00- Navajas de aire -00
Seekers
Capitulo X
La batalla comenzó… una frase fue más que suficiente para dejar libre los pensamientos de todos los presentes. Ningún transformer permitiría que un desconocido, el cual se hacía llamar "líder" pisoteara lo que tanto les costó alcanzar. Un Seeker era más que un mero buscador, era la definición de velocidad, eficacia y elegancia en el aire. Un nombre temido por el enemigo, respetado por los suyos. Una idea imposible de borrar.
El sonido de los cañones recorrió el lugar una vez más, buscando eliminar a todo aquel que se atreviese avanzar frente a su mira, buscando derribar aquellos que alguna vez pelearon a su lado. No importaba que ambos vistieran la misma insignia, simplemente el momento de su final había llegado con la proclamación de un falso líder que no les brindó ni la mínima posibilidad de actuar.
Frío, sádico, hambriento de destrucción, le daba igual que aquellos a quienes trataba de eliminar hubieran puesto en riesgo -por ese símbolo purpúreo- su propia chispa; tan sólo la ambición de un loco era todo lo que se dejaba ver.
-Ellos son el pasado ¡ustedes mis Sweeps el futuro! -Exclamó amenazador desde la tarima. A su alrededor los aviones descendían envueltos en llamas, creando una escena grotesca hacia donde se dirigiera la mirada.
Los cuerpos de los cybertronianos caídos creaban un cuadro perfecto a los ópticos de ese líder. Figuras perforadas por gruesos y potentes rayos de plasma violácea, junto con los restos semicalcinados de los jets derribados enmarcaban el triunfal ascenso de esa raza aérea descendiente del mismo Unicron.
Ese era un enfrentamiento cruento y salvaje comparado con la devastadora guerra que cernieron en la ciudad… Los Decepticons que combatían contra sus propios hermanos de armas, se destrozaban mutuamente sin importarles que aquel al que apuntaban podría haber sido un amigo. No… los conceptos de amistad y apoyo no eran bien vistos en lugares como esos, más bien, eran una debilidad a sus ópticos.
Las figuras recorrían cielo y tierra por igual, las persecuciones inundaban el aire con cromas variados. El calor generado por las explosiones se sentía en el ambiente, acompañado de muerte y destrucción por igual.
Galvatron reía desde la explanada. A su lado, Cyclonus observaba con creciente deleite la muerte de esos engendros voladores que se jactaban de ser el orgullo aéreo. Esos seres que alguna vez pensaron que eran diferentes, pero como su comandante, no tenían derecho a nada, al menos desde su perspectiva. Su excesivo orgullo solo implicaría problemas a futuro, era mejor eliminarlos.
Los Seekers, al igual que su contraparte peleaban sin tregua, mataban a todo aquel soldado que no tuviera alas, que no conociera el gusto y la armonía que ellos sentían al rozar el cielo con sus cuerpos libres… Porque nunca habían enfrentado la crueldad de la esclavitud, y ahora, sus chispas perecerían luchando contra aquel tirano que decidió abandonarles, desplazarles con cinismo… Si, esa era la preferencia: Morir o escapar, no caer en esas sucias manos, porque eso implicaría su muerte lenta.
o.o.o.o.o.o.o.o.
Sus manos se alzaban y disparaban con presteza desde la esquina de un edificio.
Shadowbird y Mindmaster se turnaban, salían al encuentro esporádicamente y eliminaban a los guerreros que osaban enfrentarles, esa era la estrategia que en ese momento parecía reinar sus acciones. Escuchaban ausentes las exigentes órdenes de su líder, quien en compañía de Vengala, derribaba desde el suelo a toda figura aérea que miraban… Los Sweeps eran distinguibles. Esas asquerosidades con alas no eran más que un burlesco intento de imitación. Nunca serían iguales a ellos… Nunca.
Una explosión cercana…
Un seeker fue derribado, su estructura alguna vez carmesí se encontró rodeada de fuego y humo, pasando cerca de donde el grupo se ocultaba. La escena fue desgarradora, acompañada del grito de dolor que emitió el caído antes de estrellarse a metros de ellos, las alas se desprendieron prediciendo el impacto, dejando tan solo las marcas de energon, el cual no tardó en evaporarse entre el calor.
La Joven seeker presenció todo estupefacta, ese sería el final para todos los que no lograran salir de ahí.
-¡Debemos escapar de aquí! –Sugirió Vengala sin perder de vista la mole de acero que alguna vez fue un compañero aéreo.
Sus facciones se habían contraído en una claridosa mueca de desesperación y temor. Ella sabía que poco a poco quedaban arrinconados, ocultos en un pequeño pasillo de almacenaje… Si volaban, serían cruelmente derribados por el equipo de artillería pesada que los mechas terrestres manejaban con maestría, tal y como había sucedido con el caído desafortunado. Sin embargo, tampoco soportarían mucho tiempo combatiendo de ese modo en tierra.
-¡Lo sé! –Respondió el Seeker líder retrocediendo, mirando a través del empañado reflejo de la pared el avanzar de sus enemigos.
Él estaba conciente de la situación, analizaba con detalle cada suceso esperando alguna salida, debía elaborar un plan pronto, las vidas de su equipo dependían de sus decisiones… Ahora comprendía la angustia que el comandante Autobot expresó cuando el bombardeo se llevó a cabo. La responsabilidad que debió agobiarle debía ser similar a lo que él estaba sintiendo. Era un decepticon, pero también un Cybertroniano. Su raza estaba siendo exterminada frente a sus ópticos y lo único que podía hacer era buscar la manera de salvar a su grupo.
Algunos escuadrones continuaban contraatacando, si debían partir… lo harían con el honor de un seeker.
Darkwar admiró su valor; aún no eran los únicos voladores peleando. Aun podía escuchar la apertura de disparos en distintas zonas del campamento, fuego contra fuego, peleando por sobrevivir.
-¡Maten a las ratas! Todos deben morir…
La transmisión recorrió todos sus receptores, eran las órdenes de ese ser despiadado, le importaba poco extinguir a su propia armada, su locura era más que evidente en esa mirada.
Dike no podía soportar esa voz, apagó molesto el transmisor de su cabina y golpeó la pared con un puñetazo.
La frustración era más que evidente, la traición definía esos actos. Sin embargo, no podía aceptar la derrota, era su deber, su obligación como soldado y compañero sacar a sus camaradas de esa situación. Sentía su juicio plenamente nublado, la razón estaba siendo presa de la omnipotente desesperación… ¡Debía pensar con claridad y no podía! Tenían enemigos en el suelo, combatían oponentes que les atacaban desde el cielo. Que sarcástica situación…
… Los Autobots debieron enfrentar algo similar… Muy similar, continúo en su mente. Los papeles se habían volteado. Primus a veces era cruel, pero también justo. Ellos masacraron a sus rivales, destrozando todo a su paso con sangre fría…
… Era una guerra, y en la guerra no existen distinciones, tan solo el sobrevivir para pelear un día más.
Mindmaster notó el gesto aturdido de su amigo. Ambos se conocían por vorns, comprendía la ansiedad en esa mirada… interpretó la tensión que el otro joven experimentaba. Era cierto, había sido designado como su líder, pero eso no evitaba que siguiera teniendo esa escasa edad que lo hacía casi un niño ante ojos de cybertronianos experimentados. El Seeker púrpura de inmediato dejó de disparar y le indicó a Vengala que tomara su lugar. Darkwar se veía realmente frustrado. El Seeker verde y negro no expresaba su desesperado sentir, pero él, como amigo, como parte de casi toda su vida, conocía perfectamente aquella maraña de inconsistencias que debían pasar por la mente de su líder de equipo…. Eran jóvenes, muy jóvenes después de todo.
-Hey, amigo, relájate. Saldremos de esta –Animó sonriente, como si nada pasara; el mundo podía estar cayendo en la ruina junto con el resto de su raza, pero eso no le importó. Con tranquilidad palmeó el ala de su compañero para avivar la intensidad de sus palabras- No es tan difícil, ya lo hemos hecho antes – Prosiguió; cuando una explosión cercana le interrumpió atrayendo la atención de ambos -… Es necesario que pienses con la cabeza y no con el miedo de tu chispa –Rió intentando burlarse para aligerar la situación- Te digo que no sirves como líder- finalizó.
Darkwar suspiró sonriendo y se llevó una mano al rostro. Si, debía pensar con claridad, debía hacerlo, por él mismo y por sus compañeros.
Por su parte, las chicas continuaban combatiendo pero la situación no parecía mejorar, el número de Seekers descendía con velocidad. Estaban en desventaja, cansados de la batalla anterior, sin reservas para combatir contra sus "camaradas".
-Si ya terminaron con su sentimental confesión amorosa asumo que estarán listos para hacernos conocer las instrucciones de retirada –Refunfuñó Shadowbird desde su esquina "favorita".
Las armas de la fembot no cesaban sus disparos. Ella y su hermana hacían un esplendoroso equipo. Eso todos lo sabían, Dike lo reconocía… Ellas podrían sobrevivir solas, siempre habían estado juntas y eran muy unidas. La hermana mayor se deshacía por mantener protegida a la robot más chica… Si algo pasaba, cada quien podía cuidarse solo. Al menos, ese aliviante pensamiento reducía un poco el transgredido temor de su chispa.
-Mind, viejo, este es el final… -Murmuró, cambiando la modalidad de sus rifles a balas de metal expansivo…
Rodeados, acorralados, las maniobras de escape serían un caos. Cada segundo que transcurría, los disparos defensivos se reducían notoriamente. Los soldados voladores huían o morían. Y Galvatron continuaba riendo desde la explanada, levantando su rifle para jugar con aquellos desafortunados que pasaban frente a sus ópticos…
Esa cruenta batalla parecía no tener final.
-¡No seas pesimista, amigo! –Se mofó desinteresadamente el jet púrpura, golpeando la cabeza de su compañero- Ya te dije que saldríamos de aquí. Aun tengo muchas cosas que hacer y no las voy a dejar de lado por la estúpida matriz que quiere nuestras chispas –Escudriñó pensativo.
-Hay límite en sus armas –Advirtió Vengala antes de lanzarse al piso esquivando un misil, el cual pudo haber acabado con su ala derecha.
La chica admiró el daño en la estructura que protegía su espalda, el hueco podía haber extinguido su chispa de haber acertado en su blanco, el reducido espacio no permitía que pelearan como debían ¡Diablos, ellos no eran soldados terrestres! Así no lograrían sobrevivir.
-Podemos volar bajo, podemos ir al Oeste, si atravesamos las barreras del campamento no podrán localizarnos, mucho menos derribarnos ¡Esas alimañas no son mejores que nosotros! –Finalizó con ferviente decisión, elevando su delgada voz con desespero.
Mindmaster sonrió y miró a su mejor amigo… La fembot tenía razón. No había más opciones, era una decisión rápida: de ahora o nunca. Pronto solo quedarían ellos de seguir así.
No existía el tiempo para análisis o estadísticas, todos comprendieron que eso era lo que debían hacer. De inmediato, la voz de Darkwar se escuchó sobre el fuego cruzado, los tres jets le observaron escuchando cada instrucción con sumo cuidado, su existencia dependía de ello.
-Yo cubriré sus retiradas-Comenzó – Shadowbird saldrá primero, su capacidad de fuego y velocidad podrán abrir paso al segundo elemento -Su mirada se posó en la otra chica antes de continuar. -Vengala saldrá en un tiempo estipulado detrás de ti, recuerda que su supervivencia dependerá de la eficacia de tu fuego- Confirmó señalando a la fembot mayor. –Finalmente, Mindmaster se encargará de cubrir sus retaguardias…-Exclamó
El grupo no se movió.
-¿Qué demonios esperan? –Preguntó, sintiendo con intensidad la expresión en los ópticos de sus compañeros, los cuales se posaron fugazmente en su rostro.
… Si, ellos podían ser guerreros decepticons, pero como equipo eran más que eso, eran compañeros aéreos, una unión que a veces se forjaba más fuerte que el mismo significado de una familia. Ellos no deseaban dejarlo atrás.
-Ah, maldición, estaré bien. Nos veremos pronto-Continuaron dudando al escucharle hablar- ¡Muévanse, es una orden!- Agregó con un toque de enojo. No quería aparentar esa reacción pero necesitaba que ellos salieran de ahí cuanto antes.
Los balazos enemigos rebotaban en las metálicas paredes, mandando esquirlas y astillas desvencijadas en todas direcciones. Shadowbird se cubrió el rostro y se puso de pie, la orden era clara ¡Debían partir ya!
Permitiendo que el esquizofrénico Seeker púrpura retomara su puesto de ataque. La fembot miró sonriente a su líder y asintió airosa. Vaya, era la primera vez que Darkwar observaba una sonrisa sincera de la mecha.
-Te estaremos esperando, cabeza hueca –Murmuró con voz neutra e hizo un saludo cybertroniano, esa podría ser la última vez que se miraran, pero el destino no estaba escrito y el futuro aun permanecía en sus manos.
La fembot levantó el vuelo, disparando en perfecta sincronía contra aquellos que deseaban incordiarle, la misión de escape había comenzado
-¡Vengala, date prisa! –transmitió.
La robot menor observó con remordimiento a su líder y le rogó con ópticos suplicantes que no se dejara derrotar. Ella los quería a todos, para su chispa; sus compañeros aéreos eran su familia, sus amigos. El cariño que en su interior se acrecentaba, le incitaba a sentir apego y angustia. Era verdad, no una mentira, que deseaba verlos con bien.
El tiempo se detuvo para ambos, líder y subordinado. La mecha miró de reojo el rostro de su compañero y corrió… Dando un salto para transformarse. Quería tener fuerza en su procesador para dejarles atrás…
Ellos estarían bien… Como siempre, estarían bien…
Se alejó, perdiéndose entre las barreras altivas que rodeaban el campamento. Sus turbinas hicieron un calido compás con aquellos estruendosos gruñidos de las armas enemigas. Los proyectiles aún intercedían sobre el aire y la tierra… El Seeker verde dejó escapar a su compañera y dirigió la mirada a su amigo, se acercó a paso cauto y le indicó que era su momento de partir, él tomaría su lugar… Después, les acompañaría.
Mindmaster sabía que no podía desperdiciar demasiado tiempo ó su puesto se perdería. Sin embargo, un agudo dolor invadía su chispa, ahora que todo parecía acabado sentía que estaba apunto de perder a su ultimo familiar, un amigo real. Estaban en el infierno y escapar parecía imposible. No obstante, a pesar de eso, no tenía palabras para exclamar o decir lo que sentía, quería creer que se encontrarían de nuevo en un futuro cercano.
-Te veré entonces ¿eh?- Susurró no muy convencido. Era probable que jamás se reencontraran y eso era lo único que podía decir. Patético.
-Si… nos veremos, viejo- Escuchó la replica de su amigo cercano.
La profunda desesperanza que inevitablemente embargó al tono de su compañero le golpeó con alevosía y remordimiento. Darkwar parecía resignado… El jet purpúreo se encaminó en dirección contraria pero no despegó. Esa no podía ser una verdadera despedida ¿O sí?
-No todos los Autobots murieron, así como nosotros que sobreviviremos hoy… Sé que no todos ellos murieron- Confirmó- Lo buscaré, amigo… Localizaré a mi hermano. Por favor, encuéntrame pronto- Exclamó con un toque desesperado en su voz, algo que ni el mismo Dike conocía del todo.
Sin más que decir, Mindmaster corrió y abrazó a su amigo fraternalmente El gesto tomó por sorpresa al Seeker verde, quien trabajosamente había asimilado la acción.
-No importa, tengo pretexto para hacerlo-Sonrió su amigo soltándolo y elevándose sin dejarle responder. Rápidamente alcanzó a sus compañeras abriendo fuego mientras se alejaba
… El líder observó al grupo partir, ahora solo quedaba él.
La última misión que se había impuesto a sí mismo…
Conciente era que podría ser su final. Pero más opciones no existían. Sus compañeros habían partido, y esperaba con toda su chispa que lograran esquivar los mortecinos proyectiles del destino. De nada serviría todo esfuerzo si se dejaban derrumbar por los deformes intentos de voladores que ahora eran la élite de la armada. No, sus amigos, todos ellos, debían volar sin descanso y buscar un lugar que les mantuviera a salvo… él tuvo que quedarse para contrarrestar el fuego que insistía, no cesaba, de provenir del mismo suelo…
Su mente pensaba, se enfocaba en los resplandores lejanos. Seguramente agresiones contra aquellos que intentaban huir. Sin embargo, todas sus acciones y movimientos proseguían con aquél exhaustivo intento de atraer toda la atención posible del enemigo…
Si le disparaban a él, de momento, sus compañeros serían segundo plano en las venenosas punterías de aquellos que alguna vez se dijeron sus aliados y "hermanos" de armas. Ja, que amigables compañeros ¿No?
-Muy comprensivos… -Se dijo en voz baja.
Los disparos los devolvía con terquedad. No obstante, sus ánimos se veían mermados, totalmente reducidos, cuando observaba con expresión angustiada los enormes cañones que apuntaban en su dirección y descargaban potentes bombas de afiladas esquirlas y ácidos corrosivos. Las paredes comenzaban a derretirse a su alrededor, el suelo agrietado absorbía el plasma inservible, el humo, la ceniza y finalmente energon que aún derramaban aquellos caídos que se desvanecían del cielo…
El Seeker verde se mantuvo firme. Los minutos desde la retirada de sus compañeros pasaron ávidos. Ya podía sentir la artillería enemiga retumbándole directamente en la cabeza… Los transformers que le atacaban le gritaban miles de ofensas, maldiciones y amenazas. Todo el florido vocabulario se basaba en su pronta destrucción, en aquella muerte lenta que obtendría a manos de su líder Galvatron. Oh si, reían y continuaban disparando, ellos habían presenciado la huída de sus camaradas y ahora se burlaban sonoramente de aquél pobre volador abandonado…
Darkwar gruñó molesto. Era hora de marcharse.
Su valor se concentró en el último movimiento que haría su cuerpo para atacar y largarse de ahí. El traqueteo de las armas aun ponderaba en el ambiente. Los zumbidos y siseos de balas metálicas rozar las construcciones y rebotar contra el suelo. Todavía se escuchaban los alaridos de dolor, las suplicas de aquel perdón insano y esa macabra risotada que atosigaba el ambiente con su acento de rencor y malograda diversión.
Era un infierno propio…
Las turbinas de su pecho se alzaron -demostrando la afilada punta de varios proyectiles- y asomó nuevamente su chasis por la esquina del angosto pasillo. Los Decepticons rieron creyendo que su víctima se rendía sumisamente para entregarse, pero cruel fue su sorpresa al atestiguar que el cybertroniano volador que tenían al frente había activado su pesado equipo de destrucción masiva. Si, aquellos mísiles que en el aire eran un aterrador y acertador anuncio de muerte segura.
El Seeker disparó… Y al mismo tiempo, la artillería enemiga abrió fuego en su contra…
o.o.o.o.o.o.o.o.
Contemplando desasosegados, tres transformes alados miraban la inminente destrucción de su base. Aquél lugar que fue su hogar durante meses. No sabían exactamente que sentir en su interior. Era obvio que el coraje, la frustración y el absurdo desespero les golpeó con fuerza al conocer todo lo que habían perdido cuando Megatron murió. No eran totalmente amenos al fallecido líder, pero si creían en la causa y en todo aquello que se desvaneció ese día…
El fuego lejano iluminaba sus ópticos rojizos, regalándoles un aspecto sombrío y fantasmal. Estaban lejos de los rastreadores, cubriéndose entre las sombras de la desvencijada ciudad… No les encontrarían por el momento, aunque pronto debían marcharse.
-¿Por qué no aparece? –Murmuró Vengala, aún continuaba esperanzada…
El silencio y los escasos chasquidos lejanos le respondieron…
-Debemos irnos… - Murmuró la hermana mayor.
-Váyanse ustedes –Espetó Mindmaster, su voz sonaba ausente.
Las fembots le miraron alarmadas.
-Debes atenerte a la realidad, Mindmaster –El Seeker aludido miró a su interlocutora, Shadowbird parecía molesta- No regresará… Los disparos casi han cesado. Nosotros debemos permanecer juntos. Valora el esfuerzo de tu amigo.
-¡Es lo que estoy intentando hacer! –Respondió con tono elevado, aunque su gesto continuaba con esa máscara de fingida indiferencia- Lo mejor será separarnos. No podemos continuar juntos. Yo… Tengo asuntos que atender.
-¿Nos estás dejando también tú? –Musitó la robot menor, estaba dolida.
El Seeker púrpura sonrió y negó con la cabeza.
-Debemos reencontrarnos algún ciclo. Esto es temporal. Además, desgraciadamente se dice que los equipos aéreos son algo eterno, amiga… o algo así –Posó su mano en el ala de la Seeker- Sé que Dike no está muerto. Pero ustedes deben marcharse ya. Será más fácil si nos dispersamos…
Shadowbird meditó profundamente las palabras del Seeker. Ella también sentía que su líder de equipo aun continuaba con vida. Sin embargo, era probable que la conmoción de la reciente batalla le hubiera desestabilizadazo sus sistemas rastreadores… o que simplemente no tuvo la oportunidad de verificar el rumbo de ellos tres. Lo que Mindmaster le auguraba podía ser cierto: Juntos llamarían mucho la atención. Los Sweeps prontamente comenzarían una cansina búsqueda por cada maldito recoveco de Cybertron, Charr y la Tierra, en afán de encontrar a todo aquel volador "renegado"…
… Aun así, se volverían a ver ¿Verdad?
-Es un acuerdo, anormal –Le respondió tranquila…
Mindmaster sonrió burlesco al escuchar el sobrenombre que su compañera le dedicó y se cruzó de brazos. Estaba acostumbrado a que ellas le dijeran ese tipo de cosas. Si, únicamente ellas y su amigo podían hacerlo. Nadie más.
-… Volveremos a encontrarnos –Prosiguió la Fembot- Dos vorns y medio serán suficientes. Espero hayas madurado después de ese tiempo.
El Seeker asintió desinteresado.
-¡Los voy a extrañar a los dos! –Escucharon el sollozo.
Vengala se abalanzó a los brazos del esquizofrénico transformer purpúreo y lo rodeo con fuerza, asiéndolo contra su cuerpo. Esa era la manera de demostrar los efusivos y amables sentimientos de la Seeker menor. Sus manos mantenían rodeados los hombros del jet y su cabeza se había recargado en su hombro. Mindmaster no supo que decir… Era una de las pocas veces que le demostraban lo importante que era para alguien más… Era la primera vez que lo abrazaban con un verdadero y válido sentimiento, después de la muerte de su creadora, nadie más lo había hecho.
-Ya sé que lo harás… -Nuevamente su vocalizador no conjugaba comentarios apropiados
La Fembot asintió cabizbaja, no quería soltarlo. Él no tuvo otra alternativa que devolver el gesto y rodearla momentáneamente con sus brazos.
-Díselo también a él… Dile que no dejaré de pensar en ustedes – Continuaron los balbuceos de la delgada voz, sus palabras se entre perdían en la cabina del Seeker.- Quiero que estemos juntos de nuevo…
Shadowbird sintió el estrujón en su chispa al mirar la escena y suspiró desviando la vista a otro lado, su visor azulado rápidamente le cubrió los ópticos… Era duro pensar en los diferentes caminos que sus destinos podían tomar. Pero lo mas difícil de asimilar era tener el vago conocimiento que la 'muerte' siempre estaría plagada en cada uno de ellos…
-Primus es testigo de lo mucho que los quiero…
El Seeker compartió el doloroso apretón de chispa al escuchar las delirantes palabras de su compañera…
Esa 'niña' en definitiva contrastaba a su legado…
o.o.o.o.o.o.o.o.
Los dos aviones alzaron vuelo sin mirar atrás. Su rumbo establecido sobrepasaba las fronteras de esa solitaria ciudad destruida. Sería la primera vez en meses que saldrían de ahí dejando a la muerte descansar en paz en sus dominios. Dejaban a dos compañeros atrás, pero la esperanza permanecía en ese futuro reencuentro que se habían prometido.
Cada quien tomaría su rumbo para tejer su propia historia.
Ya no estaban encadenadas a nada ni nadie. El cielo era suyo y finalmente tomarían tragos enormes de la sórdida libertad que les fue arrebatada… Si el infortunado juicio de su oscuro pasado no les alcanzaba y destrozaba antes…
Mindmaster les miró alejarse y suspiró para si mismo toda su frustración. Sus preocupados ópticos se dirigieron al silencioso campamento. Las humaderas eternas seguían disipándose en el cielo y las llamas aún iluminaban la lejanía.
Nos volveremos a ver, amigo…
Dubitativo, retrocedió lentamente… sus alas se alistaron y su cuerpo se elevó alejándose en una dirección escogida al azar.
No quedaba más que confiar en la esperanza…
Decepticons que aun se aferraban con ahínco a un sentimentalismo que creían inexistente en sus chispas.
Fin.
Agradecemos el tiempo prestado, para conocer a los personajes de esta historia o escenas de la misma, pueden visitar las galerías en Homepage de Dantasia y Arken elf.
