Ranma ½ no me pertenece escribo esto por entretenerme y entretener sin ánimos de lucro, ¡gracias por leer!
Att: kalpana R.S
Capítulo 10
Habían pasado casi cuatro semanas desde la llegada del terrorista la residencia tendo, las cosas habían mejorado mucho para los habitantes de dicho hogar y eso era muy notorio para soun.
-jaque mate- declaro "shinosuke" con una leve sonrisa de superioridad, con los días había olvidado un poco usar armadura en su rostro y ahora sonreía más seguido.
Soun lejos de ofenderse sonrió con picardía escondida bajo ese denso bigote oxidiana al pensar en la posibilidad de que pronto ese joven se convirtiera en su yerno. Después de todo sabia que sentía algo "especial" por su hija y ella no lucia tan indiferente como con sus otros pretendientes del pueblo.
Para empezar, ambos se avergonzaban si se miraban directamente a los ojos por mucho tiempo o si por casualidad sus pieles llegaran a tener el más sutil contacto, además de que reían y peleaban por igual, de alguna extraña forma esas adversiones parecían gustarles tanto como cuando se llevaban bien.
-¿importa mucho si me voy?- cuestiono de repente shinosuke mirando inquieto hacia la ventana como el pequeño ranma se desvivía haciéndole "señales secretas"
-oh no, no, no… adelante shinosuke, vete –respondió alegre el mayor haciéndole un ademan
El azabache asintió y se levanto de su cojín ubicado en el suelo para después salir prácticamente corriendo a toda velocidad con (según el) disimulada "tranquilidad"
Una vez solo soun soltó una escandalosa risa de jubilo, shinosuke parecía el verdadero padre de ranma y no solo por los ojos casi idénticos (algo muy extraño, por cierto) si no porque el soldado se había vuelto el mejor amigo del pequeñín.
Podían jugar a misiones secretas", a veces practicaban trabalenguas o dibujaban, armaban rompecabezas o incluso hacían muñecos de nieve con akane y todo eso sin que el niño se muriera de celos.
Otra cosa extraña es que ranma nunca se enfadaba con sihinosuke, incluso el siendo su abuelo y akane su madre sufrían de los esporádicos berrinches causados por el flameante carácter del peliazul. No eran muy usuales pero si llegaban a darse cuando intentaba algo con mucha insistencia y se le negaba.
-¿has visto a ranma papa?-sonó la apacible voz de akane, quien había entrado a la habitación.
-creo que se fue con shinosuke al rio-mintió fácilmente pues recordó que a esa hora estaban escondidos en la vieja bodega de madera practicando algunos pasos básicos para defenderse o como usar la navaja. Solían hacerlo a las espaldas de la joven para que no se preocupara hasta creían que el no lo sabia pero en una de sus tantas clases los había descubierto haciendo unas katas perfectas.
Probablemente era incorrecto lo que le enseñaba shinosuke a su nieto, cualquier abuelo pensaría eso pero el no, al igual que el militar lo consideraba necesario. La guerra era cada vez mas grande y peligrosa que si seguía así pronto ranma tendría que aprender a cuidar de su madre en caso de que el muriera, después de todo, la familia Tendo era de soldados por naturaleza, luchando por su país, otro buen motivo por el cual seria un excelente yerno shinosuke. ¿Quién mejor para unirse a la familia que un valiente soldado japonés?…
-¡siempre lo mismo!-exclamo akane con falsa molestia saliendo a la cocina mientras intentaba inútilmente esconder la sonrisa que había escapado de sus labios.
Su padre la siguió con la mirada, después de la trágica muerte del que fuera su esposo era increíble verla nuevamente ilusionada, merecía tanto ser feliz con un hombre que la amara, a ella y a su nieto.
Con esa ultima idea en su cabeza soltó otra escandalosa risa ¡si, así seria! Trataría de darles un empujoncito esa misma noche, es lo que su bella Naoko habría deseado.
-¡será perfecto!-grito radiante levantándose de su lugar en una pose decidida
-¿dijiste algo papa?-pregunto akane asomando su cabeza por el marco de la puerta
-ehmmm, no hijita, nada jejejejeje- rio nerviosamente mientras volvía a sentarse un poco ciscado por la intromisión.
Recelosa la oji avellana desapareció de la entrada dejando solo a su padre, el cual sin perder más tiempo comenzó a formularse un plan "infalible" que aplicaría esa misma noche.
Horas más tarde en una de las habitaciones:
-no volveré a llamarle hombre muerto nunca mas –aseguraba un adormilado ranma a su mama mientras ella le acaricia cariñosamente el cabello.
El cuarto estaba iluminado solo por la tenue luz de una lámpara ubicada en la pequeña mesita rustica situada a un costado de la cama.
-gracias bebe, eres un buen niño –sonrió orgullosa pensando en que algo bueno debió haber hecho en la vida para tener un niño tan bueno.
-¿puedo llamarlo en lugar de hombre muerto…. Papa? –pregunto inocentemente el niño sin saber cuanto le había dolido a la peliazul aquello. Sin desearlo esa simple frase había removido viejas heridas que aun no habían podido cerrar, y para colmo lo que sentía por shinosuke empeoraba todo. No podía entender que le pasaba con el pero había logrado sacudir todo su mundo y el de su hijo.
Lo que comenzaba a sentir por el soldado le asustaba, le asustaba el simple hecho de pensar en lo que creía sentir, y lo que podía sentir no podía describirlo como algo más que… amor.
-mejor duérmete mi vida, cierra esos ojitos y piensa algo bonito –manifestó sonriendo pobremente al tiempo que bajaba delicadamente sus parpados. El pequeño obediente se dejo caer en un profundo sueño siendo observado por la mirada amorosa de su madre.
Un par de horas mas tarde Akane dibujaba tranquilamente en su libreta sobre la mesa del comedor, a su lado, en la sala de estar soun y "shinosuke" bebían un poco de licor mientras charlaba acerca del pueblo de Nerima.
-realmente debe ser un lugar muy bello-comento el ojiazul una ves que el mayor termino de elogiar dicho sitio.
-si que lo es, encantador en verdad… -expresó soun dando otro trago a su tasa blanca- así como su gente, muy encantadora –añadió sonriendo invisiblemente, era hora de aplicar su plan
-¿habla enserio?
-muy enserio
-vaya, eso es algo nuevo
-¿Por qué? Muchacho –fingió extrañeza frunciendo el ceño.
-bueno, la mayoría de las personas tienen problemas con los vecinos-opino con simpleza tomando otro sorbo de su licor
-oh pues yo jamás los eh tenido y akane menos, con decirte que incluso se pelean entre ellos por saludarla en las mañanas –comento apenas resistiendo una risita al ver como el rostro del azabache se descomponía en clara molestia al saber lo que quería decir.
-ah excelente, la felicito- respondió fingiendo indiferencia aunque el mismo comentario en si dejase ver su rabia.
Akane por su lado soltó un resoplido sin mirar a los varones, ¡odiaba, detestaba que hablaran de sus estúpidos pretendientes! Eran solo una bola de acosadores, abusadores machistas y pretenciosos.
-muchos de ellos le obsequiaban flores, chocolates, peluches… ya sabes- continuaba el hombre diciendo
-no pero me imagino-respondió el terrorista forzando una sonrisa para después tomar todo el contenido de su tasa de un solo golpe – y dígame, ¿Dónde compro este sake? Esta delicioso…
-ah con uno de los amigos de akane, de hecho me lo obsequio junto con una botella de vodka… –contesto agitando su mano en el aire como si tratara de quitarle importancia.
-¡papa!- se quejo akane mirándolo con reclamo, pero esto lejos de intimidar al patriarca logro que sonriera feliz ya que había escuchado un casi imperceptible gruñido de shinosuke que ahora mismo terminaba una nueva tasa de licor.
-lo siento hija, pero es cierto, no me digas que shaoran no te cae bien, ¡el pobre hasta se lesiono por la emoción de verte! –comento con falsa inocencia llevándose la taza a los labios para disimular una esporádica sonrisa que había escapado.
A la mente del ojizul volvieron los recuerdos de cuando la conoció en Tokio y miles de idiotas la asediaban. Esas semanas había olvidado sus celos enfermizos pero todas aquellas frases y anécdotas de soun lograban hervirle la sangre fácilmente y remontarle a esos días, a esas miradas morbosas y bobaliconas.
Akane por su parte prefirió volver a callar ya que estaba realmente harta del humor con el que su familia tomaba esas experiencias, no era algo de lo que se enorgulleciera, para ser sincera era todo lo contrario, solo la hacia sentirse incomoda pues detestaba a cada uno de esos hombres.
-pero bueno, suficiente de mi hijita, mejor dime muchacho ¿te has enamorado alguna vez de alguien? –pregunto desvergonzadamente el patriarca provocando que akane dejara de mover su mano prohibiéndose con todas sus fuerzas levantar la mirada mientras el ritmo de su corazón se aceleraba mas y mas.
-¿Cómo dice?
-si shinosuke, ¿existió una mujer que te llevo a caminar en las nubes? –insistió mirándolo con malicia atreves de sus ojos obscuros.
En sus labios se curvaba una nueva sonrisa picara mientras la peliazul tensaba sus músculos inconscientemente por la oportunidad de aclarar esa duda, tenia tiempo carcomiéndole la cabeza pero no se había atrevido a preguntárselo a el mismo.
-bueno, yo… - ranma sonrió nervioso al notar como ambos esperaban interesados su respuesta- si, una vez, es y será la única mujer de mi vida- declaro finalmente con seguridad quizá alentado por la característica sinceridad de un hombre que ha bebido de mas. Seria mejor ya no tomar ni una gota si quería no decir una locura.
Estas palabras causaron cierta incomodidad en soun y su hija. No esperaban una declaración tan fuerte y firme pero sabían que era sincera ya que un hombre como el no bromearía de esos temas.
La joven en un intento por convencerse de que no le importaba trato de olvidarse del tema y volver a su actividad sacudiendo la cabeza y apretando los labios, sin ser consiente del velo de tristeza que cubría su rostro.
Claro, era obvio que un hombre tan atractivo e interesante como el tuviera a alguien especial, era tan obvio que no entendía por que le sorprendía.
-oh, yo eh amado a mi naoko así –desvió el tema soun señalando un cuadro a las espaldas del militar quien miro interesado lo que le mostraba – ¡hummmm fantástica! ¡Completamente adorable! – Exclamo lanzándole un beso al retrato de su mujer con su pequeña hija de seis años en un soleado día de campo– es curioso lo mucho que se parece a mi akane ¿verdad? Me recuerda mucho a ella… -comento lo ultimo mientras se cristalizaban sus ojos y tomaba ahora de la botella precipitadamente. Desde la muerte de Naoko no se molestaba en ocultar sus lágrimas, había sido inevitable el no derramarlas con su partida.
Akane al escuchar nuevamente los sollozos de su padre solo que esta vez más fuertes dejo su actividad y lo miro preocupada mas no sorprendida, era muy usual que pasara eso.
El amor de sus padres era un claro ejemplo de lo que siempre deseo tener, aquellos pasos que siempre quiso seguir junto a ranma. Un amor fuerte que no se borrara ni con el pasar de los años.
-¡papa! ¿Ya comenzaste de nuevo?, ¡te dije que no bebieras delante de la foto de mama! –le regaño llegando a su lado con rapidez para quitarle la botella casi vacía que ahora sostenía en sus manos.
-¡por favor akane, deja que me termine solo esta botella! –imploro tratando de arrebatársela pero ella fue mas rápida en esconderla tras su espalda.
-NO- respondió cortante mirándolo con reproche por su intento fallido.
-huum, bueno- respondió graciosamente el hombre restándole importancia mientras giraba su vista a la mesita –entonces la taza, mínimo –nuevamente intento tomarla pero ahora fue ranma quien la tomo antes de que pudiera tocarla.
-¡he, traidor! –exclamo soun molesto inflando sus mejillas de forma infantil, el oji azul solo sonrió tomándole gracia a esa frase tan escuchada en su vida, que por primera vez no era dicha con verdadero odio.
-traidor nada papa, suficiente por hoy… -espeto la joven dejando la botella en lo alto de un mueble cercano para luego obligarlo a levantarse –Vámonos, es hora de dormir.
-tan bien que la estábamos pasando – se quejo caminando torpemente abrazado a los hombros de ella que lo guiaba dirección a las escaleras para después subirlas lentamente, escalón a escalón -"esta vida contigo no tengo quejas… ninguna queja, pero sin ti me siento morir" –comenzó a entonar a todo pulmón una canción inventada por el mismo mientras ranma torcía la boca mirándolo desde su asiento con pena a su condición hasta que desapareció.
Una vez solo, el terrorista bebió el último contenido de la tacita de un solo sorbo y la dejo en la mesa masajeando su sien. Debía reconocer que el mismo en varias ocasiones anhelo perderse en la bebida con el recuerdo de akane pero sus trabajos jamás se lo permitieron.
Se estiro perezosamente y frotó sus ojos, pasaron casi dos minutos y al no ver la llegada de akane se levanto de la silla con el firme propósito de ir a ver si todo estaba bien pero una vez de pie la curiosidad le gano y miro intrigado el cuadro que le había mostrado soun momentos antes.
Efectivamente, soun tenía razón, era curioso lo mucho que se parecían akane y su mama, su adorado tormento había heredado todo su rostro y el tono de su cabello, incluso el color avellana de sus ojos pero la sonrisa… esa era distinta, era el doble de hechizante, simplemente magnética, a pesar de ser solo una niña en la foto seguía causando una fuerte sacudida dentro de el solo que mezclando con mucha mas ternura.
-"esta vida contigo no tengo quejas… ninguna queja, pero sin ti me siento morir" – murmuro por lo bajo la canción del patriarca Tendo aun embelesado con la imagen de su amada -"pero esta vida sin ti no es vida de cualquier manera"- canto saliendo de su ensoñación para seguir recorriendo el resto de la habitación con la mirada.
Cada fotografía enmarcada en madera mostraba una familia llena de alegrías e historias probablemente fascinantes. Sintió una leve punzada de envidia en su pecho, habría dado lo que sea por que el y su hermana ranko hubieran tenido una vida normal y gozar de algo así con sus padres en lugar de sus miserables vidas con la tía Nodoka. Aun a sus años, siendo un adulto esa mujer lo llenaba de miedo, lo paralizaba tanto que a pesar de saber que había matado a sus padres no se atrevía a desafiarla. Y sabia que su hermana sentía lo mismo.
Desde siempre su tía los había convencido de que era lo mejor, y aunque les daba rabia pensar en eso con el tiempo los habría obligado a realmente creerlo. Después de todo, ni siquiera los habían conocido.
"¿Por qué sufrir por alguien que no conociste?" decía cruelmente… y tenía razón, eso quería creer aunque en su interior solo buscara el valor para un día vengarse y matarla con sus propias manos.
–"desearía poder entrar en tu cabeza, en tu corazón y llorar, solo llorar"- continuo cantando al tiempo que admiraba cada condecoración y trofeo tanto para akane en el violín como para soun siendo soldado: "capitán Tendo" decían. Incluso había visto el reconocimiento por aquel festival a la patria de Tokio.
Camino otro poco hasta llegar al enorme librero pegado a la pared donde leyó títulos conocidos y desconocidos, pero fue uno el que llamo realmente su atención.
Escrito en braille aquel libro desgastado resaltaba por el simple hecho de habérselo visto a la peliazul siete años atrás. Interesado por saber lo que ella disfrutaba leer lo abrió y leyó uno de los párrafos palpando suavemente los diminutos puntos que orgullosamente expresaba en sus paginas: "comencé a escribir para vivir y ahora escribo para no morir" Vaya frase, se dijo.
Sin desear saber mas lo guardo en su lugar meditando cada letra, era como el. Para su sorpresa había comenzado a vivir el día que conoció a la bella violinista y durante el tiempo lejos de ella se había sentido como un cuerpo vacio, sin alma ni futuro. Su corazón en cautiverio había vuelto a latir misteriosamente al volver a verla y al saber que tenía un hijo sentía que le habían inyectado el doble de ese aliento.
¡Vivía! Increíblemente, su corazón aun latía y quería seguir así. ¡Quería vivir! Más que nada en el mundo, añoraba vivir.
-turum tum, tatan tan , laram lam… laralara… -tarareaba entretenido mirando ahora las mortíferas armas encerradas dentro de unas vitrinas en el pasillo camino a la cocina –"desearía poder entrar en tu cabeza, en tu corazón y llorar, solo llorar"- repitió despreocupadamente.
Las yemas de sus dedos palparon sutilmente el vidrio y en su rostro se curvo una apenas imperceptible sonrisa torcida al notar que también exhibía las municiones. No podía creer que un ex militar hiciera eso, era algo muy torpe que cualquier intruso con conocimientos básicos podría usar en su contra. El por ejemplo, si no fuera por ser la familia de akane seria facilísimo romper el vidrio, cargar el arma y matarlos en menos de un minuto.
-"¿estas seguro de que tus ojos no son carentes lagrimas? Quizá ya estén secos, simplemente secos" – entono de repente otra voz complementando lo que el había dicho.
Sin poder evitarlo ranma se giro asustado al identificar la voz de akane, avergonzado sonrió sintiéndose descubierto "husmeando" y para colmo haciendo el ridículo cantando. Nunca se considero un gran cantante, por el contrario parecía un animal agonizando.
Ella únicamente lo midió de pies a cabeza y arqueo una de sus perfectas cejas con picardía, después le correspondió sonriendo divertida al creer entender lo que pensaba su invitado de su "melodiosa" voz.
Los ojos azules del azabache se perdieron en los avellana de ella sintiéndose terriblemente turbado de esa acción, casi excitado.
Cada día era mas tentadora... sentía que su atracción por esa mujer en cualquier momento se saldría de su control ¿acaso le estaba coqueteando? O es que su cabeza lo estaba mal interpretando todo gracias al alcohol.
-¡Hap!- emito de repente la joven sacándolo de sus embrolladas cavilaciones.
-¿Hap?- cuestiono ranma mirándola unos segundos con el ceño fruncido, haciéndole ver cuan confundido se encontraba. Ella volvió a reír traviesamente.
-Hap- repitió haciéndole un ademan que le daba a entender claramente que era su turno de cantar una estrofa.
-ahhh… - una media sonrisa se formo en los labios de el, no era muy exagerada pero si era capaz de mostrar un gesto encantadoramente perverso que hizo temblar a la peliazul, asustada bajo la mirada un pequeño pero significativo segundo devolviendo sus orbes claros al rostro masculino -"¿Cómo estas estimada amiga? ¿Dime que piensas estimada amiga? Estoy extrañamente fe-e-e-liz… quizá sea por que estas aquí ahja ja" – improviso siguiéndola hasta la cocina donde ella había caminado tranquilamente soltando un par de risas – ¡Hap!
Ella miro al cielo y mordió su labio inferior pensando en algo bueno que entonar, un momento después sonrió de nuevo.
-"¿dices que quieres dejar tu corazón vivir en mis ojos?" –comenzó acomodando los trates ya secos en la alacena –"entonces yo cerrare mis ojos y castigare tu corazón" ¡Hap! –termino señalándolo juguetonamente.
El amplio esa sonrisa desde el marco de la puerta donde se había recargado segundos antes y en seguida avanzo hacia ella seductoramente, como si se tratase de un poderoso felino cazando a su ingenua presa.
Un extraño calor creció en el estomago de akane y se extendió por todo su cuerpo al verlo hacer eso, sus profundos y misteriosos ojos la hipnotizaban tanto que ni siquiera noto cuando llego a su lado. De un momento a otro el le extendió su mano y ella lo miro confundida.
-¿bailamos Akane Tendo?- pregunto galante disipando su duda. Sintiéndose mas alterada de lo usual accedió asintiendo con una tímida sonrisa y tomo su mano.
Ambos se marearon al sentir la tibia piel del otro entrando en contacto. El poso su mano libre en la estrecha cintura de su compañera y ella coloco la suya en ese mismo brazo.
-"¿Qué puedo decir para alabar a quien te hizo?… me siento especial a tu lado" – cantaba el terrorista apretándola un poco mas a su pecho sin dejar de moverse muy suavemente en aquel baile que recién habían iniciado.
Sus ojos la miraban fijamente, esa cercanía lo estaba matando. Tan cerca como para besarla y al mismo tiempo tan lejos de poder hacerlo. Ella por su parte esquivo la mirada aterrorizada en cuanto pudo reaccionar del trance de esos ojos color mar, se notaba un poco ebrio pero eso no era lo que le aterraba.
Notaba sorprendida como todo su cuerpo y corazón temblaban sobresaltados al sentir las poderosas manos de el estrujándola con delicada fuerza. Totalmente excitada por su calor y aroma masculino se permitió cerrar los ojos mientras era guiada por el, parecía estar muy relajada, como dormida pero el podía sentir claramente como sus músculos se habían tensado un poco mas.
De alguna forma la cercanía de "shinosuke" cerrando los ojos lo hacia compararlo con ranma, de hecho le había remontado instantáneamente a esa noche, donde la brisa desvergonzada había sido testigo de su única entrega de amor.
El, por su parte sentía el cuerpo de la joven aun mas frágil que antes y al verla con los ojos cerrados quedo prendado de esa imagen, sus espesas pestañas, sus tiernos labios, su sonrojado rostro… siempre supo que akane era hermosa pero ahora no quería ni podía dejar de admirarla, era como si cada fibra de ella lo engatusara a caer en el pecado, toda ella resultaba adictiva para el.
Sin saber exactamente como ranma ignoro toda razón y se dejo llevar por el deseo, sus labios se estamparon tímidamente sobre los de ella, casi con miedo, como si tratara de probar por primera vez su dulce sabor.
Y así fue, en el instante que la beso sintió como desaparecía el suelo bajo sus pies y flotaba en la nada como si solo se tratase de un adolecente pero cuando ella le correspondió muy suavemente reafirmando su agarre, fue como si se hundiera en un profundo pozo de placenteras sensaciones cada vez más fuertes.
Akane entre tanto, al sentir eso no pudo evitar abrir desmesuradamente los ojos por la sorpresa y evitando caerse se aferro mas a los brazos de el ya que sentía demasiado débiles sus piernas como para sostener su propio peso.
El beso subió de intensidad lentamente, y de ser en un inicio uno tímido y tierno ahora era más exigente y apasionado. Sentían su aliento expelido por una cada vez más agitada respiración.
Ranma la abrazo un poco mas atrayéndola completamente a su cuerpo, sintiéndose cada vez mas acalorado, un sutil suspiro de placer salió de los labios de akane mandando al diablo toda conciencia en el que aun en trance y con el alcohol en sus venas la empujo levemente hasta la pared más cercana donde se encargo de que su boca y su lengua vagaran por el cuello de la joven.
Ella por su lado se movía muy despacio dándole acceso a la parte que el deseara besar de su cuello, de vez en cuando acariciaba las espaldas y brazos de el temiendo que se detuviera, sabiendo que si lo hacia un enorme sentimiento de soledad la invadiría.
Sentía algo muy fuerte por shinosuke, casi podía jurar que era amor, incluso podía entregarse a el en ese momento pero eso la hacia sentirse culpable ¡Dios! Estaba traicionando la memoria de ranma, a su único amor… o tal vez solo estaba usando a shinosuke como remplazo. Realmente no lo sabía, lo único que sabía es que no quería que se alejara de ella ni un solo milímetro.
Inconsciente de estos pensamientos, ranma estaba totalmente fascinado sintiendo el calor de akane, aspirando su aroma y probando sin control el sabor de su piel nuevamente bajo su lengua.
-me estas volviendo loco akane, no sabes cuantas noches en estos siete años pase en vela soñándote, amándote, deseándote… - admitió entre acalorados besos sobre su oído recordando esas fantasías que finalmente se cumplían, no se sentía capaz de frenar ni aunque ella se lo pidiera, solo quería seguir acariciándola y besándola hasta ver su cara de éxtasis cuando la hiciera suya una y mil veces.
Akane tenia los ojos cerrados siguiendo cada roce de sus manos inquietas en ahora sus caderas las cuales tocaba circularmente, subiendo y bajando de arriba hacia abajo, sentía como el tacto le quemaba y la ropa le estorbaba, necesitaba sentir esas manos directamente en su piel desnuda.
Si hacer el amor con shinosuke era un pecado, pecaría toda la noche, estaba dispuesta a dejarse caer completamente en la tentación hasta que recapacito sus palabras:
"No sabes cuantas noches en estos siete años pase en vela soñándote, amándote, deseándote…" ¿Había dicho… siete años?
-no volveré a separarme de ti…- murmuro la ronca voz de shinosuke desviándose a sus labios ansioso, ¿volver a separarse? No, no tenía lógica a menos que…. Ese tacto y esa voz, eran, eran… idénticas a… a las de…
Horrorizada lo empujo con todas sus fuerzas alejándose de el mas de dos metros en un solo instante, rompiendo aquel glorioso beso.
-¿A...akane? ¿Estas bien? ¿Pasa algo? –inquirió el ojiazul desconcertado de su actitud, ¿Por qué se asustaba? ¡Si ella también deseaba lo mismo! ¡Podía distinguirlo, hace unos momentos se lo estaba demostrando a plenitud!
-dijiste que… dijiste… -la joven trataba inútilmente de articular alguna frase coherente mientras su pecho subía y bajaba con frenesí aun incitado de lo que estaban haciendo antes de separarse, el la miro aun mas confuso al advertir que evitaba verlo.
Los ojos del joven buscaron con desesperación los de ella y como si la hubiese obligado a obedecer ella poso sus orbes sobre los de el, sus corazones temblaron al encontrarse como si no estuvieran lejos ni en un solo latir, sin embargo se dejaba traslucir un enorme tinte de miedo.
Eso le dolía de sobremanera, mas que ningún golpe en toda su vida.
-no… tú no, akane… no me temas, tu no… -rogo sintiendo un nudo en su garganta – yo jamás te dañaría, no después de volverte a encontrar… -ella frunció el ceño sintiendo un tirón en su estomago
-¿Cómo? –pregunto ignorando el miedo que sentía al comparar todo aquello con ranma –estas ebrio, seguro me confundes con esa mujer…
-¿con quien?
-¡con ella! ¡Con la mujer que amaste y sigues amando! ¿Recuerdas? ¡Hace unos momentos hablaste de ella con mi padre! –exclamo sintiendo una punzada de dolor al convencerse de que era eso lo que realmente ocurría a causa del licor.
-no akane, no es así –sonrió con melancolía el azabache al tiempo que negaba lentamente con la cabeza – no hay nadie mas, esa mujer eres tu, siempre has sido tu… -intento avanzar un par de pasos pero ella retrocedió los mismos a la defensiva, su corazón quería salir huyendo lo mas lejos posible de shinosuke y estaba segura de que en la primera distracción del militar ella seguiría sus pasos
-estas ebrio, estas ebrio…
-¡No, no, no estoy ebrio! –grito exaltado al intuir sus intenciones de escape –recuerdo todo, recuerdo aquella noche que te entregaste a mi bajo la lluvia, la cena que hicimos juntos era pescado frito y ensalada, tu te equivocaste con la sal… -dijo lo ultimo soltando una risita triste mientras los ojos de la peliazul se cristalizaron abiertos a más no poder con pánico al recordar con bello dolor aquel tiempo
-¿co…como es que? ¿Como es que conoces todo esto?-su voz salía temblorosa, casi inaudible.
- recuerdo como subiste al tren y como te baje de el, recuerdo cuando te vi en el hospital… - continuo con desesperación ignorando sus preguntas–la ultima vez que te vi, cuando me fui… lejos de ti para no dañarte mas - la amargura lo invadió al momento dibujándose en su rostro –desde que paso eso yo ya no soy el mismo…
Se obligo a detenerse al ser consiente de que la joven se encontraba completamente pasmada apenas controlando los fuertes temblores de su cuerpo. Densas lágrimas surcaban sus pómulos lentamente hasta sus mejillas donde caían a su pecho pero aun así ella no parecía reaccionar.
Preocupado se aproximo hasta llegar a su lado creyendo que retrocedería pero eso no ocurrió, siguió inmóvil como una estatua de piedra mirando aparentemente a la nada. Arrinconada y perdida.
Sus manos se posaron cálidamente sobre su rostro en un pobre intento por consolarla pero no duraron mucho ahí, ya que en cuanto ella sintió su tacto fue como si la hubiera hecho reaccionar y de la peor manera pues aventó su mano y se escabullo con agilidad corriendo hacia la salida de la cocina. Sin embargo, antes de lograr huir el ya la había detenido de la muñeca.
Forcejearon, ella trato de separarse casi histérica intentando no gritar y despertar a alguien pero no pudo evitar soltar uno muy fuerte al sentir como el militar ejercía mas presión que antes mientras la pegaba completamente a su pecho con brusquedad en una complicada llave que a pesar de todo no le lastimaba.
-¡suéltame! ¡Ya, basta! Por favor… estas loco, suéltame… no se como sabes esto pero aléjate de mi… -sollozaba con voz temblorosa al percibir como el trataba de besarla.
El detuvo su intento derrotado, estaba convencido de que podría calmarla pero parecía no ser así, quizá si le demostraba de otra forma que era el lo escucharía.
Con ese plan en su mente cambio la llave diestramente a una donde podía dominarla con una sola mano dejándole libre la otra, misma que poso en su hombro por la espalda para deslízala mansamente hasta la parte superior de su pecho donde la dejo estática sintiendo su palpitar.
-ahora estas asustada- declaro el ojiazul sabiendo perfectamente que lo recordaría.
El tiempo se detuvo igual que en aquel parque solitario y akane cerro los ojos sintiendo como toda la sangre bajaba hasta la punta de sus pies. Si antes su corazón latía histérico ahora temía que en cualquier momento sufriera un colapso.
– Tú no puedes saber lo que me ocurre - negó lentamente relajando su cuerpo -lo oigo en tu voz, en tu respiración, tienes su sabor… eres todo el pero eso es imposible –confeso escuchando dentro de ella el eco de las palabras de ranma:
"si fuese un rollo de lana, envuelto alrededor de sus dedos"
"te amo muchísimo"
"akane…"
- akane… te lo voy a explicar todo, pero prométeme que no te iras, promete que me dejaras hablar… -pidió el con la misma voz dulce que escucho en su interior, ella lo medito un momento y finalmente asintió.
-¿Quién eres tu? –Cuestiono tocándose la cabeza al sentir como el militar la soltaba.
Un silencio fúnebre invadió la estancia, ninguno de los dos dejaba de mirarse a los ojos
-soy yo… ranma –contesto lleno de seguridad sintiendo de sus ojos caer un par de lagrimasque habían escapado-tu ranma – añadió acercándose a ella hasta quedar cara a cara y tomar su delicada mano entre la de el.
La peliazul cerro los ojos pesadamente al sentir como ahora pasaba su extremidad con delicadeza sobre su rostro confirmándole que en efecto era el, por mas imposible que sonara así era, tenia su fotografía gravada en la mente.
-¿ahora me crees? –pregunto temeroso al observar como la joven quitaba su mano lentamente y abría los ojos lanzándole la mirada mas gélida nunca antes vista en ella.
- lo que te hice nunca me lo eh perdonado a mi mismo, me prometí que me mantendría lejos de ti para no lastimarte, pero ese día del tren… falle, no quería causarte mas dolor así que me fui –explico intentando mantenerse firme - sin embargo te encontré, quizá fue la justicia de dios que vine dando a tu umbral, no lo se, solo se que estos años tu recuerdo ha sido lo único que me mantenía vivo y ahora… quiero vivir akane, quiero vivir para ti y para nuestro hijo– añadió intentando tocarla pero ella retrocedió empujándolo con rabia
Pasaron un par de segundos mas en silencio en los que ambos derramaban silenciosas lágrimas sin dejar de mirarse con rencor y arrepentimiento, respectivamente.
-respóndeme, por favor… dime algo –insistió con un tinte de miedo pero ansioso, casi emocionado al notar como el odio pasaba un leve instante al nerviosismo.
La peliazul abrió miedosamente los labios intentando responder algo pero antes de que saliera cualquier palabra se le adelanto otra voz:
-¿ranma? ¿Tú eres ranma? – demandaba saber soun con voz de mando.
La pareja lo miro inmediatamente, alarmados al ser consientes de que había escuchado la conversación.
Notas de autora:
¡Hi, hola, nihao, Namaste!
¡wow, creo que desde hace 6 meses que no publico! ¿Aun se acuerdan de mí o ya me olvidaron? TT-TT la verdad tuve unos largos meses pero por fin, retomo este fic con fuerzas renovadas (estuve a nada de abandonar la historia, de hecho). Agradezco los nuevos seguidores y favoritos Y-Y me hacen muy feliz. Ojala al menos uno de mis antiguos lectores lea esto (el fic jejeje)…
akane-kun 19: woow gracias por tu bello review, la verdad fue lo que me animo a seguir publicando, solo quería decírtelo. perdona la tardanza, espero que el capitulo te agrade y gracias por la oportunidad a la historia.
Y ahora, antes de que se me olvide:
¡Feliz navidad y feliz año nuevo atrasado! ¡Muchas bendiciones a todas las pantallitas que leen esto y son fans de ranma! (¡hurra!) ¡Que todos sus anhelos se cumplan y alcancen sus metas! Amor y salud para todos… Amen.
Dicho esto, solo me queda pedir una disculpa a todos por no contestar sus reviews pero mi computadora tiene virus y no quiero tardar mucha o se volvera loquita. saben que sus reviews son mis ánimos, gracias y prometo que a la próxima sin falta los responderé uno a uno.
En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde
¿reviews?
¡Goodbye, adiós, sayonara… alvida!
ATT: Kalpana R. Saotome
