Lucy, y con su pelo recogido en dos cachos, le daba un toque tierno y sexy.

Natsu sacudió la cabeza, diciéndose a si mismo que la vida de Lucy no le era importante, y mucho menos su vida personal…

Una imagen de Lissana cogiendo una rosa, vino a su mente.

Natsu apretó los puños, sintiendo la furia recorrer su cuerpo. Se volteó, dándole la espalda a Loke y Lucy. Camino y cogió la pelota del suelo.

-¡A jugar! –ordeno.

.


.

"Esto sí que es fantástico", pensó sarcástico Gray.

Gray se encontraba caminando por los pasillos del edificio 3B, ese lugar era reservado solo para los clubes de artes. Como el de escultura, pintura, teatro y dibujo. Gray doblo una esquina, y se encamino hasta la última puerta de ese corredor.

-Ellos tienen nuevas maids, y yo no –susurro molesto.

Lo que pasaba, era que ayer tras recibir la noticia de Gajeel, se había sentido incómodo. Gray, tenía una buena maid, era práctica, puntual, precavida, y siempre callada. No se podía quejar. Pero era algo vieja, así que necesitaba una nueva, ¿pero quién?

No estaba interesado en ninguna chica en particular. Ninguna le llamaba la atención, no había ni una que…

Gray se quedó estático, a medio paso dentro del cuarto. La puerta la había abierto aun metido en sus pensamientos. Pero al fijarse lo que había dentro, se quedó así, parado como un bobo.

Dentro del lugar se podía ver cuadros apoyados en las paredes, y en medio de la sala una chica de cabellos azules, amarrado en una cola de caballo, pintaba concentrada sobre un lienzo.

La vista de Gray, paso de la chica a sus materiales. "Son acuarelas", concluyo. Se fijó bien en la chica… de pronto la chica se giró un poco, dejando ver su rostro.

-¿Juvia? –pregunto incrédulo Gray.

La chica se tensó ante ese tono de voz. Y como si fuera robot, giro mecánicamente hasta encarara al chico que la había llamado.

-Gray-sama –susurro sonrojada.

Gray llevo su mano a su mejilla derecha, recordando el golpe que la chica le había dado. Él sonrió sínicamente. Recordaba claramente que había pasado ese día, hace tres días.

Él simplemente se la había llevado para que le explicase eso de "necesitas llorar de vez en cuando", pero de una cosa a otra, había querido burlarse de ella, y hacer algo que a Juvia no le había agradado. Ni siquiera él se había explicado esa sensación de querer… besarla.

Juvia no se lo permitió y le planto una bofetada con toda su alma. Gray no reaccionó, ya que ni él mismo se explicaba que había pasado. Así que opto porque sería mejor regresar, ya que estando con ella se sentía raro.

Ni siquiera sabía la razón, para que al día siguiente la fuera a ver en su casa. Sencillamente, entendía que debía alejarse de ella.

Un recuerdo le vino a Gray, uno donde ella agarraba la mano de un niño, tenía dudas, y la curiosidad lo llevó preguntar.

-Dime Juvia, ¿tienes hijos? –pregunto Gray.

-¿Eh? Juvia no en…

-Responde –ordeno entrando y cerrando la puerta.

Juvia sintió a su corazón latir fuertemente, y estaba a punto de responderle, pero recordó lo que Lucy le había dicho hace una semana atrás.

-Ju-Juvia no tiene por qué responder –contesto nerviosa, pero decidida.

Juvia le dio la espalda, y volvió a concentrarse en su cuadro. Gray la observo un rato, luego camino a paso lento. Quedándose detrás de ella. Su vista se fijó en el cuadro que pintaba… abrió sus ojos, sorprendido.

El cuadro que ella pintaba era el de una noche de tormenta, se podía ver una cascada a punto de desbordarse, el cielo relampagueante, cada efecto era fantástico. Parecía real, inclusive podía sentir el sonido de la lluvia al caer, el ruido de los truenos.

"Increíble", pensó.

Pero su mirada se fijó en un detalle, una cueva pequeña, justo a un canto de la cascada. Era un pequeño nido, donde estaban dos pájaros, protegiendo con sus cuerpos a sus polluelos. El amor de una familia… algo que él no tenía.

Gray apretó los puños, sintiendo rencor hacia la chica. Si pintaba eso era porque debía tener padres que la amaban, esa era su conclusión. Pero entonces, por qué vivía con tres amigas y tres niños.

"¿Serán familia?", pensó.

-Aun no me has respondido, Juvia –dijo con voz fría.

Juvia sintió miedo, se sentía intimidada por el chico, su sola presencia la alteraba. Quería responderle, pero… ¿para qué?

Él solo era un desconocido, un chico que se creía por su fortuna. Uno de esos niños mimados que ella había conocido. Y, como Lucy lo había dicho, no tenía derecho alguno sobre ella.

-Juvia, no tiene por qué responder –dijo firme, sin mirarlo.

Gray sonrió, ante la valentía y decisión que mostraba. Y eso que las anteriores veces que la había visto, era más… sumisa. Retrocedió dos pasos, y se comenzó a quitar su casaca y su camisa. Arrojo ambas prendas a una silla cercana.

Se encamino al rincón derecho de la habitación, donde había un armario, lo abrió y saco sus materiales, acuarelas y pinceles. Volvió al centro y comenzó a acomodar todo.

Gray paseo su vista por todo el lugar, ignorando los ojos de Juvia que lo observaban, en la pared izquierda vio lo que buscaba. A paso lento se acercó. Gray volvió a sonreír, sentía la mirada de Juvia en él.

-¿Qué tanto miras? Acaso… ¿te gusto? –comento altanero.

Juvia se sonrojo, proceso lo dicho por el joven y negó con la cabeza. Estaba Nerviosa. Gray al ver su reacción, sonrió ampliamente. Juvia al ver su sonrisa, sentía que se moriría. Era guapo. Juvia noto algo, por alguna razón parecía feliz.

Gray rodo los ojos, se agacho y cogió el lienzo que había visto. Era del tamaño perfecto para pintar un atardecer. Sin darse cuenta, al momento de alzar el lienzo, jalo la manta que cubría un cuadro, justo a espaldas del que cogía. La manta dejaba ver una cortina pintada sobre un lienzo del tamaño de una puerta, también podía ver un cielo estrellado.

Gray entrecerró los ojos, dejo a un lado su lienzo y se acercó más al cuadro pintado. ¿Qué era?

Juvia vio como él dejaba a un lado el lienzo que había cogido, y se acercaba a un cuadro del tamaño de una puerta, cogía la manta y se preparaba para sacarla…

"Ese no es…", pensó algo asustada.

Juvia abrió sus ojos, al ver la imagen que se apreciaba a medida que Gray retiraba la manta.

-¡No lo mires! –grito, pero fue en vano.

Gray retiro por completo la manta, y en el cuadro se podía apreciar… a una chica de espaldas.

Con un vestido lavanda, de costura sencilla, su cabello azul, se balanceaba con el viento, junto con su vestido. La chica estaba apoyada en un barandal, de lo que al parecer era su cuarto. Las cortinas también se movían. En el cielo se apreciaba estrellas y una luna llena.

La chica estaba con el rostro mirando a la luna, pero se podían apreciar ciertas facciones de ella. Era, a simple vista, hermosa.

"Soledad", fue lo primero que llego a la mente de Gray.

Gray, aparte de ser artista, también era un crítico, y su fama estaba en que podía ver con facilidad lo que quería expresar el artista en cada obra que hacía. Y en esta que veía, lo que captaba era la soledad y tristeza que quería transmitir el artista.

Juvia corrió y se paró delante de él, impidiéndole observar la imagen. Tenía los ojos cerrados, y las mejillas rojas, además estaba con los brazos extendido, como negándole el paso.

-¡No lo mires! ¡Juvia no quiere que lo miren! –grito Juvia.

Gray la observo un instante, pensando y razonando, con esta repentina acción.

-Tú lo pintaste –afirmo Gray.

Juvia abrió los ojos, y lo miro sorprendida. Luego, se sintió nerviosa, ella no quería que nadie viera esa imagen, era especial. Desvió la mirada, ya que no se la podía sostener. Poco a poco bajo los brazos, juntándolos para apretarse las manos, en vista de su nerviosismo y vergüenza.

-¿Tan sola y triste te sientes? –pregunto Gray.

-Juvia no se siente sola, Juvia lo pinto el día que se unió a este club, ese día Juvia estaba nostálgica –respondió con la cabeza gacha.

-¿No recuerdo haberte aceptado en mi club? –comento Gray, frio.

Juvia lo miro confundida. Ahí, Gray se dio cuenta de que ella no estaba enterada de nada.

-Este club es mío –enfatizo-. Y sólo yo decido quienes deben entrar, pero tú has estado pintando sin haberte registrado –Juvia asintió con la cabeza-. Bueno…

Gray se acercó a ella, la cogió de la muñeca, y la aparto de en frente, para así poder apreciar la imagen. Despreocupadamente se sentó en el piso de mármol, aunque parecía sucio, alzo al vista, palmeo a un lado de él, indicándole que se sentase. Juvia lo hizo desconfiada.

-Como castigo, te exijo que me cuentes la historia detrás de esa imagen –le dijo Gray, sin apartar la vista del cuadro.

-Juvia no quiere recordar –murmuro Juvia, mientras se abrazaba sus piernas.

Gray la miro un momento, luego volvió su mirada a la imagen. Y una frasecita cruzo su mente.

-Una vez me dijiste que necesitaba llorar de vez en cuando –Juvia se despegó de sus piernas para verlo-. ¿Qué tal si comienzas tú? –pregunto.

Tras la pregunta, Gray volvió a mirarla, pero esta vez le sonrió ampliamente. Sonrojando a Juvia, y de paso dándole a entender de qué no era tan frio como parecía.

-Ok, convenció a Juvia. Pero, luego usted hará lo mismo –sentencio.

Gray la observo un rato, iba a decirle que no, pero… hace tiempo que no hablaba con alguien. Quizá, no era mala idea hablar de sus problemas, un poco de desahogo no le hacía mal a nadie. Y Juvia parecía ser una buena chica, hasta el punto de que ya no quería vengarse de ella por la bofetada.

Gray asintió con la cabeza, y Juvia le sonrió feliz, una sonrisa que hizo sonrojar brevemente al frío Gray Fullbuster.

.


.

-¡¿Qué vas a salir con quién?! –grito Lucy.

Juvia corrió rápido a taparle la boca, antes de que despertara a Erza. Era ye de noche, Juvia sabía que Erza dormía como tronco, pero había comprobado por si misma que podía despertarse con facilidad.

"Tal vez, pedirle consejos a Lucy fue mala idea", pensó.

Lucy aun con la boca tapada murmuraba cosas incomprensibles.

-Lucy-chan calla, o despertaras a Erza de sus dulces sueños. Juvia sabe muy bien de que no quieres eso –argumento.

Lucy frunció los seños mirándola retadora, pero no duro mucho, ya que Juvia tenía razón. Lucy bajo al cabeza vencida. Juvia alejo sus manos, y Lucy suspiro.

-Tienes razón Juvia-chan… ¡pero no me puedo creer que vayas a salir con Gray! –espeto Lucy-. ¿Cómo paso? Es imposible…

-Nada es imposible Lucy-chan, al menos eso dice Erza –dijo pensativa, pero cambio de expresión al momento-. ¡Juvia va a salir con Gray-sama! ¡Juvia está feliz! –agrego con una sonrisa y estrellitas en los ojos-. A qué esperas, ayuda a Juvia a escoger su ropa, para eso te pedí que vinieras.

-Pero Juvia-chan, te vez bonita con todo –dijo desinteresada-. Aunque, esta blusa con este pantalón, una chalina, y esos zapatos de planta baja, caerán fabulosos –dijo Lucy como una profesional.

Juvia cogió la ropa que Lucy tenía en las manos, saco los zapatos indicados por la rubia y de paso cogió una chalina.

-Gracias Lucy-chan –agradeció la Loxar.

-De nada Juvia-chan, me voy a dormir –informo Lucy.

Lucy cerró la puerta, dejando a una Juvia sonriente y extremadamente feliz, que había comenzado a imaginarse a ella junto a su "Gray-sama".

Lucy, desconfiaba que esa cita fuese a ir bien. "Y, ¿si solo quiere burlarse de ella, y si intenta pasarse, y si la humilla?", pensaba preocupada Lucy por su amiga Juvia. Estaba tentada a ir y contárselo a Erza, pero sabía que ella exageraría las cosas, así que era mejor actuar a discreción.

"Voy a seguirlos", pensó, mientras entraba a su cuarto.

.


.

-¿Vas a salir con una chica? –Gray asintió con la cabeza-. ¿De verdad vas a salir? –Gray volvió a asentir.

Natsu comenzó a reír, Gray ya tenía una venita en su frente. Natsu había llegado, alardeando que había sacado un billetón con Gajeel y Jellal, en el partido de básquet. Luego al ver que Gray arreglaba sus ropas, algo que nunca hacía, comenzó a preguntar, Gray se limitó a decirle una palabra: CITA.

Natsu, desde ese momento lo bombardeaba con las mismas preguntas.

-¿Vas a…?

-Si lo vuelves a preguntar, te reviento la boca –amenazó Gray-. Ahora largo de mi casa.

-Vamos Gray, es la primera vez que la princesa de hielo acepta una cita, dime quien es la desafortunada –lo provoco Natsu.

Gray lo ignoró, y se preguntaba a si mismo por qué tanto empreño en verse bien, Natsu se acercó a él.

-Ya te olvidaste de…

-No la menciones –advirtió Gray-. Ni se te ocurra nombrarla.

-Ok, me callo, pero sabes, que bien por ti.

Natsu le sonrió a Gray, una sonrisa que desconcertó al chico, una que le recordó al antiguo Natsu. Gray le devolvió la sonrisa. Natsu se encamino a la puerta, se despidió con un movimiento de mano y se fue.

"Tengo que ser un ninja, chica misteriosa, ¿quién serás?", pensó de camino a la salida Natsu.

.


.

AL DÍA SIGUIENTE….

-Nos vemos –se despidió Juvia.

Lucy, Erza y Levy, la vieron cerrar la puerta. Lucy, corrió arriba, cogió su bolso y bajo. Erza la vio, y la detuvo.

-¿A dónde vas Lucy? –pregunto Erza.

-Por un libro –mintió Lucy.

Erza asintió con la cabeza y sonrió. Lucy también desapareció por la puerta despidiéndose con la mano. Levy se fue a su cuarto a hacer sus tareas. Y Erza se sentó en el sillón cogiendo el control remoto.

.


.

Era domingo, un día libre, para descansar, para salir, para divertirse y espiar…

-¿Qué haces tú aquí? –pregunto Lucy.

-Lo mismo pregunto –respondió Natsu.

Gray volteo levemente, y Lucy, jalo a Natsu, antes de que los viera. Cuando Lucy estuvo segura de que no los veía salió de detrás del poste.

A lo lejos vio como Gray y Juvia subían a una limusina.

-Los voy a perder –susurró Lucy.

-Si quieres te llevo, mi coche esta allá –señalo a un auto negro, deportivo y… caro.

Lucy lo miro. ¿Qué hacia Natsu ahí? Fácil, él también quería espiar a Gray. Y, según él, era un ninja en una misión. Lucy lo pensó un ratito, y acepto, se encaminaron rápido al auto. Ella entro en el asiento del copiloto. Natsu entro y encendió el auto, saliendo a una velocidad que asusto a Lucy.

-Los vamos a perder –murmuro Natsu acelerando más.

-Voy a morir – dijo asustada Lucy.

.


.

DENTRO DE LA LIMUSINA…

-¿A dónde vamos Gray-sama? –pregunto Juvia.

-Espera y veras –respondió Gray.

Gray no dejaba de ver a Juvia, se veía hermosa con esa ropa. Blusa palo rosa, con una chalina negra, un pantalón jean, y su cabello suelto. Hermosa, sencillamente hermosa.

Sin esas ropas caras, su belleza era natural. Gray estaba maravillado con su belleza. Y en su mente maquinaba la idea que había concebido el día de ayer.

"Ya tengo a mi nueva maid", pensó Gray, sonriendo.

.


.

Natsu vio a la limusina aparcada en una tienda de ropa, esperaron como 5 minutos y salieron de la tienda Juvia y Gray, Juvia cargaba una bolsa y se le veía feliz.

-Es ella –susurro bajo, Natsu.

Lucy lo movió, para que siguiera a la limusina, ya que se había vuelto a mover. Lo siguieron hasta que se detuvo en una tienda de zapatos. Ellos bajaron y luego de 10 minutos salían con 1 caja, cargada por Juvia.

Siguieron a la limusina, hasta que esta vez se detuvo en una estética, una que Natsu conocía muy bien, la estética de la madre de Wendy.

Ahí esperaron media hora, se aburrían, pero el silencio entre Lucy y Natsu, no se les hacía incómodo. Y… entonces vieron a Juvia salir, con un vestido lavanda, de costura simple, con el pelo suelto y en hondas, sin maquillaje.

Lucy, se fijó en sus mejillas sonrojadas, se dio cuenta de que Juvia estaba feliz.

Natsu se fijó en la mirada que le daba Gray a la amiga de Lucy, y supo que tramaba algo.

No se equivocó. Ya que fueron testigos de cómo Gray le ponía un collar a Juvia, el collar que la identificaba como su maid. Y el cómo Juvia no decía, ni hacia nada en contra de eso.

Lucy apretó los puños, y veía asombrada eso. Natsu por su parte, sonreía, tanto afán para que solo sea su maid.

-Erza… va pegar un grito al cielo, cuando se entere –espeto asustada Lucy.

Natsu la miro, y se recordó del golpe que le dio la pelirroja, tembló ligeramente.

"Te voy a matar Gray", pensó Natsu.


¿Y? ¿les gusto? espero que si, por fa sus comentarios, quejas, sujerencias, dudas, en un review, que seran recibidos...

Hora de adelantos ;)

En proximo cap, las chicas se van de... los dejo con la duda, y al que adivine, le respondere la pregunta que me haga, sin importar cual sea.

Bueno, veremos tambien la regañada a Juvia por ser la maid de Gray, y como reaccionara Erza ante esto, y que hara Jellal para calmarla.

Además, los niños veran al f4, ¿que pasara?

Nos leemos en la proxima, besos

Sayonara, se despide Madisuky... :3