Capitulo Nº 10: "Los encontré"
La nave aún se encontraba viajando y en algún lugar del infinito Universo a millones de kilómetros de la Tierra, los guerreros se encontraban dormidos en sus habitaciones después de un arduo entrenamiento bajo la maquina de gravedad pero Kalula estaba bien despierta mirando por una ventana como si buscara alguna señal que le diera esperanza, le preocupaba el hecho que sus hermanos no estuvieran en ese planeta, que estuvieran muertos o ya capturados por Akuma y que este viaje haya sido en vano y por temor a que solo fuera una ilusión estuvo despierta pensando que todo saldrá bien.
Piccolo estaba entrenando mentalmente con su postura de meditación en un rincón, la verdad no estaba cansado como para dormir y menos en una situación como esta, en medio de aquella fase de paz sintió la presencia de la joven cerca de él ¿Qué estaría haciendo despierta a esta hora? Debería estar descansando así que por curiosidad va con ella.
-¿Despierta otra vez? – Le interrumpe sus pensamientos el namekusei
-Perdóname si interrumpí tu entrenamiento – le dijo sin voltear a verlo
-Hm… – fue la respuesta que recibió – ¿Qué tanto estas esperando? Se te nota que algo no anda bien
-No puedo mentirte, tengo un poco de miedo – voltea a verlo
-¿De que estas asustada? – preguntó Piccolo sin suavizar su usual gesto
-De que este viaje haya sido en vano – le dijo con una voz desalentadora y triste
-Si no venias ¿Cómo ibas a saber si es verdad o no? – Le cuestiono el namekusei – nunca te arrepientas de tus decisiones, cuando uno decide es porque conoce las consecuencias y esta dispuesto a aceptarlas
-He vivido toda mi vida en el infierno – le confiesa tratando de contener sus ganas de llorar – saber que me he quedado sola en este mundo, seria un golpe muy duro para mi
-Hace tres días, antes de que encontráramos a Herion, también estabas sola y sin nadie, te era suficiente tener un amigo ¿Por qué habría de ser diferente ahora? No es algo que no hayas soportado antes
-Creo que no lo entiendes – le respondió haciendo que Piccolo cambiara de gesto – tener un amigo es un regalo que no se puede envolver en papel pero no es suficiente, no para mi. Saber que las personas, que tus seres queridos que te criaron, que estuvieron ahí para ti en las buenas y en las malas, te cuidaron y protegieron durante toda su vida ya no están… es espantoso
-Tienes razón, no lo entiendo – contestó seco el guerrero – pero al menos tienes a todos en esta nave para preocuparse por ti, no es lo mismo pero es lo mas parecido que hallarás.
-Lo sé y gracias a ustedes me he vuelto mas fuerte – le dice con una diminuta sonrisa aun con una expresión triste – solo quiero saber la verdad… – de sus ojos brotaron unas cuantas lágrimas y baja su mirar para que Piccolo no se fijara en ello
-se acerca a ella suavizando su gesto de severidad – si te sirve de consuelo, estamos contigo – pone una mano en su hombro
-Gracias… – le dijo una vez calmada subiendo su mirada con una pequeña sonrisa – Piccolo… – comenzó a decir ella
-¿Qué pasa? – pregunta extrañado
-¿Puedo… Abrazarte? – le pregunta algo apenada desviando la mirada a un lado
-esto lo tomó por sorpresa, no sabia que responderle ni a que se debía su petición tampoco pero con el fin de no verla llorar de nuevo accedió – es algo que no hago a menudo – le confiesa – pero esta bien, solo hazlo rápido – contestó cortante
Ella se acercó más al guerrero algo dudosa tras ver su expresión con la que la miraba, le resultaba intimidante pero mantuvo paso firme y lo abrazó colocando sus delicadas manos en los pectorales del namekusei, era tanto el temor que la invadía en ese momento que necesitaba el apoyo de una persona de confianza para sentir seguridad otra vez. Poco a poco sentía como el temor y la inseguridad se desvanecían devolviéndole una pequeña sonrisa en su rostro pero también comenzó a sentir paz interior, comodidad, quizás demasiada al abrazar a ese namekusei lo que hizo que se acurrucara mas apoyando su cabeza en su pecho quedando pegada a él.
Piccolo no estaba acostumbrado a mostrar o que le mostraran afecto y para ser sincero, esto no le gustaba para nada, le resultaba molesto y humillante, tenia toda la mala intención de quitársela de encima bruscamente pero de pronto sintió un calor que lo invadió por completo, era una sensación nueva y extraña para él, nunca lo había sentido antes, era muy cálido que la intención desapareció instantáneamente. Ella lo abrazaba, era tan frágil y delicada aquella chica, tan simple, sus minúsculos brazos, sus orbes azules, su piel tersa, el guerrero la observó por primera vez muy de cerca a Kalula quien aparentemente disfrutaba del momento.
Por acción de reflejo, le devolvió el abrazo colocando sus manos en la espalda de la chica sintiendo su largo y sedoso cabello entre sus dedos, no sabia porque había hecho eso pero fue totalmente involuntario ¿Por qué? ¿Qué le estaba pasando? No lo comprendía pero por alguna razón… le gustaba, quería estar así, junto a ella, unido en ese abrazo así que la abrazó un poco más fuerte apegándose más a ella, Kalula también respondió de la misma manera… ¡Parecían una pareja de novios!
-Ya me siento mejor, puedes soltarme si quieres – le murmuró ella con una voz suave pero no recibió respuesta, el guerrero actuaba muy extraño – ¿Piccolo estas bien? – le pregunta la chica un tanto preocupada
-reaccionando y volviendo en sí – S-si, estoy bien – titubeo un poco separándose de ella
-Gracias por dejarme hacer esto… – le dijo con una cálida sonrisa mirándolo a los ojos
-Ni lo menciones… ¡Jamás! – contestó un poco alterado tratando de guardar su compostura y desviando la mirada, por unos segundos sintió como la mirada de Kalula lo atrapaba
-caminó y se detuvo frente a la ventana para observar las estrellas que pasaban en el trayecto – ¿Cuánto falta para llegar? – preguntó ella
-Aún falta un par de horas – le dijo tranquilamente colocándose a su lado – me gustaría que lo que pasó – comenzó a decir Piccolo y ella lo mira un poco confusa – se quede aquí – le pidió, la verdad no quería que nadie supiera esto
-Esta bien, no diré nada – le respondió volviendo a mirar hacia fuera
Habían pasado unas cuantas horas tras ese momento entre Piccolo y Kalula, él se encontraba meditando nuevamente tratando de olvidar lo sucedido mientras que la etherion se encontraba tumbada en un sofá de la nave mirando las estrellas, era tan aburrido y tranquilo que en pocos minutos se quedó dormida. La nave se encontraba muy silenciosa después de lo que había pasado, los demás guerreros aún estaban en sus habitaciones descansando y la verdad se estaba cansando de meditar, iba a ponerse a entrenar activando la cámara de gravedad pero al pasar por el lado de la chica, algo le llamó la atención. Algo colgaba de su cuello, era brillante, pequeño, bañado en oro acompañado por una cadena también del mismo color y el estuche era de forma circular con adornos de rosas blancas, sintió curiosidad por saber que era y que tenia en su interior y como la chica estaba profundamente dormida, debía sacársela lo mas silencioso y cuidadoso posible. Una vez que lo tiene en sus manos, se dio cuenta que se trataba de un simple relicario y cuando lo abre, observa que en su interior había dos fotografías: en una eran de un hombre y de una mujer, aparentemente sus padres y en la otra era ella junto con cuatro niños, al parecer era lo único mas cercano que tenia a su familia además de sus recuerdos con ellos en su planeta.
De repente escuchó unos crujidos de parte de Kalula tomándolo por sorpresa, estaba soñando y no era precisamente un sueño hermoso corriendo en un jardín lleno de flores en el paraíso, al rato notó que sus ojos estaban húmedos ¿Tanto había sufrido en el pasado para que llorara incluso mientras dormía? ¿Tanta era su desesperación por encontrar a su familia perdida? La verdad no le importaba lo que sentía o lo que pensaba respecto a eso pero sabia que ella debía descansar bien para estar lista cuando lleguen, nadie sabe que clase de sorpresas les esperan en un par de horas y sus poderes serán de mucha ayuda así que era mejor calmarla. Se acercó mas al sofá quedando frente a ella arrodillándose y secó unas cuantas lagrimas que caían por sus mejillas de la joven y corrió unos mechones que tapaban su rostro, de algún modo Kalula pudo sentir una caricia, una calidez por su rostro haciendo que dejara de llorar, no sabia quien era ni iba a averiguarlo tampoco pero sentir el tacto de alguien logró que se tranquilizara y que pudiera dormir mejor. Era la primera vez que el namekusei la miraba tan de cerca, esa expresión tan placida de dormir hizo que se quedara a contemplarla, se veía tan delicada e inofensiva que se quedó mirándola un largo rato perdiendo noción de lo que hacia y cuando menos se dio cuenta estaba acariciando el cabello de la joven… ¡¿Qué rayos estaba haciendo?! ¡¿En que estaba pensando?! ¿Por qué de repente se quedó a contemplarla? Algo andaba muy mal con él, esa no era su manera de ser, mucho menos de actuar y por temor a que vuelva a hacer alguna tontería le devolvió el collar colocándolo en su lugar.
Cuando se disponía a levantarse sin querer pisó su capa y perdió el equilibrio yéndose hacia delante, sabia que caería encima de ella así que como pudo movió su cuerpo a un lado aterrizando su rostro en la almohada de la chica. En eso, Kalula escucha un ruido extraño, se despierta medio dormida abriendo apenas sus ojos azules, veía muy borroso y no pudo ver de quien se trataba pero sabia que había alguien ahí y sus miradas se cruzaron en un breve momento, le sonrió suavemente, se acercó a su rostro y le depositó un corto pero dulce beso en la mejilla, después de eso se volvió a acurrucar otra vez. Piccolo permaneció pasmado unos segundos, nunca esperó eso de ella, estaba inmóvil en su lugar como una estatua, nadie se le había acercado de esa forma ni mucho menos hacerle lo que ella hizo, algo comenzó a molestarlo, le golpeaba fuerte el pecho, su corazón, su ritmo cardiaco había aumentado un poco y no podía normalizarlo, podía escucharlos claramente en sus oídos ¿Por qué le latía de esa forma? ¿Por qué demonios estaba empezando a sentirse de esa manera? ¡Maldita sea, esa chica le había hecho a empezar a sentirse débil, tantas emociones estaban comenzando a confundirlo y hacerle pensar tonterías e incoherencias! Lo mejor era dejarla dormir tranquila y ponerse a entrenar como corresponde.
Para desgracia de la pareja, algo que no tuvieron en cuenta fue que esta escena atrajo la atención de toda la tripulación que abordaba la nave, definitivamente había algo entre esos dos: Kalula se mostraba afectuosa, comunicativa y abierta cuando estaba con ese namekusei cerca y le sonreía, algo que usualmente no hacia antes y Piccolo hace cosas que ni siquiera con Gohan hacia, en este caso abrazar, algo que nunca había hecho con una mujer, su mirada ya no era tan agresiva aunque su carácter siga intacto, se mostraba dispuesto a ayudarla cuando de entrenar se trataba y también apoyarla (de alguna manera) cuando ella empezaba a caer o perdía las esperanzas.
-Hm… Oye Goten ¿No te parece que esos dos han estado muy cariñosos?
-Pues… Cariñosos no es seguro pero si los he visto muy juntos – opina su compañero – Trunks, eso solo quiere decir una cosa
-¿Qué cosa? – le pregunta extrañado
-¡Por fin tendremos una boda! ¡Me encantan las bodas! ¡Comida gratis en todos lados! – salto de alegría Goten
-Pero cuando encontremos a los hermanos de Kalula se va a complicar, porque estará tan ocupada poniéndose al corriente con ellos que no le va a prestar atención al gruñón de su novio
-Es verdad, ¿Qué tal si planeamos la boda para que cuando vuelvan a casa todo este arreglado? – le propone
-¡Goten! ¡Trunks! – Les llamo la atención Gohan – ¡No se metan en la vida privada del señor Piccolo!
-Pero hermano… será una gran boda…
-Si Gohan, si nos dejas planearla, te dejaremos ser el padrino
-La verdad… – por un momento dudó de su siguiente respuesta (admitámoslo, se sentiría honrado de ser el padrino de bodas de su maestro) pero sabia que no debía permitirles tal cosa a los pequeños. Primero, por que su mentor se molestaría horrorosamente y dos y quizás la más importante: su madre se molestaría de saber que en vez de estudiar estaban planeando eventos ajenos – mejor no
Las horas ya habían pasado, el resto de los guerreros ya estaban bien despiertos y listos para aterrizar en unos cuantos minutos en aquel planeta, cada vez que se acercaban a su destino las expectativas y ansias de pelear aumentaban en cada peleador pero a la joven la invadía los nervios, miedo y muchas dudas… ¡Como temía que este viaje haya sido en vano! Es decir, ¿Qué tal si Herion estaba equivocado? ¿Qué tal si en realidad se haya quedado sola en este mundo? No, no es momento de pensar en negativo y en esas posibilidades tan desastrosas, tenia que ser optimista y creer que todo estará bien…
Finalmente habían llegado al planeta pero algo andaba muy mal: había una espesa neblina que impedía ver a los guerreros con claridad a los alrededores, había enormes grietas y huecos en el suelo, los animales exóticos corrían por todos lados despavoridos buscando refugio y con miedo, no había agua, los arroyos estaban secos y gran parte de la vegetación quemada, hecha cenizas; indudablemente estaban en un campo de batalla
-Esto es grave… – dijo Goku observando bastante preocupado
-Tengo un mal presentimiento de esto – agrego la etherion algo horrorizada
-No cabe duda que esto fue obra de Akuma – aseguró Herion analizando la situación
-Hay que seguir – dijo Piccolo a sus compañeros – debemos que encontrar a los hermanos de Kalula para así enfrentarlo de una vez ¡Vamos!
Mientras que iban volando observaban si había señal de vida en alguna parte de este lúgubre y desolado planeta, resultado de la masacre que había causado el enemigo principal de los guerreros Z, siguieron avanzando con pocas expectativas pero al poco tiempo sintieron un ki muy débil, una presencia que se les acercaba pero a paso lento, con la sospecha de que fuera un secuaz de Akuma aterrizaron a tierra firme listos para enfrenarlo. Cuando esa figura masculina sale entre la niebla se trataba de un joven que se encontraba mal herido caminando ayudado de una vara cojeando: tenia el cabello largo y atado de color verde con unos pequeños mechones que les sobresalían, su piel era de color verde agua casi tirando a un blanco, ojos azules, su vestimenta estaba acompañado de una especie de armadura con forma de garras de algún animal salvaje sobre sus hombros, una bufanda color marrón, guantes sin yemas y botas de color rojo y negro y el resto de su cuerpo ceñido de un traje color azul oscuro.
-Es un muchacho – dijo Goku bajando la guardia
-¡No se confíen, puede ser una trampa! – alertó Piccolo a sus compañeros
-No lo creo señor Piccolo, ya nos habría atacado – agregó el joven Gohan
-¿Podrá ser? – Se preguntó ella en voz baja – estaba muy agotado y no tarda en caer al suelo rendido del cansancio pero antes de que pudiera impactarse contra el suelo, la joven corre hacia él pasando bruscamente entre sus compañeros y lo sostiene entre sus brazos – ¡Te tengo! ¡Resiste por favor!
Al poco tiempo observaron que a lo lejos, en el horizonte, se aproximaba una cantidad considerable de monstruos al acecho como una avalancha, aparentemente estaban en busca del joven que se encontraba ahora en los brazos de una angustiada Kalula, debían sanar sus heridas antes de enfrentarlos. Kalula lanzó bolas de energías sobre el suelo como una intensa lluvia de meteoritos provocando una pantalla de humo, ahora que la vista de los enemigos estaba obstruida aprovecharon la oportunidad de esconderse en lo profundo de una cueva cercana
-Tranquilo, ya estas a salvo… – le dijo tranquilamente la chica mientras recostaba al joven mal herido
-Se le acerca Gohan – toma, haz que coma esta semilla del ermitaño – se la coloca en la mano
-Kalula ¿lo conoces? – le preguntaron los niños curiosos
-se la coloca en la boca y éste la come – ¿Cómo no conocerlo? ¡Es mi hermano!
-¿Qué? – exclamaron todos, esto si que era una sorpresa
-poco a poco el joven abre sus ojos y se reincorpora con algo de dificultad lentamente – ¿Qué pasó?
-Kentaro, despertaste… – dijo alegremente la joven casi al borde de las lágrimas
-¿Quién eres tu? ¿Cómo sabes mi nombre? – cuestiona dudoso y un poco sorprendido
-Soy yo, Kalula ¿no me recuerdas?
-¿Kalula? – repitió su nombre con algo de extrañeza
Ambos jóvenes se miraban fijamente los ojos azules del otro. Kentaro al escuchar su nombre parecía estar buscando una señal en el rostro de la chica para despejar sus dudas y tratando de hacer memoria. Ese contacto visual era tan intenso que todo lo que les rodeaba parecía desaparecer, no había sonido ni imágenes; solo el caótico vacío en donde lo único a lo que le prestaba atención era a los orbes azules de la joven que lo llamó por su nombre hasta que en un fugaz momento, recordó el rostro de la joven cuando era niña lo que le hizo abrir sus ojos con sorpresa
-¡Kalula! – Exclamo emocionado ya recuperado la memoria
-¡Si, soy yo! – ella se le lanzo a sus brazos entre lagrimas
-Gracias al cielo que estas viva… – dijo el joven devolviéndole el abrazo con una voz quebrada
¡Que momento tan conmovedor! Después de tantos años de espera, lágrimas y búsqueda, como por arte de magia aparece un familiar de la etherion. Los demás guerreros solo contemplaban la escena de hermandad, que bueno que las suplicas de la chica finalmente tuviera respuesta.
Kalula no podía hablar, se le había formado un nudo en la garganta debido a la felicidad que sentía… No podía estar más feliz en estos momentos abrazando a su hermano, tenia tanto que decirle, tantas cosas que contarle, tantos recuerdos que compartir y tantas preguntas por resolver pero sabía que algo faltaba así que se tranquilizo un poco y empezó a hablar
-Ken, ¿en donde están los demás? – le dijo entre un tono serio y preocupante
-Kentaro apenas podía hablar, las heridas lo tenían inmovilizado. Quizá no resistiría mucho más tiempo consciente, pero estaba dispuesto a decirle todo a su hermana – están... con la resistencia – dijo finalmente reincorporándose con algo de dificultad
-¿Resistencia? – repitió ella
-Contra el ejército de Akuma – sentenció el guerrero
-¿Quieres decir que hay mas? – le cuestiono goku interviniendo
-Kalula, es mejor que te vayas de aquí – les advirtieron los niños tomándola de los brazos pero el guerrero rescatado intervino y les golpeo en las manos soltándola
-¿Quiénes son ustedes? – les pregunto desconfiado sobreprotegiendo a su hermana
-Tranquilo, no somos enemigos – le aclaro Piccolo acercándose sin embargo Kentaro se interpuso entre él y Kalula en posición de combate
-Ellos dicen la verdad, no los ataques – le pidió tranquilamente tomándolo del hombro y el joven bajo la guardia
-Si que eres fuerte – comento Trunks – ¡ese golpe me dolió! – se queja
-Lo siento…
-Tú debes uno de los hermanos de Kalula, nos ha hablado mucho de ustedes – le dijo Goten
-¡Si! Nos dijo que son cuatro, y que no sabía que había sido de ustedes – completó Trunks
Kentaro se sintió culpable con eso último, la última vez que había visto a su hermana eran solo unos niños, y en todo ese tiempo que llevaban separados, ella había estado sola quizás pensando en que ellos estaban muertos, sin saber que en realidad la estaban buscando por todos los rincones del universo que conocían.
Una tarea muy difícil, tomando en cuenta que en todos esos años habían tenido que evitar al ejército de Akuma, esconderse, pelear, buscar aliados, refugios y escondites...
-Entonces ustedes... son amigos de mi hermana, ¿verdad? – preguntó el chico viendo a los niños.
-Si, así es – respondió Goten – nosotros jugamos con ella y los mayores también la cuidan
-Excepto el señor Piccolo – dijo Trunks – él no es su amigo, es su novio.
-¿Mi que? – repite ella confusa
-¿Su que? – prosiguió su hermano
-Su novio – repitió tranquilo Goten.
-¿Qué no se lavan los oídos? – se quejó Trunks. Pero los niños tuvieron que callarse, por que al instante apareció el nameku detrás de ellos y le brindo un fuerte golpe en la cabeza a cada uno.
-Ay... mi cabecita… – lloró Goten.
-¿Por qué tanta agresividad? ¡Somos niños! ¡Solo decimos la verdad!
-Si claro, engañarán a todos pero no a mí, par de demonios – les dijo Piccolo con su tono indiferente.
-¿A qué se refieren con que es tu "novio" hermanita? – preguntó Kentaro tomando un cierto tono severo para recibir una respuesta.
-Pues... – la chica sabía desde pequeña que cuando su hermano usaba ese tono autoritario debía dar una respuesta, la verdad le daba algo de miedo cuando le hablaba así. Intentó buscar una explicación a ese término (cuyo significado nadie se había molestado en explicarle)
-No tiene importancia – señaló Piccolo – tonterías de este par de mocosos
-¡Oiga! ¡¿A quien le llama mocosos?! – les reclamaron los niños con un puchero.
-Olvidemos este asunto, Kentaro ¿donde están los demás? Tienes que decírmelo
-¿Los demás? – por un instante efímero de felicidad al ver a su hermana, el chico casi olvidaba al resto de su familia – ¡Los demás... están...! No... ¡Akuma debió saber que también están... tenemos que ayudarles, están en peligro! Los monstruos de Akuma... en la tierra... ¡no pensamos que...!
-Cálmate… – dijo la chica para tranquilizar a su hermano – ¿Que estás diciendo?
-Kalu... Los demás se encuentran bien, están vivos y están en este planeta. Formamos parte de la resistencia para combatir los ejércitos de Akuma – la mirada de Kalula se ilumino de felicidad. – Pero... no durarán mucho – dijo el chico haciendo un vano esfuerzo de dar un paso, pues su hermana lo detuvo.
-¿De qué hablas? – volvió a cuestionar.
-Akuma nos quiere muertos... – respondió – el resto del ejército no le importa, sólo quiere que nosotros cuatro seamos destruidos. No es la primera vez que nos enfrentamos a estos monstruos.
-¡Entonces no perdamos tiempo y vamos!
-¡Alto Kalula! – Goku le impidió el paso – Nosotros iremos al lugar de la batalla tu quédate con tu hermano, tienen mucho de que hablar
-¡Espera! – Le detuvo Kentaro – los monstruos de Akuma aun están al acecho – le contestó al saiyajin – si vamos ahora, es muy probable que delatemos nuestra posición.
-¿Entonces que sugieres que hagamos? – le llamó la atención la voz severa de Vegeta, que se estaba cansando de tanto esperar y palabrería
-Por el momento, debemos hacer un plan para poder llegar allá y despistar al enemigo, sin levantar sospechas
-Entiendo, eso los confundiría y los mantendría alejados del verdadero lugar de reunión – comprendió Gohan.
-Así es. Pero hay que actuar sin vacilación – señaló el chico – Presiento que Akuma realizará su siguiente movimiento muy pronto... Esto es lo que haremos…
Al poco tiempo de haber planeado la estrategia, los guerreros estaban ocultos en los árboles camuflándose entre las ramas mientras observaban a esas bestias destruir todo a su paso. Kalula estando junto a su hermano le recordó un instinto que creía olvidado hace tiempo y algo que los caracterizaba muy bien: si hay algo en que los Etherion eran muy buenos era en el ataque sorpresivo. Hablaban en un idioma muy extraño para los guerreros, no entendían absolutamente nada, susurraban palabras de sonidos suaves con consonantes desconocidas, quizás ese era su idioma natal.
Se lanzaron al mismo tiempo en picada hacia ellos a una gran velocidad, los demás guerreros no quisieron quedarse atrás así que rápidamente se unieron a la diversión, atacaban a cada monstruo con el propósito de no dejar escapar ni uno solo convida, si eso pasaba podrían estar pidiendo piedad ante la presencia del enemigo principal.
Terminaron con su objetivo, no habían dejado ni uno solo convida, solo faltaba enfrentar a Akuma de una vez por todas
Mientras volaban Kentaro no podía evitar mirar a su hermana y es que había pasado tanto tiempo que casi no la reconocía… Estaba algo diferente, quizás no del todo, los años que pasaron lejos le habían hecho olvidar un poco aquel rostro. Ahora que lo pensaba de repente parecía que hubieran estado separados por 1.000 años
-¿¡Estas diciendo que los demás se encuentran con Akuma en estos momentos!? – exclama la chica alterada
- Kalu, cálmate, no te alteres. Están cerca de aquí, si vamos a rescatarlos Akuma o se lo esperará por que piensa que seguramente estamos muertos
-¿Y porque no volviste para ayudarlos?
-Créeme que lo intenté – le explica – pero tenia que asegurarme que los prisioneros encontraran un refugio primero, me hice pasar como señuelo para que persiguieran a mi en lugar de ellos
- ella se quedó callada por unos segundos y miró a su hermano, intentando ser fuerte, no quería perder la esperanza de encontrarlos, pero tampoco quería sentir aquel vacío otra vez – ¿Cuál es el plan?
Habían llegado al lugar de la batalla finalmente y decidieron aterrizar, el lugar era un completo desastre, estaba desierto, desolado y podían observar claramente la nave del enemigo bastante similar a la de Freezer sólo que ésta era más grande, amplia y de forma ovalada. A lo lejos se podían ver unas figuras, unos jóvenes con las mismas características de la etherion: uno de ellos tenía el cabello corto cortado de forma irregular con unos mechones que le sobresalían, llevaba puesto un conjunto sin mangas de color marrón oscuro, muñequeras de color plateado y botas de color celeste y amarillo, estaba mal herido con una expresión sería sin bajar la guardia. Otro tenía una melena de león lo suficientemente largo (no tanto) para que se le vaya hacia atrás acompañado de sus mechones en el rostro, traía puesto unos pantalones de un claro tono morado grisáceo, la parte superior de su "traje" era un chaleco de cuello alto, abierto hasta la mitad de su pecho mientras que sus manos eran cubiertas por unos guantes en un tono mas oscuro con las yemas descubiertas de color negro metalizado, estaba arrodillado con una gran herida en su brazo izquierdo del cual brotaba sangre y el ultimo tenia el cabello corto con sus dos mechones sobresalientes y traía unos pantalones color marrón desgarrados un poco por debajo de la rodilla, lo cual casi no se nota por el largo de las botas del mismo color en un tono un poco más pálido, una prenda blanca de mangas largas con puños del mismo color que el pantalón y un chaleco de cuello semi alto de colores sepia, yacía en el suelo aparentemente inconsciente.
Tras ver aquella atrocidad la etherion sintió un gran odio y rabia hacia su oponente, no podía permitir que lastimara a sus seres queridos ahora que finalmente los había encontrado ni un segundo más
-¡Por fin diste la cara, mal nacido! – le grito Kalula desafiante con la guardia en alto
Akuma no se sorprendió al escuchar aquella voz femenina tan familiar, solo se dedico a mirarla de reojo con una diminuta sonrisa malvada; llevaba puesto una túnica negra con una armadura plateada adornada con trozos dorados con el torso totalmente descubierto, una capa negra al igual que su cabello, largo y despeinado, piel morada y ojos rojos
-¡Vaya! – exclamó fingiendo sorpresa – pudieron derrotar a mi ejército en cuestión de segundos y veo que has conseguido amigos... ¿como llamarlo? influyentes, pequeña Kalula… – habló en tono sereno mientras se aproximaba lentamente a la susodicha – Sin embargo, no será suficiente para derrotarme a mí – rió con malicia entre dientes antes de continuar – debes estar muy decepcionada, no esperabas hallarme aquí… pero créeme, querida mía, no se compara con la decepción que sentirás cuando no puedas huir de mi nunca mas…
-¡Antes respóndeme algo! – Él se detiene aun con su sonrisa maquiavélica – ¿¡dime que rayos fue lo que te hice para que arruinaras mi vida!? ¡Tienes una historia con mi planeta, no conmigo!
-En eso te equivocas – le contradice aun sonriendo – parte de mi pasado te involucra a ti y pienso deshacerme de ello destruyendo su futuro
-¿Destruyendo su futuro? – Repite confundida – ¿A que te refieres con eso?
-¡Suficiente de tanta charla!
Una nueva batalla había iniciado, los guerreros Z se abalanzaron contra aquel demonio que tanto perseguía a la etherion desde hace tiempo, no aparentaba ser muy poderoso pero aun así no querían fiarse demasiado. Akuma solamente se dedicaba a esquivar sus ataques y técnicas especiales con una gran facilidad, señal que no estaba peleando en serio y que estaba jugando con ellos, estaba haciendo el calentamiento. Terminado el calentamiento decidió contraatacar, hacia muchos años que no peleaba con peleadores sumamente fuertes y extrañaba sentir aquella sensación de adrenalina. Los guerreros estaban en problemas ¡No podían creer los grandes poderes que tenia! ¡Era tan poderoso que en tan solo unos segundos los hizo morder el polvo dejando algunos inconscientes y otros mal heridos!
Kalula yacía sobre el suelo árido y rocoso lastimada tratando inútilmente de reincorporarse mientras que su enemigo se aproximaba a ella lentamente con una sonrisa en su rostro riendo entre dientes, a pesar de este largo y duro entrenamiento, todos sus esfuerzos por superarse a si misma, sus poderes aun eran incapaces de derrotar a su contrincante… ¿Todo esto para nada? Ahora que había vuelto a encontrar a su familia ¿Otra vez debía separarse de ella? ¿Estaba condenada a ser infeliz en este mundo? Resignada ante los hechos, se quedó tendida en el suelo esperando el momento de su muerte
-Que decepción… – le dice burlonamente – Sé que en todo este tiempo estuviste entrenando pero, tu nivel sigue siendo muy bajo para mi, no sirvió de nada… – la toma del cuello con una mano estrangulándola y llevándola a la altura de su cara – con esto cobrare mi venganza – eleva su otra mano en dirección al pecho de la chica – muere…
Akuma preparaba una esfera de energía en su mano libre, estaba a punto de cumplir con su objetivo pero algo pareció detenerlo sin razón aparente, soltó a la chica que cayó al suelo casi inconsciente aún con la sensación de tener la garganta atrapada entre las garras del enemigo. El otro miró sus gestos de dolor con satisfacción y malignamente sonrió de lado
-No tiene sentido matarte si no das una mejor pelea – dijo con un tono burlón – no seria divertido… – con una ultima orden, sus pocos sirvientes lo escoltaron al interior de la nave desde donde volvió a hablar – nos veremos pronto, pequeña Kalula… – con eso ultimo dicho la compuerta se cierra y la nave despega
Mientras que el enemigo se alejaba de la vista de todos, los demás guerreros se apresuraron a revisar a la peli-verde; todos con excepción de su propio hermano que corrió a donde estaban los demás con una sonrisa poca adecuada para ese momento…
-Kentaro, ¿estas bien? Nos tenias preocupados – le dice el muchacho de cabello corto en forma irregular
-Si, por un momento creímos que te habían eliminado o algo parecido – agrega el del cabello mas corto
-¡La tierra a Kentaro! – Se queja el último joven herido del brazo – ¿Estas sordo o qué? ¡Contesta!
-Muchachos, nuestra búsqueda ha terminado… – agregó mirando hacia los guerreros z con una diminuta sonrisa dejando al trío un tanto confundidos y extrañados por aquellas palabras, luego sus dudas parecen desaparecer cuando se enfocan nada mas en la chica que los acompañaba – La hemos encontrado – dijo finalmente con una mirada acuosa
Por otro lado la etherion estaba nerviosa e inmóvil en su lugar, no podía moverse, algo le impedía hacerlo, tampoco hablar, se le había formado un nudo en la garganta, sentía tantas emociones que no podía describir con palabras, eran desconocidas y muy nuevas para ella. Nuevamente notaron que la incertidumbre se estaba apoderando de ella bloqueando y nublando su mente así que el guerrero vestido de naranja, que había ganado su confianza, apoyó gentilmente su mano en el hombro de Kalula para calmarla
-Todo esta bien Kalula… – le dijo tranquilamente con una sonrisa
-¿Me recordaran? – preguntó angustiada
-Solo hay un modo de averiguarlo – ella lo mira con una expresión insegura – ve con ellos… – dijo por ultimo
La chica caminaba a paso firme y algo lento hacia los cuatro jóvenes reunidos que la miraban con incertidumbre comentando y murmurando entre ellos las grandes preguntas que tenían respecto a ella, es decir, ¿Aquella chica, la que se acercaba a ellos, era realmente su hermanita? ¿No se habrán equivocado? Trataban de buscar alguna señal en el rostro de la chica para despejar sus dudas, salvo Kentaro que la miraba con ojos vidriosos intentando inútilmente no dejar escapar una lágrima. Una vez cerca, en un fugaz momento la mente de Kalula recordó aquellos cuatro jóvenes cuando eran niños lo que le hizo sonreír enormemente soltando pequeñas lágrimas en sus ojos
-¿Kalula? – dijo uno con estoica voz entre sorprendido y contento
-¿Eres… tú? – continuó otro
-¡Si! ¡Soy yo!
En ese momento la chica corre a abrazar a los guerreros con mucha fuerza y con ojos inundados de lágrimas de felicidad, cuyo abrazo también fue correspondido abrazándola más fuerte. Era algo increíble, después de tantos años sin saber nada de ellos los vuelve a ver como por arte de magia. Tenían tantas preguntas que hacerse, tantas cosas que contarse pero no quisieron arruinar el momento, querían seguir así, unidos ante ese abrazo como cuando eran pequeños recordando buenos viejos tiempos y lo que vivieron juntos alguna vez.
-No puedo creer que sean ustedes… – dijo ella entre sollozos separándose de ellos
-Nosotros tampoco… – le dijo el chico de pelo corto irregular
-¡Mírate, cuanto has crecido! – Le dijo mirándola de pies a cabeza el joven de cabello más corto
-Ahora nada ni nadie nos volverá a separar – agrego el guerrero de la melena ignorando el dolor de su brazo
-Si, así es… – comentó Kalula sonriendo débilmente secándose las lágrimas con el dorso de su mano derecha
-Oh linda ¿Qué sucede? – preguntó Kentaro preocupado
-Lo lamento, es solo que los eche mucho de menos…
-sus cuatro hermanos volvieron a abrazarla – lo sabemos, para nosotros también nos pareció una eternidad…
-No tienen idea… – dijo por ultimo soltando más lagrimas de sus ojos
Tan absortos se hallaban los hermanos en su reunión, que por unos instantes se olvidaron del mundo que los rodeaba, pero el mundo no se olvidó de ellos, especialmente un par de de diablillos con planes macabros...
-¡Kalula! ¿No nos vas a presentar a tus hermanos? – se oyó la vocecita de goten preguntar mientras que Trunks se quejaba
-¡No es justo! ¡Todos tienen hermanos menos yo! ¡Regálame uno por favor o al menos comparte! ¿¡Que clase de padres tengo!?
-¡Trunks, no hables de lo que no sabes! – le gritó Vegeta haciendo que el niño guardara silencio con un puchero
-Ya conocieron a Kentaro – dijo ella – él es Kunihiro – señala al joven de cabello más corto de todos
-¡Mucho gusto! – saludó agitando alegre su mano
-él es Kojiro, quien necesita ayuda médica – agregó observando su brazo lastimado al joven de la melena de león
-Esto no es nada – dijo para tranquilizarlos – estoy bien
-Y por ultimo, él es Kim – señaló al joven de cabello cortado en forma irregular
-Hola, es un placer conocerlos – dijo gentilmente mirando a todos los guerreros
-El placer es nuestro – dijo goku sonriendo satisfecho por el acontecimiento.
-Queremos agradecerles mucho su ayuda a pesar que somos unos extraños – comentó Kentaro
-Gracias a ustedes, estamos juntos otra vez – prosiguió Kim abrazando a la chica por detrás
-No hay extraños aquí – agregó Trunks – por cierto… ¿Quien de ustedes será el padrino de Kalula cuando se case con el señor Piccolo?
-¡Yo! – Se ofreció voluntarioso Kunihiro alzando la mano – esperen un segundo, ¿cual boda? – extrañado
-Es que el señor Piccolo y Kalula están enamorados, pero ahora que los encontramos ya tienen quien les de permiso de casarse – Agregó el otro niño
-El namekusei se colocó detrás de ellos y les brindó un buen golpe en la cabeza al par de diablillos en miniatura – ¡YA BASTA CON ESO! – les gritó totalmente irritado
-¡Ay! ¡Pero hablamos en serio! – Se quejó Goten
-¡Si! ¡Debería estar agradecido de que alguien lo soporta! ¡Con lo gruñón que es no me extraña que siga soltero!
-¿Como es eso que te vas a casar? – le preguntó Kentaro a la chica tomando cierto tono severo y cruzándose de brazos.
-No les hagan caso, tonterías de estos mocosos – señaló Piccolo indiferente – lo importante aquí es que ahora que los encontramos, frustramos parte del plan de ese monstruo
-Es cierto – prosiguió Kalula – tienen que venir con nosotros a la Tierra, ahí les explicaremos todo con más detalles
-¿En la tierra? ¿Ahí fue donde los conociste? – le pregunta Kim curioso.
-Algo así... les encantará muchachos, es un lugar hermoso – les asegura sonriendo
-Está bien – dijeron por último convencidos
Finalmente habían llegado a la nave espacial ahora con destino de vuelta a la Tierra, con el objetivo cumplido debían regresar para estar listos para los posibles ataques y monstruos futuros del enemigo ya que habían arruinado sus planes, también debían pensar en la manera de vencerlo ya que era muy poderoso y en que momento dará su aparición nuevamente. En el transcurso del viaje, los hermanos etherion estaban constantemente hablando y haciéndose preguntas entre ellos, era comprensible y muy natural, hacia años que no se veían y no podían pelear contra la curiosidad de saber como han sido sus vidas en todo este tiempo. Las horas pasaban y poco a poco todos comenzaron a sentir la fatiga de la batalla reciente, los había dejado muy agotados y aprovechando que faltaban horas para llegar a la Tierra, fueron a descansar durante el resto del viaje.
El namekusei estaba en su pose de meditación desde un rincón, no podía descansar en un momento como este y por tal acontecimiento: Akuma era un sujeto muy poderoso, sintió una gran rabia e impotencia de sólo pensar que lo derrotó con el más mínimo esfuerzo ¡Fue algo humillante! ¡Lo hizo sentir un debilucho! Reflexionaba y pensaba sobre la situación y la forma de derrotarlo pero había algo que no lo dejaba tranquilo... La pelea de Kalula contra él, había algo que no le quedaba claro... Tuvo la oportunidad de matarla ahí mismo cuando la tuvo entre sus manos, ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué la liberó? Era muy extraño, no tenía sentido…
-satisfecho con su meditación, decidió ir a entrenar activando nuevamente la cámara de gravedad pero antes de eso, echó un pequeño vistazo a los cinco jóvenes que dormían placidamente en el sofá, al verlos recordó la foto que vio en el relicario de Kalula con ellos juntos y dijo medio sonriente – no han cambiado en nada…
