Hola a todos :3

Espero que estén bien, yo en este momento estoy estresada, ya que estoy mirando universidades en donde den audiovisuales y doblaje. X3 Es que además de escribir, mi afición es fingir mi voz y me encanta el temita del doblaje, por esa razón me gustaría dedicarme a ello. ^^

Sobre este capítulo no es muy largo que digamos (es el más corto que he hecho hasta ahora), ya que he ido añadiendo y quitando cosas y así me ha quedado. .3.

También cabe de decir que no iba a poner ninguna canción en este capítulo hasta que recordé cierta canción y me decidí añadirlo. xD

Recuerdo que mañana o dentro de dos días haré una publicación respondiendo los comentarios que me hayáis dejado en el fic y tal, así que de momento hay tiempo para seguir comentado. X3

Y tengo que decir oficialmente, ¡que ya estamos a la mitad de este fic! Tengo que deciros que esta historia es la más larga, tanto en palabras como en capítulos, que he hecho hasta ahora. Y me siento feliz por ello. :B

Y bueno, más cositas que contaros… ¡Ah ya sé!

El otro día, mientras vagaba por internet, me encontré con un juego que me llamó bastante la atención (aunque era japonés). Era de género fantástico, lleno de magia, romance y tal. Era una chica que debía de descubrir su magia y para ello se tenía que relacionar con los demás alumnos y dependiendo de con quien se llevaba mejor se iban enamorando y poseía la magia similar a la del chico. Y bueno… en ese juego vi a un chico que me ha llegado hasta lo más profundo de mi kokoro *o* tan asadasdas(?) Y como me encantó, pues busque una imagen en la que aparecía la prota con el personaje, lo puse como imagen de fanfiction (aunque editada por mí con el photoshop xDU) y ando más feliz que una perdiz XDU

Y bueno, creo que eso es todo por ahora, así que espero que os agrade el capítulo (aunque como ya he mencionado, es corto), y con esto y un pingüino(?), ¡Que dé comienzo el noveno capítulo!

Canción: Love song (Del single Monstar del año 2007)

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La luz empezó a iluminar la habitación en donde los chicos se encontraban durmiendo en ese momento. El primero en despertar fue Natsu, a causa de que los rayos de sol le daban de lleno en los ojos, pero aun así no decidió incorporarse, y lo único que hizo fue girarse para intentar dormir una vez más. Pero, al sentir algo completamente peludo en su cara decidió abrir un ojo para ver de qué se trataba. Delante de él había un gato serio y completamente negro excepto el hocico que era blanco. Tenía los ojos rojos y una cicatriz cerca del ojo derecho. Natsu se frotó los ojos para ver si era un sueño o no, y cuando vio que no estaba soñando se incorporó y miró a sus compañeros de cuarto.

-¿Pero de dónde narices ha salido este gato? –pensaba el pelirosa mientras que les miraba. Entonces miró a Gajeel y entrecerró los ojos, recordando que él desde que encontró a Happy y su hermana pequeña adoptó a Charle tenía unos celos terribles de tener un gato como ellos.

Tomó al gato y se levantó de la cama en dirección al lugar en el que se encontraba el pelinegro durmiendo a pierna suelta y roncando, y cuando estuvo lo más cerca posible, le lanzó al felino a la cara, haciendo que el chico se despertara bruscamente.

-¿PERO QUÉ…? –gritó Gajeel levantándose rápidamente. Tras escuchar los gritos del pelinegro, Gray y Sting se despertaron.

-¿Qué pasa ahora? –preguntó el rubio adormilado.

-¿De dónde lo has sacado? –preguntó Natsu señalando al gato.

-Fue fácil, mientras que tú y el rubio oxigenado estabais en el pueblo, estuve con Levy caminando por la zona, y en los cubos de basura encontré a Pantherlily.

-¿Pantherlily? –dijeron los tres chicos al mismo tiempo.

-Sí, es un nombre genial para un gato mejor que el tuyo y el de tu hermana, Salamander –se burló.

-¿Ah sí? Cuando llegue a casa hagamos un concurso de quién es el mejor gato –retó.

-Hecho.

-Dejad de discutir y vayamos a prepararnos para ir a desayunar –dijo Gray rascándose la cabeza. Los demás asintieron y se levantaron de las camas para vestirse y caminar hasta el bungalow en donde se encontraba Atlas y los demás.

Cuando llegaron, se encontraron que el pelirrojo estaba haciendo un desayuno bastante energético: huevos fritos con bacon, jugo de naranja y un gran cuenco de varias frutas para todos.

En la mesa ya se encontraban desayunando Wendy, Erza y Jerall.

-Buenos días –saludaron los chicos.

-Buenos días, ¿habéis dormido bien? –preguntó Atlas con una sonrisa.

-Más o menos –dijeron los dos pelinegros. Gray y Gajeel se despertaron con dolor de cabeza a causa de la borrachera del día anterior. Y antes de ir allí tuvieron que tomar una pastilla contra el dolor.

Los cuatro se sentaron en las sillas mientras que Atlas les servía uno a uno su desayuno.

-¿Y las chicas? –preguntó Sting comiendo un trozo de bacon.

-Aquí –dijeron éstas entrando por la puerta.

-Buenos días –saludaron mientras que se sentaban.

-¿Qué tal está Lily? –preguntó Levy sentándose junto a Gajeel.

-Bien, aunque no ha comido nada aún –contestó el chico de piercings.

-Luego te acompaño a darle algo de comer.

-Por cierto, ¿os encontráis bien? –preguntó Natsu al ver que su tío se marchaba afuera para coger algo de comida que tenía guardada en el vehículo.

-No muy bien –dijeron las chicas cuando Atlas se había marchado.

-Yo estoy perfectamente –comentó Erza antes de ponerse a comer un trozo de fruta.

-Pues tú eras de las que peores estaban –pensaban Natsu y Sting.

-Y lo malo es que no tenemos nada para el dolor de cabeza. –dijo Lisanna poniendo la mano en la frente.

-Dicen que el mejor remedio contra es tomar fruta –comentó Jerall-. Así que a comer.

-Podrían habérnoslo dicho antes de tomar la pastilla contra el dolor –pensaban molestos Gray y Gajeel.

Atlas regresó poco después para terminar de cocinar y tras esto comieron todo lo que habían servido.

Pasaron 30 minutos y los chicos ayudaban a recoger los platos sucios y a limpiarlos, excepto Levy y Gajeel que se habían ido para alimentar al gato negro que se había quedado en la habitación de los chicos.

-Hey Luce –llamó Natsu, haciendo que la rubia interrumpiera su tarea para mirarle.

-¿Qué ocurre, Natsu? –preguntó con una sonrisa.

-¿Estás bien?

-Sí, estoy bien. Me duele un poco la cabeza, pero mejor que cuando me he levantado.

-Me alegro –dijo el chico mostrando toda su dentadura en una sonrisa-. Tengo algo que comentarte.

La chica ladeó la cabeza.

-¿Qué es?

-En el pueblo que está cerca de aquí va a haber un gran mercado estilo medieval. Y me gustaría saber si querrías venir conmigo.

-Claro, me gustaría –respondió Lucy con una sonrisa.

-Genial, pues dentro de una hora y media voy a buscarte.

Después de eso terminaron re recoger y se fueron a preparar para el nuevo día.

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Rápidamente paso la hora y media. Y en la puerta del bungalow de las chicas se encontraba Natsu. Iba vestido con una camisa con rayas rojas y amarillas y de mangas que le llegaban hasta los hombros, unos pantalones negros y holgados y zapatos negros, además de su bufanda.

-¡Luce! ¿Sales? –llamó el pelirosa desde la puerta.

-Sí, ya voy –contestó desde el otro lado. Inmediatamente la puerta se abrió y de ahí salió Lucy. Vestida con un top amarillo sin mangas, shorts marrones y unas sandalias planas de color blanco. Natsu se quedó boquiabierto y de su boca no salió ni una palabra-. ¿Y bien?

-E-estás impresionante –contestó. Lucy sonrió.

-Gracias-agradeció-. Bueno…, ¿vamos?

Natsu asintió y la tomó suavemente de la mano para conducirla a la salida del lugar en dirección al pueblo.

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Levy y Gajeel se encontraban en el bungalow de éste último, mirando como Pantherlily comía un poco de fruta que había sobrado del desayuno.

-Parece que le gusta –comentó Levy sonriente.

-Eso parece.

Siguieron observando al felino comer, en silencio. Pero el pelinegro decidió hablar para romper una vez más el hielo.

-Enana, ¿recuerdas lo que paso ayer? –preguntó rascándose la cabeza. Levy agachó la cabeza y sonrió apenada.

-Como para no olvidarlo… -contestó mientras que sus mejillas se tornaban rosadas. Hubo otro breve silencio.

-¿Y bien? –dijo. La peliazul no entendió lo que quería decirle, así que se giró para verle vio que el chico la estaba mirando fijamente-. ¿Te gustó?

-Bueno… -empezó a decir-. Se me hizo muy raro… pero no fue tan malo…

-A mí también se me hizo extraño, pero en el fondo… me gustó…

El chico apartó la mirada de ésta para mirar a Lily mientras que ella miraba completamente sonrojada.

-Dime, ¿te parece bien… que intentáramos ser algo más que amigos…? –preguntó Levy tímidamente.

Gajeel se volvió para mirarla una vez más.

-Gehee –dijo sonriendo de lado mientras colocaba su mano encima de la cabeza de la chica y la daba unas palmadas-. Me parece bien, pero que quede claro que cuando te pierdas no estaré con la labor de buscar a alguien tan bajito como tú, así que tendrás que permanecer a mi lado todo el tiempo.

Levy sonrió, aun sonrojada y después asintió felizmente.

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Juvia nadaba en la piscina para refrescarse y tratar de aliviar un poco el dolor de cabeza de la noche anterior.

-Ah… -dijo relajadamente-, que bien se está aquí…

Entonces miró a su alrededor y vio a varias personas caminar de un lado a otro por el lugar, pero en lo que más se fijaba es que había visto más parejas que nada.

-Pero… -siguió mientras se encogía de hombros y se le humedecían los ojos-, ¡OJALÁ GRAY-SAMA ESTUVIERA AQUÍ! ¡BUAA!

-Hey sirenita, ¿por qué lloras? –dijo un chico.

-Una sonrisa le queda mejor en los labios –continuó su acompañante rubio.

-A-así que no esté triste… -terminó el moreno. Juvia pegó un pequeño brinco y se alejó un poco de ellos.

-¿Q-quienes sois? –preguntó.

-Ellos son Eve y Ren, y yo soy Hibiki –se presentó el chico-. Siempre a sus servicios.

-Perdonadme pero será mejor que me vaya –se excusó la chica retrocediendo unos pasos para después salir apresuradamente de la piscina y correr lejos de ellos.

-¡NO TE VAYAS! –exclamaron los tres chicos persiguiendo a la peliazul.

-¡PERO QUE ME DEJÉIS EN PAZ, ACOSADORES! –gritó la chica asustada al ver que éstos la pisaban los talones. Cuando de repente alguien la tomó del brazo y la tiró al suelo en una esquina entre dos bungalows-. ¡Y ahora…!

Juvia miró mejor a la persona que le había agarrado por sorpresa y vio que era Gray.

-Gray-sama… –susurró.

-Shhh –mandó el pelinegro observando como los tres chicos pasaban de largo. Se quedaron quietos y en silencio durante un minuto para asegurarse de que aquel grupo ya se había marchado. Cuando ese tiempo paso se levantaron del suelo.

-Muchas gracias por ayudarme –agradeció Juvia.

-No me las des. Pero, ¿cómo haces para llamar tanto la atención?

-No sé, pero yo lo que quiero no es la atención de esos tipos, es tu atención… -sollozaba mientras agachaba la cabeza para mirar a sus pies. Gray la miró y poco después puso su mano encima de la cabeza de la chica. Juvia al sentir la mano del pelinegro se volvió para mirarle, sonrojada y con unas lágrimas en los ojos.

-Venga, será mejor que salgamos de aquí, pero me quedaré contigo para que no te vuelvan a molestar –dijo mientras se ponía a la altura de ésta para quitar con el pulgar las lágrimas.

-S-sí –tartamudeó. Entonces Gray la tomó de la mano y salieron de allí.

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Sting y Lisanna se encontraban en el bungalow de la chica, sentados y viendo un programa de la televisión que había en la habitación.

-Por cierto, ¿qué tal tu hermano? –preguntó la peliblanca con una sonrisa.

-¿Lector? Bien, ahora mismo está con mi padre, pero cuando terminemos las vacaciones volverá a casa conmigo y con mi madre.

-Debe ser duro tener la familia en diferentes lugares, ¿eh? –dijo la chica agachando la cabeza.

-Un poco, pero con el tiempo te acabas acostumbrando –respondió el rubio poniendo los brazos en la nuca-. Y como mi hermano era muy pequeño cuando ocurrió pues está habituado.

-Yo no me acuerdo de cómo eran mis padres –explicó la chica-, murieron en un accidente de avión cuando yo era un bebé, y desde ese momento he estado acompañada de mis hermanos mayores. Pero aun así estoy feliz, y no me arrepiento de la vida que tengo porque es muy buena. He conocido a unos amigos maravillosos y también te he conocido a ti, Sting.

El rubio sonrió y la abrazó con ternura.

-Tranquila, ya nadie te dejará atrás –susurró el chico, haciendo que la peliblanca le abrazará con más fuerza.

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Natsu y Lucy llegaron al pueblo, y nada más llegar, encontraron a multitud de gente caminando de un lado a otro, mirando los puestos que había por las calles. También había personas que estaban disfrazadas al estilo medieval y había mucha música.

-¿Por dónde quieren comenzar? –preguntó Natsu con una sonrisa a su acompañante. Lucy le devolvió la sonrisa y miró a su alrededor hasta que vio un puesto que le llamó la atención.

-Vamos allí –contestó la rubia caminando deprisa hacia ese lugar, con Natsu siguiendo sus talones. Nada más llegar, vieron que el puesto era de amuletos. Lucy los miraba con curiosidad y entonces tomó uno y sonrió.

-¿Me da este? –le preguntó al vendedor.

-Sí, son 200 joyas –contestó el buen hombre. Y mientras que la rubia sacaba de la cartera el dinero correspondiente, Natsu miraba desde su hombro aquel amuleto que su novia había comprado.

-¿Un amuleto para el amor? –preguntó con la ceja levantada.

-No es para mí, Natsu –contestó la chica con una sonrisa-. Es para Loke, para ver cuando se busca una novia y no va de chica en chica.

Natsu rió con el comentario, ya que recordaba las ocasiones en las que Lucy le decía que Loke era un mujeriego.

Nada más pagar el objeto, la pareja se alejó de allí para ver más tiendecillas.

-¿Podemos pasar por ahí? –preguntó Natsu después de un buen rato mirando. El pelirosa señaló un puesto de dulces recién horneados y la chica aceptó.

Cuando se iban acercando podían oler sin dificultad el olor a roscas recién hechas, así que la pareja decidió comprar una docena para comer mientras iban pasando por los puestos.

Y estuvieron así hasta la hora de la comida, era ya las dos de la tarde cuando el estómago de Natsu empezó a rugir.

-¿Sigues teniendo hambre? –preguntó Lucy mientras reía-. Si te has comido tú solo más de media docena.

-Lo sé, pero soy un chico de mucho apetito.

-De acuerdo, descansemos un rato en aquel puesto –dijo la rubia señalando a un pequeño restaurante al aire libre.

Mientras que Natsu se zampó tres tipos de carnes asadas, Lucy se comió una ensalada césar.

Y después de estar una hora sentados en ese lugar, decidieron seguir su trayecto por el mercado.

Vieron varios espectáculos de baile, magia y un pequeño teatrillo para todo el público.

Y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba anocheciendo. Las farolas se iban encendiendo una a una pero aun así la fiesta no cesaba en ningún momento.

La pareja reía animadamente cuando de repente, Natsu apretó suavemente la mano de Lucy y la condujo lejos del mercado.

-¿A dónde me llevas? –preguntó extrañada.

-Ya lo verás –respondió con una sonrisa. Lucy le devolvió la sonrisa mientras que en su mente tarareaba una canción que compuso cuando descubrió que estaba enamorada de aquel pelirosa.

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Hitori kaerimichi

(Caminando de regreso)

futari yozora miageru

(Miramos el cielo nocturno)

Issho ni iru no tte

(Mientras que me pregunto si este es el sentimiento)

konna mono kana

(de estar junto a ti)

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Caminaron durante diez minutos hasta que llegaron a un parque en donde había un pequeño quiosco de música, que daba a un pequeño lago.

-Es precioso –susurró Lucy asombrada. Natsu pudo escuchar lo que dijo su novia y sonrió. El pelirosa condujo a la chica hacia el quiosco y allí se asomaron para ver el reflejo de los dos en el agua.

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Ashita aenai ya

(Puede que mañana no te vea)

kyou wa mou osoi

(o puede que ya sea muy tarde)

kamo ne ganbatte

(Así que daré mi mayor esfuerzo)

Miru kedo jishin

(para tener la confianza necesaria)

wa nai na …

(que ahora mismo no tengo…)

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La rubia después de esto se volvió para mirar al chico con una sonrisa

-Muchas gracias por llevarme aquí –agradeció.

-No hay de que –contestó abrazándola por los hombros.

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Rabusongu wa sokora juu

(Y aunque existan millones)

korogatteru soredemo

(de canciones de amor escritas)

mada utai tsuzukete …

(todavía sigo cantándolas…)

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Kawaranai mono

(Por las cosas que no cambian)

kawatte kumo no hora

(y por aquellas que sí lo hacen)

Ima shika dekinai koto

(Quiero que hagamos lo que podamos)

o shiyou

(Ahora)

Kawaranai you ni

(Sirvan para no cambiar)

kawatteku you ni

(y para seguir cambiando)

Mimamotteru yo itsumo

(siempre estén ahí para que nos cuiden)

kanjiru mama ikou yo…

(Ya que aún las siento dentro de mí…)

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Estuvieron así durante varios minutos, tan solo escuchando de cerca sus corazones latir con el agua, los grillos y la lejana música del mercado medieval de fondo.

-Luce –susurró Natsu en voz baja para que solo ella escuchara.

-¿Hm? –murmuró apoyándose en su hombro.

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Ima ga ii ga desho

(Espero poder continuar)

ato wa kankeinai ya

(sin importar la situación)

majime ni shitete mo

(Porque de nada sirve)

douse mudadashi

(ser honesta conmigo misma)

Zutto issho da to

(Y si siempre estoy contigo)

ieba wakari aeru kedo

(nos podremos entender a la perfección)

mou sonna kakunin wa

(No hay que comprobarlo)

shinakute ii yo ne…

(porque es innecesario…)

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-Tengo algo para ti –contestó. Lucy se alejó un poco de él para después ladear la cabeza.

-¿Para mí? –repitió, el chico asintió con la cabeza-. No era necesario, Natsu.

Entonces el pelirosa le tomó de las manos y las acarició suavemente con el pulgar.

-Pero yo quería –contestó con su característica sonrisa. La rubia se encogió de hombros.

-De acuerdo, ¿y qué es? –preguntó ella con una sonrisa después de permanecer unos segundos en silencio.

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Rabusongu o utatte

(Y aunque ahora no cante)

getai kedo taisetsuna

(una canción de amor)

koto wa icchattanda yo…

(el significado que te acabo de decir es importante para mi…)

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-Cierra los ojos –dijo solamente. Lucy respiró hondo e hizo lo que éste le había pedido.

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Aisubeki mono

(Las cosas que me gustan)

aisubeki hito

(y la persona que amo)

zutto kagayai te te

(me harán brillar intensamente)

ne todoku you ni

(cada vez más)

Aisaseru you ni

(Y para poder amar)

aiseru you ni

(y para ser amada)

mitsumeteru yo motto

(los mantendré en mente cada vez más)

sunao na mama iyou yo…

(para ser honesta conmigo misma…)

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Natsu se situó detrás de ella y del bolsillo del pantalón sacó la caja que el día anterior compró con la compañía de Sting.

-Espero que la guste… –pensó el pelirosa, abriendo la cajita.

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Sorezore no michi

(Y en cada camino)

omoi majiwara nakute

(que no encontremos aquellos sentimientos)

tsuyosa sae mo yowaku mieru

(nuestra fuerza será más débil)

Kowakunai noni

(Pero yo no tengo miedo)

anata shika inai sekai

(porque aceptaré al mundo tal y como es)

uketometai yo …

(si te encuentras tú allí…)

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Lucy se sentía impaciente por saber que era aquel regalo que quería darle el chico. Cuando de repente sintió las manos de Natsu apartar su cabello a un lado, y a continuación algo sólido y frío colgando en el cuello. Y tras esto escuchó como suavemente se cerraba algo detrás de ella.

-Ya puedes abrir los ojos –dijo finalmente Natsu.

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Kawaranai mono

(Por las cosas que no cambian)

kawatte kumo no hora

(y por aquellas que sí lo hacen)

hora ima shika dekinai koto

(Quiero que hagamos lo que podamos)

o shiyou

(Ahora)

Kawaranai you ni

(Sirvan para no cambiar)

kawatteku you ni

(y para seguir cambiando)

mimamotteru yo itsumo

(siempre estén ahí para que nos cuiden)

kanjiru mama…

(Ya que aún las siento…)

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Lucy abrió los ojos y lo primero que hizo nada más abrirlos fue mirar hacia abajo para ver que era aquello frío que sentía en el cuello.

Y allí vio un colgante plateado en forma de corazón y con una perla en medio de ésta, atada a una cadena de plata.

-Natsu… -dijo asombrada mientras tomaba el corazón de plata para verlo mejor. Tras esto se giró para ver a Natsu, y nada más voltearse vio que estaba sonrojado y mirando hacia arriba.

-Cuando fui ayer con Sting vi aquel colgante en una tienda, y me acordé de ti –dijo el chico en voz baja-. Sé que a las chicas les gusta las joyas y esto no era tan caro como esperaba pero…

-Da igual –interrumpió Lucy-, no me importa si es una joya cara o es sacada de unos chinos, porque ninguna joya que me des se puede comparar a todo el afecto que me has brindado, Natsu.

-Luce… -dijo el pelirosa con una sonrisa y conmovido. Lucy bajó la cabeza, sonrojada tras decir aquello. Pero volvió a alzarla cuando sintió como Natsu la abrazaba con fuerza.

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Dakishimeru kara

(Abrazándonos mutuamente)

yorisotteru kara

(y debido a eso)

sasae aeru ne hyakunen

(nos ayudaran a apoyarnos durante cien años o más)

Saki made te o hanasazu ni

(Y sin soltar tu mano)

daijoubu dakara soba ni

(seguiré estando bien)

iru yo zutto futari no mama

(porque me gustaría estar por siempre)

itai yo…

(junto a ti…)

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-Hey, ¿sabes que te quiero mucho? –preguntó en voz baja mientras colocaba la cabeza entre el hueco de su cuello.

-No –bromeó ella apretando el abrazo. Sintió al pelirosa sonreír en su cuello y poco después alzo el rostro para darle un beso en los labios, que no terminó hasta que se quedaron sin aire.

-Pues si no lo sabías, -susurró volviéndola a besar pero esta vez de forma breve-, te quiero. Y mucho.

-Yo también –correspondió la rubia.

En ese momento Natsu se separó un poco de ella al sentir que los estaban observando. Miró a lo lejos y pudo ver como alguien se iba de aquel lugar de forma apresurada. Lucy se volvió parar mirarle.

-¿Ocurre algo? –preguntó preocupada. El pelirosa se giró para mirarla y le apartó algunos pelos de la frente para ver mejor sus ojos castaños.

-Tranquila, no es nada –contestó tratando de ser convincente. Lucy asintió, aunque aún un poco preocupada-. También cuando vine al pueblo con Sting, vi un fotomatón a un minuto de aquí. ¿Vamos?

Lucy asintió emocionada y tras esto Natsu volvió a tomar la mano de la chica y empezaron a caminar.

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Tal y como dijo Natsu, a un minuto del quisco de música había un pequeño fotomatón, entre una zona de apartamentos.

-Antes de volver, saquémonos una foto para recordar este día –dijo Natsu mirando a su querida rubia. La pareja entró en la cabina y depositaron unas monedas. Mientras que Natsu escogía las opciones para las fotos, Lucy dijo en voz baja y con un visible sonrojo en las mejillas.

-Muchas gracias por el día de hoy Natsu.

-No hay de que –contestó sonriendo. Le dio a la opción de capturar foto y empezó a sonar un pitido para que posaran para la fotografía. Y justo en el momento en el que el flash salió disparado, Lucy se lanzó rápidamente hacia el pelirosa para darle un beso en la mejilla. Quedando inmortalizado aquel instante.

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Pasaron los días en un abrir y cerrar de ojos, en donde vivieron muchos momentos divertidos y alegres, y estuvieron así hasta que el día de volver a casa llegó. Mientras guardaban las cosas en el monovolumen, Natsu y Lucy conversaban entre ellos.

-Echaré de menos este lugar-dijo ella.

-Pero algún día volveremos, te lo aseguro –prometió el pelirosa sonriendo a la chica y apretando un poco la mano de ésta. Lucy asintió con la cabeza.

-Hey chicos –llamó Atlas tras guardar su bolsa-. Ir subiendo, que nos vamos.

Los chicos poco a poco se fueron sentando en sus lugares y tras unos pocos minutos salieron de aquel lugar.

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En otro lugar, un hombre marcaba constantemente a un número de teléfono.

-Responde, responde… -decía mientras caminaba de un lado a otro. Lo único que se podía escuchar era el sonido del aparato en señal de espera. Pero, después de una larga espera, contestaron a la llamada.

-¿Dígame? –dijeron desde la otra línea.

-Señor –empezó a decir-, le hemos encontrado. En el que por cierto, me parece que nuestro principito está teniendo una muy buena compañía.

-Perfecto, de momento sígueles el rastro hasta que vengan todo los demás.

-De acuerdo –dijo antes de colgar.

Entonces del bolsillo de su pantalón sacó una foto en la que aparecía el príncipe Natsu Dragneel besando a una chica rubia. Que tras investigar entre sus contactos, descubrió que aquella chica era nada más ni nada menos que la recientemente conocida cantante Lucy Heartfilia.