Hola a todos (que supongo serán uno o dos)!
Perdonen que haya tardado en actualizar, pero es que empecé de nuevo la facultad y anduve con poco tiempo...
Espero les guste el Capítulo, y nada más para que se guíen un poquito, les dejo el horario de los Gryffindor (Eli y Becca, lógicamente tienen otros horarios. Con respecto a materias como Aritmancia, que no todos cursan, los alumnos que no la cursan tienen hora libre... Después ya van a ir viendo quién eligió que) Recuerden que en el medio van las comidas y eso:
Lunes: Encant - DCAO - Adiv/Mugg - Aritm - Herbol
Martes: Pociones- Pociones - Runas- CCM - Historia - Astronom
Miércoles: Transfor - Ad/Mugg - Aritm - DCAO - Encant
Jueves: Encant - Transfor - Herbol - Runas - CCM
Viernes: DCAO - Pociones - Transform - Historia - (libre) - Astron
Después me cuentan qué les pareció!
"Es condenadamente insoportable" se quejaba la pelirroja haciendo ademanes con las manos. Las tres Gryffindors conversaban paradas en la escalera de mármol junto con Eli y Becca, que estaba agachada junto a su mochila, revolviéndola en busca de quién sabe qué. Acababan de almorzar y estaban haciendo tiempo antes de su próxima clase. A lo largo de toda la mañana, James se había comportado igual que en la clase de Encantamientos, lo que había terminado por irritar a Lily.
"Esto… Lils, técnicamente, no te hizo nada" dijo Brianna, mirando de reojo a la muchacha.
"¿Qué no me hizo nada?" preguntó la aludida fulminando a su amiga con la mirada
"Vamos Bree, seamos realistas" acotó Sam, que estaba ya cansada de oír las protestas de Lily, pero también estaba harta de Potter "Es verdad que no le hizo nada, pero por algo estuvo siguiéndonos por el lugar todo el día y mirando a Lily como si quisiera perforar un hueco en su cráneo."
"A mi me parece que están siendo algo intolerantes…" insistió la pequeña morena.
"Bueno, ya me dirás qué tal te va caer tú también en la broma que Potter esté planeando para mí"
"Mientras no le pongas los cuernos a Lupin con Potter, todo bien" dijo Eli con una sonrisita malvada. Rebecca se echó a reír con ganas y se paró, poniéndose la mochila al hombro y sacudiendo su cabello con naturalidad, con lo cual el aire se llenó de un intenso y sensual perfume. Eli puso los ojos en blanco cuando un Gryffindor de quinto que pasaba por ahí chocó contra una columna por mirar a la rubia.
"Eli... " le advirtió Bree, divertida, temiendo por la salud mental de Lily, cuya expresión crispada demostraba perfectamente lo que pensaba al respecto.
"Pues por mí que esté con quien quiera, menos con Black" comentó Becca como quien no quiere la cosa. "¿Vamos?"
"Yo no elegí Estudios Muggle" contestó Lily, "Me toca Adivinación, así que los veo luego."
"¿Después de Adivinación estás libre?" preguntó Brianna echando un vistazo a su horario
"No, tenemos Aritmancia" contestó Eli con su propio horario en la mano "Y después a nosotros nos toca Flitwick, Bec." añadió mirando a su compañera.
"Ah, nosotros tenemos Herbología a la última hora" dijo Sam torciendo la boca en un gesto aburrido. "Así que recién podemos vernos todos juntos de nuevo cuando terminen las clases."
Una vez que Lily se hubo despedido para dirigirse a su clase, los cuatro amigos entraron al aula vacía.
"Apuesto cualquier cosa a que no dura más de dos meses en esa clase" comentaba Samantha, apoyando sus cosas en el primer banco, al frente de la clase, y sentándose sobre el pupitre.
"¿Tú crees? Está bien que Lils sea un poco escéptica, pero tal vez le termina gustando…" dijo Brianna, acomodándose a su lado.
"Lo dudo" la contradijo Eli, sentándose en la silla de Sam y comenzando a trenzar su cabello distraídamente "Por lo que he oído, la profesora Pitia no es una vidente real, y sus clases son bastante monótonas… Y aunque fuera una vidente real (pero evidentemente mala, si la gente supone que es una farsante), la misma McGonagall dice que la Adivinación es una rama muy imprecisa de la magia. Y me parece que a nuestra Lilita lo impreciso no le gusta nada."
En ese momento, los Merodeadores entraron al aula, y Sam no pudo evitar resoplar. Pero había algo extraño; no eran cuatro, sino tres muchachos.
"¿Y Potter?" preguntó Rebecca, extrañada –"Lupin, tienes que decirme cómo hiciste para separarlo de Black, tenemos un poco más de aire cuando hay sólo un idiota egocéntrico por habitación."
"Ya, contigo tenemos suficiente" contraatacó Sirius, que ya estaba pensando que la rubia tenía algo personal contra él. Una vez que todos se hubieron sentado, Eli volvió a preguntar:
"Hablando en serio, ¿qué pasó con Potter? ¿Está en la Enfermería o algo?"
"No, no le pasó nada" dijo Remus, sonriendo ante el hecho de que todos asumieran que James se había metido en problemas "Simplemente hubo un pequeño error con los horarios…"
"Le asignaron una materia que no había pedido, en lugar de Estudios Muggle. Estuvo discutiendo un buen rato con McGonagall" dijo Sirius vagamente, concentrado en tirar bolitas de pergamino arrugado a Rebecca. Bree, sentada a su lado, no pudo evitar reír ante ello. El moreno la miró con una sonrisa traviesa y le dio un puñado de bolitas.
"Sí, debería haberse quedado callado… Cuando McGonagall le dijo que fuera a la primera clase y que ella se haría cargo, James empezó a insistirle y la terminó irritando bastante. Sospecho que lo va a hacer tragarse unas cuantas clases de Adivinación antes de permitirle pasarse a ésta." acotó Remus.
"¿Adivinación?" preguntaron a coro los cuatro amigos, estallando en carcajadas frente a unos atónitos merodeadores. Si no habían escuchado mal, su amiga iba a tener otra razón para abandonar la asignatura.
...
Una vez se hubo despedido de sus amigos, la pelirroja se dirigió a paso rápido hacia la Torre Norte. Le pareció que conocía el camino, pero había acabado por perderse, aunque no le quedaba claro si había sido por culpa suya, de Peeves (que la había obligado a tomar otro camino para intentar escapar de los tinteros destapados que levitaban sobre su cabeza), o de un tal Sir Cadogan, un caballero terriblemente pomposo cuyo cuadro colgaba en el séptimo piso. Cuando volvió a encontrar su camino, la muchacha miró su reloj de pulsera y comenzó a correr: llegaba tarde. En el apuro, al doblar un recodo, colisionó contra otra persona que pasaba por el pasillo y cayó sentada al suelo.
"Ay, ¡lo siento mucho!" exclamó la pelirroja desde el suelo. Pero cuando levantó la vista, su expresión pasó a ser de desagrado.
"Pon más cuidado, asquerosa sangre sucia" le escupió el corpulento muchacho.
Lily se levantó de un salto y lo miró con superioridad. La verdad era que aquel Slytherin le ponía los pelos de punta, pero no lo demostró. Giró levemente la cabeza para mirar al acompañante del chico, y al reconocerlo, aflojó un poco los hombros. Era Severus. No dio señal de conocerlo, y él hizo lo mismo, pero la pelirroja sabía que su amigo no permitiría que nada le ocurriera. Tampoco iba a provocar al chico, eso estaba claro, pero lo miró a los ojos, desafiante. El Slytherin se tensó y sacó lentamente la varita de su bolsillo, pero Snape lo detuvo, sosteniendo su brazo con fuerza en un movimiento casi imperceptible para la chica, quien tampoco pudo distinguir qué fue lo que le susurró para disuadirlo.
"Apártate de mi camino" dijo el chico con impaciencia, empujándola hacia un costado al pasar. Severus pasó tras él, pero se dio vuelta para mirar a su amiga con una disculpa en la mirada. Lily le dedicó una breve sonrisa y siguió su camino.
Al llegar, subió rápidamente por la escalerita, rezando por que la clase no hubiera comenzado. Al atravesar la puerta, un aroma dulzón invadió su nariz, y tanto la luz tenue como la densa atmósfera parecían hacer fuerza para aplastarla contra el suelo. Lily miró a su alrededor, algo atontada. Varias mesitas redondas estaban repartidas por el lugar, y a su alrededor se agrupaban varios estudiantes sentados sobre pequeños pufs y sillones de chintz.
"Ahhhh" dijo una exagerada voz teatral que la hizo sobresaltar "Tal y como les dije, aquí tenemos al alumno que aún no había llegado. Pasa, querida, pasa, no empezamos la clase porque te estábamos esperando. Por allí hay una mesa vacía, tendrás que sentarte sola…"
Lily la miró con desconfianza sin despegar los ojos de la mujer hasta caer sentada en la mesa más alejada de la puerta. La pelirroja, como la chica aplicada que era, se dispuso a escucharla con atención.
"Bueno, mis queridos, yo soy la Profesora Pitia, y será mi deber este año introducirlos a los misteriosos e interesantes secretos de la Adivinación. Todo mago, bruja o muggledesea conocer el futuro, pero es un don que se les presenta a unos pocos privilegiados. Yo soy una de ellos: mi ojo interior es extremadamente poderoso. Muy pocos magos o brujas nacen con un don como el mío, y es que yo provengo de una larga estirpe de videntes. Mis antepasadas son las mismísimas pitonisas de la Grecia Antigua. Sin embargo, el ojo interior puede desarrollarse, y aunque nunca lleguen a adquirir mis capacidades, puedo lograr transformarlos en unos videntes prometedores. Siento muy buenas energías que emanan de gran parte de ustedes. De otros… no tanto."
El discurso estaba resultando increíblemente aburrido: Lily nunca creyó que fuera a sentir la necesidad de dormirse durante una clase. Probablemente el calor proveniente de la chimenea no ayudaba. Cuando sus párpados estaban cerrándose, escuchó que la puerta se abría con algo de violencia y abrió los ojos sobresaltada. La Profesora pareció sorprenderse mucho también, lo cual arrancó una sonrisa burlona a la pelirroja.
"Lo lamento, Profesora. Se equivocaron con mis horarios, no se suponía que yo asistiera a Adivinación. La Profesora McGonagall dice que asista a la primera clase y que luego arreglará el problema." la chica, lejos de la puerta y envuelta en la bruma que inundaba la habitación no veía a la persona que había entrado, y su voz sonaba demasiado amortiguada como para reconocerla. Lo único que pudo decir de ella fue que era una voz bastante maleducada, pero para ser sincera, no le importó. La Profesora Pitia no estaba cayéndole demasiado bien por el momento.
"Ahhh, sí" exclamó la mujer. Esa voz mística que le encantaba usar irritaba terriblemente a Lily –"Querido, pasa, pasa. Por algo estás aquí en lugar de en la clase que elegiste. Creo yo que deberías quedarte durante el resto del año" dijo, intentando ocultar la sorpresa que le provocó su repentina irrupción.
El muchacho emitió un ruidito escéptico y se dirigió con desgano hacia la mesa que le indicaba la mujer. Sólo una pequeña y difusa figura la ocupaba, y James no la distinguió hasta que estuvo lo suficientemente cerca. Con cara de mal humor y el cabello rojo algo despeinado por los vapores aromatizados provenientes del fuego, estaba Lily Evans. Sin embargo, la chica parecía estar algo adormilada, porque su mirada lo pasaba por alto como si fuera transparente, y no se enfocaba en nada en particular. Quizás la clase no fuera a ser tan aburrida después de todo, al menos para James, quien dejó sus libros ruidosamente al lado de Lily, que cayó del puff dando un saltito, sobresaltada.
"¿Qué tal, Evans? Quién me iba a decir que viniendo a esta estúpida clase me iba a encontrar con mi pelirroja favorita."
La mirada que le lanzó Lily fue difícil de descifrar. No era el habitual desprecio, sino que pareció más bien desesperación e incredulidad, y vino seguida de un quejido lastimero, al tiempo que la chica apoyaba con frustración su frente sobre la mesa.
"¿Tanto te disgusta verme?" James lo dijo en broma, pero había algo de rencor en su pregunta.
Lily lo ignoró.
"Qué malos modales, pelirroja. ¿Y qué es eso de no prestar atención en clase? No le va a caer muy bien a la Profesora Pitia, que viene para acá."
Lily levantó la cabeza como si hubiesen accionado algún resorte, y el moreno con anteojos ahogó las carcajadas para no interrumpir la clase. Por supuesto, la profesora seguía en su lugar al frente de la clase, aún enfrascada en el tedioso discurso sobre el ojo interior.
"Serás idiota, Potter." dijo Lily con furia, volviendo a apoyar la frente sobre la mesa.
"Y tú malhumorada."
"¿No puedes volver a ignorarme? Me gustaba más cuando no recordabas que existía." pidió ella, la voz amortiguada por la posición en que se encontraba.
"Qué mal mientes, Evans. Ya sé que deseabas que te prestara atención."
La risita histérica que la muchacha dejó salir preocupó un poco a James; no fuera cosa de que los vapores esos fueran tóxicos y le hicieran perder el juicio.
"De todos modos, no te sientas importante. Te hablo porque esta clase es increíblemente aburrida. Incluso peor que Historia de la Magia. Y ni siquiera estoy aquí por voluntad propia. Tú sí."
"Cállate." y esa fue la última palabra que salió de sus labios durante el resto de la clase.
"Evans…"
Ay, por Merlin. Potter. ¿Cómo demonios logró llegar a molestarme tanto en un solo día. Además de la voz, alguien bastante insistente golpeaba a Lily en el hombro. ¿Por qué no la dejaban dormir?
"Evans…"
Un momento, ¿qué hacía Potter en su habitación?
"EVANS"
Ohh… No estaba en su habitación. ¡Demonios, se había quedado dormida! Lily se levantó de un salto maldiciendo entre dientes. Agarró todas sus cosas y las metió de cualquier manera dentro de su mochila, encaminándose hacia la puerta abierta de la Torre.
"Sí que tienes el sueño pesado, pelirroja" comentó con sorna James, que la seguía.
"¿De qué me perdí? ¿Qué hicieron?" preguntó con ansiedad. Aunque la materia fuera aburrida, Lily no podía aguantar perderse una clase.
"Nada importante. Pitia habló, y habló, y habló…"
"Bien. Gracias por despertarme." la muchacha dejó salir esa última frase con mucho esfuerzo. "Me voy a la clase de Aritmancia."
Tras decir esto, partió con prisa. En cuanto salió de la Torre, su cabeza se despejó. Claro que se había quedado dormida: entre el monótono discurso de Pitia, el calor que hacía dentro del aula y el olor dulzón que embotaba su cerebro, era lógico que no hubiera aguantado despierta.
Abrió la puerta del aula con delicadeza, pero no había nadie dentro. Después de todo, había llegado temprano. Se sentó adelante, como siempre, y sacó un libro de su mochila, dispuesta a leer mientras esperaba. Pero en cuanto lo abrió, escuchó una carcajada. Levantó la vista y se encontró con Eli.
"Hola."
A su amigo le brillaban los ojos y le estaba costando trabajo aguantar la risa.
"Hola, Lils. Me gusta tu nuevo look" y estalló en risas. Lily lo miró con los ojos muy abiertos y, desconcertada, se llevó una mano a la cabeza.
"¡POTTER!"
..
Naluma5: Como siempre, muchas gracias por tu apoyo incondicional! Espero este capítulo te haya gustado :)
