Inazuma Eleven no me pertenece ni sus personajes. Todos son propiedad de Level 5 y de su creador, Akihiro Hino.

Capítulo 7:

Desde los últimos eventos concernientes a la fiesta, han pasado años. Y ahora, nuestra pareja próxima a casarse, está celebrando su graduación.

Touko y Kidou, quienes estaban en la misma clase, se encontraban juntos entre medio de un grupo de otros estudiantes de Teikoku. Genda y Sakuma se encontraban en otra clase. Y finalmente, Fudou era el solitario entre su grupo de amistad, perteneciendo a otra clase distinta.

La generación actual de Teikoku estaba próxima a graduarse. Y para proceder, se encontraba el actual director del instituto, quien dedicaría unas palabras antes de nombrar a los graduados.

-Buenas tardes, jóvenes. Hoy damos comienzo a esta ceremonia de graduación. Los alumnos que hoy se graduarán de la preparatoria de Teikoku, son los que representan el pináculo de Japón. Estoy seguro que muchos de ustedes serán grandes empresarios, talentosos atletas, entre otros. Y de ustedes dependerá tanto la economía, el talento y la fama de Japón. Por esto, depositamos nuestra confianza en ustedes. Recuerden que son parte de Teikoku. ¡Enorgullézcanse y levanten el nombre de nuestro Instituto para forjar el futuro de Japón!

Una ronda de aplausos siguió el discurso del director. Muchos de los estudiantes se habían dado cuenta de la etapa de la vida en la que se encontraban y los llenaron de convicción. Touko, Kidou y los demás, no eran excepción.

-Y ahora, iré llamando uno a uno a los alumnos graduados. De la clase 3-A. ¡Kidou Yuuto!

-¡Si!

Una ronda de aplausos comenzó a sonar a la vez que Kidou iba subiendo al escenario. Su padre junto con Hakamada, su hermana y el resto del trio relámpago, habían asistido a verlo como invitados.

-Se le entrega el diploma con mención honorifica en notas y destacamento en deportes a Kidou Yuuto. Certifica que has completado con honores el plan de estudios.

Al recibir el diploma, dio una leve reverencia, y bajó del escenario.

-¡Zaizen Touko!

-¡Si!

Touko fue la siguiente en subir a recibir su diploma. Quienes se encontraban como sus invitados, eran su padre, Natsumi y el Servicio Secreto. Quienes aplaudían con ahínco y derramaban lágrimas de felicidad por presenciar un momento único en la vida de Touko.

De esta manera siguió el resto de la clase, hasta pasar al siguiente grupo de alumnos.

-De la clase 3-B. ¡Genda Kojiro!

Genda, al ser el portero estrella de Teikoku, recibió otra ronda de aplausos por parte del público mientras subía a recibir su diploma. Su única invitada, fue una misteriosa chica quien solo dejaba entre ver un ojo ámbar, junto con una sincera sonrisa.

-¡Sakuma Jirou!

Sakuma, para variar no estuvo exento de los aplausos del público al ser el delantero estrella de Teikoku. Al igual que Genda, el solo tuvo una invitada, quien era una misteriosa chica extranjera con ojos y cabellos azulados. La cual vitoreó a Sakuma sin parar mientras subía al escenario, haciéndolo sonrojar.

Uno a uno pasaron los demás alumnos de la clase 3-B hasta llegar a la última clase. La clase 3-C pasó uno por uno a recibir sus diplomas, hasta llegar al último alumno el cual faltaba por pasar.

-Y por último. De la clase 3-C. ¡Fudou Akio!

Fudou, a diferencia de los demás, no ha recibido ningún aplauso o vitoreo por sus logros futbolísticos, lo cual fue algo que lo irritó visiblemente. Sin embargo, Fuyuka junto con la madre de Fudou, eran las únicas quienes se encontraban felices vitoreándolo por el logro de verlo a él graduarse de uno de los institutos más prestigiosos de Japón.

-Se le entrega el diploma con mención honorifica en notas y destacamento en deportes a Fudou Akio. Certifica que has completado el plan de estudios como la nota más alta de nuestra generación.

Varios miembros del público se vieron visiblemente sorprendidos ante la mención honorifica de Fudou. Mientras que Kidou se veía visiblemente shockeado por la noticia, Fudou no hizo más que soltar una sonrisa burlona a Kidou a la vez que bajaba del escenario.

-Y así, finaliza la ceremonia de graduación. Ahora, ustedes ya no son parte del orgulloso Instituto Imperial. Sin embargo, no olviden que a pesar de todo, ustedes nos representan. Siempre ténganlo en cuenta, y jamás olviden sus orgullosas raíces. ¡Gloria a Teikoku!

-¡Gloria a Teikoku! –gritó el público al unísono-

La ceremonia, terminó entre aplausos y ovaciones a los nuevos graduados del prestigioso Instituto Imperial.

En las afueras de Teikoku, todos se encontraban celebrando sus logros de haberse graduado. Los arboles de cerezo felicitaban a los alumnos graduados incluso a lo lejos de la amplia entrada del Instituto. Kidou y Touko se encontraban juntos y felices celebrando su logro después de los arduos exámenes finales. Genda y Sakuma se habían ido con sus invitadas a la vez que Fudou se había ido a celebrar con Fuyuka y su Madre.

-Al fin, ¡somos graduados! –dijo Touko estirando los brazos en alegría-

-Si. Los exámenes fueron difíciles. Pero pudimos sobrellevarlo. –dijo Kidou con una sonrisa segura-

-Me pregunto si podremos quedar en la misma universidad…

-Claro que sí. Aunque me pregunto si podremos pasar tanto tiempo como antes… -tomó Kidou la mano de Touko-

-Sé que será difícil… Pero estoy segura que estaremos bien. –sonrió la vez que apretó más la mano de Kidou-

-¡Hey, chicoooos! –gritó una figura a lo lejos mientras ondeaba su brazo-

-Oh, ¡Endou!

La pareja había divisado a lo lejos Endou y Natsumi, quienes iban acompañados de Gouenji quien previamente estuvo junto a Endou como invitados de Kidou.

-Felicidades por su graduación. Espero que su futuro sea muy prospero. –dice Natsumi quien llega sujeta del brazo de Endou-

-Muchas gracias, chicos. Ustedes también se graduaron, ¿verdad?

-Así es querida. Los 3 nos graduamos hace poco de Raimon. –dijo Natsumi indicando a Endou y Gouenji-

-Oh, cierto. Ahora entrarás a estudiar medicina como tu padre. ¿No es así, Gouenji?

-Si. Se lo prometí hace mucho tiempo después de todo.

-Estoy feliz por Gouenji, y por ti también, Kidou. ¡Ahora que viene tu boda con Touko estoy emocionado! –gritó Endou emocionado- ¿Dónde es que será?

-¿…Boda? –preguntaron Kidou y Touko al unísono-

-¿No que su boda era este mes? –reiteró Endou su pregunta-

Un silencio invadió a los chicos. Luego, la pareja graduada se dio cuenta de algo caótico.

-¡NOS OLVIDAMOS DE LA BODA! –gritaron ambos al unísono-

-¡¿Eh?! ¡Pero si ustedes estaban emocionados con esto! ¡¿Cómo se pudieron olvidar de su propia boda?! –gritó Natsumi casi regañando-

-Estuvimos tan llenos de exámenes… -dijo Touko desanimada-

-Que perdimos la noción del tiempo… -completó Kidou la frase de Touko- Maldita sea, ¿cuanto tenemos de tiempo?

-… ¡Un mes! –palideció Touko-

-Si nos apresuramos lograremos hacerlo a tiempo. –exclamó Kidou- ¡Llamaré a Hakamada!

-¡Yo iré a llamar a Haruna! –exclamó Touko-

Endou, Natsumi y Gouenji, vieron y se rieron al verlos tan apresurados por su boda. Los hicieron pensar en lo que tenían que ocuparse dentro del futuro próximo. El cual se avecinaba a través de la tormenta de cerezos que alcanzaba la vista de los presentes.

Los días pasaron, y la pareja próxima a casarse estuvo ocupándose de cada uno de los preparativos. Entre ellos, Kidou, Endou y Gouenji (nuestro querido trio relámpago) fueron juntos a buscar los anillos de matrimonio a una Joyería de la ciudad.

-Buenas tardes, ¿en qué les puedo ayudar? –dijo la dependienta-

-Vine a buscar el par de anillos que había mandado a encargar.

-¡Oh! ¡Usted es el señor Kidou Yuuto! –dijo un tanto nerviosa- Disculpe, ¡iré a traerlos lo antes posible!

-Ah, sí... Por favor. –dijo un tanto extrañado-

-Si sigues tan serio, vas a seguir asustando a toda la gente con la que termines hablando. –soltó Gouenji-

-¿¡Q-que!? –exclamó con un gesto de sorpresa-

-Anda, tu boda será dentro de poco y todo está saliendo en marcha. ¿No deberías relajarte?

-Lo sé, pero quiero que salga perfecta. Después de todo, nos hemos esforzado tanto… -dijo Kidou un tanto cabizbajo-

-Oye, Kidou… ¿Cómo lo haces para elegir anillos de matrimonio? –preguntó Endou de la nada-

-Pues… Elige uno que creas que le guste a quien se lo regalas. En tu caso, algo que no esté relacionado con el futbol.

-¡Eso ya lo sé! –exclamó avergonzado- ¿Y qué más?

-Pues tienes que asegurarte que el anillo le quede perfecto. Si no sabes la talla de su dedo, puedes medírsela o puedes traerla a la tienda para que le midan el dedo.

-Preferiría que fuese sorpresa… Buscaré como medirle el dedo sin que se dé cuenta. –dijo con una vergonzosa sonrisa-

-¿Por qué tantas preguntas, Endou? ¿Acaso piensas proponértele a Natsumi? –dijo Gouenji con tono de broma-

-Pues sí, por eso estoy preguntando. –soltó Endou como si nada-

-Pues buena suert-/

La conversación había sido cortada abruptamente en el momento que se dieron cuenta de lo que Endou les dijo a ambos.

-¡¿EH?! –ambos al unísono-

-¿Eh? ¿Qué sucede? –preguntó Endou visiblemente confundido-

-¿Tu de todas las personas pensando en casarse? –dijo Gouenji aún más confundido-

-¿Quién eres y que has hecho con nuestro amigo Endou Mamoru? –dijo Kidou con un tono serio-

-¡Oigan! ¡No porque me la pase con el futbol significa que no quiera dar el siguiente paso con Natsumi! ¡Además no es la primera vez que me planteo el proponérmele! –gritó molesto-

-¿Oh? ¿No lo es? –dijo Gouenji sorprendido-

-¡Claro que no! La verdad es que traté de proponérmele a Natsumi hace 2 años, en la fiesta que ella había organizado. Pero… Fuimos interrumpidos cuando Tachimukai y Fubuki empezaron a pelear frente a todos. –dijo cabizbajo-

-Aún me pregunto por qué habrán estallado esos dos en ese entonces… -soltó Kidou de la nada-

-Y luego cuando se solucionó lo de Kidou, vi cómo te declaraste a Touko de esa manera y… Me hizo pensar que soy un tanto incapaz de hacer cosas como esas. Así que estuve por mucho tiempo pensando cómo podría proponerle matrimonio pero… La verdad no se me dan estas cosas. –dijo soltando una risilla-

Tanto Kidou como Gouenji seguían escuchando los lamentos de Endou, y se impresionaban como aquél joven que amaba tanto el futbol, sin que ellos se diesen cuenta, había madurado al punto de que sus sentimientos también empezasen a incrementarse a tal punto por su enamorada.

-… y por eso chicos, ¿podrían ayudarme a elegir un anillo para Natsumi? –preguntó Endou avergonzado-

-No entiendo, si querías declararte a Natsumi hace años atrás, ¿eso no significa que deberías tener un anillo listo para ella? –preguntó Kidou estupefacto-

-Pasó tanto tiempo que terminé perdiéndolo, ahahaha… -soltó avergonzado-

-Típico de Endou. –dijo Gouenji entre risas-

Los tres chicos se encontraban carcajeándose entre ellos en el momento que la dependienta, había vuelto con los anillos que Kidou había encargado. La vista fue tal que la chica no se atrevía a salir de la bodega por vergüenza.

Luego de retirar los anillos, el trio relámpago salió de la tienda entre risas.

-Bueno, gracias por acompañarme. Pero ahora tengo que irme.

-¿Eh? ¿Adónde vas, Kidou? –preguntó Endou curioso-

-A tomar un tren. Quedé con Touko para verme en la estación luego de retirar los anillos.

-Oh, de acuerdo. ¡Espero todo salga bien! –deseó Endou un feliz viaje a la vez que le daba un gran apretón de manos a Kidou-

-Esfuércense para lograr celebrar la boda a tiempo. –dijo Gouenji a la vez que acompañó a Endou en el apretón de manos-

-Gracias chicos. Los veré pronto.

Kidou se alejaba poco a poco de su par de amigos mientras los veía despedirse a la distancia.

Al tiempo después, Kidou había llegado a la entrada de la estación, donde rápidamente divisó a Touko entre la gente.

-¡Yuuto! ¡Al fin llegaste!

-Sí, lo siento. Me demoré obteniendo los anillos.

-¡Oh! ¡¿Puedo verlos?! –preguntó entusiasmada-

-Claro que no. Espera a la boda para ello. –dijo Kidou a la vez que tomaba la mano de Touko y avanzaban hacia el andén-

-Tch, aburrido. –soltó Touko con un gesto de puchero-

-Heh, no deberías acelerarte tanto por un anillo que llevarás puesto el resto de tu vida. –dijo Kidou con una sonrisa-

-¡¿Cómo me pides eso?! ¡Claro que me voy a emocionar! ¡Es nuestra boda! –exclamó Touko molesta y a la vez feliz-

-Tienes razón… Pensar en ello ya me emociona. –dijo Kidou sonrojado-

-Como quisiera ya estar casados… -dijo suspirando cabizbaja y sonrojada-

-Yo también quisiera lo mismo, pero tenemos que terminar los preparativos. –dijo Kidou a la vez que trataba de divisar algo en el andén-

-Y por eso tenemos que ir a ver cuál será el lugar de la boda. ¿Cierto?

-Si. Precisamente. Sin embargo es un poco molesto tomar el tren… -dijo Kidou con un tono impaciente-

-¿Y porque no le pedimos a Hakamada que nos lleve? –preguntó Touko preocupada-

-Porque tuvo que acompañar a mi padre a una reunión… ¿Y qué hay de tu servicio secreto?

-Ellos tuvieron que hacer de guardaespaldas a mi padre porque él también fue a una reunión… -dijo Touko con tono cansado-

Ambos jóvenes suspiraron pesadamente y siguieron caminando en el andén en búsqueda de un tren. Al poco tiempo, un tren lleno de gente había llegado a la estación y todos bajaron del tren a montón, gente que venía del trabajo, estudiantes, entre otros.

Estando en medio de la avalancha de gente que acababa de bajarse, la pareja empezó a desorientarse por la multitud creciente en el andén.

-Touko, esto está demasiado lleno, apenas podemos movernos… ¿No crees que sería mejor si llamo a un transporte para que nos lleve en vez del tren? –sugirió en un tono preocupado-

Sin embargo, Kidou no escuchó ninguna respuesta.

-¿Touko? Por qué no resp-/ … ¿Eh? ¿¡Touko!?

El estratega se había percatado que su prometida no se encontraba junto a él. Esta había sido arrastrada lejos de su lado debido a la aglomeración de gente bajando del tren.

Por otro lado, Touko se encontraba completamente perdida al ver que Kidou no se encontraba junto a ella.

-¡Oh no! Fui arrastrada por la corriente y me separé de Yuuto… ¡Yuuto! ¿¡Donde estás!? –gritó a viva voz-

Sin embargo, no escuchó respuesta alguna. Sus gritos habían sido opacados por la avalancha de gente que seguía fluyendo del tren. Touko siguió siendo arrastrada por la corriente de gente, hasta que topó con una mujer joven atrás suyo, quien cargaba a una pequeña bebé.

-¡Oh no! ¡Lo siento! ¡No era mi intención! ¡¿Están bien las dos?! –preguntó preocupada Touko mientras se trataba de incorporar-

-Sí, no se preocupe. –dijo tímidamente la chica mientras hacia un pequeño gesto- Estamos bien, no fue nada grave.

-¡En verdad lo siento! –exclamó Touko haciendo múltiples gestos de reverencia- Sonará estúpido pero, pasa que me separé de mi prometido porque me llevó la corriente de personas… -dijo avergonzada-

-¿En serio? ¡A mí también la corriente me llevó! –exclamó la chica con tono despreocupado- Yo me perdí… ¡No encuentro ni a mi esposo ni a mi hijo! –dijo apenada-

-¡Entonces estamos en la misma situación! –rió Touko junto con la joven- ¿Qué tal si buscamos juntas entre las dos?

-¡Si! ¡Me ayudaría bastante! –dijo la joven con un rostro iluminado de esperanza-

Y así, habiéndose dispersado la gente en el andén y el tren listo para esperar a los pasajeros, Touko y la chica se habían puesto a buscar a sus hombres en lo que charlaban entre ellas.

-Y dime, ¿qué haces aquí en este lugar? –preguntó Touko curiosa-

-Pues íbamos de vuelta a buscar unas cosas que se nos olvidó de la mudanza… A mi esposo lo transfirieron a la ciudad de Inazuma por su nuevo trabajo, pero todavía no nos mudamos completamente, ehehehe… -rió tímidamente- Una vez regresemos con las últimas cosas, podremos finalmente empezar nuestra nueva vida. Estoy tan ansiosa… Sobre todo por mi pequeña… -dijo mirando a su pequeña bebé durmiente-

-Oh, ya veo… ¡Espero que puedan mudarse pronto! ¡En una de esas terminamos siendo vecinas! –dijo Touko animosa-

-¡Oh, eso sería maravilloso! –dijo alegremente- ¿Y qué hay de ustedes? ¿Van de luna de miel?

-¡Ah no! ¡Eso aún no se puede! –exclamó Touko nerviosa y sonrojada- Yo voy a casarme con mi prometido dentro de poco, así que estamos viendo el lugar de la boda.

-Espero su boda salga bien, tengo el presentimiento de que ustedes vivirán muy felices juntos. –dijo con una cálida sonrisa-

-Gracias, eres tan amable. –dijo Touko devolviéndole la sonrisa-

Mientras caminaban y charlaban, la chica había divisado algo a lo lejos entre la gente. Se veía un hombre con traje y rostro un tanto intimidante junto con un pequeño niño que tomaba la mano de su padre y se ocultaba temeroso bajo el abrigo de este.

-¡Oh, los encontré!

-¡Qué bien! ¿Qué esperas? ¡Ve con ellos! –dijo Touko con una sonrisa-

-¡Muchas gracias por todo! –dijo la joven haciendo una leve pero enérgica reverencia- ¡Nos veremos pronto! –exclamó a la vez que corrió hacia su esposo y su hijo-

-¡Nos vemos! Eh… Oh demonios, me olvidé de preguntarle su nombre. –dijo Touko un tanto confundida- ¡Ahora que lo pienso ni siquiera me he presentado yo!

-¡Touko! –gritó Kidou a la vez que corría hacia ella- ¡Al fin te encuentro!

-¡Yuuto! –exclamó Touko a la vez que se volteaba a ver a su prometido- ¡¿Dónde te has metido?!

-¡Eso debería yo preguntarte! –exclamó a la vez que recuperaba el aliento- En fin, tenemos que abordar de inmediato, los asientos de los vagones delanteros se han llenado de golpe, ¡así que tenemos que apresurarnos al último vagón!

-Dios mío, ¡¿cómo es que se llenan tan rápido estos trenes?! –gimoteó Touko- Bueno, ¡apresurémonos!

Ambos empezaron a correr al último vagón del tren, donde ya hacían el ultimo llamado para partir a su destino. Al poco tiempo de ellos haber entrado, el tren empezó a moverse y ambos al buscar asientos, lograron inmediatamente encontrar dos asientos junto a la ventana.

-Estos son buenos lugares. Tenemos suerte… -dijo Touko exhausta-

-Si. Será un viaje un poco largo. Por ahora descansemos.

El viaje en tren ocurrió cómodamente. Kidou tenía en mente los últimos preparativos de la boda mientras que Touko a pesar de también estar concentrada en los preparativos, también tenía en mente a la agradable chica con quien charló hace momentos atrás.

El tren había empezado a subir una colina, el cual dejaba ver un agradable paisaje por las ventanas de los vagones. Todo iba bien hasta que de repente, el tren había frenado violentamente de golpe. Y los gritos invadieron cada uno de los vagones.

-¡¿Eh?! ¡¿Qué está sucediendo?! –exclamó Kidou a la vez que trataba de sostenerse a si mismo y a Touko por los temblores restantes del tren-

-¡No lo sé! –gritó Touko asustada a la vez que giraba a ver a la ventana- ¡Yuuto! ¡Mira!

Kidou, Touko y el resto de los pasajeros en el vagón, vieron como gran parte del tren se había volcado. El tren junto con el primer y segundo vagón, se habían descarrilado y caído por la colina en el que subía el mismo tren. El tercero y también el cuarto (ultimo) en donde se encontraban ellos, por fortuna solo se habían sacudido por el impacto, pero no lo suficiente para sufrir el mismo destino.

-Dios mío, esto es un desastre… -dijo Kidou sorprendido por la horrible vista que lograba contemplar- Hemos sido afortunados, un poco más y hubiésemos sufrido el mismo destino…

Touko, mientras contemplaba el accidente, recordó a la chica con la que charló antes de subir al tren, y su familia que la acompañaba.

"Ahora que lo pienso… ¿Ella no iba a tomar el mismo tren que nosotros?"

Touko se volteó y buscó desesperadamente a la chica y su familia dentro del vagón en el que se encontraban. Sin embargo… No encontró a ninguno de ellos.

-Oh no…

-¿Touko? ¿Qué pasa? –preguntó Kidou percatándose de la reacción de Touko-

Lentamente Touko había volteado a ver con ojos vacíos y lagrimosos hacia los vagones volcados, mientras se veía como la sangre salía de ahí. Touko, se había dado cuenta de lo que eso significaba… La agradable joven con su esposo y sus hijos, esas personas quienes al igual que ellos mismos se preparaban para una nueva vida, iban en los vagones delanteros. Y si estos se habían volcado de manera tan violenta, eso solo significaría una cosa.

Esa chica y toda su familia, habría muerto en el accidente.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Touko se desplomó en el suelo a la vez que rompió a llorar y gritar en desesperación. Kidou, confundido, trata de levantar a su prometida.

-Touko, ¿¡estás bien!? ¿¡Que es lo que sucede!? –preguntó alterado-

-ESA POBRE MUJER… SU FAMILIA… TODOS ELLOS ESTAN… ¡NOOOOOOOOOOOOOO! –gritó Touko mientras seguía llorando sin parar-

Mientras Kidou, aún confundido por la situación, seguía tratando de calmar a su futura esposa, la gente dentro del vagón, miraba la desgarradora escena que protagonizaba Touko, a la vez que algunos rompieron a llorar junto con ella y otros seguían en shock por la sangrienta escena visible a través de las ventanas.

Las horas pasaron mientras el equipo de rescate llegaba a ayudar a los escasos sobrevivientes de los vagones accidentados. Touko vio como los rescataban, con la esperanza de encontrar a tal chica, sin embargo no encontró a nadie conocido. Finalizadas las labores de rescate, un tren de apoyo vino a recoger los vagones que aún seguían intactos y de esa manera, llevarlos finalmente a su destino.

Al llegar a la estación, había un montón de gente y reporteros esperando a los pasajeros sobrevivientes del tren. Kidou y Touko se bajaron lejos de la algarabía, y estos fueron recibidos por Haruna, quien vino corriendo y llorando a abrazarlos.

-¡Touko! ¡Hermano! ¡Qué bueno que llegaron! –snif- ¡Casi pensé que les había pasado algo!

-Haruna, tranquila. Estamos bien. –dijo Kidou a la vez que trataba de calmar a Haruna- ¿Cómo fue que te enteraste tan rápido?

-¿¡Bromeas!? ¡Ha salido como noticia de último minuto! –gritó Haruna alterada- Dijeron que hasta el momento hubo varios muertos y heridos, y que la cifra podría aumentar… ¡Pero no dijeron quienes! Y cuando recordé que ustedes iban a tomar el tren a esa hora… Sentí tanto miedo… -dijo Haruna temblando y casi llorando- Y no quiero perderlos, no cuando son mi única familia…

En ese momento, Touko quien ya de por sí llevaba una mirada apagada, rompió en llanto al escuchar las palabras de Haruna.

-Touko… No te preocupes, ya todo ha pasado. –dijo Kidou a la vez que sostenía a Touko entre sus brazos y su pecho mientras esta lloraba-

-Hermano… ¿No me digas que es por el shock del accidente? –inquirió Haruna ansiosa-

-No lo sé… La verdad no creo estar seguro de que sea por eso… -dijo Kidou con un tono confundido-

Kidou y Haruna trataron de consolar a Touko por un largo rato, hasta que logró calmarse. Sin embargo, la pareja no podía seguir con los preparativos de la boda, no con el accidente en el que estos casi tomaron parte como víctimas. Así que decidieron darse una pausa con los preparativos.

Pasaron los días y casi todos los chicos se enteraron de la noticia del accidente. Sin embargo, a pesar de que Kidou se reunió con ellos para darles las noticias y tranquilizarlos, casi nadie pudo ver a Touko. Esta se había encerrado en su propia habitación y no quiso ver a nadie. La única persona capaz de verla, sería Kidou.

Luego de su reunión con los chicos y haber comprado algo de comida para su prometida, Kidou se habría dirigido a la mansión de Touko para verla, ya que desde el accidente no había logrado verla en días. Al llegar a la mansión, se identificó con las sirvientas y se dirigió de inmediato a su cuarto. El cual, al abrir la puerta, se descubría a la joven, hecha bolita en su cama, destrozada y sin ganas de hacer nada.

"Touko… Pensé que dejarte tranquila unos días sería una buena idea, pero… Verte de esa manera… ¿Cuándo fue la última vez que te vi así?" Pensó Kidou a la vez que observaba a la ojerosa y desarreglada Touko.

-Yuuto… Viniste. Pensé que pasaría otro día sin verte. –dijo desanimada-

-No pude venir en estos días. Además, después de lo que pasó… Pensé que necesitabas tiempo a solas.

-Sola o no, creo que estaría igual… Pero no te preocupes, Yuuto. Sé que no sabes que hacer en estas situaciones. –esbozó Touko una triste sonrisa- Está bien que yo lidie con esto sola…

Kidou, se sintió desgarrado al ver que en realidad, Touko se sintió tan solitaria estos días. Y su impotencia ante el no saber el cómo hacerla sentir mejor, lo hartó inmediatamente.

-Touko, basta.

-¿Eh…?

-Es verdad que yo no sé qué hacer ante estas situaciones. Cuando colapsaste en el tren… No estaba seguro de que fue exactamente fue lo que pasó, ya que nosotros nos salvamos en el accidente. No supe cómo actuar ante ello y por eso… Fue que te dejé a tus anchas. Sin embargo, ese fue mi error.

Kidou siguió hablando a la vez que se acercaba y se arrodillaba al lado de la cama en donde Touko se recostaba, quedando casi frente a frente.

-Touko, yo no quiero verte así, de esta manera. –dijo con una voz profunda y semi quebradiza- Sé que por mi culpa has sufrido este tiempo, pero… Ya no quiero que cargues con eso tu sola. –dijo a la vez que tomó su mano- Todos tus miedos, tus problemas… Yo te ayudaré y cargaré eso junto a ti. Incluso si no sé exactamente que sea, lo haré. Se supone que nosotros pasaremos el resto de nuestra vida juntos, y por eso prometí ser tu pareja, tu mejor amigo y tu confidente. Cualquier pena, inquietud o miedo, quiero que la compartas conmigo.

Touko, ante las palabras de Kidou, lentamente se puso a llorar a la vez que alcanzaba con sus manos el cuello de su prometido y lo abrazaba. Al sentir la calidez de sus palabras, podía sentir también su fuerte deseo de protegerla.

-Por eso quiero que me digas, Touko. ¿Por qué has estado tan afectada? ¿Es por el accidente en sí o hay algo más en todo esto?

Touko en ese momento, sintió que ya no podía dejar a Kidou tan preocupado. Encontró las fuerzas para contarle sobre aquella chica de la estación, ya que ella misma se sentía insegura del por qué la muerte de la chica y su familia le dolía tanto al punto de dejarla con una inmensa depresión. Al ver y sentir la calidez de su prometido, logró aclarar su corazón y finalmente… Se dio cuenta de la razón. La razón exacta del por qué le tomó tanto cariño a la chica y su familia.

-Está bien, solo dame un momento… -dijo Touko tratando de componerse-

Touko se había sentado en su cama y se envolvió entre sus sabanas, mirando frente a frente a su prometido, preparada para contarle todo.

-(…)… En el poco tiempo que la conocí, pude notar las similitudes que teníamos las dos… Aparte del cabello rosa. –soltó una risilla- Ella al igual que nosotros, recién comenzaba a construir su familia… Aunque ya estaba casada, tenían una casa propia… ¡Y hasta tenía dos hijos! El verla tan feliz con su familia… No pude evitar vernos a nosotros mismos en el futuro… Tú y yo, viviendo en una casa, finalmente casados… Y quien sabe con cuántos hijos… -dijo Touko sonrojada-

Kidou únicamente reaccionó sonrojándose junto a ella a la vez que asentía silenciosamente.

-El verlos tan felices juntos, me hizo proyectarnos en ellos tanto, que…

Lentamente, la expresión de Touko volvió a apagarse en cuanto se preparaba a lo que iba a decir a continuación.

-Que… En el momento que ocurrió ese accidente… Sus vidas acabaron de una manera tan rápida… Todo lo que habían luchado y construido en años y todo lo que tenían por vivir, acabó como si nada en unos pocos segundos… Como si fuese un montón de basura. –dijo mientras poco a poco comenzaba a llorar-

-Touko…

-Y luego pensé, ¿qué va a impedir que nuestras vidas acaben de la misma manera? ¡¿Todo por lo que hemos luchado tan arduamente, va a acabar de una manera tan miserable?! Y si es así… ¡¿Por qué deberíamos seguir esforzándonos por hacer algo?! ¡Pensé que el estar juntos, haría que todo funcionase de alguna manera! Pero si a pesar de todo, existe la posibilidad de que todo desaparezca como si nada… ¡ENTONCES YA NO QUIERO SEGUIR AVANZANDO! ¡QUIERO ESTAR JUNTO A TI INCLUSO DE ESTA MANERA! ¡NO QUIERO QUE TODO POR LO QUE HEMOS LUCHADO SE VAYA AL DEMONIO!

Kidou se había sorprendido por las palabras de Touko. Aquella chica valiente, extrovertida, mandona, gentil y amorosa… Se encontraba temblando de miedo dentro de su cama, completamente débil y vulnerable. Él sabía que no era algo que podría resolver de la noche a la mañana. Ella no solo temía por su vida, sino que también por la de Kidou y por la posibilidad de que algún desastre pudiese ocurrir y destruyese su futuro.

Sin embargo, él no podía quedarse de brazos cruzados. No al ver a su chica de esa forma.

Lentamente, mientras Touko sollozaba con ambas manos pegadas a su rostro, Kidou tomó una de sus manos y la sujetó firmemente, desconcertando a la joven peli rosada.

-Touko… Sé que tienes miedo, es natural que te sientas así. Y también sé que te preocupas por nuestro bien. Pero tú misma sabes que las cosas no pueden seguir de esta manera. En algún momento tendremos que seguir nuestro curso.

-¿Y qué pasará en el caso de que nosotros tengamos un accidente?

-Nada asegura que a nosotros nos vaya a ocurrir algo como esto. Sin embargo… Tampoco puedo asegurarte que no pueda ocurrir, o que pueda hacer algo para evitarlo. ¡Pero! –exclama a la vez que la mira directamente a los ojos- ¡Si puedo asegurarte que estaré ahí para protegerte en todo momento! ¡A ti y a nuestros futuros hijos! ¡Arriesgaría mi vida si es necesario con tal de proteger a mi familia!

-¡Pero yo no quiero que arriesgues tu vida! –exclamó Touko de vuelta- ¡Yo te quiero con vida! Si algo te pasa, yo… -dijo a punto de volver a llorar-

-En ese caso… Nos protegeré a todos. –respondió con su voz calma y segura- Y me aseguraré de salir vivo en caso de que algo ocurra.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de poder cumplir algo así…?

-No lo estoy. Pero de lo único que estoy seguro, es que haré todo a mi alcance para que no llores ni sufras de nuevo. –tranquilizó a la vez que la abrazó fuertemente- Quiero proteger a mi familia. Y yo también formo parte de ella, así que los protegeré a ustedes a la vez que me protejo a mi mismo. Lo único que pido… Es que confíes en mí. En la palabra que te doy hasta el fin de mis días.

-Yuuto… ¿Puedo confiar que lo cumplirás? –preguntó asustada-

-Claro que sí. –aseguró firmemente-

Ambos se fundieron en un suave y tierno abrazo, dejando que todos sus miedos e inseguridades se evaporaran y eventualmente desaparecieran por completo. Touko, se sentía feliz al saber que tenía a alguien tan fiel y dedicado como Kidou; y a su vez, Kidou se sentía aliviado de tener alguien tan preocupada, fuerte y amorosa como Touko.

-Confiaré en ti… Después de todo, sería un crimen que no confiase en la persona con la que me casaré… -sonrió entre lagrimas-

-Me aseguraré de darte una vida en la que no tengas ningún arrepentimiento.

Y junto a esas palabras, ambos terminaron una vez más sellando su amor con un tierno y cálido beso. El cual ambos recordarían como un símbolo de cómo sobrellevar juntos incluso la peor de las situaciones, algo que recordarían por el resto de sus días.

Las heridas sanaron, el amor floreció y el tiempo transcurrió lentamente hasta llegar al día de la boda. El cual fue recibido por todos con una horrible resaca, debido a las despedidas de soltera y soltero las cuales, entre los invitados, han sido catalogados como unos eventos bastante "memorables". Sin embargo, esa es una historia para otra ocasión.

Mientras tanto, en la mansión Zaizen, Touko y sus damas de honor (las cuales eran: Natsumi, Haruna, Rika, Fuyuka y Aki), se preparaban juntas para la boda. Sobre todo, ayudando a la novia a arreglarse como corresponde.

-Esto me recuerda a esa fiesta que Natsumi hizo hace años atrás… -dijo Haruna a la vez que le arreglaba el cabello a Touko-

-Sí, solo que esta vez Touko ha aprendido a ser mucho más femenina. ¡Desearía haber estado ahí cuando Touko se retorció resistiéndose a vestir como corresponde! –añadió Rika descaradamente-

-¡No quiero oírlo de ti! Dios santo. –respondió Touko con un tono burlesco-

-Bueno, me alegra ver que Kidou se va a casar con toda una belleza… Hemos hecho un buen trabajo, chicas. –se jactó Natsumi-

-Touko se ve tan hermosa en ese vestido de novia… -dijo Aki con ojos brillosos-

-Sí, yo también desearía verme así de bonita para mi propia boda… -soltó Fuyuka con un tono esperanzado-

-¡Pues dile a Fudou que empiece a aflojar de una vez y se te proponga como corresponde! –soltó Rika burlonamente-

-¡R-Rika! –exclamó Fuyuka sonrojada-

-Vamos, chicas. Este es el día especial de Touko. ¡No lo echemos a perder! –tranquilizó Natsumi-

Los nervios de Touko comenzaron a invadirla de golpe al escuchar el "¡No lo echemos a perder!" de Natsumi. Un montón de recuerdos desagradables comenzaron a fluir en la cabeza de la novia, volviéndola paranoica de golpe.

-Eh… ¿Touko? ¿Estás bien? –preguntó Aki preocupada-

-No estarás pensando en escapar ahora de tu boda, ¿o sí? –preguntó Rika descaradamente-

-¡CLARO QUE NO! –exclamó Touko- Es solo que… Nada malo pasará ahora, ¿cierto? –preguntó preocupada-

-¡Pues claro que no! ¡¿Qué te hace preguntar eso?!

-¡¿Cómo que qué cosa Haruna?! –gritó molesta Touko- ¡Pues todo! Siempre que algo bueno está a punto de pasar, ¡algo malo pasa y lo arruina todo! Cuando todos en Japón celebrábamos la victoria del Raimon en ese entonces, ¡llegaron y atacaron los aliens! Y cuando los derrotamos, ¡Kazemaru y su equipo nos atacaron! Luego vienen sus secuestros por los ángeles y demonios, Kageyama, una conspiración que involucra una guerra mundial; Luego en la preparatoria llegó la boda arreglada-/

-¡Oye! ¡Pero si estás celebrando la boda con mi hermano ahora!

-Sí, pero me refiero a que la noticia nos había llegado a ambos de golpe. –suspira- En fin, y por último, cuando Yuuto y yo estábamos a punto de formalizar lo de ser una pareja, ¡a Tsunami le lavan el cerebro y trata de ligar conmigo! –exclamó mirando a cierta morena- ¡Sin mencionar el accidente de tren cuando fuimos a planear la boda! ¿¡Que me garantiza que no vendrá algo o alguien a destruir la capilla o algo por el estilo!?

Aparte de Rika, quien silbaba despreocupadamente, ninguna de las chicas logró argumentar inmediatamente ante esa muy bien justificada paranoia.

-¡Y por eso mismo evitaremos que algo malo suceda el día de hoy! –exclamó Natsumi con una maleta-

-¿Y que llevas en esa… Maleta? –preguntó Fuyuka extrañada-

-Ropa, Maquillaje, hasta un vestido de novia de repuesto. Todo lo que necesitemos para evitar alguna calamidad. –respondió Natsumi triunfante-

-¿¡Un vestido de novia!? Aish, a veces olvido lo rica que eres, Natsumi. –soltó Rika con una expresión cansada- Oye, si no pasa nada, ¡¿me puedo quedar con el vestido?!

-Desde que el desastre invadió mi fiesta, nunca volví a bajar mi guardia. –dijo Natsumi ignorando la pregunta de Rika- ¡Así que juro por el honor de los Raimon que me aseguraré que tu boda sea un éxito! ¡Incluso tengo guardias preparados por si Tsunami viene y en medio de la ceremonia grita el "¡Yo me opongo!"!.

-¿Eh? Pero pensé que Tsunami estaba invitado a la boda, se veía que lo había superado… -dijo Aki sorprendida-

-Le enviamos una invitación a Tsunami, pero su respuesta fue un cupón de descuento en tablas de surfear. –respondió Haruna-

-No parece que lo haya superado del todo… -dijo Fuyuka un tanto preocupada-

-Bueno, como sea. En fin, no te preocupes por esos detalles. Lo tengo todo cubierto, querida. –aseguró Natsumi-

-Creo que es demasiado incluso para mi… -dijo Touko impresionada- Pero gracias, Natsumi. Puedo quedarme un poco más tranquila con esto. –dijo soltando un suspiro de alivio-

-A todo esto, ¿has traído tu liguero?

-¿Eh? ¿Liguero? ¿Para qué quiero un liguero? –preguntó Touko genuinamente confundida-

-… A estas alturas ya ni me sorprendo. –dijo Natsumi soltando un suspiro cansado- Es el liguero que te pones en tu pierna, a la altura del muslo. ¡Y que el novio tiene que quitarte con los dientes!

-¡¿Q-Q-QUE?! –gritó Touko avergonzada- ¡DE SEGURO ES OTRA DE TUS MARRANADAS!

-Ya quisieras, querida. Es una tradición oficial de una boda occidental. ¡Es el equivalente masculino de lanzar el ramo!

Todas las damas de honor, asintieron silenciosamente ante lo que Natsumi dijo.

Touko inmediatamente buscó en internet acerca de las tradiciones de boda occidentales, y verificó que efectivamente, era cierto.

"Entonces él tiene que subir mi falda y acercar su boca a mis muslos y… Y…" pensó Touko avergonzada.

-N-no puede ser… -dijo cubriéndose el rostro de vergüenza- ¿Y Yuuto tiene que hacerlo frente a todos…?

-Claro que sí. Además, no es como si Kidou no te hubiese hecho esas cosas... ¿O me equivoco? –dijo Natsumi con un tono pícaro-

-¡P-PERO ESTO ES DISTINTO! ¡HAY GENTE MIRANDOME! ¡TODOS NUESTROS CONOCIDOS ME VAN A VER MIS PIERNAS Y MIS PARTES SIENDO… ¡SIENDO!...! –exclamó Touko avergonzada-

-¡Solo te subirá la falda hasta el muslo, no se te verá todo! –regañó Haruna- ¡Se te está pegando lo indecente de Natsumi!

-Ahem. –interrumpió Natsumi a la vez que soltaba una mirada regañona a Haruna- En fin, menos mal que traje uno para ti. –dijo a la vez que empezaba a buscar en su maleta- Si no trajiste un liguero, mucho menos habrás traído lencería adecuada para la ocasión. ¿O me equivoco?

El silencio incomodo de Touko, otorgó a Natsumi la razón.

-Me lo supuse. –dijo a la vez que sacaba un conjunto de lencería blanco con encaje-

-¡¿Q-Q-QUE DEMONIOS NATSUMI?! ¡¿P-PARA QUE QUIERO ESTO?!

-Para tu noche de bodas, querida. ¿O acaso piensas ponerte cualquier cosa para tu primera noche con Kidou?

-Dios santo… ¡Realmente no tenías que hacer esto! –gritó sonrojada mientras se tapaba el rostro-

-Considéralo mi regalo de bodas, querida. –sonrió Natsumi a la vez que soltó un pequeño y juguetón guiño-

-Regalo de bodas…

Súbitamente, la expresión de Haruna cambió, como si hubiese recordado algo urgente.

-¡AH! DISCULPENME, ¡TENGO QUE HACER ALGO! –gritó Haruna a la vez que salió corriendo del cuarto con una pequeña cajita-

-¿Eh? ¿Qué le sucede? –preguntó sorprendida Aki-

-No lo sé… ¿No se fue con una cajita larga y pequeña? –inquirió Fuyuka-

-Ah, eso es-/

-¡Touko! ¡No hay tiempo para cuchichear! –interrumpió Natsumi- ¡Tu boda está a punto de comenzar y aun no estas completamente lista! ¡Vamos, termina de prepararte! –dijo a la vez que le aventó el liguero y el conjunto de ropa interior a la cara-

-¡¿Y-Y COMO ME VOY A PONER ESTO?! –chilló Touko-

-¡Nosotras cuatro te ayudamos! ¡Vamos apresúrate! –dijo Natsumi a la vez que empezaba a desvestir a Touko-

-¡¿ES EN SERIO?! ¡NO DE NUEVOOOOOOOO! –gritó a la vez que trataba de cubrirse a si misma-

(…)

Mientras Natsumi y las chicas terminaban de darle "los toques finales" al arreglo de Touko y ésta a su vez sufría de un doloroso déja-vu, Kidou y sus padrinos (los cuales eran Endou, Gouenji, Genda y Sakuma) por su parte también terminaban de arreglarse para la boda.

-Sabes, todavía no puedo creer que sea el día de tu boda, Kidou. –dijo Gouenji estupefacto-

-Sí, muchas cosas han pasado, pero me alegro de haber llegado hasta aquí…

-¡Quién diría que de todos nosotros tu serías el primero en colgarte la soga al cuello! –añadió entre risas Gouenji-

-¡Gouenji! ¡No bromees con eso! –reprendió Endou-

-Además, todos pensamos casarnos en algún momento. –añadió Sakuma-

-Solo porque ustedes encontraron novia no significa que terminen casándose. –gruñó Gouenji- Yo por mi parte no pienso hacerlo. ¡Quiero seguir siendo soltero y disfrutar de la vida! –exclamó animoso- A diferencia de ustedes.

-Creo que no debimos haber dejado que bebiese antes de la ceremonia. Ese hábito de beber cuando se vuelve nervioso es molesto. –reprendió Kidou-

-Bueno, al menos es divertido verlo de esta forma a diferencia del serio Gouenji que conocemos. –dijo Genda con tono de burla-

Mientras los demás reían, la puerta del cuarto se había abierto de un fuerte portazo. Haruna era había llegado.

-¡Hermano! ¡Aquí estás!

-¡Haruna! ¿No deberías estar con Touko?

-Ella estará bien, Natsumi y las demás la están ayudando.

-¡Haruna! ¿Acaso viniste a despedir a tu hermanito antes de que Touko se lo estrene en la noche? –dijo Gouenji con un ya notorio tono ebrio-

-¡¿Qué demonios?! –exclamó a la vez que olfateó el aliento de Gouenji- ¡¿Estuviste bebiendo?!

-Solo un poquito. Era para los nervios de Kidou pero me lo tomé yo. ¿Y cómo no? ¡Si uno de mis mejores amigos nos abandona! –dijo Gouenji haciendo ademanes exagerados-

-¡No hables idioteces! –regañó Haruna- ¡Alguien tráigale agua para que se recupere! ¡No quiero que haga el ridículo en la boda!

-Ven aquí, te llevamos al baño. –dijo Sakuma a la vez que tomaba del brazo a Gouenji-

A la vez que Sakuma y Genda se llevaban a Gouenji, Haruna había volteado a ver a Endou y Kidou, quienes incluso con su traje formal, aun llevaban su bandana y googles.

-¿¡Es en serio!? ¿¡Incluso ahora llevan esas cosas feas!?

-¡Vamos Haruna! ¡No seas tan mala!

-¡De eso nada! ¡Natsumi dijo que te lo quitaras, así que dámelo! Luego te lo devuelvo. –regañó Haruna-

-¡Bien! ¡De acuerdo! Dios. –respondió Endou de mala gana a la vez que le entregaba su bandana-

-¡Tú también, hermano! ¿En serio piensas casarte con esos googles? ¿No están algo viejos como para seguir usándolos?

-Sí, creo que sí. Pero también son parte importante de mí, son casi mi identidad.

-¡Oh vamos! ¡Yo creo que tus rastas son más tu identidad que cualquier cosa! –exclamó Haruna-

-¡Ahora que lo pienso! –interrumpió Endou- Te conozco desde hace mucho tiempo y siempre te he visto con rastas, hasta ahora que te deshiciste algunas de ellas y tu cabello se ve ondulado. ¿Siempre fue así?

-Ah, eso. Me hice estas rastas de pequeño porque había un futbolista brasileño que admiraba mucho… Bueno, papá me las hizo.

-¿El señor Kidou?

-No, se refiere a nuestro padre biológico. –respondió Haruna-

-Si. Él era un gran fanático del futbol, me mostró las maravillas de este deporte y los grandes futbolistas de ese entonces. Y ese destacaba entre todos los demás. –dijo Kidou con un tono nostálgico-

-Vaya, ¡debió ser alguien increíble! –exclamó Endou emocionado- ¡¿Quién era?!

-Yo… No lo recuerdo.

-¿Eh?

-Fue hace mucho tiempo. Incluso cuando trato de recordarlo… Mi mente no asimila esos recuerdos por completo. Recuerdo vagamente el tiempo que pasaba con mi padre, pero a mi madre ya no la recuerdo en lo absoluto. Ha pasado tanto tiempo desde que olvidé a nuestros verdaderos padres… -dijo a la vez que su expresión lentamente se volvía lúgubre- Lo único que recuerdo es que después del accidente, me dieron esa revista de futbol, y me refugié en el futbol mientras protegía a Haruna. Ya que… No quería perder a la familia que me quedaba. Y no quería perder mi último vínculo con mis padres…

-Hermano… -dijo con una expresión triste-

-Es irónico. Me la he pasado tanto tiempo jugando que hasta olvidé el propósito con el que jugaba. Para olvidar todo el dolor. Incluso después de ser adoptado, el futbol me ha parecido tan emocionante que termine olvidándolo todo. Y me enfoqué completamente en él. –dijo Kidou con una risa triste- Este es el tipo de cosas que me gustaría contar a Touko, pero ni siquiera podré hacerlo por completo. Ni siquiera recuerdo a mi familia, es como si nunca hubieran existido…

-¡No digas eso! –interrumpió Haruna-

-¿Eh?

-¡No digas que jamás existieron! Quizá no seamos capaces de recordarlos, ni a mamá ni a papá… ¡Pero el legado que te dejaron nunca desaparecerá!

-¿…Legado?

-¡El futbol! –añadió Endou- ¡Solo piénsalo! ¡Tus padres amaban el futbol! ¡Y traspasaron su amor por el futbol hacia ti! Es lo que te ha permitido seguir adelante todos estos años, y si bien han sucedido cosas malas, ¡también han sucedido cosas buenas! Conociste al señor Kidou, tus compañeros de Teikoku, nos conociste a mí y a todos los del Raimon, a gente de todo el mundo, y lo más importante… Volviste a reencontrarte con Haruna, ¡y conociste a la mujer con la que te casarás hoy!

-¡Es verdad hermano! Más que lamentarse por las cosas malas que han pasado, ¡tienes que agradecer todo lo bueno que tienes ahora gracias a esto! ¡Y sobre todo el tener a alguien con quien formar una nueva familia! –animó Haruna-

Kidou frunció el ceño por un segundo, para luego lentamente soltar una sonrisa la cual iba acompañada de unas cuantas lágrimas de alegría.

-Tienen razón…

Al decir esas palabras, lentamente se quitó sus googles. Dejando ver sus brillantes y lagrimeantes ojos color rubí.

-Gracias. Creo que estoy preparado para seguir adelante por fin.

Kidou soltó una gran y sincera sonrisa. Haruna y Endou se alegraban al ver que el Novio por fin se sentía mejor, incluso Genda y Sakuma quienes habían dejado descansando a Gouenji en el baño, se quedaron en la puerta incapaces de interrumpir la escena y observando con lágrimas de alegría, a su gran amigo.

-Realmente te ves raro sin ellos, Kidou. –soltó Endou despreocupadamente-

-Admito que es un poco inusual el verte así, Hermano. –añadió Haruna- ¡Así que te traje esto!

Haruna le presentó a Kidou una caja larga y pequeña, envuelta en papel de regalo.

-¿Qué es esto?

-¡Vamos, ábrela!

Kidou abrió la caja, la cual contenía una caja para guardar gafas. Y dentro de ella, se encontraban unas grandes gafas redondas con marco blanco y cristales verdes.

-Estos… ¿Son para mí? –dijo Kidou sorprendido-

-¡Claro que sí! Sabemos cuanto te gustan tus googles, pero ya se estaban volviendo muy viejos y pequeños, así que… ¡Touko y yo pasamos horas escogiéndote uno pensando cual se te vería bien! Es nuestro regalo de bodas, para ti, hermano.

-Haruna… Touko… -murmuró mientras lentamente esbozaba una sonrisa- Muchas gracias a ambas.

-¡De nada hermano! –respondió Haruna sonriente-

-Te aseguro que los usaré con orgullo en este di-/

-¡AH NO! ¡NADA DE ESO! –interrumpió Haruna arrebatándole las gafas-

-¡¿Q-que haces?! –exclamó Kidou-

-¡Tú no te vas a casar de esa manera! ¡No es cualquier ceremonia, es tu boda! ¡No vas a ocultarle tus ojos a Touko! ¡Sería muy grosero para ella!

-N-no lo hacía con esa intención…

-¡De todas maneras olvídalo! ¡No voy a entregártelos hasta después de la ceremonia!

-Por qué siento esto como un extraño deja-vu… -murmuró Kidou-

-¿Dijiste algo? –preguntó molesta-

-N-no, nada.

En lo que Haruna regañaba a su hermano, Hakamada había entrado al cuarto, interrumpiéndolos.

-Joven Amo, su transporte ya está listo. Ya es la hora de que vaya a la capilla.

-Sí, ya voy. Por cierto, ¿has visto a mi padre?

-El señor Kidou llegará poco antes de que comience la ceremonia, no se preocupe.

-Entiendo. –respondió a la vez que se volteaba a ver a sus padrinos- Bueno chicos, me adelantaré. Los esperare para cuando terminen de prepararse. Así que apresúrense.

-¡Está bien Kidou! –respondió animoso Endou- ¡Te alcanzaremos después!

-Recuerda que estamos orgullosos de ti, Kidou. Te mereces ser feliz después de todo lo que hemos pasado. –dijo Sakuma con un tono emotivo-

-¡Y no te preocupes! ¡Nosotros nos encargamos de Gouenji! –dijo Genda levantando el pulgar-

Entre los 3 chicos, Haruna avanzó hacia su hermano. Tomando sus manos, Haruna lo miró llena de cariño y orgullo.

-Les deseo lo mejor a ustedes dos. Quiero que sean mi nueva familia. –dijo Haruna casi llorando-

-Te equivocas, Haruna.

-¿Eh?

-Nosotros ya somos tu familia. Y no te dejaremos sola. Nunca más. –respondió Kidou emocionado-

-Hermano…

Haruna abrazó a Kidou casi llorando de alegría. Kidou correspondió su abrazo soltando unas cuantas lágrimas. Los que observaban la escena, no pudieron evitar emocionarse y llorar. Incluso Hakamada, soltaba unas cuantas lagrimas las cuales ocultaba rápidamente con un pañuelo.

-Muy bien. Es hora de irme. –dijo a la vez que se separaba de su hermana- Los veré en la limusina. Y a ti Haruna, te veré en la capilla con Touko.

Todos los presentes se despidieron a lo lejos mientras Kidou se retiraba del lugar junto a Hakamada.

A los minutos después, Gouenji regresó del baño un tanto pálido, pero sobrio.

-Oh chicos. ¿De qué me perdí? ¿Dónde está Kidou?

-Se adelantó, te perdiste todas las escenas sentimentales. –respondió Genda-

-Mejor para mí. No soy bueno con esas cosas. A todo esto, ¿qué hace Haruna aquí? –preguntó intrigado- Espera, es Haruna. ¿Verdad?

-¡Claro que sí, idiota! ¿Quién más si no?

-Ah perdona. Por un momento pensé que nos había encontrado la stri-/

-¡ESTILISTA! ¡QUISO DECIR LA ESTILISTA DE KIDOU! –interrumpió Sakuma tapándole la boca a Gouenji- ¿Cierto? –preguntó con un tono amenazante-

Gouenji asintió mientras tenía su boca tapada.

-¿Eh? ¿Y por qué me confundiría con una estilista? ¿Qué demonios le sucede? –preguntó molesta-

-¡Ah, bueno! ¡Ya sabes cómo es Gouenji cuando bebe y se pone mal! –respondió Endou con un tono nervioso-

-Hm… -mirando de reojo- Bueno, como sea. Iré a ver a Touko. ¡Los veo allá!

Haruna se fue apresuradamente del cuarto. Al irse ella, todos miraron a Gouenji molestos, como si casi hubiese soltado una bomba.

-… ¿Por qué me miran así?

-¡¿Cómo que por qué?! ¡Casi llamaste a Haruna una prostituta! –reclamó Sakuma-

-Stripper. Era una Stripper. –corrigió Gouenji- Y lo siento, todavía no me recupero del todo. Me sentí aturdido en ese momento.

-Sé que estas nervioso por Kidou, Gouenji. Sabemos que eres uno de los que más se preocupa, pero por favor, ¿podrías no beber? No es bueno que sigas haciéndolo seguido. –dijo Endou preocupado-

-Lo sé, desde que empecé hace poco la escuela de medicina, no he podido estar mucho con ustedes, chicos. La verdad… Temo perderlos a ustedes. Pensar en ello me hace querer olvidarlo bebiendo, y por ello he adquirido ese mal hábito. Dios, como extraño desahogarme con el futbol, pero apenas he tocado un balón últimamente. Y la verdad, no es lo mismo sin ustedes.

-Todos estamos igual, Gouenji. Es parte de crecer. –dijo Genda serio- Pero, dependiendo de cómo lo afrontemos, podemos tener el poder para avanzar o simplemente colapsar. Además, créeme. Sé que al superar esto, podrás seguir tu camino en el futbol.

-Gracias, chicos… Trataré de seguir adelante. –dijo soltando una sonrisa- Pero ahora mismo no se trata sobre mí. Se trata sobre Kidou. Este es su día especial, mis problemas pueden esperar.

(…)

Mientras Gouenji se componía y los chicos lo animaban y se preparaban para partir, Haruna había vuelto al cuarto de Touko. Solamente para presenciar a las cuatro damas de honor arrodilladas en el suelo jadeando del cansancio alrededor de una figura femenina cubierta con un velo.

-Chicas… ¿Están bien? –preguntó Haruna al ver la extraña escena-

-Nos esforzamos en alistarla a tiempo… ¡Pero lo conseguimos! –dijo Rika jadeando y mostrando un pulgar arriba-

-La novia… Finalmente está lista para ser entregada. –añadió Natsumi mientras recuperaba el aliento-

-¡Oh! ¡Déjame ver!-/

-¡NO! –gritaron las cuatro al unísono-

-¿¡EH!? ¡¿POR QUÉ NO?! –exclamó Haruna indignada-

-¿Por qué no a Haruna? ¿No están exagerando? Si solo debo levantarme el vel-/

-¡¿EXAGERANDO?! –exclamó Natsumi indignada- ¡NOSOTRAS CUATRO NOS ESFORZAMOS PARA HACERTE LUCIR COMO TAN LINDA COMO UNA DE ESAS MUÑECAS A TIEMPO PARA TU BODA! ¡NO VOY A PERMITIR QUE PONGAS EN RIESGO NUESTRO TRABAJO EN EL MAQUILLAJE Y EL PEINADO!

-¡OYE! ¡EL QUE ME HAYAS ARREGLADO COMO UNA MUÑECA NO SIGNIFICA QUE SEA UNA! –exclamó Touko molesta-

-¡ESTA VEZ LO SERÁS HASTA QUE LLEGUEMOS A LA CAPILLA! ¡AHORA MUEVETE, QUE LA CEREMONIA NO PUEDE COMENZAR SIN LA NOVIA! –regañó Natsumi-

-Está bien… -dijo Touko con un tono amurrado-

-¡Y USTEDES TAMBIÉN! –regañó al resto-

-¡Si Natsumi! –respondieron las demás al unísono-

Mientras las damas y la novia salían del cuarto, Natsumi respiró profundamente, se arregló rápidamente el cabello despeinado por tanto gritar y recobró rápidamente su compostura.

-Ahem. Yo tampoco puedo permitirme verme mal. No sería digno de mí. –murmuró mientras ordenó su cabello-

Y así, Natsumi fue siguiendo a las chicas hasta alcanzarlas y finalmente, se fueron juntas a una limusina (cortesía del señor Raimon) las cuales las esperaba para ir a ceremonia.

Kidou y sus padrinos, compartían la limusina tranquilamente mientras iban camino a la capilla. Los chicos iban charlando de manera casual mientras Kidou, se encontraba admirando el campo que se extendía a los lados de la carretera.

-Es un camino bastante rural… ¿Vamos por buen camino? –preguntó Genda-

-Si, Hakamada dijo que este es un atajo a la capilla. –respondio Kidou sin despegar sus ojos de la ventana-

-¡Oh! ¡Miren eso! –exclamó Endou mientras apuntaba a la ventana-

Conforme avanzaban, se veía como se acercaba la vista de una vieja mansión en medio de todo el campo.

-¡Es enorme! ¡Debe ser un lugar impresionante! –añadió Endou-

-Heh, no es la gran cosa, Endou. Es un lugar viejo y normal. –dijo Kidou con una pequeña sonrisa-

-¿Eh? ¿Cómo lo sabes? –preguntó Endou un tanto confundido-

-Es una de las casas de campo que mi padre compró hace mucho tiempo atrás. Pasé bastante tiempo ahí cuando me adoptaron.

-¡Eso es increíble! –exclamó Endou sorprendido-

-Es más…

Kidou se quedó pensativo por un momento, observando fijamente la mansión. Cuando de repente, algo en sus memorias surgen lentamente.

"Ahora que lo pienso… ¿No era ella esa chica de aquella vez?" Inquirió Kidou en su cabeza.

*Hace muchos años atrás, en la mansión de campo*

En ese entonces acababa de ser adoptado… Mi padre pensó en hacer una fiesta y presentarme en la sociedad, como heredero de las empresas Kidou. Sin embargo, para mí… Todos eran unos desconocidos o como personas interesadas en lo que "yo representaba". Y en lo único que podía pensar, era en lo triste que me sentía por haberme separado de mi hermana.

Me sentía confundido, tanta gente nueva y desconocida que trataba de acercarse… Tenía miedo, y decidí escaparme, rondando por el extenso campo de esa mansión. Y en eso… La ví a ella. Una niña de pelo rosa con un vestido blanco, descalza con los zapatos a un lado en el pasto y con un balón de futbol. Jugando alegremente con el balón sin importarle su apariencia, a diferencia de todos los demás adultos y niños en la mansión. Cuando me sentía confundido e inseguro sobre el nuevo mundo al que fui introducido… Encontrarla a ella, fue un oasis.

Era un niño en ese momento, pero incluso ahí… Recordé que había sido cautivado por ella. Era una chica linda y adorable. Alguien que se veía libre de preocupaciones. Quería vivir como ella.

*Fin del flashback*

"Y pensar que todo este tiempo esa chica era Touko. Y logro recordarlo justo antes de casarme con ella. Heh, que curioso es el destino." Pensó Kidou con una sonrisa a la vez que el paisaje cambiaba lentamente.

-Kidou, ¿qué sucede? Has estado callado y sonriente todo este rato. –preguntó Endou-

-Debe estar ansioso por llegar. –respondió Gouenji-

-Vaya que lo estoy. –dijo Kidou con una feliz sonrisa-

(…)

El novio y sus padrinos, lograron llegar a la capilla. Al entrar, vio a todos los invitados sentados esperando a que comenzase la boda. En ella, se encontraban invitados de todo tipo. Los chicos del equipo de Raimon, los cuales varios de ellos, sorpresivamente vinieron acompañados de sus chicas. El equipo de Teikoku la cual capitaneó alguna vez Kidou. Algunos de los chicos de Inazuma Japan, entre ellos Hijikata con 3 de sus hermanitos; y varios rostros conocidos de aquel mundial, se encontraban también saludando desde sus asientos. Entre dichos rostros, uno de los más reconocidos era Fidio, el cual se encontraba acompañado de Rushe, aquella niña que solía ser ciega, quien sostenía un cuadro con listones negros colgados de él.

Esa foto, era de Kageyama Reiji. Su mentor y ex-comandante.

La mirada de Kidou se había llenado de tristeza al recordar a ese odiado, incomprendido y a la vez, querido personaje.

"Me pregunto qué pensarías de mi si me vieses de esta manera, comandante…" Pensó Kidou con una triste sonrisa.

Kidou, siguió caminando lentamente hacia el altar. Y al llegar ahí, vio al invitado que más esperaba ver en este día. Su padre, se encontraba sentado a primera fila. Con un rostro lleno de felicidad y orgullo.

La música empezó a sonar y lentamente, en fila, todos empezaron dirigirse al altar. Primero, iba el padrino de lazos, quien era uno de los hermanitos de Hijikata, el cual sostenía alegre los anillos. Detrás de él, le seguían los padrinos junto con las damas de honor; y finalmente, las niñas de las flores, las cuales eran Yuka y la hermanita de Hijikata, quienes arrojaban alegremente petalos de flores a lo largo del camino al altar.

Cuando todos habían ya tomado su lugar, fueron sorprendidos cuando repentinamente la música se detuvo y la marcha nupcial empezó a sonar.

Entre las puertas de la capilla, una silueta empezó a verse al contraste de la luz del día. Era la novia, quien cubierta de un velo, entraba acompañada de su padre. Todos los invitados se levantaron y vieron emocionados a la hermosa novia que iba entrando.

Mientras iban avanzando lentamente al altar al son de la música, su padre tuvo una última charla con su hija.

-Sabes, sé que tardé mucho tiempo en decir esto, pero… Siento haberte hecho que te casaras de esta manera.

-¿Eh? ¿Y a qué viene eso?

-Bueno… Sentía que te lo debía. Incluso si era un bien necesario, como padre… Me siento un poco mal por haberte forzado a esto. Y… Tampoco es que me guste entregar a mi hija a un hombre.

-¡Y vaya que sí! –exclamó en voz baja- Forzando a tu hija a casarse para un arreglo comercial, ¿qué es esto? ¿La edad antigua?

-Ahahaha… -rió nervioso-

-Pero sabes, no te odio por eso. –dijo con una tranquila sonrisa- Porque a pesar de todo, yo sé que tú nunca me obligarías a casarme con alguien que realmente fuese malo para mí. Ni tampoco se te hubiese ocurrido hacer ese arreglo con una persona malintencionada… Así que también se que tus intenciones no eran malas. –observó con cariño a su padre- Y después de todo, tienes suerte que el hombre con el que voy a casarme, es del cual yo me enamoré…

-Touko…

-Así que gracias, papá. Gracias por ayudar a hacer esto posible. –sonrió alegremente-

El señor Zaizen, sintiendo un alivio en su corazón y con el dolor que todo padre siente, entregó a su hija al altar a manos de Kidou.

Finalmente, al recibir a Touko en el altar, el sacerdote salió y todos se sentaron. Dando de esta manera, inicio a la ceremonia.

-Amados hermanos. Estamos aquí para celebrar entre familia, amigos y seres queridos, el santo matrimonio entre Zaizen Touko y Kidou Yuuto. Si alguien tiene alguna razón por la que estos dos jóvenes no deban casarse, que hable ahora o que calle para siempre.

Todos disimuladamente empezaron a ver a los alrededores si había señal alguien que se atreviese a interrumpir la boda, o de cierto surfista pelirosa. Sin embargo, nadie dijo nada.

Un suspiro de alivio, salió tanto de Touko como de Kidou.

La ceremonia siguió, con el sacerdote dando el sermón sobre los principios y las obligaciones del santo matrimonio, hasta que por fin llegó el momento.

-Ahora, ambos proclamarán sus votos matrimoniales.

Ambos voltearon a verse el uno al otro y sujetaron tiernamente sus manos mientras proclamaban sus votos de amor.

-Zaizen Touko. Desde el primer momento que te vi… Supe que eras alguien despreocupada, que no le importaba expresarse como fuese. Eres alguien alegre, mandona, dulce y a pesar de ser alguien que no piensa mucho las cosas, te preocupas mucho por los demás… Y también por mí. No pensé que habría alguien que pensase en mi de esa manera como lo haces tú. A pesar de que este matrimonio, salió de un arreglo… Tú me diste la oportunidad de conocerte más y también te tomaste las molestias de conocerme a mí, a conocernos como más que solo compañeros de clase y equipo… No hay nadie con quien me haya compenetrado tanto en toda mi vida. Y sobre todo, tú me diste una razón para formar una familia. Y esa razón, es que te amo como nunca he amado a nadie en mi vida. Quizá nuestro futuro no será fácil, pero si estamos juntos, no hay nada que no podamos lograr. Y yo, quiero lograrlo todo contigo. Te amo y soy feliz al saber que tú, serás mi esposa. Porque no imagino a otra persona en mi vida. Solo a ti.

Incluso detrás del velo, se veía como Touko se avergonzaba y a la vez se alegraba ante las palabras de Kidou.

-Kidou Yuuto. Desde el día en que te conocí, siempre he visto a un hombre fuerte y serio… Pero a la vez, alguien frágil y sensible. He visto en ti, un amigo, con el que siempre puedo contar, querer, amar… Y sobre todo, alguien que me amará, tal como soy. Alguien que vio en mí, algo bueno; y siempre intentó todo lo posible para que todo esto funcionase. Dijiste que ibas a enamorarme, y lo cumpliste. Todos los días te esforzaste, todo el tiempo hiciste todo lo posible para hacerme sonreír y sentir bien… Contigo no me importa lo que vendrá hoy o mañana… Porque pase lo que pase siempre estaremos juntos. Y por eso, ante todos quiero decirte que… ¡Te amo! Y siempre te amaré, hasta que la muerte nos separe

Los presentes, conmovidos ante los votos matrimoniales del novio y la novia, aplaudieron ante las muestras de amor que ellos se profesaban.

-Esta pareja, demuestra la seriedad en la cual los votos matrimoniales deben ser profesados. No debe tomarse a la ligera, y debe decirse con una profunda consciencia y responsabilidad de sus obligaciones hacia el otro. –dijo el sacerdote mientras miraba al público- Y ahora, ambos intercambiaran sus anillos mientras hacen el juramento del santo matrimonio.

El pequeño se acercó al altar y entregó los anillos al novio y la novia, haciendo que cada uno sostuviese el anillo del otro.

-Tu, Kidou Yuuto. ¿Aceptas a esta mujer, como tu amada esposa en la salud y enfermedad, en la riqueza y pobreza, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe?

-Si. Acepto.

Con una sonrisa, Kidou puso el anillo a Touko mientras daba el "sí".

-Y tú, Zaizen Touko. ¿Aceptas a este hombre, como tu amado esposo en la salud y enfermedad, en la riqueza y pobreza, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe?

Touko puso el anillo a Kidou a la vez que acariciaba y sujetaba sus manos.

-Claro que sí. Acepto.

-Entonces. Por el poder investido en mí y en la santa iglesia, los declaro marido y mujer. ¡Puede besar a la nov-/

Touko se quitó el velo rápidamente del rostro y se zambulló en Kidou dándole un beso antes de que el sacerdote pudiese terminar su frase.

-… O al novio.

Todos los presentes se levantaron, aplaudieron y vitorearon a la pareja recién casada. Kidou y Touko, ahora esposo y esposa, salieron rápidamente de la capilla mientras todos empezaban a arrojar arroz en celebración. Finalmente, al llegar a las escaleras de la entrada de la capilla, la pareja recién casada gritó de felicidad. Y en medio del vitoreo del público que se asomaba fuera de la capilla, Touko se abrazaba de Kidou y este la levantaba con ambos brazos, en señal de alegría y celebración.

Inmediatamente, todos se reunieron en la entrada de la capilla para recibir la atajada del ramo. Touko lanzó con fuerza su ramo y cayó entre el montón de chicas. La afortunada que había recibido el ramo, era Natsumi. Las chicas le lanzaron una mirada picara a la avergonzada Natsumi, mientras que los hombres, hicieron lo mismo con Endou. Quien ya tenía preparado un anillo en mano.

Luego de la atajada del ramo, vino el arrojar el liguero de la novia. Avergonzada, Touko levantó la falda del vestido de novia, dejando ver su pierna adornada con una liga. Los invitados (sobre todo los hombres), al ver como Kidou removía el liguero de la pierna de su avergonzada esposa con los dientes, se sentían bastante "emocionados" observando esta atrevida tradición de matrimonio.

Finalmente, al remover la liga, Kidou la estiró y la lanzó a la horda de hombres para que alguno tuviese la suerte de atajarla. El liguero había sido atajado por Tachimukai. Mientras todos le lanzaban una mirada envidiosa al portero, Kidou le lanzaba una mirada asesina a Tachimukai, atemorizando al pobre joven.

Terminado eso, los novios y sus invitados, se movieron a la recepción que se celebraba en la mansión Kidou. Toda la gente se aglomeraba para dar sus felicitaciones personales a la pareja recién casada. Disfrutaron de la cena hecha personalmente por Hakamada, quien puso esfuerzo en su cocina, deleitando a todos los que probaban su comida. Y luego de la cena, los novios se levantaron y cortaron la primera rebanada del pastel de bodas, un pastel blanco, lleno de detalles florales y lujosos de crema y mazapán, un postre el cual, una vez más, fue hecha por Hakamada.

Luego de disfrutar el pastel, la pareja inauguró la pista de baile con el primer vals del novio y la novia. Ambos brillaban de felicidad en lo que la gente los observaba bailando juntos. Lentamente varias parejas se unieron a bailar. Entre ellos, los más destacados eran algunas parejas que para la sorpresa de todos, habían empezado a formarse hace poco. Algunos de los que podemos mencionar, son Osamu y Hitomiko, los cuales se veían bastante avergonzados, pero bastante apegados uno con el otro; Someoka por un lado, se veía bailando sonrojado con una pequeña chica pelirroja de ojos azules; Domon, quien sonrientemente iba bailando con cierta chica de cabellos plateados y ojos verdes; y por último, Rococo iba bailando junto con una chica alta, con su mismo tono de piel, cabello lacio color verde petróleo y quien cual poseía, para la sorpresa de todos… Un cierto parecido a Natsumi.

Luego del vals, vino la última parte de la recepción de bodas. La foto con los amigos y familiares. El camarógrafo, llamó a tomar la foto con todos los amigos del novio y la novia. Kidou y Touko, sonrientes, llamaron… A todos los invitados de la boda. Todas las personas que conocieron a lo largo de los años, compañeros de clase, de equipo y rivales, todos eran ahora grandes amigos. Y ya formaban una parte importante de sus vidas.

El camarógrafo, perplejo, se reacomodó y sacó la animada foto grupal de todos los asistentes de la boda, junto a los novios.

-¡Muy bien! ¡Ahora la pareja con sus familiares por favor! –gritó el camarógrafo-

Todos los invitados se empezaron a dispersar, y quedaron Haruna, Kidou padre y Zaizen padre en la toma. Sin embargo, la pareja pidió un momento, y fueron a buscar a un par de personas más para la foto.

Kidou por un lado, fue a buscar a cuatro de sus más cercanos amigos.

-¡Endou! ¡Gouenji! ¡Genda! ¡Sakuma!

-¿Eh? ¿Kidou? –preguntó Endou perplejo-

-¿No que ahora es la foto familiar? –dijo Gouenji un tanto confundido-

-Así es. Por eso quiero que vengan. No estaría la familia completa sin mis padrinos... Y mejores amigos.

-Kidou…

-¡AAAHHH! ¡KIDOU! ¡NO PENSÉ QUE NOS QUERIAS TANTO! –abrazó a Kidou en llanto-

-¡Suéltame, idiota! ¡Aún tenemos que tomarnos la foto! –gruñó Kidou mientras se zafaba-

Por otro lado, Touko fue a buscar a sus dos amigas, a las que más consideraba cercanas en todo el mundo.

-¡Natsumi! ¡Rika!

-¿Touko? ¿Qué sucede? –preguntó Natsumi-

-¡Oh! ¡Ya se! ¡Te decidiste dejar a Kidou y fugarte con nosotras! –exclamó Rika- Aunque lo siento cariño, a mí ya me tomaron. –dijo con un tono juguetón-

-¡NO ME REFIERO A ESO, IDIOTA! –gritó Touko- ¡Es para la foto!

-¿Eh? ¿No es eso para la familia? –preguntó Natsumi confundida-

-Bueno, si… Pero… Después del tiempo que hemos pasado y de lo mucho que me han ayudado… ¡Sería un insulto que ustedes no estuviesen en la foto familiar! ¡Ustedes también son mi familia! –Exclamó Touko con sentimiento-

-¡TOUKOOOOO! –abrazó Rika gritando en llanto- ¡Yo también te quiero mucho! ¡Maldita sea, si no te hubieras casado ahora te habría hecho mía! –dijo mientras lloraba de alegría-

-No digas esas cosas, que vas a entristecer a Edgar… -respondió Touko avergonzada-

-¡Vamos! ¡Rápido! ¡A la foto familiar! –arrastró Rika a Touko-

-¡O-oye! ¡Que nos olvidamos de Natsumi!

-No te preocupes, ya las alcanzo. –dijo Natsumi tranquilamente-

Mientras Touko era arrastrada por una animosa Rika, Natsumi se quedó pensando las palabras de Touko y pensando en cómo ella la consideraba una amiga tan valiosa.

"Así que familia… ¿eh?"

Natsumi sonreía ante esa idea y fue felizmente encaminándose a formar parte de la foto familiar.

-Muy bien, sonrían a la de tres. 1, 2 y… ¡3! ¡Sonrían!

El flash se disparó y la cámara inmortalizó la foto familiar de los novios junto con todas las personas a quienes ellos consideraban familia.

(…)

Después de ello, al casi terminar la recepción, la pareja recién casada hizo un último saludo a los invitados, y entre felicitaciones y demás, corrieron a la limusina decorada para la ocasión. Kidou lentamente ayudó a subir a su esposa al vehículo, y dando una última despedida, ambos se fueron directo a celebrar su nuevo matrimonio en su tan esperada luna de miel.

Al verlos marchar, los invitados comenzaron a despedirse unos de los otros y se retiraban de la mansión. Por otro lado, Endou y Gouenji se quedaron observando como el vehículo en el que iba su amigo, se iba lentamente del lugar.

-Sabes… Al ver a esos dos, uno podría preguntarse qué es lo que le deparará el futuro… Si podría llegar a tener un futuro tan brillante como el de esos dos… -dijo Gouenji mientras iba mirando hacia el horizonte-

-¡Tranquilo! –animó Endou dándole una palmada en la espalda- ¡Mientras uno no se rinda, puede crear el futuro que uno desee! Así que esforcémonos para crear un buen futuro junto con nuestros amigos, y deseémosles lo mejor a ellos, para que también vivan buenos momentos de ahora en adelante.

-Sí, tienes razón…

(…)

La celebración de la boda terminó, y con ello el tiempo pasó. Cada día en la ciudad de Inazuma todo era más tranquilo. Y nuestra pareja favorita se iba acostumbrando a su nueva vida en matrimonio.

….

Nuestro querido estratega estaba en su estudio, ordenando entre un montón de cajas, algunos artículos de oficina que aún no desempacaba después de haber pasado tanto tiempo. Entre ellas, encontró una contestadora que tenía algo de polvo. Era la contestadora que había dejado desconectada hace algunos meses atrás.

-¿Realmente tanto tiempo ha pasado? –dijo Kidou soltando una risilla- Había olvidado volver a poner esto desde que le dejé la mansión a Hakamada mientras viajaba con Touko.

Kidou limpió el polvo de la máquina y volvió a encenderla. Al conectarla al teléfono, descubrió que tenía dos mensajes de voz pendientes por escuchar.

*bip* Primer mensaje de voz, reproduciendo…

-¡Hola, Kidou!

Esa inconfundible voz era nada más ni nada menos que la de Tsunami.

-Eh… Sé que es tarde y no sé cómo decirte esto pero… Siento no haber ido a tu boda con Touko, viejo. Digo, estuve ocupado con la universidad y todo eso. Pero… ¡Aun así les deseo un feliz matrimonio! ¡No la hagas llorar o te lo haré lamentar! ¡Nos vemos!

*bip* Fin del primer mensaje…

Kidou notó cierto tono de incomodidad y tristeza por parte de Tsunami. Sin embargo, supo que si ese terco hombre se atrevió a mandarle un mensaje por su boda, significaba que iba superándolo poco a poco. Un alivio recorrió el pecho de Kidou al saber que Tsunami, seguía avanzando a su manera.

*bip* Segundo mensaje de voz, reproduciendo…

-¡Hermano! ¡Me acabo de enterar por parte de Touko! ¡FELICIDADEEEES! ¡LO LOGRASTE EN TU LUNA DE MIEL! ¡VAN A SER PADRES! ¡ESTOY TAN FELIZ POR USTEDES! –exclamó Haruna completamente emocionada-

*bip* Fin del segundo mensaje, no hay más mensajes por escuchar…

Sorprendido por el mensaje de su hermana, Kidou no hace más que soltar una pequeña risa.

-Realmente ha pasado tiempo. Pareciese como si fuese ayer cuando empezó todo esto de la boda… -dijo con tono nostálgico- Y ahora vamos a tener un bebé. Pareciera como si todo esto fuese un sueño.

(…)

Kidou había terminado de ordenar las cajas restantes en su estudio e iba a empezar a atender los archivos y papeleos de la empresa que su padre le había encomendado. Repentinamente el teléfono empezó a sonar y Kidou decidió ignorar la llamada para centrarse en su trabajo. Sin embargo, la llamada no cesaba. Al ver la pantalla del teléfono, el número de Gouenji salía identificado en él.

A regañadientes, Kidou decidió atender la llamada.

-Gouenji. Si es para salir a beber, olvídalo, tengo mucho trabajo por hac-/

-¡Kidou! ¡Aún estoy de turno en el hospital! ¡Tuve que usar mi celular para llamarte porque las líneas telefónicas del hospital están colapsadas! –exclamó agitado-

-… ¿Qué sucede? –preguntó Kidou extrañado- ¿Pasó algo en particular?

-¡Es Touko! Sucedió mientras le hacíamos sus exámenes de control natal… Ella, de repente empezó a tener mucho dolor y… Con Fuyuka hicimos lo que pudimos, lo intentamos todo pero… No lo pudimos salvar. –dijo Gouenji frustrado-

Kidou, de repente sintió un escalofrió que recorría su cuerpo. Como si algo se estuviese a punto de romper dentro de sí mismo.

-¿Qué estas tratando de decirme? –preguntó serio a la vez que trataba de ocultar su miedo-

-Touko… Tuvo un aborto espontaneo. Su bebé… Murió.

Las palabras de Gouenji penetraron en la mente y corazón de Kidou como dagas heladas, las cuales hicieron que Kidou soltase por inercia su celular y perdiese la fuerza en sus piernas, desplomándose en el suelo.

-¿Kidou? ¡Kidou! ¡¿Estás ahí?! ¡KIDOU RESPONDE! ¡TIENES QUE VENIR AL HOSPITAL!

Ninguna de las palabras de Gouenji lo alcanzaba. Kidou se encontraba en negación. No podía creer lo que estaba pasando. Simplemente… No podía creerlo.

-¡KIDOOOOOU!

(…)

Fin del capítulo.


Bueno, personalmente me costó mucho escribir este capitulo. u.u Tardé mucho en ello y en ver como narrar todo, aunque el resultado fue un capitulo que (en mi opinion) es como un tren a punto de descarrilarse (heh) por la cantidad de emociones que te provoca :3

En fin, espero que les guste y disfruten el capitulo :3 (De momento el capitulo no tiene ilustración, queda pendiente)

Pd: Recuerden que los invito a seguirme en mi pagina en fb :3

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