Tras mi regreso de las vacaciones aquí vengo con el capítulo final de esta historia. Espero que os guste.
La cola daba la vuelta a la manzana, un montón de personas esperaban pacientemente su turno, varias mujeres se acicalaban para lograr que les prestase atención. Dentro del local, él sonreía y firmaba como un autómata, no lograba sentirse cómodo en aquellas grandes firmas, le gustaban mucho más cuando lograba convencer a su publicista y agente para que se hicieran en una pequeña librería y siempre precedidas de una lectura y debate del libro, pero esta vez no había logrado convencerlas. Era su tercer libro sobre la saga de Nikki Heat, desde el mismo día de su lanzamiento se había alzado con el puesto número uno de ventas, así que la firma tenía que ser a lo grande.
-¿Me firmas en el pecho? – Escuchar aquella pregunta hizo que levantase su cabeza encontrándose con unos preciosos ojos- ¿En serio Castle? – Preguntó al ver la reacción que él había tenido- sólo te ha faltado babear – Dijo alzando una de sus cejas.
-Te había reconocido – puso la mejor de sus sonrisa intentando librarse de la bronca pero ella alzó aún más la ceja- Vale, ya sabes que estas grandes firmas me aburren – dijo en un susurro para que sólo ella pudiera escucharle.
-Lo sé, cariño – Dejó salir su sonrisa para que él viera que no estaba enfadada.
-¿Qué haces aquí? – La siguiente mujer en la fila tosió como síntoma del tiempo que la mujer de ojos verdes llevaba entreteniendo al escritor – Discúlpenme – dijo poniéndose en pie- vamos a hacer un pequeño receso, no siento las piernas ni las manos de tanto tiempo que llevo sentado y firmando, serán sólo cinco minutos lo prometo – su agente le miró con cara de poco amigos pero él sólo tomó de la mano a la mujer- Me has salvado de una muerte por aburrimiento.
-Mira que eres exagerado, es tu trabajo.
-No, mi trabajo es escribir, esto es un añadido – la tomaba de la cintura acercando así ambos cuerpos- Te he extrañado.
-Y yo a ti – posó sus labios sobre los del escritor.
-Aún no me has dicho qué haces aquí – volvió a preguntar cuando ambos se separaron para respirar.
-Tenía papeleo – dijo encogiéndose de hombros- y pensé en venir a ver a mi marido – sonrió mordiéndose el labio inferior.
-Me echabas de menos, no puedes estar sin mí ni un día.
-No te lo creas tanto – le dio un pequeño golpe en el brazo – sólo lo hice por librarme del papeleo.
-Ya, puedes disfrazarlo como quieras, pero ambos sabemos que te morías por verme. No pasa nada por reconocerlo, es más, Kate si no llegas a venir tú hubiera sido capaz de salir corriendo a verte – ella sonrió al escuchar aquello- Te quiero Kate – ambos se fundieron nuevamente en un apasionado beso.
-Debes regresar, dijiste cinco minutos y ya han pasado – dijo Kate apoyando su cabeza en el pecho de él.
-Cierto, ¿vendrás a recogerme luego?- Ella asintió- Si por un milagro termino antes iré a la 12th yo.
-Rick -Él la miró- nada de firmar en el pecho, recuerda que tengo un arma – dijo ella dirigiéndose a la salida del edificio.
Cerca de las ocho de la noche Castle por fin dio por terminada la firma, tras despedirse de los organizadores salió de allí, tomó entre sus manos el móvil y cuando iba a marcar un coche se detuvo ante él.
-Siento llegar tarde – dijo el conductor a través de la ventanilla bajada del copiloto.
-Estaba a punto de llamarte – dijo él subiéndose en el coche y besando a su ocupante.
-La tarde se fue liando – dijo a modo de disculpa- ¿pillamos algo de cena de camino?
-Perfecto, no me apetece nada ponerme ahora a cocinar.
-¿Cómo ha ido?
-Si lo que quieres saber es si he firmado algún pecho, la respuesta es no, pero sí que me lo han pedido – dijo Castle sonriendo.
-No tienen vergüenza – No se terminaba de acostumbrar al éxito que él tenía con las mujeres.
-Cariño, da igual lo que ellas pidan, sólo existe una mujer a la que firmaría en el pecho y eres tú – dejaba su mano sobre la de la detective en la palanca de cambios.
-Bien, me gusta que lo tengas claro. Por cierto, mañana había pensado en quedar con mi padre y con los chicos, igual ya es hora de contarlo – giró su cabeza para ver el rostro de él.
-Me parece genial, tengo unas ganas locas de que todos se enteren – dijo él sonriendo.
-He hablado con Gates esta tarde, se lo he contado y le he pedido que me deje haciendo trabajo en comisaría.
-Genial, me asusta que pueda pasaros algo.
-No nos va a pasar nada, lo único que pasará es que tendremos un hijo que nacerá aburrido.
-Una hija, va a ser una hija – contestó él totalmente convencido.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?
-Lo sé – contestó encogiéndose de hombros- Tengo que llamar a Martha si se pierde la noticia es capaz de matarme.
-Adoro a esa mujer. Te ayudó mucho al principio.
-Cierto, pero fue gracias a ti y a tu padre a quienes logré salir del infierno – dijo con cierta nostalgia.
-Mi amor, saliste porque eso era lo que tú querías.
El día siguiente transcurrió con total tranquilidad, al final de la jornada, todos los miembros de la 12th que eran importantes para la pareja se acercaron hasta la casa de la detective y el escritor, allí se encontraban ya Jim, Martha, Castle y Kate que había salido antes ya que no se encontraba del todo bien.
La cena transcurría entre risas, en un momento dado Kate y Rick se miraron y ambos sonrieron asintiendo. Ambos se tomaron de la mano y se pusieron en pie haciendo que todos los presentes les mirasen.
-Bueno, la cena de hoy tiene un significado – comenzó el escritor.
-Que va más allá del hecho de que seáis nuestros amigos – continuó la detective.
Ambos se miraron, sonrieron, ella apoyó su cabeza en el hombro de él – Estamos embarazados- dijeron a la vez.
-Enhorabuena –dijeron todos al unísono.
-Felicidades Katie – Jim con los ojos vidriosos dejó un tierno beso en la mejilla de su hija- felicidades Rick.
-Felicidades muchachos – Martha se abrazó a ambos- seré abuela postiza.
-Nada de postiza, serás su abuela. Te lo has ganado en estos tres años Martha – dijo Rick.
FIN
