EN EL CAPÍTULO ANTERIOR:

-Te ves mejor con el cabello suelto.

-¿Eh?

-Lo que acabas de escuchar. Solo haz caso niña, por una vez en tu vida. –Decía mientras le daba una última caricia al cabello y lo soltaba para comenzar a retornar a las cabañas. Me sonrojé. A pesar de que era una noche fría y acababa de caer en el agua, sentía como mi rostro estaba caliente y mi corazón latía un poco más rápido de lo normal.

Vi como Hyuuga pasó por detrás de la cabaña para no llamar la atención con su ropa mojada, yo recuperé la cordura y decidí hacer lo mismo antes de coger un resfriado. Recordé la leyenda que contó Shin-kun y no pude evitar sentir el calor volver a mi cara al pensar en lo que acababa de suceder. Oh Natsume Hyuuga, odio que seas la única persona que me hace sentir así.

CAPÍTULO 10

La noche pasada fue catastróficamente mala. Pasé la noche en vela por culpa de aquel chico con temperamento cambiante. Primero me avienta contra un muro a mitad de la calle, deja de dirigirme la palabra y repentinamente le da por lanzarme agua a la cara para después darme un cumplido. Algún problema debía tener en la cabeza para comportarse de esa forma. ¡Estaba loco!

Ya eran las siete de la mañana. Naru nos puso a hacer ejercicios matutinos para que –según él- estuviéramos preparados físicamente para el recorrido que nos esperaba ésta tarde. Lo que menos quería era haberme levantado, ahora es que mi cuerpo estaba empezando a cobrarme las horas de descanso que le debía pero, no podía hacer nada. ¿Les conté que las habitaciones eran estrictamente para personas del mismo sexo? Así es, fuera el colmo que tuviera que compartir también mi habitación con aquel chico amargado. Ésta vez los profesores nos permitieron escoger nuestras parejas siempre y cuando fueran de la misma clase; yo por supuesto, escogí a Hotaru.

Fuimos a desayunar en el gran comedor de la pensión en el gran comedor de la pensión, observé hacia varios lados. No es como si estuviera buscando a alguien… vale, me picaba la curiosidad un poco, solo un poco de donde estaría Hyuuga, conociéndolo, seguramente estaría recostado de algún árbol en el campus alejado de todos. No era mi intención ir a buscarlo, no estaba preparada mentalmente para verlo en este momento, todavía me sentía algo fuera de orden y nerviosa por lo que pasó en la laguna. De todos modos, la dichosa leyenda no se podría cumplir, no somos pareja, así que no era aplicable a nosotros, aun así, no podía dejar de tener este sentimiento tan extraño.

Pasaron las horas y comenzamos aproximadamente a las diez de la mañana a prepararnos para nuestro recorrido, cada uno de los estudiantes llevábamos una pequeña mochila con las cosas necesarias para adentrarse en el bosque, una pequeña caja de primeros auxilios, barras energéticas, agua y nuestro almuerzo ya que, estaríamos en medio de puros árboles y no habría tiempo de preparar algo por uno mismo, todo parecía ir bien hasta que me enteré que debíamos ir en parejas… con nuestras apreciadas y queridas parejas de clase.

Hyuuga no había aparecido al lugar de partida y el profesor me ordenó que lo trajera, podía sentir como mis pies iban dando pasos de robot, en serio no quería acercarme a él, no en el estado inestable en el que me sentía en este momento; lo vi tirado en el suelo leyendo uno de sus mangas, respiré profundo y me preparé para la batalla.

-Ya vamos a comenzar el viaje. –dije tratando de sonar desinteresada.

-Ok. Adiós. –Me respondió mientras hacia un ademán con sus manos como gesto de que me fuera.

-¿Es en serio? ¿Crees que faltarás a esto? Ven acá, idiota. –Dije, mientras halaba fuertemente del brazo con el que hace unos segundos me estaba echando, haciendo que éste se levantara bruscamente invadiendo mi espacio personal. No pude evitar mirarlo a los ojos, tenía esa expresión gélida por haber sido molestado aunque, esta vez se veía menos temeroso, o tal vez ya me estaba acostumbrando, yo fruncí el ceño al igual que mis mejillas empezaban a sentirse caliente y mis manos a temblar, así que lo solté en un instante y me volteé, haciéndome quedar de espaldas hacia él.

-D… debemos irnos, ya comenzará el evento. S… solo faltas tú. –dije lo más serena que podía sonar porque por dentro era un mar de nervios. Comencé a caminar y al tener más o menos dos metros de distancia pude escuchar un leve "humph" salir de su boca para así comenzar a seguirme. A veces podía ser tan infantil.

Finalmente, todos estábamos en el punto de partida, los profesores empezaron a dar una pequeña charla a la cual nadie le prestaba atención, logré escuchar algo así de unas trampas y laberintos pero tal vez fue mi imaginación. Luego de varios minutos comenzamos el recorrido, los profesores subieron a una camioneta para llegar a la meta mucho más rápido y así ir recibiéndonos, era un largo camino, ayer apenas logramos ver menos de la tercera parte, nos llevaría hasta el atardecer más o menos llegar a la meta. Cada pareja iba una detrás de la otra y habían tres caminos, había un cartel que explicaba que cualquiera de los caminos que se escogiese, éste llevaría al mismo punto que los demás, es decir, hasta la meta. Hyuuga decía que iría mejor por el medio pero yo insistí en que debíamos cruzar por la derecha y así lo hicimos. Pasaron dos horas y entendí lo que trataban de decir los profesores cuando mis oídos escucharon algo sobre trampas y laberintos, en verdad el camino era endemoniadamente confuso y a cada rato aparecían cosas como arañas falsas colgando repentinamente al frente de nosotros, caminos de pequeños agujeros en los que lograbas caer sentada, que por cierto eran muy notorios, Hyuuga a cada rato me avisaba pero yo seguía cayendo en todas las trampas que prepararon.

-Serás torpe. Ésta es la tercera curita que te colocas desde que comenzamos. –Dijo mientras nos sentábamos en el suelo para almorzar.

-Lo siento. –Dije apenada, en verdad estaba siendo muy torpe pero los nervios, el sueño y mi capacidad innata de distraerme por cualquier cosa se apoderaron de mí durante todo el viaje.

Comenzamos a comer en absoluto silencio, lo único que se podía escuchar era el sonido de las cigarras, las aves, las hojas de los árboles moviéndose de un lado a otro por la brisa y el sonido de la pequeña cascada que teníamos al frente de nosotros. Era curioso que no nos encontráramos a ninguno de nuestros compañeros durante todo el recorrido, tal vez las distancias de los tres caminos principales eran lo suficientemente amplios para no conectarse uno con el otro hasta el final.

PDV DE NATSUME

Había conocido personas torpes y despistadas, pero mi compañera de clases no tenía iguales. La chica a cada rato tropezaba con algo, a veces causaba risa, la cual contenía, otras veces me cargaba con los nervios de punta cuando caía muy estrepitosamente, mi mete decía que debía tomarla para que no cayera, pero mi cuerpo no reaccionaba. No quería que pensara que ya no estaba molesto aunque, pensándolo bien… ¿por qué me sentía tan irritado? El día que ocurrió aquello, me hervía la sangre, aún estaba resentido y odiaba al maldito nuevo, sin embargo, por alguna razón quería seguir molestándola como en los días pasados pero algo me lo impedía. Mi gran orgullo, lo admito.

-¿Quieres probar esto? – Me acercó sus palillos con comida a mi boca. ¿Era idiota? Todos teníamos el mismo almuerzo.

-No… yo tengo lo mismo. –Respondí mientras alejaba los palillos. Hace un rato estaba toda nerviosa y ahora trata de robarme la comida, solo alguien como ella se comporta así. Loca.

-Oh vamos, tal vez mi parte este más deliciosa. –Decía haciendo pucheros. –A ver, probaré la tuya.

-De ninguna manera. –Dije mientras quitaba rápidamente mi almuerzo de su vista.

-So… solo un poco. –Estaba prácticamente encima de mí, yo solo trataba de mantener la compostura, me distraje un momento con su parte trasera casi al frente de mi cara mientras ella trataba de quitar mi almuerzo que se encontraba arriba de mi hombro izquierdo y solo escuché como el recipiente donde venía mi comida fue rodando por el pasto.

Ahora sí la mato.

La fulminé con la mirada. Podía ver como el color de su rostro se fue desapareciendo, dándole paso a una cara pálida como la nieve y mostrando miedo, terror y nerviosismo.

-L… l… lo… lo siento, lo siento mucho. Yo… yo no quería… yo… ¡Aquí está el mío! Por favor, co… cómelo. –dijo con voz temblorosa. De verdad me molestó. Lo que más odio es que quieran arrebatarme la comida pero al verla allí arrodillada suplicando perdón con cara de pánico, no aguanté soltar una pequeña carcajada a lo que ella levantó la cabeza del suelo, mirándome estupefacta ¿Yo me estaba riendo?

-D… dame eso. –Le quité su comida, me aclaré la garganta y volví a mi estado normal.

Esta chica me está volviendo loco.

Luego de nuestro almuerzo, no, corrijo… de mi almuerzo, descansamos un poco. Se podían escuchar los murmullos de mi compañera mientras comía una de las barras energéticas con jugo, maldiciendo la vida por haber perdido su almuerzo de forma tan tonta. Huh, nadie la manda. Luego de unos minutos comenzamos nuestro recorrido, ésta vez más tranquilo, al parecer las trampas habían acabado. En una hora aproximadamente estaríamos en la meta.

-Hyuuga, ven es por aquí. –Señaló hacia un camino un poco estrecho, no me parecía buena idea, había algo extraño en esa parte.

-No, crucemos hacia este lado.

-Fíjate que por acá se ve la llegada más cerca. Tal vez sea un atajo. –Replicaba mandona.

-Yo no iré por allí. –Dije frío mientras caminaba hacia el lado seguro.

-¡Bien! Nos vemos en la me… -

-¡MIKAAAAAAN! –

PDV DE MIKAN

No entendía que estaba sucediendo. Quería cruzar el camino con atajo y resultó ser un acantilado rodeado de tantos arbustos que creaba la ilusión de un camino.

Esperé a recibir el golpe final de la caída, rasguños causados por todas las ramas pero inmediatamente sentí unos brazos rodearme. Hyuuga se había lanzado a salvarme y… me llamó por mi nombre. Luego de unos segundos ya nos habíamos en el suelo, Hyuuga recibió todo el dolor de la caída y pude escuchar pequeños quejidos. Él no era el que debía sufrir, yo era la que estaba encaprichaba en pasar por aquí y aún así…

-Nat… ¿¡Natsume, estás bien!? –dije asustada. Su sangre podía verse claramente correr por su pierna, al parecer se hizo varios rasguños. Nos sentamos en el frío suelo.

-Eso creo. –dijo en un suspiro.

-¡Auch! –Me quejé. Me había golpeado en la cabeza muy fuerte.

-¡Idiota! ¿Qué habría pasado si te hacías daño? Te dije que no te fueras por aquí. –Dijo alterado, aunque su voz parecía más de preocupación que de regaño. Mis ojos brillaban ante la idea de que Natsume quiso protegerme. Me lancé instintivamente a su cuerpo rodeándolo con mis brazos por las caderas.

-Perdóname. –Dije en un susurro de palabra.

-¿Pero q…? -Dijo asombrado.

-Debí haberte hecho caso. Gracias por salvarme, N… Natsume. –Le interrumpí. Sentí como uno se me formaba en la garganta al pronunciar su nombre y mis mejillas no paraban de arder por la vergüenza.

Me separé y ambos nos miramos directamente a los ojos, él me miraba desconcertado y yo solo trataba de dar una mirada dulce para mostrarle lo agradecida que estaba. Me rasqué la garganta un poco y señalé su herida.

-D… déjame desinfectarla y colocarle un parche. –Hablé finalmente y comencé a buscar el botiquín de primeros auxilios en mi mochila.

Mis manos temblaban de los nervios, aquel intercambio de miradas no era como el que nos dedicábamos siempre, esta era la primera vez que me mostraba amable a mi compañero y fue extraño, es decir, si mantuviéramos un tipo de relación tranquila entre nosotros, todo sería menos complicado, como ahora. Vendé su herida y él me miraba de forma serena como examinando que lo hiciera correctamente lo que hacía que yo solo fijara mi mirada en su pierna porque cuando veía su rostro sentía como mi cabeza daba vueltas.

-Listo. Ya t… terminé. –Dije a media sonrisa. Él seguía mirándome de forma sospechosa.

-¿Qué fue eso de hace rato? –Preguntó curioso.

-¿A… A qué te refieres? –Me hice la desentendida. No quería hablar de ello.

-Sobre el abra-

-¡Aaaaaah! Eeeeeh… Yo, voy a tratar de buscar una forma de subir, espera un momento aquí. –Le interrumpí mientras me levantaba para poder alejarme un rato de él. Caminé unos metros hacia adelante tratando de relajarme y empecé a gritar pidiendo auxilio, tal vez alguien pase por allí y me escuche. De verdad no quería hablar sobre el abrazo, ni yo sé por qué se me ocurrió hacerlo.

Nada. No pasaba nada. Habían pasado los minutos y no había respuesta a mis gritos, tampoco conseguí una forma de como subir y trepar no era la solución, no en el estado en el que se encontraba Hyuuga. Regresé al lugar donde se encontraba el chico y estaba acostado en el suelo al parecer medio dormido, seguramente estaba cansado y adolorido, no era como si el viaje hubiera sido fácil, habíamos caminado todo el día y nuestros cuerpos estaban exhaustos. Me acerqué y lo senté insegura en mi regazo, no sabía cómo reaccionaría, era lo menos que podía hacer. Pasaron más o menos dos horas y yo estaba cayendo de sueño. Ya debíamos haber llegado a la meta. Todos deben estar reunidos con los profesores… es probable que nos hayan empezado a buscar, deben estar preocupados y el atardecer ya estaba cayendo.

-¿Que hierba se te metió en la boca cuando caímos? –Preguntó de repente Hyuuga.

-¿Qué?

-Estas rara. –Siguió diciendo mientras acomodaba su cabeza sobre mis muslos. Me sonrojé. Se había dado cuenta del extraño comportamiento.

-Tú también bajaste la guardia, no opines. –Dije persuasiva.

-Al menos no ando evitando las preguntas. –Replicó. Éste chico me quiere sacar de mis cabales a como dé lugar. Era un necio.

-Fue m… mi muestra de agradecimiento. –Respondí mientras miraba hacia otro lado ya que me veía desde mi regazo a mi cara.

-Aah… estas consciente de lo que te hablo.

-…-

-Pensé que me odiabas. –Ok. Ahora giré mi cabeza rápidamente hacia él, sorprendida por su comentario.

-No te odio. Es solo que a veces eres muy irritante.

-En cambio al nuevo lo tratas de maravilla. –Y las sorpresas seguían apareciendo. Juraría que en cualquier momento los ojos se me caerían por abrirlos como platos de tanta impresión.

-¿Qué tiene que ver Shin-kun con todo esto? –Se levantó para quedar a la misma altura que yo. Estaba justo a mi lado, nuestros brazos chocaban uno con el otro y me miraba serio.

-No me gusta que estés con él. –Respondió con una mirada que no supe cómo interpretar.

-Es irrelevante si te disgusta o no. Tú no escoges con quien yo pueda andar o n…-

-Mikan. –

Y allí estaba. Volviendo a pronunciar mi nombre con esa voz tan grave y atrayente que poseía. Mi nombre se escuchaba tan bien cuando él lo decía, podía sentir una corriente pasar por toda mi espalda y darme escalofríos. Me perdí en esos grandes ojos rojos, me tomó suavemente del cuello y fue acercándose cautelosamente a mi rostro. Mi mente se desconectó y mi cuerpo de reaccionaba a esos potentes ojos que me miraban. Pasaron unos segundos de miradas fijas y bajó su rostro a mis labios. Las mejillas me ardían más de lo normal y mi corazón se saldría en cualquier momento. Se fue acercando más y más y nuestros rostros quedaron a solo centímetro, solo un poco más y… Él iba a…

-¡Mikaaaaaaaaaaaaaaaaaan! ¡Natsumeeeeeeeeeeeeeee! –

Nos sobresaltamos y me soltó inmediatamente. Esa voz era de Naru. Me levanté rápidamente y empecé a gritar.

-¡Narumi-sensei, por aquí! ¡Narumi-sensei! –Grité lo más alto que pude.

-¿Mikan? ¿Mikan estás por allí?

-¡Siiiiiiiiiii! ¡Aquí abajo Narumi-sensei, estamos aquí abajo!

Finalmente nos encontraron, andaba junto a Jinno-sensei y Misaki-sensei, bajaron una cuerda hasta nosotros, pedí que subieran a Natsume primero para poder ayudarlo y luego subí yo. Afortunadamente vinieron en auto así que llegamos rápidamente a la pensión. Había varios compañeros esperando por nosotros y se alegraron al vernos, Hotaru y Ruka-pyon eran unos de ellos. Hotaru me examinó de pies a cabeza a ver si me encontraba ilesa y me dio un gran abrazo el cual recibí gustosa. Nunca se sabe cuándo volveré a recibir un abrazo como esos de mi querida amiga. Ruka-pyon habló rápidamente con Natsume y luego conmigo, se veía que estaba aliviado. Luego de eso entramos con los profesores a la pensión.

-Nos dieron un gran susto. De verdad estábamos preocupados. –Decía Narumi mientras se desparramaba en un mueble.

-Lo mejor será tratar la herida señor Hyuuga, al parecer no es grave. –Habló demandante Jinno-sensei mientras Natsume era llevado a una habitación apoyado junto a Misaki-sensei, dio una mirada rápida hacia mí y siguió caminando. Suspiré aliviada porque nos encontraran y me senté en una de los muebles con mis manos tapando mi cara.

-Debes estar cansada Mikan, lo mejor será vayas a tu habitación descanses un rato. Le diré a Hotaru que te avise cuando esté la cena.

-De acuerdo. –Dije sin energía, caminé hasta mi habitación y me tiré a la cama. Ahogué un grito sordo en la almohada y me volteé para quedar acostada boca arriba. Jamás olvidaré este día, pasaron muchas cosas, muchas emociones al mismo tiempo. Jamás olvidaré aquellos rojizos ojos y que por poco Natsume y yo… nos besamos.


Deberían amarme. Sí, así es... deberían hacerlo. Este es el capítulo más largo que he hecho, ¿la razón? ¡EL FANFIC ESTÁ CUMPLIENDO UN AÑO! No puedo creer que esto ya lleve un año y yo aún no lo termino, deberían matarme por eso xD ¿y? ¿y? ¿Qué tal les pareció? Esperaban un beso verdad? ¡Yo también! Pero pienso que sería muy apresurado eue dentro de poco chicas, dentro de poco... Bien, espero que les haya gustado el nuevo capítulo. Quiero muchos reviews, celebren conmigo este aniversario, espero que me den mucho amor con sus comentarios para sentir que no estoy publicando estos capítulos a una pared T-T Los quiero saben? -ya ya, dejaré el sentimentalismo-

Ooow, muchas gracias TuT de verdad eso me alegra mucho que mi fic sea de tu agrado Bertha Nayelly, te envié un mensaje (a ver si logré hacerlo) y si te llega me avisas, de esa forma podré saber si aprendí a responder los reviews, sino, tendrás que enseñarme, sensei! xD

Gracias a todas las personitas que dejaron un comentario del capítulo anterior. No dejen de leer el fanfic que ahora es que esto se pondrá bueno (97u7)9

¡Hasta el próximo capítulo, coman frutas y vegetales!

¡Sayonara!